Nostalgia y Frustración
Capítulo 12: Nostalgia y Frustración
Yo actualmente estaba sentado en uno de los sillones de la sala de estar. Sentado frente a mí estaba Ruijerd. Sylphie había guiado a Aisha y Norn hacia la bañera. Tanto Sylphie como yo estábamos sobrios. El olor a alcohol probablemente todavía estaba presente en mi aliento, pero la magia de desintoxicación al menos había eliminado la embriaguez.
Mientras miraba hacia el rostro de Ruijerd, iluminado por la luz del fuego, recordé la primera vez que nos vimos. Otros recuerdos aparecieron: el tiempo que habíamos viajado junto a Eris, solo nosotros tres, y otras cosas.
“Ha pasado mucho tiempo,” dije.
“Sí.” Ruijerd también entrecerró sus ojos y levantó los bordes de su boca. Tal como lo recordaba.
“Primero que nada, supongo que debo agradecerte por escoltar a mis hermanitas aquí.”
“No hace falta. Proteger a los niños es natural.”
Cierto—ese era nuestro Ruijerd. Recordaba llamarlo lolicon en broma cuando estábamos viajando juntos. Aun así, estaba sorprendido de ver que al final la persona que Paul mencionó en su carta era Ruijerd. Había considerado la posibilidad de que pudiera ser Ghislaine, pero dado que la tarea era escoltar niños, Ruijerd era el mejor hombre para el trabajo. De hecho, tanto que lo habría contratado para ser el guardaespaldas de Aisha y Norn de por vida. Claro, de ser posible.
En cualquier caso, había pasado mucho tiempo desde que nosotros dos habíamos hablado. ¿De qué habíamos hablado en ese entonces? Ruijerd era callado, por lo que no solía iniciar conversaciones sin propósito.
“Por cierto, ¿qué pasó con Eris?” preguntó abruptamente Ruijerd. Era una pregunta que a decir verdad no quería responder, pero él merecía saberlo.
“Pasaron muchas cosas. Permíteme empezar desde que nos separamos de ti.”
Le conté acerca de lo que pasó después de que nos separamos en frente del campo de refugiados. Acerca de cómo Eris y yo dormimos juntos. Cómo, inmediatamente después, ella desapareció y yo caí en las profundidades de la desesperación. Cómo no me pude recuperar de eso. Cómo pasé los siguientes dos años buscando a mi madre. Cómo conocí a Elinalise y me enteré de lo que estaba pasando. Cómo seguí el consejo del Dios Humano y me matriculé en esta escuela. Cómo, a cambio, eso me llevó a reunirme con Sylphie y cómo ella me había ayudado a recuperarme. Después acerca de nuestra boda.
“Ya veo.” Ruijerd escuchó tranquilamente todo el tiempo sin decir palabra alguna. Finalmente, él dijo, “Eso pasa con frecuencia.”
“¿Pasa con frecuencia?” repetí.
Él solo asintió. “Es una actitud que los guerreros con frecuencia tienen. Estoy seguro de que Eris no te odia.”
“Pero ella dijo que no estábamos bien balanceados.”
“No tengo idea de qué quiso decir literalmente con esas palabras, o si solo malinterpretaste su significado.”
“¿Lo malinterpreté?”
“Si. Eris nunca fue buena expresándose.” Ruijerd sabría—no, él tampoco. “Al menos, a ella le gustabas cuando estábamos viajando juntos. Si vuelven a tener la oportunidad de verse, mantén la cabeza fría y habla con ella al respecto.”
¿Lo había malinterpretado? Cuando dijo que no estábamos bien balanceados, ¿ella solo quiso decir que no estaba a mi nivel? ¿Ella se había ido para volverse más fuerte, lograr ese balance y entonces regresar? En cuyo caso, tal vez lo que quiso decir fue, Espera por mí.
Aun así, era demasiado tarde para que saberlo tuviera importancia. Sin importar lo que hubiera querido decir, yo todavía había pasado tres años sufriendo. Tres años en los que no había escuchado nada de ella. La persona que al final me salvó fue Sylphie, no Eris. ¿Qué se suponía que hiciera ahora? ¿Abandonar a Sylphie y hacer las paces con Eris? Claro que no.
Además, para ser honesto, todavía estaba un poco aterrado de la idea de volver a encontrarme con Eris. No era como si no confiara en lo que Ruijerd estaba diciendo, pero había una posibilidad de que ella realmente se hubiera aburrido de mí. Sería un gran golpe a mis sentimientos si me acercaba a ella con la intención de reconciliarnos, solo para ser golpeado por ella y que se rehúse a mirarme a los ojos.
Dejemos de pensar en eso, me dije a mí mismo. Fuera cual fuera la verdad, no podía cambiar el pasado. Reflexionar al respecto no ayudaría.
Decidí cambiar de tema. “Ruijerd, ¿qué has estado haciendo todo este tiempo?”
“Ah, sí.” Él todavía parecía querer decir algo, pero aun así asintió. “Después de separarme de ustedes dos, me dirigí hacia el área boscosa en la región de sur.”
Aparentemente Ruijerd había supuesto que la Tribu Superd ocultándose en el Continente Central estaría en un bosque. Él se dirigió hacia el denso bosque al sur de las montañas del Reino del Rey Dragón, donde condujo una exhaustiva búsqueda por dos años. Al final, él no encontró rastros de los Superd, aunque sí encontró varios objetos pertenecientes a las personas que se creían muertas durante el Incidente de Desplazamiento. Él los entregó en la ciudad más cercana.
Su búsqueda del bosque no dio frutos, así que Ruijerd se dirigió hacia el sur por la costa y llegó al Puerto del Este. Él había planeado recolectar la información proveniente de Millis en ese lugar, para luego dirigirse hacia el norte y buscar dentro de la Zona de Conflicto. Sin embargo, quizás gracias a la suerte, él se encontró con Paul. Después de eso, todo sucedió tal como Paul había escrito en su carta. Cuando Paul vaciló acerca de si enviar o no a las dos niñas, Ruijerd se ofreció como voluntario para escoltarlas.
“Ah, y también conocí a tu maestra.”
“¿A mi Maestra Roxy?”
“Sí.” Ruijerd mostró una sonrisa nerviosa. “Ella era un poco diferente de tu descripción.”
“¿De verdad? ¿En qué sentido?”
“En el segundo que dije mi nombre y ella vio la gema en mi cabeza, terminó completamente aterrada.”
Ahora que lo pienso, Roxy fue quien me dijo que la Tribu Superd estaba llena de asesinos aterradores. Como parte de los Migurd, quienes vivían con miedo de los Superd, su reacción probablemente era inevitable. Pero desearía haberlo visto—a Roxy temblando de terror al ver a Ruijerd.
“Escuché que viajaste aquí junto a Ginger-san, ¿es cierto?”
“Sí. Llegamos en la tarde y fuimos a la universidad, pero no pudimos encontrarte.”
Ellos creyeron que yo vivía en los dormitorios. Por supuesto, ya me había ido de la taberna en ese momento, y supongo que nadie a quien le habían preguntado sabía hacia dónde había ido, así que en cambio pidieron mi dirección. Para asegurarse de encontrarme, los tres fueron a buscar mi casa mientras Ginger se separaba para cubrir más terreno. Sin embargo, ellos se perdieron en el camino, ya sea porque Aisha o Norn se equivocaron con la calle, o porque la persona que había explicado la ubicación de la casa lo había hecho mal. Mientras recorrían la ciudad, Ruijerd encontró mis huellas y las siguió hasta nuestra casa.
“Entonces eso fue lo que pasó,” dije. “Debo expresar mi gratitud. Muchas gracias.”
“No tienes que agradecerme.”
No pude evitar sonreír ante sus palabras. Una de mis más grandes fuentes de orgullo era ser reconocido como un amigo por este hombre.
“En fin, ustedes de seguro llegaron aquí rápido,” dije. La carta apenas había llegado el mes pasado. Había creído que les tomaría al menos dos o tres meses llegar aquí.
“Tu hermana menor estaba ansiosa por llegar.”
“¿Cuál?”
“Aisha. Fue gracias a ella que fuimos capaces de viajar tan rápido.”
De acuerdo a Ruijerd, Aisha había propuesto que acompañaran la caravana de un comerciante para también poder viajar de noche. Tales caravanas generalmente no aceptaban pasajeros, así que Aisha les ofreció los servicios de Ruijerd y Ginger como guardias a cambio de permitirles a ella y Norn viajar con ellos. Era un buen trato, aunque las negociaciones no habían sido fáciles.
Cada vez que su caravana actual llegaba a su destino, ellos irían a la ciudad más cercana en busca de otra. Fue a través de este rápido cambio de caravanas que fueron capaces de viajar de forma tan eficiente. Ellos reunirían información acerca de los horarios y ubicaciones de las caravanas, en ocasiones incluso volviendo a la ciudad anterior para subirse a una caravana mejor para ellos. Cuando los tres le preguntaron a Aisha por qué tenían que retroceder, ella dijo, “Porque de esta forma es más rápido.” Increíble.
“Pero eso debe haber sido difícil para ti. Si te estabas moviendo de día y actuando como guardaespaldas de noche, eso significa que tuviste que estar despierto todo el tiempo.”
“No lo fue. Estoy acostumbrado a viajar continuamente sin descanso, y ya lo he hecho por bastante tiempo. Pero…”
“¿Pero?”
“Fue la primera vez en un tiempo que sentí que estaba recibiendo órdenes.” Él mostró una pequeña sonrisa mientras decía eso. Tal vez estaba recordando el tiempo de la Guerra de Laplace.
Aisha, esa pequeña canalla. “Bueno, no estoy seguro de qué decir, pero parece que mi hermanita te causó muchos probl—”
“Solo es una historia divertida.” Como siempre, Ruijerd era blando cuando se trataba de niños. Pero incluso si a él no le molestaba, no podíamos criar a Aisha para que fuera la clase de persona que daba órdenes en cualquier momento. Más tarde tendría que hacérselo saber.
“Pero ella solo durmió como un tronco mientras tú trabajabas sin descanso, ¿no?” argumenté.
“Ella no estuvo durmiendo. Aisha estaba calculando nuestra ruta constantemente, planeando para que viajáramos de la forma más eficiente posible.”
Hm. Bien, así que ella no le había estado dejando todo el trabajo a Ruijerd. Si ese era el caso, entonces no podía regañarla.
“Pero ella todavía es una niña,” agregó él.
El malicioso plan de Aisha sin descansos aparentemente no tomó en cuenta su resistencia. A mitad del viaje, tanto ella como Norn colapsaron del cansancio. De acuerdo al calendario interno de Aisha, ella planeó su llegada antes del invierno, cuando el clima dificultaría su viaje. Así fue como llegaron aquí más rápido de lo que sugería la carta.
“Ginger-san también debe haberlo pasado mal. ¿Cómo estaba ella?”
“Ella en realidad estaba bastante feliz con nuestro ritmo. Dijo que no quería nada más que ver a Su Majestad tan rápido como fuera posible.”
Parecía que en este mundo había muchas personas con cerebro de músculo. Ginger de seguro era una leal. Ella probablemente ya estaba junto a Zanoba. ¿Cómo reaccionaría al ver a Julie? Desearía poder estar ahí para verlo.
“Ella aparentemente tiene la intención de volver a servir al príncipe,” confirmó Ruijerd.
“Ya veo. Por cierto, ¿cuánto tiempo planeas quedarte aquí?” pregunté monótonamente. Asumí que la respuesta sería alrededor de una semana. No tomaría mucho tiempo presentarlo con todos mis amigos. Estaba seguro de que Zanoba estaría encantado. Linia y Pursena probablemente también tendrían algo que decir. ¿Quién sabe lo que pensaría Cliff? De hecho, Ruijerd y Badigadi podrían ya ser conocidos.
Todos esos pensamientos fueron destruidos cuando escuché la respuesta de Ruijerd. “Me voy mañana.”
“Eso es… muy pronto.”
“Oí que alguien vio a un demonio en lo profundo de un bosque del este. Planeo ir a comprobarlo.”
Ruijerd ya había decidido su próximo destino. Yo creía que podía permitirse quedarse un poco más, pero sería insensible de mi parte tratar de convencerlo.
“Además,” dijo él, “no tengo la intención de meterme en tu camino.”
“Por supuesto que no. Tú nunca estarás en mi camino.” Yo nunca lo trataría como una molestia.
“Y es un poco… difícil estar aquí.”
Había soledad en su voz. Tal vez fue una verdadera sorpresa para él que Eris y yo no estuviéramos juntos. No sabía exactamente cómo se sentía Ruijerd, pero si yo estuviera en su posición, también podría encontrar un poco difícil verme comportándome tan cariñoso con Sylphie. “Supongo que no puedo culparte por eso.”
Sentí que una grieta se había formado en nuestra amistad. Tal vez Eris era el cimiento que nos mantenía juntos.
“Rudeus.”
Levanté mi cabeza cuando dijo mi nombre. Aparentemente, yo había apartado la vista en algún momento. Ruijerd me mostró una suave sonrisa. “No pongas esa cara. Regresaré.”
Todo lo que pude hacer fue forzar una sonrisa en respuesta. No me arrepentía de haberme casado con Sylphie. Sin embargo, sí sentía como si hubiera cometido alguna clase de error.
“Si de casualidad me encuentro con Eris, veré lo que ella tiene que decir.”
“Por favor, hazlo,” respondí, mirando directamente hacia sus ojos. Encontré una gentil luz brillando dentro de ellos.
Poco después, Sylphie salió del baño. Norn aparentemente se quedó dormida en medio de bañarse, mientras que Aisha había estado bastante traviesa en el agua, pero colapsó en el momento que salió de ella. Ese era el efecto relajante de un buen baño. El agua caliente hacía maravillas en un cuerpo exhausto.
“Gracias por todo eso.”
“Aisha parecía recordarme. Ella me reconoció de inmediato. Muy diferente de alguien a quien ambos conocemos.”
“Tu cabello es más largo, no estás usando lentes de sol, ni ropa de hombre, así que no cuenta.”
“Pero Norn no parecía recordarme.”
“Es raro que una niña de tres años recuerde a los otros niños del vecindario.”
“Supongo que tienes razón.”
Sylphie había cambiado a las niñas a sus pijamas y metido a la misma cama. Hablar con ellas tendría que esperar hasta mañana.
“Um, es un placer conocerlo. Mi nombre es Sylphiette Greyrat.”
“Sí. Yo soy Ruijerd Superdia.”
Sylphie y Ruijerd se dieron la mano incómodamente. Ambos habían sufrido por su cabello verde en el pasado, aunque ninguno de ellos seguía teniendo ese color. Ruijerd se había rapado, mientras que el color de cabello de Sylphie se había vuelto blanco durante el Incidente de Desplazamiento.
“Umm, Ruijerd-san, ¿qué clase de habitación prefiere?”
“Cualquiera está bien.”
“Rudy, ¿debería ofrecerle la habitación grande? Él es un invitado importante, ¿no?”
No creía que Ruijerd estuviera particularmente preocupado por el tamaño de la habitación. Además, él de todas formas no usaba la cama. “Duerme donde quieras. Piensa en esta casa como tuya.”
“Sí, entonces eso haré. Bueno, me voy a dormir.” Ruijerd terminó de hablar, y luego se puso de pie.
“Muy bien, buenas noches.”
Sylphie y yo solo nos quedamos ahí de pie, escuchando mientras Ruijerd se movía a través de la casa. Aparentemente, él había entrado a la habitación donde estaban durmiendo las niñas. ¡Ese lolicon bastardo! Nah, solo bromeaba. Cuando habíamos viajado juntos, él nunca nos quitaba sus ojos de encima cuando dormíamos. Esa era la clase de hombre que era. Además, nos había dejado escuchar sus pasos a propósito. Si estuviera pensando en hacer algo raro, él los habría silenciado para moverse sigilosamente.
“¿Hice algo para ofenderlo?” preguntó ansiosamente Sylphie.
Ruijerd había sido un poco cortante. Después de todo, parecía tener sentimientos encontrados acerca de mi matrimonio con Sylphie.
“No, tú no has hecho nada malo. A él solo le toma tiempo tener confianza con las personas que conoce, eso es todo.”
“Si estás seguro de que eso es todo.” Sylphie tenía una mirada ligeramente herida en su rostro.
“Vamos a la cama, ¿bien?”
“Bien.”
Esta noche me saltaría la cena, ya que ni siquiera tenía hambre. Oh, al menos debería proporcionarle a Ruijerd algo de comer, pensé mientras apagaba la chimenea y revisaba el seguro de la puerta principal. Ya teníamos al sistema de seguridad más eficiente dentro de la casa, pero no hacía daño tomar precauciones.
Después de apagar las luces, Sylphie y yo nos dirigimos juntos hacia el segundo piso. Luego nos metimos a la cama.
Ahí, Sylphie dijo, “Vamos a, um, solo saltarnos eso el día de hoy, ¿bien?”
“¿Eh? Ah, sí, claro.”
Esa noche no tuvimos sexo—fue la primera vez que nos lo habíamos saltado por una razón diferente a su periodo.
A la mañana siguiente, salí de la cama a la hora en que siempre lo hacía. Sylphie todavía estaba dormida. Normalmente ella estaba curvada en una bola, usando mi brazo como almohada, pero hoy ella estaba usando su propia almohada y tenía una expresión tensa en su rostro. Por lo general, mi afecto hacia ella aparecía espontáneamente, junto con un pequeño deseo sexual, el cual me llevaba a tocar su pecho. Después, mientras tenía la fuente de la perfección descansando en mi mano, una ola de felicidad me inundaría.
Pero hoy no tenía esa sensación. En cambio, me sentía decaído. No era un buen día para mi dragón ascendente. Debería haber estado feliz ya que Ruijerd estaba aquí, pero parecía que Eris realmente estaba pesando sobre mi mente. Me sentía deprimido y aletargado.
Aunque no me sentía muy motivado, de todos modos decidí comenzar mi entrenamiento diario. Estaba seguro de que cinco minutos—no, diez minutos—de ejercicio me animarían. Con esa idea en mente, di un paso fuera de la casa.
Pero una escena escalofriante me esperaba.
Alguien más ya estaba de pie frente a nuestra entrada principal. De hecho, dos figuras imponentes: una era un guerrero calvo, un hombre que se había afeitado su cabello para esconder su color verde natural. Él no usaba la ropa ártica común en la región, sino que estaba vestido con ropa normal, empuñando una lanza. Era Ruijerd.
Después estaba el otro hombre. Él tenía un cuerpo robusto y bronceado, con piel tan negra como el carbón, y cabello púrpura. Badigadi tenía sus seis brazos cruzados sobre su pecho, emanando un aura inmensamente imponente mientras estaba de pie en frente de Ruijerd.
El frío en el aire era intenso. Volátil. Si alguien encendía un fósforo, podría explotar.
Badigadi no estaba sonriendo, lo cual era raro. De hecho, él no tenía ninguna expresión. Ruijerd me estaba dando la espalda, así que no podía ver su rostro.
¿Eso quería decir que ellos se conocían? Ambos habían estado vivos desde antes de la Guerra de Laplace: uno era el capitán de la guardia imperial de Laplace, mientras que el otro estaba en la facción moderada del lado opuesto. Ruijerd actualmente odiaba a Laplace con todo su corazón, pero en ese entonces, sus circunstancias probablemente habían sido bastante diferentes.
“Hmm.” Badigadi me dio un vistazo. Después miró hacia Ruijerd una vez más. “Entonces es eso.” Él asintió, aparentemente habiendo satisfecho su curiosidad. Luego, sin decir nada más, él se dio la vuelta. La nieve crujía bajo sus pies mientras desaparecía en la distancia.
Ruijerd silenciosamente miró sobre su hombro hacia mí. Él se veía un poco ansioso. Era algo raro verlo sudar frío.
“¿Sucedió algo entre el Rey Badi y tú?”
“Sí, hace mucho tiempo.”
Podía inferir el resto a partir de su corta respuesta. Había escuchado que la locura de la Tribu Superd los había llevado a atacar a cualquiera que se cruzara en su camino, ya fueran amigos o enemigos, y eso había incluido a algunos de los ciudadanos de Badigadi. Sin importar lo despreocupado que era a la hora de gobernar, él todavía era un rey.
¿Me pregunto cómo había sido su relación después de la guerra? No podía imaginarme a alguien tan optimista como Badigadi buscando venganza sobre los Superd. En todo caso, él probablemente habría defendido a los indefensos ciudadanos que los Superd habían lastimado. Incluso si Laplace había sido la causa de las tendencias destructivas de los Superd, Ruijerd aún había matado personas, y Badigadi había conseguido su venganza por ello. Estaba seguro de que era eso.
No, esperen. Era posible que Badigadi no supiera cómo o por qué lo que pasó con la Tribu Superd había sido culpa de Laplace. Debería hablar con él al respecto la próxima vez que lo viera.
Ahora que lo pienso, ¿cómo reaccionaría si le decía que planeaba producir en masa y vender figuras de Ruijerd en el futuro?
“Ruijerd, solo para que quede claro, ese hombre ha sido bueno conmigo desde que llegó a esta ciudad. Solo puedo imaginar lo que pudo haber sucedido en el pasado, pero…”
“No te preocupes. No tengo intenciones de luchar contra él.” Ruijerd sonrió tensamente mientras decía eso. Pero él había mostrado la intención de matar hace solo unos momentos. Si no hubiera salido cuando lo hice… “Aun así, nunca pensé que lo vería aquí de todos los lugares posibles.”
“Aparentemente él vino aquí para verme,” dije.
“Ahh, bueno, eso encaja con su personalidad.” Ruijerd forzó otra sonrisa antes de regresar dentro de la casa.
Todo ese encuentro me había sorprendido. Había creído que el animado y despreocupado Badigadi podía llevarse bien con todos.
Cuando regresé a la casa, Sylphie estaba despierta y preparando el desayuno. Aisha, quien por alguna razón se había puesto un traje de sirvienta, también la estaba ayudando. Norn todavía parecía estar dormida. Subí al segundo piso con la intención de despertarla. Golpeé la puerta e inmediatamente comencé a estirarme para tocar la perilla de la puerta, pero una sensación de mal presentimiento me impidió hacerlo. En cambio, solo le hablé. “Ya es hora del desayuno, así que, por favor, baja.”
No hubo respuesta, pero cuando agudicé mis oídos, escuché el roce de la ropa. Aparentemente ella estaba en medio de cambiarse. ¡Había evitado desencadenar una escena repentina de desnudo! Después de todo, ya no era un protagonista despistado.
“… Bien.” Una vez que escuché su voz desde detrás de la puerta, me sentí aliviado y regresé al primer piso.
Los cinco comimos desayuno juntos. Aisha parecía tener buenos modales para su edad y comía hermosamente. Como siempre, Ruijerd solo usaba un tenedor. Norn, todavía viéndose un poco somnolienta, no comía con mucha elegancia. Bueno, al menos podía decir que ella estaba usando un tenedor. Ese era un avance en comparación de Eris, quien solo apuñalaba su carne con un cuchillo y la ponía en su boca.
“Bueno, es hora de irme.”
Tan pronto como nuestra comida terminó, Ruijerd se preparó para partir. Él tenía muy pocas cosas que pudieran considerarse equipaje, así que no tuvo que preparar mucho. Los cinco fuimos hacia la salida de la ciudad para verlo partir. Ruijerd aseguró que no era necesario, pero no era un problema de necesidad. Era natural ver partir a un amigo.
No hubo mucha conversación mientras caminábamos. Eventualmente Norn agarró la ropa de Ruijerd, lo suficientemente en silencio para que pasara desapercibido. Sin embargo, Ruijerd sí se dio cuenta y bajó un poco su velocidad. Yo también la bajé para igualarlos.
Norn no parecía querer que Ruijerd se fuera, y entendía esa sensación. ¿Tal vez después de todo debería rogarle que se quede? Una noche no era suficiente para ponerse al día, y había personas que quería presentarle, y una montaña de cosas que quería que él viera.
Pero, como esperaba, el recuerdo de Eris me lo impidió. No quería que Ruijerd se sintiera incómodo. No era culpa de Sylphie; era solo que sentía que no podría hablar normalmente con Ruijerd hasta que hubiera solucionado las cosas con Eris. Aun así, ahora mismo, ni siquiera sabía dónde estaba ella.
Mientras les daba vuelta a estas cosas, llegamos a la entrada de la ciudad. “Bueno, cuídate,” me dijo Ruijerd.
“Tú también,” dije.
Nuestra despedida fue corta. Había mucho que quería decir. Era solo que no podía encontrar las palabras. Bueno, no era como si fuera una despedida para siempre. Solo tenía que volver a hablarle una vez que las cosas se hubieran calmado. En cuanto a Ginger, ella aparentemente ya se había despedido de él ayer.
“¡Gracias por cuidarnos!” Aisha hizo una gran reverencia. Ella de seguro entendía que sus fechorías para viajar más rápido nunca habrían funcionado sin Ruijerd. Y estaba seguro de que él también las había protegido de peligros que ellas desconocían.
“Aisha, no hagas trabajar tanto a Rudeus.”
“¡Si, lo sé!”
Ruijerd sonrió forzadamente y acarició su cabeza.
“U-um, eh, Ruijerd-san…” Norn todavía estaba aferrada a la ropa de Ruijerd. Ella tenía una mirada de ansiedad en su rostro que claramente decía que no quería que se fuera.
“No te preocupes, nos volveremos a ver.” Ruijerd le ofreció una pequeña sonrisa mientras ponía su mano sobre su cabeza. Verlos de esa forma me traía viejos recuerdos. Cuando yo había tenido esa misma expresión de ansiedad, Ruijerd también acariciaba mi cabeza.
Norn miró hacia abajo, pero entonces levantó su cabeza. Ella trató de sacar las palabras, pero después frunció sus labios. Su rostro tomó varias expresiones diferentes hasta que finalmente se decidió. “¡Y-yo quiero ir contigo!” declaró ella.
Ruijerd se veía preocupado mientras acariciaba su cabeza, sin decir nada. Sin embargo, mientras los segundos pasaban, los ojos de Norn rápidamente se llenaron de lágrimas.
“Desde ahora en adelante apóyate en Rudeus, no en mí,” dijo él.
“¡Pero no puedo! ¡Él y Padre—!”
“Eso está en el pasado. Él ya ha reflexionado acerca de sus acciones. Tu padre también lo hizo. Mientras viajábamos te conté acerca de los problemas que tuvo que enfrentar. Incluso tú lo aceptaste.”
“¡Pero ayer él estaba ebrio! ¡Y está con una chica diferente que la última vez! ¡No puedo confiar en él!”
El aire a nuestro alrededor pareció enfriarse cuando ella dijo eso, aunque tal vez solo fue mi imaginación. Después de todo, yo ya le había contado a Sylphie acerca de Eris. No era ser infiel, y no era como si yo estuviera tratando de ser un mujeriego—aunque probablemente no era así como se veía para Norn.
Ruijerd miró hacia mí y después hacia Sylphie antes de forzar una sonrisa. “Así son las cosas entre los hombres y las mujeres. Eso sucede. Por ningún motivo significa que tu hermano sea desleal.” Él sacó su mano de su cabeza. “Oye, tú. ¿Podrías decirme tu nombre una vez más?”
“Oh, sí. Soy Sylphiette.”
“Sylphiette. Dejo a estas dos y Rudeus a tu cuidado.”
“¡P-por supuesto!”
Ruijerd finalmente le habló a Sylphie en el mismísimo final. Sus sentimientos hacia ella de seguro eran complicados, pero rezaba para que no fueran malos.
“Muy bien, hasta pronto.”
Lo vi marcharse hasta que desapareció. Hubo una vez donde yo lo había visto mientras su figura desaparecía en la distancia, lleno de gratitud hacia él. Estaba seguro de que ahora mismo, Aisha y Norn se sentían igual.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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