Therese Busca un Esposo
Capítulo Extra: Therese Busca un Esposo
Ese día, Therese hizo una visita a la mansión Latria. Ella visitaba a sus padres con más frecuencia después de todo ese incidente con Rudeus.
Cuando era joven, Therese se había revelado contra su madre tal como lo había hecho Zenith. Ella creía que nunca más volvería a pisar esa casa. Pero el tiempo pasó, y comenzó con su trabajo. Mientras crecía, ella también aceptó que su madre nunca cambiaría.
En ese entonces, casi todos sus encuentros con Claire habían terminado en gritos, pero el incidente con Rudeus había cambiado las cosas. Claire se había suavizado, y por lo tanto Therese había encontrado más razones para visitarla. La mayor de ellas era que en la casa de sus padres, podías comer sin la necesidad de cocinar o limpiar después. Therese ahora los visitaba casi día por medio.
Therese era una caballera, pero también tenía la posición de hija de un noble. Ella debe haber tenido los medios para contratar a un sirviente o dos. Sin embargo, después de ser echada y desheredada inmediatamente por su familia, ella no tuvo más opción que depender del escaso salario de un caballero. Una vez que se unió a la guardia de la Niña Bendita y se convirtió en capitana, su salario se incrementó a un nivel donde podría haber mantenido a una familia sin problemas. El problema era que en Millis, era tradición que la mujer proporcionase una dote al casarse. Dado el distanciamiento de su familia, Therese bien podría haberse dado por vencida completamente sobre casarse, pero no lo hizo. En cambio, ella ahorró todo lo que pudo, soñando con conocer a un príncipe encantador algún día.
Reconciliarse con su familia había vuelto inútil haber ahorrado todo ese tiempo, pero ella de todas formas mantuvo ese dinero.
“Ahora bien, Therese, ¿cuándo te vas a casar?” preguntó Claire.
Si tuviera una opción, inmediatamente, era lo que ella estaba pensando. Pero todo lo que salió fue… “Yo…”
Ella había soñado con su príncipe encantador ya por veinte años. Ahora probablemente era demasiado vieja como para conocer a uno. Incluso era estúpido esperar conseguir pareja.
“Tú ya no eres tan joven. Ya no diré cosas como que una mujer no debe desperdiciar su tiempo con un trabajo, pero ¿no crees que ya es tiempo de echar raíces?”
“Madre, ¿de verdad esa es tu opinión?”
“¿La opinión de quién más podría estar expresando? Tú eres una persona única, entiendo eso, pero me preocupo por ti como madre.”
“No, es solo que, Madre… Si tú no me encuentras pareja, ¿de qué otra forma puedo llegar a casarme?” preguntó Therese.
Como regla general, los matrimonios entre los aristócratas de Millis eran arreglados por los padres de la prometida. Era el deber de un padre encontrar pareja a sus hijos. No estaba prohibido que los hijos escojan a sus propias parejas, pero tales casos eran inusuales. Algunos factores estaban impidiendo que Therese se casara. Uno era que ella estaba muy lejos de ser la novia ideal, otro era que ella no tenía una familia que le presentase parejas potenciales, y también estaba el hecho de que nadie quería arriesgarse a provocar la enemistad de los Latria al casarse con su hija desheredada.
Ahora que Therese y Claire se habían reconciliado, eso último había sido resuelto. Así que era un avance.
“¿De qué hablas? ¿No dijiste que no querías eso?”
“¿Lo dije?”
“Recuerdo perfectamente el momento en que me dijiste gritando, ‘¿Acaso morir en una lucha por el poder hizo feliz a mi hermana?’”
“Cierto. Dije eso, ¿no?” murmuró Therese. Ella lo había olvidado.
“Tú eres una persona única, y creí que encontrarías a alguien por tu cuenta. ¿Por qué crees que nunca saqué el asunto a la mesa hasta ahora?”
“Tiene sentido…”
En ese entonces ambas se habían disculpado. Bueno, al menos Therese había tenido la intención de disculparse. Claire aceptó las decisiones de vida de Therese, lo cual era su versión de una disculpa.
Ellas se quedaron en silencio. Therese nunca habría soñado que sus palabras en ese entonces podrían contribuir a este miserable predicamento en el presente.
“Me gustaría retirar lo que dije en ese entonces,” dijo ella.
“Entonces comenzaré a buscar un esposo adecuado para una hija de los Latria.”
“G-gracias, Madre…”
“Oh, por dios. Siempre has sido así. Tomas decisiones sin consultar a los demás, y luego asumes que todos entienden cuando cambias de opinión. Therese, como una mujer de Millis…”
El sermón de Claire siguió por un rato. Therese bajó su cabeza sumisamente, pero ella en su interior estaba apretando su puño. Esta no era exactamente la forma en que había planeado conseguir un esposo, pero iba a servir.
Después de que le dijeron, “Ya eres un poco mayor para ser una novia, así que es mejor que te prepares para echar raíces,” al principio, Therese estuvo bastante impresionada por la propuesta que llegó unos días después.
Su nombre era Dusklight Morchite, el quinto hijo de la familia Morchite. Él tenía veintisiete años y era un Caballero de la Iglesia, aunque uno sin deberes importantes—servía más como una reserva. Él usualmente no tenía nada que hacer debido a esto, y pasaba sus días recorriendo la ciudad a gusto. Esa sola descripción no lo hacía sonar como el soltero más codiciado. Sin embargo, Therese era uno de los guardias de la Niña Bendita y lo suficientemente reconocida debido a ello. Ella además tenía la autoridad para delegar deberes a caballeros de más bajo rango, lo cual quería decir que podía recomendarlo para trabajos de ser necesario. Él tenía la edad perfecta. La preferencia personal de Therese en cuanto a hombres era aquellos que estaban a punto de cumplir la mayoría de edad, pero siempre y cuando fuera menor que ella, eso era suficiente. Ella había estado temiendo encontrar a un hombre gordo y grasiento pasado de los cuarenta, así que, en comparación, sentía que había encontrado oro.
Claire fue la que al final dijo, “Tú eres una hija de la Casa Latria. Mereces lo mejor.”
A pesar de todas las buenas cualidades de Dusklight, Therese no tenía la intención de comprometerse inmediatamente. No hasta que lo hubiese conocido en persona. Si él era apuesto, pensaba ella, entonces le hundiría sus garras.
“Ella es mi cuarta hija, Therese Latria,” dijo Claire.
Ellos se habían reunido en la mansión Morchite para la entrevista de matrimonio. Estas entrevistas siempre eran llevadas a cabo en una de las casas de las dos familias involucradas. No existía una regla sobre cuál debía ser, pero la tradición era que la familia del novio debía ser la anfitriona de la primera entrevista, y la segunda en la casa de la novia. Era una oportunidad para los seis participantes—los padres y la pareja potencial—de darse una impresión de la casa de la otra familia. Desde la tercera entrevista en adelante, en ocasiones eran presentados los demás miembros de la familia. Si una familia había ocultado deudas o problemas financieros, entonces los sirvientes podrían ser malhumorados, o la limpieza podría ser deficiente, o podría haber evidencia de visitas de personajes sospechosos—todo tipo de problemas podrían salir a la luz.
Debido a que los Latria y los Morchite eran aristócratas bastante conocidos en Millishion, el proceso de entrevista era meramente una formalidad.
“Si bien mi hija es un poco mayor, y carece de ciertas cualidades que se esperan en una dama, ella además es, como ya saben, una Caballera de la Iglesia. Si este matrimonio se concreta, ella por lo tanto tendría un entendimiento del trabajo de su esposo y sería capaz de apoyarlo. Ella misma está ansiosa por casarse y ser una esposa dedicada.”
Así fue como Claire la presentó. Therese no estaba segura de si sentirse halagada o insultada, pero lo dejó pasar. Ella usualmente nunca usaba vestidos, pero el día de hoy estaba usando uno largo azul. Therese levantó el borde de su falda y realizó una reverencia cortés. Ella la había practicado especialmente para el día de hoy. O, más bien, había sido forzada a practicarla.
“Mi nombre es Therese. Es un placer conocerlos,” dijo ella, con una sonrisa que había practicado tanto como su reverencia. Su pobre ejecución le hizo desear haberse esforzado más en la escuela.
“¡A-ack!”
Ella se congeló en medio de su presentación cuando vio el rostro de su esposo potencial. Ahí, frunciendo el ceño al verla, estaba un hombre que ella conocía. Él también sabía quién era ella. Él estaba completamente afeitado, y su cabello estaba inmaculado. Therese había visto destellos de ese bien cuidado rostro detrás de un casco. Siempre estaba bien presentado. Su aseo personal era impecable.
Bueno, esto era incómodo. Therese estaba segura de que no conocía a ningún hombre llamado Dusklight. Tal vez él no era Dusklight. ¿Tal vez Dusklight era la mujer de mediana edad sentada a su lado?
“Este es mi quinto hijo, Dusklight Morchite,” dijo la mujer de mediana edad. “A pesar de que en la actualidad ha sido empujado a realizar un trabajo monótono, él es un creyente devoto y bastante capaz. Por lo tanto, espero que puedan reconocer su potencial futuro—”
Así que este hombre era Dusklight.
“S-sí…” murmuró Therese. Cuando ella había conocido a este hombre, él no se había presentado con ese nombre. Pero no había forma de confundirlo. Ella lo había visto todos los días ya por varios años.
“Es un placer conocerlos. Dusklight Morchite, a su servicio,” dijo él, volviendo a usar ese nombre.
Therese sabía que él usualmente se presentaba de forma diferente. Sí, él tenía otro nombre. Bote de Basura, de los Guardianes de Anastasia.
Ella estaba absolutamente segura de que era él.
Al mismo tiempo, esta no era una coincidencia tan extraña. Aparte del líder, todos los Guardianes de Anastasia tenían que mantener en secreto su vida personal. Existía una gran variedad de razones para hacerlo, pero principalmente era una medida para proteger a la inconmensurablemente preciada Niña Bendita.
Una vez, hace años, la Niña Bendita casi había sido asesinada. Los Guardianes de Anastasia no existían en ese entonces. Una unidad de los Caballeros de la Iglesia se había encargado de la seguridad de la Niña Bendita. Un día, un asesino había tratado de tomar su vida. Por cosas del destino, ella había sobrevivido, pero el incidente reveló a un traidor dentro de las filas de la unidad que tenía asignada su protección. Un espía extranjero había tomado rehén a su familia, forzándolo a proporcionarles información sobre la Niña Bendita.
Ese incidente llevó a la creación de los Guardianes de Anastasia. Todos eran caballeros seleccionados por su lealtad a Millis y la Niña Bendita, su talento, y su anonimato. Al hacerlos usar cascos que ocultaban sus rostros y sus identidades, la iglesia podía prevenir que fuera filtrada al mundo exterior información sobre la seguridad de la Niña Bendita. Ellos eran un elemento disuasivo para cualquiera con malas intenciones hacia la Niña Bendita.
La razón por la que la Ayudante de la Capitana Therese no conocía los nombres de sus subordinados era, por supuesto, debido a que ella solo conocía sus rostros. Alguien tenía que conocer sus apariencias. Eso recayó en ella, debido a que era el trabajo de la ayudante de la capitana eliminar a los impostores. Pero el solo hecho de conocer sus apariencias hacían a Therese extremadamente peligrosa como una potencial traidora.
Lo que la Ayudante de la Capitana Therese debía hacer en esta situación era pretender que ella no se había dado cuenta de nada. Que ella supiera el secreto de Bote era un inconveniente tanto para él, como para Therese. Ella rechazaría la propuesta como si nada hubiese ocurrido, y ellos regresarían a trabajar como si nada. Eso sería lo mejor para ellos.
Esa era una opción. Pero había otra. La identidad de Bote había sido descubierta. Ella podía hacer que lo removieran de los Guardianes de Anastasia.
Pero ella sabía que Sudario tenía un caballo negro llamado Santuario Negro. Ella sabía que Procesión Fúnebre siempre iba al teatro de la ciudad en sus días libres. Ella sabía que, si bien la mayoría de ellos estaban solteros debido a su trabajo, Cráneo de Ceniza tenía una esposa. Había muchas cosas que ella sabía de todos ellos. Si usara esa información, ella probablemente podría descubrir sus verdaderas identidades. El total anonimato era el pináculo de la ilusión. Por lo tanto, ella rechazó la idea de despedir a Bote. Tal vez ese fue todo su razonamiento. Pero tal vez el siguiente pensamiento de Therese—saben, él no se ve tan mal—tuvo algo que ver en ello. Ella mantuvo una sonrisa digna de una dama mientras sus padres continuaron la entrevista.
Las entrevistas de matrimonio entre los aristócratas de Millis comenzaban con los padres recomendando a sus hijos. Esto incluía una descripción de la clase de persona que eran, lo especial sobre ellos, y la razón por la que eran una pareja adecuada para el matrimonio. Ellos realizaban esto porque, como decía la tradición, lo más importante para que esto funcione era la aprobación de los padres. Los hijos escuchaban los discursos, y eso les daría una idea de su potencial pareja. Un padre diría cosas que su hijo tendría vergüenza de decir, así que era un paso importante.
Desafortunadamente, Therese no puso atención a esto.
“Y finalmente, él es joven,” dijo la mujer de mediana edad, y las recomendaciones de los padres habían terminado. Ahora, los dos habían quedado a solas para hablar. Sin importar en qué mundo estuvieses, nadie quería a sus padres cerca en una cita. Esta era la oportunidad de conocer los gustos del otro, reírse de trivialidades, decir todo lo que no podían frente a sus padres… Era la hora de la seducción.
Dentro de las mujeres de Millis, era bien sabido que este era el momento crucial para cerrar el trato. Este era el momento donde mostrabas lo mejor de ti si querías ganarte el corazón de tu hombre soñado. Era igualmente importante si necesitabas alejar a un hombre por el cual no tenías interés.
“Fiu…” suspiró Therese, poniéndose de pie tan pronto como sus padres salieron de la habitación.
Bote permaneció en su lugar. Therese fue hacia la ventana, para luego pararse con sus pies separados a la altura de los hombros, con sus manos juntas detrás de su espalda. Entonces, ella se dio la vuelta, con su cabeza inclinada femeninamente hacia un lado. Si Therese hubiese sido una adolescente, esto podría haber parecido encantador, hermoso, elegante—todas esas cosas que podrían ayudar a ganarse a un hombre. Para una mujer de la edad de Therese, muy probablemente provocaba que ellos sintieran lástima por ella.
Pero sus ojos no estaban riendo. Esto no era un juego. Ella iba en serio. Bote sintió un escalofrío bajar a través de su espalda. Ella estaba de cacería.
“Eres muy encantador, Bote,” dijo ella con su voz más juguetona.
Therese supuso que ella bien podría casarse con él como cualquiera. Él no era un mal partido. Por el contrario, él era uno bueno. Era apasionado sobre su trabajo y nunca divulgaría un secreto. Todo esto había sido una coincidencia desafortunada, pero ahora que él estaba aquí, ella sabía que Bote estaría a la altura de las circunstancias.
“¿Um…? C-capitana… ¿Capitana Therese?”
“¡Oh, por favor, no seas tan formal! Después de todo, vamos a ser casados,” dijo Therese, levantando su mano para tocar su mejilla.
Luego ella comenzó a caminar lentamente hacia Bote. Bote no podía ocultar el escalofrío que recorría su cuerpo, pero aparte de eso, estaba congelado como una presa apetitosa. Bote de Basura, el más perspicaz de todos los Guardianes de Anastasia, no podía moverse. Eventualmente, Therese, habiendo cerrado la brecha entre ella misma y su presa, se sentó a su lado.
“Dusklight, creo que encajaríamos muy bien si nos casamos. Mi rango todavía es el de capitana después de mi degradación—aunque puede que no lo parezca al estar vestida así, yo tengo un buen salario… Tú no necesitarías preocuparte por mantener la familia. Therese Morchite… ¿Acaso no suena bien?”
Ella se acercó a él, y él retrocedió. Dusklight siguió alejándose hasta que eventualmente terminó al borde del sillón. Tenía que hacer algo.
“¡Espere!” dijo desesperadamente él.
“Ah, no voy a esperar,” dijo Therese. Ella puso su mano sobre la de él.
Ella era más fuerte de lo que él esperaba. Therese no tenía la intención de dejarlo escapar. Aunque Bote era más fuerte. Él se sacudió su mano, para luego ponerse de pie y retroceder hasta una esquina de la habitación. Bote de Basura, el mejor del Grupo-A, as de los Guardines de Anastasia, huyó.
“¡Capitana! ¿¡Qué está haciendo!? ¿¡Acaso le parece gracioso!?” exclamó él.
“Yo… ¿Graciosa?”
Ella estaba atónita por haber sido rechazada de una forma tan directa. Su intento de seducción había sido completamente frustrado. Y eso que había tenido que reunir tanto valor. Ella nunca había hecho algo así. Therese le había mostrado un lado de sí misma que había estado guardando para su futuro esposo…
Ella dejó salir otro gran suspiro. Pretender que no se conocían hasta su boda no iba a funcionar. Por supuesto. Eso debió haber sido evidente. ¿Por qué creyó que casarse con un caballero secreto iba a funcionar?
Obviamente fue a causa de la desesperación. Sin embargo, ella también era una caballera experimentada. Therese ya había estado muchas veces en situaciones difíciles.
Ella volvió a ponerse de pie, para luego regresar lentamente hacia la ventana. Therese separó sus pies a la altura de sus hombros y juntó sus manos detrás de su espalda. Bote la observaba confundido, preguntándose porqué ella estaba adoptando esa misma postura extraña.
“Muy bien, aún te voy a llamar Dusklight,” dijo ella.
“¿Capitana… Therese?”
“Metiste la pata, Dusklight. No puedo creer que hayas arruinado tu fachada de esta forma.”
“Er… sí, tiene razón, Capitana,” dijo Bote. La autoridad en el tono de Therese afectó su voz.
Therese se dio la vuelta lentamente para quedar de frente a él. A diferencia de la vez pasada, ella ahora se movió deliberadamente, como una caballera. Había un pequeño Bote reflejado en sus ojos, pero él vio que su ceño aterrado había sido reemplazado por uno de vergüenza.
“Explícalo,” dijo Therese. “¿Cómo ocurrió esto? ¿No debiste haber comprobado el nombre de tu esposa potencial?”
“Lo siento, Capitana. Cometí un error. Nunca creí que… creí que usted… Therese-sama, creí que usted estaba casada, así que yo no, no creí que fuese necesario revisar…” se detuvo él.
¿Acaso estás tratando de hacerme enojar? quería decir Therese en respuesta, pero ella se contuvo.
“Bajo estas circunstancias, no tengo más opción que usar mi autoridad como ayudante de la capitana de los Guardianes de Anastasia para despedirte,” continuó ella. “El no hacerlo pondría en riesgo la vida de la Niña Bendita.”
Bote no respondió.
“Como bien sabes, yo no soy fuerte. Siempre me he esforzado al máximo, pero no tengo talento para la espada o la magia como el resto de ustedes. Creo que estoy lo suficientemente calificada para el papel de comandante, pero ustedes son lo suficientemente fuertes individualmente sin mí guiándolos. No obstante, ahora sé quién eres. Bajo tortura, yo podría delatarte. Les diría que tú eres Dusklight Morchite, quinto hijo de la Casa Morchite. Cualquiera que busque dañar a la Niña Bendita sin duda vendría por tu familia y demandaría que traiciones a los demás para proteger a tus padres y hermanos. No sabrías qué hacer. Ellos podrían ordenarte que asesines a los demás, uno a uno. Incluso podrían ordenarte que mates a la Niña Bendita con tus propias manos. No puedo permitir que eso ocurra. Por lo tanto, pensé, ¿qué tal si nosotros dos fuésemos familia? Entonces ambos podríamos protegernos. Así, podemos evitar poner en peligro a la Niña Bendita. Sí. Es un buen plan. Un plan magistral, ¿no lo crees?” dijo Therese, llegando al final de su largo e inconexo argumento.
Sin embargo, mientras hablaba, el comportamiento de Bote había cambiado. Antes él se había estado alejando de ella, viéndose un poco incómodo, pero ahora estaba de pie derecho y su boca estaba formando una línea. Sus ojos miraban directamente hacia Therese, como si ella fuese a comérselo.
“Capitana,” dijo él, “eso es imposible.”
“¿Imposible? ¿A qué… te refieres…?” tartamudeó Therese, sintiendo como si hubiese sido golpeada en la cabeza. Pero entonces, ella tuvo que admitir que ya no era joven. Bote tampoco estaba en la edad más deseable, pero ella todavía era mucho más vieja que él. Aun así, ella era una Latria. Eso quería decir que era hermosa, y sus deberes como caballera la mantenían activa, así que había mantenido su figura. Ella venía de una buena familia.
Así que tenía que ser por su personalidad.
“¿Te importaría, um, explicar por qué… es imposible?” preguntó ella.
¿Acaso podía cambiar su personalidad? Esa era la gran pregunta. Si fuera posible, ella se arrojaría a los pies de Bote, su subordinado, llorando, “¡Por favor, puedo cambiar!” y le rogaría que se case con ella.
“Si la Niña Bendita estuviese en peligro,” respondió Bote, “yo mataría a toda mi familia para protegerla.”
“… ¿Qué?” jadeó Therese, completamente atónita.
“Eso removería la posibilidad de los rehenes,” continuó él. “Luego de eso, yo mataría a cualquiera que sea una amenaza para la Niña Bendita, incluso si eso significa sacrificar mi propia vida. Por lo tanto, lo que usted dice es imposible. Es imposible que la Niña Bendita sea puesta en peligro por mi culpa.”
Sus ojos estaban totalmente desquiciados. Therese solo escuchó. Los engranajes de su mente se ralentizaron hasta que, finalmente, volvieron a su velocidad normal.
Ella se dio cuenta de que Bote de Basura era un fanático. Él estaba desquiciadamente entregado a la doctrina de Millis, y era por eso que había jurado con su vida proteger a la Niña Bendita. Ella era la reencarnación del propio San Millis, el símbolo de su fe. Él la veneraba a ella y haría lo que sea para protegerla. Su fe era inquebrantable. Él nunca dudaría.
Todos los Guardianes de Anastasia eran así.
Mientras pensaba esto, el deseo de Therese de casarse con él desapareció como una burbuja estallando. Su corazón llegó a la conclusión de que lo había juzgado mal. ¿Por qué había querido casarse con un sujeto como él? Ella sabía que era así. Therese había perdido la cabeza. Ella había caído en la desesperación y olvidado quién era él, y luego había reemplazado la realidad con sus deseos. Ella había estado completamente convencida de que, siempre y cuando fuese apuesto, eso era suficiente.
A Therese le quedó una sola opción.
“Bien dicho. Esa es la cualidad que te convierte en alguien idóneo dentro de todos los creyentes para proteger a la Niña Bendita.”
“¡Gracias, Capitana! ¡Me honra con sus palabras!” dijo Bote.
“Desde hoy en adelante, debes permanecer siempre alerta y asegurarte de nunca volver a cometer un error como este.”
“¡Tiene mi palabra, Capitana!”
Y así, el orgullo de Therese permaneció intacto. Como ayudante de la capitana, ella había probado la fe de su subordinado que había expuesto descaradamente su verdadera identidad, algo que bajo ninguna circunstancia tenía permitido hacer. Ella determinó que a él podía permitírsele continuar siendo un miembro de los Guardianes de Anastasia. Ninguna ayudante de capitana trataría alguna vez de seducir a su subordinado porque estaba desesperada por casarse. Eso era ridículo.
“Pero Capitana,” dijo Bote, finalmente sonriendo, “Capitana, esa puesta en escena fue brillante. ¡Fue realmente aterradora!”
“De… ¿De verdad?”
“La forma en que brillaron sus ojos… ¡Nunca creí que se me acercaría de esa forma, Capitana!”
Soy aterradora, pensó Therese, sintiendo que la sangre se le subía a la cabeza. Ella no debería haber pasado por esto. No a manos de este lacayo estúpido.
“Yo te estaba seduciendo.”
“… ¿Eh?”
“Fui tan hermosa, tan preciosa, que no estabas seguro de poder contenerte, ¿cierto?” La fuerza en su tono no toleraba contradicciones.
Sudor frío comenzó a bajar por la frente de Bote. Su espalda estaba pegajosa, y el temblor se apoderó de sus piernas. Miedo. Bote de Basura de los Guardianes de Anastasia, cuya inquebrantable fe le permitía enfrentar, decididamente, incluso a los oponentes más fuertes… estaba aterrado.
“Simplemente podría casarme contigo, sabes. De hecho, tal vez debería hacerlo. Tú eres un hombre descuidado. ¿Cómo puedo estar segura de que esto no volverá a ocurrir? Si te casas conmigo, al menos no tendrás que preocuparte por más propuestas de matrimonio.”
“Pero yo… um…”
“Solo bromeaba. Te estoy rechazando,” dijo Therese, para luego ponerse de pie. “Ambos estamos fuera de servicio el día de hoy, pero mañana volveremos a estar al lado de la Niña Bendita. No llegues tarde.”
“… Sí, Capitana,” respondió Bote. La falda de Therese se agitó mientras se daba la vuelta y salía de la habitación, viéndose como una verdadera caballera. Bote la vio partir, y luego se limpió el sudor frío acumulándose en su frente.
“Esa fue la decisión correcta,” dijo Claire tan pronto como regresaron a casa. “Pareces estar infeliz por ello, pero un hombre de ese calibre no es adecuado para una hija de los Latria. Esa fue una entrevista de práctica. Te encontraré un mejor compañero la próxima vez, así que asegúrate de usar lo que has aprendido este tiempo para que puedas comportarte como una dama…”
Mientras Claire entraba en su modo sermón, Therese tuvo una sensación de inquietud. Su primer candidato había sido Bote. Sobre el papel, él era un candidato adecuado, pero en la realidad, había resultado ser uno catastróficamente incompatible. A ella le preocupaba que, si Claire seguía buscando así, ella podría terminar encontrando otros candidatos inadecuados…
Pero ella asintió, y dijo, “Así será, Madre.”
Primero que nada, sería difícil retractarse y anunciar que lo había pensado mejor después de que ella fue quien había ido en busca de la ayuda de Claire… Y la verdad era que ella de verdad quería casarse. No había forma de que Claire pudiese encontrar más candidatos horribles.
“Me esforzaré,” agregó ella.
“Ese es el espíritu, Therese. Sé que estás ocupada con tu trabajo, pero asegúrate de no dejar de lado tus estudios y tus prácticas. Queremos que ellos te vean como una dama.”
“¡Sí, Madre!” dijo animadamente Therese.
Ella estaba segura de que la próxima vez conocería a un buen hombre. No mucho después, la certeza de Therese fue recompensada. Pero esa es una historia para otra ocasión.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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