Una Oportunidad de Victoria
Capítulo 3: Una Oportunidad de Victoria
Un acalorado debate estaba en proceso cuando regresé.
“Nuestro enemigo está golpeando a nuestras puertas. Debemos prepararnos.”
“¡Entonces primero debemos ir y encontrar a Rudeus!”
La segunda persona gritando era Eris, y ella estaba discutiendo con Sandor. Roxy también estaba ahí.
“Dohga está con él. Ellos regresarán eventualmente. Mientras tanto, nosotros necesitamos organizar nuestras fuerzas, y colocar nuestra trampa…”
“¡Como si ese cabeza hueca fuera a ser de alguna ayuda!”
“Él es más capaz de lo que usted cree.”
“¡Bueno, si estamos hablando de ser capaz, ¿entonces por qué no estabas junto a él?!”
“Hmph… Bueno, en cuanto a eso…”
La gran interrogante era: ¿vendrían en mi rescate, o asumirían que yo regresaría por mi cuenta y enfrentarían al enemigo?
Eris estaba argumentando a favor de rescatarme. Yo apreciaba eso.
“¡Como sea, bajaré yo misma!” Y así, sin esperar por una decisión, Eris se puso de pie y se dio la vuelta. En ese momento fue cuando nuestros ojos se encontraron.
“Si vas a bajar, recomendaría ir hacia el altar usando la escalera en la sombra del hongo y conseguir algo de agua azul,” dije.
“¡Rudeus!”
Eris respondió a mi consejo lanzando sus brazos a mi alrededor.
Au, au. Me vas a romper la espalda.
“¡Estaba preocupada por ti!”
“Lo siento.”
Roxy y todos los demás se veían aliviados de que yo siguiera con vida. ¡Ya basta, harán que me sonroje!
“… Por cierto, ¿y ese brazo?”
“Ah, esto… Escucha, lo explicaré todo de inmediato. Solo que, antes de eso…” Miré alrededor hasta que mi mirada se posó sobre un hombre sentado ahí.
“Tú. ¿Quién eres tú?” demandé una respuesta, mirando hacia Sandor.
Era Alex Rybak, el Dios del Norte Kalman II. Él era el protagonista de Las Aventuras Épicas del Dios del Norte, quien derrotó al Monarca de los Reyes Dragón, asesinó a un Behemoth gigante, logró numerosas hazañas gloriosas en los campos de batalla alrededor del mundo, y eventualmente se convirtió en uno de los Siete Grandes Poderes. Él era el más grande practicante del Estilo del Dios del Norte, y hasta hace solo cien años era considerado el espadachín más importante del mundo.
Así fue como se presentó Sandor. A decir verdad, yo no estaba sorprendido. Parte de mí se preguntaba qué estaba haciendo aquí un sujeto como ese, pero casi todo tenía sentido. Tenía sentido el porqué Orsted lo había enviado conmigo, pero sin decirme la razón. El porqué Ariel lo había enviado en vez de alguien como Ghislaine o Isolde. El porqué Dohga era un Emperador del Norte. Él era el Dios del Norte Kalman II. Tenía sentido.
“¿Por qué no dijiste nada?” le pregunté.
“Solo por si acaso… El Dios Humano ve dentro de los corazones de las personas, pero si nadie de nuestro lado sabía que yo era Kalman, podía ocultar mi presencia. También facilitaba mucho desplazarse.”
Entiendo. Aunque estoy bastante seguro de que todo lo que sé fue filtrado hacia el Dios Humano cuando caí dentro de la quebrada.
Él no sabría que Kalman estaba en mi equipo debido a que yo tampoco lo sabía… pero entonces, si él podía ver dentro del corazón de Sandor o Dohga, ¿siquiera importaba?
“… ¿De verdad?” pregunté.
“Bueno, para ser honesto, creí que sería genial si revelaba mi verdadera identidad en un momento crucial.”
“Ah, entiendo. Por supuesto.”
Sí, las personas se esfuerzan por verse bien. Pasa todo el tiempo.
“¿No terminó siendo inútil después de que se supo que Dohga era un Emperador del Norte?”
“Supongo… Aunque Dohga no es un Emperador del Norte muy conocido.”
Si yo hubiese sabido que ambos eran guerreros poderosos, habría tratado de ocultarlos. Excepto que, si lo hubiese hecho, tal vez todo habría terminado incluso peor.
“Bueno, como sea. Estaré contando contigo de ahora en adelante, Alex.”
“Naturalmente. Solo que, por favor, sígame llamando Sandor. Ese es el nombre que uso estos días.”
Después de confirmar la verdadera identidad de Sandor, nosotros comenzamos a reunir toda nuestra información.
Diez días antes, yo había traído a la aldea al Dios de la Espada Gal Farion y al Dios del Norte Kalman III, y ellos me había arrojado dentro de la quebrada. Yo no había sentido el pasar del tiempo sobre el fondo de la quebrada, pero había estado inconsciente por demasiado tiempo. Fue un día después, tal vez dos —no estaba seguro de la cantidad exacta de tiempo— cuando los círculos de teletransportación y las tabletas de contacto dejaron de funcionar. Eso fue lo que les había permitido a Eris y Roxy llegar a la conclusión de que algo estaba muy mal, y por lo tanto habían venido a la aldea Superd para reunirse conmigo. Ellas imaginaron que los círculos mágicos en la aldea Superd también habían dejado de brillar, pero confiaron en que yo seguía vivo. Y así, decidieron probar suerte.
Fue Sandor, quien había regresado inmediatamente, quien les dijo que yo estaba desaparecido. Él organizó un grupo de búsqueda con Ruijerd y los demás para encontrarme, y ese fue el momento en que descubrió que Dohga había bajado la quebrada tras de mí. Sandor entonces decidió dejarme en manos de Dohga y permanecer en alerta en caso de un ataque enemigo. La razón detrás de su decisión era que la información que había recibido de su informante lo puso nervioso. El informante le contó el rumor totalmente infundado de que los diablos dentro del bosque eran los Superd, y que ellos habían asesinado a todos a su alrededor. El reino estaba reuniendo a un grupo de cacería basándose en esos rumores.
“Entiendo…”
El reporte de Eris y Roxy respaldaba la información de Sandor. Ellas habían llegado apenas ayer. Esa distancia debió haber sido un viaje de cuatro días, pero terminó tomando diez. Ellas habían sido retrasadas por una gran ceremonia en la capital, así que habían tenido que esforzarse para salir de ahí. Era la ceremonia de despedida del grupo de cacería. La decisión de cazar a los Superd se había convertido en alguna clase de festival, y supongo que ellos habían decidido realizar la ceremonia de despedida un poco antes, en medio de las festividades.
Estrictamente hablando, no debió haber sido realizada hasta un poco después. Geese probablemente se enteró de que yo había sido arrojado dentro de la quebrada y puso las cosas en movimiento antes de lo planeado. La pérdida momentánea del brazalete de Orsted había alertado al Dios Humano de mi supervivencia, así que tal vez él quería realizar un ataque preventivo sobre Orsted antes de que yo saliera de la quebrada. Roxy y Eris habían realizado algo de reconocimiento sobre la partida adelantada del grupo de cacería, y confirmaron que el Dios de la Espada y el Dios del Norte se habían unido durante eso.
Sin embargo, mientras realizaban su reconocimiento, ambas no pudieron sacudirse algunas dudas: yo supuestamente tenía que negociar con el reino, ¿entonces cómo habían terminado así las cosas? ¿En dónde estaba yo?
Entonces, antes de saber lo que estaba pasando, el grupo de cacería había abandonado la capital. Ellas de todas formas lo siguieron, manteniéndolo bajo una estricta vigilancia. Ellas sabían hacia dónde se dirigía el grupo, pero creyeron que tal vez podrían descubrir algo. Cuando llegaron a la Segunda Ciudad, Roxy sugirió que continuar siguiéndolos era demasiado peligroso. Ellas se alejaron lo más posible de la ciudad para luego viajar a través del bosque, en dirección de la aldea Superd. Luego de eso, las dos se perdieron —era entendible— y desperdiciaron un par de días. Al final llegaron sanas y salvas a la aldea.
Y llegamos al presente. Ah, sí, aparentemente Eris y Ruijerd tuvieron su reencuentro emotivo cuando ella llegó a la aldea Superd. En el momento en que Eris lo vio, ella había sido atacada por la urgencia de abalanzarse sobre él. Supongo que Eris fue consumida por el deseo de que él viera lo fuerte que se había vuelto. Ella logró contenerse. Ya no era una niña. Desde que Ruijerd la reconoció como una guerrera, Eris Greyrat había sido una guerrera. Ella tenía que comportarse frente a su mentor, para no avergonzarse a sí misma. Diciéndose esto a sí misma, ella adoptó su postura de siempre y dijo, “¡Ha pasado tiempo! Te ves igual que siempre, Ruijerd.”
“Hola, Eris,” respondió él. “Has crecido.”
“Sí, eso es obvio.”
Básicamente esa fue la conversación de Eris y Ruijerd. Fue suficiente para llenar de nostalgia y orgullo a Eris. En el pasado, ella había tenido que mirar hacia arriba a Ruijerd, pero ahora, ellos podían mirarse a la misma altura. Ella podía luchar a su lado en batalla. Eris me dijo todo esto con una mirada engreída en su rostro.
“No nos queda mucho tiempo. El grupo de cacería probablemente viene en camino mientras hablamos, y creo que los guerreros Ogro pronto se unirán a ellos.”
“Bueno. Este es mi reporte.”
Les hablé sobre que los dos soldados habían sido el Dios de la Espada y el Dios del Norte, usando los mismos anillos que yo para disfrazarse. Geese probablemente también se estaba ocultando de la misma forma y era por eso que no pudimos encontrarlo. También les conté que yo había caído dentro de la quebrada, pero que la Mano Atofe y Dohga habían ido en mi rescate y salvado. Les conté que, cuando caí, el brazalete de Orsted había sido removido… y que el Dios Humano me había visto. Terminé con nuestro escape de la quebrada y consiguiente regreso a la aldea.
“Rudeus,” dijo Eris cuando yo terminé, en voz baja, “Mataré a Gal Farion.” Ella estaba mirando fijamente hacia el punto donde mi brazo se conectaba con mi cuerpo.
“… Bueno, esa es una opción, pero vamos a discutirlo. Me hace feliz que quieras vengarme, pero no quiero que arremetas sola, o terminarás tal como yo.”
Bueno, vamos a recapitular.
Primero, Geese definitivamente estaba en una posición donde podía manipular al grupo de cacería. El escenario más probable era que se había disfrazado a sí mismo como el rey. Yo no sabía quiénes eran los apóstoles, pero Geese tenía al Dios de la Espada, al Dios del Norte, y al Dios Ogro de su lado. El Dios de la Espada y el Dios del Norte habían explorado la aldea Superd usando el poder de los anillos, y el Dios Ogro había ido junto a Geese a realizar un ataque sobre la oficina, robándonos cualquier ruta de escape. Ahora, ellos estaban junto a los otros cien o doscientos miembros del grupo de cacería, dirigiéndose hacia la aldea Superd.
El Dios Ogro Marta había sido enviado hacia Sharia. Pensar en eso hacía que mi corazón cayera en la desesperación.
“¿Qué sucedió con nuestra casa…?” pregunté. Roxy miró hacia el suelo y Eris cruzó sus brazos.
Sandor acarició su mentón, viéndose acomplejado. “El Dios Ogro bien pudo solo haber destruido la oficina para luego marcharse. Él también podría haber ido a atacar Sharia, pero no tenemos forma de saberlo.”
Reflexioné al respecto. ¿Qué habría hecho yo? Ahora mismo no había nadie en Sharia. Ni Rudeus, ni Orsted. No había nadie ahí que pudiera hacerle frente al Dios Ogro. No hay forma de que solo se hubiese ido. Incluso si no tenía la suficiente fuerza, yo probablemente habría atacado de todas formas, solo porque podía.
La habitación estaba en silencio. Yo tenía la sensación de que Orsted también estaba frunciendo el ceño.
“¡Santo cielo! ¡Me estoy perdiendo la reunión!” Se escuchó una voz desde la entrada. Miré a mi alrededor, y ahí estaba él.
“¡Zanoba!”
Cierto, él también está aquí. ¡No piensen mal, no me olvidé de él! ¡Por supuesto que no! Yo solo, um, ¡tengo familia por la cual preocuparme primero!
“Siento llegar tarde, Maestro. Acabamos de llegar.”
“No, tranquilo. Yo también acabo de llegar.”
Vi a Julie y Ginger detrás de Zanoba. Ellas se veían maltrechas. Había raspones por todos sus cuerpos y el cansancio había dejado su huella como ojeras bajo sus ojos. Parecía ser que su poder mágico casi se había agotado.
“Verá, tuvimos algunos problemas con bestias invisibles a lo largo del camino. Si los Superd no hubiesen ido en nuestra ayuda, podríamos haber estado en grave peligro.”

“No me digas. Bueno, hagamos que esas dos se sienten… Esperen, no, primero debes decirnos lo que sabes. Ustedes pueden sentarse en la esquina y descansar,” dije. En silencio, Ginger y Julie se arrastraron dentro del vestíbulo y se desplomaron junto a un pilar. Roxy corrió inmediatamente a su lado para recitar magia de sanación sobre ellas.
“Bueno, Zanoba. ¿Cuánto sabes sobre la situación actual?”
“Solo un poco. Estaría agradecido de que pudiera explicarme la situación desde el inicio.”
Y así, yo comencé la explicación. Para ser honesto, era molesto repasarlo todo, pero tenía que hacerse. Lo importante era que todos nosotros estuviéramos en la misma página.
“… y, por lo tanto, ahora nuestras preocupaciones son el grupo de cacería que se dirige hacia acá, y lo que ocurrió en Sharia.”
Cuando terminé, Zanoba soltó una pequeña risa. Yo no recordaba haber dicho nada divertido. De seguro él no estaba pensando en algo así como, “¡Bueno, toda mi familia está a salvo aquí! ¡Jajaja!” Él no era así.
“Qué interesante. De camino aquí, yo encontré un monumento de los Siete Grandes Poderes, así que le pedí a Arumanfi-sama, el subordinado de Perugius, confirmar algunas cosas.”
“¡Oooh!” Quien se puso de pie con una sonrisa alegre no fui yo, sino Sandor. Él miró alrededor del vestíbulo, para luego volver a sentarse de inmediato.
“Disculpen. ¿Y?”
“Él dijo que su familia está a salvo, Maestro.”
El alivio inundó la habitación.
Bien. Ellos estaban a salvo. Leo debe haber hecho su trabajo, o alguien más los había protegido. Tal vez predijeron una potencial invasión de Sharia; después de todo, la Universidad de Magia estaba situada ahí. Sea como sea, eran buenas noticias.
“Si Perugius-sama se une a nuestras fuerzas, ese solo hecho inclinaría la balanza a nuestro favor.” Sandor miró alrededor de la habitación con una leve emoción en su rostro.
Zanoba, por otro lado, se veía un poco acomplejado. “No, Perugius-sama aparentemente dijo que permanecería como un espectador en esta batalla. Dudo que podamos contar con su ayuda.”
“¡Claro que no! ¡En esta clase de situación es donde él es más importante!” exclamó Sandor, respondiendo de una forma que encontré un poco melodramática.
¿Acaso era un fanático de Perugius? No, él era el Segundo Dios del Norte. El Primer Dios del Norte y Perugius fueron aliados, durante la época en la cual habían sido los Tres Asesinos de Dioses, lo cual podría significar que Sandor puede que conozca a Perugius. Él incluso podría haberlo visto como un ejemplo a seguir, un hombre de la generación de su padre conocido como un héroe. Dejando eso de lado, Sandor tenía razón. El poder de Perugius y sus doce familiares sería especialmente valioso en una situación delicada como esta. No existía un agente de reconocimiento mejor que Arumanfi la Luz, y Clearnight del Trueno Feroz tenía la habilidad de compartir información. Juntar a esos dos nos revelaría la mano del oponente y pondría al día a todos nuestros aliados en un instante.
En las leyendas sobre Perugius, así fue como había despojado de todo a los ejércitos enemigos. Y ese era solo el comienzo. Entre todos sus familiares, ellos tenían poderes que podían cubrir cualquier eventualidad. Pero si él decía que no nos ayudaría, entonces no había nada que hacer. De todas formas, la política de Orsted era no recibir ayuda de Perugius.
Orsted habló repentinamente. “Puede que el Dios Ogro Marta tenga una apariencia tosca, pero es alguien con principios. Él no atacaría a los no combatientes. Si hubiesen sido Gal Farion o el Dios del Norte Kalman III, ellos habrían atacado Sharia.” Su voz era suave, pero convincente. Hubo un poco de eco, tal vez debido al casco. “Sin embargo, Geese es un cobarde. A través de esos otros dos, él confirmó que yo estaba aquí. Debido a que había un círculo de teletransportación, él no pudo descartar la posibilidad de que yo pudiera regresar a la oficina. Por lo tanto, Geese envió al Dios Ogro Marta. Incluso a mí me tomaría algún tiempo derrotar al Dios Ogro. Mientras tanto, Geese —o algún aliado suyo— iría a destruir los círculos mágicos. Puede que él haya planeado esto desde el comienzo.”
Así que esa era la teoría de Orsted. Geese solo trajo al Dios Ogro como un seguro. Ese seguro había protegido a mi familia. Entonces… él desde el principio puede que no haya tenido la intención de atacar Sharia. Yo era la prioridad. Mi familia podía esperar.
Sandor intervino con una pregunta. “¿Entonces por qué no fueron los tres?”
“Creo que se debe a que los objetivos de Gal Farion y el Dios del Norte Kalman III difieren de los de Geese.”
¿Los objetivos del Dios de la Espada y el Dios del Norte? Ante esto, todos se veían confundidos. Bueno, todos excepto por Eris.
“… Porque Gal Farion quiere luchar contra ti, ¿cierto?” dijo ella.
“Igual que Alexander Rybak.”
Orsted estaba en la aldea Superd. El Dios de la Espada y el Dios del Norte sabían eso, lo cual era la razón por la que se quedaron atrás en vez de ir hacia Sharia. A partir de eso, yo tenía la sensación de que Geese no tenía totalmente bajo su control a esos dos. Ellos podrían haber bajado al suelo de la quebrada y terminado el trabajo si eso era lo que querían. Bueno, incluso el Emperador del Norte Dohga lo había hecho. El Dios de la Espada y Alexander podrían haberlo hecho. Ellos no estaban haciendo lo que querían Geese y el Dios Humano.
“Bueno, ahora sé que mi familia está a salvo, así que eso al menos es un alivio. Aunque no puedo estar totalmente aliviado sabiendo que el Dios de la Espada, el Dios del Norte, y el Dios Ogro están a punto de atacarnos.”
Eran dos guerreros del rango Divino, además de otros cien del grupo de cacería. En el lado Superd había menos de veinte guerreros que podían luchar, además de las personas aquí presentes. Orsted, Zanoba, Ginger, Julie, Norn, Cliff, Elinalise, Ruijerd, Roxy, Eris, Sandor, y Dohga. Las mujeres y niños Superd, junto con el equipo médico, se quedarían dentro de la aldea. El equipo médico era una cosa, pero el grupo de cacería tenía sus ojos puestos en los Superd. Si lograban entrar a la aldea, todos ellos podrían terminar muertos.
Ginger, Julie, y Norn no eran luchadoras. Cliff… tampoco sería de mucha ayuda en una batalla. En cuanto a Orsted, él tampoco lucharía. Él era prácticamente incapaz de recuperar su poder mágico, y su capacidad máxima disminuía a medida que la usaba. Yo me había convertido en su subordinado para compensar eso. No podía pedirle su ayuda solo porque iba a haber una batalla. Empujarlo hacia el campo de batalla como un último recurso significaba enfrentarlo no solo contra uno, sino contra tres guerreros de rango Divino juntos. Él tendría que gastar una enorme cantidad de poder mágico.
Incluso si evitábamos eso, todavía estaba el hecho de que no sabíamos cuál era la apariencia actual de Geese. Tal vez aún tenía algunas fuerzas de respaldo. Si yo fuera Geese, no enviaría a cualquier idiota que creía que sería vapuleado en una batalla frente a frente. Le daría un plan a prueba de fallas. Orsted era la reina en la parte trasera del tablero. Seguro, yo ganaría ese intercambio si lo utilizaba, pero él sería tomado en la jugada siguiente. A menos que no hubiera otra opción mejor, lo mejor era que se mantuviera alejado.
Tres guerreros de rango Divino. No iba a ser una batalla fácil sin Orsted. Sería difícil… pero no tanto como para no poder ganar. Nosotros teníamos a tres luchadores fuertes —la Reina de la Espada Eris, el Dios del Norte Sandor, y al Emperador del Norte Dohga. Si yo trabajaba junto a Zanoba y Ruijerd para apoyarlos… no sería fácil, pero ya sea que luchemos o huyamos, no sería totalmente imposible.
Esta batalla sin cuartel se sentía pobremente planeada para ser algo pensado por Geese. Ahora mismo todos mis aliados estaban reunidos en la aldea Superd. Sería una cosa si él pensara que yo no estaba aquí, pero el hecho de caer dentro de la quebrada le reveló al Dios Humano que yo estaba con vida. Yo estaba aquí, como también Orsted. ¿Él de verdad quería una batalla sin cuartel aquí y ahora?
Ah, es cierto. Él había tenido al Rey Abismal Vita. Si todo hubiese salido de acuerdo al plan, Geese habría usado al Rey Abismal Vita para que Ruijerd me diese la espalda. Siguiendo eso, él me habría engañado mientras yo llegaba al Reino de Biheiril sin sospechar nada, para luego enviar hacia la aldea Superd al Dios de la Espada y Dios del Norte disfrazados, junto con el Dios Ogro. Habría habido tres guerreros de rango Divino más el Rey Abismal Vita y Ruijerd —un nocaut garantizado.
Él debe haber estado contando con eso. Sí. De acuerdo a eso, tal vez era acertado decir que él ahora tenía menos piezas sobre el tablero debido a que yo lo había superado tácticamente. Aunque también podrías atribuirlo a pura suerte de mi parte —yo aún no sabía quién era un apóstol y quién no. La información que nosotros habíamos reunido daba la sensación de que Geese no tenía a Gal Farion y al Dios del Norte Kalman III totalmente bajo su control. ¿Cómo había hecho Geese para que trabajaran para él? Si les ofreció algunas condiciones que ellos aceptaron, entonces esa sería la razón por la que estaban tan desesperados por atacar. Esas condiciones habían sido expuestas en esta misma conversación. Los tipos que me atacaron querían luchar contra Orsted. Después de verlo, ellos estaban listos para luchar. Geese había hecho posible ese encuentro para ellos. Eso era. Continuando esa idea, Geese presuntamente había entrado en acción tan pronto como supo que yo caí dentro de la quebrada. Él incluso había apresurado la partida del grupo de cacería, el cual debió haber partido al mismo tiempo que los guerreros Ogro. Geese tenía que haber sabido que yo tendría problemas para salir de la quebrada y trató de terminar las cosas mientras yo estaba fuera de escena. Geese, sabiendo que yo no estaba muerto, no había perdido tiempo en enviar al grupo de cacería, para darle un golpe crítico a Orsted. Él había estado ocupado mientras yo estaba fuera de combate, pero lo mismo aplicaba para mí. Regresé antes del comienzo de la batalla, y las cosas iban por buen rumbo.
Era posible que él hubiese descubierto la identidad de Sandor. Además, considerando lo preocupado que había parecido el Dios Humano…
“… Esta podría ser nuestra oportunidad de victoria,” dije en voz baja. Un joven entró al vestíbulo justo en ese momento. Él portaba una lanza blanca —era un guerrero Superd.
“El grupo de cacería ha llegado. Están a medio día de distancia.”
Había regresado a tiempo, pero por muy poco.
La Quebrada del Wyrm de Tierra. Tenía, en promedio, cuatrocientos metros de un lado a otro. En la parte más ancha, se extendía más de quinientos metros, pero en la parte más estrecha, solo tenía cerca de cien metros. Los Superd habían colocado un puente sobre el punto más estrecho y lo usaban para entrar y salir del bosque. Ellos aplastaron y untaron hierbas que repelían a los Lobos Invisibles por todo el puente.
Nuestros enemigos eran numerosos, pero esta era su única ruta. A diferencia de un río, la quebrada no podía ser cruzada fácilmente. Ellos tendrían que detenerse ahí. Derribar el puente nos daría tiempo. Además, a diferencia del bosque, ahí no había obstáculos que me impidieran usar el Ojo de Visión Distante. Eso los colocaba dentro de mi rango de disparo.
“Vamos a dejar el puente.”
Decidimos dejar el puente. Podíamos derribarlo si el grupo de cacería trataba de cruzarlo. Una vez que caías, volver a subir no era nada fácil —yo lo sabía por experiencia propia— y había algunos beneficios más. No hubo tiempo para colocar una trampa, pero decidimos esperar al enemigo ahí. Ahora mismo estábamos desplegando a seis defensores: Eris, Ruijerd, Zanoba, Sandor, Dohga, y yo. Nosotros seis enfrentaríamos a los tres de rango Divino. Los guerreros Superd se concentrarían principalmente en el grupo de cacería. Yo tenía algo más para Roxy, así que ella permanecería apostada en la retaguardia. Elinalise y algunos de los guerreros Superd estarían protegiéndola. Cliff y los demás protegerían la aldea.
Supongo que era una formación de batalla bastante tradicional. Los guerreros en la vanguardia, y los magos en la retaguardia. Además, podíamos enviar de vuelta a la aldea para ser sanado a cualquiera que resulte herido. Hablando de sanación, yo decidí quedarme con la Mano Atofe por el momento. Ahora mismo, nuestro tiempo —como también los pergaminos que Roxy y Zanoba portaban— eran limitados. Mi nuevo brazo parecía tener mejores especificaciones que mi brazo real, así que supuse que me lo quedaría, pero restauraría mi brazo una vez que la batalla termine. Yo podía usar un pergamino de magia de sanación cuando llegara el momento. Era un obsequio de un rey demonio, así que iba a divertirme con él.
Medio día después, al otro lado del puente había un grupo de cacería de cerca de cien personas. Tres hombres estaban posicionados al frente del lado del Reino de Biheiril. El primero era un hombre de mediana edad con una espada en su cintura. Ese era el Dios de la Espada Gal Farion. Él ya había perdido su título como Dios de la Espada ante otro espadachín, y ya estaba envejeciendo. Pero ¿sus habilidades con una hoja? Eso no se había deteriorado. Yo era prueba de eso. Dudaba sobre agregar antiguo o anterior a su nombre, y por supuesto que no bajaría la guardia. Luego había un niño con una espada gigante colgando sobre su espalda —el Dios del Norte Kalman III, Alexander Rybak. Él era uno de los Siete Grandes Poderes, pero su fuerza era desconocida. Por último, con casi tres metros de alto, tan ancho como un árbol gigante y usando un collar que parecía tener una campana y un taparrabo atigrado, había un ogro rojo.
Ese era el Dios Ogro Marta. La suposición de Orsted era que él no había atacado a mi familia, pero no estábamos seguros. Tal vez debía agradecerle por eso… pero no planeaba hacerlo. Él había atacado la oficina. Lo cual había sido malo para la chica elfo de la recepción. Su nombre era Fa… Farraris… ¿cierto? No, esperen. Um. Bueno. Era algo así. Lo admito, aún no me aprendía su nombre, pero aun así quería vengarla.
“No hay señales de Geese, ¿eh?” Por desgracia, yo no veía a un hombre con cara de mono. ¿Se estaba ocultando cerca, o estaba en espera en la Segunda Ciudad de Irelil? En cualquier caso, él no estaba dentro del rango del Ojo de Visión Distante. Era de esperarse de Geese. Si no tenía las cosas totalmente bajo control, él podría haber decidido dejar todo de lado y correr con la cola entre las piernas.
Podía ver rostros asustados dentro del grupo de cacería mientras ellos miraban hacia los guerreros Superd con sus cabellos verde y lanzas blancas. Eran los diablos de los cuentos de hadas. Si ganábamos esta batalla, yo iba a vender folletos de Ruijerd en cada esquina del Reino de Biheiril.
“¡No hay nada que temer!” A diferencia del grupo de cacería, los tres de rango Divino al frente no se veían asustados de los guerreros Superd. “¡Los superamos por mucho en cuanto a números!” Alexander estaba particularmente animado. Él levantó su puño en el aire, dando un discurso conmovedor para subir la moral, con una voz lo suficientemente alta como para llegar hasta nosotros.
Era cierto, el grupo de cacería nos superaba en número, pero él estaba equivocado en algo. Nosotros estábamos en el bosque, y teníamos a los Superd, así que teníamos la ventaja.
Todos ellos desenfundaron sus espadas mientras miraban hacia los más o menos veinte de nosotros al otro lado de la quebrada, con una hostilidad evidente en sus ojos. Y entonces, Alexander sacó la espada de su espalda.
“¡Mi nombre es Alexander Rybak, el Dios del Norte Kalman III! ¡Síganme y juntos conseguiremos la victoria!”
Y así, Alexander comenzó a correr a través del puente colgante mientras rugía. Sandor gritó justo después, “¡Ahora!”
Yo disparé Cañones de Piedra desde ambas manos. Estos volaron directamente hacia la base del puente colgante, haciéndolo pedazos. Ruijerd, quien estaba frente a mí, también hizo su movimiento. Él cortó a través de las cuerdas que sostenían el puente con su lanza blanca.
“¡Aaaah!”
Todos miraban sorprendidos la caída del puente. El Dios del Norte Kalman III comenzó a caer dentro del abismo.
Todos nos quedamos mirando con asombro, incluso Sandor, quien había dado la orden.
No puede ser. Eso no acaba de pasar. Tienen que estar bromeando…
Bueno, él de seguro no iba a regresar después de una caída como esa.
… Pero estábamos hablando de Alexander, así que podría sorprendernos. Aun así, incluso si sobrevivía, iba a tomarle un tiempo volver a la cima.
“… B-bueno, ¿ya vencimos a uno?” dije. Nadie celebró. Tampoco había alguien enojado. El asombro de lo que acababa de suceder estaba grabado en la mente de todos. ¡Esta es nuestra oportunidad! Concentré magia en mis manos. La lista de personas que podían atacar era malditamente corta ahora mismo.
Hagámoslo.
Levanté mi mano izquierda hacia el cielo. Envié un enorme flujo de poder mágico para crear nubes de tormenta, para luego usar mi mano derecha para controlar el poder mágico violento, comprimirlo, y hacerlo caer.
“¡Rayo!” Un rayo cayó inmediatamente; se pudo ver un destello. Mi visión se volvió blanca, y luego hubo un estruendo. El rayo impactó a nuestro alrededor a máxima potencia. Una nube de polvo se elevó sobre el lado opuesto de la quebrada. Las llamas tragaron a los árboles, los cuales crujían cuando se estrellaban contra el suelo. No estaba seguro de cuánto daño había provocado, pero lo sentía. Lo sentía con tanta fuerza que mis manos temblaban. Era la sensación de haber matado personas. Contuve mis náuseas, para luego volver a concentrar poder mágico en mis manos.
“Un disparo más…” Un segundo después de decirlo, algo salió disparado de la nube de polvo. Una silueta roja. El salto fue uno sin ningún esfuerzo y desde esta distancia, silencioso, como si estuviera volando. Su aceleración era abrumadora. La silueta roja cerró la brecha a una velocidad abrumadora e hizo impacto. Impacto era la única palabra para describirlo. Hubo un estallido y una nube de humo como la del disparo de un cañón.
Eran un ogro de piel rojiza, y un humano de cuarenta y tantos años de edad: el Dios Ogro Marta y el anterior Dios de la Espada Gal Farion. Ellos habían saltado hacia el otro lado de la quebrada. Un salto de cien metros. Esa era la capacidad de los Siete Grandes Poderes.
“Bien… ¿Quién va a luchar contra mí?” Él era un lobo hambriento. Cuando yo lo había enfrentado la última vez, él se había visto bastante relajado. Esto era diferente. Esta era una batalla con implicaciones mortales. En su cintura, alojada dentro de su resplandeciente vaina, había una espada. Probablemente era una mágica. Esta no era como la que mi armadura había detenido. Sentí el sudor frío bajar a través de mi espalda.
“Yo.” Una perra iracunda de cabello rojo dio un paso al frente, como si fuese la conclusión inevitable. Ella tenía dos espadas en su cintura. Cruzó sus brazos y se posicionó de forma imponente frente a Gal Farion.
“Sí, eso creí. ¿Quién más?”
“Yo,” dije.
Gal Farion se burló. “¡Vaya, vaya! Te ves bien para ser un hombre muerto.”
“Vivito y coleando.”
“Tch. Te dije que debimos haber cortado su cabeza,” murmuró él.
¿Hacia quién iba dirigido ese mal humor…? Supongo que hacia Geese.
Había uno más de nosotros. Él no dijo su nombre, pero a mi lado yacía un valiente y experimentado guerrero de cabello verde con una lanza blanca en su mano.
Los tres estábamos reunidos. Eris, Ruijerd, y yo. Los tres íbamos a luchar juntos. Fin del Camino estaba de vuelta.
Era tres contra uno, pero no veía a nadie quejándose. El plan había sido que Sandor y yo lucháramos contra Alexander, pero entonces el niño metió la pata con un movimiento estúpido. Sandor, Zanoba, y Dohga enfrentarían al Dios Ogro, quien se especializaba en el combate cuerpo a cuerpo. Zanoba y Dohga eran descabelladamente fuertes contra los del tipo que usaban la fuerza bruta.
Además, Sandor, el Dios del Norte Kalman II, supuestamente tenía experiencia luchando contra enemigos grandes. Ellos eran el equipo perfecto. Podían ganar. Podríamos perder a alguien a lo largo del camino, pero aun así derrotaríamos a estos dos.
“¡Hup!” En ese momento oí un grito desde detrás de nosotros. Me di la vuelta justo a tiempo para ver algo saliendo disparado desde la quebrada —no algo. Era un niño de cabello negro. El que literalmente acababa de caer dentro de la quebrada.
Él limpió su frente y levantó su espada en lo alto mientras respiraba con dificultad. Luego, como si estuviera actuando en una obra de teatro, él proclamó, “¡Yo soy el Dios del Norte Kalman III! ¡Asesinaré al dios del mal, Orsted, y me convertiré en un héroe! ¡Cualquiera que quiera interponerse en mi camino puede retarme!”
No puede ser… esto no está sucediendo. ¿Acaso él subió corriendo? ¿Desde el fondo de la quebrada…?
Para ser justos, si bien era una quebrada, no era totalmente vertical. Con magia, incluso yo podría detener mi caída y volver enseguida. O tal vez él había subido corriendo desde el fondo incrustando esa espada en la pared mientras subía… Esa era la capacidad de los Siete Grandes Poderes.
“Entonces no funcionó,” dijo Sandor. “Rudeus-sama, ¿enfrentamos a este cabeza hueca?”
“Sí,” asentí hacia él.
Estaba decepcionado de no poder luchar junto a Eris y Ruijerd, pero bueno. Teníamos que volver al plan original.
“Cuidado con esa espada,” dijo él. “Es la más poderosa del mundo.”
Existía una sola espada adecuada para ser usada por el Dios del Norte: la espada legendaria, forjada después de la derrota del Monarca de los Reyes Dragón. Kajakut, la Hoja del Rey Dragón.
Sin embargo, el amo de la espada estaba mirando boquiabierto hacia nosotros, con la espada todavía en el aire. “… ¿Por qué?” exigió él. “¿Por qué estás aquí?” La voz del Dios del Norte Kalman III, Alexander Rybak, temblaba mientras miraba hacia mí.
Vaya, vaya. ¿Tan sorprendente es ver que sobreviví? ¿Que estaba lo suficientemente bien como para participar en esta batalla? Pensé que lo habías escuchado de Geese, pero supongo que no lo creíste. Verás, cuando no ves a un personaje morir, como cuando cae por una quebrada, eso siempre significa que va a regresar.
Esperen, ¿qué? ¿Acaso… no está mirando hacia mí?
La mirada de Alexander estaba dirigida detrás de mí. Hacia Sandor. Él estaba mirando hacia Sandor. Ah, entiendo. Eso tiene más sentido.
“¡Papá!” Tal vez ese grito dio inicio a la batalla, o tal vez solo fue una cuestión de sincronización.
“¡Graaaaaaah!”
Lo siguiente que supe fue que el Dios Ogro Marta balanceó sus brazos hacia arriba y los estrelló contra el suelo, todo mientras dejaba salir un grito de batalla. El suelo se partió, la quebrada se derrumbó, y una fila de árboles fue derribada. Permití que el impacto me llevara, dando comienzo a la batalla.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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