El Ecosistema del Desierto
Capítulo 11: El Ecosistema del Desierto
Nuestro viaje a través del desierto comenzó a la mañana siguiente.
El ataque de esa Súcubo al menos me había despertado en cuanto a los peligros que enfrentábamos aquí. Yo había pasado los últimos años dentro de una genial y segura ciudad universitaria, y eso puede haber oxidado mis instintos. No habían sido agudos desde un comienzo, pero yo definitivamente me había vuelto demasiado relajado.
Ahora estábamos en el Continente Begaritt. Este lugar no era ni de cerca tan seguro como el Continente Central. Necesitaba concentrarme en el juego, o iba a ser que nos maten.
“Por ahora vamos a tratar de cubrirnos,” sugerí mientras nos poníamos en marcha. “También asegúrate de mantenerte hidratada. Hazme saber si tu cantimplora está vacía.”
“Por supuesto.”
Ambos estábamos usando abrigos y teníamos capuchas sobre nuestras cabezas. Exponer algo de piel podía ser peligroso aquí afuera. Si hubiéramos traído a Cliff, tenía el presentimiento de que él se habría estado quejando de estar asándose en este calor.
A pesar de que estábamos en medio del desierto, yo podía rellenar nuestro suministro de agua cada vez que fuera necesario. Aun así, ni yo ni Elinalise teníamos experiencia en esta clase de terreno, y no había forma de saber lo que encontraríamos en el camino ante nosotros. Por ejemplo, había un riesgo de que me diera un golpe de calor y terminara incapaz de usar hechizos. Teníamos que hacer esto con mucho cuidado.
“¿Debería fijar nuestro curso hacia el norte?” dijo Elinalise.
“Sí, por favor, hazlo.”
El mapa de Nanahoshi indicaba que la ciudad más cercana yacía en esa dirección, a pesar de que era bastante tosco.
Elinalise no necesitaba una brújula para orientarnos—una habilidad relativamente bien conocida de los elfos. Ellos nunca perdían su sentido de la orientación, ni siquiera en bosques tan densos que no podías ver el sol. Con esa habilidad, junto con las habilidades que ella había adquirido a lo largo de los años, estaba confiado de que Elinalise podría mantenernos en el camino sin importar los obstáculos que encontrásemos.
Ahora que lo pienso, yo había conocido a muchas personas que podían avanzar a través de un terreno complicado usando nada más que un mapa básico. Supongo que era una habilidad que desarrollabas con suficiente práctica.
“Aunque es demasiado caluroso aquí afuera…” suspiró ella.
“Si quieres, podría tratar de crear lluvia a nuestro alrededor.”
“Es mejor que no lo hagas, cariño. Probablemente atraerías a una horda de monstruos.”
Los animales del desierto siempre estaban en busca de fuentes de agua. La idea me recordaba a las hordas de lagartos que habían salido durante la temporada de lluvias en el Gran Bosque. Aun así, había escuchado que los monstruos en este continente no soportaban el frío. Si alguna vez terminábamos abrumados, podría tratar de congelar el aire a nuestro alrededor… siempre y cuando pudiera hacerlo sin herir accidentalmente a Elinalise.
Pero, por ahora, solo la estaba siguiendo de cerca.
Esta era mi primera vez caminando en un desierto. Sentía que mis pies se estaban hundiendo en el suelo con cada paso. Afortunadamente, me había acostumbrado a moverme a través de la nieve en los Territorios del Norte. Esto no era exactamente lo mismo, pero mi habilidad para pisar suavemente todavía era de utilidad. Sentía que podía seguir todo el día sin cansarme mucho.
Aunque este optimismo inicial probó estar un poco equivocado. Solo unas horas más tarde, terminé cansándome cada vez más con cada paso que daba. El sol golpeándonos con fuerza era el principal problema… Eso y los vientos abrasadores que seguían soplando en mi rostro. Podía notar que la temperatura era elevada, y estaba comenzando a sentirme un poco mareado.
Me estaba hidratando tanto como podía, pero la sensación de fatiga se estaba acumulando rápidamente. Tal vez debí haber invocado una nube o dos sobre nosotros.
En comparación, Elinalise todavía estaba en una condición sorpresivamente buena. “No tienes tanta resistencia como esperaba, Rudeus.”
“La arena no es tanto problema, ya que estoy acostumbrado a caminar a través de la nieve… pero este calor es realmente brutal.”
“Para ser justa, supongo que Cliff o Zanoba ya habrían colapsado para este momento. Fue la decisión correcta no haberlos traído.”
Nunca dejaba de sorprenderme lo monstruosamente duros que eran los guerreros de este mundo. ¿Tal vez su resistencia sobrenatural tenía algo que ver con esa aura de batalla? Estaba muy celoso de eso.
En cualquier caso, este calor eran malas noticias. Sentía que el sudor se estaba evaporando incluso antes de poder bajar por mi cara.
En los Territorios del Norte, el frío había sido el principal problema. En el pasado, podía generar un espacio de calor a mi alrededor usando magia—una aplicación práctica del hechizo Fuego en el Acto. Tal vez había una variación que pudiera hacer a este lugar más tolerable.
“Oh, eso se siente genial,” dijo Elinalise. “Rudeus, ¿hiciste algo?”
“Sí, estoy tratando de bajar un poco la temperatura a nuestro alrededor.”
Después de un poco de prueba y error, logré enfriar las cosas por alrededor de cinco grados Celsius. Pero todavía estaba brutalmente caluroso. El sol era demasiado poderoso; yo tenía una capucha puesta, pero todavía sentía como si la cima de mi cabeza estuviera en llamas. Tal vez debimos haber traído quitasoles o algo así.
Por ahora, suplementé mi hechizo de enfriamiento al congelar mágicamente el agua dentro de una de mis cantimploras y colocándola dentro de mi ropa. Simplemente podía volver a congelarla una vez que el hielo se derritiera.
Estos ajustes hicieron las cosas un poco más tolerables. Todavía no estaba cómodo, pero podía soportar el calor.
Durante nuestro primer día encontramos varios monstruos.
La primera criatura que nos encontramos fue un escorpión de tal vez dos metros de alto. Su cola estaba dividida en dos, y podía cortar hacia ambos lados de forma independiente. Elinalise más tarde me dijo que se llamaba Escorpión de Muerte Doble. Su aguijón liberaba un muy peligroso veneno que solo podía ser curado con magia de desintoxicación de nivel Intermedio, y estaba feliz de haberme tomado el tiempo para aprender ese nivel.
La criatura tenía un espaldar relativamente duro, pero no era muy ágil. Elinalise la mantuvo en el lugar, y yo la maté de un Cañón de Piedra en menos de dos segundos. Esa cosa supuestamente era un monstruo de rango B, pero para nosotros no era ninguna amenaza. Nosotros trabajábamos bien en equipo.
Pero si Elinalise hubiera estado aquí por su cuenta, ella podría haber tenido problemas. No estaba seguro de que sus ataques pudieran hacerle mucho daño a un enemigo tan resistente.
“Fiu. Esas cosas ciertamente son grandes, ¿no crees?” dijo Elinalise.
“No lo sé. A mí me parece de tamaño normal.”
“Bueno, era de casi el mismo tamaño que los monstruos del Continente Demoniaco, ¿no?”
“Sí, supongo que tienes razón.”
Los monstruos en el Continente Begaritt supuestamente no eran comparables a aquellos en el Continente Demoniaco. Aunque fue un poco extraño que el primero que encontramos fuera tan grande. Había estado esperando algo de la mitad de su tamaño.
“¿Tal vez los escorpiones solo son inusualmente grandes?” se preguntó Elinalise.
“Claro, puede ser. En ocasiones solo te encuentras con monstruos muy poderosos de inmediato, ¿no?”
“Yo diría que con muy poca frecuencia.”
“Mmm. Entonces tal vez los monstruos en esta área solo están en el lado de los fuertes.”
“Eso parece un poco más probable.”
Aun así, seguimos moviéndonos a nuestra velocidad usual.
El siguiente monstruo que encontramos fue un Treant—esta vez un enemigo común. Este era un Treant Cactus verde y con espinas, en vez de un árbol andante. Era un monstruo de rango C capaz de disparar agujas hacia sus enemigos y usar magia de tierra básica. Pero, por otro lado, no era una gran amenaza.
“Es casi tranquilizador encontrarnos con un Treant, ¿no?” dijo Elinalise, limpiando su hoja después de haber terminado.
“Tienes razón. Están por todos lados, ¿no? Casi como los limos.”
“¿Mm? ¿Los limos? Pero esos solo viven en lo profundo de las cuevas.”
“Lo siento, solo ignórame. En fin, es una lástima que estos sean cactus y no árboles. No podemos usar sus cuerpos para una fogata.”
“Si, imagino que deben estar demasiado saturados de agua. Eso podría ser útil en ocasiones, pero nosotros ya tenemos nuestra magia.”
En este momento, Elinalise podía usar hechizos de agua básicos por su cuenta. Había asumido que ella se estaba saltando todas sus clases, pero supongo que había logrado aprender lo necesario.
La siguiente amenaza apareció repentinamente y sin advertencia.
“¡Estamos bajo ataque!” gritó Elinalise, saltando hacia atrás para posicionarse a mi lado.
Medio segundo después, algo gigante salió de golpe del suelo justo delante de donde ella había estado de pie. Era un gusano. Un gusano extremadamente grande—tal vez con un metro de diámetro y al menos cinco metros de longitud. Dejó salir un extraño sonido en medio del aire, y después regresó dentro de la arena y desapareció.
“Santo cielo, eso me sorprendió…” dijo ella.
“Elinalise-san, ¿qué era esa cosa?”
“Supongo que un Gusano de Arena. Y uno muy grande.”
Los Gusanos de Arena eran monstruos que esperaban pacientemente bajo la arena, y entonces salían de golpe para atacar cuando una presa de casualidad pasaba cerca. Yo nunca había visto uno, pero aparentemente había criaturas similares en el Gran Bosque. Pero sus tamaños diferían enormemente. Los del bosque eran solo de alrededor de veinte a treinta centímetros de diámetro, y como mucho podían morder una de tus piernas.
“Escuché que también hay de los grandes en el Continente Demoniaco,” dijo Elinalise. “¿Alguna vez has visto uno?”
“La mayoría de los monstruos con los que me encontré fueron solo serpientes y lobos. Ah, eso y algunas extrañas armaduras andantes.”
“¿Armadura andante? ¿Cómo se llamaba? ¿Rompe almas?”
“Nah, se llamaba Ejecutor. Es el que tiene una espada enorme.”
“Ah, esos son de una variedad más fuerte. No quieres encontrarte con uno de ellos cuando estás solo.”
Parecía que los Gusanos de Arena de aquí también eran inusualmente grandes. Había dado un vistazo a un cuerpo de cinco metros de largo, pero el resto todavía estaba bajo tierra; incluso podría tener diez metros de largo. Eso los hacía lo suficientemente grandes para tragar a un hombre entero. Si de casualidad caminabas sobre uno sin darte cuenta, era el equivalente de pisar una trampa de muerte instantánea.
Aun así, ellos no eran un gran peligro siempre y cuando pudieras evitar su ataque inicial.
Agité el suelo donde el Gusano de Arena había estado, cortándolo con hojas de arena endurecida. Murió sin siquiera dejar salir un grito. Un pequeño charco de fluido se formó alrededor de la parte de su cuerpo que había salido de la arena.
“Si hay orugas tan grandes por aquí, me pregunto cómo son las mariposas,” reflexioné.
“Tal vez esas son las Súcubo. Ellas son como las mariposas de la noche, ¿no?”
“Jaja. Elinalise-san, ¿eso quiere decir que tú comenzaste como un insecto?”
“Heh, bueno… todos tuvimos nuestros primeros años locos, sabes.”
Mmm. Entonces ella no estaba negando que fuera una Súcubo. Aunque ahora tenía curiosidad acerca de sus años de oruga. ¿Acaso estuvo dentro de una biblioteca escolar con un gran par de lentes de poto de botella? ¿Trabajando en los campos con un par de overoles sucios?
De cualquier forma, tenía la sensación de que Cliff se excitaría mucho si pudiera ver una foto. Siempre tocaba el corazón de un hombre ver un lado inesperado de la chica que ama.
Los últimos monstruos que encontramos ese día fueron un grupo de hormigas. Las vimos después de cruzar una duna de arena particularmente grande. En el instante siguiente, Elinalise me arrojó hacia el suelo. Terminamos rodando hacia abajo por la colina que acabábamos de subir.
“¡Oye! ¿Qué estás haciendo?”
“¡Ese es un ejército de Hormigas Falange!”
Eso no me decía mucho. Pero seguí el ejemplo de Elinalise, y me arrastré lentamente para subir la duna. Esto involucró mirar su trasero por un buen rato. Siempre era una buena vista para los ojos cansados. ¿Acaso Sylphie terminaría como ella en algunos años? Su trasero ya era hermoso, pero no me importaría tener más de él.
“Silencio, Rudeus. No queremos provocarlas.”
Manteniéndonos pegados contra la cuesta de la colina, miramos hacia la multitud de Hormigas Falange debajo—criaturas rojo brillante, marchando juntas en una formación ordenada. Cada hormiga era de tal vez treinta centímetros a un metro de tamaño. Algunas estaban en el lado más grande del espectro, y otras eran notablemente más pequeñas. Además, venían en diferentes formas; vi algunas con alas, e incluso algunas que tenían extrañas partes inferiores con forma humana.
A pesar de las variaciones en sus rangos, las criaturas estaban marchando decididamente hacia la misma dirección. Básicamente ahí abajo había un río de hormigas con esteroides—la línea llegaba tan lejos como el ojo podía ver en ambas direcciones. Ni siquiera podía comenzar a suponer cuántas de ellas habían.
“Dado sus tamaños y números, esa definitivamente es una amenaza de rango S,” dijo Elinalise.
“Vaya, ¿de verdad? ¿Te molestaría explicarlo? Tengo un poco de curiosidad.”
“Las Hormigas Falange son uno de los monstruos más peligrosos ahí afuera. Son conocidas por su insasiable apetito y su habilidad para consumir cualquier cosa en su camino. Y estas son particularmente grandes. Deben ser una especie única de este continente.”
Parecía que las Hormigas Falange eran una mutación de las especies de hormigas más comunes. A diferencia de otras hormigas, ellas no establecían colonias estáticas, sino que pasaban sus vidas en constante movimiento, devorando todo a su paso. Ellas tenían un buen número de depredadores naturales, pero sus números brutos las hacían capaces de abrumar a cualquier enemigo terrestre—incluso a dragones rezagados. En determinados intervalos, ellas pausarían su viaje para fabricar nidos temporales, donde se cruzaban, rellenando sus números con la siguiente generación. Era un comportamiento similar al de los ejércitos de hormigas normales.
Sin embargo, ya que estos eran monstruos en vez de animales normales, eran más inteligentes y agresivos que las especies de las que se habían desarrollado. Si comenzábamos a caminar casualmente a través de la duna, ellas nos rodearían en un parpadeo—incluso si no éramos agresivos hacia ellas.
“Ninguna de las hormigas es tan poderosa por sí sola. Aquellas ahí abajo probablemente son de rango E. Tal vez D o C las más grandes.”
Y al parecer, había miles y miles de ellas. El peligro que planteaba un monstruo no era evaluado de la nada; tenías que considerar su tendencia a moverse en grupos. Incluso los monstruos de rango D o C serían una amenaza de rango A si te encontrabas a una decena de ellos juntos. En un grupo de miles, definitivamente serían de rango S como mínimo.
Yo había jugado algunos videojuegos en mi antigua vida donde luchabas contra hormigas de tres veces el tamaño de un ser humano, pero no había necesidad de que ellas fueran así de grandes. Especialmente considerando lo rápidas y poderosas que eran para su tamaño.
“¡Ah! Esa debe ser la reina.”
Elinalise apuntó hacia una hormiga particularmente grande dentro de la multitud. Tenía al menos dos metros de longitud, y tenía la parte superior de una mujer humana. Me recordaba un poco a un jefe de un antiguo juego RPG que jugué una vez.
En mi antiguo mundo, incluso las hormigas reina eran de tal vez quince milímetros de tamaño. ¿Cuántas veces más grande era esta cosa? ¿Cincuenta? Eso era aterrador, saben. Aquí había muchos monstruos que viajaban en grandes grupos, y tendían a ser muy buenos en el trabajo en equipo durante la batalla. Si les lanzaba un hechizo de ataque, ellas probablemente ejecutarían una perfecta formación romana y arremeterían hacia mí desde todas las direcciones. Por lo que sabíamos, incluso podría haber algunas con ataques de larga distancia o mágicos.
¿Tal vez tendríamos una oportunidad si yo usaba un enorme hechizo para golpearlas a todas al mismo tiempo? No… Si trataba de recitar uno así de grande, probablemente terminaría golpeándonos a nosotros también.
“Eh, ¿Rudeus? ¿Por qué te ves como si estuvieras listo para luchar?”
“¿Qué? Eso no es cierto.”
“Bueno, claramente estás pensando en cómo puedes hacerlo para matarlas a todas.”
¿De verdad estaba tan claramente escrito en mi rostro? ¿Qué era yo, alguna clase de bárbaro hambriento de batallas? “Lo siento. Solo estaba pensando en cómo escapar si ellas se daban cuenta de nuestra presencia.”
“Entiendo… pero solo vamos a esperar aquí quietos a que todo el ejército pase, ¿entiendes?”
“Bien,” dije mientras asentía. “Entiendo.”
No era como si fuera a ganar algo de experiencia abriéndome paso a través de medio millón de hormigas asesinas. Las partes de sus cuerpos podrían valer algo como materiales, pero no podía imaginar arrastrar esos pesados caparazones a través de este calor brutal. Y nuestro objetivo era llegar a Rapan tan pronto como fuera posible, no hacernos de un nombre como asesinos de hormigas.
Esta básicamente era una misión de exploración. Necesitaba recordar eso.
Tomó una hora de espera, pero eventualmente el enorme ejército de hormigas terminó de marchar delante de nosotros.
En el desierto, el sol se volvía rojo mientras se ocultaba. La arena comenzaba a brillar de carmesí, y piscinas de sombras se formaban debajo de las dunas, transformando la escena de un monótono café arena a un patrón llamativo de vívidos rojos y negros. Parecíamos haber dado un paso dentro de un mundo diferente.
Aun así, un desierto era un desierto. El Sahara de mi antiguo mundo probablemente también se había visto así durante la tarde.
“La temperatura está bajando rápido,” destaqué. “Para ser honesto, podríamos ser capaces de avanzar más durante la noche.”
“Supongo que tienes razón. Entonces sigamos en movimiento.”
“Claro, yo… ¿Mmm?”
Mientras estábamos hablando, escuché algo revolotear a través del aire cercano. Mirando hacia arriba, noté a un grupo de murciélagos de alrededor de cincuenta centímetros de longitud. Estaban moviendo sus alas sonoramente y dando vueltas alrededor del área. No había visto a ninguno de estos durante el día; probablemente salían de noche para alimentarse de insectos o lagartijas.
“Esos son Murciélagos Gigantes, Rudeus.”
“Oh, ¿también son monstruos?”
“Están en el límite, pero se mueven en grupos. Debemos tener cuidado.”
Como un monstruo, el Murciélago Gigante probablemente era una amenaza de rango F, o tal vez rango E si te encontrabas con un gran grupo de ellos. No tenían mucho poder ofensivo o mágico y no eran agresivos hacia los humanos. El problema principal parecía ser que todos esos aleteos podían volverse molestos.
“¿Eh? ¡E-esperen! ¿¡Qué sucede con estas cosas!?”
Pero, por alguna razón, estos estaban flotando alrededor de Elinalise. Ellos no parecían estar atacándola, sino que solo la estaban rodeando. ¿Tal vez todos eran machos?
“¡Oye! ¡Rudeus! No te quedes mirando. ¡Ayúdame!”
“Sí, claro.”
Incluso con lo ágil que era Elinalise, ella no podía moverse bien con una muralla de murciélagos rodeándola. Tendría que mandarlos a volar a todos con un pequeño tornado o algo así.
“¿Mm?”
Pero justo cuando me estaba preparando para recitar mi hechizo, me di cuenta de que había una silueta particularmente grande dentro de la multitud de murciélagos. Era una figura humanoide con alas de murciélago, y estaba acercándose a nosotros de una forma extrañamente sensual… y había una pizca de un aroma dulce en el aire.
Era una Súcubo.
“¡Ah, mierda! ¡Cañón de Piedra!”
Golpeé con mi grande y dura roca justo en medio de la pequeña seductora. Frunciendo el ceño de la agonía, ella se tomó el estómago y saltó hacia atrás, para finalmente darse la vuelta y huir. Yo inconscientemente me había contenido para hacer del hechizo uno no letal. Era difícil para mí matar algo que se veía tan humano.
Era la hora de enfrentar los hechos: yo no estaba hecho para ser un exterminador de Súcubo. No podía hacerme a la idea de matar a estas cosas, y cada vez que olfateaba un poco de su esencia… o sus feromonas, o lo que sea… yo perdía mi percepción de la realidad. Si alguna vez terminaba en combate cercano contra una, de seguro me vencería con facilidad.
Por supuesto, siempre y cuando yo tuviera el beneficio de la distancia, podía derrotarlas con un solo disparo de mi Cañón de Piedra. Si podía verlas venir, no eran una amenaza.
En términos de habilidad de combate, una Súcubo probablemente era el equivalente de un monstruo de rango E, pero usualmente era clasificada como rango C. Su habilidad de hechizar la hacía poderosa.
Era bueno que yo ya no fuera un virgen. Si no tuviera esos dulces recuerdos de mis noches con Sylphie para ayudarme, no tendría oportunidad contra estas cosas.
Incluso en mi vida anterior, yo había tenido cierta debilidad por las Súcubo. Aquellas en ese mundo tendían a usar un montón de maquillaje, pero eso estaba bien, siempre y cuando nunca te permitieran ver lo que realmente había dejado de la pintura. Solo tenías que dejarte engañar por la ilusión.
En resumen, no era mi culpa si me ponía caliente y agarraba a Elinalise por detrás después de derrotar al último de los Murciélagos Gigantes. Yo era una víctima de las circunstancias.
“¡Oye! ¿Rudeus? ¡Contrólate! ¡Usa de una vez ese hechizo de desintoxicación! ¡Gah, deja de presionarte contra mí!”
“¡Vamos! ¿Por favor? ¿Solo un poco? ¡Ni siquiera la meteré entera! ¿Por qué no solo uso la puerta de atrás? Eso ni siquiera cuenta como una infidelidad, ¿cierto?”
“¡Deja de ser tan idiota!”
“¡Gah!”
Mis insistentes caricias fueron respondidas con un poderoso golpe de escudo. Si Elinalise fuera un personaje de novela visual, probablemente la llamarían una heroína infantil y violenta en internet. Por supuesto, no era como si no estuviera completamente justificada.
En cualquier caso, el dolor de alguna forma me regresó la cordura, y usé mi hechizo de desintoxicación.
“Haa… haa… siento el alboroto, Elinalise-san…”
“Todo está bien. Fue culpa del monstruo, no tuya.”
Cielos, duele mucho donde me golpeó… ella balancea eso como un garrote…
“Para ser honesta, espero que ya no aparezcan más de esas horribles criaturas… Ugh, ahora estoy toda excitada.”
Golpeando sus sonrojadas mejillas, Elinalise sacudió su cabeza vigorosamente. Mis rituales de apareamiento aparentemente habían hecho algo de daño esta vez. Al final del día fue culpa de la Súcubo, pero eso no importaba. Ella me había golpeado con toda razón.
Mi mandíbula iba a doler por un tiempo, pero estas cosas pasan.
“Esos murciélagos parecía haber estado bajo el control de la Súcubo, ¿no?”
“Sí, eso creo.”
El Continente Central también tenía monstruos que le daban órdenes a monstruos más débiles. De hecho, el primer monstruo que vi en este mundo fue uno de ellos. ¿Cómo se llamaba? Solo lo había visto una vez, así que lo olvidé. Una especie de criatura con forma de jabalí que caminaba en dos patas.
Aparentemente, la Súcubo podía controlar bandadas de Murciélagos Gigantes de la misma forma. Cuando veían hombres y mujeres viajando juntos, ellas les ordenaban a los murciélagos atacar a las mujeres, y aprovechaban la oportunidad para seducir a los hombres. Llevaban a los hombres de vuelta a sus guaridas, donde los dejaban secos y después literalmente se los comían vivos.
Yo podía derribar a esas cosas a distancia con un solo ataque, pero un espadachín o guerrero que usaba ataques a corta distancia probablemente estaría en muchos problemas. ¿Cómo podías lidiar con tener ese aroma tan cerca? Mientras más durase la batalla, más difícil sería concentrarse. Incluso el caballero de corazón más puro eventualmente caería de rodillas.
Los hombres gays probablemente eran los únicos que tenían una oportunidad de defenderse.
“… ¿Qué sucede esta vez?”
No mucho después de nuestra batalla contra la Súcubo, un lagarto en dos patas que se parecía a un velociraptor apareció desde una duna de arena cercana. Más aparecieron rápidamente, y pronto estaban arremetiendo hacia nosotros.
No eran especialmente grandes, pero había más de una docena de ellos. Un par de ellos fueron directo hacia los cadáveres de los Murciélagos Gigantes y comenzaron a alimentarse de ellos.
“Nunca antes había visto a estas cosas,” dijo Elinalise, levantando su escudo con cautela. Yo también preparé mi vara y observé a las criaturas cuidadosamente.
“Estoy sorprendido. Pensé que conocías a todas las criaturas ahí afuera, Elinalise-san.”
“No soy una investigadora de monstruos profesional, sabes…”
Por primera vez, Elinalise no pudo decirme el nombre del enemigo que estábamos enfrentando. Eso probablemente quería decir que era una especie que solo se encontraba en el Continente Begaritt.
Cuando nos vieron, los raptores silbaron sonoramente, y algunos saltaron para atacar. Parecía que ellos estaban tratando de proteger su comida. No es como si se la hubieran ganado, considerando que nosotros habíamos matado a los murciélagos.
Los raptores eran rápidos, y tenían garras afiladas, pero no eran particularmente peligrosos. Ambos derrotamos a siete de ellos en un par de segundos, reduciendo sus números a cerca de diez. Los sobrevivientes, comprendiendo el peligro en el que estaban, se apartaron de nosotros cautelosamente.
Parecía que lo más fácil era deshacerme de los sobrevivientes con un solo gran hechizo de tierra, pero—
“¡Rudeus! ¡Ten cuidado! ¡Algo enorme se acerca!”
Un grupo de enormes monstruos había estado vigilándonos durante la pelea. Eran pollos gigantes, tal vez de cinco metros de longitud—básicamente dinosaurios con plumas. Sus crestas eran de un color rojo brillante.
Aparentemente, estas cosas eran los depredadores naturales de los velociraptores. La bandada inmediatamente atacó a los lagartos, matando a la mayoría de ellos y mandando a volar a los otros frenéticamente. Los pollos consumieron a sus víctimas violentamente en el lugar.
“Ellos tienen que ser una variedad de Garuda…”
Por su cuenta, un Garuda era considerado un monstruo de rango C, pero aquellos que se movían en bandadas usualmente eran clasificados como amenazas de rango B. Estos eran inusualmente grandes. Probablemente estábamos en el territorio del rango A. Pero, ya que su batalla con los raptores estaba sucediendo a cierta distancia de nosotros, los pollos con esteroides estuvieron felices de solo lanzar un par de gritos amenazadores hacia nosotros en vez de atacarnos.
Los pocos lagartos sobrevivientes todavía estaban tratando de escapar desesperadamente, pero a este paso no durarían mucho. Y una vez que los Garuda terminaran de comérselos, probablemente irían tras nosotros a continuación. Podríamos ser capaces de lidiar con ellos, pero…
“Rudeus, salgamos de aquí mientras todavía podemos. Algo incluso más grande se acerca.”
Los agudos sentidos de Elinalise habían detectado a un depredador realmente grande acercándose por detrás de los monstruosos pollos.
“Entiendo.”
Mientras nos retirábamos, Elinalise logró tomar uno de los cadáveres de los raptores más pequeños y llevárselo. Probablemente sería una mejor comida que los murciélagos.
Después de poner algo de distancia entre nosotros y el sitio de nuestra batalla con los raptores, encontramos un lugar tranquilo para montar un refugio temporal. Aquí sería donde pasaríamos el resto de la noche.
En vez de tocar nuestras provisiones, decidimos cocinar y comer al raptor muerto esa misma noche. Aún teníamos mucha comida, pero cualquier aventurero con experiencia trataba de aumentar sus suministros cuando podía.
El día de hoy nos había enseñado que el desierto era un lugar muy diferente de noche. Una vez que el sol se ocultaba, los monstruos no dejaban de salir. Si nos hubiéramos detenido para luchar contra los Garuda, probablemente habríamos terminado enfrentando a una nueva amenaza solo minutos después.
Elinalise especuló que las feromonas de la Súcubo habían atraído a ese lugar a las otras criaturas. El aroma era dulce para los machos e intolerablemente asqueroso para las hembras. Era difícil saber si también se aplicaba a los monstruos, pero tal vez habían aprendido que había presas en el lugar si seguían ese olor.
Y, por supuesto, las Súcubo tenían como objetivo a los hombres humanos… lo cual significaba que los grupos de personas naturalmente atraerían hordas de monstruos en el desierto. La primera Súcubo que nos habíamos encontrado no había traído ningún Murciélago Gigante u otra criatura con ella, pero había habido una barrera mágica protegiendo el área. Tal vez esa Súcubo de alguna forma había logrado entrar en la barrera sola.
Ah, mierda. ¿Qué tal si era una amiga de Orsted?
N-nah, eso no puede ser cierto… en ese caso, no me habría atacado tan rápido. Me habría preguntado si sabía algo, ¿verdad?
Pero esperen. ¿Qué tal si todo solo era un gran malentendido cultural? ¿Qué tal si era así como la Súcubo saludaba? En Japón, a las personas les gustaba conocerse a través de un baño. Los extranjeros no podían entender esa clase de costumbre. Tal vez esto era algo similar.
Eso sería realmente desafortunado. Puede que haya asesinado a una antigua amiga de Orsted por accidente. ¿Era demasiado tarde para regresar y cavar en su tumba o algo así? Tal vez él estaría menos enojado si veía que le habíamos mostrado algo de respeto…
No, no. Si él había puesto un guardián ahí afuera, Nanahoshi lo habría mencionado. Y gracias a su maldición, la mayoría de las personas instintivamente odiaban a Orsted. Eso probablemente también aplicaba a los monstruos humanoides.
Pensándolo bien, probablemente solo fue una coincidencia.
“Fwaaah… debo decirlo, el Continente Begaritt no es lo que había imaginado.” El bostezo de Elinalise hizo eco dentro de nuestro pequeño refugio. Envidiaba su habilidad para relajarse. Tal vez ella estaría menos relajada si supiera de lo que era capaz Orsted.
Aun así, en este punto yo solo estaba pensando demasiado las cosas. No podíamos comenzar a preocuparnos acerca de si cada monstruo que nos encontrábamos era el amigo de alguien. Esa cosa había tratado de comerme. Habíamos luchado para defendernos. Era así de simple.
Dejando de lado esta poco productiva línea de pensamiento, me di la vuelta para responder. “Sí, tienes razón. Hay muchos más monstruos de los que esperaba.”
En términos de encuentros con monstruos, este lugar parecía incluso peor que el Continente Demoniaco. Con algo de suerte no lo habíamos arruinado al aterrizar en el Continente Divino por error.
“Bueno, lo estamos haciendo bien por ahora, y eso es lo que importa.”
“Claro. Pero eso no quiere decir que podemos bajar la guardia.”
“No necesito que tú me digas eso, cariño. Aun así, si podemos seguir haciéndolo como lo hicimos hoy, deberíamos ser capaces de lidiar con cualquier cosa que nos ataque.”
“Solo asegúrate de estar lista para lidiar con la situación si una Súcubo me atrapa, ¿bien?”
“¿Qué tal si eres un poco más cuidadoso?”
Finalmente había terminado nuestro primer día en el desierto. Para ser honesto, se había sentido más como una semana.
Aún teníamos un largo camino por delante.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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