Los Círculos Mágicos del Sexto Piso
Capítulo 7: Los Círculos Mágicos del Sexto Piso
El sexto piso estaba cubierto de Diablos Devoradores.
Los Guerreros Acorazados desaparecieron completamente, dejando solo a los molestos insectos trepadores de paredes. Las luchas salieron sin problemas gracias al incienso, pero aún había demasiados de ellos. De hecho, tantos que tenías que preguntarte, ¿Por qué hay tantas de estas cosas aquí?
La razón se volvió clara mientras avanzábamos hacia las partes más profundas del sexto piso.
Ahí, en la habitación que daba al siguiente círculo mágico, había un nido. Una horda de las bestias se reunía dentro, e innumerables huevos yacían en los bordes del área. Estos tenían formas alargadas y oscuras cubiertos de líquido—no muy diferente a las cucarachas de mi mundo. El solo hecho de mirarlos me daba escalofríos.
Tal vez había una reina en algún lugar y estaba usando a Zenith para ayudarla a poner huevos. La idea pasó por mi cabeza, pero no había señales de que los Diablos Devoradores tuvieran tales hábitos. Sí se reunían, pero no parecían tener nada parecido a una reina. Tal como las cucarachas.
En fin, ¿de dónde venían todas estas pestes, y cuál era su propósito? ¿Cómo había tantos si no había un suministro de comida equivalente que los mantenga?
“Maestra, ¿qué comen las bestias como estas?” le pregunté a Roxy.
“Buena pregunta. Hay muchas teorías, pero con frecuencia he escuchado que se alimentan de poder mágico.”
“¿Poder mágico?”
Los bosques y las cuevas tenían una alta concentración de poder mágico, además de estar llenos de monstruos. Ahora que lo pienso, Nanahoshi había mencionado que tal energía mágica podía ser encontrada en todo tipo de cosas a través de este mundo. Sin embargo, el poder mágico no podía ser visto por el ojo desnudo, ¿entonces cómo podía ser confirmada esta teoría?
Esperen—existía el Ojo del Poder Mágico, sugiriendo que era cierto.
Aun así, si realmente se alimentaban de poder mágico, ¿entonces no tendría sentido que ellos también se comieran mis hechizos? El hecho de que no pudieran debía significar que había dos tipos de poder mágico: la clase que podía ser consumida y la que no.
Ahora que lo pienso, Paul me había dicho hace mucho tiempo que los monstruos se sentían atraídos por los cristales mágicamente imbuidos en el corazón de un laberinto. ¿De verdad los cristales eran tan atractivos para los monstruos? Los de aquí ni siquiera estaban tratando de llegar más abajo. Todo lo que habían hecho era crear un nido y comenzar a habitar el lugar.
Como sea, reflexionar acerca del misterio no me llevaría a ningún lado por el momento. Había otros monstruos, como los Guerreros Acorazados, que claramente no consumían nada para sobrevivir. Dejaría las preguntas de la ecología de monstruos a los expertos.
“Bueno, sin importar lo que consuman, no cambia el hecho de que atacan a los humanos que detectan. Vamos a destruir los huevos cuando los encontremos, o serán una espina en nuestro costado cuando regresemos,” dijo Roxy mientras destruía indiferentemente sus huevos. Ella usó una espada corta en vez de magia, para atravesarlos uno a uno. Su expresión era la definición precisa de la indiferencia. También me gustaba ese lado suyo.
En cualquier caso, los monstruos producían huevos, ¿eh? Me pregunto si los Guerreros Acorazados también tenían descendencia. Me imaginé una mini versión de ellos tan grande como un muñeco de peluche, sosteniendo una espada de juguete y agitándola por los alrededores. Imaginé a su mami acorazada y papi acorazado observándolo felizmente. Entonces, de pronto, pisadas—un intruso. La mami acorazada y el papi acorazado le dicen a su hijo que se esconda mientras ellos entran al campo de batalla. Paul aparece frente a ellos, con su rostro como el de un demonio. Él asesina brutalmente a los padres con su espada corta que es especialmente eficiente atravesando sus armaduras—no muy diferente a un pesticida contra los insectos. El niño presencia esto y aprende que los humanos son el enemigo. Él crece y se convierte en una bestia que ataca humanos al verlos.
Sí, bueno, esa fue una historia ridícula.
“Rudy, ¿en qué estás perdiendo el tiempo?” me llamó Roxy. “Por favor, ayúdame.”
“Ah, cierto.”
Hice lo solicitado, y comencé a aplastar los huevos.
Las otras tres habitaciones conectadas a esta también estaban llenas de estas cosas. No había señales de que alguno de ellos fuera a eclosionar, pero si uno lo hacía, la larva trataría de pegarse a cualquier humano que viera.
Nuestra limpieza terminó sin incidentes después de eso, y sin ninguna larva recientemente eclosionada apareciendo para tratar de aferrarse a la entrepierna de Roxy.
Finalmente, llegamos a las profundidades del laberinto, el mismísimo lugar que describían las últimas páginas de nuestro libro. Era una habitación espaciosa y cuadrada hecha de piedra. Había tres círculos mágicos cerca de la pared más alejadas de la entrada de la habitación.
Si eso era todo, el lugar no habría parecido especial. Pero la habitación estaba absolutamente vacía con excepción de los círculos. La habitación ante ella había tenido virtualmente un enjambre de Diablos Devoradores, y para colmo más de un centenar de sus huevos. Aun así, la única cosa aquí eran los círculos, casi como si este fuera un territorio sagrado al que ni los huevos ni ninguna de esas cucarachas que nacían de ellos podían entrar. Una sola palabra podía describir apropiadamente este fenómeno: anormal.
“Es el guardián,” dijo Elinalise.
Paul estuvo de acuerdo. “Da esa sensación.”
“Manténganse alertas,” advirtió Roxy.
Los tres sostenían sus armas con fuerza mientras hablaban. Tal vez era normal que la habitación justo antes de la guarida del jefe diera una vibra tan desconcertante.
“Bueno, ¿cuál de ellos es?” Geese investigó cada círculo mientras sostenía nuestra guía en una mano. Todos los demás se quedaron esperando cerca de la entrada.
“Yo ayudaré.” Ofrecí unirme a él, como alguien que ya había ayudado en la creación de círculos de invocación.
“Sí, eso sería genial,” dijo Geese.
Por alguna razón Roxy me siguió de cerca. Su presencia al menos sería reconfortante.
“¿Cómo se ve?” pregunté.
“Tal como dice el libro.”
Revisé uno a uno los círculos ante nosotros, comparándolos con lo escrito en el libro. El libro, por cierto, decía lo siguiente:
Había tres círculos mágicos. Nosotros supimos inmediatamente que dos de ellos eran círculos de teletransportación al azar, así que usamos una piedra para marcar el que pensamos era el correcto, y salté en él. Sin embargo, fue una trampa. Fui teletransportado a un espacio desconocido, terminando atrapado estrechamente entre cuerpos negros y viscosos. Así es—un nido de Diablos Devoradores. En el momento que me vieron…
Les haré el favor de saltarme la escena de batalla que seguía a continuación.
Yo inmediatamente vi la piedra que ellos habían usado como señal. Era una roca hermosamente pulida del tamaño de un puño. El número seis estaba tallado en su superficie. No habíamos visto nada parecido en los pisos anteriores.
“Te hace sentir un poco emocional verla, ¿no?”
Geese frunció el ceño. “¿Tú crees? Dicen que es de mala suerte. Escucha, Jefe, las cosas como esta—objetos dejados atrás por un grupo muerto—son de mala suerte.”
“¿De mala suerte?”
“Sí, así es. De mala suerte.”
“Bien,” dije, “pero no es como si todo su grupo hubiera sido aniquilado.”
Mientras hablábamos, seguimos inspeccionando el círculo frente a nosotros. Se veía igual que el círculo bidireccional que habíamos usado para viajar de un lado a otro numerosas veces hasta ahora, pero este aun así se veía diferente. Si lo pisabas, este te teletransportaría al azar. O tal vez ni siquiera tenías que pisarlo—tal vez, una vez activado, atraparía cualquier cosa dentro de la habitación.
Esto quería decir que los otros dos tenían que ser la opción correcta. Aun así, ambos claramente tenían las características de un círculo de teletransportación aleatorio.
“Rudy, ¿puedes diferenciar cuál es el correcto?” preguntó Roxy.
Yo sacudí mi cabeza. “Nop, ni idea. Nanahoshi podría saberlo si ella estuviera aquí.”
“¿Nanahoshi? ¿Quién es ella?”
“Una chica que estudia la teletransportación—más bien, la invocación—en la universidad. Ella sabe mucho acerca de círculos mágicos, así que podría ser capaz de ayudar.”
“¿Podría ser ella… tu pareja?”
“¿Nanahoshi? Claro que no.” Me reí de su pregunta. Mientras lo hacía, pensé en mi mente, Si solo Nanahoshi estuviera aquí, O Sylphie, o incluso Cliff. En el caso de los primeros dos, habría sido imposible, pero tal vez debimos haber traído a Cliff. ¿Tal vez debería regresar y traerlo? Pero me tomaría tres meses ir y regresar. Quizás incluso cuatro meses. Cliff no estaba acostumbrado a viajar.
Nah. Incluso si lo traía, él podría decir, “Yo tampoco lo sé.”
“De hecho,” dije. “investigué un poco la teletransportación en la universidad, pero me avergüenza decir que no entiendo esto en lo absoluto.”
“¿Investigaste la teletransportación?” preguntó Roxy, sorprendida.
“Sí.”
“Ya veo. Debí haber esperado eso de ti, Rudy. No todos pueden pensar en buscar las raíces de un problema en vez de buscar ciegamente por respuestas.”
Ella parecía haberlo malinterpretado. Yo solo había seguido el consejo del Dios Humano. No era como si pudiera compartir eso con Roxy, ya que mis motivos al hacerlo fueron impuros. Algo que era mejor no decir.
“Bueno, es una conclusión evidente a la cual llegar, ya que soy el pupilo de la gran maestra Roxy.”
“Puedes halagarme si quieres, pero no conseguirás nada con ello.”
Terminamos nuestro análisis de los círculos.
“Bueno Jefe, ¿descubriste algo?” preguntó Geese.
“Nop, nada.”
Mi conocimiento de los círculos mágicos venía principalmente de ese libro. Si la respuesta correcta no estaba dentro de sus páginas, entonces estaba fuera de mi área de experiencia. Yo por supuesto había investigado más acerca de la teletransportación, pero esto estaba más allá de mí.
Había una cosa que sí sabía: Los tres círculos mágicos ante nosotros eran anormales. Había ayudado a Nanahoshi con suficientes círculos mágicos en el pasado como para darme cuenta. Un cambio en las partes más pequeñas e intrincadas alteraría sus efectos. Era por eso que podía decir con confianza que ninguno de estos círculos era normal.
“Si lo que dice el libro es cierto, uno de estos dos es el círculo correcto,” dije.
“… ¿Lo que dices es que tú tampoco sabes?” clarificó Geese.
“Exactamente.”
Regresamos a la entrada de la habitación, sentándonos dentro de la formación circular que Paul y los demás habían tomado para descansar. Ahí, reportamos los detalles de nuestra investigación tan precisamente como pudimos.
Paul chasqueó su lengua. “Tch, dos opciones, ¿eh?”
Elinalise murmuró, “Vaya, dos opciones…”
Y Talhand maldijo, “Maldita sea, dos, ¿eh?”
Ninguno de ellos se veía feliz por las noticias.
“Tener dos opciones realmente nos va a complicar. Sería mejor tener tres.” Mientras él miraba hacia el techo, Geese me recordó un cierto personaje de anime de una mafia italiana que usaba un extraño sombrero sobre su cabeza. Parecía que todos ellos tenían recuerdos negativos asociados con escoger entre dos opciones, lo cual no me sorprendió.
“¿También es de mala suerte?” pregunté.
“Sí, lo es. Cuando solo tuvimos dos opciones, dejábamos que Ghislaine escogiera. O, sin importar lo que hiciéramos, terminaría en fracaso,” explicó Geese. Paul y los demás asintieron de acuerdo.
Ghislaine, ¿eh? Ese nombre me traía recuerdos. Como parte de la gente bestia, ella ciertamente tenía un sentido del olfato lo suficientemente bueno como para olfatear la respuesta correcta.
“Ghislaine… Si solo ella estuviera aquí ahora mismo,” dijo tristemente Paul.
Elinalise asintió, “Ella solo era útil en momentos como este.”
“Ella nunca escucha las instrucciones durante la batalla y arremete de cabeza, casi como si no entendiera el lenguaje humano. Ella no podía leer, escribir, o hacer operaciones matemáticas, y se enojaría cada vez que hablabas de algo que ella no entendía. Pero al menos cuando teníamos solo dos opciones, ella por alguna extraña razón era capaz de elegir la correcta,” dijo Talhand.
Vaya, sí que estaban diciendo cosas crueles de ella. Pobre Ghislaine. Esperaba que no siguieran con eso. Después de todo, ella era una de las profesoras que respetaba.
“Por favor, dejen eso,” supliqué. “Ella ahora puede leer, escribir, y hacer operaciones matemáticas.”
Ghislaine se había esforzado mucho. Ella todavía se equivocaba con multiplicaciones con más de un número, pero se había esforzado al máximo para aprender a dividir.
“Hmph, ya había escuchado eso de Paul, pero no seré engañado,” dijo el enano. “No hay forma de que esa cachorra pueda funcionar como una persona normal.”
“Escuché lo mismo, pero para ser honesta, tampoco puedo creerlo,” estuvo de acuerdo Elinalise.
Ambos ciertamente eran escépticos. No es como si no lo entendiera—Ghislaine ciertamente había sido una cabeza hueca.
Aunque esto se sentía extraño. Todos los antiguos miembros de grupo de Paul estaban reunidos aquí—con excepción de Ghislaine. La misma mujer que había sido la única del grupo en mantener contacto con Paul después de su separación. La única que conocía la Aldea Buena, de todos los reunidos aquí.
Sí, en efecto, muy extraño.
“Olviden eso, ¿qué vamos a hacer?” preguntó Geese, regresando al tema de conversación original. Había dos círculos. ¿Cuál íbamos a usar?
“Rudy, ni siquiera tú fuiste capaz de descubrirlo, ¿eh?” preguntó Paul.
Sacudí mi cabeza. “Desafortunadamente, no. Incluso estudié estos en la universidad antes de venir. Siento no poder ser de más ayuda.”
“Entonces así son las cosas…” Paul cruzó sus brazos sobre su pecho, cerró sus ojos, comenzó a pensar. Después de ni siquiera un minuto, él levantó su cabeza. “Solo hagámoslo por mayoría de votos y veamos dónde nos deja eso. Aquellos a favor de tomar el círculo de la derecha, levanten su mano derecha. Aquellos en favor del de la izquierda, levanten su mano izquierda.”
Cada persona levantó su mano a su orden. Paul, Elinalise y Roxy votaron por ir a la derecha, mientras Geese, Talhand, y yo votamos por ir a la izquierda. Estábamos empatados.
“Tch, ni siquiera podemos decidirnos,” escupió Paul.
“Um, Padre,” dije, “tengo que decir que no estoy muy seguro de que debamos decidir algo como esto por mayoría de votos.”
“Sí, sí. ¿Alguien más tiene alguna idea brillante?”
Cuando Paul preguntó, Elinalise levantó su mano. “¿Qué tal enviar a una persona a través de cada uno de ellos al mismo tiempo?”
“¿Estás proponiendo sacrificar a alguien?”
“Ya sea tú o yo podemos quemar incienso y abrirnos paso a través de los Diablos Devoradores de ser necesario,” dijo confiadamente ella.
Una persona entraría a cada uno de los círculos al mismo tiempo, y la persona que atravesara el correcto regresaría con nosotros. Después inmediatamente iríamos en busca de la otra persona y el problema (posiblemente) estaría resuelto.
“Me opongo a eso,” dije.
Elinalise dijo, sorprendida, “Oh, ¿Rudeus? ¿Y eso por qué?”
“Primero, no hay garantías de que alguno de ellos sea la respuesta correcta.”
Al parecer, ambos círculos eran teletransportadores aleatorios. Ambos podrían ser trampas, lo cual quería decir que los tres círculos eran trampas. Era posible que los círculos correctos estuvieran ubicados en una habitación diferente. Aunque eso parecía improbable—el libro decía que ellos habían buscado en cada habitación de cada piso antes de avanzar al siguiente. Si íbamos a confiar en el autor, entonces este era nuestro destino final.
Pero la posición de los círculos y sus formas… Todo se sentía deliberado. Era sospechoso.
Algo no estaba bien.
¿Por qué alguien siquiera crearía una trampa que tenía un cincuenta por ciento de probabilidad de éxito? ¿Acaso eso no arruinaría el propósito de poner una trampa en primer lugar? Además, si quien sea que había creado esto se había tomado las molestias de preparar un círculo bidireccional falso, ¿de verdad la solución era tan simple como que uno de los círculos unidireccionales sea el correcto? Si eso era todo, ¿por qué molestarse en tener tres círculos?
¿Tal vez habíamos pasado algo por alto? No, este no era un juego de escape imposible. Un laberinto no estaba obligado a dejarnos pistas.
“Bueno, Rudeus, ¿entonces tienes alguna sugerencia?” preguntó ella.
“No,” admití. “Pero ¿puedo pedirles que esperen un poco más antes de tomar una decisión?”
Me molestaba mucho. Sentía que estaba olvidando algo. Y hasta que pudiera recordar lo que era, simplemente pisar uno de esos círculos basándonos en la suposición de que era un cincuenta y cincuenta era demasiado peligroso. En el momento que una persona lo hiciera, era posible que toda la habitación fuera teletransportada al azar.
Uno solo podía recorrer el Laberinto de la Teletransportación a través de los círculos mágicos. Tal vez había habitaciones a las que no podíamos llegar sin atravesar los círculos aleatorios.
“Quiero pensar en esto un poco más de tiempo,” supliqué.
“Bien, Rudy. Lo dejaremos en tus manos.” Paul asintió antes de que cualquier otro pudiera responder.
Me senté en frente de los círculos y comencé a pensar.
Mi primera premisa era esta: todos los círculos mágicos eran falsos. Basándome en eso, tres posibilidades se me venían a la mente:
Primero, era posible que este no fuera el punto final del laberinto.
De acuerdo al libro, este laberinto tenía su propia regla interna, y esa regla era que la ruta principal a través de la mazmorra estaba compuesta solamente de círculos bidireccionales. Siguiendo esa lógica, este tenía que ser el destino final.
Sin embargo, el área en que estuvo atrapada Roxy antes era una sección del laberinto inaccesible a través de los círculos bidireccionales. Para regresar al camino principal, tenías que encontrar tu camino a través de más de treinta círculos unidireccionales en el área. En resumen, el verdadero fin de este laberinto podría estar ubicado más allá de un círculo unidireccional, aunque creía que las probabilidades de eso eran escasas.
Segunda posibilidad: Sin saberlo el autor, uno de los otros miembros de grupo había activado una trampa justo antes de que entraron al portal. El autor asumió que estaban entrando en un portal bidireccional, pero lo que en realidad ocurrió fue que alguien más había activado una trampa aleatoria, teletransportando a todos en la habitación hacia una ubicación al azar. Por lo tanto, el portal bidireccional en realidad era el correcto.
Nah, no podía ser eso. Si tal trampa estuviera presente, de seguro Geese la habría descubierto.
Tercero: El círculo bidireccional en realidad era un círculo doble.
Los portales diferían mucho. Tal vez existía uno que tenía la forma de una dona. De ser así, el portal correcto podría estar rodeado por un portal con forma de dona que en realidad era una trampa de teletransportación. Eso era posible, ¿cierto?
En otras palabras, siempre y cuando pisáramos el mismísimo centro en vez del perímetro, podríamos llegar al siguiente piso.
Idiota, me regañé a mí mismo. ¿Quién crees que eres, alguna clase de detective maestro?
La más probable de estas tres posibilidades tenía que ser la primera.
El autor generalmente solo había pisado círculos bidireccionales. Incluso después de descubrir los tres tipos diferentes en el primer piso, él nunca había pisado un solo círculo aleatorio o unidireccional mientras se abría paso a través del tercer y cuarto piso. Eso había sido suficiente para llevarlo hasta aquí.
Tal vez, desde este punto en adelante, tenías que avanzar a través de círculos unidireccionales para llegar al final. Pero si ese fuera el caso, entonces tal vez el camino que daba hacia adelante no comenzaba aquí. Tal vez simplemente estábamos en un callejón sin salida—en cuyo caso, el camino hacia adelante podría comenzar en algún lugar que ya habíamos pasado. Por ejemplo, podría haber un círculo unidireccional en el cuarto piso que en realidad daba hacia el punto final del laberinto.
Maldita sea. Las cosas se habían complicado demasiado.
Además, desde un comienzo la forma en la que el autor había dividido los pisos era arbitraria. Él lo había hecho basándose completamente en los monstruos del lugar y cómo se veía el área. La regla única acerca de que la ruta principal a través del laberinto solo consistía de círculos bidireccionales podría haber sido una completa coincidencia.
¿Acaso nuestra mejor opción era solo utilizar la fuerza bruta, probando cada opción una a una? ¿Comenzar en este piso y atravesar cada círculo unidireccional, derrotando a cada monstruo que encontremos, tratando de encontrar una ruta diferente? Esa parecía ser la opción correcta.
Aunque solo miren la atmósfera de esta habitación. Los miembros veteranos de mi grupo habían entrado e inmediatamente sentido que el jefe—es decir, el guardián—debe estar cerca. Yo estaba seguro de que este lugar tenía que ser especial. Que esta tenía que ser la última habitación de este laberinto.
No—quizás esa solo era una de las trampas de este laberinto. Hmm…
“Las posibilidades son infinitas,” murmuré para mí mismo mientras me ponía de pie. Era la hora de ir al baño. “¿Padre?”
“¿Qué pasa?” Paul miró hacia arriba.
“Voy a vaciar el tanque.”
“A mear, ¿eh? Yo también iré.”
“¡A mear!” grité del desconcierto. “No puedes usar un lenguaje tan inapropiado en frente de señoritas—”
“¿A quién le importan los modales en un lugar como este?”
Vamos, estamos en frente de Roxy. ¡No puedo equivocarme aquí!
Bueno, ella probablemente no pensaría mal de mí por ir al baño, pero, aun así.
Paul me acompañó fuera de la habitación y de regreso al área donde estaban los cadáveres de los Diablos devoradores y los huevos aplastados. Ahí, tomamos turnos para vigilar mientras el otro hacía lo suyo.
“Sí que estás teniendo problemas con esto,” destacó Paul mientras yo vaciaba mi tanque.
“Sí. Se me ocurrió que tal vez este lugar no es la habitación final del piso. Que quizá hay otra ruta. Una que tenemos que tomar para llegar al jefe.”
“Nah, no puede ser así.” Él sacudió su cabeza. “Esa habitación definitivamente es el lugar correcto.”
“¿En qué te estás basando para decir eso?”
“En nada.”
En otras palabras, era intuición. Aun así, era la intuición de un veterano. No era algo que pudiera tomar a la ligera. Esta clase de intuición podría parecer una conjetura sin base, pero en realidad era una inferencia inconsciente basada en la experiencia.
“Bueno, no tienes que apresurarte tanto,” dijo Paul. “Esperaremos. Si hay algo de lo que no estás seguro o algo que quieras discutir con nosotros, siéntete libre de hacerlo. No trates de resolverlo todo por tu cuenta, ¿bien?”
“Entendido.” Devolví a mi pequeño a mis pantalones e intercambié posiciones con Paul. Ahora que yo estaba de guardia, di un vistazo alrededor.
“Ah, también hay otra cosa de la que quería hablarte, Rudy.”
“¿Si? ¿De qué se trata?”
Hubo un breve silencio. “Ah, nah. No es el momento para eso. Te lo diré cuando regresemos a la posada.”
“¿Qué pasa? Por favor, no hagas eso. Me pondrás nervioso si no me lo dices. A ese tipo de cosas se le llama bandera de la muerte, ¿sabes?”
“¿Qué demonios es eso? En fin, si lo digo ahora mismo, solo afectará la moral del grupo.”
Ladeé mi cabeza mientras escuchaba su voz proveniente desde atrás. ¿Afectaría nuestra moral? ¿Entonces de qué demonios quería hablar? ¿Acaso era ansiedad por Zenith? ¿O algo más que podría poner las cosas incómodas entre nosotros?
“¿Alguna clase de regaño?” supuse finalmente.
“Básicamente, sí. Algo así.”
“Es cierto, realmente podría arruinar las cosas si me deprimo y no puedo mantenerme concentrado en la batalla. Puedes enojarte todo lo que quieras conmigo cuando esto acabe.”
“Ah, bueno, no es como si estuviera enojado. Solo supuse que te daría la oportunidad de prepararte un poco.”
Una vez que regresemos a la posada, ¿eh? Esperaba que pudiéramos rescatar a Zenith antes de eso.
“Espero que Madre esté a salvo,” dije.
“… Sí, yo también.”
Con solo esas pocas palabras, el aire en la habitación se volvió opresivo.
Esto no era bueno. Paul tenía que estarse sintiendo impotente de que hubiéramos llegado así de lejos, pero que todavía no la hubiéramos encontrado. Lo mejor era guardarme esa clase de pensamientos.
Escuché el prolongado sonido de Paul descargando el tanque mientras revisaba el área.
Había una gran habitación y tres más pequeñas que habían estado llenas de huevos. Después estaba la más alejada con los círculos mágicos. Todas las habitaciones más pequeñas se conectaban con la más grande.
Algo me estaba molestando.
“Esta habitación es bastante larga, ¿no?”
“¿Mm?” gruñó en respuesta Paul. “Supongo. ¿Por qué?”
Era rectangular en cuanto a su forma, aunque lo suficientemente amplia y tan llena de cadáveres que casi se veía como un cuadrado a primera vista. Una inspección más detallada revelaba que su largo excedía su ancho. En realidad, era rectangular. En cada extremo de esta larga disposición había una habitación adyacente, aunque todos sus tamaños diferían.
Ya había visto esto antes. Recientemente.
“… ¡Ah!”
De pronto se me ocurrió. Es cierto—esto se veía exactamente igual a las ruinas de los círculos de teletransportación que usamos para llegar aquí.
“¡Bien! Ahora regresemos… Eh, ¿Rudy? ¿Qué estás haciendo?” Paul me miró con sospecha.
Lo miré de reojo mientras regresaba apresuradamente hacia los otros miembros.
Geese estaba sentado con su trasero pegado al suelo—no muy diferente a la estatua del Gran Buda—cuando le hablé, “Geese-san, ¿podrías ayudarme en algo?”
“¿Mm? ¿Encontraste algo?”
“Solo apresúrate y ven.” Lo arrastré conmigo hacia el centro de la habitación. “Por favor, busca por aquí y ve si puedes encontrar alguna escalera oculta.”
“¿Eh…? Espera—supongo que podría ser posible. No hemos visto más que trampas de teletransportación hasta ahora, pero podría haber alguna habitación oculta o algo así.”
Geese, habiéndose convencido sin yo tener que hacerlo, se puso en cuatro y comenzó a revisar el suelo. Él puso su oído en el suelo, con su rostro tenso. Luego sacó su espada corta y comenzó a golpear la empuñadura contra el suelo.
“Oigan… Está aquí. ¡Está aquí!” exclamó él. “¡Jefe, hay una cueva aquí abajo!”
“¿Puedes abrirla?”
“Dame un segundo.” Geese comenzó a toquetear el suelo. Él se movió hacia la pared, con sus manos tocando la superficie mientras avanzaba. Luego él regresó a mí. “No es bueno. No puedo abrirla. Probablemente es del tipo que debes abrir a la fuerza.”
“No habrá problemas si la rompemos, ¿cierto?”
“Nah. No hay trampas. Bien, Jefe, hagámoslo. Apunta justo aquí,” dijo Geese mientras dibujaba una X en el suelo.
Liberé mi Cañón de Piedra hacia área señalada. La bala de tierra fue desviada con un sonido de rebote, dejando el suelo debajo abollado.
¿Acaso me contuve demasiado?
“Un poco más fuerte que eso,” dijo Geese. “Puedes hacerlo, ¿cierto?”
“Sí.”
Incrementé la potencia y volví a disparar. Esta vez un sonido mucho más fuerte hizo eco a través de los pasillos mientras el piso colapsaba, dejando un agujero a su paso.
“¡Bien, déjame el resto a mí!” Geese inmediatamente volvió a estar en cuatro, despejando los escombros.
Ahora que había un agujero en el suelo, el resto era fácil. No le tomó nada de tiempo ampliar el agujero, transformándolo en una abertura cuadrada. Debajo de ella, había escaleras que descendían hacia la oscuridad.
“¡Increíble! Eres increíble, Jefe. No puedo creer que lo hayas descubierto.”
“Bueno, ya he visto antes esta clase de distribución,” admití.
Las ruinas alrededor del círculo de teletransportación que habíamos usado para llegar aquí tenía tres habitaciones vacías dentro, y una más con unas escaleras. Sospechaba que la cuarta habitación en el pasado se había visto tan simple como el resto. Tal vez las escaleras que bajaban hacia el círculo de teletransportación en el pasado habían estado ocultas, y cada habitación debe haber estado amueblada, haciendo imposible descubrir las escaleras ocultas de un vistazo. Tal vez la razón de que fueran tan visibles ahora era debido a que la cubierta se había debilitado con el paso de los años, o alguien la había destruido.
“¡Bien, todos, el Jefe nos encontró unas escaleras ocultas!”
Ante el sonido de la voz de Geese, los otros miembros se pusieron de pie. Ellos se acercaron y examinaron las escaleras, jadeando del asombro.
“¡Gajaja! ¡Sabía que podías hacerlo!” rio Talhand, golpeándome en la espalda.
“Auch.”
“¡Ese es mi hijo!” declaró Paul en voz alta, siguiendo el ejemplo del enano con su propia palmada.
“Auch,” dije una vez más.
“Esto tiene sentido. Creo recordar que las ruinas del círculo de teletransportación se veían similares.” Elinalise también me golpeó.
“Urgh…”
“No se confíen tanto. Podría haber trampas. Jefe, pásame tres de tus pergaminos. ¡Y aquí vamos!” Geese resaltó sus palabras con su propio golpe en mi espalda.
“…”
Cuando miré hacia atrás, vi a Roxy con su pequeña mano levantada en el aire. Nuestros ojos se encontraron, con los suyos mirando desde abajo, y su mano se detuvo gentilmente contra mi espalda, apenas rosándome.
“Toma,” dijo ella. “Hiciste un buen trabajo.” Su expresión estaba teñida de decepción, como si no pudiera digerir muy bien el éxito de su pupilo. Cada una de mis hazañas estaban directamente conectadas a ella, así que no veía la necesidad de que se sintiera incómoda.
Eso es, decidí. ¡Si se sabe lo que pasó en este momento, presumiré que en realidad fue Roxy quien me dio la pista!
“Muy bien, en marcha. Que todos cuiden dónde pisan,” dijo Geese.
“¡Sí!” Todos asintieron al unísono.
Al final de aquellas escaleras había un círculo de teletransportación—uno bidireccional. Uno que era de un color rojo sangre.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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