Entrando al Laberinto
Capítulo 3: Entrando al Laberinto
A primera vista, el Laberinto de la Teletransportación no era más que una cueva. No había nada especial en ella en el exterior, salvo por las telarañas que cubrían las paredes, cortesía de las arañas que residían en el área. Pero eso era todo. Aparte de eso, solo se veía como un agujero a un lado de una colina. Si veías una fotografía de ella, probablemente ni siquiera despertaría tu interés.
Sin embargo, viéndola en persona, era un asunto distinto. Algo acerca de ella me daba la sensación de que había un laberinto oculto en su interior. Tenía un aire inquietante, y aun así era precisamente ese aire inquietante el cual provocaba mi curiosidad. Me pregunto si todos los laberintos tenían una vibra similar.
“Bien, Rudy, vamos a hacer esto tal como discutimos. ¿Entiendes?”
“Entendido.”
Paul me dio una palmada en el hombro y asintió.
Tomamos la formación tal como habíamos discutido el día anterior, y comenzamos a caminar. Era mi primera vez en un laberinto, y no sentía mucha emoción. Tal vez era el peso de saber que no podíamos permitirnos fallar.
“Cuídese, Maestro,” se despidió Lilia.
“Por favor, todos cuídense.”
Lilia, Vierra y Shierra regresarían a la ciudad a caballo. Cuando grandes clanes entraban a un laberinto para conquistarlo, sus miembros de apoyo acamparían y esperarían afuera. Afortunadamente, Rapan estaba a solo un día—o medio día, con algo de apuro—de distancia. No había la necesidad de que ellas se quedaran a acampar fuera de la cueva.
“Bueno, entremos.”
Estaba oscuro dentro, pero no completamente. El interior tenía un brillo tenue. Una visibilidad tan pobre no era ideal. Podía ser fatal.
“Voy a iluminar el lugar,” dije.
“Hazlo,” respondió Paul.
Tan pronto como entramos, usé el pergamino de espíritu de luz que Nanahoshi me había dado. Una bola de luz brillante saltó hacia el frente, rondando alrededor de la cima de mi cabeza. Geese también activó el mismo pergamino para sí mismo. Él estaba actuando como un explorador para nosotros, así que necesitaba su propia fuente de luz.
Estos pergaminos podían ser usados por cualquiera. Por supuesto, durarían más tiempo si alguien con una enorme reserva de poder mágico, como yo, los usaba, pero aparentemente no consumían mucho poder mágico. Geese y Paul estuvieron emocionados cuando les mostré los pergaminos, diciendo, “Ahora ya no tenemos que andar llevando antorchas.”
Parecía que tener una mano ocupada por una antorcha era realmente inconveniente. La luz de estos espíritus era más brillante que la de una antorcha, e incluso alguien sin mucho poder mágico podía mantener uno por un tiempo. Si estos pergaminos se hacían populares, las antorchas podrían desaparecer completamente del mercado.
“Paul, tu hijo de seguro trajo algunas cosas de utilidad, ¿no crees?” dijo Talhand.
“Bueno, estoy orgulloso de llamarlo mi hijo por una razón.” Paul sacó pecho, lo cual fue recibido por un suspiro de exasperación del enano.
“Pero de seguro no eres un padre que lo haga orgulloso a él.”
“Aw, ya basta. Ya me siento lo suficientemente deprimido.” Paul dijo eso mientras dejaba salir un suave suspiro, al mismo tiempo que encogía sus hombros.
“Vamos, hay que seguir caminando.” Ante las palabras de Geese, avanzamos más profundo dentro de la cueva.
En el primer piso, estábamos navegando por lo que parecía ser un nido de hormigas. Las telarañas estaban colgando por todas las paredes y el techo, y más adelante había un círculo mágico emanando una luz pálida. El espíritu avanzó más allá de ese punto, iluminando el área como una lámpara fluorescente.
“Dijiste que fuéramos cuidadosos debido a que algunos círculos mágicos no emanan luz, ¿cierto?”
“Así es, Rudy,” dijo Paul. “Asegúrate de seguir las huellas de Geese a la perfección.”
Geese estaba a diez pasos completos delante de nosotros. Él estaba usando un par de botas especiales. Había placas de acero con forma de cruz fijadas en las suelas, dejando huellas con forma de cruz donde quiera que él pisaba. Aunque este no era un objeto mágico, sino un producto de la sabiduría de los aventureros. Era una pieza de equipo conveniente que evitaba que el usuario resbalase, mientras también dejaba una marca a su paso.
Era fácil descubrir los círculos de teletransportación en el primer piso. El monstruo principal de este piso era la Tarántula del Camino de la Muerte, pero había una variedad mucho más pequeña e inmadura de arácnido arrastrándose por el suelo. Estas eran las presas principales de las Tarántulas del Camino de la Muerte. La escena haría que alguien con aracnofobia se desmayara de inmediato. Era en medio de estos enjambres que podías ver espacios completamente vacíos, los cuales tenían una forma circular o cuadrada. Estas eran las trampas. Si ponías tus pies en los espacios vacíos para evitar aplastar a las arañas con tu pie, serías teletransportado inmediatamente a otro lugar.
Por lo tanto, no teníamos más opción que aplastar a las pequeñas arañas donde pisábamos. No era placentero, pero ¿qué más podíamos hacer?
En cuanto a las bestias de rango B, las Tarántulas del Camino de la Muerte, ellas no fueron una amenaza en nuestro camino. Ocasionalmente, una o dos aparecerían, pero una vez que Geese las veía, Paul inmediatamente se desharía de ellas. Por el momento yo no tenía que hacer nada.
“Hah, bueno, esto es como un paseo en el campo.” Paul tenía una espada en cada mano y estaba caminando enérgicamente al frente. De esas dos espadas, una era la hoja que él había usado todo el tiempo en casa—su compañera. Aunque no parecía ser un arma particularmente poderosa, él era capaz de cortar limpiamente en dos a esas Tarántulas del Camino de la Muerte. Estaba seguro de que eso no era tanto gracias al filo de la hoja, sino que más por la habilidad de Paul.
La espada en su mano izquierda tenía una forma que nunca antes había visto: una especie de hoja corta, pero no lo suficientemente corta para ser llamada una espada corta ni lo suficientemente larga para ser llamada una espada larga. La guarda se envolvía alrededor de toda la mano del usuario, con una hoja ligeramente curva y de doble filo. Había un agujero en medio de la hoja, probablemente para evitar que cosas se peguen a ella.
Dicho eso, él no estaba usando mucho esta arma. Paul generalmente luchaba solo con su mano derecha. Me pregunto cuál era el propósito de la espada en su mano izquierda. ¿O simplemente era un nerd que disfrutaba de empuñar dos espadas?
“¡Como robar un dulce de un bebé!” No era algo relevante, pero cada vez que él derrotaba algo, Paul miraría en mi dirección.
Qué molesto. Él probablemente quería demostrar lo genial que era.
Bien, bien, lo entiendo, Padre; te ves genial, pero, por favor, no bajes la guardia.
“¡Paul! ¡Mantén la vista al frente!” Y sip, ahí estaba—Elinalise lo estaba regañando.
“Vamos, está bien,” dijo Paul, “hemos recorrido el primer piso ya una docena de veces. No voy a meter la pata tan fácilmente.”
“Bajar tu guardia de esa forma puede costarte la vida,” le advirtió ella.
“Sí, sí, eso ya lo sé.”
“Además,” continuó Elinalise, “has estado yendo demasiado adelante todo este tiempo. ¿¡Yo soy quien va al frente, no!?”
“Es el primer piso. No es como si fuera a hacer una gran diferencia.”
Y así, su discusión comenzó. Podía oír a Talhand detrás de mí, dejando salir un suspiro mientras decía, “Hah, ahí van de nuevo.”
“¡Dejándome de lado, esta es la primera vez de Rudeus en un laberinto, y como un adulto, tú deberías estar dando un buen ejemplo!”
Paul argumentó en respuesta, “Es por eso que estaba buscando una oportunidad de charlar con él, para ayudarlo a olvidarse de los nervios.”
“Qué tontería,” resopló ella. “te ves tan atolondrado como cuando Zenith se acababa de unir a nuestro grupo.”
“No hay mucho que pueda decir para discutir eso. Pero ¿cuál es tu problema? Te has convertido en una madre fastidiosa.”
“Por supuesto que lo soy,” respondió altaneramente Elinalise. “Tú básicamente eres como un hijo para mí. ¡Así que te voy a regañar cada vez que lo merezcas!”
Paul frunció el ceño ante eso. “¿Por qué me estás llamando hijo? ¿Pasaste tanto tiempo con Rudeus que también desarrollaste cierto afecto hacia mí? Vamos, suficiente de eso. Que te hagas llamar mi madre me da escalofríos.”
“Vaya, ¿acaso Rudeus no te lo ha dicho?” preguntó ella en tono de burla.
“¿Decirme qué?”
“Sylphie es mi nieta. Ya que Rudeus se casó con ella, eso lo convierte en mi nieto. En ese caso, como padres de mi nieto, tú y Zenith básicamente son como hijos para mí.”
Paul se congeló. Lentamente, él se dio la vuelta y caminó rígidamente hacia mí. Con nuestra formación rota, todos los demás también dejaron de moverse.
“Oye, Rudy, ¿de qué está hablando ella? ¿Por qué Elinalise está haciendo esta loca aseveración de que Sylphie es su nieta?”
Ah, sí. No se lo había contado aún, ¿cierto?
“Resulta que Laws era hijo de Elinalise,” expliqué.
“¿De verdad?” Paul se veía escéptico. “Él nunca mencionó algo así.”
“Bueno, muchas cosas ocurrieron en el pasado, así que parece que él quería mantener en secreto la identidad de Elinalise-san,” dije.
“Ahh, ya veo,” dijo Paul. “Puedo entenderlo.”
“Más importante, deberíamos seguir avanzando,” agregué. “Y asegúrate de no bajar la guardia.”
“S-sí.” Paul parecía haber entendido esta vez. Él regresó a la vanguardia, murmurando mientras lo hacía. “¿De verdad? ¿Así que ahora Elinalise es parte de nuestra familia? No puedo creerlo…”
Parecía que la noticia había sido una verdadera sorpresa para él.
El primer piso fue un paseo. Ellos deben haber atravesado este camino varias veces, tal como Paul había dicho. Seguimos avanzando por el pasillo, tomando descansos ocasionales, hasta que salimos hacia una habitación llena de Tarántulas del Camino de la Muerte. Deshacerme de enjambres como este era mi trabajo como un mago.
Pero antes de entrar a la espaciosa habitación, Talhand me dio algunas advertencias. “Escucha: nada de magia de fuego.”
“¿Por qué?”
“El fuego llena de veneno una habitación cerrada,” explicó el enano. “Deberías tener especial cuidado con eso mientras más bajamos.”
“¿Qué hay de la magia de desintoxicación?” pregunté.
“No funciona.”
Él probablemente se estaba refiriendo al envenenamiento por monóxido de carbono. Si usabas fuego en un espacio cerrado, quemaría el oxígeno hasta que eventualmente perdieras la conciencia. Solo porque el fuego era creado por la magia no cambiaba ese hecho.
“Además, no trates de golpear el techo con tus ataques. Puedes adivinar por qué, ¿cierto?”
“¿Debido a que podría destruir toda la cueva?”
Él asintió. “Así es. Es también por eso que no debes usar magia de agua. Usa hielo tanto como puedas.”
“Entiendo.”
Si usabas grandes cantidades de agua, ablandaría el suelo. Aun así, un poco no debería ser problema. También podía usar magia de tierra, aunque si no tenía cuidado, podría terminar usando la tierra del laberinto en vez de conjurar mi propia tierra. Si eso alteraba la estructura interna de la cueva, podría gatillar un colapso. Usar el tipo de magia que me estaban recomendando era la opción más segura aquí. Así que sería hielo.
Por lo tanto, decidí usar la magia de agua de nivel Avanzado Avalancha de Nieve, un hechizo que hacía caer lanzas de hielo. Eso fue lo que usé para derrotar a los monstruos en la parte trasera de la habitación uno por uno, teniendo cuidado de no golpear a Paul y los demás.
“Oho, ciertamente eres el discípulo de Roxy. Incluso usaste la misma magia,” podía oír a Talhand murmurar detrás de mí. Aparentemente, Roxy también había usado el mismo hechizo. Me hacía un poco feliz escucharlo. “Y además sin encantamientos. Puedo ver por qué está tan orgullosa de ti.”
Esas palabras hicieron que mi ego se llenara de orgullo mientras derrotábamos hasta la última de las arañas y continuábamos.
Atravesamos el nido de las arañas y saltamos dentro del círculo de teletransportación ubicado más adentro. Nos llevó hacia el fondo de un pasillo, que daba hacia otro nido de arañas. Ya habíamos repetido este proceso cinco veces desde que entramos a este lugar. Cada vez, comparamos cuidadosamente los círculos con lo que estaba escrito en el libro. Los demás ya habían mapeado hacía dónde daba cada círculo de teletransportación en el primer piso, pero revisar ayudaba a verificar la veracidad del libro. Comparamos la forma, el color, y las características de los círculos, y una vez que estuvimos satisfechos con que todo encajaba con el libro, seguimos avanzando.
Nos tomó una hora llegar a cada círculo mágico. Ya que ya lo habíamos hecho cinco veces, eso significaba que habían pasado aproximadamente cinco horas. La última área del primer piso era una habitación cubierta de telarañas muy en lo profundo, donde había dos círculos, uno junto al otro. Su color era un poco más intenso que los otros que habíamos visto, y además eran más grandes. El de color azul oscuro daba al siguiente piso, pero tenía un círculo gemelo con la misma forma justo a su lado.
Para los principiantes, cualquiera de ellos se veía como si fuera a ser el correcto. Aun así, había una roca con un círculo inscrito en ella colocada inmediatamente antes de uno de los círculos. Esto era algo que Geese había dejado como una señal para diferenciar el correcto. Una vez que consultamos el libro y confirmamos que todo estaba en orden, saltamos sobre él.
Desde ese momento, estábamos en el segundo piso.
En el segundo nivel, los pisos repletos de arañas desaparecieron y los nidos de tarántulas se redujeron severamente. Ahora incluso podías ver el suelo. En vez de arañas, ahora teníamos a una enorme oruga de acero—las Orugas de Hierro—arrastrándose por los alrededores. Eran de un metro de alto y dos de largo, dándole una apariencia bastante pequeña y redonda. Lo más cercano con lo que podía compararlas eran los Ohmu de Nausicaä. Tal como sugería su exterior, las criaturas eran duras y resistentes, pero contrario a su apariencia, eran bastante rápidas. Su velocidad me recordaba menos a una oruga y más a un ciempiés.
Además de eso, eran amigas de las arañas, y estas últimas lanzarían telarañas desde la retaguardia mientras usaban a las orugas como escudos. Una vez que eras atrapado en esas telarañas, las pesadas orugas te aplastarían.
Las Orugas de Hierro eran tan duras que incluso Paul no podía derrotarlas de un solo golpe. En ese momento entraba yo. Yo podía disparar dos tipos de magia al mismo tiempo para golpear a las Tarántulas del Camino de la Muerte en la retaguardia con mi Avalancha de Nieve, y después derrotar a las Orugas de Hierro con mi Cañón de Piedra mientras Paul y Elinalise las mantenían ocupadas. Aparentemente, las Orugas de Hierro eran lo suficientemente duras como para repeler un Cañón de Piedra normal, pero yo no experimenté un problema como ese, ya que mis cañones las atravesaron completamente. Aunque, siendo insectos, si no las golpeaba directamente y las mataba con el impacto, ellas comenzarían a retorcerse del dolor y moverse descontroladamente.
“Entonces no tengo nada que hacer, ¿eh?” Mientras yo estaba trabajando diligentemente, Talhand se quejó de estar aburrido. Él estaba en espera a mi lado, solo por si acaso. Para asegurarse de que sus servicios no fueran requeridos, todos nosotros—incluyendo a Geese—estábamos luchando de la forma más prudente posible. Por lo tanto, ahora mismo, no había nada que Talhand pudiera hacer.
Eso era algo bueno. Mientras íbamos más profundo, era reconfortante saber que todavía teníamos poder de fuego de reserva si se volvía necesario.
Las Tarántulas del Camino de la Muerte estaban disparando sus telarañas hacia nosotros. Yo creía que las tarántulas no creaban telarañas, pero estas claramente eran diferentes. Sus telarañas volaron directamente hacia mí en ocasiones, pero fui capaz de esquivarlas todas con mi ojo demoniaco. Incluso si una me golpeaba, no sería ni doloroso ni una molestia, ya que simplemente podía usar magia de fuego para quemarlas.
“¡Gah, maldita sea!” se quejó Paul.
Elinalise parecía estar de acuerdo. “Ugh, esas cosas son demasiado pegajosas.”
Habiendo dicho eso, la vanguardia no podía esquivar cada una de ellas, así que ellos dos estaban cubiertos de telarañas.
“Tomen esto. Pero no lo desperdicien, ¿escucharon?” dijo Geese. Yo podía quemarlas, pero él había traído un líquido para disolver las telarañas, el cual los demás estaban diluyendo con agua y usándolo. Él me dijo que era una medicina única, popular a través del Continente Begaritt, y que no causaba daño al cuerpo. Si bien no causaba daño, Elinalise se quejó de cuánto irritaba su piel. Casi como detergente.
Tal vez debería llevarme un poco para tratar de lavar los platos con ella, pensé.
“Bien, tomemos un pequeño descanso aquí,” dijo Geese después de terminar la lucha, y nos sentamos exactamente donde estábamos de pie. Talhand y Elinalise inmediatamente se pusieron a hacer guardia.
Paul inmediatamente se quitó su armadura y cinturón, y después comenzó a limpiar la sangre de monstruo esparcida sobre ellos. Él estaba tratando de hacer rápidamente la revisión de su equipo durante el poco tiempo que teníamos para descansar. Ver lo hábiles que eran sus manos me recordó que él era un profesional en este campo.
“¿Qué sucede? Es mejor que tú también te apresures, Rudy.”
“Ah, sí.”
Después de recibir un serio regaño puse mi atención en mi propio equipo. No había mucho que inspeccionar, considerando que yo disparaba mi magia desde cierta distancia.
Dejando eso de lado, Paul había estado bastante callado. En el primer piso, él había venido conmigo cuando tomábamos descansos, preguntando, “¿Entonces qué piensas?” y cosas así. Supongo que era de esperarse, ya que este era el segundo piso, pero él sí que se había puesto serio. Este era el papá genial.
“Tch, esta maldita cosa no sale.” Paul comenzó a maldecir mientras trataba de limpiar desesperadamente los fluidos corporales—o lo que fuera esa cosa—pegados a su armadura.
“¿Por qué no tratas de usar esa medicina que Geese-san acaba de usar?” dije.
“Eso es para sacar las telarañas, ¿no?” Aun así, él aplicó algo a su ropa y retomó su desesperada limpieza. ¡Cuando lo hizo, la armadura terminó brillando de limpia, tal como esos comerciales de cloro! Bien, no blanca blanca—después de todo, era una armadura—pero al menos ahora estaba limpia. “¡Oh, ya salió! ¡Gracias!”
“No fue nada.”
Así que era detergente. Podría hacer muy feliz a Sylphie si llevaba un montón antes de regresar. Si era posible, no me importaría usarlo por toda la casa.
Paul volvió a ponerse su armadura tan pronto como terminó de limpiarla. Él después sacó su espada y caminó hacia Elinalise. Yo pensé en cambiar de lugar con Talhand, pero la voz de Geese me detuvo.
“Jefe, no te preocupes por hacer guardia.”
“¿Estás seguro?”
“Está bien,” dijo él. “Ese viejo de todas formas no ha hecho nada de trabajo. Además, hay algo aquí de lo cual me gustaría saber tu opinión.”
“¿De verdad está bien hacerlo en vez de mi padre?”
“Claro. Tú eres mucho más inteligente que él,” dijo con desinterés Geese, sacando el libro y dos mapas desde su mochila.
Él extendió los mapas lado a lado. Uno estaba hermosamente dibujado, mientras que el otro todavía estaba solo parcialmente completo.
“Pronto estaremos en el tercer piso. Justo aquí—este es el lugar donde Roxy se separó de nosotros. Si tenemos suerte, ella todavía debe estar por esta área, si es que el libro está en lo correcto.”
“Muy bien.”
De acuerdo al libro, las trampas de teletransportación solo enviaban a las personas hacia áreas en el mismo piso. Incluso aunque le decían trampa aleatoria, no te teletransportaría justo en frente del jefe del piso final. Roxy había terminado en el tercer piso. No teníamos idea de si el círculo que ella había pisado era un círculo de teletransportación aleatoria o uno con un destino fijo, pero si todavía estaba con vida, había una buena probabilidad de que ella estuviera en el tercer piso. Si la suerte estaba de su lado, ella incluso podría haber llegado al segundo o primer piso.
Sin embargo, ella ya había viajado a través de esos pisos varias veces. Considerando la fuerza de Roxy, si ella hubiera sido capaz de llegar al segundo piso por su cuenta, entonces ya habría dejado el laberinto. Era difícil imaginar que ella se adentraría al cuarto piso.
Geese preguntó, “No hay una magia que pueda ayudar a encontrarla, ¿cierto?”
“No, no la hay.” Traté de pensar en una forma de poder utilizar los hechizos a mi disposición para tratar de encontrarla, pero nada se me venía a la mente por el momento.
“Jefe, solo usa tu intuición para esto. ¿Dónde crees que estaría Roxy?”
“Mi intuición, ¿eh?” Acaricié mi mentón.
“No podemos permitirnos cubrir cada rincón de este laberinto,” dijo Geese. “Entonces si vamos a buscarla, vamos a necesitar usar nuestra intuición.”
“Muy bien, ¿entonces qué tal esta área?” Porque sí, seleccioné al azar una de las áreas vacías en el mapa sin terminar.
“Al este de donde se teletransportó, ¿eh? Bien, entonces comencemos la búsqueda ahí.”
Él fue bastante casual con su respuesta. Yo sí sentía que dirigirnos hacia el este era la forma más eficiente de comenzar. Después de todo, no había nadie en nuestro grupo con capacidades analíticas para descubrir su ubicación. Tendríamos que buscar en las áreas que ellos no habían investigado ya.
“Francamente, sin Roxy, ni siquiera podíamos atravesar el segundo piso. Todo esto es gracias a ti, Jefe. Esas Orugas de Hierro son bestias desagradables.”
“Apuesto que sí.”
Los monstruos en este laberinto eran resistentes a la escuela preferida de magia de Talhand. Paul era el atacante principal del grupo, pero si terminaba envuelto en telarañas, él no podría cubrir completamente el frente. Vierra tampoco era muy confiable, y no podía proteger a los demás tan bien como Elinalise. Para llegar hasta aquí, necesitabas a alguien que pudiera usar magia de hielo o fuego. No había dudas de por qué habían estado atascados sin Roxy. De hecho, era un milagro que hubieran sido capaces de regresar sin ella.
“Pensé que podríamos lograrlo de alguna forma, pero no hay muchos magos en esta área, y ni siquiera uno con las agallas para retar el Laberinto de la Teletransportación.” Aparentemente, Geese había tratado de encontrar una solución por su cuenta. Ahora que lo pienso, él había estado tratando de reclutar a alguien cuando lo encontramos en el gremio. No parecía que le hubiera salido bien.
“Parece que te hemos causado muchos problemas, Geese-san.”
“Eh, no te preocupes por eso. Además, te dije que me llamaras novato, ¿no? Me da escalofríos cuando hablas de una forma tan educada.”
“Entiendo, novato. Te presentaré a una linda chica mono después de que todo esto termine y podrías pedirle que quite los insectos de tu espalda.”
“Ooh, no se oye mal, ya que ni siquiera puedo ir a los distritos para adultos de aquí.” Él se detuvo. “¡Oye, espera! ¿¡A quién estás llamando mono!?”
Había muchas cosas que quería discutir con Geese, pero por el momento dejaría las cosas hasta ahí.
Después de eso, Geese y yo confirmamos la ruta que tomaríamos a continuación. El mapa que él había creado era fácil de entender. Comparado al primer piso perfectamente mapeado, había varias secciones faltantes en este mapa del segundo piso. Roxy y Zenith de casualidad no estaban en esas secciones, ¿cierto? Continuar sin revisarlas me ponía un poco ansioso, pero teníamos que llegar al tercer piso. El mejor lugar para buscar no era el más cercano, sino el lugar donde Roxy probablemente estaría.
“Geese, ¿dónde estamos ahora mismo?” Elinalise repentinamente intervino en la conversación.
Geese respondió apuntando hacia un lugar en el mapa. “Ahora mismo estamos por aquí.”
“Entonces pronto estaremos dejando el segundo piso.”
“Sí, pero todavía tenemos que encargarnos de esas arañas y gusanos.”
“Monstruos que pueden cambiar de formación a mitad de la batalla. Este ciertamente es un laberinto desagradable,” dijo ella.
“Ni me lo digas,” estuvo de acuerdo Geese.
Elinalise pasó una mano por su cabello. Sus usuales rizos de los que estaba orgullosa se estaban viendo un poco descuidados. “Por cierto, Geese, ¿por qué llamas Jefe a Rudeus?”
“Jeje. Nos conocimos en una celda de los Doldia.”
“¿Una celda de los Doldia?” preguntó ella. “¿Te refieres a una de las que Ghislaine habló en el pasado? ¿Cómo diablos pasó eso?”
“Te contaré la historia cuando regresemos a casa,” sonrió Geese, dejando ahí el asunto.
Pensar en la celda de los Doldia me traía recuerdos. Yo había experimentado la verdadera libertad en ese entonces. Ya no podía andar desnudo de esa forma. Bueno, excepto en la cama.
Yo claramente no estaba tan nervioso si podía permitirme tener esa clase de pensamientos.
Y así, nuestro grupo llegó al tercer piso. Probablemente habían transcurrido diez horas desde que entramos. Nos estábamos moviendo bastante rápido.
“Pensé que nos tomaría varios días llegar así de lejos.”
“Así habría sido de no haber tenido un mapa,” dijo Paul en respuesta a mi comentario casual. Tenía sentido que ir a ciegas fuera muy diferente de seguir un mapa.
Ya no había pequeñas arañas en el suelo. Ocasionalmente, nos encontraríamos con telarañas sobre la pared, pero había pocas señales de vida. En cambio, podía sentir algo inquietante en el aire, proveniente desde lo profundo de la cueva.
El verdadero desafío comenzaba aquí. Primero, teníamos que encontrar a Roxy.
“…”
Justo en ese momento, su familiar aroma llegó flotando a través del aire. No, no era mi imaginación. Este de verdad era su aroma—básicamente sentía su presencia. No podía equivocarme. Podía sentir a mi corazón latir con fuerza.
Ella estaba aquí. Estaba seguro de ello.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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