El Guardián del Laberinto de la Teletransportación
Capítulo 8: El Guardián del Laberinto de la Teletransportación
Hasta este punto, todos los círculos de teletransportación habían emitido una luz tenue, pero la de este era roja. Un color que señalizaba peligro. Las palabras zona roja se me vinieron a la mente.
“Está aquí, más allá de este punto,” murmuró Paul.
Esa de seguro era su intuición hablando. Pero ¿a qué se refería exactamente con está aquí? ¿La prisión de Zenith? ¿O el guardián? No obstante, yo me sentía extrañamente confiado—confiado de que la parte final de este laberinto ahora yacía ante nosotros.
“Paul, ¿qué haremos? Todavía tenemos suministros, pero podemos retirarnos si es que quieres,” dijo Geese.
No habíamos tenido ningún problema en el sexto piso. Los Diablos Devoradores habían sido poco más que estorbos gracias a la raíz Talfro. No habíamos usado nada de nuestros suministros; todavía estaban al máximo. Podíamos continuar. Además, habíamos tenido bastante tiempo de descanso en la habitación anterior.
“No, continuemos. Todos, revisen su equipo.”
“Entendido.”
Al escuchar la decisión de Paul, todos nos sentamos en el suelo y comenzamos a examinar nuestro equipo.
“Vamos, Rudy, tú también.”
Ante la incitación de Roxy, yo también tomé asiento. Saqué todas las cosas que estaba cargando dentro de mi mochila, alineándolas sobre el suelo para comprobar lo que teníamos. No es como si estuviera llevando mucho. Todo lo que tenía era un par de pergaminos de luz.
“¿Quieres algunos de mis pergaminos?” Roxy había guardado algunos en su mochila justo en caso de que surgiera la necesidad. Ellos tenían magia de nivel Avanzado. Ella podía lanzar hechizos bastante rápido, gracias a que había acortado los encantamientos, pero la magia de nivel Avanzado requería encantamientos algo largos. De seguro habría un momento donde recitar las palabras tomaría demasiado tiempo. Estas eran sus cartas del triunfo.
“Eso podría ser una buena idea. ¿Entonces podrías darme algunos de los de sanación?”
“Ciertamente.”
Yo podía usar magia sin encantamientos, así que no necesitaba pergaminos de nivel Avanzado. Sin embargo, la magia de sanación era un asunto diferente. Sería bueno tenerlos en caso de que mi garganta o mis pulmones fueran destrozados como antes.
Roxy me los entregó y yo los enrollé y metí dentro de mi túnica. Si terminaba sin usarlos, simplemente podría devolverlos más tarde. De hecho, me gustaría llevarme uno a casa y hacer que Nanahoshi o Cliff lo recreen para mí.
Esperen, hacer copias sin permiso estaba prohibido, ¿no? Aunque supongo que no me atraparían si era para uso personal.
“No tengo idea qué clase de guardián enfrentaremos, pero tenemos bastante poder de fuego. Me esforzaré todo lo que pueda para que no tengas que usar ninguno de esos pergaminos,” dijo Roxy.
“Por favor, hazlo. Yo puedo ser un poco cobarde en ocasiones, así que, por favor, ayúdame si lo necesito.”
“Por supuesto. Puedes contar conmigo.” Roxy golpeó su pequeño pecho con su puño. Era tranquilizador escucharla decir eso.
“Rudeus, Roxy.” Repentinamente Elinalise nos arrojó algo.
Después de que atrapé el objeto volador con mi mano, me di cuenta de que era una roca del tamaño de una canica. Uno de los numerosos cristales mágicos que Elinalise cargaba consigo.
“Si se quedan sin poder mágico, úsenlos,” dijo ella.
Miré hacia ella. “¿Estás segura?”
“Solo se los estoy prestando. Si no los usan, me los devuelven más tarde.”
“Ah, claro. Gracias.”
Era extraño que un mago se quedara sin poder mágico explorando un laberinto. Normalmente, el grupo se retiraría en tal situación. Era por eso que derrotábamos a todos los enemigos que encontrábamos—para poder retirarnos, recuperarnos, y avanzar una vez más.
Por otro lado, cuando se trataba de luchar contra un guardián, había escuchado que había ocasiones en las que no podías huir. Aparentemente, incluso terminarías encerrado en un área parecida a una arena, incapaz de irte hasta derrotar a la criatura.
El círculo rojo ante nosotros era uno bidireccional. Tal vez en realidad era uno unidireccional. De ser así, entonces necesitaríamos alguna manera de recuperar nuestro poder mágico una vez que lo atravesáramos.
“Bien, ¿están todos listos?”
Nos pusimos rápidamente de pie ante el sonido de la voz de Paul. Miré hacia el rostro de todos, dándome cuenta de que sus expresiones eran serias. Yo también necesitaba poner cara de póker.
“Rudy.” Paul se dio la vuelta hacia mí.
“¿Qué sucede?”
“Me siento mal por decirte esto en un momento como este, pero—”
Ahí estaba. Una bandera de la muerte.
“Entonces, por favor, no lo digas,” lo interrumpí.
“Eh, bien.” Paul se veía descorazonado. Tal vez eso había dañado un poco su moral. Pero no podía permitirle que dijera algo importante antes de nuestra batalla final. Cualquier cosa que quisiera decir, podía decirla una vez que regresemos a casa.
“¡Bien, en marcha!”
Intercambiamos miradas entre nosotros y saltamos sobre el círculo, todos al mismo tiempo.
El área a la que nos teletransportamos era amplia. Se veía como el vestíbulo de un palacio, moldeado de una forma ovalada del tamaño de un campo de béisbol. Había gruesos pilares en las esquinas de la habitación, y el techo era tan alto que tenías que doblar tu cuello hacia atrás para verlo. El piso debajo de nuestros pies estaba cubierto de baldosas, cada una de ellas tallada con sus propios patrones complejos, formando un relieve. Si tuviera que escoger una sola palabra para describir el lugar, sería majestuoso.
“¡Qué…!”
Había un monstruo ubicado dentro de las profundidades de esta estructura con forma de palacio. Uno enorme, aproximadamente del doble de tamaño de un wyrm rojo. Incluso desde lejos, podía ver el brillo de sus escamas verde esmeralda, como también su bajo y robusto cuerpo, y las numerosas cabezas que crecían a partir de él.
“¿Una hidra? ¿En serio? Nunca antes había visto una,” murmuró Geese, con sus palabras sacudiendo mi memoria.
Así es, a esta clase de criatura se le conocía como hidra. Era un enorme dragón de nueve cabezas.
“¡Ahí está!”
Sin embargo, eso no era lo que los ojos de Paul—ni tampoco los míos—estaban viendo.
Ahí, justo detrás de la hidra, dentro de la habitación que esta estaba protegiendo, había un solitario cristal mágico. Uno de un tamaño magnífico, de color verde, y con espinas que salían de él. Nunca antes había visto uno tan grande. Era completamente diferente a los del tamaño de una canica que Elinalise siempre tenía consigo.
Pero eso no importaba. No, el tamaño era irrelevante. Más importante era lo que estaba atrapado en su interior: mi madre.
Ahí estaba ella, encerrada en ese cristal.
“¡Zenith!” gritó Paul.
Yo estaba completamente confundido. ¿Por qué? ¿Cómo había pasado esto? ¿Cómo había terminado atrapada dentro de ese cristal? Antes de poder expresar mis dudas, Paul ya tenía una espada en cada mano y estaba arremetiendo hacia el frente.
La hidra levantó suavemente sus cuellos con forma de guadaña.
“¡Maldito idiota! ¡No corras de repente!” gritó Geese.
“¡Tch…!” Elinalise chasqueó su lengua y corrió detrás suyo. Talhand hizo lo mismo.
Ella no podría alcanzarlo.
“¡Los cubriré!” gritó Roxy.
Yo finalmente regresé a mis sentidos y estiré mi vara hacia la hidra. Primero, teníamos que derrotar a nuestro oponente.
¡Voy a derrotar a este monstruo de un solo golpe!
Cargué mi Cañón de Piedra con la misma potencia que incluso había hecho pedazos a un Rey Demonio.
“¡Puño silencioso del gigante de hielo, Golpe de Hielo!” Roxy recitó un hechizo de nivel Intermedio y se unió a la batalla. Un bloque sólido de hielo fue disparado hacia la criatura, pasando justo a un lado de Paul antes de—
¡Piiiing!
Un sonido desagradable—como uñas pasando sobre un vidrio—resonó a través del aire.
Los ojos de Roxy se abrieron completamente mientras jadeaba, “¿¡Qué!?”
¿Acaso era resistente al hielo? La posibilidad cruzó mi mente por medio segundo, pero Paul ya estaba a punto de llegar a la ubicación de la criatura.
“¡Cañón de Piedra!” Liberé mi hechizo cargado. La bala de tierra perfectamente pulida silbó a través del aire. Pasó justo al lado de la cabeza de Paul, justo cuando él estaba a unos pasos de la enorme bestia.
¡Piiiing!
Una vez más, el sonido desagradable.
“¿¡Fue reflejado!?” grité del desconcierto.
La criatura no pudo haberlo esquivado. Mi cañón tenía que haber golpeado. El disparo dio en el blanco—estaba seguro de eso.
Pero ahí estaba la hidra, de pie como si no se hubiera dado cuenta de nada. Sin un solo rasguño en ella.
“¡Guuuuoooooh!” El grito de batalla de Paul fue tan feroz que incluso alcanzó mis oídos.
La hidra movió sus cabezas como una serpiente, atacando hacia Paul mientras él se acercaba. Él fue rápido y preciso a la hora de esquivar, solo moviéndose lo necesario. En el instante siguiente, las cabezas de serpiente estaban danzando en el aire. La espada en la mano izquierda de Paul las había cortado. Su velocidad era impresionante.
Entonces, por un momento, el cuerpo de Paul se volvió borroso. Él era tan rápido que mi Ojo de la Premonición no podía seguir sus movimientos. La sangre salió a chorros desde uno de los otros cuellos de la hidra. Una vez más, su espada en su mano izquierda había cortado a través de la carne—aunque su hoja carecía de la longitud necesaria para degollar completamente a la criatura.
Él giró su cuerpo, sacando ventaja de la fuerza centrífuga para cortar una vez más. Uno de los cuellos retorciéndose de la serpiente cayó pesadamente al suelo.
“¡Shhhhaah!”
En un instante, había perdido dos cabezas.
Desafortunadamente, las hidras tenían demasiadas de ellas. Así que las otras se acercaron rápidamente, rodeando a Paul desde todas las direcciones. Él retrocedió un paso para tratar de ganar algo de distancia, pero la longitud de su salto no fue suficiente para escapar del rango de la hidra.
“¡Paul!” Elinalise finalmente lo alcanzó. Ella levantó su escudo y dio una estocada hacia el frente con su arma. Una onda de choque invisible atravesó el aire.
¡Piiing!
Ahí estaba de nuevo. Ese sonido.
La hidra siguió su persecución de Paul, como si ni siquiera se hubiese dado cuenta de su ataque.
“¡Rápidas corrientes lodosas, arremetan! ¡Flujo Veloz!” El encantamiento de Roxy conjuró agua justo en frente de Paul, llevándolo a una distancia segura, fuera del rango de la hidra.
Mientras él giraba, siendo arrastrado por el agua, Elinalise inmediatamente dio un paso al frente para protegerlo. Detrás de ellos, Talhand se detuvo y comenzó a recitar su propio encantamiento.
A pesar de ser un poco irregular, nuestra formación ahora tenía su usual vanguardia, medio, y retaguardia. Aun así, ¿qué se suponía que hiciera el resto de nosotros? Los ataques de Paul estaban siendo efectivos, pero mi Cañón de Piedra había sido desviado. La magia de Roxy también. ¿Debería probar con el fuego a continuación? ¿O viento? Aunque no había garantía de que Paul y los demás no fueran a quedar atrapados en el estallido.
¿Qué se suponía que hiciera?
“¡Pilar de Tierra!” Talhand finalmente completó su encantamiento. Él estaba usando magia de tierra.
Una roca apareció sobre la hidra y cayó pesadamente sobre ella.
¡Piiing!
Una vez más, el mismo sonido.
Justo antes del impacto, la enorme roca se convirtió en polvo y desapareció. Y ahí estaba ese sonido de nuevo—ese desagradable e irritante sonido que anulaba magia cuando reverberaba a través del aire.
“¿¡Acaso la magia no funciona contra esta cosa!?” gritó Talhand.
Mierda, ¿qué se supone que íbamos a hacer? ¿Seguir intentándolo? ¿O deberíamos retirarnos ahora?
¿Qué se suponía que yo hiciera?
Roxy repentinamente alzó su voz desde detrás de mí, ansiosa. “¡Rudy, mira! ¡Está sanando!”
Miré hacia arriba a tiempo para ver uno de los cortes, donde Paul había separado su cabeza, comenzando a expandirse, mientras la carne y huesos volvían a unirse. El otro cuello pronto hizo lo mismo.
Se estaba regenerando.
Esto quería decir que solo cortar sus cuellos no sería suficiente para causarle un daño sustancial.
“¡Vamos a retirarnos!” gritó Roxy, pero su voz no llegó a Paul.
Paul estaba dejando salir feroces gritos de batalla mientras lanzaba cortes sin pensar hacia la hidra. Su estilo era tan imprudente que estaba poniendo a Elinalise en peligro, quien estaba actuando como su apoyo.
“¡Geese!” gritó Talhand.
Geese corrió hacia el frente, pasando a un lado de Talhand y corriendo tras de Paul. Él agarró algo con su mano y lo lanzó hacia la hidra.
¡Pa-pang!
Se escuchó una explosión. Un denso humo se extendió, con la hidra como su centro. ¿Una bomba de humo?
Geese gritó algo mientras pasaba sus brazos por debajo de los de Paul, deteniéndolo en su lugar desde atrás. Sin embargo, Geese por sí solo no era suficiente para detener a Paul. En segundos, este último estuvo cerca de sacudírselo de encima hasta que Elinalise golpeó la cabeza de Paul con su escudo.
“¡Ah…!”
Geese soltó su agarre, dijo algunas palabras que yo no pude escuchar, y Paul comenzó a volver hacia nosotros.
“¡Rudeus!” gritó Elinalise, y mi cuerpo se movió.
Concentré todo el poder mágico que pude en mi mano, conjurando una densa niebla blanca en el espacio vacío entre Paul y la hidra. Una pantalla de humo. A través de ella, podíamos escuchar el alboroto que hacía la criatura al acercarse, pero afortunadamente, no era tan rápida. Paul y los demás fueron capaces de regresar a nosotros.
“Rudy, vamos a retirarnos. ¡Salten al círculo mágico!” dijo Roxy.
“¡Sí, Maestra!”
Guie el camino y salté dentro del círculo de teletransportación.
Todos llegaron a salvo al otro lado—Roxy, Talhand, y Geese, como también Paul, quien estaba respirando con dificultad. Entonces, finalmente, una herida Elinalise apareció detrás de él. Había sangre saliendo de una herida que ella había recibido en su hombro.
“¿Estás bien?” pregunté.
“Es solo un rasguño.”
Un gran pedazo había sido arrancado de ella. Extraño, dado que no la recordaba recibiendo algún golpe.
Ella explicó, “Su escama me cortó.” Aparentemente, su coraza exterior era bastante afilada.
La magia de sanación de nivel Principiante era suficiente para cerrar la herida sin siquiera dejar una marca. La misma herida habría requerido docenas de puntos en mi antiguo mundo. La magia de este mundo de seguro era conveniente.
“Gracias,” dijo Elinalise.
Ahora debíamos tratar el asunto de cómo lidiar con la fuente de su herida—la hidra.
Paul se desplomó en frente del círculo mágico. Él tenía su mirada fija en él, con una sed de sangre saliendo de su cuerpo como una niebla venenosa.
Entonces le hablé, “¿Padre?”
“Esa era Zenith. Estoy seguro de ello,” dijo él. Sus ojos ni siquiera habían registrado la herida de Elinalise. Aunque ella era nuestro tanque, así que simplemente podías decir que salir herida era parte de su trabajo. Pero…
“Por favor, tranquilízate un poco,” le pedí.
“Sí, fui un idiota. Ahora estoy bien.” La voz de Paul fue baja. Él estaba calmado, pero no pensando con claridad. Las palabras calma antes de la tormenta se me vinieron a la mente.
No había mucho que yo pudiera hacer. Él tenía razón—esa era Zenith. Incluso desde la distancia, inmediatamente pude notar que era ella. Estaba seguro de que Paul tampoco se equivocaría en algo como esto. La persona atrapada dentro de ese cristal mágico ciertamente era Zenith.
Pero ¿por qué diablos ella estaba encerrada ahí?
No, la razón no importaba. Había demasiadas explicaciones potenciales. Tal vez cuando el Incidente de Desplazamiento había ocurrido, ella fue teletransportada dentro del cristal. Era raro que algo así ocurriera, pero raro solo significaba improbable, no imposible.
Pero esperen, ¿acaso Geese no nos había dicho que ella había sido encontrada por unos aventureros? La palabra que él había usado fue atrapada. Esperen. ¿Eso quería decir que Geese había sabido la condición en la que se encontraba…?
No, imposible. Eso no podía ser cierto.
No nos haría ningún bien interrogarlo acerca de la fuente de su información. Podía pedirle respuestas más tarde, después de que todo esto hubiera terminado. Ese no era el problema ahora mismo.
“… Me pregunto si ella todavía sigue viva ahí dentro,” murmuré, dejando salir mi preocupación.
“¿¡Qué dijiste!?” Paul se puso de pie de un salto y me agarró de mi túnica. “¡No importa si ella sigue viva o no!”
“Tienes razón.” Él tenía razón. Eso fue inapropiado de mi parte.
Las probabilidades de supervivencia de Zenith habían sido abismales desde un comienzo. Yo incluso había considerado la posibilidad de ni siquiera encontrar un cuerpo—tal vez algo más como un recuerdo, algo que ella hubiera dejado atrás. Al menos podríamos aferrarnos a eso en nuestra tristeza, si ella realmente estaba muerta.
Podrías decir que, encontrarla de esta forma, con su cuerpo en una pieza, era mucho mejor de lo que pudimos haber esperado.
“¡Fue suficiente!” gritó Geese.

Pero Paul solo inclinó su rostro hacia mí, como tratando de intimidarme. “Rudy. Ella está ahí. ¡Zenith está ahí—tu madre! ¿Cómo puedes estar tan tranquilo?”
“¿Preferirías que estuviera en pánico? ¿Cómo ayudaría perder la calma en esta situación?”
“¡No es eso a lo que me refiero!” rugió en respuesta él.
Yo sabía a qué se refería. Es cierto, tal vez estaba siendo demasiado frío ahora mismo. Mi actitud ciertamente no era apropiada para un hijo que había encontrado a su madre después de haber desaparecido por seis años.
Pero, bueno, yo no había tenido mucho contacto con Zenith desde que era un niño. En realidad, no tenía esa fuerte conexión que debería tener con mi madre. Más bien, ella era más como una persona que de casualidad había vivido con nosotros. Después de todo, yo había dejado la casa cuando tenía siete años y no la había visto por casi diez años.
Entonces quizá no era completamente mi culpa que estuviera teniendo una reacción tan tranquila.
“Por ahora, tenemos que comenzar a analizar la situación actual,” dije.
“¿¡Hah!?”
Ignoré la bravuconería de Paul y comencé a hablar de nuestra situación, “Nuestra magia no funciona contra ese guardián. Tiene habilidades regenerativas increíbles y su poder de ataque es tan abrumador que atravesó las defensas de Elinalise-san solo rozándola. Después está el asunto de mi madre, quien está atrapada dentro de un cristal. Francamente hablando, no sabemos si ella está viva o no.”
“¡Deja de decir tanta mierda! ¡Ya sé todo eso! ¡Y yo estoy diciendo que esa no es la actitud a tener cuando finalmente la encontramos!” dijo Paul.
Geese intervino una vez más, “¡Te lo dije, ya basta! ¡Pueden pelear una vez que regresemos a la posada!” Esta vez él alejó a Paul de mí a la fuerza.
Paul maldijo en voz baja mientras se desplomaba en el suelo. “Maldita sea, ya tuve suficiente de esto.”
Él ya entendía la situación; Paul no necesitaba que yo se lo repitiera. Era solo que él no podía soportar mi actitud. Incluso yo podía estar de acuerdo que estaba siendo demasiado poco emocional, pero no podía evitarlo. ¿Qué quería que hiciera?
En ese momento Elinalise dio un aplauso. “Muy bien, ya basta de peleas. ¡Ahora vamos a discutir un plan!”
Tanto Paul como yo nos tomamos todo nuestro tiempo para unirnos a ellos en su círculo en el suelo. Roxy se veía un poco nerviosa mientras ella miraba entre nosotros. Parecía que la había preocupado.
“Estoy bien,” le aseguré.
“¿Estás seguro…?”
No era la primera vez que algo así había ocurrido entre nosotros. Una vez que todo esto termine, Paul regresaría a ser él mismo. Yo estaba seguro de que también sentiría algo cuando Zenith estuviera a salvo y pudiera escuchar su voz una vez más.
Así es. Eso tenía que ser cierto. Las cosas solo se habían torcido un poco; eso era todo.
“Ejem.” Roxy aclaró su garganta. “Um, en cuanto a la situación de Zenith, creo que hay algo que podemos hacer al respecto,” dijo ella, sonando un poco más animada de lo usual.
“¿¡De verdad!?” Paul se veía aliviado.
“Sí. He escuchado algunas historias acerca de poderosos objetos mágicos encerrados dentro de un cristal mágico. Una vez que derrotemos al guardián, el cristal se volverá líquido y seremos capaces de sacarla. O, al menos, así dicen las historias.”
Eso no era algo que yo hubiera escuchado. Aun así, se trataba de Roxy. Estaba seguro de que ella no inventaría algo así.
“Sí, sé de lo que hablas,” intervino Elinalise. “Sé de otra persona que una vez estuvo en el lugar de Zenith, y todavía está con vida.”
“…”
Eso tenía que ser una mentira. Elinalise era del tipo que torcía gentilmente una historia en esta clase de situaciones. No podía culparla si lo estaba haciendo para tratar de bajar la tensión, pero el precedente no quería decir que Zenith estaría bien.
Aunque no era como si necesitara decir eso. Todos ya lo sabían.
“Nuestro problema es ese guardián,” continuó ella, siendo la primera en mencionar el asunto más importante. “Para ser honesta, nunca antes había visto a un monstruo de esa variedad.”
Geese siguió la conversación con, “No me digas. Puedo notar de un vistazo que es una hidra, pero nunca antes había escuchado de una con escamas verdes.”
“No solo eso, sino que esa cosa también puede regenerarse.” Talhand tenía una expresión de preocupación en su rostro, con sus manos cruzadas en frente suyo.
Una hidra era un tipo de dragón. Un lobo solitario de múltiples cabezas, con una fuerza sinigual. Por lo que sabía, ellas supuestamente habitaban algunas partes del Continente Demoniaco. Actualmente había tres variedades confirmadas, divididas por el color de sus escamas: blancas, grises, y doradas. No existía tal cosa como una hidra con escamas verdes.
“Esa muy probablemente es una Hidra Manatite,” dijo Roxy. “He leído acerca de ella en un libro. Es un dragón infernal que tiene todo el cuerpo cubierto de escamas de piedras mágicas que absorben el poder mágico. Fue vista durante la segunda Gran Guerra entre Humanos y Demonios, y de acuerdo al libro, fueron aniquiladas cuando el continente se dividió. Estaba segura de que no eran más que un cuento de hadas, pero… parece que existen.”
Absorción de poder mágico… ¿Eso quería decir que toda la magia era inútil contra ella?
Solo para estar seguro, pregunté, “¿Estás diciendo que no seremos capaces de hacerle ningún daño?”
“Si lo que he leído es cierto, deberías ser capaz de golpearla con tus hechizos siempre y cuando los dispares a quemarropa,” respondió Roxy.
“A quemarropa…”
Esa cosa era enorme. Sin mencionar que te dejaría como un rallador de queso si su cuerpo hacía contacto con el tuyo. ¿Acaso ella me estaba diciendo que debía poner mi mano directamente contra esa cosa y tratar de recitar mis hechizos? Podría perder todos mis dedos.
“Todavía va a sanar incluso si la dañan,” se quejó Talhand. “¿Qué se supone que haremos con eso?”
Elinalise estuvo de acuerdo. “Su habilidad de regeneración ciertamente es una molestia.”
“Pero la maldita cosa no puede ser invencible,” insistió el enano.
La hidra podía regenerarse, lo cual no me sorprendía en lo absoluto. Por lo que sabía, eso era de conocimiento general.
“Le arrancamos algunas cabezas y las sanó por completo. ¿Cómo vamos a derrotar a algo así?”
Roxy estaba murmurando pensativamente junto a mí.
Yo, sin embargo, no podía aceptar que fuera un adversario invencible, incluso si sabíamos que podía regenerarse. Se estarán preguntando, ¿por qué? Bueno, debido a mi conocimiento de mi vida anterior.
“He escuchado que si quemas el lugar donde su cabeza fue cortada, no podrá regenerarse.” Recordé la mítica historia de Hércules. Él había luchado contra una hidra. De acuerdo a las historias, él usó una antorcha para cauterizar las heridas abiertas después de cortar sus cabezas, previniendo que se regenerase.
Para ser honesto, solo era un mito—una historia. No tenía mucha credibilidad.
Aunque a mis compañeros de grupo no les importaba. Sus reacciones fueron positivas.
“Entonces eso es. ¡Solo quemar las heridas abiertas!”
“No hemos traído ninguna antorcha, pero no será capaz de reflejar magia si la golpeamos donde está herida,” intervino Elinalise.
“Supongo que vale la pena intentarlo.”
No tenía idea de qué tan iguales eran las hidras de este mundo a las de mi antiguo mundo. Se decía que la hidra en los mitos tenía una cabeza inmortal, pero tal vez, sin importar lo poco probable que sea, podríamos derrotar a esta simplemente quemando todas sus cabezas. No quería ser demasiado optimista, pero era una criatura viviente. Los seres vivos podían ser asesinados.
“Bien, entonces vamos a intentarlo.” Geese estuvo de acuerdo y, con eso, nuestra estrategia estaba lista.
Mi propuesta no garantizaba éxito, pero no existía tal cosa como el éxito garantizado.
Francamente, sentía que nuestro mejor curso de acción era regresar a la ciudad. Si bien era verdad que apenas habíamos usado nuestros suministros, teníamos a un enemigo complicado frente a nosotros. Tal vez teníamos que prepararnos bien para luchar contra este jefe. Incluso podíamos contratar personas específicamente para luchar contra esta hidra. No estaba seguro de cuántos espadachines ahí afuera podían cortar limpiamente a través del cuello de esta hidra, pero con el número de aventureros en Rapan, estaba seguro de que al menos podíamos encontrar a uno.
“…”
Pero yo sabía que Paul no lo permitiría. En su estado actual, si yo sugería regresar ahora, él podría insistir en desafiar a la bestia, incluso solo. Además, incluso si regresábamos, no podía imaginarnos siendo lo suficientemente afortunados como para encontrar objetos específicos para derrotar a la hidra o mercenarios que pudiéramos contratar.
Teníamos una contramedida. Teníamos el número necesario de personas. Por lo tanto, teníamos que ir hacia la batalla.
“Oye, Paul. ¿Estás bien con todo esto?” preguntó Geese.
“… Sí.”
“Esa no es una buena respuesta. ¿Escuchaste? Tú eres el único que puede cortar las cabezas de esa cosa.”
Era posible que Elinalise y Talhand pudieran dañar las escamas de la criatura, pero ellos no podían atravesarlas. Paul tenía que hacer los cortes, y como el único que podía usar magia sin encantamientos, yo tenía que ser quien cauterice las heridas. Una división de tareas era necesaria aquí.
Dependiendo de la situación, yo incluso podría tener que cerrar la brecha y hacerlo a corta distancia. A pesar de que yo estaría apuntando hacia la carne expuesta en su cuello, había una alta probabilidad de que las escamas alrededor anularan mi magia. Si eso ocurría, los demás tendrían que actuar como señuelos para atraer los ataques que vinieran hacia mí. Roxy los sanaría si ellos recibían algún daño.
Así fue como dividimos nuestros papeles. Así tenía que ser.
Por supuesto, inevitablemente algunos ataques irían en mi dirección. Yo estaba en una situación bastante precaria.
“Fiu…” Paul dejó salir un suspiro y miró hacia todos nosotros. “Elinalise, Talhand, Geese, y Roxy…” Mientras Paul decía sus nombres, todos miraron hacia él. “Todos ustedes me han ayudado hasta ahora. Han pasado años desde el Incidente de Desplazamiento. Han cruzado el Continente Demoniaco por mí, buscado a Rudy en los Territorios del Norte por mí, y hecho cosas que ni siquiera puedo comenzar a imaginarme.”
Nosotros cuatro lo miramos en silencio, de una forma que parecía decir Apresúrate y dilo de una vez.
“Pero ahora eso ha terminado. Ya sea la salvaremos… o, asumiendo que ella no está con vida, al menos toda mi familia habrá sido encontrada. Este es el fin. Por favor, préstenme su fuerza una última vez.”
Todos los presentes sonreímos y asentimos.
“No es tu estilo actuar tan humilde,” dijo Elinalise. “Pero lo entiendo. Daré todo lo que tengo.”
“Hmph, no hay ningún idiota aquí que diría no después de llegar tan lejos,” dijo Talhand.
Geese se unió a ellos. “De seguro te has calmado a través de los años. Bueno, no seré de mucha ayuda, pero todavía haré lo que pueda.”
“Vamos a ganar esto,” dijo Roxy con un puño levantado. “Nuestros esfuerzos serán recompensados una vez que obtengamos la victoria.”
Conmovido por sus palabras, Paul parecía estar conteniendo sus lágrimas, sollozando. Pero no nos dejó verlo llorar. En cambio, él se dio la vuelta hacia mí. “Rudy,” tartamudeó él, pero podía ver la resolución en sus ojos,” Tú… tú de verdad eres un hijo confiable.”
“Puedes halagarme después de que derrotemos a la hidra.”
“No es un halago. Lo digo en serio,” dijo Paul, dejando salir una risa de autodesprecio. “Yo no puedo estar tan calmado como tú. Tampoco puedo salir con esas ideas. Solo soy un idiota que arremete de cabeza sin pensar.” Él siguió hablando, con sus labios torciéndose como si estuviera apretando sus dientes. “… Soy un padre terrible. Ni siquiera puedo darle un buen ejemplo a mi hijo.”
Su voz estaba cargada de convicción. Él estaba mirando fijamente hacia mí, con sus ojos tan concentrados que se sentía como si me estuviera atacando con ellos.
Determinación—esa era la palabra. Paul estaba lleno de determinación.
“Con eso en mente, voy a decirte esto. Sé que no es algo que un padre debería decir, pero voy a decirlo de todas formas.”
“Muy bien,” dije, devolviendo su mirada. Yo más o menos ya sabía lo que él quería decir.
“Salva a tu madre, incluso si eso te cuesta la vida,” dijo él.
Este era un padre hablándole a su hijo.
Incluso si te cuesta la vida.
Eso ciertamente no era algo que un padre debería decir. Al menos, habría sido mejor que él hubiera dicho, “Salvaré a tu madre, incluso si eso me cuesta la vida.”
Aun así, yo no creía que él fuera un padre cruel por decirlo. Esta era su convicción—su confianza en mí. Paul lo decía en serio—él la salvaría incluso si le costaba su vida. Y pensaba en mí como un igual. Él creía en mí. Paul me veía como un adulto. Fue por eso que lo dijo.
Todo lo que quedaba era que yo respondiera.
Íbamos a salvar a Zenith. Para ese fin, Paul y yo compartiríamos la misma determinación.
“… ¡Sí!” Asentí con fuerza, y Paul movió su cabeza en respuesta. No podía estar seguro, pero él parecía feliz.
“¡Bien, entonces en marcha!” dijo él, tratando de llenar a todos de valor.
Nuestra revancha con la hidra estaba a punto de comenzar.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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