La Carretera de la Espada Sagrada
Capítulo 10: La Carretera de la Espada Sagrada
Durante la tarde anterior a nuestra partida de la aldea Doldia, Eris y Minitona tuvieron una pelea. Estoy seguro de que no hacía falta decirlo, pero Eris ganó sin problemas. Por supuesto que fue así. Después de todo, ella era capaz de soportar el entrenamiento de Ruijerd. Cuando la otra persona era más joven y no tenía entrenamiento, apenas se podía considerar como un oponente. Era más como el fuerte acosando al débil.
Pensé que al menos debía regañar a Eris por esto. Sabía que era ese tipo de persona, pero ella pronto tendría catorce. Si bien técnicamente seguía siendo una niña, catorce años era lo suficientemente mayor como para no andar golpeando indiscriminadamente a otra persona. Pero ¿cómo se lo iba a decir?
Nunca antes había detenido una de las peleas de Eris. Normalmente dejaba que Ruijerd lidiara con ella y sus pataletas en el Gremio de Aventureros. ¿Entonces qué podía decir en este punto? ¿Debería decirle que comparar a los aventureros con las chicas de aldea estaba completamente fuera de lugar?
“N-no, fue culpa de Tona,” intervino Tersena.
De acuerdo a ella, ahora que la temporada de lluvias había terminado, Eris había dicho que ella iba a dejar la aldea y Minitona trató de detenerla. Eris estaba feliz de que Minitona quisiera que ella se quedara, pero le explicó que tenía que continuar su viaje, indicando que la petición de Minitona era egoísta. Usualmente las cosas eran al revés con Eris.
Ellas siguieron hablando por un tiempo luego de eso. Al principio las dos estaban tranquilas, pero su discusión pronto se volvió más acalorada. Minitona comenzó a lanzar insultos. Dentro de ellos había cosas acerca de Ghislaine y de mí. Eris se molestó, pero lo soportó y respondió calmadamente.
Al final, fue Minitona quien lanzó el primer golpe. Ella fue quien empezó una pelea con Eris. Eso debió requerir mucho valor. Tenía que felicitarla por eso. Definitivamente era algo que yo no podía hacer. Eris no retrocedió. Como era de esperarse, ella golpeó sin misericordia a Minitona.
“Eris.”
“¿¡Qué!?”
Me detuve a reconsiderar la situación. Primero que nada, Minitona debe haber sabido que perdería la pelea, pero aun así se enojó y comenzó a lanzar insultos. Incluso luego de ser pulverizada por Eris, ella no se dio por vencida. Los más fuertes de los adultos se rompían fácilmente enfrentando a Eris. Minitona tenía que ser de voluntad bastante fuerte.
“Te contuviste, ¿cierto?” le pregunté a Eris.
“Por supuesto que sí,” dijo Eris, dándome la espalda. En el pasado, Eris nunca le habría mostrado misericordia a alguien que le enseñaba sus dientes, ni siquiera si era un niño. Yo sabía eso en carne propia.
“Normalmente serías más cruel situaciones así, ¿no?”
“Sí, bueno, ella es mi amiga.”
Cuando miré hacia ella, Eris se avergonzó, con sus labios formando un puchero.
Hmm. Parece que ella lamentaba haber golpeado a Minitona, al menos un poco. Eso era algo que nunca antes había visto. En tres meses, quizás ella había dado un paso más dentro de la adultez. Ella estaba madurando sin darme cuenta. En ese caso solo podía decir una cosa.
“Es mejor que arregles las cosas con ella antes de que partamos mañana.”
“… No quiero.”
Seguía siendo una niña, ¿eh?
Durante el último día estuvimos ocupados preparándonos para nuestra partida, así que no me reuní con la Bestia Sagrada. En cambio, recibí a dos visitantes en medio de la noche.
“¡Ah!” sonó un pequeño grito acompañado de un golpe sonoro.
Esos dos sonidos fueron suficiente para despertarme. Abrí los ojos, al tanto de lo mucho que había bajado mi guardia últimamente, y tomé la vara a mi lado. El aura de nuestros intrusos era demasiado patética como para ser un ladrón. Ruijerd se habría dado cuenta mucho antes de que llegara así de lejos. Eso hacía que el silencio de los intrusos fuera aún más bizarro.
“¡Tersena, trata de no hacer tanto ruido, miau!”
Bajé mi vara. Entonces por eso Ruijerd no dijo nada.
“Lo siento, Tona, pero está oscuro.”
“Si entrecierras los ojos lo suficiente puedes ver, miau… ¡Ah!”
Otro sonido agudo de golpe.
“Tona, ¿estás bien?”
“Auchi, miau…”
Tal vez las dos estaban tratando de susurrar, pero sus voces eran lo suficientemente altas como para poder escucharlas claramente. ¿Cuál era su objetivo? ¿Dinero? ¿Fama? ¿O buscaban mi cuerpo?
Es una broma. Sabía que venían por Eris.
“Ah, aquí, ¿miau?”
“Snif, snif… Nop, no parece ser ella.”
“No te preocupes por eso, miau. Probablemente están durmiendo, miau.”
Las chicas se detuvieron frente a mi puerta y escuché un sonido de clic mientras entraban. Ellas miraron dentro y a su alrededor cuidadosamente, solo para encontrarse con mis ojos mientras me sentaba en mi cama.
“¡Miau…!”
“¿Qué sucede, Tona? ¡Ah…!”
Eran Minitona y Tersena. Ambas estaban usando un delgado vestido de cuero con una abertura cerca del trasero por donde sobresalían sus colas. Esta ropa de dormir era característica de la gente bestia, y era verdaderamente adorable.
Hablé tan bajo como pude. “¿Qué están haciendo aquí tan tarde en la noche? La habitación de Eris está al lado.”
“L-lo siento, miau…” Tona se disculpó y comenzó a cerrar la puerta antes de detenerse de pronto. “Es verdad, todavía no te he agradecido, miau.”
¿Eh? ¿T-Tona?
Minitona lo dijo como si acabara de recordarlo y entró en la habitación. Tersena la siguió tímidamente.
“Gracias por salvarnos, miau. Me dijeron que pude haber muerto si no me hubieras sanado, miau.”
Eso probablemente era cierto. Sus heridas eran bastante serias. Al menos lo suficientemente severas para que yo hubiera estado bastante traumatizado en su lugar. Yo creía que su actitud indomable era impresionante.
“No fue nada,” dije.
“Gracias a ti, tampoco terminé con ninguna cicatriz, miau.” Ella levantó el borde de su vestido, revelando sus hermosas piernas. Solo que estaba lo suficientemente oscuro como para no poder ver lo que había entre ellas. Kishirika-sama, ¿por qué no tenías ningún ojo demoniaco para ver en la oscuridad?
“¡Tona, eso es inapropiado…!”
“No es como si no me hubiera visto antes, así que está bien, miau.”
“Pero el tío Gyes dijo que los hombres humanos tienen una temporada de apareamiento extensa, así que, si no te acercas a ellos con precaución, podrías ser atacada.”
¿Una temporada de apareamiento extensa? Eso era grosero. Aunque no incorrecto.
“Además, si él se excita al mirar mi cuerpo, entonces es una buena forma de dar las gracias… ¿¡miau!? ¡Hace frío!”
“¡Eso es porque todavía tienes tu vestido levantado!”
En ese punto, ni siquiera estaba concentrado en las piernas de Minitona. Un escalofrío recorrió mi espalda mientras trataba de tomar la vara que debería haber estado a mi lado. Una sed de sangre intensa provenía desde la habitación contigua.
“E-ejem. Acepto tus disculpas. Eris está en la siguiente habitación, así que vayan.”
Así es, no importaba si era una niña. Ella no debería estar mostrando su cuerpo de esa forma. Después de todo, causaría bastantes problemas si ella fuera atacada por un anciano enfermo tratando de jugar al doctor.
“Bueno. Pero de verdad, muchas gracias, miau.”
“Gracias,” intervino Tersena. Ambas hicieron una reverencia y dejaron la habitación.
Después de unos momentos caminé de puntillas por la habitación y puse mi oído sobre la pared. Pude escuchar la voz malhumorada de Eris en la habitación mientras decía, “¿Qué quieren?”
La imaginé en su pose usual, con sus brazos cruzados sobre su pecho. Era un poco difícil escuchar las voces de Minitona y Tersena. O tal vez la voz de Eris era demasiado fuerte. Escuché ansioso, pero la voz de Eris gradualmente se hizo más tranquila. Parece que las cosas estarían bien. Aliviado, regresé a mi cama.
Las tres chicas pasaron toda la noche hablando. En cuanto a de qué hablaron, ni idea. Minitona y Tersena estaban lejos de dominar la lengua Humana. Eris había aprendido un poco de la lengua del Dios Bestia, pero no lo suficiente como para tener una conversación. Me preocupaba si realmente habían resuelto las cosas o no, pero cuando fue la hora de partir al día siguiente, Eris sostuvo las manos de Minitona y tenía lágrimas en sus ojos mientras se abrazaban. Parece que al final fueron capaces de hacer las paces. Estaba feliz.
La Carretera de la Espada Sagrada era un camino que cruzaba por completo el Gran Bosque. Fue construida hace mucho tiempo por el País Sagrado de Millis, y estaba llena de poder mágico. Incluso si la zona a su alrededor estaba inundada, la carretera permanecería seca e inmaculada. Aparentemente ningún monstruo podía poner un pie sobre ella. Nosotros tres usaríamos un carruaje tirado por caballos que habíamos conseguido de la Tribu Doldia para viajar por ese camino en dirección al sur.
La gente bestia preparó todo lo que podríamos necesitar para nuestro viaje. El carruaje, los caballos, el dinero para el viaje, y los suministros. Podíamos dirigirnos directamente hacia la capital de Millis sin tener que regresar al Puerto de Zant.
¡Era la hora de partir! O al menos se suponía, cuando por alguna razón un hombre con cara de mono se nos acercó.
“Oh, viejo, esto es perfecto. Estaba pensando en regresar a Millis. Déjenme viajar con ustedes,” dijo Geese, subiéndose al carruaje sin ningún atisbo de vergüenza.
“Ah, pero si eres tú, Geese.”
“¿También vienes?”
Los otros dos no sonaban tan molestos como yo por su aparición. Cuando les pregunté si lo conocían, sus respuestas demostraron que él se los había estado ganando a mis espaldas. Esto incluía hacerse amigo de Eris, Minitona, y Tersena, compartiendo anécdotas interesantes. Él también se había unido a Gustav y Ruijerd durante sus charlas, en las cuales Geese ajustaba sus modales para encajar con el tono de la conversación. Él era verdaderamente bueno para hablar y hábil en la manipulación. Logró hacerse cercano a ambos sin siquiera hacerme sospechar. Y ambos le habían dado la bienvenida como si nada. ¿¡Así que era eso!? ¿¡Me estaban engañando con Geese!?
“¡Muy bien, en marcha!” declaró Ruijerd mientras ponía en movimiento el carruaje.
Nos despedimos de la gente bestia que se reunió para vernos partir. Fue un tanto conmovedor ver a Eris con lágrimas en sus ojos mientras miraba hacia Minitona y los demás.
Aun así, algo pesado presionaba mi corazón, y era completamente culpa de Geese. Si él quería venir con nosotros, debió haberlo dicho desde un principio. No había la necesidad de actuar de forma tan sospechosa a mis espaldas. No lo habría rechazado si me lo hubiera pedido de frente. Después de que habíamos comido la misma comida y sacado las pulgas del otro, se sentía un poco molesto.
“Oye, oye, Jefe. No me mires así. Somos amigos, ¿no?”
Geese debe haber notado la mirada descontenta que yo sin duda tenía mientras estábamos sentados en el coche, avanzando por el camino a una velocidad impresionante. Él sonrió hacia mí y se acercó a mi oído.
“Puede que no lo parezca, pero tengo confianza en mis habilidades culinarias, así que solo espera.”
Él tenía un rostro encantador, y tampoco era un mal sujeto. Aun así, desde el incidente con Gallus, tenía la sensación latente de que había algo oscuro detrás de todo eso.
“Rudeus.”
“¿Sí, Ruijerd-san?”
“¿Qué importa si viene con nosotros?” dijo él.
“¡Ruijerd-sama!” exclamó Geese. “¡Sabía que usted lo entendería! Aah, esto confirma lo que ya pensaba de usted. ¡Realmente es un hombre entre hombres!”
“Ruijerd-san, ¿está seguro de esto?” pregunté. “Este hombre es uno de los criminales que usted odia tanto.”
“A mí no me parece tan malo.”
No tenía idea de cuál era el criterio de Ruijerd. Estaba bien que Geese viajara con nosotros, pero el doble estándar de Ruijerd estaba mal. No, tal vez todo esto era resultado de las palabras que Geese utilizó con él. El bastardo con cara de mono de seguro había hecho un buen trabajo.
“Jeje. Admito que me gusta apostar, pero no creo haberle hecho nunca algo verdaderamente despreciable a otra persona. Ruijerd-sama, usted tiene un buen ojo para las personas.”
Para ser honesto, yo tenía una deuda con este hombre. Él me dio su chaqueta cuando tuve frío y también me ayudó durante la batalla con Gallus. No estaba seguro de lo que planeaba, pero no tenía razón para echarlo. Solo estaba un poco irritado de sus métodos indirectos, eso era todo.
“No me molesta si vienes con nosotros, Novato. Pero ¿estás seguro de que no le temes a un Superd?” Hablé lo suficientemente alto como para que Ruijerd pudiera escuchar. Todavía no estaba seguro de si él estaba al tanto de que Ruijerd era un Superd, pero si participó en sus noches de tragos, él bien podría haberlo escuchado. Simplemente no quería que lo descubriera después y se quejara de lo aterrador que era estar junto a un Superd.
“Por supuesto. ¿Crees que no lo sabría? Después de todo, soy un demonio. He estado escuchando acerca de lo aterradores que son los Superd desde que era un niño.”
“¿De verdad? Sabes, Ruijerd puede no parecerlo ahora mismo, pero él es un Superd.”
Geese entrecerró sus ojos cuando escuchó eso. “Esto es diferente. Él salvó mi vida.”
Tenía curiosidad acerca de a qué se refería, así que miré hacia Ruijerd, pero él simplemente sacudió su cabeza como si no tuviera idea de lo que Geese estaba hablando. Al menos, no era algo que había ocurrido dentro de los últimos tres meses.
“Es normal que no lo recuerde. Bueno, después de todo, fue hace treinta años.”
Después Geese comenzó a explicarlo. Fue una historia épica que incluía un encuentro inicial, una despedida, un clímax, y una escena de amor. Cuando un héroe increíblemente apuesto dijo que iba a emprender un viaje, cientos de mujeres le rogaron no ir. Él se fue de su hogar a pesar de su apego al lugar y se encontró con una belleza misteriosa cuando llegó a su destino.
Para resumir lo que de otra forma sería una larga historia, cuando Geese todavía era un aventurero novato, Ruijerd intervino para salvarlo cuando fue atacado y casi asesinado por un monstruo.
“Bueno, fue hace treinta años. A esta altura no siento que le deba algo,” dijo Geese. La Tribu Superd era aterradora, pero Ruijerd era diferente, y el novato con cara de mono lo dijo con una sonrisa.
Ruijerd se relajó al escuchar eso. Sentí que entendía el significado de la palabra karma luego de escuchar esa historia. Bien por ti, Ruijerd, pensé.
“Bueno, espero que me permitas quedarme junto a ustedes por un tiempo, Senpai~☆”
Y así fue como Fin del Camino consiguió un nuevo miembro con cara de mono… Esperen un momento, él no era un nuevo miembro. Me recordé a mí mismo que él solo estaría con nosotros hasta llegar a la siguiente ciudad. Geese aseguró que traía mala suerte —cada vez que estaba en un grupo, algo terrible pasaba. No tenía palabras para cómo él había logrado ser arrojado a una celda junto a mí evitando esa mala suerte. En cualquier caso, estaba bien si él no se unía a nuestro grupo.
Y así fue como empezamos nuestro viaje con un pasajero extra acompañándonos.
El carruaje nos llevó por un camino sin fin que atravesaba el Gran Bosque. Era un camino realmente recto, uno que se extendía ininterrumpido hasta el horizonte, continuando hasta la capital del País Sagrado de Millis. No había ni un solo monstruo, y el agua se drenaba inmediatamente del camino.
Tenía curiosidad sobre cómo fue construido tal camino, pero Geese me lo explicó. Esta carretera fue creada por San Millis, el fundador de la fe de Millis, la denominación religiosa más grande del mundo. Con un solo movimiento de su espada, San Millis cortó las montañas y los bosques a la mitad, cortando en dos a un rey demonio en el Continente Demoniaco. El camino fue nombrado la Carretera de la Espada Sagrada en honor a esa historia.
Si bien estaba escéptico sobre la historia, el poder mágico de San Millis aún permanecía en el lugar. El hecho de que hasta ahora no nos hubiéramos encontrado monstruos era prueba de eso. El carruaje tampoco se había quedado atrapado en ningún bache. Estábamos avanzando sin problemas. Era casi como un milagro.
Ahora podía entender por qué su religión tenía tanto poder. Al mismo tiempo, le temía al impacto negativo que podía tener todo ese poder mágico en el cuerpo. El poder mágico era algo útil, pero una abundancia de él podía ser aterrador. Además, podía hacer cosas terribles, como transformar animales en monstruos y teletransportar niños desde el Continente Central hacia el Continente Demoniaco. A pesar de que, en este caso, no ser atacados por monstruos facilitó nuestro viaje.
Había intervalos fijos a lo largo de la carretera donde podías acampar. Ahí era donde pasábamos nuestras noches. Ruijerd cazaría algo en el bosque para cenar, así que no teníamos problemas de comida. Ocasionalmente gente bestia de un asentamiento cercano vendría a vendernos sus bienes, pero no teníamos la necesidad de adquirir suministros de comida.
Además había una gran abundancia de plantas, como era de esperarse de un bosque. Flores que podían ser utilizadas como especias crecían en abundancia a un lado del camino. Utilicé lo que aprendí de la Enciclopedia de Botánica que leí cuando era un niño, y reuní algunos ingredientes para sazonar nuestra comida. Yo no era un cocinero muy hábil, pero había mejorado algo durante el último año, aunque solo había mejorado de un sabor terrible a uno no tan desagradable.
El Gran Bosque proporcionaba ingredientes de una calidad mucho mayor a los del Continente Demoniaco. No solo en términos de bestias, sino también de animales normales. Los conejos y los jabalíes tenían un sabor tan delicioso como para ser asados sin sazonar, pero eso no era suficiente para mí. Ya que teníamos los ingredientes a la mano, quería comer platillos más deliciosos. Me sentía más codicioso que nunca en mi búsqueda de buena comida.
Ahí era donde entraba Geese. Tal como había declarado, él era un maestro a la hora de cocinar al aire libre. Era como brujería la forma en la que utilizaba las nueces y hierbas silvestres que yo recolectaba y las convertía en especias, inyectando un sabor más exquisito a nuestra comida.
“Te lo dije. ¡Puedo hacer lo que sea!”
Él no estaba alardeando por nada. La carne estaba realmente deliciosa.
“¡Increíble; abrázame!” Lo abracé sin siquiera pensarlo. A Geese le desagradó. A mí me desagradó. Nuestros sentimientos eran mutuos.
“Estoy aburrida,” murmuró Eris mientras nosotros estábamos preparando el almuerzo como siempre.
Recolector de Ingredientes: Ruijerd.
Productor de Fuego y Agua: Yo.
Cocinero: Geese.
Nuestros trabajos asignados eran tan adecuados que Eris no tenía nada que hacer más que recolectar leña, pero ella terminaba eso demasiado rápido.
Al principio Eris simplemente entrenaría en silencio con su espada. Luego de ser forzada a ejecuciones repetitivas por Ghislaine y por mí, ella podía seguir balanceando su espada por horas. Aunque eso no significaba que era divertido.
Actualmente Ruijerd estaba cazando, Geese estaba preparando una sopa, y yo estaba sentado trabajando en mi figura. Esta figura de Ruijerd de tamaño 1/10 estaba tomando bastante tiempo, pero estaba seguro de que podría venderla. También le agregaría accesorios para incrementar su valor. Usando esta figura, les mostraría a las personas que los Superd no eran peligrosos, sino amigables.
Dejando eso de lado, Eris ya encontraba insoportable su aburrimiento.
“¡Oye, Geese!”
“¿Qué sucede, Señorita? La comida todavía no está lista.” Él probó la sopa antes de mirar hacia ella.
Eris estaba de pie con su pose usual; con sus brazos cruzados sobre su pecho y sus piernas separadas. “¡Enséñame a cocinar!”
“Paso.” Su respuesta fue instantánea. Geese regresó a cocinar como si su conversación nunca hubiese ocurrido.
Eris se vio atónita por un momento, pero se recuperó rápidamente y gritó, “¿¡Por qué no!?”

“Porque no quiero.”
“¡Dime por qué no!”
Geese dejó salir un gran suspiro. “Escuche, Señorita. En lo único que necesita pensar un espadachín es en luchar. Cocinar es una pérdida de tiempo. Todo lo que usted necesita hacer es comer.”
Este era un hombre cuyas habilidades culinarias iban más allá de la mentalidad de solo come. Él podría abrir su propio restaurante. No era tan bueno como para hacer que la mandíbula de un cierto cocinero gourmet de un rey cayera y comenzara a babear, pero él al menos era lo suficientemente bueno como para que su restaurante fuera medianamente popular dentro de su vecindario.
“Pero, si pudiera cocinar… um… bueno, ya lo sabes, ¿cierto?” Ella estaba indecisa de explicarlo, dando vistazos cada cierto tiempo en mi dirección.
¿Qué pasa, Eris? ¿Qué quieres decir? Jeje, adelante, dilo, la incité internamente.
“Nop, no tengo idea.” Geese estaba siendo frío con ella. No estaba seguro por qué, pero él estaba siendo inusualmente grosero. Él no actuaba de esa forma hacia Ruijerd o yo, pero siempre sonaba indiferente cuando interactuaba con Eris. “Usted es hábil con la espada, ¿no? No necesita aprender a cocinar.”
“Pero—”
“Ser capaz de luchar es algo maravilloso, ¿sabe? Si quieres vivir en este mundo, no existe nada más esencial que eso. No desperdicie su talento.”
El rostro de Eris se oscureció, pero no trató de golpear a Geese. Había algo extrañamente persuasivo en lo que dijo.
“Esa es mi razón oficial.” Geese asintió y dejó de revolver la sopa. Él después comenzó a llenar los pocillos que yo había fabricado. “Verá, decidí que nunca más le enseñaría a cocinar a alguien.”
Geese antes había sido parte de un grupo explorador de laberintos. Era un grupo de seis, un grupo sin habilidades que, a diferencia de Geese, solo podían desempeñar un rol. En ese entonces Geese tenía el hábito de quejarse, “¿Ustedes de verdad no pueden hacer nada más?” Su grupo era poco convencional, pero efectivo haciendo el trabajo.
Sin embargo, un día, una mujer del grupo se acercó a Geese y dijo que quería aprender a cocinar. Ella estaba detrás de uno de los hombres del grupo. Claramente el dicho la forma más efectiva de llegar al corazón de un hombre es a través del estómago también existía en este mundo. Geese respondió con un “Claro, supongo, ¿por qué no?” y comenzó a enseñarle.
No estaba claro si el cocinar tuvo algo que ver con lo que pasó después, pero la mujer se ganó el corazón del hombre y más adelante ambos se casaron. Después dejaron el grupo y se fueron. Eso estaba bien, dijo Geese. Hubo una discusión cuando ambos se fueron, pero que se fueran no era un problema.
Lo que pasó después fue lo horrible. Cuando se fueron las dos personas más importantes, el grupo se cayó a pedazos. Se convirtió en un torbellino de peleas y apatía, tanto que ya no pudieron tomar misiones y pronto se separaron por completo.
Sin embargo, Geese era un hombre que podía hacer de todo. Él no tenía talento para la esgrima o la magia, pero podía hacer cualquier otra cosa. Es por eso que él pensó que encontraría un nuevo grupo inmediatamente. Pero ese convencimiento se convirtió en un fracaso abrumador. En ese entonces, él era un aventurero algo conocido, pero aun así ningún grupo lo aceptó.
Geese podía hacer de todo. Cualquier cosa que otro aventurero podía hacer. En otras palabras, ese era el problema. Las demás personas también podían hacer las mismas cosas que él. Si un grupo tenía un rango alto, ellos dividirían esas tareas rutinarias dentro de sus propios miembros.
En ese momento fue cuando Geese comprendió que el grupo en el que estaba antes era el único lugar al que pertenecía. Después de eso, Geese terminó prematuramente su carrera como un aventurero. Ahora vivía de las apuestas.
“Y es por eso que me rehúso a enseñarle a cocinar a una mujer.”
Era otro evento de mala suerte para agregar a su lista. A pesar de que, si me preguntan, la mala suerte de Geese era un montón de basura. Yo no veía ningún problema con enseñarle a cocinar. Esta sopa estaba deliciosa. Un sorbo y una música de jazz comenzó a tocar dentro de mi boca. Estaba tan buena que también quería que me enseñara, así que intervine para ayudar.
“Novato, entiendo que hayas pasado por algo terrible, pero esa mujer que ayudaste encontró su felicidad, ¿no?” pregunté, con el matiz agregado de ¿Entonces por qué no le enseñas a Eris?
Geese sacudió su cabeza. “No sé si terminó así o no. No la volví a ver después de eso.” Luego él dejó salir una risa de autodesprecio. “Pero el hombre no terminó feliz.”
Entonces tal vez esa era la razón de su mala suerte. No pude decir nada después de eso, no luego de ver la mirada deprimida en el rostro de Geese. La sopa, la cual debió haber estado deliciosa, de pronto ya no tenía tan buen sabor.
Me pregunto cuánto tiempo faltaba para el regreso de Ruijerd.
Un día encontré un monumento de piedra interesante a un lado del camino donde nos detuvimos a descansar. Llegaba a mis rodillas y tenía un patrón extraño en su superficie. Un solo símbolo estaba inscrito ahí, con siete adornos rodeándolo. Estaba seguro de que el símbolo era la palabra siete en la lengua del Dios de la Lucha. En cuanto a los otros patrones, sentí que ya los había visto antes.
Decidí preguntarle a Geese. “Oye, Novato, ¿sabes de qué se trata este monumento?”
Él lo miró y asintió al reconocerlo. “Esos son los Siete Grandes Poderes.”
“¿Los Siete Grandes Poderes?” repetí.
“Se refiere a las personas más fuertes en este mundo —siete guerreros.”
La historia decía que, cuando la segunda Gran Guerra entre Humanos y Demonios terminó, una persona conocida como el Dios de la Técnica inventó ese término. En ese entonces, el Dios de la Técnica era considerado como una de las personas más fuertes del mundo. Ellos seleccionaron a siete personas (con él incluido) y declararon que estas personas eran las más fuertes del mundo. Este monumento era una forma de inmortalizar los nombres de estas personas.
“Creo que Ruijerd-sama sabe más al respecto. ¡Ruijerd-sama!”
Geese llamó a Ruijerd, quien había estado cerca, entrenando con Eris. Eris se desplomó sobre el suelo, con sus piernas y brazos completamente extendidos, tratando de recuperar el aliento.
“Los Siete Grandes Poderes, ¿eh? Me trae recuerdos.” Sus ojos se entrecerraron mientras examinaba el monumento.
“¿Entonces sabes algo sobre esto?” pregunté.
“Cuando era joven trabajé duro para que, un día, uno de los Siete Grandes Poderes me admitiera como su aprendiz.” Ruijerd miraba hacia la distancia mientras hablaba. Muy, muy a lo lejos… Esperen, ¿qué tanto en el pasado?
“¿Qué significa ese patrón?”
“Estos son los símbolos de cada individuo. Están señalando a los actuales siete nombres.” Ruijerd apuntó hacia cada uno de ellos y me dijo sus nombres.
Los actuales siete eran (en orden jerárquico):
Número Uno – Dios de la Técnica.
Número Dos – Dios Dragón.
Número Tres – Dios de la Lucha.
Número Cuatro – Dios Demonio.
Número Cinco – Dios de la Muerte.
Número Seis – Dios de la Espada.
Número Siete – Dios del Norte.
“Mmm. Pero nunca antes había escuchado de los Siete Grandes Poderes,” dije.
“El título era bastante conocido hasta la Guerra de Laplace.”
“¿Por qué dejó de usarse?”
Ruijerd lo explicó. “La Guerra de Laplace provocó un gran cambio. La mitad de ellos desapareció.”
Aparentemente, con la excepción del Dios de la Técnica, todos los Siete Grandes Poderes habían participado en la Guerra de Laplace. Dentro de ellos, tres fueron asesinados, uno desapareció, y otro fue sellado. El único que salió en una pieza en ese entonces fue el Dios Dragón. Después de varios cientos de años, con aquellos en el fondo cambiando lugar con los más fuertes, el título dejó de usarse. Actualmente, el paradero de los cuatro en la cima era desconocido.
Dios de la Técnica: Desaparecido.
Dios Dragón: Desaparecido.
Dios de la Lucha: Desaparecido.
Dios Demonio: Sellado.
No era un buen sistema de clasificación si aquellos considerados los más fuertes estaban ausentes. Fue por eso que el título Siete Grandes Poderes dejó de usarse y desapareció de la memoria de las personas… o eso parecía.
Por cierto, la razón por la que el Dios Demonio no había sido removido de la clasificación era porque él no estaba muerto; solo había sido sellado.
“¿Me pregunto cuántas personas de ese tiempo siguen con vida?”
“Ni idea,” dijo Ruijerd. “Incluso hace cuatrocientos años, las personas dudaban de si el Dios de la Técnica realmente existió.”
“En primer lugar, ¿por qué el Dios de la Técnica creó esta lista?” pregunté.
“Es difícil saberlo. Se dijo que fue creada para encontrar a personas que fuesen capaces de derrotarlos, pero no lo sé.”
Casi como la Clasificación Fukamichi.[5]
“Bueno, este monumento es bastante antiguo, así que tal vez la clasificación actual ha cambiado,” murmuré.
Geese sacudió su cabeza. “Escuché que el monumento se actualiza a través de magia.”
“¿Eh? ¿De verdad? ¿Qué clase de magia?”
“Como si yo lo supiera.”
Entonces aparentemente el monumento actualizaba la clasificación mostrada por su cuenta. Me pregunto cómo lo hace. Aún existía mucha magia que no conocía en este mundo. Me pregunto si aprendería más acerca de esos tipos de magia si iba a la Universidad.
Dejando eso de lado, los Siete Grandes Poderes, ¿eh? Y yo aquí pensando que el mundo ya tenía suficientes personas ridículamente fuertes. Parecía que yo realmente no podía compararme a ninguno de ellos. Tampoco era como si estuviera apuntando a ser uno de los más fuertes del mundo. De hecho, decidí que era mejor no preocuparme por cosas como esas.
Nos tomó un mes salir del Gran Bosque. Pero eso fue todo —solo se necesitó un mes para estar afuera. Fue un camino completamente recto, sin un solo monstruo. Fue por eso que pudimos dedicar todo nuestro tiempo a viajar.
Al menos, esa era una de las razones. La otra era porque nuestros caballos eran altamente eficientes. Los caballos de este mundo tenían una cantidad descabellada de resistencia. Podían correr por diez horas al día sin descansar, y después hacerlo nuevamente como si nada al día siguiente. Tal vez usaban alguna clase de magia, pero de cualquier forma salimos del bosque sin problemas.
En cuanto a accidentes, el único que tuvimos durante nuestro viaje fue que terminé con hemorroides. Por supuesto, no le dije a nadie, y las curé en secreto usando magia de sanación.
Eris pasó su tiempo de pie arriba del carruaje, clamando que era parte de su entrenamiento. Le dije que dejara de hacerlo porque era peligroso, pero ella simplemente respondió que no lo era, que era un entrenamiento de balance. Yo intenté hacer lo mismo, pero mis piernas y caderas estuvieron temblando en agonía al día siguiente. Me hizo respetar un poco más a Eris.
Justo después de las Montañas del Wyrm Azul, había una estación de descanso ubicada en una pequeña ciudad en la entrada de un valle. Estaba administrada por enanos. No había Gremio de Aventureros. Era popularmente conocida como una ciudad herrera, con tiendas de armas y armaduras alineadas por todos lados.
Geese me dijo que las espadas que se vendían aquí eran baratas y de buena calidad. Eris se veía emocionada, pero no teníamos dinero de sobra para gastarlo de esa forma. Además, sin duda costaría mucho dinero llevar a un Superd con nosotros de Millis hacia el Continente Central. Persuadí a Eris para que no comprara cosas innecesarias, diciendo que no teníamos el dinero. De todas formas, la espada que ella estaba usando ahora mismo no era de mala calidad.
Aun así, yo era un hombre. No importaba lo viejo que fuera en mi interior, ver espadas afiladas y armaduras alineadas de esa forma hacía latir con fuerza mi corazón, aunque mi edad (y apariencia) parecía importarle a un vendedor que se rio de mí, diciendo, “Niño, no creo que puedas usar estas.” Él estuvo sorprendido de descubrir que yo de hecho estaba en el rango Intermedio en el Estilo del Dios de la Espada. Bueno, de todas formas, no teníamos dinero, así que solo estaba mirando los productos.
De acuerdo a Geese, aquí era donde los caminos se bifurcaban. Si tomabas el camino montañoso hacia el este, llegarías a una gran ciudad de enanos. Hacia el noreste estaban los elfos, y hacia el noroeste estaba la vasta tierra donde habitaban los medianos. Tal vez la falta de un Gremio de Aventureros en esta ciudad era debido a un problema de ubicación.
Además, si entrabas en las montañas al aparecer había aguas termales. ¡Unas aguas termales! Eso era algo que llamaba mi atención.
“¿Qué diablos son las aguas termales?” demandó Eris.
“Es agua caliente que sale de la montaña,” expliqué. “Se siente bastante bien bañarse en ellas.”
“¿De verdad? Eso suena interesante. Pero Rudeus, ¿no es tu primera vez por aquí? ¿Por qué sabes eso?”
“L-lo leí en un libro.”
¿Eso estaba escrito en el libro Viajando por el Mundo? De alguna forma sentía que no. Aun así, unas aguas termales. Eso sonaba bien. Aunque de seguro en este mundo no tenían yukatas. Aun así, imaginar a Eris con su cabello mojado y su piel rosa, relajándose mientras se sumergía en el agua caliente…
No, probablemente no era un establecimiento mixto. Es decir, no era posible, ¿cierto? Pero en la remota posibilidad de que fuera un establecimiento mixto, ¿no sería increíble? Ahora realmente quería ir.
Mientras estaba ocupado debatiendo el asunto en mi cabeza, Geese planteó su oposición. “La temporada de lluvias acaba de terminar, así que ahora mismo es un caos en las montañas.” Nos tomaría demasiado tiempo llegar hasta ahí, ya que no estábamos acostumbrados a viajar por las montañas.
Y así, me di por vencido a la idea de ir a unas aguas termales. Qué lástima.
La Carretera de la Espada Sagrada se extendía a través de las Montañas del Wyrn Azul. Su camino partía en dos el borde montañoso, creando un espacio lo suficientemente amplio como para que pudiera pasar un carruaje tirado por dos caballos. Era una quebrada, pero gracias a la divina protección de San Millis, las rocas raramente caían desde arriba. Si este paso no existiera, habríamos tenido que tomar un camino mucho más indirecto a través del norte.
Si bien encontrarse con dragones azules era raro en las montañas, aún había muchos monstruos. Tratar de atravesar el rango montañoso conllevaba un gran peligro. Debido a eso, Millis había creado un atajo directamente a través de donde los monstruos no aparecerían. Podía ver por qué este santo estaba en tan alta estima.
Cruzamos el valle en tres días, completando nuestro largo y arduo viaje a través del Gran Bosque. Directo desde ahí estaba el País Sagrado de Millis. Finalmente habíamos regresado a los dominios del hombre, un hecho que hacía saltar mi corazón mientras continuaba con mi viaje.

Notas de los lectores
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