Dispositivo de Teletransportación hacia Otro Mundo
Capítulo 5: Dispositivo de Teletransportación hacia Otro Mundo
La fortaleza flotante, el piso cincuenta del sótano. Inmediatamente después de salir de la escalera encontramos una gran habitación y, en medio de ella, un círculo mágico.
El círculo de teletransportación.
Si bien era similar a cualquier otro círculo de teletransportación que podía recordar, algo sobre él era extraño.
Para empezar con lo obvio, este era enorme. Probablemente tenía cincuenta metros de diámetro y cerca de un metro de alto. Estaba compuesto de tabletas de piedra de cerca de un metro cuadrado de área y diez centímetros de grosor. Cualquier punto dentro del círculo tenía diez de ellas apiladas unas sobre otras, y estas componían el borde del círculo.
Un enorme arco se extendía sobre él, y la parte inferior había sido grabada con marcas muy juntas. Estas presumiblemente formaban parte de un círculo mágico. Era un impresionante círculo mágico tridimensional. El bidimensional ya no era de utilidad. Ahora era más bien un dispositivo o aparato mágico.
“Cliff estaría atónito si viera algo así…”
Ese fue un comentario de parte de Zanoba. Yo había regresado para traerlo, ya que esto involucraba círculos mágicos. Esto estaba mucho más allá de lo que Zanoba o yo podríamos dibujar. Incluso sería difícil para Roxy, quien recientemente había decidido estudiar todo lo posible sobre círculos mágicos. Tal vez Cliff podría… pero él no tenía experiencia dibujando algo de esta magnitud.
“Una obra de arte,” destacó Perugius. Mantuvo en alto su cabeza como si él mismo hubiese construido el aparato.
Tal vez no era completamente egoísta. Debe ser muy gratificante que alguien a quien enseñaste cree una obra maestra. Sin mencionar que probablemente Perugius estuvo involucrado en su diseño y construcción.
“¿Qué dices, Orsted?” preguntó Perugius.
“Este es un gran progreso… Estoy impresionado.”
Orsted otra vez había aparecido de la nada. ¿Cuándo había llegado aquí?
Un círculo mágico tridimensional estaba compuesto de veinticinco mil tabletas de piedra. Eso era algo que Orsted, dentro de todos sus bucles, nunca antes había visto. Los autómatas que el Rey Dragón Maniaco dejó estaban compuestos de tal vez cincuenta partes a lo mucho, ninguna de ellas terriblemente grande. Nanahoshi construyó este círculo mágico como si las limitaciones en cuanto a tamaño no importaran.
“Tal como pensé. Mira hacia arriba, hacia ese arco.”
“¿Eso también es una parte? No se ve conectado.”
“Ah, pero lo está. Ese es un dispositivo para confirmar una teletransportación exitosa. Estás consciente de que los círculos de teletransportación dejan rastros de poder mágico después de su uso, ¿correcto?”
“Sí.”
“Bueno, eso cambia dependiendo del tipo de círculo de teletransportación. Al medir ese poder mágico, podemos juzgar si la teletransportación hacia otro mundo fue o no un éxito.”
“¿Eso se puede hacer?”
“Hmph, pensar que llegaría el día donde yo tendría algo que enseñar a un sabio.”
“Me sobreestimas. He aprendido tanto de ti como lo que yo te he ofrecido.”
“Hmph. Qué trillado. Lo sabías todo desde el momento que te conocí.”
Perugius y Orsted estaban teniendo una charla amistosa. Perugius sonaba como si estuviese presumiendo finalmente haber superado en algo a Orsted, pero Orsted sonaba como si estuviese recordando viejos tiempos—tal vez había una pizca de dolor en su voz.
“Rudeus.”
Nanahoshi se dio la vuelta hacia mí y vino en mi dirección.
“Vamos a comenzar enviando cosas simples. Luego comprobaremos los rastros de poder mágico del círculo de teletransportación para comprobar la teletransportación hacia el otro mundo. Si eso funciona, avanzaremos teletransportando animales vivos, y finalmente, a mí. Ese es el plan.”
“Entiendo, pero no quiero causar otro incidente de desplazamiento, ¿bien?”
“Todo estará bien. Confía en mí, estaremos bien.”
Nanahoshi repitió dos veces que las cosas estarían bien, lo cual no era tranquilizador. Ella sí me dio un reporte detallado antes, pero la cantidad de páginas era tan grande que ni siquiera pude ojearlas. Era tranquilizador que Nanahoshi hubiese realizado experimento tras experimento para asegurarse de no causar otro incidente de desplazamiento. Sylphie incluso había ayudado con algunos.
“¿Estás segura?”
“Muy segura.”
Bueno, su convicción parecía lo suficientemente firme.
“Muy bien, hagámoslo.”
“Cierto. Comenzaremos con una manzana…”
Nanahoshi debe haberla preparado de antemano. Ella sacó una manzana de una canasta que estaba ubicada en una esquina de la habitación. Luego escaló el aparato, trotó hacia el medio, y colocó la manzana justo en el centro.
“Perugius-sama, si no le molesta.”
“Muy bien.”
Perugius se movió hacia el lado opuesto del círculo mágico. Él no estaba solo; sus sirvientes se esparcieron para rodear el perímetro, con cada uno de ellos separados por la misma distancia.
“Rudeus, ven aquí.”
Seguí las instrucciones de Nanahoshi y me posicioné en un punto justo al lado opuesto de Perugius. Ahí, vi dos ranuras con forma de mano que supuestamente eran para mí.
“Comienza a canalizar poder mágico cuando dé la señal. Tanto como puedas.”
“Entendido.”
Coloqué mis manos adentro tal como me lo pidieron. Algo sobre todo esto era extrañamente emocionante. Miré atrás hacia Sylphie, para encontrarla mirando con asombro hacia el enorme aparato y hablando sobre algo con Zanoba. Ella tenía un conocimiento superficial sobre círculos mágicos, así que debe haber estado interesada.
Eris no se estaba integrando a su conversación; en cambio, ella estaba mirando confiadamente arriba hacia el arco con su pose de siempre. Creo que le gustan las cosas grandes. Detrás suyo, Orsted estaba de pie inmóvil—
“¡Perugius-sama! ¡Por favor, tome su posición!”
“Muy bien.”
Ah, ups, tengo que concentrarme. Bueno, no es como si fuera a hacer mucho más que canalizar poder mágico, pero igual.
“Ahora… Comiencen.”
Tanto Perugius como todos sus sirvientes colocaron sus manos sobre el círculo mágico al mismo tiempo. El borde del círculo mágico inmediatamente comenzó a parpadear. Sin embargo, solo el borde. Los finos detalles del borde del círculo mágico se iluminaron intensamente, pero la zona cerca del centro permaneció oscura. ¿Acaso es un fracaso?
“Rudeus.”
“Bien.”
Empecé a canalizar poder mágico desde mis manos después de escuchar eso. De pronto, mi mano derecha se sintió como si estuviera pegada al aparato. Lo sentí succionando una cantidad enorme de poder mágico. Lo que no entendía era porqué solo venía de mi mano derecha. También estaba fluyendo de mi mano izquierda, pero era una sensación mucho más débil. ¿Acaso tenía que incrementar el flujo en mi mano izquierda?
En el momento que ese pensamiento cruzó mi mente, la cantidad de poder mágico que estaba absorbiendo a través de mi mano izquierda se incrementó dramáticamente. En cambio, la cantidad de mi mano derecha había disminuido. Derecha, izquierda, derecha, izquierda. La fuerza con la que succionaba poder mágico cambiaba una y otra vez. Si me concentraba en la sensación, podía sentir cómo la salida de poder mágico difería para cada palma y dedo.
No se sentía mecánico; podía sentir algo humano en su extracción. Quien lo estaba controlando… Perugius, ¿eh? Su expresión no lo dejaba ver, pero supongo que su papel era más que activar esta cosa. Él también dirigía a sus asistentes. Esta máquina mágica no era automática después de su activación; necesitaba ser operada.
Las líneas del círculo mágico tomaron vida lentamente. Cambió de colores desde el azul, al verde, y luego al blanco mientras su luminosidad abrumaba la habitación. Pronto, era demasiado brillante como para mantener mis ojos abiertos. ¿Acaso el círculo mágico estaba iluminando toda la habitación por sí solo? Nunca había visto algo parecido…
No. Sí había visto algo así. Una vez. Esto era tal como el incidente de desplazamiento—
Blip.
La luz desapareció justo después de ese sonido.
Aunque no toda.
El arco. Solo el arco seguía iluminando tenuemente la habitación y la zona directamente debajo suyo—el centro del círculo mágico. El lugar donde alguna vez estuvo la manzana. Ahí quedó algo. Algo azul pálido. Partículas azul pálido ahora estaban flotando hacia arriba desde el círculo, como burbujas antes de desaparecer en el aire como si nada.
“El experimento fue un éxito,” dijo Sylvaril.
“…”
Nadie respondió. Ella siguió su trabajo como si fuese totalmente normal. Sylvaril escribió algo en una hoja de papel cercana.
“Ahora comenzaremos a analizar el poder mágico residual para refinar nuestra precisión hacia el otro mundo. Aunque ya tenemos información sobre este tema, así que dudo que tome demasiado tiempo.”
Yo saqué mis manos del dispositivo mágico mientras escuchaba la explicación de Nanahoshi.
“Rudeus, ¿estás bien?”
Esa pregunta me hizo recordar la sensación de mi poder mágico siendo succionado. Esa cantidad… y solo fue una activación; succionó esa cantidad de poder mágico en solo un minuto o dos. Algunos intentos más como ese me dejarían completamente seco.
“Estoy bien, pero no podré encargarme de muchos más intentos como ese.”
“Ya veo… Bueno, buen trabajo. Estamos planeando ir a un ritmo de una activación cada uno o dos días, así que puedes descansar por el día de hoy.”
Nanahoshi me agradeció bajando su cabeza y corrió hacia Perugius. Ella tomó notas mientras consultaba con el equipo de investigación. Nanahoshi probablemente iba a compilar la información en un reporte y aplicarla al siguiente experimento.
El propio sistema de teletransportación entre mundos era funcional. Todo lo que quedaba era completar el arco, analizar estos rastros de poder mágico, y de forma lenta pero segura avanzar a objetos que se parecieran más a Nanahoshi.
Estas etapas finales supuestamente iban a tomar cerca de un mes. Perder tanto tiempo mientras Geese estaba suelto no era ideal… pero era lo que era. Pensé en ello como empezar de cero para compensar haber fallado en convertir a Perugius en mi aliado antes.
Pasaron dos semanas. Yo viajé entre mi casa y la fortaleza flotante para ayudar con los experimentos.
Gasté mucho de mi poder mágico en esos experimentos, suficiente como para dudar de si podría recuperarme de todo eso para el día siguiente. Decidí limitar mi uso de poder mágico diario tanto como pude, conservándolo para los experimentos en caso de que fuéramos acatados por sorpresa.
Con mi decisión de tomarlo con calma, las cosas… se volvieron mucho más relajadas.
Tampoco estaba diciendo que no tenía nada que hacer. Hablé con Zanoba sobre la administración de las ventas de figuras; hablé con Roxy sobre mejoras potenciales a la Armadura Mágica. Intercambié información con colaboradores alrededor del mundo a través de las tabletas de contacto. Ideé planes con Orsted que aún debíamos concretar. Todo tipo de cosas. No estaba holgazaneando. Sin embargo, comparado al ritmo del pasado año y medio, esto fue como un paseo por el parque.
Tuve varias respuestas sobre mis observaciones acerca de la administración del Grupo de Mercenarios o la venta de figuras—y muchas cosas más—que llegaron a mí a través de la tableta de contacto, pero aquí tenía más expertos con los que podía consultarlo. No tenía que decidirlo todo por mi cuenta. Es más, no estaba desperdiciando tiempo viajando, así que podía ver a mis hijos antes de que todos nos fuéramos a dormir. Hablaría de mi día con Zenith mientras ella leía mi mente, hablaría sobre Cliff con Elinalise cada vez que ella venía a la casa, ayudaría a Lara a hablar, a Lucie con sus estudios, haría que Ars llorase en mis brazos, y cambiaría los pañales de Sieg.
Así debe sentirse un adicto al trabajo crónico tomando sus primeras vacaciones largas en años. Estaba comenzando a entender la razón por la que últimamente Orsted se había estado quedando cerca de Sharia.
Había ocasiones en las que me preocupaba no estar haciendo suficiente, pero todos necesitan un descanso. Tal vez la mejor forma de prepararme para los desafíos en mi futuro era tomar un descanso.
Lo único que habría mejorado estos días habría sido perderme dentro de unos pequeños juegos nocturnos, pero yo era un niño bueno. Tenía un objetivo que requería resistir tales urgencias, así que lo hice.
Transcurrió un mes completo de esto, y antes de darme cuenta, los experimentos llegaron a su fin. Todos salieron tan bien como se esperaba. Mientras progresaban los experimentos, nosotros cambiamos de enviar frutas al otro mundo a enviar animales vivos. Enviamos animales cada vez más grandes, con cada uno de ellos requiriendo reajuste tras reajuste del círculo mágico.
Eventualmente enviamos un caballo al otro mundo, el cual fácilmente tenía tres veces el tamaño de Nanahoshi. Revisamos los resultados registrados por el arco. Dijo que el caballo fue enviado al otro mundo sobre una masa de tierra entre diez a treinta metros por sobre el nivel del mar.
Una masa de tierra entre diez a treinta metros por sobre el nivel del mar. Ese era un objetivo que estábamos configurando de nuestro lado. No era como si pudiésemos saber dentro de las fronteras de qué nación enviamos al caballo a partir del poder mágico residual. Las únicas configuraciones de los círculos mágicos de este mundo que podíamos aplicar al otro mundo eran si el destino era tierra o mar y lo elevado que estaba el destino. Aun así, esas configuraciones por sí solas realmente disminuían las probabilidades de morir en el instante que llegabas al otro lado.
Si bien lo llamábamos otro mundo, no sabíamos si era el mismo mundo que Nanahoshi y yo conocíamos. Por supuesto, habíamos estado invocando cosas como botellas plásticas de ahí, así que la probabilidad era bastante alta. Pero eso no era una garantía. Todavía era posible que este otro mundo fuera uno completamente diferente que simplemente se parecía al que nosotros conocíamos.
Incluso si fuera nuestro mundo, la configuración vaga de masa de tierra entre diez a treinta metros por sobre el nivel del mar aún hacía más que probable que el destino fuera otro país. Es más, el viaje a casa sería a pie. Si alguien fuera teletransportado con suficiente comida, agua, equipo para el frío, y las cosas que pudiera necesitar para cambiarlas por dinero, entonces era posible que llegara a Japón… pero sería un viaje brutal.
Aun así, Nanahoshi parecía estar dispuesta a intentarlo. Su mente se había decidido hace mucho tiempo.
Lo siguiente era el intento real. Íbamos a enviar a la propia Nanahoshi. Establecimos la fecha final tres días desde ahora, esto para darme algo de tiempo de descanso.
Nanahoshi vino a mi casa dos días después de que concluyó el experimento final.
“Quiero tomar un baño en tu casa una última vez,” dijo ella. Supuse que esa solo era una excusa.
“Bueno, ¿qué tal si tenemos una fiesta de despedida mientras estás aquí?”
“No, no hace falta.”
Y así, Nanahoshi desapareció dentro del baño, sola.
Yo no sabía qué era lo que quería Nanahoshi. ¿Quiso cambiar de aires antes del gran día, o solo quería decir adiós? ¿Quería una última noche de pasión para recordar este mundo? De ser así, tal vez debería entrar en el baño y—no, definitivamente no era eso. Esa solo fue una fantasía provocada por mi abstinencia. Además, Sylphie se enojaría mucho si de verdad lo hacía. ¡Aléjate, maldita tentación!
Había oído que ella se había despedido de todas las personas que vivían en Sharia, así que tenía sentido que viniera aquí por la misma razón. Era su última noche en este mundo. Ella escogió pasarla despidiéndose de mi familia.
Lo menos que yo podía hacer era informar en secreto a Aisha y Lilia para que pudieran organizar una celebración digna de esta última noche. Algo rico en papas fritas. Norn además venía a casa el día de hoy, así que, aunque sea algo pequeño, íbamos a despedirla con una sonrisa en su rostro.
“¡Oye! ¡Vuelve aquí!”
“¡No quiero!”
Eso me trajo de vuelta a la realidad. Lucie había entrado repentinamente a la habitación, mientras Sylphie y yo cuidábamos a Sieg. Y ahora, ella había saltado sobre mi regazo.
“¡Papi, ayúdame!”
Supongo que había recibido una misión secundaria.
Una jovencita desnuda necesitaba ser rescatada. Pensar que mi pequeña Lucie se convertiría en una niña tan traviesa… Aun así, un hombre que se rehusara a ella no tendría el derecho de llamarse a sí mismo hombre. ¡Quédese detrás de mí, señorita! ¡Ya sea un dios dragón o un dios demonio, yo le daré una paliza si él se atreve a amenazarla!
“¡Rudeus!”
El monstruo apareció: un dios demonio con cabello rojo.
Además, ella no estaba usando nada en la parte superior. Oh, no, la debilidad de Rudeus el Célibe. ¡Un golpe crítico! Mis posibilidades de victoria se ven sombrías.
“Rudeus, atrapa a Lucie por mí. Ella está haciendo un berrinche sobre tomar un baño. ¡Lucie, acabas de decir que necesitabas uno después de sudar tanto practicando con la espada!”
Atrapé a Lucie.
Lo siento, Lucie. Tienes que tomar un baño después de hacer ejercicio.
“¡No quiero! ¡Mamá Roja es demasiado brusca!”
“¿Brusca? Eris… Sé que yo puedo soportarlo, pero no deberías golpear a los niños.”
“Qué grosero. ¡Por supuesto que no los estaba golpeando! Lavar cabello… no es mi fortaleza, eso es todo.”
Ajá. Miré de vuelta hacia Lucie. Ella estaba inflando sus mejillas, quejándose de que la Mamá Roja le lastimó los ojos cuando lavaba su cabello.
Ahora todo tenía sentido.
Lo siento, Eris. Debí haber sabido que ni siquiera tú golpearías a los niños.
“Muy bien, Lucie. ¿Qué tal si finalmente te enseñamos a lavarte el cabello tú sola?”
“Papi no… Bueno…”
Lucie empezó a decir algo, pero se detuvo a medio camino. Ella siguió a Eris de regreso al baño.
“Tal vez solo quería que tú lavaras su cabello, Rudy.”
“Sí, tal vez…”
Pero Nanahoshi estaba tomando un baño ahora mismo, así que de ninguna forma podía entrar.
Esperen.
Es cierto, yo no se lo había dicho a Nanahoshi. Tal vez aún quedaba tiempo para entrar… No, ella probablemente lo sabía. Mi casa tenía la costumbre de permitir la entrada de grupos completos al baño desde que fue construida. Era demasiado tarde para quejarse sobre personas entrando repentinamente.
Roxy y Norn regresaron a casa un poco más tarde, llevando a Lara al baño junto a ellas. Nanahoshi, Eris, y Lucie salieron para darles algo de espacio. Ellas estaban humeantes. El largo baño además las dejó con un tono rojo brillante en su piel.
“¡Oye, Papi! ¡Nanahoshi-san me enseñó a lavarme mi cabello!”
“¿De verdad? Gracias, Nanahoshi.”
“De nada.”
Nanahoshi se había hecho cargo de Lucie. Ella también debe haber sido capaz de hablar las cosas con Eris. Parecían bastante relajadas juntas. Ah, los baños son verdaderamente magníficos. Desnudarse juntos es el primer paso para la paz mundial.
Finalmente, Sylphie y yo llevamos a Ars a bañarse, y después de bañarnos, ya era hora de la cena. El menú de hoy era carne, verduras, y arroz. Además, papas. Papas fritas de todo tipo. La mejor clase de comida basura.
Nanahoshi estaba siendo un poco tímida comparada al caos de mi familia, pero ella no dudó en comerse las papas. Incluso aunque podría tener todas las papas que quisiera cuando regresara a casa. La chica de las papas tenía un apetito inigualable.
“Esta comida sí que está deliciosa,” destacó ella. Nanahoshi no se detuvo con las papas; ella se sirvió animadamente el arroz.
“Tienen arroz en la fortaleza flotante, ¿no?”
“Sí, pero este arroz es más sabroso… creo.”
“Lo es.”
Nuestro arroz era uno crecido en Sharia marca Aisha. Tal vez podría cambiar el nombre de la marca a Sirvienta Picante o algo así. Ah, una sirvienta virgen todavía en su adolescencia cultivando los campos de arroz (usando a los hombres musculosos que contrató) para crear mi propio arroz personalizado. Era algo que seguramente dejaría satisfecho el apetito japonés.
“Oye, esta será la última comida de este mundo que podrás degustar… Asegúrate de masticarla, ¿bueno?”
“¿Acaso eres mi madre?”
Después de su respuesta, Nanahoshi comió en silencio por un rato.
“…”
En algún punto, su mirada se posó sobre mi familia, no sobre mí. Lucie charlaba animadamente sobre sus aventuras recientes mientras Norn escuchaba. Roxy le hablaba a Sylphie sobre todo lo relacionado a círculos mágicos. Eris alimentaba a Lara, Aisha a Ars, y Lilia y Zenith las observaban.
Era una escena tan animada que el viejo yo nunca habría podido imaginarla. Nanahoshi la observaba de forma anhelante. Debe haberle recordado a su propia familia.
La cena llegó a su fin mientras reflexionaba al respecto. Nanahoshi jugó con los niños por un rato después de aquello. Lucie se había encariñado rápidamente con Nanahoshi, probablemente gracias a haber tomado un baño desnudas juntas. Ars pasó un rato enterrando su rostro en los pechos de Nanahoshi, y como resultado estaba sonriendo de oreja a oreja. Y Lara estaba… bueno, igual que siempre.
“Nanahoshi, deberías pasar la noche aquí.”
Ella se quedó después de reflexionar sobre la sugerencia de Sylphie. Un final normal para la noche. Por desgracia, nuestra anteriormente habitación de invitados ahora estaba llena de niños. Sin un lugar para alojar a un huésped, nosotros eventualmente le dimos la habitación de Sylphie.
Yo hablé con Nanahoshi esa noche. La casa estaba en silencio. Todos los demás estaban profundamente dormidos. Nos sentamos cara a cara en la sala de estar, iluminados solo por la luz de la luna y la chimenea, mientras bebíamos de nuestras copas de vino.
Fue una conversación casual. Sobre los pasatiempos de Perugius, lo devota que era Sylvaril hacia Perugius, cosas así. El hecho de que Orsted y Perugius no estuvieran en los mejores términos, pero que parecían reconocer el valor del otro. Casi eran rumores de vecindario. En medio de nuestra conversación casual, Nanahoshi cambió el tema a algo más serio.
“Rudeus, te has convertido en un buen hombre.”
“¿De verdad?”
“Eras como un niño de primaria cuando te conocí. La siguiente vez que te vi, eras como un estudiante de secundaria. Hubo una vez en la que pensé que eras más joven que yo… Pero ahora, eres un adulto de verdad. Estás casado con hijos y todo eso.”
“Vamos, esas cosas no convierten a alguien en un adulto.”
Yo no entendía todo el asunto de ser un niño y un adulto. Había sido un niño mimado en mi vida anterior, y eso que mi cuerpo ya era adulto.
“Sí. Pero últimamente, te ves más como un adulto que yo.”
“¿De verdad?”
“Sí. Piensas en muchas cosas, como tus hijos, tu familia… En comparación, yo apenas he crecido…”
“Vamos, eso no es cierto.”
Nanahoshi había cambiado mucho en comparación a como solía ser. Antes ella no permitía que las personas se le acercasen. Era la invencible Silent Sevenstar.
“La antigua Nanahoshi no habría jugado con mis hijos.”
“Tal vez… Pero parte de eso fue porque me ayudaste. Hasta entonces, yo no sentía ninguna necesidad de involucrarme con las personas de este mundo.”
“¿Habrías cuidado niños en tu antiguo mundo?”
“Mmm… Probablemente… no. Supongo que habría pensado que serían una molestia para estudiar. Los exámenes de ingreso estaban próximos en ese entonces.”
Exámenes de ingreso y estudios, ¿eh? Esas palabras sonaban nostálgicas.
“Me pregunto cuántos años han pasado allá…”
“Ugh, no quiero ni pensar en eso…”
“Ah, lo siento.”
Habían pasado cerca de quince años desde que ella llegó aquí. Si había pasado la misma cantidad allá, sería como el cuento de Urashima Taro. Tal vez Nanahoshi envejecería instantáneamente quince años en el momento que regrese.
“Para ser honesto, tengo la sensación de que no ha pasado mucho tiempo allá.”
“¿Por qué lo dices?”
Le expliqué mi razonamiento con unas copas de más a Nanahoshi.
“Tú y yo fuimos atropellados por ese camión el mismo día, ¿cierto? Pero yo llegué a este mundo casi diez años antes. Quizás el tiempo fluye de una forma diferente entre estos dos mundos. Apuesto a que estarás bien.”
“Hah. ¿Tú crees?”
Nanahoshi por un momento se vio como si estuviese pensando en algo.
“Esperen… Esperen un momento. ¿A qué te refieres al decir que fuimos atropellados por ese camión el mismo día?”
Ups.
“¿Estás diciendo que estabas ahí?”
“Eh, bueno…”
“Espera. Necesito un minuto…”
Nanahoshi presionó sus dedos contra su sien y cerró sus ojos, como esforzándose por recordar algo. Su rostro repentinamente se iluminó.
“Ese gordo.”
Ah, aaah… ¿¡Qué he hecho…!?
Debe haber sido el alcohol. Y después de haber sido tan cuidadoso todo este tiempo… Además, ¡qué grosera! ¿Cómo te atreves a llamar gordo a alguien? Es decir, sí, puede que haya sido gordo, pero…
“Fiu, así que era eso. Eras tú. Pensar que ese sujeto se convertiría en Rudeus… Esperen, así que al final realmente reencarnaste como alguien apuesto, ¿eh?”
Nanahoshi colocó su mano en su mentón mientras sus ojos se abrían por completo. Oh, no. Ella ahora estaba sobria. Creí que sentiría desagrado, pero ella ahora se veía un poco feliz.
“Um, disculpa, Nanahoshi-san… Pero, eh, ¿podrías, bueno, mantener esto en secreto de los demás? Lo apreciaría mucho.”
“¿Por qué?”
“Bueno… no creo que quieran quedarse a mi lado de saberlo.”
“No creo que todos se hayan acercado a ti por tu apariencia, sabes…”
“Aun así, hay cosas que preferiría mantener en secreto.”
“Mmm… Es justo.”
Nanahoshi acomodó su cuerpo en el sillón. No estaba seguro de si realmente lo había entendido, o si solo le preocupaba que yo no fuera a cooperar si ella seguía con el tema.
“A diferencia de mí, tú eres un reencarnado.”
“Sí.”
Así es, yo era un reencarnado. No podía regresar a como era antes. No tenía la intención de enterrar por completo mi pasado, pero ciertamente no iba a hablar al respecto si no tenía que hacerlo. Además, mi viejo yo daba vergüenza. Ser ese pedazo de mierda en el pasado fue lo que me convirtió en la persona que era hoy, pero eso no me hacía enorgullecerme de él.
“Entiendo. Lo mantendré en secreto.”
“Gracias… Te lo agradecería.”
Eso me recordó una cosa más sobre mi antigua vida.
“Es cierto, casi lo olvido.”
“¿Qué cosa?”
“Debido a que conoces mi identidad secreta… bueno, no debido a eso, pero como sea—me gustaría que le entregues esto a mi familia en mi antiguo mundo.”
Y así, yo coloqué una solitaria carta sobre la mesa. La carta algo abultada contenía todo lo que yo quería decirles a mis hermanos.
Habían pasado veinte años desde que llegué aquí. Yo había pasado por mucho. Sentía que podía ser capaz de mantener mi cabeza en alto y decir que era una persona diferente de la que fui en ese entonces. Y pongan bastante énfasis en diferente, si no les molesta. De ninguna forma me llamaría respetable. Había llenado la carta de disculpas por mis errores, recuerdos del tiempo que compartimos, lo que yo estaba haciendo ahora, y más. Aunque podría sonar como tonterías si Nanahoshi llegaba a Japón después de menos de un día de transcurrido en ese mundo…
Bueno. Podía vivir con eso. La carta no era solo para ellos, también era para mí y lo que necesitaba decir.
“Entendido,” dijo Nanahoshi mientras colocaba cariñosamente la carta en su bolsillo. “Me aseguraré de que llegue a su destino.”
“Gracias, cuento contigo.”
No había certeza de que ella fuera a ser teletransportada a Japón, o que pudiera regresar a Japón después de la teletransportación. El viaje podría tomar años. Mis hermanos podrían haberse mudado y ser imposibles de localizar.
Ella asintió a pesar de esas incertezas.
“Además, toma esto,” dije, entregándole una carta más, esta mucho más delgada que la anterior. “Solo en caso de que hayan pasado años en ese mundo, y si no tienes ningún lugar al cual ir y nadie en quien depender… escribí esta carta para decirles a mis hermanos que cuiden de ti. Incluso si es solo por poco tiempo.”

“¡…!”
Nanahoshi aceptó esta carta con sus manos temblorosas.
“Pero yo no puedo…”
“Oye, yo no era más que una molestia ahí, así que podrían cerrarte la puerta en la cara… pero quien sabe.”
“¿Eras una molestia?”
“Sip, un aislado sin trabajo.”
Bien podría escucharlo de mí. Si ella conocía a mis hermanos, ellos de seguro se lo harían saber.
Nanahoshi miró fijamente hacia mi rostro como si estuviese buscando señales de que yo era un perdedor. “Es difícil de creer.”
Tal vez esa incredulidad era prueba de lo mucho que yo me había esforzado. Pensar eso me hacía un poco feliz.
“Bueno, si me la estás ofreciendo, será un honor aceptarla,” dijo Nanahoshi, llevándose la carta a su pecho y bajando su cabeza. “No puedo agradecerte lo suficiente por todo lo que has hecho.”
Nanahoshi regresaría a casa mañana.
Los experimentos habían finalizado sin problemas. No había ni el más mínimo error en ese círculo mágico. Pero, aun así, en mi interior había una ansiedad que no podía sacudirme.
Habíamos hecho cada preparativo y cálculo posible. Nanahoshi parecía confiada. Absolutamente nadie creía que iba a fallar.
Pero aún había una última causa de preocupación. Una que no me atrevía decir en voz alta. Una que, en su corazón, Nanahoshi de seguro también conocía. Una que, si ella la conocía, tampoco la diría en voz alta. Tal vez ya la tenía bajo control.
Así que lo dejé así.
“Mañana… vamos a regresarte a casa.”
“Sí.”
Si tus convicciones eran lo suficientemente fuertes, todo lo demás eran solo detalles.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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