Actualmente, con mi Hermana Menor
Capítulo 5
Actualmente, con mi Hermana Menor
“¡Sieg!”
En medio del sueño, escuché una voz.
Una voz que oía todos los días, lo suficiente como para darme déjà vu.
“¿¡Cuánto tiempo piensas dormir!? ¡Despierta!”
Abrí los ojos. Cuando levanté el cuerpo y miré por la ventana, ya era mediodía otra vez. Al girar hacia el lado contrario de la ventana, ahí estaba ella, como siempre. Mi madre de cabello blanco estaba de pie con las manos en la cintura, mirándome con el ceño fruncido. Una vez más, me habían despertado. No es que tuviera derecho a decirlo, pero mi madre realmente lo pasaba mal todas las mañanas.
“Hoy vamos a ventilar los futones, así que levántate rápido”.
“…Sí”.
Obedeciendo las palabras de mi madre, salí de la habitación sin siquiera cambiarme de ropa.
“El desayuno está preparado abajo, ¡¡¡así que apúrate y come!!!”
“De acueeerdo”.
Respondí con desgana a las palabras de mi madre, caminé por el pasillo y bajé las escaleras. Entonces, a mitad de camino, vi a una chica de cabello azul sentada allí. Era mi primera hermana menor, Lily.
Con curiosidad por lo que estaba haciendo, eché un vistazo a sus manos y la vi jugueteando con algo parecido a una caracola con muchas protuberancias. Probablemente era algún tipo de herramienta mágica. No tenía idea de para qué servía.
No era una vista inusual. Su pasatiempo era fabricar y desarmar herramientas mágicas. Siempre que tenía tiempo libre, se la pasaba jugando con ellas de esta manera. Y eso estaba bien, pero el problema era que, cuando le llegaba la inspiración, no le importaba el lugar. Una vez que se metía de lleno en una, realmente empezaba a trabajar en cualquier parte. Que lo hiciera durante la comida o en el baño era una cosa, pero también lo hacía en la calle, dentro de las tiendas, incluso se sentaba en los callejones traseros y comenzaba a juguetear.
Hoy, bueno, probablemente es mejor de lo que esperaba.
“Lily, ¿tienes libre hoy?”
Cuando la empujé suavemente en la espalda con la punta de mi pie, se giró sorprendida y me miró. Luego, tras mirar entre mí y el objeto en sus manos, negó con la cabeza.
“No tengo libre”.
“¿No es ya pasada la hora en que deberías ir a trabajar?”
“Ah”.
“…Ve a cambiarte. Te llevaré”.
“Ah, sí. Gracias”.
Al parecer, estaba a punto de faltar al trabajo sin avisar.
La vi subir las escaleras y entrar a su habitación antes de dirigirme a la planta baja. Quizás por su personalidad, o tal vez porque me habían ignorado en la Academia Real, Lily fue la única entre nosotros que no había ido a la Academia Real.
Ella misma no había querido ir, y gracias a las conexiones de mi padre, consiguió un trabajo en la Compañía Zanoba, un negocio que producía y vendía arte y herramientas mágicas. El departamento de Lily se encargaba principalmente del desarrollo y reparación de herramientas mágicas. Parecía que la valoraban mucho allí, e incluso tenía su propio taller privado en la empresa. Para mi hermana, que amaba las herramientas mágicas, probablemente era lo más parecido a un paraíso. Y aun así, suele llegar tarde y faltar al trabajo. Usualmente, como hoy, era porque se quedaba absorta con alguna herramienta mágica extraña. Realmente carecía de conciencia como adulta trabajadora. Bueno, no es que yo tuviera derecho a hablar.
Por cierto, mi segunda hermana menor Chris se había matriculado en la Academia Real de Asura. Su color de cabello no era ni azul ni verde, y además, ella misma había querido ir al Reino de Asura desde el principio, así que ni Padre ni Madre se opusieron. Para mi hermana menor, que incluso de adulta seguía admirando a las princesas deslumbrantes, la Academia Real probablemente era como un paraíso. Me pregunto cómo le estará yendo ahora. ¿Quizás incluso consiguió un novio?
“Mamá Roja. Lily va ahora a la tienda, así que la llevaré. ¿Puedo tomar un caballo prestado?”
“Entonces no tenía libre hoy… Está bien. Ten cuidado”.
Le dije eso a mi madre de cabello rojo, que estaba en el comedor, luego engullí el desayuno rápidamente y salí de la casa a preparar el caballo.
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Con Lily montando en la parte trasera, tomé el camino hacia la tienda de Zanoba. El caballo pertenecía a mi madre de cabello rojo. Ella no solo era hábil con la espada, también era buena montando, y cuando éramos pequeños, solía llevarnos en largos paseos.
También era buena entrenando caballos. Cada caballo se encariñaba con ella y se volvía obediente. Nosotros, mis hermanos y yo, aprendimos equitación usando los caballos entrenados por mi madre de cabello rojo.
Por cierto, este caballo se llamaba Caravaggio. Mi padre le había puesto el nombre. Era el mismo nombre de un caballo que había tenido el abuelo. No sabía la razón, pero siempre que mi padre tenía animales, les ponía nombre. Esa era la clase de persona que era él.
Lily se apoyaba contra mí mientras jugueteaba con esa herramienta mágica de antes. Viajando o no, no le importaba. Yo manejaba el caballo para que no se cayera. Ya estaba acostumbrado.
“¿Qué clase de herramienta mágica es esa?”
“…Es una herramienta mágica para regar campos. Si la sujetas a un palo y viertes maná, gira y rocía agua”.
“Heh… suena como que también rociaría al que la usa”.
“Estoy trabajando en mejorarla para que eso no pase”.
Con eso, Lily empezó a jugar con ella otra vez.
Nosotros, mis hermanos y yo, habíamos aprendido a montar, pero Lily no era muy buena en ello. Podía montar, pero cuando estaba en un caballo, el mismo caballo se confundía. Encima, si ella notaba algo al borde del camino que le llamara la atención, se bajaba de golpe. Ella era así de caprichosa. Y como era bajita, volver a montar siempre era un problema. Para colmo, Lily no tenía sentido de la orientación. No se perdía en trayectos como de la casa a la escuela o de la casa al trabajo, pero…
Cuando era pequeña, a menudo desaparecía de repente. Dicho eso, ella nunca pensaba que estaba perdida. Yo solía ir a buscarla, y cuando la encontraba, por lo general solo inclinaba la cabeza con una expresión vacía. Quizás mi padre y mi madre decidieron no enviarla a la Academia Real considerando su mal sentido de la orientación.
En cualquier caso, es por eso, que cuando estaba a punto de llegar tarde, yo terminaba llevándola.
“¡Yike!”
De repente, una sensación fría recorrió mi espalda.
“¿¡Kyah!?”
“¡Whoa!”
“¡Frío!”
Al mismo tiempo, se levantaron gritos de los peatones alrededor.
“Lily. Eso está frío”.
“…Mmm, lo siento”.
“Te sigo diciendo que no actives herramientas mágicas en mi espalda”.
Lily había activado una herramienta mágica en mi espalda. Eso era algo común. Bueno, al menos esta vez no prendí fuego, así que debería considerarme afortunado.
“Ah”.
Con ese pequeño sonido, su presencia en mi espalda desapareció de repente. ¿Se cayó del caballo? Al mirar hacia atrás, la vi corriendo. Cruzó la calle principal a toda prisa. Su destino era un vendedor ambulante.
“Caravaggio”.
Giré el caballo y me moví frente al vendedor. Mirando desde arriba, parecía ser un puesto que vendía objetos imbuidos de magia.
Herramientas mágicas hechas por el hombre y objetos naturalmente mejorados con magia. Eran similares, pero no lo mismo, y a Lily le gustaban ambos. Siempre que encontraba algo así, se lanzaba de inmediato.
“—¿Cuál es su efecto?”
“Si golpeas a alguien con este bastón, le dará un dolor de cabeza. Como cuando bebes un montón de agua helada”.
“¿Cuánto cuesta?”
“¿Lo vas a comprar? Señorita, no pareces una aventurera o mercenaria…”
“Lo estudiaré y haré una herramienta mágica similar”.
“¡Ho! ¡Como era de esperarse de la Ciudad Mágica de Sharia, algunos también compran cosas para ese propósito! Bueno, entonces, ¿tienes el dinero?”
Lily sacó una bolsa de aspecto pesado de su ropa y puso unas cinco monedas de oro sobre el mostrador. El precio exacto. No era buena montando a caballo, pero era rápida con los cálculos y dibujando círculos mágicos.
“Aquí tiene”.
“Vaya, eres rica, señorita. Llevando esa cantidad de dinero encima…”
“Es para situaciones como esta”.
“Ya veo. Si fuera yo, tendría demasiado miedo de los carteristas para llevarlo tan descuidadamente… pero supongo que para eso está el guardaespaldas”.
El comerciante sonrió y me miró.
Con “guardaespaldas”, debía referirse a mí.
“No es un guardaespaldas. Es mi hermano”.
“¿De verdad? Aunque no se parecen mucho, salvo por el color del cabello…”
“No es cierto… ah—”
Desde lo alto del caballo, levanté a Lily y la subí de nuevo cuando empezó a ponerse a charlar.
“Ya vas tarde al trabajo, así que apresurémonos”.
“Está bien. Bueno entonces, adiós, señor comerciante”.
“Sí, cuídense ahora. Tengan cuidado con los carteristas y los secuestradores, ¿me oyen?”
A Lily la trataban completamente como a una niña. Era hija de nuestra madre de cabello azul, y se veía joven. Su comportamiento y acciones también eran infantiles. Pero, entre mis hermanos, era la que más trabajaba duro. Y como lo dice el más perezoso, yo, no hay duda de ello.
“Hermano, ¿puedo intentar golpearte en la cabeza con esto?”
“No”.
“Eik… nn,-aaaaah”
Cuando me di la vuelta, Lily se sujetaba la cabeza y se retorcía de dolor. Parecía que había probado el efecto del objeto mágico recién comprado en sí misma. En momentos como este, si se tratara de Lara, no dudaría en darme un golpe en la cabeza.
Pero Lily simplemente no se quedaba tranquila hasta probarlo por sí misma.
“Me zumba tanto la cabeza… Hermano, ¿quieres intentarlo tú también?”
“No lo hagas. Sería malo si me cayera del caballo”.
“…Está bien”.
Con cara decepcionada, Lily metió su bastón en el cinturón y empezó a jugar con la herramienta mágica de antes. Cabalgamos en silencio un rato, hasta que nuestro destino apareció a la vista.
Era un taller, propiedad de la tienda de Zanoba.
Detuve el caballo frente al taller y ayudé a Lily a bajar.
“Aquí estamos”.
“Gracias, Hermano”.
“No hay de qué. ¿Y de regreso?”
“Puedo ir sola a casa”.
“Ya veo. Entonces, ten cuidado”.
“Sí”.
Lily se encaminó con pasos rápidos hacia el taller, pero de pronto se dio la vuelta.
“Ah, Hermano”.
“¿Hm? ¿Qué pasa? ¿Olvidaste algo?”
“Si algún día tienes ganas de trabajar, podría contratarte en mi taller, ¿sabes?”
“¿Como tú cochero personal?”
“Como chico de los mandados. Como entiendes de herramientas mágicas y todo eso, probablemente serías útil”.
“Lo pensaré”.
“Mm”.
Lily asintió, y esta vez sí entró al taller.
Aun así, pensar que hasta mi hermana menor se preocuparía por que consiguiera trabajo. Aunque entiende más que la mayoría mi desempleo, tampoco debe pensar que es algo bueno.
“……”
Dejando eso de lado, justo como dijo aquel comerciante antes, en verdad me preocupa lo de los carteristas y los secuestradores. Sería terrible que un día ella simplemente desapareciera y acabara en el mercado de esclavos…
Bueno, pese a todo, sigue siendo una dama de la familia Greyrat. Puede que no se le dé bien montar a caballo, pero su destreza con la espada y la magia está por encima del promedio. Además, la familia Greyrat tiene poder en esta ciudad. Dudo que haya muchos que se atrevan a ponerle la mano encima a un miembro de la familia Greyrat.
“Supongo que no es algo que pase tan seguido”.
Murmurando eso para mí mismo, me marché del lugar.
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Y así, como siempre, vagué por la ciudad, llegando al final al sitio habitual. “El Goblin Ebrio”. Era una taberna escondida en la parte menos llamativa de la ciudad. En otras palabras, un tugurio barato.
El tipo de lugar donde se reúnen matones de poca monta que no tienen las agallas para hacerse los duros en otro sitio. La gente podría preguntarse por qué alguien tan virtuoso como yo iría a un sitio así. Pero me di cuenta de algo. No existe ese mal simple y obvio contra el que luchaba un hombre como Cheddar-Man.
Sí, el verdadero mal nunca se muestra abiertamente. El mal siempre es insidioso y turbio. Se oculta en las sombras, merodeando y trabajando tras las escenas. Si quieres impartir justicia contra ese tipo de mal, debes ir a donde se reúne. Al ponerte entre el mal, obtienes información sobre él.
“Oh”.
Con ese pensamiento, entré en la taberna y vi un rostro familiar. Un hombre bajo con una calva en la cabeza—Georges, el informante.
“Qué tal, Georges. ¿Cómo va el negocio?”
“Sieg, ¿eh…? Bueno, no tan mal. Al menos tengo lo suficiente para las copas de esta noche. Si quieres, te invito”.
“¿De verdad? Gracias. Ah, pero nada de alcohol para mí”.
“Lo sé, lo sé”.
Georges pidió otra bebida a la mesera. No acepto ni pago recompensas, pero la buena voluntad sí la acepto. La buena voluntad es la compañera de un aliado de la justicia, después de todo.
“¿Y tú, Sieg? ¿Cómo te va?”
“Ya sabes que estoy desempleado, ¿no? No hay ni bien ni mal en eso”.
“Jajaja, es verdad. Bueno entonces, ¿ha pasado algo interesante últimamente?”
A veces soy yo quien empieza la “charla trivial”. Después de todo, es una charla trivial. No importa quién la empiece.
“Nada interesante. Esta mañana llevé a mi hermana al trabajo porque se estaba retrasando, luego al mediodía un niño tropezó y lloró en un callejón, así que le usé magia curativa. Ah, y había un carterista en el mercado, así que lo hice tropezar y caer”.
“Esa hermana tuya, ¿era Lara? ¿O Lily?”
“Es Lily. Ahora mismo, la única hermana mía en esta ciudad es Lily”.
“Ah, cierto. Lo siento, lo siento, sus nombres son tan parecidos que se vuelve un poco confuso para mí”.
Parece que hoy Georges quiere oír sobre Lily. A menudo pregunta por mi familia. La información sobre la familia Greyrat debe venderse bien. Y como viene de mí, probablemente tenga mucha credibilidad.
“He oído rumores de que es una despilfarradora que compra todas las herramientas y objetos mágicos que ve, pero ¿qué clase de chica es?”
“Bueno… no está mal decir que compra muchas herramientas y objetos mágicos, pero no es solo un pasatiempo. Claro, le gustan personalmente, pero todo es por su trabajo. Para desarrollar nuevos productos para la tienda de Zanoba”.
“Nuevos productos, ¿eh? ¿Y se están vendiendo?”
“Quién sabe. Ni siquiera sé exactamente qué está haciendo”.
No sé a dónde vende Georges la información sobre mis hermanas. Por eso no le cuento nada importante. Aunque en este caso, realmente no sé qué está fabricando.
“¿Y tú? ¿Tienes algo interesante?”
“Nada interesante… ¿lo de siempre?”
“Sí, lo de siempre”.
Por cierto, parece que Georges sospecha un poco que soy un aliado de la justicia. Claro que lo haría, después de todo, los criminales de los que me da información terminan siendo derrotados. Un hombre que no pudiera notar eso no duraría mucho como informante.
“No es realmente interesante, pero escuché un rumor extraño”.
“¿Un rumor extraño?”
“En la carretera al oeste de aquí, ha estado apareciendo un grupo de bandidos”.
“…Eso no es inusual, ¿no?”
La Ciudad Mágica de Sharia es un lugar seguro, pero una vez que sales de sus murallas, es una tierra sin ley. Que aparezcan bandidos en las carreteras es algo de todos los días. Tarde o temprano, caballeros o soldados del país serán enviados para encargarse de ellos. Yo podría ir yo mismo como aliado de la justicia, pero… si se trata de la carretera del oeste, eso tomaría todo un día. Prefiero ocuparme de asuntos en los que pueda salir de noche y volver la misma noche. Preferiblemente dentro de la ciudad. Fuera de la ciudad está más allá de la jurisdicción de un aliado de la justicia.
“No, escucha. Ese grupo de bandidos… dicen que venden a las mujeres y niños que secuestran, noche tras noche, en el mercado de esclavos”.
¿El mercado de esclavos, huh? Eso queda cerca.
“¿Algún rasgo identificatorio?”
“No sé los detalles… pero al parecer su líder lleva una bandana roja en la cabeza. Y—” Saqué un relato completo de los villanos de parte de Georges.
Después de eso, empezamos a charlar como de costumbre. De aquí en adelante todo fue solo una conversación trivial. Escuchando las quejas de Georges, o su apasionada charla sobre los traseros de las mujeres de mediana edad del vecindario.
Por supuesto, no solo hablé con Georges.
También pasé un tiempo conversando con otras caras conocidas.
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Tarde en la noche.
Tras salir de la taberna, me dirigí a un terreno baldío en la ciudad.
Luego tiré de la cuerda en el centro del terreno. Con un “clank”, se abrió una trampilla—ese era mi escondite secreto. Un lugar que había construido junto con mi hermano y mis hermanas cuando éramos niños. Metimos una mesa, un armario, alfombras y cojines, y lo convertimos en nuestro lugar.
En ese entonces, solíamos jugar juntos aquí.
Esta base nunca pasó a mis hermanas menores, y al final, yo me convertí en su último residente. La pequeña cama y el armario están tal como estaban. Quizás yo también sigo igual, tal como era en ese entonces.
“Es broma”.
Murmuré eso, y del armario saqué algo.
Un casco negro.
Un casco que cubre toda la cabeza, que se guardaba en el castillo del Dios Dragón Orsted, a donde me había llevado mi padre.
Por cierto, aunque se le llame castillo, realmente no es tan grande. Comparado con los edificios en la superficie, es más pequeño que nuestra propia casa—mi padre lo llama oficina. Pero la gente de la ciudad lo llama castillo. Quizás pensaban que era una falta de respeto no llamarle castillo a la residencia de Lord Orsted. Tal vez me dejé influenciar por eso, porque en algún momento también empecé a llamarlo castillo.
Bueno, eso no importa.
En el almacén subterráneo de ese castillo, había una enorme cantidad de estos cascos. Veinte—no, tal vez treinta de ellos. Todos eran cascos negros como este, cada uno con diseños ligeramente distintos, alineados ordenadamente en los estantes. Como si fuera el rincón de un arsenal.
Me sentí atraído por uno de ellos. Había un casco que se veía realmente genial. Claro, no lo robé solo porque se viera genial. Aunque era un niño tonto en ese entonces, no robaría pertenencias del hombre a quien servía mi padre.
Me lo entregaron.
Cuando lo tomé en mis manos y dejé escapar un suspiro de admiración, sin darme cuenta, Lord Orsted se había acercado por detrás y dijo: “Te lo daré”.
Desde ese día, este casco se convirtió en mío.
Lord Orsted siempre usa uno con un diseño similar, y posee varios cascos como este, pero este es mío. Para demostrarlo, tallé un emblema de luna creciente en la frente del casco, y convertí este casco en el símbolo de Moon Knight.
“……”
Me puse ropa negra, y luego me coloqué el casco.
Finalmente, tras ponerme una capa de color oscuro, la figura reflejada en el espejo era “Moon Knight”, el aliado de la justicia.
Hoy también, derrotaré al mal de esta ciudad.
Notas de los lectores
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