Viajando a Través del Desierto
Capítulo 12: Viajando a Través del Desierto
Nuestro segundo día de viaje terminó siendo igual de ajetreado. De hecho, nos encontramos con todavía más monstruos. A pesar de lo desolado que se veía el desierto, estaba lleno de criaturas.
Los Gusanos de Arena eran particularmente desagradables. No eran una amenaza real si permanecías alerta y los veías de antemano, pero en ocasiones simplemente tenías otras cosas demandando tu atención. Como por ejemplo los monstruos. En una ocasión, nos encontramos con un Gusano de Arena en medio de una batalla contra un Escorpión de Muerte Doble. La cosa me tragó entero inmediatamente y comenzó a llevarme bajo tierra. Incluso estando sorprendido, logré disparar inmediatamente el hechizo Intermedio Corte de Viento para desgarrarlo desde adentro.
Después de usar magia de tierra para crear un túnel y regresar a la superficie, descubrí que Elinalise había recibido un golpe de los aguijones venenosos del escorpión. Ella estaba de rodillas y su rostro estaba morado. Ella había estado tan alarmada de ver al Gusano de Arena tragarme que había perdido la concentración. Maté rápidamente al escorpión y usé mi magia de desintoxicación para salvar su vida.
Para ser honesto, ninguno de nosotros había metido la pata esta vez. Solo habíamos tenido mala suerte.
“Buen trabajo sacándonos de ese aprieto, Rudeus. Puedo ver por qué obtuviste tal reputación como un aventurero.”
Elinalise ciertamente no me culpaba por la situación, incluso aunque ella casi había muerto, y yo fui quien había sido más descuidado. La mujer definitivamente era madura.
“No estés tan deprimido, ¿quieres?” dijo ella. “Sin importar lo alerta que estés, en ocasiones las cosas simplemente te superan. Logramos salir de esa, y eso es lo que importa.”
El riesgo de fracaso siempre estaba presente—y equivalía a la muerte. Elinalise había estado muy al tanto de eso desde el comienzo.
Afortunadamente, ese fue nuestro único encuentro con el peligro ese día. Además, vislumbramos a lo lejos un monstruo colosal. Estaba avanzando lentamente, pero cada paso que daba levantaba una nube de arena visible incluso desde esta distancia. La cosa tenía que tener cientos de metros de longitud. Era difícil de describir. Supongo que podías decir que era como una ballena azul con las patas de un elefante.
“Ese es un Behemoth, Rudeus.”
“Hah. Lise, ¿ya habías visto a uno de esos?”
“¿Oh? Alguien repentinamente se ha vuelto un poco más casual.”
“No sé de lo que hablas. Yo siempre trato de ser respetuoso con mis mayores.”
“Zanoba también es mayor que tú, ¿sabes?”
“Bueno, seguro, pero él básicamente es solo un niño gigante…”
Aparentemente, el Behemoth era uno de los monstruos más famosos de este continente. Ellos tenían longitudes desde cien a mil metros. No estaba claro cuál era su alimentación, pero solo eran vistos en el desierto. Para ser monstruos, ellos eran bastante pacíficos, y tendían a dejar en paz a las personas a menos que fueran atacados.
Algunos aventureros clamaban haber asesinado a uno y encontrado grandes números de piedras mágicas dentro de su estómago. Al escuchar estos rumores, algunas personas habían tratado de cazarlos para tener ganancias, pero derrotar a un Behemoth era más fácil decirlo que hacerlo. Su exterior era extremadamente duro, y dado su colosal tamaño, un aventurero promedio apenas era capaz de arañarlos. Ellos no tenían ataques particulares o armas naturales, pero el solo hecho de retorcer sus enormes cuerpos era suficiente para matar a la mayoría de sus enemigos.
¿Entonces qué tal si los atacabas desde cierta distancia? Bueno, aparentemente las criaturas eran capaces de esconderse profundamente debajo de la arena cuando las cosas comenzaban a ser desventajosas. Casi nadie había tenido éxito en matar uno. Además, a pesar de su enorme tamaño, nadie había encontrado alguna vez un cadáver de Behemoth. Esto había dado paso a rumores de que había un cementerio de Behemoth en alguna parte. Un concepto emocionante—me recordaba mitos similares acerca de cementerios de elefantes en mi antiguo mundo. Pero realísticamente hablando, sus cadáveres probablemente solo eran devorados por otros monstruos.
“Sabes, tú podrías ser capaz de derribar a uno si lo intentas, Rudeus.”
“No tengo planeado atacar herbívoros inofensivos sin una buena razón.”
Aun así, si alguna vez terminaba necesitando dinero urgentemente, podría valer la pena lanzar algo de magia hacia uno desde una distancia segura.
En nuestro tercer día en el desierto, nos encontramos nuestra primera tormenta de arena.
Tal vez encontramos no es la palabra correcta. Simplemente estábamos caminando cuando vimos algo que se veía como una muralla en la distancia—y cuando nos acercamos, resultó ser una muralla de arena. Elinalise y yo consideramos la posibilidad de esperar que amainara, pero al parecer, esta era una tormenta estática que soplaba constantemente en esta ubicación. No parecía probable que siguiera su camino o desapareciera. Y, por supuesto, nosotros estábamos apurados.
Terminé usando mi magia para disipar la tormenta hasta que habíamos dejado el área. Mis profesores me habían dicho que lo mejor era no intervenir el clima demasiado, pero sentía que en este caso estaba justificado.
Cuando me di la vuelta después de una hora de caminata, descubrí que la tormenta de arena había reaparecido exactamente en el mismo lugar de antes. Parecía plausible que fuera alguna clase de barrera mágica—una defensa de apariencia natural que llevaba hacia el círculo de teletransportación de Orsted. Nanahoshi no lo había mencionado, pero yo creía recordarla diciendo que ella había estado un poco fuera de sí durante su viaje a través del desierto.
En nuestro cuarto día, el número de monstruos que encontrábamos disminuyó dramáticamente. Tal vez la tormenta de arena los mantenía fuera del área que acabábamos de dejar.
Por supuesto, en esta parte del desierto también había criaturas, pero eran totalmente diferentes a las de la región alrededor de las ruinas. Los escorpiones solo tenían una cola, y no había ejércitos de hormigas. Los Gusanos de Arena ahora solo eran tan gruesos como la cadera de Elinalise. Además, no parecía haber Murciélagos Gigantes volando de noche. Vimos algunos raptores por aquí y por allá durante el día, pero eran más pequeños, y también sus manadas. No había señales de ningún Garuda.
Más importante, no hubo más emboscadas nocturnas de las Súcubo. Supongo que era para mejor, pero ¿tal vez una parte de mí estaba decepcionada?
Nah, digamos que no.
El quinto día fue más de lo mismo. Caminamos a través de la misma arena, viendo el mismo paisaje monótono.
Cuando caminabas a través de un lugar sin ningún punto de referencia visible, supuestamente es fácil terminar avanzando en círculos cuando crees que te estás moviendo en línea recta. Tiene algo que ver con la diferencia en longitud en tu paso cuando te estás moviendo con tu pierna dominante.
Yo estaba confiado en que Elinalise nos estaba manteniendo en ruta. Pero de igual forma estaba comenzando a sentir que ya había visto estas dunas de arena. La duda apareció en mi mente. ¿Podría ser que ella estaba perdida?
Mi creciente desconfianza no era un gran problema, siempre y cuando la mantuviera para mí. Elinalise estaría muy enojada si expresaba cualquiera de estos pensamientos, y si yo arruinaba nuestro trabajo en equipo, podríamos terminar muertos.
Lo único que podía hacer ahora era ser comprensivo. Si ella se había equivocado, yo necesitaba decir, “¡Todo está bien!” con una gran sonrisa. Esta no podía ser una zona de negatividad.
“… Mm. Rudeus, creo ver algo en la distancia.”
Al final, mi resolución no necesitó ser probada. Podía distinguir una vaga mancha brillante en el horizonte en la dirección que Elinalise estaba apuntando.
Definitivamente había algo ahí adelante. Mis ojos no eran lo suficientemente buenos para ver lo que era, pero su color sugería que no era solo parte del desierto. Aunque había una posibilidad de que solo fuera un espejismo.
Nos abrimos paso hacia la mancha, permaneciendo en alerta máxima.
Ahora que lo pienso, el día de hoy no nos habíamos cruzado con ningún monstruo. Tal vez esta área simplemente no era el hogar de ninguno… Por supuesto, no era como si fuera a bajar mi guardia.
Mientras estaba pensando en esto, la forma en frente de nosotros se hizo más grande y clara. Era una formación rocosa gigante que me hizo pensar en la Roca de Ayers4, y era de tal vez cincuenta metros de alto.
La pared en frente de nosotros se veía muy empinada, por no decir que totalmente vertical. Escalarla hasta la cima probablemente sería un verdadero reto. Y se extendía desde un lado del horizonte hacia el otro, sin un fin a la vista.
“¿Deberíamos tratar de rodearla?” preguntó Elinalise.
“No, solo subamos. Usaré mi magia.”
Con un simple hechizo de tierra, conjuré un pilar de piedra; tomando a Elinalise en mis brazos, lo monté como si fuera un ascensor improvisado. No había forma de saber lo que podría tratar de emboscarnos ahí arriba, así que subí lentamente.
De pronto, me di cuenta de una sensación extraña. Algo estaba… ¿sobando mi trasero?
“Um, ¿Elinalise-san?”
“¿Qué sucede?”
“¿Hay alguna razón por la que me estás sobando?”
“Ah, es la costumbre. No le des importancia.”
Durante los varios minutos que nos tomó llegar a la cima del acantilado de roca, Elinalise siguió tocándome.
“…”
Tal vez su maldición estaba comenzando a afectarla. Yo estaba manteniendo el invento de Cliff con un suministro constante de poder mágico, pero todo lo que hacía era comprarnos más tiempo, y ya habían pasado diez días desde la última vez que ella había tenido sexo con Cliff. Elinalise probablemente podría aguantar por un poco más de tiempo, pero esa cosa solo era un prototipo; no podíamos confiar en ella ciegamente. Mientras más pronto llegáramos a la ciudad, mejor.
En el peor de los casos, yo mismo tendría que dormir con ella. Pero sin importar cómo tratara de verlo, eso sería engañar a mi esposa. Todavía sería una traición, incluso si podía culpar a la maldición. Nosotros habíamos decidido de antemano que yo no iba a tener sexo con Elinalise en este viaje, y necesitaba mantener esa promesa.
Si Bazaar tenía un burdel donde ella pudiera contratar a un prostituto, eso sería ideal. De esa forma, solo sería una transacción comercial. Ella podía satisfacer sus necesidades sin que ninguno de nosotros se sintiera culpable al respecto.
“Elinalise-san, ya estamos en la cima.”
“Si, supongo que tienes razón.”
Elinalise todavía estaba pegada a mí, y parecía estar mirando hacia mis hombros con cierta pasión en sus ojos.
“… Ya puedes bajarte.”
“Ah, cierto. Me disculpo.”
Elinalise dio un paso fuera del pilar y se apartó de mí, pero sus ojos rápidamente se enfocaron en mi parte inferior. Definitivamente estaba comenzando a sentirme en peligro.
Tal vez sostenerla de esa forma durante la subida había sido un error. Si solo me hubiera tomado un par de minutos para pensarlo, pude haber encontrado otra forma de traernos a ambos hasta aquí. En retrospectiva, yo sentía que ella había estado tratando de evitar el contacto físico conmigo conscientemente durante estos días. Y ahora yo había ido y lanzado un leño al fuego. Teníamos que llegar rápido a este Bazaar.
“Entonces sigamos adelante,” dijo ella después de un momento.
“Claro.”
Pero solo un par de segundos después de que comenzamos a caminar, una sombra comenzó a avanzar a través del suelo hacia nosotros.
“¡Rudeus! ¡Agáchate!”
Cuando Elinalise gritó su advertencia, yo me lancé al suelo y hacia adelante sin siquiera mirar hacia arriba. Un instante después, algo pasó rápidamente sobre mí, y sentí un escalofrío recorrer mi espalda.
Rápidamente me puse de pie y miré hacia arriba. Habíamos sido atacados por un monstruo con el cuerpo de un león y la cabeza de un águila. Agitando sonoramente sus enormes alas, aterrizó en el suelo a cierta distancia de nosotros.
“¡Ese es un Grifo!” gritó Elinalise, desenfundando su espada.
Yo rápidamente me concentré en la batalla frente a nosotros. Preparar mi vara y darme la vuelta hacia la criatura me dejaría en una posición incómodamente expuesta, y Elinalise actualmente estaba detrás de mí, al contrario de nuestra formación usual. Pero incluso en una situación como esta, ella probablemente podría maniobrar de vuelta a la línea frontal sin interponerse en mi línea de fuego, y después yo podría regresar a la retaguardia.
O eso creí al principio.
“¡Rudeus, hay dos de ellos! ¡Tú encárgate de ese!”
Un sonoro aleteo proveniente desde atrás confirmó que habíamos terminado atrapados en un ataque de pinza. Yo tendría que lidiar con el Grifo A de aquí por mi cuenta. Si me salía de su camino, arremetería directamente a través de mí y golpearía a Elinalise.
Aun así, tal vez ese era el camino más seguro. Si ella pudiera contenerlos a ambos por un par de momentos, yo sería capaz de derrotarlos uno a uno. Al menos, eso sería más parecido a nuestro patrón usual…
Pero no habíamos planeado nada de antemano para esta situación. Ella me había dicho que lidiara con este. Así que, si yo no lo mataba, ella sería tomada por sorpresa.
Muy bien.
El Grifo estaba de pie con su cuerpo inclinado hacia el frente, con su pico medio abierto, y mirando ferozmente hacia mí. No estaba lejos de mí, y se veía como una criatura ágil. Podría ser capaz de esquivar mi Cañón de Piedra, o incluso sacudírselo de encima. Yo quería estar absolutamente seguro de haber matado a esta cosa.
Tenía alas. No estaba seguro de cuánto podía volar con ellas, pero un Pantano probablemente tampoco sería muy efectivo. Eso me dejaba mi magia de viento.
Las piernas traseras del Grifo repentinamente se tensaron. Se me estaba acabando el tiempo para pensar. Lanzándose hacia el frente con una poderosa patada, el monstruo arremetió hacia mí con sus piernas estiradas como un tigre atacando.
Me agaché y recité el hechizo de nivel Avanzado Erizo de Tierra hacia el suelo. Un círculo de alrededor de tres metros de espinas rocosas salió repentinamente a todo mi alrededor.
“¡Kyeeaah!”
El Grifo inmediatamente batió sus alas. Pero mi Ojo de la Premonición fue suficiente para mostrarme lo que estaba planeando.
Ajusta su curso en medio del aire, esquiva hacia el costado, y trata de tomar distancia.

Apuntando mi mano derecha hacia el frente, disparé un hechizo de viento, creando una onda de choque en medio del aire que privó al Grifo de su movilidad. Giró sin control por un instante; pero antes de que yo pudiera seguir atacando, retorció su cuerpo con la agilidad de un gato, tratando de posicionarse para un aterrizaje cómodo.
Disparé un Cañón de Piedra hacia el lugar donde él estaba cayendo. El proyectil silbó a través del aire y llegó a su objetivo, atravesando el cuerpo de la criatura con un sonido desagradable. El Grifo se tambaleó un par de pasos hacia atrás, y después colapsó sonoramente.
La cosa ya se veía muerta, pero la rematé con un hechizo de fuego para estar absolutamente seguro, y después me di la vuelta para ver cómo le estaba yendo a Elinalise.
Afortunadamente, ella estaba bien. La vi desviar los ataques del Grifo con su escudo mientras lo golpeaba con su estoque. Las patas frontales del Grifo estaban llenas de sangre; ella evidentemente las había estado atacando persistentemente, tratando de reducir su habilidad para atacar.
“¡Cuidado, Elinalise-san! ¡Cañón de Piedra!”
Después de un grito de advertencia, disparé otro proyectil mortífero. Elinalise ágilmente dio un paso hacia el costado de su camino.
El Grifo no la siguió. Me había visto y estaba tratando de esquivar hacia el aire. Pero Elinalise lo apuñaló con su estoque, logrando un golpe certero en su pata dominante que lo hizo caer.
La afilada piedra golpeó al Grifo en el cuello y desgarró su cuerpo, cortando su columna vertebral en su camino hacia afuera. Se estrelló contra el suelo de cabeza y comenzó a convulsionar. Elinalise corrió hacia el frente y apuñaló a la criatura en la cabeza para poner fin a su miseria. Yo procedí a quemar su cuerpo con magia de fuego.
Ambos nos tomamos unos momentos para mirar alrededor del área esperando refuerzos adicionales antes de dejar salir un suspiro de alivio.
“Siento eso, Rudeus. Me descuidé un poco.”
“Nah, yo fui quien no estaba mirando hacia arriba.”
Después de disculparnos con el otro por nuestros descuidos, ambos pusimos nuestra atención en nuestro camino por delante. La cima del acantilado de roca tenía una cubierta de arena aquí y allá, pero en su mayoría era piedra sólida. Al menos no tendríamos que preocuparnos de nada merodeando bajo la superficie.
“Asegurémonos de vigilar los cielos de ahora en adelante.”
“Si, tienes razón.”
Con ese breve análisis terminado, comenzamos a caminar una vez más.
En el sexto día, descubrimos que el acantilado de roca era una zona de nidos de Grifos. Múltiples criaturas parecían haberse dividido el área para formar sus propios territorios, esto a juzgar por el ritmo constante de los ataques que enfrentamos.
Los Grifos eran monstruos de rango B. Ellos no usaban magia, pero eran físicamente poderosos y tenían una limitada capacidad de volar. Esa movilidad agregada hacía mucho más difícil que un mago como yo pudiera golpearlos. La mayoría de las veces nos encontramos con ellos solos, pero en ocasiones te encontrarías con una pequeña familia de dos a cinco integrantes. Las criaturas eran inteligentes y podían organizar ataques coordinados y emboscadas, así que, en un grupo, ellos eran considerados una amenaza de rango A.
Aunque no eran rivales para nosotros sin el elemento sorpresa.
La noche cayó, pero ninguna Súcubo vino a molestarnos. Ellas probablemente evitaban el territorio de los Grifos. Al parecer, los Grifos eran bastante territoriales. Una vez que derrotabas a los locales, no había mucho riesgo de que otro grupo tratara de atacarte ese mismo día.
En otras palabras, estábamos seguros por el momento. Por primera vez en un tiempo, pudimos hacer una fogata y asar algo de carne de Grifo para la cena.
El último grupo que habíamos derrotado tenía un macho, una hembra, y su hijo, así que asamos al más joven de los tres. Los animales jóvenes tendían a ser más tiernos y sabrosos. Tenía algunos sentimientos encontrados al respecto, ya que iba a ser padre en no mucho tiempo, pero teníamos que hacer lo que fuera necesario para sobrevivir. A final del día, los seres humanos eran criaturas egoístas.
Afortunadamente, yo había aprendido algunos trucos cuando se trataba de cocinar carne de monstruo—como siempre llevar mis propias especias. Los raptores no habían sido particularmente sabrosos, pero el Grifo era básicamente parte ave y parte mamífero, así que esta vez tenía grandes expectativas.
Para el sazonado, usé una parte de nueces de tierra Kokuri y dos partes de semillas Awazu y hojas Abi. Después de mezclarlas y molerlas juntas, probé la mezcla lamiéndola con mi dedo. Mmmm. Rica y picante.
Unté el sazonado equitativamente a través de la superficie del corte que habíamos sacado de la bestia, asegurándome de untarlo muy bien. Después de añadir una pizca de sal, pasé a la etapa de cocción. Una vez que la superficie estuvo lista, aparté un poco la carne del fuego para bajar el calor y esperé un poco más. Una vez que la grasa estuvo chisporroteando visiblemente, estaba lista para comer.
Procedí a darle un mordisco experimental, tratando de no quemar mi lengua.
La carne estaba tanto tierna como jugosa. Tenía un sabor ligeramente extraño, pero las especias enmascaraban eso casi por completo. Dada la forma en que había hecho las cosas, no estaba cocinada completamente. Pero eso no era un problema—y una vez que masticabas la superficie, podías solo echarle un poco más de sazonado.
“Ah, esto me trae recuerdos,” dijo Elinalise. “Geese siempre solía tener pequeñas botellas de especias igual que tú.”
“Sí, eso parece bastante normal para los del tipo ladrón, ¿no?”
Después de que Eris me abandonó, yo había pasado varios años viviendo la vida de un aventurero. Naturalmente, había pasado algo de ese tiempo trabajando en grupos. Se sentía que siempre había alguien en cada grupo que fabricaba sus propias especias y las cargaba consigo. Por alguna razón, usualmente eran los del tipo usuarios de daga, abre cerrojos, y desarmadores de trampas. Yo con frecuencia los había visto recoger nueces al azar y hojas para utilizarlas más adelante.
Aunque los materiales recolectados no solo eran útiles para cocinar. En ocasiones te encontrarías con un monstruo que odiaba los olores y sabores fuertes de ciertas plantas. Algunas plantas también servían como repelentes de insectos decentes en un aprieto. Yo incluso había visto a un tipo que arrojó alguna clase de polvo a su enemigo para cegarlo.
“Me gusta mucho la forma en que sazonaste esto, Rudeus.”
“Bueno, me alegra escucharlo.”
Elinalise estaba lamiendo la grasa de sus dedos sin vergüenza. Usualmente no la verías haciendo eso cuando ella estaba comiendo en una taberna cualquiera. No a menos que ella estuviera tratando de seducir a alguien.
“Tus modales en la mesa no son los mejores el día de hoy, Elinalise-san.”
“Santo cielo. Ahora suenas como Zenith.”
“¿Acaso Mamá solía regañarte por eso?”
“Ah, sí. Ella se sonrojaría mucho y diría, ¡Tú eres una dama, Elinalise! ¡Intenta actuar como una!”
La imitación de Zenith de Elinalise no encajaba muy bien con la mujer que yo recordaba. Pero supongo que ellas se habían conocido bien antes de mi nacimiento.
Terminé preguntándome acerca de dónde estaba Zenith ahora mismo por un momento, pero sacudí la idea de mi cabeza. No tenía caso ponerme ansioso.
“¿Eras igual de promiscua en ese entonces?”
“¿Promiscua? Eso es bastante grosero. Pero supongo que lo era. Pero en esos días, todos solíamos dormir solo con nuestra ropa interior, o desnudos. ¡Ghislaine al principio ni siquiera sabía lo que era un sostén! Debiste haber visto la forma en que Paul se la comía con la mirada…”
Era difícil imaginar a Ghislaine siento tan desvergonzada… pero tal vez solo era idiota. Eso encajaría con lo que sabía de ella. En cuanto a Paul, bueno… no es por excusar su comportamiento, pero yo probablemente habría hecho lo mismo. Las mujeres de la gente bestia tendían a ser bastante impresionantes en la zona del pecho.
“Sabes, ahora que lo pienso… supongo que Zenith tenía cerca de tu edad ahora cuando la conocí,” dijo Elinalise.
“¿De verdad? ¿La has conocido desde que ella era una adolescente?”
“Si. Ella era una chica tonta e inocente. Paul la encontró en la calle y la obligó a unirse a nuestro grupo. Ese granuja.”
Había una afectuosa y nostálgica mirada en los ojos de Elinalise mientras recordaba eso. Ahora que lo pienso, Geese y Ghislaine habían estado igual de felices cuando hablaban vagamente del pasado. Probablemente la habían pasado muy bien juntos.
“Tuve la impresión de que Papá quiere disculparse contigo por algo que sucedió en ese entonces. ¿Puedo preguntar qué fue?”
“… Es mejor que no lo sepas, cariño,” dijo Elinalise, ahora frunciendo el ceño. “No creo que quieras escuchar demasiado sobre la historia de romances de tu padre, ¿o sí?”
“Sí, tienes razón.” A decir verdad, una parte de mí quería saber, pero no quería presionarla. En ocasiones un hombre tenía que tragarse su curiosidad.
Al menos su respuesta me dijo que tenía algo que ver con su vida amorosa actual. Él aparentemente había estado en una relación física con Ghislaine en algún momento, así que no me sorprendería que también hubiera estado durmiendo con Elinalise. Y después Zenith quedó embarazada, y el grupo entero se vino abajo… Fácilmente podía imaginarme cómo eso había desencadenado un drama horrible.
“Una vez que lleguemos a Rapan, estoy seguro de que él se pondrá de rodillas para disculparse,” dije.
“… No voy a perdonarlo sin importar lo que diga.”
Elinalise estaba frunciendo el ceño una vez más. Sea lo que sea que pasó debe haber sido realmente horrible.
Paul de verdad era un pedazo de basura bueno para nada. Pero era exactamente por eso que tenía que ayudarlo. Los sujetos como él y yo teníamos que cuidarnos las espaldas.
Si llegábamos a lo peor, yo mismo tendría que rogarle a Elinalise que lo perdone.
El séptimo día comenzó tal como el sexto, y avanzamos continuamente hacia el norte mientras luchábamos con los Grifos. Este acantilado rocoso se extendía más allá de lo que había esperado—tal vez era más como una montaña. Si bien la cima era en su mayoría plana, no podíamos ver en ninguna dirección gracias a las rocas gigantes que yacían aleatoriamente a través de su superficie.
Pero, de vez en cuando, nos encontraríamos en un área más abierta. En esos lugares era donde los Grifos locales nos atacarían. Los derrotamos, y después seguimos avanzando. Una y otra vez.
“Ah.”
Pero entonces, de forma bastante repentina, el acantilado rocoso llegó a su fin.
“Bueno, ya era hora…”
El suelo muy por debajo de nosotros ya no era un desierto árido. Había puñados de árboles y plantas por aquí y por allá. Se veía como una sabana, sin mucho pasto.
A la distancia había un gran lago—con techos blancos rodeándolo completamente.
Habíamos encontrado la ciudad de Bazaar.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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