Su Perspectiva Emocional
Capítulo 4: Su Perspectiva Emocional
Roxy
Escuché un suave sonido y mis ojos se abrieron de golpe. Todo a mi alrededor era oscuro y estrecho. Sí, es cierto—este lugar era estrecho. Después de ser teletransportada numerosas veces, había terminado llegando aquí, a un espacio no más grande que un diminuto cobertizo. Solo tenía suficiente espacio para un solo humano, tal vez dos si estaban bien posicionados. El techo era bajo, demasiado, apenas más alto que mi cabeza.
Siempre y cuando yo estuviera dentro de esta pequeña y estrecha área, ningún monstruo se teletransportaría aquí. Me senté en el borde del espacio y recosté sobre la pared, mirando hacia lo que yacía ante mí.
Un círculo mágico, emitiendo una tenue luz. Un círculo de teletransportación. Si ponía un solo pie sobre él, me enviaría a otro lugar. Muy probablemente a un nido de monstruos. A un lugar lleno de docenas de monstruos. Hacia mi muerte.
Hace solo un mes, yo me había tropezado. Podía decir como excusa que no había sido mi culpa; estaba esquivando un ataque en mi dirección, dando un paso atrás, cuando me tropecé con una roca. Perdí el equilibrio y mi pie pisó un círculo mágico. A pesar de haber revisado dónde estaban las trampas antes del comienzo de la batalla, de todas maneras había terminado pisando una.
El lugar al que fui teletransportada estaba lleno de monstruos. Había veinte—no, treinta—de ellos. Yo era una maga, y una bastante buena, si me permiten decirlo. No podía recitar magia sin encantamientos, pero podía acortarlos, lo que me permitía recitar magia más rápido que la mayoría de los otros magos. Enfrentar enemigos en bastos números no era nuevo para mí. Incluso estando rodeada, no entré en pánico. Solo pensé en erradicar a mi enemigo, y pronto eso se hizo realidad.
Pero sin importar cuántos derrotaba, ellos seguían apareciendo. Monstruo tras monstruo, hasta donde el ojo podía ver.
Las bestias de este laberinto sabían exactamente hacia dónde daban los círculos de teletransportación. Después de todo, esta era su guarida. Las trampas estaban colocadas para que las bestias pudieran alimentarse de los aventureros desprevenidos. Estaba preparada para morir.
Los derrotaba a todos, pero, aun así, mi poder mágico no era infinito. Eventualmente, me quedaría sin reservas. Sabía que todo acabaría en ese momento. Incluso mientras mis reservas de poder mágico bajaban al veinte por ciento, las olas de enemigos nunca cesaban. Los cadáveres se apilaban, pero aun así más bestias mantenían la presión.
Estaba completamente acorralada. La ayuda no venía. Tal vez me habían abandonado. Si yo estuviera en su posición, tampoco me molestaría en salvar a una torpe como yo. No importaba cuánto poder mágico tuvieras; si eras lo suficientemente tonto como para pisar una trampa, entonces solo eras peso muerto.
No, estaba segura de que ellos no eran del tipo que me abandonarían. Tal vez cuando activé la trampa, ellos también habían sido atrapados en ella y todos habían sido teletransportados a diferentes lugares. O tal vez les faltaba poder de combate en mi ausencia, y tuvieron que retirarse temporalmente.
No obstante, la ayuda no venía.
Incluso mientras sentía las lágrimas amenazando con desbordarse, yo todavía luché desesperadamente. Incluso mientras sentía cómo mi poder mágico comenzaba a bajar.
Fue entonces que vi una luz de esperanza: seis círculos mágicos dentro de una espaciosa habitación. Los monstruos aparecían de todos ellos, excepto por uno de los círculos. Tal vez era porque no había monstruos del otro lado.
Tenía que escoger, o morir. Usé mi poder mágico restante para aniquilar a la horda, y después salté sobre uno de los círculos, lo cual me trajo a mi actual ubicación.
De alguna forma, había logrado sobrevivir. Había tenido suerte.
Podía crear tanta agua como fuera necesaria con mi magia, y tenía comida empacada en mi mochila. Podía recuperar mi poder mágico aquí y después encontrar una forma de escapar. Con esa idea en mente, pasé el resto de mi día ahí.
Al día siguiente, di un paso dentro del círculo mágico en la habitación. El lugar al que me llevó era un pasillo con el que no estaba familiarizada. Aparentemente, había sido uno de los círculos aleatorios.
No podía sentir a nadie en las cercanías. Mapeé el área por mi cuenta y seguí avanzando, tratando de escapar del laberinto. Había considerado esperar por ayuda, pero había una probabilidad de que Paul y los demás también hubieran sido derrotados. Las trampas de teletransportación aleatorias eran así de mortales.
Atravesé los túneles, descubriendo otros círculos de teletransportación. Dejé un símbolo en el suelo cerca para mí y salté sobre uno. Una vez más, fui llevada a un pasillo desconocido. Repetí el proceso numerosas veces: el Laberinto de la Teletransportación estaba diseñado para hacer imposible seguir avanzando sin hacer esto. Tuve cuidado de no pisar ninguna trampa, teniendo especial cuidado con los círculos que pudieran estar ocultos bajo las rocas mientras seguía mi camino.
No tenía idea de si estaba progresando o solo estaba regresando por el camino que había venido. Era imposible mantener tu rumbo en este laberinto; no tenía caso confiar en tu sentido de la orientación aquí. Estaba ansiosa, pero aun así, tenía que seguir adelante. Mi suministro de comida no duraría por siempre, ni tampoco mi mente. Así que derroté monstruos, comí su carne, y seguí.
Aun así, después de teletransportarme incontables veces, una vez más fui enviada hacia una horda de monstruos. Luché ferozmente, y encontré otro círculo mágico del cual no aparecían bestias.
Así fue como logré regresar a este espacio estrecho. ¿Cuántas veces había repetido ya este ciclo? ¿Cinco, diez veces? El círculo ante mí siempre me enviaría a un lugar diferente cuando lo pisaba, pero, al final, siempre terminaba de regreso aquí. Mi corazón y mi mente estaban en el límite. Mi cuerpo estaba, por supuesto, exhausto. De acuerdo a mi reloj interno, había transcurrido cerca de un mes.
Un mes y seguía aquí. Solo estaba caminando en círculos.
La batalla tampoco fue fácil. Fui golpeada muchas veces, y sentí que me desmayaría de la pérdida de sangre. En algún punto, las bestias habían comenzado a tratar de bloquear los círculos para que yo no pudiera escapar. A pesar de sus apariencias, esos monstruos eran muy inteligentes. Me tomaría todo lo que tenía atravesarlos.
Me dolía el cuerpo. Me estaba quedando sin comida. Los monstruos eran duros y tenían un sabor horrible. Su carne era tan tóxica que tenías que usar magia de desintoxicación solo para comerla, y podía sentirla erosionando mi resistencia. Lo único que me quedaba en abundancia era poder mágico.
Me sentía completamente arrinconada. No tenía idea de lo que pasaría a continuación. Si había más enemigos la próxima vez, o si coordinaban mejor sus ataques, ellos me desgarrarían miembro por miembro y me devorarían una vez que usara todo mi poder mágico. Incluso si era lo suficientemente afortunada como para pasar a través de ellos, simplemente regresaría a este lugar.
Solo estos pensamientos me detenían de volver a pisar el círculo. Las bestias probablemente se habían dado cuenta de mi presencia. Sabían que yo estaba aquí, en este espacio estrecho. También sabían que, si usaba el círculo mágico frente a mí, regresaría justo hacia su guarida. Estaba segura de que ellas estaban esperando eso. Ellas estaban esperando ansiosamente que cometiera un error fatal a causa de mi cansancio.
Podía sentirlo. No habría próxima vez.
Por primera vez, me volví consciente de la muerte.
Mi cadáver nunca sería encontrado. Las bestias no dejarían nada que encontrar de mí. Moriría, y no quedaría prueba alguna de mi existencia.
Era aterrador. Yo estaba aterrada. Antes de darme cuenta, ya estaba apretando con fuerza mis dientes. Empujada por el impulso de gritar, apreté con fuerza mi vara.
Había visto la muerte innumerables veces antes. Como una aventurera, había visto morir a las personas justo frente a mis ojos. Había visto a monstruos cortar limpiamente en dos a guerreros musculosos como si estuvieran cortando a través de mantequilla. Había visto sabios magos aplastados como tomates podridos. Hábiles ladrones y ágiles espadachines habían caído ante mí.
Cuando presencié sus muertes, sabía en lo profundo de mi mente que algún día sería mi turno. Aun así, al mismo tiempo creía que sería capaz de evitarlo. Pero ahora, enfrentada con el mismísimo prospecto de la muerte, estaba aterrada.
Yo aún no había logrado nada. Aún había muchas cosas que quería hacer. Tenía un sueño. Así es, un sueño. Quería convertirme en profesora. Amaba enseñar a las personas. No tenía talento para ello, pero lo disfrutaba. Era por eso que, una vez que esto termine y hubiéramos rescatado satisfactoriamente a Zenith, yo estaba planeando tomar el examen de profesor en la Universidad de Magia para convertirme en una.
Mi maestro, con el cual yo había tenido un altercado antes de irme, estaba en la Universidad de Magia. Podríamos terminar peleando una vez más, pero tenía la sensación de que ahora nos llevaríamos mejor. Él amaba ser el centro de atención; no me sorprendería si había sido ascendido a subdirector mientras yo no estaba ahí.
Quería probar cómo era la felicidad normal. Si me convertía en profesora, incluso podría casarme. Podría enamorarme de un hombre, casarme con él, y pasar apasionadas noches juntos. Como un demonio, yo tenía este estúpido cuerpo de niña, pero, aun así, tenía que tener una oportunidad.
“Hah.”
Ese suspiro de autodesprecio salió de mis labios. No podía creer que me estuviera permitiendo sumergirme en tales fantasías, incluso bajo estas circunstancias.
Yo iba a morir. Ninguno de mis sueños se volvería realidad. Mi muerte sería una miserable. Ahora no había nadie que pudiera salvarme. Nunca antes había escuchado de alguien siendo salvado de una situación como esta.
No quiero morir, pensé.
Di un paso dentro del círculo, porque de verdad quería vivir.
Mi instinto estuvo en lo correcto. Fui teletransportada hacia un pasillo desconocido, donde dejé símbolos para marcar círculos previamente desconocidos. Atravesé numerosos otros círculos, y entonces, como si estuviera predeterminado, terminé de regreso en la guarida de un monstruo.
Supe de un vistazo que era imposible. Las bestias habían amontonado los cuerpos de sus camaradas muertos para bloquear mi ruta de escape, y parecía que el espacio al otro lado del círculo era demasiado estrecho para los monstruos—o sus cadáveres—como para teletransportarse. No tenía más opción que despejar el camino si iba a usarlo para escapar.
“¿Mientras enfrento a esta horda?” me pregunté a mí misma.
Ellos estaban usando una formación impecable, extendiéndose alrededor de la montaña de cadáveres para bloquear mi escape, protegiéndola. Las Orugas de Hierro en frente de mí se movieron como si estuvieran dedicadas a la defensa, mientras las tarántulas detrás de ellas comenzaban a escupir sus telarañas para entorpecer mis movimientos. Todavía más atrás había una forma humanoide grande y cubierta de barro—un Cráneo de Barro—quien estaba arrojando piedras en mi dirección.
Casi son un ejército, pensé para mí misma mientras comenzaba a conjurar mi magia. “Envuélveme en una magnífica armadura de tierra. ¡Fortaleza de Tierra!”
Fabriqué un escudo de tierra a mi alrededor. Se formó a mi alrededor, cubriendo mi cuerpo hasta la cabeza hasta tomar la forma de un domo. Terminé el hechizo antes de que cubriera completamente mi cuerpo. Siempre y cuando se elevara hasta mi cuello, sería suficiente para impedir la arremetida de las Orugas de Hierro.
Innumerables esferas de líquido se formaron a mi alrededor, transformándose en balas que se dispararon a través del aire. Era un hechizo extremadamente débil, solo para impedir temporalmente sus movimientos. Sabiendo eso, inmediatamente comencé a recitar mi próximo encantamiento.
“¡Diosa azul descendiendo de los cielos, empuña tu vara y cubre este mundo de hielo! ¡Campo de Hielo!”
Las gotas de agua que previamente habían llovido sobre los rostros de las criaturas ahora crujían mientras caían. Esto era Nova Gélida, una combinación de los hechizos Cascada de Agua y Campo de Hielo, y congeló en su lugar toda la línea frontal del enemigo. Desde ahí, seguí diezmándolos con mi magia.
“Rey del Hielo, gobernante supremo de las tierras árticas, soberano envuelto de blanco cuyo frío abrasador congela todo el calor. ¡Congela a mi enemigo, oh rey glacial que gobierna la muerte! ¡Ventisca!”
Terminé mi encantamiento acortado. Yo generalmente usaba este hechizo para liberar lanzas de hielo a mi alrededor, pero ahora ellas se dispersaron de forma radial, volando sobre aquellos que yo había congelado y atravesando a las bestias que yacían detrás de ellos. En realidad, no iba a derrotar a la línea frontal; ellos ya eran estatuas congeladas que actuarían como un muro entre el resto de sus compañeros y yo mientras golpeaba a aquellos detrás con mi magia Avanzada.
Estas eran las mismas tácticas que yo usé cuando conquisté ese laberinto cerca de Shirone. Garantizaban la victoria. Sin embargo, tan pronto como los de la retaguardia murieron, más monstruos salieron a través de los círculos mágicos en la habitación, pasando por sobre sus compañeros caídos. El lugar estaba rebosante de bestias una vez más en un parpadeo.
Mi corazón también estaba rebosante. Con desesperación. “Supongo que realmente no tengo esperanza.”
Si no movía esos cadáveres, no iba a salir de aquí. Pero había demasiados para mí.
“¡Grr!”
El Cráneo de Barro estaba lanzando rocas hacia mí desde la distancia. Ya había quebrado parte de mi Fortaleza de Tierra, y la lenta Oruga de Hierro estaba empujando con fuerza.
Un escalofrío recorrió mi espalda. Podía sentir el sudor frío recorriendo mi cuerpo.
“¡Crea una hoja de fuego y atraviesa a mi enemigo! ¡Corte Llameante!” Una feroz espada atravesó volando el aire, quemando el caparazón del gusano. La criatura se retorció del dolor antes de morir.
Las Orugas de Hierro eran vulnerables al fuego. Usar magia de fuego en una cueva podía terminar en tragedia. ¿Qué debía hacer? ¿Cómo se supone que iba a salir de aquí?
Piensa, me dije a mí misma.
Estrujé mi cerebro, incluso mientras seguía lanzando magia y mandando a volar a mis enemigos. Pero nada se me ocurría. ¿Estaba atrapada? ¿Acaso este era el fin? ¿De verdad iba a morir aquí? Mi cuerpo comenzó a moverse por su cuenta, eliminando a mis enemigos en mi lugar mientras me sumergía en esos pensamientos.
“¡Ah!” Me tropecé. Mi mente estaba nublada. Podía sentir mi poder mágico disminuyendo. Solo podría lanzar un par de hechizos más antes de desmayarme. “No…”
Apreté con más fuerza mi vara.
No quiero morir. No quiero morir.
Sentí que toda mi vida pasaba ante mis ojos.
Mi primer recuerdo era el de la mirada de decepción en el rostro de mis padres cuando se dieron cuenta de que yo era la única persona en nuestra silenciosa aldea que no podía conversar mentalmente con los demás. Ellos me enseñaron a hablar porque me tuvieron lástima.
En cuanto a la magia… comencé a aprenderla después de que un mago viajero vino a nuestra aldea y dejó una gran impresión en mí. Ayudada por la magia de agua de nivel Principiante, me fui de mi aldea, y conocí a tres chicos que se convertirían en mi primer grupo. Nos convertimos en aventureros y viajamos juntos por varios años, hasta que uno de ellos murió y el grupo se separó.
Me dirigí hacia el Continente Central, donde conocí a muchas personas, y descubrí y me matriculé en la Universidad de Magia. Era mi primera vez tomando clases formales de algo, y tuvo un impacto duradero. Saqué buenas notas, era talentosa, y logré cosas importantes, ganándome los celos de aquellos a mi alrededor. En el dormitorio, mi amiga y yo nos estiraríamos en la cama, hablando acerca de todo tipo de cosas.
Conocí a mi maestro varios años después en ese lugar. Él fue quien me enseñó magia de agua de nivel Santo. La aprendí tan fácilmente que dejé que se me fuera a la cabeza. Mi maestro me reprendió, lo cual me hizo enojar, así que me gradué y me fui sin decirle palabra alguna.
Después de eso, me dirigí hacia la capital del Reino de Asura, donde alguien tan excepcional como yo podría encontrar trabajo. Estaba equivocada. Fui incapaz de encontrar un trabajo, me fui hacia el campo, pero tampoco encontré trabajo ahí. Cuando estuve perdida sin saber qué hacer, encontré un anuncio de trabajo para ser un tutor particular.
Así fue como conocí a Paul y su familia—incluyendo a Rudy. Observar los varios encuentros sexuales de Paul me excitaron; y el talento de Rudy me sorprendió. Estaba celosa, pero también sentía una creciente sensación de respeto por él, ya que, a diferencia de mí, a Rudy no se le fue a la cabeza. Antes de partir, le enseñé magia de nivel Santo.
A continuación, comencé a explorar un laberinto cerca del Reino de Shirone. El Reino de Shirone me contrató para enseñarle magia al príncipe Pax una vez que lo conquisté, una tarea que una vez más me recordó lo increíble que era Rudeus, como también cuán poco talento tenía yo como profesora. Entonces la carta de Rudy llegó, y trabajé incansablemente para crear un libro de texto acerca de la lengua del Dios Demonio para él. Cuando mi trabajo eventualmente se hizo insoportable, me fui del Reino de Shirone.
Fue en ese entonces que supe acerca del Incidente de Desplazamiento. Conocí a Elinalise y Talhand, dos personas tan incontrolables en cuanto a su comportamiento que fue muy impactante para mí. Partimos de viaje juntos hacia el Continente Demoniaco, donde me reuní con mis padres y confirmé que ellos realmente me amaban. Después me encontré con Kishirika. Y entonces, después de eso…
Todos esos recuerdos pasaron a través de mi mente en un instante. Una Oruga de Hierro estaba arremetiendo hacia mí. Gracias a mi magia de fuego, la habitación se había calentado, y los efectos de Nova Gélida se estaban terminando.
No puedo hacerlo. No quiero morir. ¡No quiero! ¡No! grité dentro de mi cabeza.
“¡¡No, nooo!!” Balanceé mi vara inútilmente. Telarañas volaron hacia mí, y se envolvieron a su alrededor. En momentos, me fue arrebatada de mi mano. “¡No quiero morir, por favor, que alguien, quien sea, ayuda…!”
Retrocedí, pero había un muro detrás de mí. La Oruga de Hierro se estaba acercando. No, no solo una—varias.
No había nada más que pudiera hacer. Iba a ser devorada viva, ¿no? No, cualquier cosa menos eso.
“Alguien, por favor…”
Ah. La Oruga de Hierro ya estaba…
Cerré mis ojos de golpe ante el inminente ataque del gusano.
Supongo que ya no seré capaz de volver a ver a mis padres.
Ese fue el último pensamiento que tuve.
Esperé un poco, pero el final nunca llegó. Tal vez solo había muerto instantáneamente. Tal vez ya había terminado. No, no podía ser eso… Pero ni siquiera podía escuchar algo. ¿Acaso este era el más allá?
Abrí tímidamente mis ojos. Una escena inimaginable yacía ante mí.
Era un mundo de hielo. Las Tarántulas del Camino de la Muerte, las Orugas de Hierro, y el Cráneo de Barro, todos se habían convertido en estatuas de un blanco puro. El último de los tres estaba al final de la horda. Oí un crujido mientras su cuerpo comenzaba a derrumbarse. El cráneo humano, su núcleo vital, golpeó el suelo y se quebró. Incluso el interior estaba completamente congelado.
La brecha de poder entre este hechizo y el mío era enorme. Mi propia Nova Gélida solo podía congelar la superficie de las cosas. Pero esto… esto muy probablemente había matado todo en el área.
“… ¿Eh?” Confundida, estiré mi mano para recuperar mi vara. “¡Hii!” Una sensación de frío extremo atacó mis dedos y la solté por reflejo. Resonó en el suelo, haciendo eco dentro del silencio.
Escuché una voz, tal vez reaccionando al sonido.
“¡Gracias a Dios!”
Un joven vino caminando hacia mí, apartando del camino las estatuas de hielo. En el momento que lo vi, mi corazón comenzó a latir con fuerza. Podía sentir la sangre subir a mi rostro, enrojeciendo mis mejillas. Este hombre… era mi tipo ideal.
Él era alto, con cabello suave y rasgos gentiles. Él estaba usando una túnica gris y sostenía una vara, pero se veía bastante robusto para un mago. Había una clara mirada de alivio en su rostro mientras se acercaba a mí, mirándome directamente a los ojos.
“¿Eh?”
Él me abrazó con esos cálidos, robustos y fuertes brazos. Su aroma—uno familiar, uno que olía a sudor—llenó mi nariz. Él se arrodilló parcialmente y hundió su rostro en mi cuello, aparentemente sobrepasado por la emoción mientras inhalaba profundamente.
En ese momento fue cuando me di cuenta de algo. No me había bañado en todo un mes. “¡Ah!” Tan pronto como me di cuenta, lo aparté de mí.
“¿Eh?” Él se veía sorprendido.
Mierda. ¡Había hecho algo terrible! ¡Después de que él se había tomado la molestia de salvarme! Pero yo no quería que él pensara que yo apestaba.
Ah, esperen, tal vez este no era el momento para preocuparme de eso… Um, ¿o sí? Ahora mismo no podía pensar con claridad. “M-me disculpo,” dije. “Es solo que apesta…”
“¿A-apesto? Lo siento mucho.” Desconcertado, él olfateó su manga.
“¡No, no usted! Mi cuerpo. He estado aquí por un mes.”
“Ah, entonces a eso te referías.” Él se veía aliviado. “Aunque la verdad no me molesta.”
“Bueno, a mí sí me molesta.” Ah, olvídenlo. Eso no importaba ahora mismo. Primero, necesitaba agradecerle. “Le agradezco mucho que me haya salvado.”
“No es necesario el agradecimiento. Era algo natural.”
¿Natural? Yo no entendía cómo él tenía alguna obligación de enfrentar esa clase de horda para salvarme.
¡Ah, sí, su nombre! Tenía que preguntar su nombre. “Ejem. Es un placer conocerlo,” dije. “Mi nombre es Roxy Migurdia. Si no le molesta. ¿le importaría decirme su nombre?”
Todo su cuerpo se puso rígido cuando pregunté eso. ¿Acaso había dicho algo extraño?
“¿C-conocerme…?”
Confundida, dije, “¿Eh? Ah, ¿entonces ya nos habíamos visto antes? Si es así, me disculpo, me temo que no lo recuerdo.”
Ahora que lo pienso, tenía la sensación de que ya lo había visto antes en algún lugar. Pero ¿dónde? Él sí tenía un parecido a Paul, pero de seguro no me olvidaría de alguien así.
“No me… recuerdas…” Su rostro se puso pálido. ¿Acaso lo había hecho enojar? Aunque sí sentía que nos habíamos visto antes. Su rostro era familiar, como si lo hubiera visto hace mucho tiempo… “No me… recuerda…”
Él sacudió su cabeza un poco y se tambaleó hacia atrás. De pronto, él se llevó una mano hacia su boca y entonces—
“¡Bluurgh!”
Él vomitó.
Poco después de eso, descubrí que el joven era Rudy—Rudeus Greyrat, adulto. Paul y los demás, quienes llegaron unos momentos después, me tomaron bajo su cuidado. Y así, apenas había escapado de la muerte.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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