Haciéndose el Tonto



Capítulo 1: Haciéndose el Tonto
Aterrizamos en el Distrito de los Aventureros. Deben haber pasado… ¿diez o quince minutos desde que despegamos?
“Fiu,” exhalé.
Había practicado mucho esto, así que raramente fallaba un aterrizaje cuando bajaba después de dar un salto mágico. Esta vez no me rompí las piernas en el impacto. Pueden haber sido solo quince minutos en el aire, pero ya habían pasado varias horas desde la desaparición de Zenith. Necesitaba encontrarla, y rápido. A pesar de lo impaciente que estaba por seguir, primero necesitábamos pensar bien en esto.
Cuando yo había regresado a la casa de Cliff, Zenith ya no estaba. Aparentemente, Geese la había llevado de paseo. Yo había pensado que ella de seguro regresaría dentro de poco, pero aún no había señales de ella incluso mientras la noche se posaba sobre nosotros. Puede que Geese haya sido un aventurero de rango S, pero era inútil en una batalla, y para colmo un demonio. Todos sabían cómo eran tratados los demonios en el País Sagrado de Millis. Debido a que él podía pasar por gente bestia, Geese se salvaba de algo del abuso, pero era posible que un guardia de la ciudad se hubiese equivocado y terminado arrestándolo por secuestrar a una mujer discapacitada mentalmente. Tampoco quería pensar en lo que la familia Latria haría si se enteran de que Zenith estaba fuera con un demonio… Claire Latria, esa bruja, quería forzar a Zenith a casarse en su estado actual. ¿Quién sabe de lo que es capaz esa mujer?
Necesitaba encontrar a Zenith y ponerla bajo mi protección lo antes posible.
“Sigamos, Aisha.”
“E-espera un segundo, Onii-sama…” respondió Aisha. Ella se desplomó en el suelo, con sus piernas temblando tanto que sus rodillas terminaron juntas. Parecía estar demasiado débil como para ponerse de pie.
“No tenemos tiempo, vamos,” dije.
“B-bueno, pero… ¿podemos al menos ir por el suelo?”
Ah, así que a Aisha no le gustaban las alturas. No me había dado cuenta. Yo parecía estar rodeado de personas que eran malas con las alturas. A Sylphie le aterraban los lugares altos, y a mí tampoco me gustaban mucho. Pero apuesto a que a Eris le gustan… Ugh, este no era el momento de estar pensando en eso.
“Si corremos a través de suelo causaremos un accidente de tránsito,” dije. “Vamos, tenemos que encontrar a Zenith.”
Ahora mismo teníamos que dedicarnos a buscar—a Zenith, o a Geese que estaba con ella. No podía dejarla sola en su condición actual.
“Urgh… no puedo caminar.”
“Bien, te llevaré en mi espalda.”
“¿No vas a volar?”
“No,” dije mientras levantaba a Aisha del suelo y la colocaba sobre mi espalda.
Era la hora de comenzar la investigación. Aunque el Distrito de los Aventureros era grande. ¿Dónde debía comenzar?
“Onii-sama, ¿qué tal si revisamos las tabernas? Es hora de la cena. Tal vez fueron a comer en alguna parte.”
“Ah, buena idea.”
Seguí la sugerencia de Aisha y comenzamos a trotar, revisando las tabernas que estaban a cada lado de la calle mientras buscábamos a Zenith o Geese. Todos los lugares estaban llenos de clientes hambrientos, pero yo no tenía que inspeccionar a cada uno de ellos como un idiota. Limitar nuestros interrogatorios al personal podía acortar el tiempo usado en cada ubicación. Estaba seguro de que alguien los habría visto. Una mujer con una mirada vacía acompañada de un demonio con cara de mono no sería algo fácil de olvidar.
Si bien ya había estado oscuro por un tiempo, el Distrito de los Aventureros todavía estaba lleno de personas. Aventureros regresaban de sus misiones y reclamaban sus recompensas, y comerciantes con los que ellos hacían negocios; aventureros terminando un trabajo y buscando qué comer, y los dueños y personal de bares y posadas ofreciendo sus servicios. También oí algunas peleas en curso. Tal vez era debido a la hora, pero no había muchos carruajes en las calles, así que era improbable que Zenith hubiese estado caminando y terminado bajo las ruedas de uno. Eso, al menos, era un alivio.
“¿Alguien con cara de mono? Debes estar hablando de Geese. Sí, lo vi en la Taberna Luz Maculada.” Conseguí una pista en la tercera taberna. Geese ya había estado en este país por un tiempo, y conociéndolo, su reputación lo precedía.
“¿Había una mujer junto a él?” pregunté.
“¿Una mujer…? No estoy seguro…” dijo el tabernero, frunciendo el ceño.
Supuse que bien podría ir a comprobarlo con mis propios ojos. Le pedí la dirección, coloqué una moneda de cobre en su mano como una forma de agradecimiento por la información, y me apresuré hacia la Taberna Luz Maculada. Tenía un muy mal presentimiento.
La Taberna Luz Maculada estaba en la parte peligrosa de la ciudad. Había hombres mirando lascivamente a las mujeres que pasaban por la calle. Estaba bastante seguro de que ellas eran prostitutas. Probablemente no estábamos lejos del distrito del placer. Aparentemente, incluso Millishion tenía uno.
Los hombres estaban mirando intrigados en nuestra dirección. Supongo que Aisha y yo nos veíamos demasiado inocentes para estar aquí.
“¡Jaja! Oye, niño, ¿vienes a jugar?”
Uno de ellos de hecho se acercó y comenzó a charlar conmigo. ¿Acaso había venido a jugar? Por supuesto que yo siempre estaba esforzándome por mejorar mi juego y mi rendimiento, pero ahora mismo no estábamos en una cama, no estábamos haciendo eso—
“O-Onii-sama, bájame. ¡Esto es vergonzoso!”
No importa. Ellos solo estaban intrigados por la forma en que Aisha estaba aferrada a mi espalda. La dejé en el suelo, y las miradas se detuvieron.
El letrero decía Taberna Luz Maculada. La taberna se veía bastante normal, pero las personas entrando y saliendo se veían sospechosas. Hace mucho tiempo, el ceño fruncido del hombre que estaba saliendo ahora me habría matado del susto. Pero yo había crecido mucho desde que llegué a este mundo. Ahora incluso podía entrar sin miedo a un lugar como este. Para ser honesto, la sucursal del Grupo de Mercenarios Rupan en Sharia era más intimidante. Aun así, no me gustaba la idea de que Zenith estuviera en un lugar como este. ¿Qué demonios había estado pensando Geese? Me agradaba el tipo, pero si se confundió y trató de vender a Zenith a un burdel o algo así, nunca lo perdonaría. Le arrancaría ambos brazos. Y también sus piernas.
“¡Bienvenidos!” El saludo del tabernero era igual de animado que el ambiente del lugar. La taberna puede haberse visto sombría desde el exterior, pero el ambiente era amigable una vez que entrabas. No me sentía como un extraño aquí. Tampoco todos los clientes eran del tipo duro. También había muchos aventureros de apariencia normal. Escaneé rápidamente los rostros en la habitación, para luego darme la vuelta hacia el tabernero para—
“Y entonces esta es la verdadera parte interesante: yo dije, ¡Me di cuenta de que los tres círculos de teletransportación son una trampa, y que hay otro camino!”
Reconocería esa voz donde sea. En la parte trasera de la habitación, un hombre con cara de mono estaba bebiendo mientras presumía con los aventureros jóvenes sentados a su alrededor. Sus compañeros eran un niño con el cabello de punta, otro con cabello largo y una nariz puntiaguda, y una chica con ojos ligeramente rasgados y el cabello teñido de un color poco natural. Él se veía como, ¿cómo debería describirlo…? Como un farsante.
Zenith no estaba ahí. Miré alrededor de la habitación, pero no pude verla por ninguna parte.
“… ¡Entonces, tal como había sospechado, encontramos el camino correcto! Un pasaje secreto hacia la cámara del jefe…”
Me acerqué a la mesa, y Geese se dio cuenta de mi presencia. Medio segundo después, su expresión cambió a una de terror.
“Geese,” dije.
“¡H-hola, Jefe! Yo estaba, eh, ¡justo estaba hablando de ti! ¡Ustedes, este hombre es el Pantano del que les estaba hablando!”
Los otros tres jadearon de la sorpresa hacia mí. La chica, con su mano presionada contra su pecho, de hecho, hizo retroceder su silla para alejarse de mí. ¿Qué mierda había estado diciendo de mí? Era un poco sospechoso que una chica se alejara de mí de esa forma. Pero como sea, eso no importaba ahora mismo. Yo tenía un mar de preguntas para él. Pero ¿por dónde empiezo…? Primero que nada, tal vez podría investigar si el Dios Humano estaba involucrado o no.
“Geese… No quería creerlo,” dije. “Tú, mi enemigo…”
“¿Eh? ¿Qué dijiste?”
“Él te lo contó todo, ¿cierto? Te visitó en un sueño. ¿Te dijo lo que yo haría ahora?”
“¿Sueños? ¿De qué estás hablando?” preguntó Geese con una sonrisa nerviosa. Él estaba evitando el asunto.
Apunté mi dedo hacia él y concentré mi poder mágico. Una vez que se formó el Cañón de Piedra, este comenzó a girar rápidamente, como un taladro cuyo zumbido reverberó a través de la habitación. Los aventureros jóvenes, con sus ojos bien abiertos, trataron de ponerse de pie.

“Quédense donde están,” dije bruscamente, y ellos se detuvieron. Miré directamente hacia los ojos de Geese y volví a preguntar, “¿Qué cosas te metió en la cabeza? Escúpelo todo, y te permitiré vivir.”
“¡Espera, espera! ¡O-oye, y-y-ya deja eso…! ¡Lo siento! ¡No sé lo que hice, pero no fue mi culpa! ¡Ahora aparta esa cosa de mí!” tartamudeó él.
Alejé un poco mi dedo. Geese saltó de su silla y se postró en el suelo ante mí. Sin una pizca de dignidad, él se arrastró y disculpó.
“¡Parece que metí la pata en grande! ¡Siento si te hice enojar, je—eh, es decir, Rudeus! Escucha, ¿no ves lo arrepentido que estoy? ¡Simplemente no sé lo que hice! ¿Puedes decirme eso, para poder disculparme apropiadamente? ¡Tienes que perdonarme!”
Todo esto me tomó por sorpresa. Esta no era en lo absoluto la reacción que había esperado. ¿Tal vez él no era un apóstol del Dios Humano? Pero no, era demasiado pronto como para asegurarlo. Sin embargo, incluso con esa pequeña duda persistente, me sentía mal de ver a mi compañero de tantas aventuras postrándose y arrastrándose frente a mí.
Yo eventualmente hablé, “¿Dónde está mi madre?”
“¿Eh?” dijo Geese, mirando arriba con su cabeza hacia un costado. La expresión en su rostro, teñida de rojo por el alcohol, era una de perplejidad. Si estaba actuando, esta era una actuación genial.
“Mi madre. Zenith Greyrat.”
“… ¿Zenith? Solo la saqué a pasear un rato, y luego la llevé a casa…”
“Ella no está en la casa. Es por eso que estoy aquí,” dije, cruzando mis brazos.
Justo en ese momento, uno de los jóvenes se rio. Miré a mi alrededor y vi que Aisha estaba de pie a mi lado, imitando mi pose y asintiendo. Solo fue un parecido de familia—ninguno de nosotros estaba de humor para jugar. Miré hacia el joven y él se congeló mientras dejaba salir un patético chillido. Cielos, ¿qué les había estado diciendo Geese sobre mí?
“Hah… Pero, vamos… Yo definitivamente la llevé a casa, ¿sabes?”
“¿Dónde la dejaste?”
“¿Dónde? Bueno, ya sabes, en la entrada del Distrito de los Aventureros. Un sirviente de la casa vino a buscarla, así que la dejé con ellos.”
¿Un sirviente? ¿Nuestro sirviente? Cliff y yo habíamos estado en el cuartel general de la iglesia. Aisha había estado de compras, y Wendy había estado en casa… No, esperen. Él no estaba hablando de mi casa.
“¿Alguien de la familia Latria…?”
“Sí, sí. Revisé su escudo de armas apropiadamente y todo. Era un sirviente de los Latria, sin lugar a dudas,” dijo él.
Mi pulso aumentó. Zenith había sido llevada por un sirviente de los Latria. Cálmate, me dije a mí mismo. Ordena tus pensamientos. Primero lo primero: Geese había sacado a Zenith de la casa. ¿Por qué?
“En primer lugar, ¿cuál era tu intención al sacar a mi madre de la casa?”
“No lo hice con mala intención, Jefe. Es solo que ha pasado un tiempo desde que te vi a ti o a ella, así que quería ponerme al día, eso es todo.”
Entonces había sido un capricho. Bueno, supongo que tenía sentido… Pero esperen un momento, algo no encajaba.
“¿Cómo supiste dónde vive Cliff?”
“Porque primero fui a ver a los Latria. No me gusta mucho ir ahí, pero pensé que estabas ahí para recibirme… Pero entonces dijeron que algo ocurrió y que tú y Zenith se estaban alojando en otro lugar, que ahí es donde debería ir. Así que fui.”
“Creí que odiabas ir al Distrito Divino.”
“Eso es solo porque como demonio… nunca sabes cuando alguien va a atacarte sin ninguna razón cuando estás por ahí. No tengo deseos de morir, ¿sabes?” protestó él.
Su excusa sonaba… débil. Demasiado vaga. Parte de ello probablemente era debido al alcohol, pero tal vez algo le estaba preocupando. Hubo una pausa. Pero esperen, ya lo entiendo. Sabía lo que había ocurrido. Había sido algo más o menos así:
Ayer, yo dejé que mi enojo se apoderase de mí en la Mansión Latria y salí violentamente de ahí. Ellos deben habernos seguido mientras regresábamos a casa. Me descuidé, y descubrieron dónde nos estábamos quedando. Fui demasiado ingenuo.
Si los Latria hubieran venido y demandado que los Grimoire entregaran a Zenith, ellos sabían que habrían sido rechazados. Eran una facción enemiga, y el actual clima político hacía insostenible lanzar un ataque sobre los Grimoire. A pesar de que los expulsionistas de demonios estaban ganando poder en la actualidad, un paso en falso podía propiciar su caída. Así que los Latria usaron a Geese—un demonio totalmente ignorante que había caído justo en sus manos.
Cualquier otro día, ellos habrían echado del lugar a una criatura como él. Pero hoy, ellos adquirieron un peón que nadie esperaría que unos expulsionistas de demonios fueran a usar. Lo manipularon para llevar a Zenith hacia el exterior. Ellos probablemente no se la llevaron inmediatamente porque les preocupaba que tuviera un guardaespaldas. Pero no había guardaespaldas. Yo estaba fuera, y por una horrible coincidencia, también Aisha. Al final, la suerte estuvo de su lado. Tomaron a Zenith sin resistencia. Y esperaba que ellos no tuvieran reparos en fingir ignorancia más tarde: ¿Geese? No, no conocemos a nadie con ese nombre. ¿Por qué cree que nosotros seríamos conocidos de un sucio demonio? O algo así. Ahora que habían secuestrado a Zenith, ellos solo tenían que ocultarla. Sería algo simple asignarle un cuidador para mantenerla vigilada.
“O-oye, ¿Jefe? ¿Qué pasa?”
“Cuando los Latria te dijeron dónde estábamos, ¿dijeron algo más?”
“¿Eh? Um, sí, dijeron que Zenith debe haber extrañado su ciudad natal, que yo debería sacarla a dar un paseo…”
No era justo culpar a Geese. Él no sabía lo que hacía. Yo fui quien le dijo que íbamos con los Latria y que nos estaríamos alojando ahí. Si él creyó que yo estaba ahí, era improbable que sospechara algo incluso cuando los Latria le dieron la bienvenida sin su hostilidad usual. Después ellos le llenaron la cabeza de historias—por supuesto que terminaría siendo su marioneta. Después de ver quiénes eran los Latria, nosotros no debimos permanecer en Millishion ni un segundo más. Habría tomado algo de tiempo, pero yo debí haberla regresado a nuestra casa, y luego regresar para colocar toda mi atención sobre el proyecto del grupo de mercenarios de Millishion. No era como si estuviera corto de tiempo. Yo había mantenido a un punto débil potencial a mi lado. Eso fue un error. Debí haber llevado a Zenith a dar un pacífico paseo una vez que todo estuviera listo.
Pero mi arrepentimiento no me iba a ayudar a esta altura. Necesitaba recuperar a Zenith.
“Geese, la cosa es que…”
Habiendo dejado un poco de lado mi enojo con él, yo procedí a informar a Geese sobre todo lo que había ocurrido, y luego le pedí su ayuda. Sí, él había sido manipulado, pero tampoco podía librarse de culpa. Después de su última reacción, yo estaba bastante seguro de que él no estaba sirviendo al Dios Humano, y bajo estas circunstancias, necesitábamos cada aliado competente que pudiéramos conseguir.
“… ¿En serio?” dijo Geese después de que terminé de hablar, con un rostro acongojado. “Ahora que lo pienso, fue extraña la forma en que los Latria solo me dieron la dirección sin armar un alboroto, incluso sin ti ahí para intervenir… Solo asumí que ya habías hablado con ellos, Jefe. Entonces fue por eso que dijeron que la llevara a dar un paseo…”
Yo había sido descuidado y le había mostrado mi punto débil a mi enemigo. Pero todos cometen errores. Recuperaría a Zenith de inmediato.
“Bien, estoy dentro. Te ayudaré,” dijo Geese.
“Gracias,” respondí.
Con Geese a bordo, decidimos dirigirnos directamente hacia la mansión Latria… aunque yo estaba un poco desesperado. Así no era como la recuperaríamos.
La mansión estaba completamente en silencio. Ya era pasada la hora de la cena, mucho más cerca de la hora de dormir. Yo había estado cargando a dos personas, y eso me ralentizó. Así que nos llevé ahí lo más rápido posible. Aisha parecía estar a punto de llorar.
“Lo prometiste…” murmuró ella.
Pueden adivinar la ruta que tomamos.
“Todavía están despiertos,” dije.
Las luces de la mansión aún estaban encendidas, pero no había nadie en la puerta, ni siquiera un timbre. ¿Qué se suponía que hicieras si querías llamarlos? Tal vez las personas solo gritaban. ¿Cómo planeaban recibir invitados? Pero, en ese caso, ellos planeaban echar a cualquiera que viniera a esta hora sin consideración. Como sea.
“¡Soy Rudeus!” grité en frente del portón. “¿Hay alguien en casa?”
No era mi problema si los vecinos se quejaban. Tal vez era una exageración decir que la justicia estaba de mi lado, pero yo tenía una causa probable. Si los Latria estaban detrás del secuestro de Zenith, ellos estaban haciendo algo malo. Si no era así, entonces el sirviente que Geese conoció era tanto un impostor como un verdadero secuestrador. Yo me había esforzado por cortar todos mis lazos con esta familia, pero si alguien estaba usando su nombre falsamente, eso también era su problema. Pero nadie salió. Golpeé el portón con más fuerza y grité un poco más. La fuerza de mis golpes fortalecidos por mi Armadura Mágica dobló el enrejado dorado del portón más y más.
“¡Necesito hablarles sobre mi madre!” grité. Pero, por supuesto, no hubo respuesta.
Bueno, es hora de abrirme paso a la fuerza.
“¡Si no salen de ahí, voy a derribar su portón!” les advertí.
Yo concentré poder mágico en mi mano derecha, solo en caso de que ellos no respondieran. Si creían que este patético portón podía detenerme, entonces no me conocían.
“¡Espera, Jefe, detente! ¡Eso no va a terminar bien!”
Eso me detuvo. Era cierto, derribar el portón era extremo. La situación me estaba sobrepasando—me estaba desesperando. El otro día Claire había insistido en casar a Zenith y obligarla a tener bebés. Encontrar un compañero, realizar una boda, conseguir una casa, tener hijos… De hecho, pensando en todo ese proceso, nosotros aún teníamos tiempo. No había razón para entrar en pánico. Si mantenía vigilados los movimientos de los Latria, ellos eventualmente me guiarían hacia Zenith. Pero había un eslabón débil en esa larga cadena de eventos. Tenías que hacer zoom en el eslabón de tener hijos y, ¡tarán! Eso era todo.
Si juntabas a un hombre y una mujer, los lanzabas juntos a una cama y esperabas cerca de treinta minutos, ese era todo el tiempo que necesitabas. Sería lo que llamaban hecho consumado; para el momento que encuentre a Zenith, las probabilidades de que el huevo ya hubiese sido revuelto eran altas. Quería creer que Claire no sería tan despiadada con su propia hija, pero no podía entender con quién casaría a su hija discapacitada mentalmente. Era por eso que necesitaba apresurarme.
Aun así, derribar el portón era precipitado. Pude haberlo derribado de un disparo de mi Cañón de Piedra, pero el estallido habría llamado la atención de todos. No conocía las leyes de este país, pero en la mayoría de ellos, derribar un portón es un crimen. Si las personas llamaban a la policía y yo terminaba como un criminal, eso también le traería problemas a Cliff y al papa.
Necesitaba pensar en las consecuencias antes de actuar.
“Tienes razón. Si uso magia de tierra para abrir el cerrojo, entonces podemos escabullirnos para—”
“¿Escabullirse exactamente dónde?” preguntó una voz desde el otro lado la reja. Miré en su dirección y vi que, en algún punto, cinco hombres y mujeres habían aparecido al otro lado. Tres soldados, un mayordomo, y una anciana usando ropa fina.
“¿Cuál es el significado de esto? Estas no son horas para estar golpeando así mi puerta.”
Era Claire Latria. Me quedé en silencio por un momento. ¿Había salido después de escuchar mi voz? ¿O me había estado esperando…?
“Claire… ¿no crees que esto es un poco sucio?”
“¿De qué estás hablando?”
“Estoy hablando de cómo engañaste a Geese para ayudarte a secuestrar a mi madre.”
“¿Secuestrar a tu madre? No tengo ni la menor idea de lo que hablas.”
“Sabía que te harías la tonta…” dije y miré significativamente hacia Geese.
Él asintió, y luego apuntó hacia uno de los tres guardias.
“Ese. Ese es el que fue por Zenith,” dijo él.
Miré hacia el guardia, quien se encogió de hombros para tratar de verse inocente. Como si no supiera de lo que estábamos hablando.
“Las enseñanzas prohíben a cualquier miembro de nuestra familia fraternizar con los demonios,” dijo secamente Claire, mirando de forma fría hacia Geese. “Nosotros nunca, nunca emplearíamos a un sucio demonio de esa forma.”
Eso no me sorprendía.
“Si crees que Zenith ha sido secuestrada, entonces debe haber un grupo de búsqueda. Tal vez este demonio está detrás de ello. Me gustaría escucharlo explicar la situación en detalle…”
Geese retrocedió un paso, gruñendo de la consternación. Ella tenía la intención de silenciarlo. Ahora que lo pienso, si Geese hubiese sido asesinado esta noche, entonces dudaba que hubiese terminado aquí. Fue bueno haber actuado rápido.
“¿Me estás diciendo que no tienes idea de dónde está mi madre?”
“Así es. E incluso si lo supiera, tú cortaste lazos con esta familia. No tengo ninguna obligación de decírtelo.”
La bruja seguía escupiendo su veneno… ¿Cuál era su objetivo? ¿Qué bien le haría oponerse a mí? No es posible que ella en realidad sea uno de los apóstoles del Dios Humano, ¿o sí? No podía entenderla. Además, podría ser posible que ella de verdad no supiera nada, ¿cierto? En cuyo caso, ¿Geese estaba mintiendo? ¿Por qué haría eso? Él era un mentiroso, pero no de la clase que lo hacía para lastimar a las personas, de eso estaba seguro.
“Claire…”
Ella resopló por su nariz, fijando sus fríos ojos en mí.
“¿Sí, Rudeus? Si crees que estoy mintiendo, tienes el permiso para revisar la casa.”
Entonces ella estaba confiada de que yo no encontraría nada. O ya se había llevado a Zenith hacia algún otro lugar.
“Si eso es todo, debo pedirte que te vayas ahora. Ya no tienes relación con los Latria, ¿recuerdas?”
Me quedé en silencio. Estoy seguro de que mi expresión era una llena de amargura. Tenía a mi sospechosa principal justo frente a mí, pero sin ninguna forma de sacarle la verdad. La tenía justo ahí, pero no podía pensar en qué decir.
Estaba muy preocupado por Zenith, pero estaba seguro de que nunca obtendría su paradero de esta mujer. Se me pasó por la cabeza que bien podría secuestrar a Claire y obligarla a decírmelo por cualquier medio necesario. De hecho, tal vez esa no era una idea tan mala. Yo no tenía evidencia—solo la palabra de Geese. Pero si era realmente cierto, y los Latria se la habían llevado…
Detente un momento, tranquilízate, me dije a mí mismo. Primero había que hablar. Cuando vine sabía que ella se haría la tonta. Hablar llevaría a la verdad. Una persona puede verse desagradable hasta que tratabas de hablarle y descubrías que no era tan mala. ¿Acaso no acababa de descubrir eso?
“Mi madre… ¿Acaso mi madre… le importa a la familia Latria?”
“Ella es mi hija. Una madre tiene la obligación de cuidar a su hija pródiga.”
“¡Tonterías! ¿Así es como llamas forzarla a un matrimonio para el cual ni siquiera puede dar su consentimiento?”
Claire no respondió.
“Yo soy su hijo. Mi padre me pidió protegerla con mi propia vida, y voy a honrar esa obligación. Nunca la abandonaré, y la buscaré mientras siga con vida. Así que, por favor… Regresa a Mamá…”
Claire no respondió. Sin embargo, ella sí apartó la mirada, como si no pudiera soportar la mía. ¿Qué fue eso? ¿Acaso era duda? ¿Acaso alguna parte de ella pensaba que lo que estaba haciendo estaba mal? Claire nunca había sido descrita como una persona horrible cuando Therese habló de ella. Tenía que haber un malentendido aquí. Sí, eso era. Cierto. Tenía que contenerme, hablar de forma razonable, y hacerla decirme lo que quería….
“La guardia está aquí,” dijo Claire.
Estaba equivocado. Ella no había apartado sus ojos de los míos, sino que en cambio estaba mirando hacia otro lugar. Hacia la calle. Un grupo que parecía ser de guardias estaba corriendo hacia nosotros, con sus lámparas levantadas.
“Si perseveras con esto, haré que te arresten como un intruso,” dijo ella. “¿Y bien?”
Miré de vuelta hacia ella. Esta obstinada y despiadada bruja. Ella no iba a escuchar nada de lo que yo le dijera. Pensé en tomarla como rehén y usarla para demandar el regreso de Zenith. Este portón no significaba nada para mí. Podía destruirlo, levantarla del cuello y exigir a los demás que traigan a Zenith de inmediato.
Terminaría en menos de dos segundos. En un instante.
Pero ¿eso me regresaría a Zenith? Miré una vez más dentro de los fríos ojos de esa bruja. Ella no se veía preocupada—al contrario, sus ojos me estaban provocando a intentarlo. Ella no podía pensar que yo era impotente. La última vez que estuve aquí, yo había perdido el control. Había estado tan enojado que mi memoria estaba borrosa, pero más tarde escuché que había mandado a volar a seis o siete guardias. Ella actualmente tenía dos guardias, con otros dos corriendo hacia nosotros. Eso era significativamente menos de los que me había encargado la vez pasada. Los números no lo eran todo, pero ella tenía que saber que yo no tenía problemas en usar la fuerza si las cosas llegaban a eso. Aun así, ella solo estaba con este portón entre nosotros.
“Podría tomarte prisionera y obligarte a decir dónde está Zenith,” dije.
“Por favor, adelante,” ella se burló de mi alarde. “Si crees que eso te la regresará, hazlo.”
¿Cómo podía estar tan confiada? Ella sabía que yo podía hacerlo de así quererlo. Claire sabía que yo me volvía violento cuando me enojaba. ¿Acaso no le importaba lo que le ocurriera? ¿Por qué estaba haciendo esto? Mierda, maldije en silencio. De verdad no la entendía. ¿Acaso estaba tratando de que me pusiera violento…? ¿Tal vez en frente de los guardias?
“Claire, no has recibido un mensaje en un sueño, ¿o sí?”
“¿Disculpa?” respondió ella. “¿Un mensaje? ¿De qué estás hablando?”
Solo por un momento, su fachada fría como el hielo se rompió y ella jadeó hacia mí. Ese era el rostro de alguien que realmente no sabía nada—tal como Geese hace poco. No, ella tampoco era un apóstol del Dios Humano.
La confusión desapareció en segundos. Con un chasquido despectivo de su lengua, ella apartó su mirada de mí y la volvió a posar sobre los guardias corriendo hacia nosotros.
“¡Somos la guardia de la ciudad, de la Compañía de la Flecha de los Caballeros de la Iglesia, señora! Escuché que había un alboroto. ¿Todo está bien?”
“Bueno, oficiales, estas—”
“Gracias,” la interrumpí, usando mi última pizca de racionalidad. “Eso fue todo por el día de hoy.”
Me sentía completamente derrotado mientras regresaba a casa a través de las calles alineadas con casas. Mi mente estaba dando vueltas. Sabía que no estaba pensando lógicamente. Una ira y frustración inexplicables quemaban dentro de mí. Al final, yo aún no sabía dónde estaba Zenith. Pero mi conversación con Claire, su expresión hermética, y sus respuestas me habían convencido. Claire había manipulado a Geese y secuestrado a Zenith. No había duda en mi mente. Yo probablemente pude haber manejado mejor las cosas, pero igual. Sin siquiera haber tratado de conversar las cosas, ella había secuestrado a Zenith, y luego se había hecho la tonta y me había ignorado. Maldita sea…
“Oye, siento mucho esto… de verdad metí la pata.”
“No, Geese. No es tu culpa. Viniste aquí hasta el Distrito Divino por mi madre, incluso aunque no te gusta hacerlo.”
“S-supongo,” dijo él.
Geese no había hecho esto. Él no era más que un peón en su plan. El momento parecía ser demasiado perfecto, pero estar en el lugar equivocado en el momento equivocado era como las personas terminaban siendo peones. Mientras yo estaba mirando para otro lado, mi enemigo había estado esperando su momento para atacar.
“¿Geese? ¿Puedo pedirte que preguntes por los alrededores sobre mi madre?”
“Puedo intentarlo, pero podría ser difícil.”
“Sí, eso es lo que creí…”
Geese era un demonio. Los soldados cercanos lo miraban con sospecha solo por caminar a través de una calle en una zona residencial como esta. Ciertamente sería difícil para él conseguir información en el Distrito Divino. La guardia incluso podría arrojarlo a prisión.
Aun así, él podía ser una clase de ayuda más sutil. Si el otro lado iba a jugar así, usando cualquier truco cobarde que pudiera, bien. Yo también tenía mis trucos. Desde hoy en adelante, Rudeus Greyrat era el enemigo de los Expulsionistas de Demonios. Tenían que agradecérselo a esa bruja de Claire.
“Aisha, Geese,” dije a los otros dos. “Lo que viene a continuación será un poco peligroso. Cuento con ustedes dos.”
“Por supuesto, Onii-sama, pero qué… ¿qué vas a hacer?” preguntó Aisha. Sonaba nerviosa. Miré abajo hacia ella.
“Vamos a secuestrar a la Niña Bendita,” respondí. Geese intervino de inmediato.
“¿¡Qué!? ¿¡Por qué estás diciendo algo tan loco tan de repente!?” Él me tomó de los hombros. “¡No puedes, Jefe!”
“Los Latria tienen fuertes lazos con los Caballeros de la Iglesia, y los Caballeros de la Iglesia están con el cardenal. Ellos mantienen su influencia a través de la Niña Bendita, lo cual quiere decir que la Niña Bendita será la rehén más efectiva. Con cualquier otro, existiría la posibilidad de que solo sacrificaran a esa pieza, pero la Niña Bendita garantiza que recuperaremos a mi madre.”
Mis oponentes habían recurrido al secuestro, así que yo quería ojo por ojo, diente por diente. No podía pensar en ningún candidato mejor que la Niña Bendita para ser usada en un intercambio de rehenes.
“¡Seguro, es efectivo, pero ¿qué pasará después de eso?! ¡Asumiendo que recuperemos a Zenith, nos convertiremos en enemigos de todo Millis!”
A la mierda el País Sagrado de Millis. Con la fuerza bruta de Orsted y la influencia política de Ariel, los obligaríamos a rendirse. Me había dado por vencido con operar aquí. Para mí Zenith era mucho más importante. La lucha contra el Dios Humano también importaba, pero ¿de qué servía todo esto si dejaba de lado lo que más amaba?
“Puede estar bien para ti, Jefe, pero yo soy un demonio,” se quejó Geese. “¡Después de todo eso—cuando descubran que estoy involucrado contigo—ellos me matarán!”
La palabra matarán me regresó un poco de razón. Mi cabeza se aclaró.
Geese tenía razón: si me hacía enemigo de los Latria—y los Caballeros de la Iglesia a los cuales apoyaban—no solo me estaría poniendo a mí en peligro, sino a todos a mi alrededor. Y tendrían a un ejército lleno de sujetos como los que me había encontrado más temprano hoy. ¿Quién sabe de lo que eran capaces? El papa probablemente estaría bien, pero Cliff de seguro se convertiría en un objetivo prioritario.
Recordé que, en el diario del futuro, Aisha y Zanoba habían sido asesinados por Caballeros de Millishion. Si convertía a Millis en mi enemigo, no estaríamos seguros ni siquiera en Sharia, y eso ni siquiera incluía los obstáculos que casi con certeza encontraríamos en nuestros esfuerzos futuros. Los seguidores de Millis estaban por todo el Continente Central; ellos fácilmente podían interferir. No había razón para que los Caballeros Sagrados de Millis no sean nuestros aliados. Si éramos enemigos para cuando Laplace reencarne, nadie estaría más feliz por eso que el Dios Humano.
Para empezar, ¿secuestrarla siquiera era un buen movimiento? Pero no, de seguro el Dios Humano no me estaba instando a que yo secuestre a la Niña Bendita. Eso era paranoico.
Entonces recordé algo. A puertas cerradas, el papa había insinuado que quería hacer algo sobre la Niña Bendita y sus partidarios cardenalistas. Si jugaba bien mis cartas, podría ser capaz de recuperar a Zenith mientras al mismo tiempo hacía caer a los Latria y al cardenal. No me importaba mucho terminar del lado del papa. Sin importar lo que yo hiciera, si quería vender las figuras de Ruijerd, tendría que tomar ese lado. Supongo que Cliff no quería que yo declarase mi equipo todavía, pero él lo entendería.
El único asunto que me molestaba era Therese. Therese, la capitana de la guardia de la Niña Bendita. Ella me había salvado hace diez años, y una vez más el día de hoy. Esta no era forma de pagar esa amabilidad. Maldita sea.
“Aisha, ¿qué opinas?” pregunté. Su rostro estaba serio, pero miró hacia arriba cuando le hablé.
“Creo que secuestrar a la Niña Bendita es ir demasiado lejos.”
“Cierto.”
“Tú siempre estás tranquilo y sereno, así que siento que… esto no es algo que harías, Onii-sama.”
Tu hermano mayor usualmente no es tan tranquilo y sereno, pensé. Aun así, si ella se sentía así, probaba que yo realmente no estaba pensando con claridad. Cierto. En momentos como este, era fácil tomar una mala decisión. Bien, Rudy, contrólate… necesitaba tranquilizarme un poco, y luego podía pensar.
Primero, ¿esto era parte del plan del Dios Humano? Ahora mismo, eso se sentía como una exageración. Mi paranoia tendía a salirse de control cada vez que él estaba involucrado, pero el problema entre manos esencialmente era entre los Latria y yo. En cuanto a mí, era así de simple. No era imposible que él estuviera tratando de empujarme contra Claire y convertirme en enemigo de los cardenalistas, pero parecía demasiado intrincado. Además, yo siempre me habría aliado con el papa: no estaba de acuerdo con la posición del cardenal en muchos puntos. Tal vez el Dios Humano había empujado las cosas en esta dirección después de ver un futuro donde yo unía fuerzas con el cardenal, pero entonces tendría más sentido enfrentarme contra la Niña Bendita o el cardenal o quien sea—alguien con quien yo terminaría en peores términos que con Claire. Aunque Claire actuaría felizmente como una intermediaria del cardenal, así que… ¿tal vez la idea era convertirme en su enemigo y que los cardenalistas se unan a ella naturalmente? Pero incluso si fuera así, no encontraría ninguna evidencia para probarlo.
Solo estaba pensando demasiado las cosas.
Por ahora, asumiría que el Dios Humano no estaba involucrado y partiría de ahí. En cualquier caso, no era una buena idea hacerme enemigo de toda la facción expulsionista.
“Muy bien. Secuestrar a la Niña Bendita es demasiado. Vamos a olvidar esa idea.”
Ahora sentía mucho menos necesario saltar a medidas extremas. Yo tenía el respaldo del papa e incluso Therese pensaba muy bien de mí, esto a juzgar por nuestro encuentro de hoy. Si hablaba bien las cosas con esos dos, ellos podrían ayudarme. Había otras opciones que podíamos probar antes de recurrir a las estrategias de todo o nada. Esa fue la razón por la que había ido al cuartel general de la iglesia el día de hoy. Yo no sabía lo que quería esa bruja, pero dudaba que lanzara inmediatamente a Zenith dentro de la cama de un extraño para asegurar las cosas, no en medio de todo esto. Además, después de ese plan de secuestro intrincado, de seguro ella no avanzaría directo hacia un plan tan evidente.
“Hay muchas personas a las que podemos pedirles ayuda. Comencemos por acercarnos a tantas como podamos. Después de todo, los Latria deben tener planeado su siguiente movimiento,” dije. Los otros dos se veían aliviados. Debo haberme escuchado lo suficientemente racional.
“Pero, solo por si acaso, Geese—quiero que vayas por los alrededores reuniendo cualquier información que puedas sobre el paradero de mi madre. Sé que no será fácil… así que no tienes que hacerlo solo. Yo puedo pagar.”
“Entendido, Jefe.”
“¿Y yo?” preguntó Aisha, apretando su mano. “¿Qué debería hacer?” Tal vez ella también se sentía responsable. Lo pensé por un momento.
“Bien, tú ve a buscar el edificio que usaremos para la sucursal del grupo de mercenarios.”
“¿¡Eh!? ¿No quieres que busque a Zenith?”
“Quiero colocar una tableta de contacto y un círculo de teletransportación de emergencia. Sería bueno preguntarle a Orsted-sama si el Dios Humano está involucrado en esto.”
“Ah… Eso es cierto. ¿Qué haré después de eso?”
“Apoya a Geese en la búsqueda de Zenith.”
“¡Entendido!” dijo Aisha, asintiendo determinadamente. Esto sería difícil para un demonio como Geese estando solo, pero con Aisha ellos podrían ser una fuerza imparable. Me sentía seguro de que ellos podían rastrear lo que sea, sin importar dónde estuviera.
“Una cosa más. Si parece que mi madre está en peligro real, actuaré primero y mandaré las consecuencias a la mierda. Ustedes deberían estar listos para apartarse de mí si las cosas llegan a eso.”
“Bien.”
“Entiendo.”
Ambos asintieron decididamente.
Cierto, pensé. Supongo que mañana regresaré al cuartel general de la iglesia.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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