Aisha Greyrat
Capítulo 8
Aisha Greyrat
Aisha era una genio innata.
Para cuando tomó conciencia de su entorno, ya podía entender las palabras. Y no solo las palabras: podía imitar con facilidad cualquier cosa que su madre le enseñara. Captaba rápidamente las razones detrás de cada acción que le pedían hacer. Limpieza, lavandería, idiomas, matemáticas, historia, geografía, ciencia. Realmente podía hacer cualquier cosa. Era una superhumana invencible y perfecta.
Pero debido a eso, había una distorsión. Había desarrollado una gran debilidad. En pocas palabras, no podía comprender los sentimientos de las personas que no podían hacer las cosas. Aisha siempre juzgaba a las personas en función de sus habilidades. Si le agradaban o no, dependía por completo de sus capacidades.
No entendía lo que era amar a alguien sin una razón.
No entendía el amor.
Y, aun así, ahora se había enamorado de alguien sin ninguna lógica.
Por supuesto, era inevitable que surgieran problemas.
—Extracto de “El Diario de Rudeus, Volumen 29”
★ ★ ★
Aisha estaba acostada en la cama.
La cama era pequeña, pero no se veía mal.
Las sábanas y mantas tenían patrones elegantes que se ajustaban a los gustos de Aisha. Junto a la ventana, había muñecos y pequeñas macetas con plantas. La luz del sol entraba a través de ellas, proyectando un resplandor suave sobre Aisha, con su cabello suelto. Al verla así, lo entendí de inmediato—Por qué Aisha y Ars habían sido encontrados.
Todos decían que si Aisha se lo proponía, nadie la encontraría. Y, de hecho, durante un año entero, no hubo ni un solo rastro de ellos. Entonces, ¿por qué ahora, tan repentinamente? La respuesta era evidente con solo mirarla.
El vientre de Aisha había crecido. Estaba embarazada.
Y por eso, ya no podía moverse con la misma agilidad de antes. Así fue como se formaron grietas en su cobertura—
Y por qué, al final, la habían encontrado.
“…Eso no es propio de ti, Aisha”.
Las palabras salieron de mi boca sin pensarlo. Este era un error poco común en Aisha. El embarazo dificultaría el movimiento. Debería haberlo sabido. Había pasado años viendo a Sylphie y las demás pasar por lo mismo. Incluso si nunca lo había experimentado ella misma, Aisha debería haber previsto el resultado.
“Yo también lo pensé. Realmente creí que podríamos vivir juntos, solo los dos. Que incluso si era contra ti, no nos encontrarías…”
“……”
“Pero… no pude evitarlo”.
Aisha bajó la mirada, pasando una mano por su vientre.
“Porque amo a Ars. Aun sabiendo que quedaría embarazada, lo hice de todos modos. Y fui feliz por ello. Yo solo… quería amar a Ars”.
Las ojeras oscurecían su mirada, su voz era débil. Debió haber agonizado por esto. Lógicamente, sabía que no debía hacerlo. Sabía que tenía que contenerse. Pero su cuerpo no le obedeció y siguió avanzando por el camino equivocado. No pudo controlar sus emociones.
“…Oye, hermano. ¿Qué es este sentimiento?”
“No lo sé… Pero cuando me casé con Sylphie por primera vez, sentí lo mismo”.
“Ya veo… Entonces, tal vez esto sí sea amor”.
No estaba seguro de sí lo era o no. Pero la atracción y la lujuria eran inseparables del amor. Esa era simplemente la naturaleza humana.
“¿Por qué no hablaste con nadie sobre esto?”
“……”
“¿Pensaste que todos estarían en contra?”
“…Así es. Soy yo la que tiene la culpa. Nadie habría estado de mi lado”.
Lilia se había opuesto firmemente. Pero Sylphie… ella sí la había apoyado. Roxy también, e incluso Eris no se había opuesto a la relación en sí, solamente detestaba la actitud de Ars. Si Aisha hubiera preparado el terreno de antemano, tal vez incluso yo no habría sido tan terco.
Eso también no fue propio de Aisha…
No, yo tenía razones que Aisha desconocía para oponerme. Si no fuera por eso, probablemente también les hubiera dado mi bendición sin quejarme.
“…Hermano, ¿Ars está bien?”
“…Sí. Aunque Eris le dio una paliza hasta casi matarlo”.
“Me lo imaginaba… Ars es su niño amado después de todo. Pero me alegra…”
Aisha dejó escapar un suspiro de alivio.
“…Entonces, Hermano, ¿qué vas a hacer conmigo ahora?”
“Aún no lo he decidido”.
“Al menos… no seré perdonada, ¿verdad?”
“No es cierto”.
“¿Por qué? Secuestré a tu hijo preciado e incluso tuve un hijo con él”.
“No eres la única culpable. El hecho de que la situación escalara hasta el punto de una fuga significa que también tengo parte de la responsabilidad. Y Ars—”
“Ars no tiene la culpa. Sigue siendo solo un niño. Fui yo quien engañó a un niño como él, fui yo quien intentó hacerlo mío. Yo soy la mala aquí. Tú también lo sabes, ¿verdad hermano?”
“…Ars ya no es un niño”.
Aún era inmaduro. Pero ya no era alguien incapaz de tomar decisiones por sí mismo. Él eligió estar aquí por su propia voluntad. No creía que lo hubieran engañado. Aisha debe saber eso también. Probablemente ella solo estaba tratando de protegerlo.
“…No aceptarás a este niño, ¿verdad?”
“No voy a negar que es difícil de aceptar. Pero, bueno… voy a aceptarlo. Lo hecho, hecho está”.
“… ¿Vas a abrirme el estómago para sacarlo y matarlo?”
“¿¡Qué demonios!? No hay forma de que pudiera hacer algo así…”
“Es posible, ¿sabes? En Millis, a las mujeres nobles que tienen hijos no deseados las duermen con drogas, les abren el vientre, matan solo al niño y luego usan magia curativa para arreglar el cuerpo. Pero si el sanador no es hábil, puede que nunca vuelvan a tener hijos”.
“…Eso es aterrador… Quiero decir, sí, sé sobre el aborto, pero aun así…”
“Entonces… ¿me separarás de Ars? ¿O… tal vez solo me matarás?”
“¡No voy a matarte! ¿¡Qué te pasa!? ¿¡Por qué dices cosas tan horribles!? ¡Basta! ¿Acaso parezco alguien capaz de hacer algo así? ¡Se que antes solamente hable ‘sobre Ars’ pero tú eres importante también!”
“¿Pero por qué? Hermano… ¡Te traicioné! ¡Fui en tu contra! ¡Arriesgaste todo—incluso desafiaste a Orsted—para proteger lo que más te importaba, y yo simplemente te lo arrebaté! ¡Intenté hacerlo mío! ¡Sé cuánto te importa tu familia! ¡Sé que nunca perdonarías a alguien que intentara hacerles daño! Hace un año, cuando te enfadaste, lo entendí… ¡Tomé algo preciado para ti con mis propias manos! Arruiné lo que habías construido. Y me di cuenta de que me había convertido en tu enemiga. En aquel entonces, pensé que mientras siguiera huyendo, todo estaría bien, que no me importaba nada… ¡Pero mi vientre siguió creciendo! Y cada vez me costaba más moverme. El Cuerpo de Mercenarios, la manipulación de información… Nada funcionaba como yo quería. Me asusté. No podía dormir. Aunque sabía que algún día me encontrarías, no podía hacer nada… ¡Y hoy… cuando finalmente te vi… aun así no pude hacer nada! ¡Mis piernas simplemente se quedaron congeladas en su lugar…!”
Su voz estaba llena de dolor.
La Aisha que conocía nunca hablaba de manera tan pesimista. ¿Algo había cambiado en ella durante este último año? ¿O simplemente era… depresión de maternidad? Intentemos calmar las cosas un poco.
“Aisha, esto es solo una pequeña pelea entre hermanos. Sí, creo que las cosas se salieron un poco de control, pero no te veo como una enemiga”.
“…Pero. Ese día, hace un año, tenías una mirada aterradora. Tenías la misma expresión en tu rostro cuando fuiste a pelear contra Lord Orsted… o cuando pusiste en su lugar a aquel noble joven por llamar a Roxy una demonio inmunda”.
Instintivamente me toqué la cara. ¿En serio? Espera, ¿la cara que hice cuando alguien insulto a Roxy? ¿Es esa la cara que le mostré… a Aisha…? Pero sí, pensándolo bien, en ese momento, mis emociones habían anulado completamente mi razón. Así que talvez eso sea cierto. Con razón ella estaba tan asustada… El hecho que alguien de mi propia familia llegara a pensar “el va a matarme” me dejo en un tipo de shock, pero supongo que ya no se puede hacer nada al respecto…
“… ¿Y ahora?”
“Tienes la misma cara que cuando Norn se encerró en su habitación”.
“Entonces ahora está bien”.
Diciendo eso, me senté al lado de la cama de Aisha. Sus piernas sobresalían, así que extendí la mano y las acaricié. Aisha se estremeció, pero no se apartó. Sus piernas eran delgadas pero firmes. Debió caminar mucho durante el último año. Estaban un poco ásperas. Y temblaban.
“Aisha. Sigo pensando que las relaciones entre hermanos, o entre miembros de la familia en general, no son una buena idea”.
“…Sí”.
“Pero, ¿sabes…? Es porque tengo experiencia personal con ese tipo de cosas en el pasado. Aunque en mi caso, fue mucho peor—unilateral, repugnante, e imperdonable. Por supuesto, me reprendieron, me golpearon y decepcioné a todos… Desde entonces, me repugna la mera idea”.
Decirlo en voz alta tenía sentido. Ese evento, de alguna manera, era la razón por la que incluso estaba aquí en primer lugar. Mirando dónde estaba ahora, las cosas no estaban mal. Pero no podía negar que esos actos horribles fueron un peldaño en el camino hacia mi vida actual. Y no podían borrarse. Y al final, ni siquiera me había disculpado apropiadamente por ellos. Pero aun así… ¿cómo se suponía que debía hablar de mi vida pasada? En este momento tan serio, ¿realmente podría decir “En realidad, vengo de otro mundo” y esperar que me creyera? ¿Solo me lanzaría una mirada escéptica y pensaría que estaba tramando algo?
“… ¿Estás hablando del mundo en el que solías vivir?”
Cuando Aisha hizo esa pregunta repentina, mi mano se detuvo a mitad de camino mientras acariciaba sus piernas.
“… ¿Alguna vez te lo mencioné?”
“Solía hablar mucho con Nanahoshi. Y también lo deduje por las acciones de Lord Orsted y las tuyas”.
“Ah …Ya veo”.
Por supuesto que Aisha lo descubriría. Desde que era una niña, siempre notaba muchas cosas…
“Lo has estado ocultando, ¿verdad?”
“…Me da miedo decirlo. Especialmente a mamá. Imagínate descubrir que el hijo que diste a luz resulte ser solo un viejo… Creo que a cualquiera le daría asco… ¿Tú qué piensas?”
“La verdad, no me importa. Lord Orsted también tiene recuerdos de sus vidas pasadas. Es raro, pero he oído que antes había muchas personas así. Además, no es como si hubieras cambiado de repente en algún momento. Para mí, siempre has sido mi hermano. ¿Y qué si tu edad mental es un poco mayor? Eso no cambia nada”.
“…Ya veo, gracias”.
Ya veo, esa es una forma de verlo. Ahora que lo pienso, Orsted y otros en este mundo habían reencarnado una y otra vez. Una persona más como yo no era gran cosa.
“Creo que todos probablemente lo sospechan o tienen una vaga idea, al menos un poco. Sylphie, Roxy… Dicho eso, no estoy tan segura sobre Eris”.
Eris había escuchado sobre mi vida pasada antes… Aunque dependería de su memoria, pero no hay manera que lo haya olvidado. Ella prometió mantenerlo en secreto. Probablemente aún mantenía esa promesa.
“… ¿En serio?”
“¿Por qué no dices nada? Creo que solo dirían: ‘¿Y qué?’”
“Ahora soy Rudeus. ¿No te parecería raro si el niño en tu vientre resultara ser un viejo con recuerdos de su vida pasada en otro mundo?”
“Si fuera como tú y realmente se preocupará por nosotros, no me importaría”.
“…Oh, ya veo”.
Así es como lo veía ella. Personalmente, yo lo odiaría. Pero tal vez eso era solo porque desprecio a la persona que solía ser. Era difícil no imaginarme otra versión de mí mismo apareciendo. Y, tal como yo hice una vez, empezarían a tratar este mundo como un juego… Esa idea me repugna.
Aisha se sentó lentamente. Moviendo su cuerpo, se acomodó a mi lado.
“¿Puedes contarme más sobre eso?”
“Sí”.
Me levanté, tomé una silla cercana y la coloqué frente a ella. Al sentarme frente a ella, no pude evitar notar lo grande que estaba su vientre. Probablemente estaba cerca de dar a luz.
“En mi vida pasada… era una basura. Al principio, solo era un niño normal, pero en la secundaria—”
Comencé a contarle sobre mi vida pasada.
Qué tipo de persona había sido.
Qué me llevó a este mundo.
Qué remordimientos pesaban en mi corazón.
Qué cosas consideraba imperdonables.
No tenía mucho que decir. A pesar de haber vivido 34 años, mi vida pasada no fue muy interesante. Mis recuerdos se estaban desvaneciendo y estaba olvidando los detalles. Así que hablé más sobre esta vida.
Cuánto me había ayudado Paul.
Lo que sentía por Norn.
Lo que Zenith y Lilia significaban para mí.
Y cómo siempre había visto a Aisha como mi hermanita, como mi familia.
Aisha escuchaba en silencio. Asentía de vez en cuando, absorbiéndolo todo lentamente.
“Y por eso he trabajado duro para construir la vida que mi antiguo yo nunca pudo tener. Ahora tengo una vida que quiero proteger, una que me hace más feliz de lo que jamás imaginé”.
Terminé con eso.
“Eres realmente asombroso, hermano”.
“¿Tú crees?”
“Si me mataras ahora y reencarnara, no creo que pudiera lograr ni la mitad de eso”.
“…No voy a matarte”.
“No creo que jamás pudiera formar una familia”.
“¿De verdad?”
“Sí. Amo a Ars, pero… incluso si nos quedáramos aquí para siempre, no creo que alguna vez hubiéramos llegado a ser una verdadera familia”.
¿Qué quería decir con eso? Ars amaba a Aisha. Había luchado para protegerla. Pero, ¿era diferente para Aisha?
“…Cuando Ars nació, estaba tan emocionada. En ese entonces, no se trataba de amor ni nada parecido. Solo tenía ganas de ver cómo crecería”.
Entonces, Aisha comenzó a contar su historia.
Aparentemente, Ars había sido especial para ella desde el momento en que nació. Aisha también había ayudado en los nacimientos de Lucy y Lara. Presenciar el nacimiento de una vida la había conmovido.
Había pensado: “Vaya, eso es increíble”, o algo por el estilo, pero definitivamente se había sentido conmovida.
Sin embargo, cuando nació Ars, fue diferente.
Cuando Aisha sostuvo a Ars en sus brazos, sintió algo que no había sentido con Lucy o Lara. Al escuchar al recién nacido Ars llorar con fuerza, una sensación diferente a cualquier otra brotó en lo más profundo de su pecho. Era una emoción que no podía poner en palabras—algo agridulce, algo frustrante. Incluso después de que el parto terminara sin problemas, después de que Eris suspirara aliviada y se quedara dormida, después de que Ars también se durmiera, después de que cayera la noche y Aisha se metiera en su propia cama, aquella sensación permaneció.
Su mente estaba extrañamente alerta, lo que hizo que pasara la noche sin dormir. Acostada de espaldas en la cama, Aisha levantó ambas manos, recordando la sensación de sostener a Ars. La sensación en sus manos era muy similar a la que tuvo con Lucy y Lara. Pero no era exactamente la misma—¿quizás porque era un niño? No lo sabía.
Pero en ese momento, Aisha se dio cuenta de que se sentía increíblemente cómoda. Quería que llegara el día siguiente rápidamente para poder cuidar de Ars, quien lloraría y gritaría. Para Aisha, Ars era algo especial. No sabía en qué sentido o de qué manera, pero…
Desde ese día, Aisha cambió un poco. Hasta entonces, su vida diaria había consistido en su trabajo como sirvienta, en las cosas que disfrutaba, en las tareas que le pedía su hermano y en su papel de consejera para el Cuerpo de Mercenarios. Pero empezó a descuidar todas esas cosas significativamente.
¿Qué hacía en su lugar? Cuidaba de Ars.
De cierta manera, podía considerarse parte de sus deberes como sirvienta. Pero para Aisha, era algo diferente. ¿Era porque le gustaba? No, tampoco era exactamente eso. Simplemente quería velar por Ars. Si era posible, quería hablar con él. Esperaba con ansias verlo crecer. Por primera vez, Aisha sintió que algo era especial, sin estar relacionado con la habilidad.
Durante casi diez años después de eso, pasó cada día feliz al lado de Ars.
Luego, un día, de la nada, Ars le confesó sus sentimientos.
En ese momento, ella lo ignoró con calma, pero para Aisha no era algo que pudiera simplemente dejar pasar. Su corazón seguía acelerándose, latiendo con fuerza, como si fuera a perder el control. Y, en realidad, Aisha perdió el control. Comenzaron los días en los que no pudo contenerse. Aun sabiendo que no debía, lo hizo de todos modos. No pudo controlarse en absoluto.
Sus pensamientos fueron fácilmente dejados de lado, y el deseo ganó. Se dijo a sí misma “Bueno, no se puede evitar” y se dejó llevar en el momento. No había un plan, solo decisiones arrebatadas a corto plazo.
Y entonces, los encontré.
Al principio, tenía la intención de descartarlo como una simple práctica.
Práctica.
Este sentimiento solo era práctica.
Ni ella ni Ars hablaban en serio—era solo un capricho pasajero, un momento de debilidad. Presentarlo de esa manera sería lo menos doloroso para todos. Pero Sylphie vio a través de ella.
Sus verdaderos sentimientos fueron expuestos, y en un momento de vergüenza, terminó gritando su amor. Aun así, Aisha todavía mantenía una esperanza ingenua. Yo me enojaría, pero al final, la perdonaría. Tal vez, solo tal vez, incluso aceptaría su relación con Ars.
Eso era lo que pensaba.
De hecho, Sylphie incluso pareció preparar el escenario para esa posibilidad. Pero cuando la verdad salió a la luz, las cosas fueron completamente distintas. Yo no aprobé su relación. Con una obstinación que Aisha nunca había visto antes, intenté separarlos de manera absoluta.
Aisha nunca me había visto así. No era flexible, ni lógico—con nada más que una mirada firme y un tono inquebrantable, la aplaste simplemente diciendo: “No”. Era la primera vez en su vida que veía a su hermano de esa manera. Pero esa expresión… ella la reconoció.
Nunca podría olvidar ese rostro.
Era la misma expresión que tenía cuando me preparaba para mi batalla contra Orsted, la que hice cuando estaba creando la armadura mágica. En ese entonces, llevaba esa expresión sombría en mi rostro.
Ese rostro infundió miedo en Aisha.
En ese momento, lo comprendió instintivamente—“Me he convertido en la enemiga de Rudeus”.
Sí, tenía sentido.
En ese momento, ella estaba tratando de destruir lo que yo había construido con tanto esfuerzo a lo largo del tiempo. Al entender esto, instintivamente asintió a mis palabras en ese momento. Pero una inquietud persistente quedó en su corazón como un peso.
En la reunión familiar, todos se opusieron a ella, la rechazaron sin dejarle espacio para discutir, y como incluso yo le dije que no, pensó que debía rendirse… pero no podía dejar de amar a Ars. Y así, sintiéndose impotente en medio de la noche, cuando Ars fue amable con ella, terminó sugiriendo que se fugaran.
Y así, se fueron de casa, empezaron a vivir aquí, ella quedó embarazada, y pasó sus días pensando una y otra vez que esto estaba mal. Que no podía encontrar la felicidad de esa manera. Que todos acabarían siendo infelices. Pero después de ver lo furioso que yo había estado, no había forma de que yo la perdonara, así que no podía volver. Sabiendo que estaba fallando, pero aun así siguiendo ese camino, terminó decepcionándose de sí misma. No podía avanzar ni retroceder. Aplastada por la ansiedad y la impaciencia…
Y así fue como terminó en el estado en el que estaba ahora. Al escucharlo, sonaba como una historia de primer amor increíblemente dulce. Incluso era vergonzoso de oír. Pero el tono de Aisha era plano. Como si ya hubiera renunciado a algo.
“… ¿Puedo preguntarte dos cosas?”
“Sí”.
“¿Alguna vez te contactó el Hombre-Dios?”
Mientras escuchaba su historia, esa posibilidad cruzó repentinamente mi mente. Dicen que el destino se debilita durante el embarazo, lo que facilita la interferencia del Hombre-Dios. ¿Y si él le había dado el consejo de fugarse?
Si ese fuera el caso, me sentiría un poco mejor con todo esto. Podría simplemente decir: Fue su culpa. Vámonos a casa.
Sería la solución más sencilla.
“No, no lo hizo. Esta fue mi decisión”.
“Ya veo…”
Bueno, eso tenía sentido.
Le había advertido repetidamente que nunca siguiera los consejos del Hombre-Dios. Aunque, dado su estado mental en el momento de la fuga, probablemente no habría podido resistirse, incluso si él le hubiera hablado.
“¿Cuál es la segunda cosa?”
“… ¿Por qué no usaste preservativos?”
“¿Esa cosa que hiciste? Las rutas de compra son limitadas. Así que, si lo hubiera comprado, habría dejado un rastro que podrías haber seguido”.
“Ah… sí, es cierto”.
Teníamos cajas de eso almacenadas en el sótano de casa, pero usarlo regularmente hacía fácil olvidar lo difícil que era conseguirlo en otros lugares.
“… ¿Puedo preguntarte una cosa más?”
“Dijiste dos… pero adelante”.
“¿Realmente querías ser feliz?”
Ante eso, Aisha bajó la mirada. Sus labios se apretaron y su expresión se endureció. Luego, habló.
“…Sí”.
Ya veo. Ella quería ser feliz.
Uno pensaría que Aisha se habría dado cuenta de que esto no la llevaría a la felicidad. Pero tal vez nunca supo qué era lo que realmente la haría feliz en primer lugar. Tal vez por eso huyó.
“Si no te hubiera encontrado, ¿crees que habrías sido feliz?”
“……”
Aisha sacudió la cabeza débilmente.
“Ars sigue haciendo cosas por mí, por mi bien… pero a este ritmo, terminará siendo como mi marioneta, y yo… yo no habría cambiado en absoluto. Esto… esto no habría sido…”
“Ya veo”.
Sí, si ese no fuera el caso, no se habría resignado así. Incluso estando embarazada, habría seguido ocultándose o tratando de huir con Ars. Ella no habría cometido el error de dejar que la encontrara tan fácilmente.
“Ahem”.
Me aclaré la garganta y miré a Aisha.
“…Vamos al asunto principal”.
Aisha levantó la mirada del suelo y me miró. Todavía tenía ojeras, pero su mirada era firme. No como antes, cuando parecía lista para morir. Ahora, sus ojos estaban llenos de determinación.
“Tengo dos peticiones. Por favor, perdona a Ars. Y… por favor, al menos perdona la vida de este niño… del hijo de Ars”.
Mientras decía eso, acarició suavemente su vientre. Estaba grande, casi a término completo. Planeaba dar a luz.
“……”
“En cuanto a mí… solo deshazte de mí. Hermano, fui feliz cuando me llamaste parte de tu familia… pero sé que lo que hice es imperdonable”.
“Deshacerme de ti, huh…”
Me recosté en la silla, dejando que mi peso descansara contra el respaldo, y miré hacia el techo. Me tomé un momento para organizar mis pensamientos. No tardé mucho. Tal vez porque tuve un año entero para pensar en esto.
“…Considerando mi vida pasada, para ser honesto, no puedo decir que acepte tu relación con Ars, eso es realmente difícil para mí”.
“Sí”.
“Y dejando de lado mi vida pasada, también me sentí traicionado por ti. Confiaba en ti, Aisha”.
“Sí”.
“Pero… he decidido aceptarlos a los dos”.
“… ¿Eh?”
“Todavía tengo mis reservas. Pero también entiendo que mi repulsión proviene de mi propio trauma. En otras palabras, es algo emocional. Y las emociones… pueden dejarse de lado”.
“No. No deberías perdonarme… Esto no es solo una cuestión de emociones, no es solo eso… Si me perdonas, la familia Greyrat será despreciada. La familia Greyrat ya es bien conocida, tiene autoridad y está protegida, pero…”
“No me importa nada de eso…”
“No es solo por ti, hermano. Lucy, Lara, Sieg, Lily, Chris… Todos ellos sufrirán por esto. Incluso podrían estar en peligro… Por eso deberías deshacerte de mí. Cualquiera a quien le preguntes dirá lo mismo”.
“Lo entiendo. Pero no me gusta la expresión ‘deshacerme de ti’… no, quizá debería pensar en algún tipo de castigo. Pero… no creo que deba ser demasiado severo”.
Me incliné hacia adelante y miré a Aisha directamente a los ojos. Ella me miró, con los ojos muy abiertos.
“Aisha. Cometiste un error. ¿Huir? Sí, esa fue la peor solución posible. Pero lo dijiste tú misma—no pudiste detenerte. Tal vez esta fue la primera vez que te sentiste así. Pero para un tipo común como yo, eso pasa todo el tiempo. No importa cuánto sepas que algo está mal, tu cuerpo no siempre obedece. Incluso si sabes cuál es la forma correcta de hacer las cosas, a veces, simplemente terminas eligiendo la manera incorrecta”.
Me acerqué más, mirándola directamente a los ojos.
“Si hubieras secuestrado al hijo de otra persona… Si Ars hubiera quedado herido y discapacitado sin posibilidad de reparación—entonces no sé qué te habría hecho. Pero Ars está vivo. Ha crecido—aunque de una forma retorcida. Y más que nada, Ars es mi hijo. Y tú también eres mi hija. Ambos son mis hijos. Honestamente, a nivel personal me resulta desagradable, pero ya que los dos son parte de mi familia, es un asunto familiar”.
Dejé que mis palabras calaran en ella. Tal vez dije que debía dejar las emociones de lado. Pero esto también era emocional. Estaba tomando una decisión basada en mis propios sentimientos. Y la conclusión era—
“Esto es solo que alguien de mi familia metió la pata”.
Cuando dije eso Aisha mordió su labio y permaneció en silencio. Las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos. Pero las secó antes de que pudieran caer.
“¿Qué hice mal…?”
“Veamos…”
Probablemente ella ya lo sabía. Seguramente estaba preguntando para confirmarlo, para escucharlo en voz alta. Pensémoslo lógicamente. Hoy, debería mantenerme tranquilo y hablar de esto con calma. Si fuera Norn, probablemente solo me quedaría en silencio a su lado, pero con Aisha, debería hablar.
“Primero, sobre Ars. Aún no era lo suficientemente maduro para estar contigo. No tenía el juicio necesario para pensar por sí mismo y tomar decisiones”.
“……”
“Por supuesto, sí creció un poco durante este último año. Dijiste que Ars no había cambiado, pero eso no es cierto, él se ha convertido en alguien más capaz. Claro, todavía es inmaduro, pero eso nos pasa a todos. No existe alguien sin partes inmaduras. Y estoy seguro de que te has dado cuenta de tu propia inmadurez en todo esto, ¿no es así? La gente comete errores como estos, y así es como aprenden”.
En este momento, Ars ni siquiera podía proteger adecuadamente a Aisha. Tenía el deseo de protegerla. Pero aún no había alcanzado el nivel en el que realmente pudiera hacerlo. Claro, se había fortalecido físicamente. Tal vez había desarrollado un sentido de responsabilidad. Pero mira a Aisha. Esta profundamente deprimida. Él no había sido capaz de protegerla emocionalmente en absoluto.
…Aunque, pensándolo bien, ¿Acaso podría decir yo que siempre protegí el bienestar emocional de mis esposas? Dejando eso de lado, Aun pienso que Ars es insuficiente en varios aspectos.
“No era que nada en particular estuviera mal… simplemente era el momento inadecuado. Era demasiado pronto. Debería haberse graduado de la escuela, hacerse adulto, conseguir un trabajo, adquirir experiencia, y cuando pudiera tomar decisiones por sí mismo como tú… quizás no a tu nivel, pero casi… entonces debería haberse casado contigo. Si está contigo desde tan joven, por supuesto que acabará dependiendo completamente de ti”.
“¿Casarse…? Pero Ars es el hijo mayor, ¿no? ¿No heredará la familia?”
“No hay tal costumbre en la familia Greyrat. Eris dice eso mucho, pero no está tan obsesionada con ello. Lucy podría ser la próxima cabeza por lo que a mi concierne. Y aunque Ars herede la familia, no veo ningún problema en que seas su esposa”.
“Eso es ridículo, ¡soy una sirvienta!”
“Si una sirvienta no es aceptable, entonces te despido. Considéralo un retiro por matrimonio”.
“Jajaja… ¿pero qué diablos es eso?”
Aisha se rió. Solo un poco. Pero finalmente se rió. Me sentí aliviado. Escuchar la risa de Aisha después de tanto tiempo—fue un alivio.
“Ahora, hablemos de ti, Aisha”.
“…Está bien”.
“Primero que nada, no consultaste a nadie. Antes de llevar las cosas tan lejos, antes de fugarte, deberías haber hablado con alguien, preparado el terreno. Si lo hubieras hecho, cuando me opusiera, podrías haber tenido gente de tu lado. Incluso yo habría tenido tiempo para prepararme”.
“…Sí. ¿Por qué no lo hice…? Tal vez… pensé que no te opondrías”.
Aunque ella presentía vagamente que yo había reencarnado, desconocía los detalles. No es extraño que Aisha pensara así sin saberlo. Si yo no hubiera estado en contra en ese entonces, solo Lilia se habría opuesto.
“Deberías al menos haber hablado con Lilia”.
“Sí… tienes razón. Pero pensé… si no te opusieras, mi madre sin duda lo aprobaría”.
Quizás sea cierto. Pero Lilia es su verdadera madre. Debería haberle dicho lo que sentía por Ars y haberle pedido su apoyo. Si Lilia se hubiera puesto de su lado en la reunión familiar, quizá ni siquiera yo me habría opuesto tan firmemente a ella. Aunque no lo parezca, soy débil cuando se trata de Lilia. Al fin y al cabo, ella ha estado cuidando de mi madre todo este tiempo.
“Le causaste muchos problemas a muchas personas”.
“… ¿Todos estaban enojados?”
“Estaban preocupados”.
“… ¿Qué debo hacer?”
“Bueno, primero, reflexiona. Piensa en qué hiciste mal, en lo que deberías haber hecho y en lo que deberías hacer en adelante. Luego, discúlpate. Especialmente con Lilia—realmente necesitas disculparte con ella apropiadamente”.
“…Está bien”.
Especialmente con Lilia. La abuela Lilia sufrió una herida muy, pero muy profunda con esto. Sin importar qué, era algo que Aisha no podría evitar enfrentar. Pero si lo habláramos adecuadamente, estando yo involucrado, seguramente lo entendería.
“…Y tengo que admitir… que yo también estuve equivocado”.
“No estabas equivocado, hermano”.
“Siempre te dije que vivieras libremente, pero cuando llegó el momento, intenté detenerte por la fuerza sin escuchar. Eso estuvo mal, debí haber ordenado mis propios sentimientos antes de tomar una decisión”.
“La forma en que sucedió todo, no tuviste elección. Yo fui la cobarde que tomó el camino fácil”.
Bueno, eso era algo que tendría que tener más en cuenta en el futuro. Una lección aprendida.
“Bien, creo que eso cubre todo. ¿Hay algo más?”
“…Hermano, deberías hablar más con tus hijos”.
“…Sí. Supongo que sí. Tienes razón en eso… No sé qué decir, pero haré un mayor esfuerzo”.
Si hablábamos de qué salió mal esta vez, definitivamente debería haber hablado más con Ars. Si hubiera ganado mejor su confianza, esto podría no haber pasado. Y no era solo con Ars. Necesitaba hablar más con todos mis hijos. Necesitaba conocerlos mejor.
“… ¿Hay algo más?”
“……”
“Si no, entonces, ¿puedes volver a casa? Solo por ahora”.
“……”
“Decidiremos juntos qué pasará contigo y Ars, como familia”.
Aisha dudó por un momento. Todavía había algo que la retenía, tal vez aún quedaba algo de resentimiento. Pero no lo expresó. En su lugar, asintió lentamente.
“…Está bien. Lo entiendo”.
“Bien, entonces iré a buscar a todos”.
Me puse de pie. Lo único que quedaba era volver a casa y convencer a Lilia y entonces, todo volvería a la normalidad… Eso no va a pasar. Porque nunca volverían a serlo. Demasiado había cambiado. Después de todo, nuestra familia incluso estaba ganando un nuevo miembro. Bueno, al menos eso es algo para celebrar. Pero lo hecho, hecho está. Lo único que podía hacer era aceptarlo y seguir adelante.
“…Hermano”.
“¿Hmm?”
Mientras pensaba en todo, Aisha habló. Cuando me di la vuelta, la vi con una expresión completamente derrotada, con lágrimas corriendo por su rostro.
“…Lo siento”.
“…Sí”.
“Lo siento tanto… Fui una idiota… Lo siento mucho”.
“……”
Volví junto a Aisha y le acaricié suavemente la cabeza mientras las lágrimas seguían cayendo por su rostro. Incluso cuando Sylphie y las demás entraron a la casa con rostros preocupados, ella siguió llorando.
Siempre fue la más inteligente, así que nunca me di cuenta antes. Pero tal vez—solo tal vez—mi hermanita menor era incluso más infantil de lo que mi hermanita mayor alguna vez fue.
Y así, la fuga de Aisha y Ars llegó a su fin.

Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
Sé la primera persona en dejar una nota sobre el capítulo.