Bazaar
Capítulo 13: Bazaar
En nuestro octavo día en el Continente Begaritt, bajamos el acantilado rocoso y nos dirigimos hacia Bazaar.
Desde nuestro punto ventajoso, la ciudad se veía como una dona. El gran y redondo lago en medio estaba rodeado de un anillo de blanco glaseado—tiendas y edificios—con una pequeña área verde en las afueras. Ahora que lo pienso, yo no había comido nada dulce ya por un tiempo.
“Finalmente llegamos,” suspiró Elinalise. “Debo decir que ese fue un largo camino.”
“Sí, no hay dudas. Se siente que cubrimos una gran distancia en la última semana.”
“Supongo que los monstruos lo hicieron sentir aún más largo de lo que fue.”
El suelo en esta área no era solo arena. Había tierra real aquí, a pesar de que su color café rojizo sugería que no era particularmente rica, y las planicies estaban dotadas de rocas de considerable tamaño y un par de plantas desaliñadas. De hecho, me recordaba un poco al Continente Demoniaco. Al menos era más fácil caminar aquí. Y la temperatura era mucho menos extrema. Había una clara diferencia en el clima comparado al desierto al otro lado de ese acantilado rocoso.
Para el momento que llegamos a las afueras de Bazaar, ya estaba anocheciendo, y los murciélagos estaban comenzando a aletear a través del cielo. Aunque no bajaban a atacarnos, y no había ninguna Súcubo acompañándolos. Solo eran murciélagos normales. Aun así, podría haber otros monstruos al acecho, incluso si ahora estábamos cerca de la ciudad. Permanecimos alertas mientras nos acercábamos a ella.
Justo cuando ya estábamos llegando, hubo un grito desgarrador proveniente de algún lugar cercano. Reconociendo el grito de un Grifo, ambos inmediatamente nos pusimos en guardia.
“¿Viene por nosotros?”
“No, no lo creo. Están luchando por ahí, ¿ves?”
Elinalise estaba mirando hacia algo frente a nosotros, pero yo no podía ver con claridad lo que era. “¿Quiénes son?”
“No estoy segura.”
Avanzamos cautelosamente en la dirección de la ciudad. Muy pronto, delante de nosotros vimos a un pequeño grupo de personas luchando contra una manada de Grifos. Había cuatro humanos y cinco monstruos. Bueno, había habido seis humanos, pero dos de ellos estaban tendidos en el suelo sin moverse. De los cuatro sobrevivientes, uno estaba agachado y tomándose la cabeza en vez de luchando.
En otras palabras, eran tres contra cinco. Los humanos en desventaja estaban defendiéndose de los Grifos con espadas anchas de gran tamaño. Eran un grupo bien coordinado, pero era evidente que estaban comenzando a cansarse.
“Elinalise-san, ¿deberíamos ayudarlos?”
Ella se encogió de hombros indiferentemente. “Dejaré la decisión en tus manos.”
“Entonces hagámoslo.”
Abandonarlos probablemente habría dejado un mal sabor en mi boca. No veía ninguna razón para no ir en su rescate.
“Muy bien. ¡Cúbreme!”
“¡Entendido!”
Elinalise ya estaba corriendo hacia el frente. Mientras ella se acercaba, yo disparé una explosión con onda de choque hacia un Grifo que actualmente estaba en el aire.
Mi hechizo fue un golpe directo—el monstruo había estado concentrado en los enemigos en frente suyo. La explosión no fue suficiente para matarlo instantáneamente, pero sí lo envió en picada hacia el suelo, esparciendo plumas por doquier. Elinalise saltó sobre la caída bestia y la apuñaló en el cuello con su espada.
Yo disparé más hechizos de viento en rápida sucesión. Mi segundo objetivo cayó de una sola explosión, pero el tercero trató de esquivar mi hechizo. En este punto las criaturas estaban al tanto de mis ataques, pero también tenían enemigos armados en frente suyo, y Elinalise estaba bloqueando su paso hacia mí. Yo era libre de disparar tantos hechizos como quisiera sin temer por represalias. Era como jugar al tiro al blanco.
“¡Kyeeeaaah!”
Una vez que había derribado a cuatro monstruos, el último de ellos trató de huir. Lo rematé con un Cañón de Piedra en la espalda. Nunca era una buena idea dejar ir a una bestia herida y desesperada.
Con la batalla terminada, Elinalise y yo guardamos nuestras armas y nos acercamos al grupo de guerreros.
“¿¡T-terminó!?”
El hombre que había estado agachado y temblando de miedo finalmente levantó su rostro. Después de mirar nerviosamente de un lado a otro, él dejó salir una sonrisa de alivio. Los guerreros que habían estado luchando contra los Grifos se dieron la vuelta y se acercaron a él.
Poniéndose de pie, el hombre inmediatamente comenzó a gritarles. “¿Qué están haciendo ahí de pie? ¡Tú! ¡Comienza a buscar de una vez!”
El guerrero al que le había gritado asintió e inmediatamente salió corriendo.
“Qué desastre,” murmuró el hombre. “¿Qué estaba haciendo aquí una manada de Grifos?”
Sacudiendo su cabeza, él se dio la vuelta y se acercó a nosotros con los otros dos guerreros a su lado.
“Su ayuda fue muy oportuna, viajeros. Permítanme expresar mi gratitud.”
El hombre usaba un turbante y una túnica roja debajo con una especie de túnica amarilla delgada. Había un pequeño punto rojo en medio de su frente. Él tenía un largo y delgado bigote, pero no lo hacía verse especialmente imponente. Para mí se veía más como del tipo tímido—y también la típica imagen de un comerciante del desierto. Eso estaba bien para mí.
“Bueno, parecía que estaban en problemas,” dije. “No podíamos solo abandonarlos.”
“La mayoría de las personas lo habrían hecho.”
El hombre estaba hablando en la lengua del Dios de la Lucha, así que respondí de la misma forma. Afortunadamente, él parecía entenderme sin problemas. Esa era una señal esperanzadora.
“Que las bendiciones del viento te bendigan a ti y los tuyos.”
Con esas palabras finales, el hombre se dio la vuelta apresuradamente y regresó hacia sus compañeros caídos. Al final no era del tipo más expresivo.
“…”
Los otros dos integrantes de su grupo eran luchadores que usaban una armadura roja y una prenda gruesa con forma de falda alrededor de sus cinturas. Ellos estaban mejor equipados que un guerrero promedio del Continente Central. Las armas en sus cinturas eran espadas grandes y curvas con gruesas hojas de más de un metro de longitud. De hecho, yo con frecuencia había visto cimitarras similares en el Continente Demoniaco. Probablemente eran efectivas contra monstruos más grandes.
Aun así, tales armas y armaduras pesadas no eran ideales para luchar contra monstruos ágiles como los Grifos. Tal vez esa era parte de la razón por la que habían estado teniendo problemas.
“No ves magos muy seguido por aquí.”
El que habló primero fue un hombre enorme con un parche sobre su ojo derecho y un tatuaje cubriendo su rostro. Él medía cerca de un metro ochenta y cinco de alto y probablemente estaba alrededor de los cuarenta años. Evidentemente era un veterano.
“Oiga, Jefe. ¿Esa chica es una Súcubo?” El otro guerrero era una chica con piel café clara y estaba mirando hacia Elinalise. No podía verla muy bien debajo de su armadura, pero se veía musculosa. Supongo que estaba a mediados de sus veintes.
“Rudeus, ¿qué está diciendo ella?” preguntó Elinalise en la lengua Humana, viéndose un poco confundida. Ella no hablaba la lengua local.
“Ella está preguntando si eres una Súcubo,” le dije, también en la lengua Humana.
“Bueno, supongo que lo soy. En cierta forma.”
“Vaya. Acaba de admitirlo.”
“Dicho eso, no tengo el hábito de esparcir olores nauseabundos por todo el lugar.”
“Te lo sigo diciendo, huelen muy bien para mí.”
El hombre enorme se dio la vuelta hacia su compañera y la golpeó en la cabeza. “¡No seas una idiota! ¿Qué clase de Súcubo viaja con un hombre? ¡Sí que tienes agallas para insultarlos después de que salvaron nuestras vidas!”
La mujer murmuró lastimosamente en respuesta. “¡Auu! ¡Pero Jefe! ¡Tú dijiste que una chica que aparece cuando hay murciélagos alrededor tiene que ser una Súcubo!”
Me tomó algo de esfuerzo entender lo que ella estaba diciendo. ¿Tal vez su acento era realmente marcado? Podía entender las palabras, pero no era fácil.
“Es exactamente por esto que te llaman Cabeza Hueca, niña.”
El hombre, por otro lado, hablaba más claramente. No sabía si él era más fluido con la lengua del Dios de la Lucha o qué, pero lo entendía con mucha más facilidad.
Suspirando, él se dio la vuelta hacia Elinalise para disculparse. “Lo siento, señorita. No quisimos ofenderla. Carmelita es una idiota, eso es todo.”
Elinalise miró incómodamente en mi dirección. Ella no entendía lo que el hombre le estaba diciendo.
“¿Qué me dijo?” me preguntó ella. “¿Está tratando de coquetearme o algo así?”
“No. Él se está disculpando porque la mujer te llamó Súcubo.”
“Ah, ¿eso es todo? Bueno, diles que no me sentí para nada ofendida.”
Elinalise miró hacia el hombre con su sonrisa más brillante, provocando que él se sonrojara con fuerza.
“Ella dice que no le molesta,” agregué amablemente.
“¿N-no me digas? ¿Acaso ella no habla nuestro lenguaje?”
“Nop. Pero yo puedo traducir para ella.”
El hombre enorme ahora estaba mirando abiertamente a Elinalise. No era difícil adivinar lo que estaba pensando—esa es una buena mujer, o algo así. Tal vez qué mal que ella tenga el pecho plano. A Elinalise no parecía molestarle ese tipo de mirada. Es más, ella parecía sentirse orgullosa de ser comida con los ojos. Supongo que ya estaba acostumbrada.
Apartando su vista de Elinalise, el hombre miró hacia mí una vez más. “… Mi nombre es Balibadom. Les agradezco nuevamente su ayuda, forasteros.”
“Mi nombre es Rudeus Greyrat, y ella es Elinalise.”
“Entiendo. Bueno, si alguna vez necesitan algo—”
“¡Oigan! ¿Qué hacen ustedes dos perdiendo el tiempo?” gritó el hombre del bigote con el que habíamos hablado antes, interrumpiendo al guerrero a media oración. “¡Tenemos que encontrar esa carga ya!”
“Ups, lo siento. Entendido. Estoy seguro que nuestro empleador los recompensará más tarde.”
Balibadom y Carmelita corrieron hacia su jefe. Los tres tuvieron una breve conferencia, y después se dividieron en dos grupos y corrieron en diferentes direcciones. Ellos desaparecieron en un instante.
“¿Qué? ¿Ya se van? Estaba esperando un poco más de gratitud,” dijo Elinalise.
Podía entender cómo se sentía, pero nosotros no habíamos intervenido esperando una recompensa.
“Parece que también dejaron atrás a los heridos…” Miré hacia los luchadores caídos, listo para lanzar uno o dos hechizos de sanación. “Ah. Están muertos.”
Ahora que lo pienso, los sobrevivientes ni siquiera habían intentado ayudarlos después de la batalla. Ellos probablemente se habían dado cuenta de que habían muerto.
“Esta era horriblemente joven, pobrecita…”
Uno de los muertos era una adolescente, tal vez de dieciocho años. Había un enorme agujero en su frente donde la garra de un Grifo la había golpeado. Ella debe haber muerto instantáneamente.
“¿Me pregunto si dejar a los muertos donde fallecieron es una tradición en este continente?”
“Ningún aventurero decente siquiera pensaría en hacer tal cosa.”
“Bueno, para mí esas personas no se veían como aventureros…”
Ya que su grupo había desaparecido, quemé los cuerpos con mi magia y los sepulté. La forma en que los habían dejado aquí me parecía un poco cruel.
Ese tipo Balibadom había prometido recompensarnos más tarde, pero nosotros ni siquiera sabíamos el nombre de ese sujeto con el bigote. ¿Y cómo se supone que iban a encontrarnos si no sabían quiénes éramos nosotros? ¿Acaso esperaban que los buscáramos para exigir un pago?
… Bueno, como sea. No era como si yo hubiese intervenido esperando un gran pago o algo así. Tendría que estar feliz con haber hecho mi buena acción del día.
“Supongo que debemos seguir.”
“Muy bien.”
Y así, ambos continuamos nuestro camino hacia Bazaar.
Para el momento que llegamos a la ciudad, el sol ya se había ocultado. Aunque el lugar estaba sorpresivamente bien iluminado; había grandes fogatas por todo el lugar, como las que verías en un festival. El suelo alrededor de las fogatas estaba cubierto de alguna clase de alfombras. Las personas se sentaban sobre ellas en grupos, comiendo felizmente y conversando entre sí. De hecho, me recordaba a los picnics para ver el florecimiento de los cerezos.
Todos parecían tener turbantes sobre sus cabezas. Los colores y patrones de sus ropas variaban ampliamente, pero muchos de ellos me recordaban a una ropa tribal que había visto en el Continente Demoniaco. Elinalise y yo íbamos a destacar como pulgares hinchados. Aunque no importaba mucho.
“Ya tengo un poco de hambre, ¿y tú?”
“Sí, eso creo.”
Ver a todos celebrando a nuestro alrededor hizo gruñir nuestros estómagos rápidamente. Aun así, primero teníamos que encontrar un lugar para quedarnos.
Pero mientras estaba buscando una posada, un hombre apareció de la nada y nos llamó. “¡Oigan, ustedes dos! ¿Quieren comer? ¡Puedo darles una comida por solo tres cinsha ahora mismo!”
Al parecer, este grupo estaba vendiendo las porciones sobrantes de una gran comida que habían preparado. Decidimos aceptar su oferta. Después de todo, no podías pensar con el estómago vacío.
Una vez que nos habíamos sentado sobre la alfombra, el hombre que nos había guiado ahí estiró su mano de forma expectante. “Voy a tener que pedir el pago por adelantado, amigos. Nosotros ya cocinamos la comida, ¿ven?”
Saqué tres monedas de bronce y se las entregué.
Él las examinó sospechosamente. “¿Qué diablos son estas cosas?”
“Monedas de bronces del Reino de Asura.”
“¿El reino de qué? No puedo aceptar estas cosas, amigo.”
Como había temido, parecía que el dinero del Continente Central no era aceptado aquí. Aunque tenía sentido. Había estado planeando cambiar monedas en algún lugar, pero todavía no habíamos tenido la oportunidad.
“¿Entonces qué hay de esto?”
Mientras yo estaba tratando de pensar mi próxima movida, Elinalise dejó caer algo más en la palma del hombre. Era un pequeño anillo de oro. Él lo levantó y examinó detenidamente, y después asintió felizmente y fue a buscar otro cliente.
“En situaciones como esa lo mejor es el trueque,” explicó Elinalise.
Esos eran sus instintos de veterana viniendo al rescate una vez más. Ella había descubierto la movida correcta casi instantáneamente.
“Estoy feliz de tenerte aquí, Elinalise-san. De verdad sabes lo que estás haciendo.”
“No hay necesidad de los halagos, cariño.”
Nos pusimos cómodos sobre la alfombra y esperamos nuestra comida. Esto me traía algunos recuerdos muy viejos de mi vida anterior en Japón. Yo últimamente no me había estado sentando mucho en el suelo.
“¡Aquí tienen, amigos!”
No habíamos hecho ninguna clase de orden, pero nuestra comida llegó de todas formas. El platillo principal era una espesa sopa de avichuelas blancas con unos misteriosos trozos de algo en ella, pero teníamos carne cocida picante en el costado. También había una extraña fruta tropical con un sabor ligeramente agrio, el cual ellos habían cubierto con alguna clase de sazón dulce.
La sopa dulce, la carne picante, y la fruta agria eran una combinación interesante. A la comida parecían faltarle carbohidratos, pero una vez que comencé a comer, terminé disfrutándola mucho. La sopa era particularmente buena. Los misteriosos trozos blancos flotando dentro resultaron ser arroz en vez de carne. ¿Entonces era alguna clase de gachas de arroz?
No había estado esperando encontrar arroz aquí. Con este clima no era posible que hubiera campos de arroz, así que tenían que estar cultivándolos en tierra seca. Había escuchado que era posible, a pesar de que era más desafiante lograrlo. Definitivamente era una sorpresa placentera, y terminé tomándome la sopa en un parpadeo.
Mi amor por el arroz solo se había intensificado con el paso de los años. Comer una sola taza de arroz me hacía sentir invencible, como si estuviera listo para conquistar el mundo. Tendría que ver si era posible cultivar arroz en los Territorios del Norte. Si le enseñaba a Aisha lo básico acerca de la agricultura, tal vez ella podría montar un pequeño campo en nuestro patio…
Por otro lado, probablemente no sería correcto convertir a mi hermanita en una trabajadora de la agricultura por mi propia conveniencia.
“¿Oh? Rudeus, primera vez que no te veo quejarte de la comida. Eso es inusual.”
“Bueno, para ser honesto, estuvo mucho mejor de lo que estaba esperando.”
Incluso terminé pidiendo una repetición. Solo para dejarlo claro, nunca me quejé de la comida de Sylphie ni nada parecido… pero el arroz definitivamente tenía un lugar especial en mi corazón. Si solo tuviera algunos huevos y salsa de soya para acompañarlo, todo sería perfecto.
Siempre podía atacar un nido de Garuda por los huevos, ¿cierto? Después de todo, ellos básicamente eran pollos gigantes. Eso solo me dejaba la salsa de soya. Tal vez este continente me sorprendería una vez más, y encontraría algo de ella en venta en el mercado.
“Entonces vamos a ver si encontramos una posada.”
Pero, por supuesto, nosotros no estábamos aquí de vacaciones. Si teníamos algo de tiempo libre después de salvar a Paul, quizás podría perseguir este pequeño proyecto secundario. Ahora no era el momento.
“Cierto,” dijo Elinalise. “Creo que lo mejor será dejar la búsqueda de un guía hasta mañana.”
La mayoría de los comerciantes a nuestro alrededor ya estaban cerrando sus tiendas y regresando a casa. Las fogatas estaban siendo apagadas una a una, y las personas parecían estar preparándose para ir a dormir. A mí me parecía un poco temprano, pero nosotros claramente no íbamos a ser capaces de contratar a nadie esta noche.
Al ver al hombre que nos había vendido nuestra comida más temprano, lo llamé para salir de dudas. “¡Disculpe! ¿Hay alguna posada por aquí?”
“¿Posada? ¿De qué estás hablando? Solo duerme donde quieras.”
Interesante. Aparentemente, los visitantes de Bazaar que no habían traído sus propias tiendas simplemente dormían al aire libre. Aunque nosotros podíamos fabricar un refugio con mi magia.
“¿Entonces dónde deberíamos acomodarnos?” preguntó Elinalise.
“Parece que las personas se están reuniendo cerca del agua.”
“Muy bien, vamos a apartarnos un poco de la multitud.”
Ambos caminamos por un tiempo, y entonces encontramos un buen lugar en medio de dos tiendas más grandes. Había guardias protegiéndolas fuera de ellas, así que probablemente no tendríamos que preocuparnos por ningún ladrón.
Esta vez fabriqué un refugio un poco más grande. Tomó más tiempo del usual, pero tendríamos más espacio para pasar la noche. Una vez que saliera el sol, probablemente estaría brutalmente caliente aquí adentro, así que no lo estaríamos usando más que eso.
“Fiu. Bueno, al menos llegamos hasta aquí, ¿no?”
“Hasta ahora todo va bien.”
Dejamos salir un pequeño suspiro de alivio mientras poníamos nuestras cosas en el suelo.
“Aun así, solo estamos a mitad de camino. Asegurémonos de seguir a este ritmo.”
“Primero lo primero,” estuvo de acuerdo Elinalise. “Mañana, compraremos las provisiones que necesitamos y encontraremos un guía.”
Pasamos unos minutos repasando rápidamente nuestras prioridades. Primero y más importante, necesitábamos cambiar nuestro dinero, comprar provisiones, confirmar la ruta hacia Rapan, y contratar a un guía. También nos tomamos el tiempo para darle mantenimiento a nuestro equipo. Elinalise limpió su espada y escudo, y yo revisé si nuestro equipo protector tenía algún daño. Esto ya era parte de nuestra rutina diaria.
Después de unos minutos, terminamos de hacerlo y extendimos las pieles que usábamos como cama. Pero justo cuando yo estaba a punto de ir a dormir, Elinalise se puso de pie. “Muy bien, saldré por un rato.”
¿Qué? ¿Acaso va a ir a una tienda de conveniencia o algo así? “Eh… ¿a hacer qué?”
Elinalise sonrió ante la pregunta. “A conseguir un hombre.”
En otras palabras, ella iba a resetear el tiempo de su maldición.
“Todavía tienes un poco más de tiempo, ¿no?”
La maldición de Elinalise aparecía con fuerza cada dos a cuatro semanas. El implemento mágico de Cliff había más que duplicado ese tiempo, así que ella estaría bien al menos por un mes sin sexo. Solo habían pasado dos semanas desde que partimos, y probablemente ya estaba empezando a tener algún efecto en ella, pero todavía no era urgente.
“Eso es verdad. Pero voy a contratar a alguien de todos modos, mientras estamos aquí.”
“Cierto…”
El viaje iba a durar al menos tres meses. Dado que existía incertidumbre en cuanto a lo que encontraríamos más adelante, cuatro meses probablemente era un estimado más preciso. Incluso en el peor de los casos, Elinalise tendría que tener sexo con alguien al menos una vez en ese tiempo. No había forma de evitarlo.
“Muy bien. Supongo que te veré más tarde.”
“Si, regresaré eventualmente. Aunque no esperes por mí. Duerme todo lo que puedas.”
“Bueno, está bien… pero no hablas el lenguaje de aquí, ¿cierto?”
“Eso no será un problema. Esta clase de cosas funcionan de la misma forma en cualquier lugar.”
Y así, Elinalise salió del refugio y caminó hacia la ciudad.
A la mañana siguiente, desperté de golpe por gritos de “¡Ataque de hormigas!” mientras un ejército de Hormigas Falange descendía sobre la ciudad.
... Y entonces desperté de verdad.
Por primera vez, había tenido una noche completa de sueño, y mis sueños en su mayoría habían sido placenteros. Recordaba uno que involucraba a Aisha y Norn demandando que las llevara sobre mis hombros. Cuando tomaba a Norn, Aisha inflaría sus mejillas, y cuando cambiaba a Aisha, Norn comenzaría a quejarse. Pero eventualmente, Sylphie aparecía y reclamaba su premio—mis hombros—para sí misma.
Yo la había regañado gentilmente, explicando que todas deberían tomar turnos, pero ella respondió, “¡Qué lástima! ¡Este ahora es mi asiento! ¡Nadie más se va a sentar aquí!” Por supuesto, mis pobres hermanas comenzaron a quejarse sin parar. Sylphie había sido una mujer adulta cuando apareció en el sueño, pero ella se transformó en una versión de siete años de sí misma una vez que la puse sobre mis hombros.
Fue un buen sueño. Cuando desperté y lo recordé, terminé sonriendo como un tonto. Parecía que hoy iba a ser un buen día.
Mirando a mi alrededor, vi a Elinalise dormida, con una expresión satisfecha en su rostro. Parecía haberse divertido anoche. Era bueno saberlo, a pesar de que me sentí un poco mal por Cliff.
En las mañanas, Bazaar se transformaba completamente. La tranquilidad de la noche daba paso a un estallido de bullicioso comercio. Los comerciantes colocaban sus bienes fuera de sus tiendas y gritaban para atraer a cualquiera que pasaba cerca.
“¡Tengo estos grandes y jugosos melones! ¡Última oportunidad, amigos! ¡Ya no quedarán mañana!”
“¡Garras de Grifo aquí! ¡Treinta cinsha si las compran ahora!”
“¿Alguien tiene ropa Nania? ¡Tengo fruta Tokotsu para intercambiar!”
Los vendedores gritaban sus precios, mientras sus clientes potenciales gritaban en respuesta sus ofertas. Algunos estaban pagando con dinero, pero muchos también buscaban trueques. La multitud del mercado parecía extenderse por todo nuestro alrededor hasta donde el ojo podía ver. Por aquí y por allá, vi discusiones o peleas sucediendo, pero parecían ser entre comerciantes en vez de algo realmente peligroso.
“¡Tengo botellas de vidrio de Vega! ¡No me las llevaré más al este! ¿¡Alguien necesita abastecerse!?”
En particular, los productos de vidrio parecían ser el centro del intercambio. Tenía que asumir que era la más grande industria en esta región. Un comerciante tenía estantes y estantes llenos de contenedores rectangulares con intrincados símbolos gravados en su superficie; se parecían un poco a las botellas de whisky lujosas. Algunas tenían llamativos colores, pero todas eran relativamente suaves y claras.
El Continente Central también tenía vidrio, pero tendía a ser delgado y solo semitransparente. Había escuchado que las partes más adineradas de Asura tenían artesanos que fabricaban buen vidrio, pero esta región probablemente producía vidrio de una calidad superior.
Por supuesto, incluso este vidrio no era comparable al que yo me había acostumbrado en Japón, pero algunas de sus piezas eran evidentemente fabricadas con cuidado. Terminé tentado a comprar algunas como recuerdos.
“Rudeus, no vinimos aquí a comprar regalos.”
“Sí, lo sé.”
Mientras el mercado seguía su bullicio a nuestro alrededor, Elinalise y yo comenzamos a trabajar en nuestra lista de necesidades de ayer en la noche. Primero que nada, necesitábamos dinero. La divisa por aquí parecía ser el cinsha—algo desconocido para mí, lo cual en cierta forma era un tanto emocionante. En el Continente Central, todos tendían a usar nombres simples como monedas de oro.
Aunque la propia divisa no era particularmente diferente de cualquier otra. Solo era una pequeña y redonda pieza de oro con un diseño pobremente estampado en su superficie. De hecho, ya había visto algo así, cuando estaba atravesando el Puerto del Este con Eris.
Vendimos algunas de las cosas que habíamos traído con nosotros y pusimos nuestras manos sobre una buena cantidad de la divisa local. Parecía que el trueque era muy común aquí, pero siempre era inteligente tener algo de dinero en tu bolsillo.
Las cosas que habíamos traído del Continente Central alcanzaron muy buenos precios. Para mi sorpresa, unos baratos cortes de carne seca se vendieron por tres veces lo que habíamos pagado por ellos. Pudimos haber sido capaces de sacar más dinero si lo hubiéramos intentado. Sentía que había una oportunidad de ganar mucho dinero vendiendo carne aquí y comprando vidrio para llevar de vuelta a Ranoa… pero tratar de sacar dinero usando ese círculo de teletransportación era invitar a los problemas.
Por ahora, logramos conseguir alrededor de 5000 cinsha para pagar por nuestras necesidades a corto plazo. No estaba seguro de cuánto terminaríamos necesitando, pero nuestra cena de ayer solo había costado 3 cinsha. Probablemente estaríamos bien por un tiempo.
Con nuestros problemas de dinero resueltos, comenzamos a reunir información acerca de Rapan. Aparentemente era una ciudad importante, así que no fue difícil. Como Nanahoshi nos había asegurado, aparentemente estaba a cerca de un mes de viaje hacia el norte.
También pregunté acera del camino hacia allá, solo para tener una idea de lo que enfrentábamos.
“Bien, la ruta usual es dirigirse hacia la región de Nkots y tomar un gran desvío alrededor del desierto, pero recientemente ha habido muchos bandidos por ese camino, así que no es seguro. Los comerciantes más listos estos días se abren paso a través del desierto Ucho. Te diriges hacia el este hasta que llegas a la marca, y después vas hacia el norte del oasis. Desde ahí, es un camino serpenteante hacia el oeste por un tiempo. Una vez que ves las Montañas Kara, las mantienes a tu izquierda y te diriges hacia el norte hasta el siguiente oasis. Desde ahí, el desierto es un poco menos brutal hacia el este. Avanzas por ahí tan rápido como puedas, y después te diriges al noroeste para regresar al camino normal.”
Fue genial conseguir una respuesta tan detallada, pero nada de eso significaba nada para mí. Había muchas referencias a lugares específicos que yo no conocía, la mayoría de los cuales sonaban como montañas genéricas o partes del desierto. Entendí que había dos rutas de las cuales escoger, pero si tratábamos de seguir alguna, probablemente terminaríamos perdidos.
“¿Hay mapas de esta área en venta?” pregunté.
Los mapas no eran muy confiables, pero ayudaban. Usualmente al menos podías tener una idea general de hacia dónde ibas. Eso siempre era tranquilizador.
“¿Mapas? ¿Quién diablos se molestaría en crear algo así?”
No parecía que fuéramos a tener suerte en este frente. Este continente todavía no había conocido a su Ino Tadataka5. Después de todo, claramente necesitábamos encontrar a un guía confiable.
“Entiendo. ¿Sabe dónde podemos encontrar a alguien que sea capaz de guiarnos hasta Rapan?”
Había asumido que esto no sería un problema, pero…
“Estoy seguro de que hay personas que conocen el camino, pero aquí no vas a encontrar a ningún guía en busca de clientes. Esta ciudad es más una zona de descanso en el camino.”
“Espere, ¿qué?”
“Sí. Es decir, usualmente quieres viajar entre los mayores puntos de comercio, ¿cierto?”
“Ah, ya veo…”
Ahora que lo pienso, eso tenía sentido. ¿Por qué no me había dado cuenta antes de que esto podría ser un problema?
Elinalise había asumido que encontraríamos un guía con bastante facilidad, pero su experiencia no aplicaba aquí. Cuando ella visitaba una tierra desconocida por primera vez, Elinalise siempre comenzaba en una ciudad fronteriza donde los viajeros eran comunes. Pero esta vez, nosotros habíamos usado un círculo de teletransportación para llegar al medio del continente. Esa diferencia nos había hecho malinterpretar las cosas.
Las cosas ya no iban como estaban planeadas.
Aun así, no tenía caso entrar en pánico. La vida siempre te lanzaba bolas curvas. Solo habíamos estado aquí por dos semanas, y el viaje normalmente habría tomado un año entero. Ese era un progreso impresionante, sin importar como lo vieras.
“Elinalise-san, ¿qué harías normalmente en una situación como esta?”
“Avanzar directamente a través de la ruta más corta posible. Pero, para ser honesta, ya he tenido suficiente de caminar a través del desierto.”
“Sí, pienso lo mismo.”
“¿Entonces qué quieres hacer?”
“… Mmm. ¿Tal vez podamos acompañar a un comerciante que vaya hacia Rapan?”
“Ese parece un buen plan. Veamos si podemos encontrar a uno.”
Aisha había logrado llegar a Ranoa rápidamente haciendo viajes dentro de las caravanas de comerciantes. No había razón para que no pudiéramos usar el mismo truco. Nosotros ni siquiera necesitábamos apresurarnos. Lo único que importaba era llegar a nuestro destino sanos y salvos.
“Señor, ¿de casualidad sabe si algún comerciante va de viaje hacia Rapan?”
No habría ninguna caravana buscando guardias activamente aquí, por la misma razón que no había ningún guía. Pero Elinalise era una aventurera de rango S, y yo era un Mago de Agua de nivel Santo. Si ofrecíamos dinero y nuestros servicios, podríamos encontrar a alguien dispuesto a llevarnos con ellos.
Desafortunadamente, el hombre nos dijo que en general no había muchas personas dirigiéndose hacia Rapan. La mayoría de los comerciantes ambulantes estaban de camino a un lugar llamado Kinkara en el este.
Pero había algo de tráfico hacia el norte. Rapan era famosa por sus laberintos, los cuales producían un flujo constante de costosos objetos mágicos; si te llenabas de esos, podías venderlos a un precio mayor en otras ciudades. Algunos comerciantes se ganaban la vida de esa forma. La mayoría de ellos compraban piedras y cristales mágicos desde el suroeste hasta Rapan, donde vendían su carga e invertían las ganancias en comprar objetos mágicos.
“Aunque no sé si aquí hay alguien así ahora mismo,” concluyó el hombre. “Al menos, tendremos a muchos en un par de meses.”
Esto no era muy tranquilizador. Estaba comenzando a pensar que podríamos estar mejor tomando un aventón hacia esa ciudad en el este. Nos saldríamos de nuestro camino, pero al menos llegaríamos a un centro de comercio donde sí podríamos encontrar a un guía.
Aun así, traté de preguntar alrededor de la ciudad por un tiempo. Casi todos se dirigían hacia Kinkara, y después de una hora o dos, ya casi me había resignado a esa ruta.
Pero entonces, justo cuando estaba listo para darme por vencido, nos topamos con una pista.
“Ah, ¿Rapan? Entonces estás buscando a Galban. Creo que él puso su tienda sobre el lado oeste del río. Ve a ver si puedes encontrarlo.”
Elinalise y yo inmediatamente fuimos a buscar a este Galban. Él evidentemente había conseguido su fortuna viajando a través de la ruta entre Rapan y una ciudad llamada Tenorio, llevando piedras mágicas a Rapan y tomando objetos mágicos de vuelta. Las personas decían que él viajaba en una caravana de seis camellos, lo cual quería decir que estaba ganando buen dinero.
No tuvimos que preguntar mucho antes de encontrar la tienda que estábamos buscando. No eran tan grande, pero ciertamente había seis camellos atados en frente.
Mientras nos acercábamos, una mujer de piel café salió del interior de la tienda. Ella usaba un peto y algo como una falda envolviendo su cintura. No podías ver sus músculos bajo su equipo, pero se veía bastante fuerte.
Me tomó algunos segundos darme cuenta de que era en realidad Carmelita, la misma guerrera que habíamos conocido ayer.
“¡Oigan! ¡Ustedes son esas personas! ¡De ayer!”
Aparentemente, ella también nos recordaba, a pesar de que se veía sorprendida de vernos. Parecía que el hombrecito del bigote que habíamos salvado ayer era el propio Galban. Fue bueno que hubiéramos decidido ayudar.
Galban nos dio la bienvenida con una cálida sonrisa mientras entrábamos a su tienda.
“¡Me disculpo por lo de ayer, amigos! ¡Estuvimos sorprendidos de ver que ya se habían ido para el momento que regresamos!”
Aparentemente, ellos habían salido corriendo para rastrear sus camellos, los cuales habían huido a causa del caos—junto con la valiosa carga que estaban transportando. Ellos habían regresado al lugar de la batalla tiempo después, solo para descubrir que nosotros habíamos enterrado los cuerpos de sus camaradas y desaparecido. Galban clamaba haber pasado bastante tiempo tratando de encontrarnos esa noche.
Entonces pudiste haber explicado el plan antes de desaparecer…
Aun así, tal vez eso era de sentido común en un lugar como este. Tu carga venía primero, y todo lo demás podía esperar.
“Debe ser el destino el que les permitió encontrarnos de esta forma. ¿Les gustaría unirse a mi caravana como guardaespaldas?”
Parecía que él de todas formas había estado buscando contratar nuevos guardaespaldas. Eso tenía sentido, ya que había perdido a un par ayer.
“¿Qué tal 500 cinsha hasta Rapan? ¿Qué dicen?”
A juzgar por la forma en la que dejó salir todos esos cumplidos de nuestra elegante victoria sobre los Grifos, él había tenido esta idea en mente desde el comienzo. Yo creía recordarlo estando enrollado del miedo durante toda la batalla, pero como sea. Esto era exactamente lo que necesitábamos.
“Muy bien, aceptamos. Entonces iremos con ustedes hasta Rapan.”
“¡Ah, espléndido! Eso es verdaderamente maravilloso. Si están interesados, yo incluso estaría dispuesto a contratarlos a ambos en un contrato exclusivo a largo plazo. ¡Nunca antes había visto a un mago de tu calibre! Te aseguro que te pagaría bien tu tiempo. ¿Qué tal 10,000 cinsha por año? No, esperen, Balibadom se enojaría si hago eso. ¿8,000 serían suficiente? Yo podría—”
Las ofertas estaban comenzando a ponerse un poco ambiciosas, así que terminé teniendo que interrumpirlo. “Lo siento, pero hay algo de lo que debemos encargarnos en Rapan. Pero mantendremos la oferta en mente.”
Galban aceptó esto inmediatamente. Habíamos conseguido nuestro boleto hacia Rapan. Todo estaba de vuelta en su curso.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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