El Sabio a Bordo
Capítulo 4: El Sabio a Bordo
Esa noche, el hombre asociado con la organización de contrabandistas, Gallus, se fue luego de decirnos que estaría en contacto. Fuimos forzados a esperar quince días hasta que envió a un hombre con más detalles acerca del trabajo.
Los bienes de contrabando serían temporalmente almacenados en un edificio en el cual nos infiltraríamos. Liberaríamos aquellos que habían sido secuestrados y los escoltaríamos de regreso a sus hogares. En cuanto a cómo haríamos eso, Gallus nos lo dejó a nosotros.
La información era vaga y el plan sonaba demasiado simple. Aun así, nosotros solo éramos mercenarios. Todo lo que teníamos que hacer era cumplir nuestra misión. Había algo de riesgo involucrado, así que decidimos que solo Ruijerd y yo ejecutaríamos esta misión. Eris se quedaría en la posada.
Era la medianoche del día de la operación. La luna no se veía en el cielo. El lugar en cuestión era un muelle ubicado al borde del puerto. Estaba inquietantemente tranquilo, solo haciendo eco el sonido de las olas del océano. Había una figura sospechosa sobre un bote pequeño, con una capucha puesta sobre su cabeza para ocultar sus ojos.
Si querías que alguien contrabandeara algo, este era el sujeto indicado. Tal como habíamos decidido en nuestra reunión de antemano, le entregué a Ruijerd. De acuerdo a sus instrucciones, las manos de Ruijerd estaban esposadas detrás de él.
Un contrabandista trataba a cualquiera que entregaba como un esclavo. El transporte de esclavos en general costaba cinco monedas de mineral verde, pero nosotros estábamos exentos. Aunque el hecho de que Gallus hubiera pagado por nosotros de antemano no cambiaba el cómo estábamos siendo tratados. No estábamos siendo tratados como mercenarios que Gallus había contratado, sino como criminales que estaban contrabandeando esclavos.
“Muy bien, lo dejo en tus manos.”
El contrabandista no respondió. Él solo asintió, guiando a Ruijerd hacia el pequeño bote, y colocando una bolsa sobre su cabeza. El bote tenía un solo botero, pero había muchos otros a bordo con bolsas sobre sus cabezas. A juzgar por sus estaturas, ninguno de ellos era un niño.
Una vez que Ruijerd abordó a salvo, el contrabandista le dio al botero una señal. Este último, quien estaba sentado a la cabeza de su pequeña barcaza, recitó un hechizo. El pequeño bote partió sin hacer ruido alguno, surcando el agua a través de la oscuridad de la noche. No pude escuchar muy bien las palabras, pero parecía ser un hechizo de agua que creaba una corriente para propulsarlos hacia el frente. Algo que yo también podía hacer.
El pequeño bote avanzó hacia un barco de comercio en mar abierto, donde los esclavos eran transferidos para ser embarcados temprano en la mañana. Incluso desde su lugar en el pequeño bote, Ruijerd siguió mirando en mi dirección todo el tiempo. Él sabía exactamente dónde estaba yo, a pesar de la bolsa sobre su cabeza.
Observándolo, escuché Adiós, Mi Amor sonando dentro de mi cabeza. ¡No, esperen, no! ¡Él no era mi amor! Y, de todas formas, no era un adiós, porque esto solo era temporal.
Al día siguiente, vendí al lagarto que habíamos estado montando durante el último año. El corcel nos había traído todo el camino hasta aquí desde la ciudad de Rikarisu, y era lo suficientemente confiable como para desear haberlo llevado con nosotros hacia la Región de Fittoa, pero nos habría costado más llevárnoslo en el barco. Además, en el Continente de Millis podíamos usar caballos. Los caballos de este mundo eran rápidos, y su resistencia estaba en un nivel completamente diferente. Ya no necesitábamos montar al lagarto.
Eris envolvió sus brazos alrededor del cuello del lagarto y lo acarició en la cabeza. Ellos no intercambiaron palabras, pero aun así fue una despedida triste. El lagarto se había apegado a Eris. Con frecuencia, durante nuestros viajes, él lamería toda su cabeza y dejaría su cabello completamente mojado con su saliva.
No podíamos seguir llamándolo lagarto por siempre. Al menos debíamos ponerle un nombre. Bien, desde ahora en adelante tu nombre será Guella Ha, decidí. Guella Ha, un hombre de mar que anhelaba más compañeros humanos.
“Es realmente obediente. Deben haberlo entrenado bien durante sus viajes.” El comerciante de lagartos estaba impresionado.
“Eso creo.”
Ruijerd fue quien lo había entrenado. No es como si hubiera hecho algo especial, pero ciertamente había una relación amo-sirviente entre él y Guella Ha. El lagarto debe haber comprendido que él era la persona más fuerte de nuestro grupo. Por otro lado, yo no le agradaba para nada y me mordió en varias ocasiones.
Hmm… sí, recordar eso me hacía enojar.
“Jaja, tal como esperaba del Domador de Perros de Fin del Camino. Eso subirá un poco el valor de este. La mayoría de las personas los tratan muy mal, y hacen que mi trabajo de controlarlos sea mucho más difícil.” El comerciante era de la Tribu Rugonia, una raza de hombres con cabeza de lagarto. En el Continente Demoniaco, los hombres lagarto entrenaban a los lagartos.
“Es normal tratar a tus compañeros con amabilidad cuando viajan juntos.”
Una vez más, la canción Adiós, Mi Amor estaba sonando dentro de mi cabeza. Mi mano sostenía el dinero que conseguimos por vender a nuestro compañero. Cuando lo pensaba de esa forma se sentía como dinero sucio. Qué extraño.
Después de todo, dejemos de lado el asunto del nombre. Solo me hace sentir apego, decidí. Entonces adiós, lagarto sin nombre. Nunca olvidaré cómo se sintió montarte.
“Wah…” Escuché a Eris sollozar.
Después de vender nuestro transporte, viajamos a pie para abordar nuestro barco.
“¡Rudeus! ¡Es un barco! ¡Es enooorme! ¡Vaya! ¡Se balancea! ¿¡Por qué!?” Eris comenzó a gritar de la emoción desde el momento que se subió. Tal vez ella ya se había olvidado del lagarto. Su habilidad para recuperarse rápidamente era una de sus fortalezas.
El barco tenía velas y estaba hecho de madera. Era un modelo completamente nuevo que había sido completado hace solo un año. No solo este era su primer viaje, sino que estaba sobrepasando los límites al viajar todo el camino hasta el Puerto de Zant.
“Pero este es un poco diferente del que vimos antes, ¿cierto?”
“Eris, ¿ya habías visto un barco?” ¿No había dicho que esta era la primera vez que había viajado a través del océano?
“¿De qué estás hablando? Tú tenías uno de estos en tu habitación, ¿recuerdas?”
Ah, es cierto. Recuerdo haber fabricado uno de estos. Ese era un buen recuerdo. En ese entonces, había querido mejorar mi magia de tierra, así que comencé a fabricar cosas. Una vez que comprendí que podía ser capaz de venderlas, comencé a fabricar figuras de Roxy a escala de 1/10. Aunque no lo había vuelto a hacer en un tiempo. Ahora mismo, no sabíamos cuándo necesitaríamos usar mi poder mágico, así que no había hecho ningún entrenamiento que consumiera ese precioso recurso. El único entrenamiento que había realizado era el del tipo físico, junto a Ruijerd y Eris. De verdad me había estado descuidando últimamente. Una vez que las cosas se tranquilizaran, probablemente necesitaría pulir mis habilidades una vez más.
“Fabriqué ese usando mi imaginación, así que no es una sorpresa que no fuera una réplica exacta,” dije. Sin mencionar que se suponía que fuera un nuevo tipo de barco. En cuanto a qué parte de él era nueva, no tenía idea.
“Es increíble, ¿no? Que algo así de grande pueda cruzar el océano.” Eris estaba increíblemente impresionada.
Salimos del puerto tres días después.
Comencé a pensar mientras estábamos a bordo. Un barco… un barco era un tesoro preciado. Ahora que estábamos a bordo, tenía que haber un evento especial. Había jugado suficientes simuladores de citas como para poder decir eso sin duda alguna.
Por ejemplo, delfines podrían saltar a un lado del barco. La heroína vería eso y diría, “¡Mira! ¡Increíble!” Y en respuesta yo diría, “Mis técnicas en la cama son aún más increíbles.” Después ella diría, “¡Qué maravilla! ¡Hazme tuya!” Y yo le diría, “Vamos, preciosa, no podemos hacer algo así en este lugar.”
Bueno, eso no sonaba muy bien… ¡Ah! ¡Lo tengo! ¡Cuando piensas en un barco, piensas en ser atacado en altamar! Un pulpo, un calamar, una serpiente, piratas, o un barco fantasma, algo así. Uno de ellos nos atacaría y hundiría. Quedaríamos a la deriva, para después quedar atrapados en una situación difícil. Llegaríamos a una isla desierta, donde la heroína y yo, solo nosotros dos, comenzaríamos nuestra vida juntos. Al principio, ella me odiaría, pero luego de superar numerosas dificultades, ella eventualmente sería menos tsun y más dere.
Además, había una sola cosa que un hombre y una mujer varados en una isla desierta harían juntos. El intercambio de miradas, el calor intenso… Dos jóvenes de sangre caliente, cubiertos de sudor en medio del eco de las olas chocando en la playa. Después, disfrutaríamos juntos el amanecer. Un paraíso solo para nosotros dos.
En el caso de un ataque de pulpo, el destino de la heroína ya estaba sellado. Ella sería atacada por numerosos tentáculos, más de los que esperarías que un pulpo de ocho tentáculos pudiera poseer, y la levantaría en el aire. Su cuerpo se retorcería como si estuviera en agonía. Las protuberancias de sus pechos se harían más prominentes mientras la criatura envolvía sus tentáculos a su alrededor e incursionaba debajo de su ropa. Era el mejor espectáculo de todos, uno que haría sudar las palmas de tus manos. Una vista de la que no podías apartar tus ojos, ni siquiera por un segundo.
Sin embargo, la realidad era cruel.
Eris estaba sentada en el camarote con el rostro pálido, y con un balde frente a ella. Su emoción acerca de su primer viaje en barco rápidamente se convirtió en náuseas cerca de la mitad del camino. Me pregunto por qué ella estaba bien montando un lagarto, pero de alguna forma no podía soportar un barco.
Como alguien que nunca se había mareado, no podía comprenderlo. A pesar de eso, podía decir una cosa. Sin importar cuán suave fuera el movimiento del barco, no parecía aliviar el sufrimiento de una persona mareada.
Un pulpo apareció durante el cuarto día. Al menos, asumí que eso era. Era de un color azul marino brillante y extremadamente grande. Desafortunadamente, no logró capturar a ninguna chica. En vez de eso fue abruptamente derrotado por un grupo de guardaespaldas de rango S.
No debió haber habido ninguna misión de escolta disponible. Si la hubiera habido, yo la habría tomado enseguida. Se lo pregunté a un comerciante cerca, quien me informó que estas personas se especializaban en escoltar barcos. Su nombre de grupo era Camino de Agua. Ellos aparentemente tenían un contrato exclusivo con el Gremio de Carpinteros Navales, y su trabajo principal era actuar como escoltas marítimos. Como resultado, ellos se especializaban en derrotar cualquier criatura que pudiera aparecer durante nuestra ruta.
Después de todo, no habría ninguna escena especial emocionante de tentáculos. Qué mal.
Dicho eso, había algo que recoger de esto. Me paré a un lado y los observé luchar, solo en caso de que algo sucediera, así que vi la forma en la que luchaban como grupo.
Para ser honesto, casi me rio cuando vi por primera vez sus fuerzas individuales. El espadachín luchando en su vanguardia era fuerte, pero no tan fuerte como Ghislaine. Quien desvió primero los ataques del enemigo y atrajo su atención también era un guerrero fuerte, pero ni comparado a Ruijerd. Su retaguardia fue quien detuvo al pulpo, un mago que de seguro era más débil que yo.
Estaba decepcionado. ¿De verdad se veía así un grupo de rango S? Creí que la mayoría de las personas en este mundo eran muy fuertes, pero estas personas no eran tan impresionantes como había imaginado.
Sin embargo, rápidamente llegué a una conclusión diferente. Ellos eran un grupo de rango S. No debí haberme concentrado en su fuerza individual, sino más bien en su trabajo de equipo. Incluso aunque no eran tan fuertes, aun así lograron derrotar a ese enorme pulpo. Aunque no eran tan fuertes, aun así obtuvieron una clasificación de S. Eso era lo importante. Cada persona cumplía su papel dentro del grupo, y así era como mostraban tal poder como un grupo. Eso significaba el trabajo en equipo. Eso era justo lo que le faltaba a Fin del Camino.
Cada miembro de Fin del Camino era poderoso. Pero ¿qué hay de nuestro trabajo en equipo? El trabajo en equipo de Ruijerd era sorprendente, posiblemente porque él ya había dirigido un escuadrón. Él era hábil en cuanto a batallas grupales. Incluso si Eris o yo cometíamos un error, él podía cubrirnos. También era bueno en atraer la atención, manteniendo los ojos de las bestias pegados a él todo el tiempo.
Ruijerd además era demasiado fuerte. A decir verdad, él podía asesinar a nuestros oponentes por su cuenta, pero lo estábamos forzando a trabajar en equipo durante la batalla. No lo calificaría exactamente como malo, pero no había dudas de que distorsionaba las cosas. Pensé que sabía cómo luchar como un equipo, pero eso era solo en teoría. Conocer la teoría no significaba que serías capaz de ponerlo en práctica. Yo tenía el hábito de concentrarme en los enemigos que venían hacia mí, y cuando nos sobrepasaban en números de forma significativa, dependía demasiado de Ruijerd.
El caso de Eris era horrible. Ella escucharía las instrucciones bien, pero cuando se trataba de la batalla en sí, no podía igualar su ritmo al nuestro. Ella estaba demasiado concentrada en el enemigo frente a ella, y se lanzaba con demasiada intensidad hacia la batalla. Mientras más tiempo durara una batalla, menos escucharía. Aunque le habláramos, ella nunca nos cubriría a alguno de nosotros, ni siquiera una vez.
Por otro lado, ni Ruijerd ni yo realmente lo necesitábamos. Aun así, si esto continuaba y Ruijerd se separaba de nosotros por cualquier razón, no tenía la confianza de poder cubrirla completamente. Incluso teniendo un ojo demoniaco, yo aún tenía solo dos manos. Una mano para protegerme a mí mismo y la otra para proteger a Eris. El rango de una mano era realmente limitado.
“Rudeuuus…”
Mientras estaba ocupado con mis pensamientos, el rostro pálido y enfermizo de Eris apareció en la cubierta. Ella se desplazó, tambaleándose hacia el borde del barco, y vomitó por un costado. En este punto parecía que en su estómago no había más que bilis.
“¿Qué estás haciendo aquí arriba… cuando yo estoy sufriendo así…?”
“Lo siento. El mar es demasiado hermoso.”
“Eres muy malo… Waah…” Lágrimas se reunieron en sus ojos mientras envolvía sus brazos a mi alrededor.
Su mareo era grave.
Día cinco. Eris estaba en el camarote e incapacitada como siempre, y yo la estaba atendiendo constantemente.
“U-urgh… me duele la cabeza… Sáname…”
“Bien, bien.”
Uno de los marineros me dijo que un poco de magia de sanación podía aliviar su sufrimiento. El mareo era causado por un desequilibrio en el sistema nervioso autónomo. Lanzar un hechizo de sanación sobre su cabeza provocaría un alivio temporal.
Al menos, así era como debía haber sido. No podía lanzarla continuamente, y la magia de sanación no eliminaba todas las náuseas.
“Dime… voy a… ¿morir?”
“Me reiré de ti si te mueres por un mareo.”
“Por favor, no…”
No había nadie más en el camarote. El propio barco era gigante, pero no había muchas personas viajando desde el Continente Demoniaco hacia el Continente de Millis. No sabía si esto se debía a que las tarifas del pasaje eran demasiado costosas para los demonios en comparación a los humanos, o porque los demonios encontraban más fácil vivir en el Continente Demoniaco.
Eris y yo estábamos solos.
En esta habitación tranquila y poco iluminada, ahí estaba ella, sin el poder para defenderse. Y yo estaba a su lado, habiendo pasado los últimos cinco días viéndola debilitarse.
Al principio no hubo ningún problema. Excepto la sanación. Eso era un problema. Para sanarla, necesitaba tocar su cabeza. Ya que necesitaba lanzar mi hechizo de forma bastante regular, ella estaba usando mi regazo como almohada mientras yo mantenía mis manos alrededor de su cabeza, sanándola repetidamente.
En ese momento fue cuando comencé a sentirme extraño. No, extraño no era la palabra correcta. Para decirlo sin rodeos, estaba comenzando a sentirme excitado.
Entiendan esto. Aquí estábamos, en un camarote, y Eris, quien siempre tenía un carácter bastante fuerte, estaba de pronto dócil, con su respiración errática mientras me decía en voz baja, provocándome: “Por favor, te lo ruego, por favor, solo hazlo (sáname).”
Mis controles de volumen internos acallaban la palabra sanar. Simplemente sonaba a que estaba rogando por ello. Por supuesto, eso no era verdad. Eris solo estaba débil. Yo nunca había experimentado un mareo, pero sabía que debía ser horrible.
No había nada inherentemente sexual sobre tocar a otra persona. Aun así, ella estaba en edad, y podía sentir el calor de su cuerpo. Solo eso era estimulante, incluso si tocar no fue sexual desde el comienzo. La excitación que producía era ligera, pero hacer esto continuamente por un tiempo significaría problemas para mí.
Tocar, sin importar qué parte de su cuerpo, seguía siendo era tocar. Tocar significaba que estábamos en contacto. Estar en contacto significaba que su cuerpo estaba completamente al alcance. Su frente produciendo sudor frío, su nuca, su pecho, todo.
Eris estaba muy débil e indefensa. Normalmente, ella me golpearía si la tocaba sin razón. Ahora mismo, ella era como un pez en la tabla de cortar. Eso significaba que básicamente estaba lista para mí, ¿cierto?
Esos horribles sentimientos comenzaron a echar raíces dentro de mí. Estaba seguro de que ella no se resistiría, incluso si exponía la intensidad de mi deseo al quitarme la ropa y lanzarme hacia ella. No, ella no podía resistirse. Eris dejaría salir una solitaria lágrima mientras se resignaba al hecho de que no tenía más opción que aceptarme, con una débil mirada de derrota en su rostro.
La sola idea hacía que mi entrepierna se sintiera como Excalibur antes de ser sostenida por Arturo. Y dentro de mi cabeza Arturo gritaba. Él me estaba gritando, diciéndome que ahora mismo Eris no podía resistirse. Él me decía que nunca tendría otra oportunidad como esta. Esta era la oportunidad de perder la virginidad que había estado conservando por tanto tiempo.
Sin embargo, mi Merlín interior me instaba a resistir. Ya había tomado una decisión cuando prometí esperar hasta que tuviera quince. Dije que esperaría hasta el final de este viaje. Estaba de acuerdo con lo que Merlín estaba diciendo, pero mi habilidad para resistirme estaba llegando a su límite.

¿Qué tal si tanteaba las cosas tocando solo sus pechos? Estaba seguro de que serían suaves. Y suaves no sería lo único. Así es —los pechos no solo eran suavidad. Había firmeza en medio de toda esa suavidad. Un grial. El Santo Grial que mi Arturo interior anhelaba. ¿Qué pasaría si mi mano, mi Gawain, tocaba ese grial? La batalla de Camlann.
Aah, por supuesto, no era solo el santo grial. El cuerpo de Eris estaba cambiando día a día, en particular su pecho. Ella estaba en medio de la pubertad. No estaba seguro de si era genético, pero estaba desarrollándose rápidamente para parecerse a su madre. Si se mantenía a este ritmo, ella crecería hasta ser una belleza voluptuosa.
Algunos hombres ahí afuera pueden decir, “Eh, creo que los pequeños están bien.” Todos tenían sus preferencias, pero no podía decir que estaba de acuerdo cuando alguien describía los pechos de una mujer solo como bien. En este preciso momento podía llenar mis manos con sus pechos, mientras aún eran pequeños.
Su respiración era errática. “¿R-Rudeus…?” Ella me miró de forma ansiosa. “¿Estás bien?”
Su voz me sorprendió. Una voz que usualmente era muy ruidosa y fuerte, esta vez tenía el tono perfecto, suficiente para provocar un hormigueo a través de mi pecho.
“Eh… sí, estoy bien, lo prometo. No te preocupes.”
“Si estás sufriendo, no tienes que esforzarte tanto, ¿sabes?”
¿No tengo que esforzarme tanto? Así que, en otras palabras, ¿no tenía que contenerme? ¿Eso significaba que podía hacer lo que quisiera?
… Solo estaba jugando. Entendía a qué se refería. Ella estaba preocupada sobre mi reserva de poder mágico, ya que la estaba sanando de forma continua. Ya lo sabía; sabía que ella confiaba en mí. Confiaba en que yo nunca usaría esta oportunidad para ponerle una mano encima. Yo no traicionaría esa confianza. Rudeus Greyrat no traicionaría esa confianza. Esa era la forma correcta de responder a la confianza de una persona.
Bien, me dije a mí mismo, solo actuemos como una máquina. Una máquina. Yo era una máquina de sanación. Me convertiría en un robot sin sangre ni lágrimas. No vería nada, porque si veía su rostro, haría algo impulsivo. Con esa idea en mente, decidí cerrar mis ojos. Tampoco escucharía nada. Si escuchaba su voz, haría algo imprudente. Así que también apagué mi audición.
Yo era un marginado antisocial y silencioso. Y ya que no tenía ningún deseo mundano, no podía hacer nada impulsivo. Con eso en mente, cerré mi corazón. Sin embargo, aún podía sentir el calor de su cabeza y el olor de la esencia de su cuerpo. Ante esas dos cosas, mi fuerza de voluntad fue destruida instantáneamente. Se sentía como si mi cabeza fuera a derretirse.
Ah, no puedo hacerlo. Estoy en mi límite, pensé.
“Eris, necesito ir al baño.”
“Ah, así que eso era lo que estabas conteniendo. Bien… Te estaré esperando.”
Ella se lo creyó de inmediato. La miré de reojo antes de salir del camarote. Me moví rápidamente. Necesitaba encontrar un lugar desierto, y lo encontré lo suficientemente rápido. Ahí tuve un momento de dicha suprema.
“Fiu…”
Y así, me sentí como un niño transformándose en un sabio. Cuando cerré mis ojos, la sensación se volvió más fuerte, como si hubiera alcanzado la santidad. Como una chica mágica transformándose y obteniendo poderes aún más grandes.
“Bien, ya regresé.”
“Sí, bienvenido…”
Regresé al camarote con una mirada de iluminación en mi rostro, como Bodhisttva[2], y al final me convertí en una máquina de sanación.
“¿Mm? Rudeus, ¿comiste algo?”
“¿Eh?”
“Snif, snif… hueles raro.”
Había olvidado lavar mis manos.
Eris regresó a la normalidad tan pronto como nos bajamos del barco. “¡Nunca más quiero subir a otro barco!”
“Sí, pero tendremos que hacerlo al menos una vez más para ir desde el Continente de Millis hacia el Continente Central.”
Ella se vio desanimada ante eso, y luego ansiosa mientras recordaba lo que había pasado en el barco. “O-oye. Cuando eso pase, me sanarás todo el tiempo una vez más, ¿cierto?”
“Claro, pero la próxima vez podría ponerte una mano encima,” dije con total naturalidad.
“Ugh… ¿¡Por qué dices algo tan cruel!?”
No era cruel. Yo era el que sufría. Ahora entendía cómo se sentía un perro al tener una comida deliciosa ante él, solo para que no lo dejen darle un mordisco. Ahí estabas, con tu estómago completamente vacío, con la comida llamándote, rogando que la devores, y sin poder hacerlo. Podías tragar tanta agua como quisieras para satisfacer temporalmente el vacío en tu estómago, pero era un esfuerzo inútil. La comida no desaparecería, y tu estómago se sentiría vacío muy pronto.
“Eris, eres realmente linda. Estoy conteniendo desesperadamente la tentación de hacerte algo.”
“B-bueno, supongo que así tiene que ser. La próxima vez puedes tocarme, pero solo un poco, ¿bien?” Su rostro estaba tan rojo como un tomate. Era realmente adorable. Sin embargo, había una gran brecha entre la inmensidad de mi deseo y el poco que ella ofrecía.
“Desafortunadamente, solo un poco no es suficiente. Por favor, esperemos hasta que estés lista para dejar que haga todo lo que quiera contigo.”
Eris se quedó sin palabras. No quería que ella estimulara mis expectativas. Quería que ella me permitiera mantener esa promesa que le hice. Si la rompía, y ponía mis manos sobre ella, después de eso ambos estaríamos molestos.
“En fin, en marcha.”
“S-sí. Claro.” Eris se recuperó rápidamente y muy pronto estaba de buen humor mientras caminábamos hacia la ciudad.
La vista ante nosotros era diferente a la del Puerto del Viento. Este era el Puerto de Zant, una ciudad en el extremo norte del Continente de Millis. El Continente de Millis. Finalmente estábamos aquí, pero aún teníamos un largo camino por recorrer.
“Rudeus, ¿qué sucede?”
“Nada, no es nada.”
Era mejor olvidar lo largo que sería nuestro viaje. Lo importante ahora mismo era ir hacia la siguiente ciudad.
Sin embargo, antes de hacer eso, necesitábamos conseguir algo de dinero y comprar un caballo. Y antes de eso, necesitábamos terminar nuestro actual trabajo. Ahora que habíamos llegado hasta aquí, era la hora de completar esta misión. Dicho eso, nuestro trabajo no comenzaba hasta el anochecer. Aún teníamos tiempo hasta entonces. Por lo tanto, ¿qué podíamos hacer?
Ya habíamos cambiado monedas en el Continente Demoniaco, así que no había razón para visitar el Gremio de Aventureros. Decidí que lo mejor sería reservar una habitación en una posada. De esa forma podríamos recuperarnos de nuestro agotador viaje en barco. Nuestro trabajo venía después. Ruijerd tendría que sufrir sus condiciones de vida incómodas por un poco más de tiempo, pero… bueno, él solo tendría que soportarlo.
Y así fue como llegamos al Continente de Millis.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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