Intermedio: Ceremonia de Mayoría de Edad
Intermedio: Ceremonia de Mayoría de Edad
Vamos a hablar de mis hermanas menores.
Norn se estaba esforzando como la presidenta del consejo estudiantil. Para la mayor parte de los estudiantes de estos días, ella era la única persona que se les venía a la mente cuando mencionabas el título. Por otro lado, eso debe haber sido porque la mayoría de los estudiantes de la era de Ariel se habían graduado.
Norn era una presidenta popular. Muchos de los estudiantes incluso la llamarían Nornie. A Norn no parecía gustarle, pero vamos, era dulce. Ariel tenía la reputación de ser una presidenta confiable, pero Norn tenía la reputación de ser una abordable. Sin embargo, (y esto podría ser obra de su club de fans) ella tenía cero pretendientes. Norn además era tratada como una especie de mascota de la escuela—inocente, inofensiva. Sin atractivo sexual.
Por supuesto, ella también se esforzaba en sus estudios. Escuché que solo el otro día, Norn fue reconocida como de rango Intermedio en el Estilo del Dios de la Espada durante su clase de esgrima. Su progreso puede haber sido un poco lento comparándola con las personas que yo conocía, pero supongo que así eran las personas normales. Ella además se esforzaba estudiando magia, y más encima tomaba muchas otras clases. Yo no conocía su plan de estudios exacto, pero la última vez que me aparecí en la universidad, de casualidad oí decir a alguien, “Cielos, veo a la Presidenta Norn en todas partes.” Ella nunca era la mejor en algo, pero se esforzaba en un amplio rango de temas para compensarlo.
Aisha últimamente se estaba apegando mucho a Ars. Si bien era cierto que las habilidades maternales bruscas de Eris se habían estado reflejando en el comportamiento de Ars, Aisha encontraba al bebé lindo y por lo tanto lo adoraba. Parecía ser que ella tenía un favorito. Aisha había empezado a tener el hábito de decir, Ah, Ars es tan lindo últimamente, y yo no estaba muy seguro de lo que significaba eso.
Por supuesto, adorar a un bebé está bien. Había algunas partes que me preocupaban, eso era todo. Por ejemplo, que tal vez ella se estaba acercando un poco demasiado a él… Hace poco, cuando Ars comenzó a llorar del hambre, ella expuso sus propios pechos para que él los succionase. Su defensa fue que pensó que él dejaría de llorar si le daba algo que succionar, pero no lo sé… Ars sí se animó y comenzó a reír mientras era aplastado entre sus pechos, así que podía entender un poco a Aisha. Pero aun así estaba bastante preocupado. Cuando pensaba en que ella no tenía a nadie más a quien exponerle sus pechos además de un infante, bueno, ya saben.
Era algo menor dentro del panorama general.
Ella estaba administrando bien el grupo de mercenarios. Cuando declaré que el grupo de mercenarios serviría como la red de inteligencia de la Sociedad del Dios Dragón y que se expandiría a todo el mundo, ella ni siquiera necesitó una explicación. Aisha se puso a trabajar reuniendo al personal necesario, las propiedades, y en las negociaciones para construir sucursales en otras naciones. Ella también era buena en mantener a raya a Linia y Pursena. Ahora bien, la propia Aisha no era particularmente dotada como una directora. Escuché que ella tendía a ser particularmente dura con los empleados sin habilidad que repetían los mismos errores una y otra vez. Por supuesto, eran Linia y Pursena quienes sacaban lo mejor de esos empleados.
Oigan, todos tienen fortalezas y debilidades. Aisha era el cerebro detrás de la operación, y era malditamente buena en ello.
¡Ahora bien! Tanto Norn como Aisha se estaban acercando a su decimoquinto cumpleaños. Creo que está de más repetirlo, pero este mundo trataba los cumpleaños número cinco, diez, y quince como una fecha especial para celebrar. Especialmente a la edad de quince, en la cual uno era considerado un adulto; los nobles con frecuencia celebraban esto con fiestas enormes.
Era la ceremonia de mayoría de edad. Para los humanos de este mundo, era tal vez el día más importante de sus vidas. Estoy seguro de que esto tampoco necesita explicación, pero yo planeaba celebrar ambos cumpleaños. Y en grande: había recibido una gran cantidad de efectivo de Orsted, lo gastaría todo en el edificio más grande que el dinero pudiera comprar, contactaría a cada amigo y pez gordo que conocía, y los haría traer los regalos más finos que pudieran comprar para que esas chicas recibieran el trato completo de princesa.
Y con ese nivel de entusiasmo, yo se lo expliqué todo a Roxy.
“No sé en el caso de Aisha, pero creo que Norn estaría más feliz con algo un poco más… práctico. ¿Tal vez deberías repensarlo?”
Mi plan fue rechazado.
Básicamente ellas no eran de la realeza, así que una fiesta en casa sería suficiente.
Después de eso, Roxy acarició mi cabeza y dijo, “Quieres celebrar con todo sus cumpleaños porque nunca celebraste tu propio decimoquinto cumpleaños, ¿cierto?”
Nop, a mí nunca me importó mi decimoquinto cumpleaños… pero oigan, Roxy estaba acariciando mi cabeza, ¿entonces quién era yo para objetar? Soy un niño muy bueno.
Aunque la moderación podría ser buena a su propia manera. Roxy me abrió los ojos a eso.
“Por ahora, deberíamos hablar con el resto de la familia para idear una forma de celebrar.”
Y así, planeamos una reunión familiar secreta con todos excepto Aisha y Norn.
Realizamos la conferencia en el sótano, bajo el velo de la noche. Toda la familia, excluyendo a Norn y Aisha, estaba reunida alrededor de la luz de una solitaria vela.
“Bienvenidas, mis cómplices, a la Asamblea de la Oscurid—”
“Um, Rudy, ¿podríamos tener algo más de luz? Es difícil escribir así.”
Nuestra secretaria, Roxy, interrumpió mi apertura dramática para quejarse. Desearía que hubiese podido respetar el ambiente.
“Bueno, si hay luz filtrándose por la puerta, entonces Aisha podría descubrirnos.”
“¿Y por qué debemos ocultarlo?”
“Um… bueno, ¿no es lo normal?”
¿Acaso esto no era algo que ocultar? Es decir, una chica no querría que un chico descubra lo que ella estaba planeando para San Valentín, ¿cierto?
“Será mucho más difícil preparar las cosas si debemos ocultar el hecho de que lo estamos haciendo. A menos que tengamos una buena razón, yo preferiría decirles de antemano,” dijo Lilia.
Hacer las cosas a la luz del día también terminaría siendo más fácil para nosotros. Tenía sentido. De seguro sería menos estresante preparar las cosas a la vista en vez de hacerlo en secreto.
“Mmm…”
Ellas tenían un punto. Nosotros no teníamos que ocultarlo. Ahora que lo pienso bien, mis propios cumpleaños número cinco y diez fueron fiestas sorpresa, así que tenía la noción preconcebida de que los cumpleaños debían planearse en secreto. Dado lo que ocurrió la última vez, Norn y Aisha probablemente ya se habían dado cuenta de que íbamos a celebrar sus cumpleaños. No había ninguna razón para no decirles.
“Muy bien, simplemente les diremos que estamos planeando algo.”
Bien podríamos decirles todo. De esa forma, había menos de qué preocuparse a la hora de comprar los regalos. Aisha era amiga de todos en el distrito comercial, así que, si ellos creían que yo estaba actuando de forma sospechosa, podrían terminar diciéndole, Oye, Aisha, cariño, ese hermano tuyo vino y compró unas bragas muy lindas y arruinar nuestra fachada.
Por supuesto, yo no iba a comprarles bragas.
Ese solo fue un ejemplo.
Yo ciertamente no estaba pensando en cómo había comprado un par de bragas que quería ver a Sylphie usando solo para que Aisha se burle de mí con una sonrisa burlona.
“Pero al menos deberíamos mantener en secreto los regalos,” dijo Eris, ante lo cual todas asintieron.
“Estoy de acuerdo, pero también creo que deberíamos decidir qué les vamos a comprar para que ninguno le compre lo mismo,” agregó Sylphie.
Ese era un punto excelente. Dado lo populares que eran las dos, era seguro que iban a recibir bastantes regalos de todas las personas que iban a venir a sus cumpleaños. Norn tenía al consejo estudiantil y su club de fans, mientras Aisha tenía al grupo de mercenarios y las personas del distrito comercial.
“Entonces vamos a discutir lo que todos planean regalarles aprovechando que estamos aquí.”
Y así, el tema de la conferencia cambió a cuáles iban a ser nuestros regalos. Casi todas ya habían pensado en algo.
Lilia compraría un pañuelo para Norn y un delantal para Aisha. Sylphie buscaría un libro para Norn y una pluma para Aisha. Roxy mandaría a fabricar un conjunto de armadura personalizado para Norn y una pala de jardinería (mágica) para Aisha.
Me di cuenta de que todas habían pensado mucho en sus regalos. Yo también lo había pensado. Mi plan era darles una figura de Paul, la cual había comenzado a fabricar hace solo unos días. Norn amaba a Paul; si existía alguien que ella desearía que la hubiera visto crecer, ese era Paul. Obtendría una mirada malditamente extraña por este regalo… pero cruzaríamos ese puente cuando llegáramos a él.
Pero estaba un poco perdido con Aisha. No sabía lo que ella quería. Lo que sí sabía era que le gustaban las cosas lindas. Puede ser difícil imaginarlo con ese duro y competente exterior suyo, pero ella estaba obsesionada con todas las cosas femeninas; amaba la ropa con volantes, los accesorios brillantes, y todo entremedio. Algo así serviría como regalo… pero ella había estado ganando dinero gracias a sus servicios de asesoramiento en el grupo de mercenarios, así que se compraba lo que quería, y cuando lo quería.
“Ilumínenme, ¿qué regalos las hicieron más felices a ustedes cuando se convirtieron en adultas?” les pregunté a las mujeres. Investigar era importante.
“Fue hace mucho tiempo, pero yo recibí un accesorio para el cabello de mis padres. Fue su forma de decirme que al menos intente verme femenina.”
Esa fue Lilia. Yo no sabía qué clase de persona fue ella a los quince, pero había escuchado que no era exactamente del tipo que seguía la moda. Después de todo, ella creció en un salón de entrenamiento.
“Olvidé en qué día nací, así que no tengo… ¡ah, es cierto! El grupo de Ariel me regaló muchas cosas, como ropa, y zapatos…”
Así que los regalos de Sylphie tuvieron relación con la ropa. Ella normalmente se vestía de una forma bastante plana y masculina, así que probablemente le dieron todo eso para que al menos pudiera vestirse bien en privado.
“Yo no tengo mucho que aportar. La Tribu Migurd nunca tuvo esa clase de costumbre.”
Entiendo, Roxy. Para que conste, yo sí le di un sombrero como regalo de bodas, así que ella pudo haber dicho eso como ejemplo…
“Veamos, ese día Ruijerd me reconoció como una guerrera… Y Rudeus me dio, umm… ¡esa cosa!”
Eris ciertamente recibió La Cosa. Era demasiado vergonzoso decirlo en voz alta, pero esa fue la primera vez que Eris y yo hicimos La Cosa. Ya saben, disfrutar del otro.
Hablando de eso, yo parecía gustarle mucho a Aisha. Tal vez ella estaría muy contenta de recibir La Cosa. No, pensándolo bien, yo nunca podría hacer Esa Cosa Exacta a Aisha. Pero tal vez podría ser un buen regalo siempre y cuando no llegáramos tan lejos como para terminar en La Cosa. Iríamos a un restaurante al lado del mar, brindaríamos por sus hermosos ojos, deleitaríamos nuestras lenguas con cualquier antojo que prepare el chef, y le daría una noche de cenicienta que solo ocurre una vez en la vida…
El solo hecho de pensarlo me avergonzaba un poco.
“Mmm, no puedo decidir qué darle a Aisha.”
“Parece que Aisha estaría feliz con cualquier cosa que tú le des,” dijo Sylphie con una sonrisa.
Eso puede ser cierto, pero justamente eso hacía que la decisión fuera mucho más importante. Era por eso que yo quería darle algo que la hiciera súper feliz. Hmm… ¿Tal vez solo debo elegir un regalo costoso? Como un diamante de 101 quilates. Orsted me diría dónde encontrarlo si es que se lo pedía. Podrían decirme que lo tome del estómago de un behemoth y yo no dudaría en conseguirlo.
“¿Por qué no darle algún regalo que a ti te hizo muy feliz?”
La sugerencia de Roxy hizo que todo cuadrase dentro de mi cabeza. ¡Ella tenía toda la razón!
“Ya veo… Entonces eso es lo que haré.”
Asentí profundamente ahora que había encontrado mi respuesta.
Sabía cuál sería mi regalo.
Después de algunas reuniones adicionales, los preparativos ya estaban en marcha. Les dijimos a Norn y Aisha que realizaríamos una fiesta de cumpleaños para ellas y que mantuvieran sus agendas libres ese día.
Las dos estuvieron felices de escucharlo. Yo esperaba que Norn dijera, “¡No necesito nada!” o algo por el estilo, pero en cambio, ella bajó su cabeza y dio un sincero “Muchas gracias.” Era raro ver a Norn actuar de forma tan simpática… pero, pensándolo bien, ella solo me rechazaba cuando estábamos en la escuela. Norn tenía una reputación que mantener ahí, así que quizás era natural.
Esperaba que Aisha fuera más directa y comenzara a saltar de la emoción. Sin embargo, ella no lo hizo; en cambio, sus ojos se ampliaron de la sorpresa mientras murmuraba, “Ah, es cierto, ya soy una adulta.” Me sorprendió que recién se hubiese dado cuenta.
Dado lo lista que era, tal vez ella tenía algo en mente. Quizá yo podría llevarla a un lugar privado durante la fiesta para darle lecciones especiales sobre cómo ser un adulto… Nah, mejor no. Yo no era lo suficientemente adulto como para llamarme a mí mismo uno con un rostro serio. Si comenzaba a decirle cómo era el mundo, cualquier cosa que dijera regresaría a morderme en el futuro.
En fin, ya les dimos la noticia, así que todo lo que quedaba era esperar por el día especial.
El gran día finalmente llegó. Norn fue a la escuela como siempre.
“Trataré de regresar tan pronto como pueda,” dijo ella. Bueno, Norn debe haber estado emocionada.
Aisha se fue temprano en la mañana en dirección de la oficina del grupo de mercenarios… pero regresó a casa al mediodía. Parece ser que terminó su trabajo temprano. Creí que ella regresaría a casa cargando los regalos de los miembros del grupo, pero regresó con las manos vacías.
“¿No recibiste nada?”
“Mmm, sí les dije que era mi cumpleaños. Tal vez es porque la gente bestia no conoce esa costumbre.”
Dicho eso, ella sí recibió muchas felicitaciones, y eso le había subido mucho el ánimo. Pero ¿acaso las personas del distrito comercial tampoco le regalaron algo a Aisha? Bueno, supongo que ser un cliente no te convierte en familia… Pero oigan, no a todos los regalos se les podía colocar un lazo. Lo que importa es que quieres felicitar a alguien. Es la intención lo que cuenta.
“Oye, Onii-sama, ¿puedo ver los preparativos?”
“Sí, por supuesto.”
Aisha se sentó en la cocina y observó ausentemente mientras preparábamos la fiesta. Ella observó a Lilia y Sylphie ir y volver entre la cocina y el comedor. Observó a Eris y Roxy regresar de su viaje al mercado cargando una montaña de víveres. Me observó a mí ayudar con un poco de todo mientras colocaba las decoraciones. Ella lo observó todo, sin decir palabra alguna.
Ser observado dificultaba un poco trabajar, pero ella era la chica de cumpleaños, y yo sí le dije que estaba bien, así que era difícil decirle que regresara en la tarde. Aunque ella solo hizo eso, observar. Aisha no dijo nada para intervenir; solo se quedó ahí tranquila mientras nosotros trabajábamos.
Incluso cuando Zenith se sentó junto a ella y comenzó a acariciar su cabeza, Aisha no dijo nada y siguió observando.
Incluso cuando Leo descansó su cabeza sobre el regazo de Aisha, ella no le prestó mucha atención y siguió observando.
Incluso cuando Ars comenzó a llorar, ella solo dejó su asiento por un corto periodo de tiempo, después del cual regresó y siguió observando.
Incluso cuando Lucie vino y le pidió a su Hermana Mayor Aisha si podían jugar juntas, ella solo sonrió, dijo que estaba un poco ocupada por el momento, y siguió observando.
Ella observó, y eso fue todo. No pude entender lo que estaba pensando. Tal vez Aisha estaba reflexionando sobre todo lo que conllevaba ser adulta. O tal vez se estaba burlando de lo torpes que éramos trabajando. De cualquier forma, no sabría decirlo.
El anochecer llegó eventualmente. Nosotros completamos todos nuestros preparativos bajo la mirada atenta de Aisha. El comedor estaba completamente lleno. En una esquina de la habitación había una montaña de regalos envueltos que planeábamos darles a las chicas. Sobre la mesa había una serie de alimentos no perecederos; planeábamos preparar el platillo principal una vez que Norn regresara.
Todo lo que hacía falta era esperar a Norn. ¿Acaso se le hizo tarde? Si ella iba a estar fuera por un rato más, lo mejor podría ser ir a buscarla. Eso es lo que estaba pensando mientras Norn llegaba a casa temprano, tal como había dicho que lo haría.
“Hola, ya llegué.”
Los brazos de Norn estaban envueltos alrededor de un enorme y peligrosamente precario montón de regalos. Su mano izquierda sostenía un ramo de flores. Su mano derecha sostenía una caja de madera llena de todo, desde telas estampadas hasta accesorios para el cabello, incluso artefactos con forma misteriosa cuyas utilidades ni siquiera podía comenzar a describir.
“Siento llegar tarde. Las personas comenzaron a darme todo esto cuando traté de irme… planeaba dejarlos en mi dormitorio, pero no pude meterlos todos dentro del armario. Pensé que me llevaría estos para dejarlos en casa, pero mi bolsa se rompió de camino aquí…”
Parecía ser que una multitud diversa de personas la había llenado de regalos igualmente diversos; esa fue la cantidad de personas que le desearon un feliz cumpleaños a Norn. Supongo que no la llamaban la presidenta del consejo estudiantil abordable por nada. Yo solo esperaba que ninguno de sus admiradores le hubiese dado algo espeluznante, como una galleta con una hebra de cabello horneada en su interior… Mejor no pensemos en eso.
Le dimos la bienvenida a Norn y la fiesta finalmente comenzó.
Fue la misma clase de fiesta de cumpleaños que yo había realizado para ellas hace unos años. Di el discurso de apertura. Tener quince no quería decir que las cosas cambiarían de la noche a la mañana, pero ellas ahora eran adultas a los ojos de la sociedad—al menos ese fue mi consejo de vida. Fue un discurso que no sentía tener el derecho de dar, pero terminé dándolo de todas formas. De alguna forma, yo había cambiado al modo sabelotodo. No pude detener mi lengua.
Con esa introducción fuera del camino, los otros adultos dentro de nosotros hablaron sobre comportarse como un adulto. Sylphie dijo que ya no tendrían que pedirle permiso a la familia, pero que necesitarían hacerse responsables. Roxy les aconsejó nunca dejar de aprender. Eris les dijo que siempre debían tener un objetivo. Lilia parecía más emocional de lo usual; ella habló sobre los años de juventud de Paul y Zenith y el día que las dos chicas nacieron mientras casi estallaba en llanto. Zenith acarició su cabeza.
El rostro de Norn se iluminó y mostró una sonrisa cuando vio los regalos que le dieron. A ella le gustó especialmente la armadura que Roxy había mandado a fabricar a un herrero conocido suyo. Solo el otro día, Roxy ordenó un conjunto de armadura tal como el viejo conjunto de Paul, el cual ahora estaba en la habitación de Zenith. Fue ajustado para encajar con el cuerpo de Norn y rediseñado para verse más femenino. Cuando se equipó la confiable espada de Paul en la vaina con correa que Eris le regaló, ella se vio como toda una espadachina. Ellas deben haber recordado cuando Norn dijo una vez que quería ser una aventurera.
Ella al principio reaccionó al busto de Paul que fabriqué con una evidente confusión. Yo estaba orgulloso de mi trabajo, pero era una estatua de treinta centímetros de alto hecha de piedra, así que entendía lo que ella estaba pensando. No me di cuenta mientras la estaba fabricando, pero era lo que la sociedad moderna calificaría como un regalo inútil. Pero este mundo no tenía fotografías.
Después de mirar hacia el busto por un rato, las lágrimas comenzaron a caer de los ojos de Norn, tal vez debido a los recuerdos de Paul que le trajo. “Lo atesoraré,” dijo ella mientras finalmente lo aceptaba.
Cuando todos terminamos de darles nuestros regalos, Norn se dirigió a nosotros.
“Um, se los agradezco mucho. Me esforzaré por ser una adulta de ahora en adelante. Espero que todos me sigan apoyando de la forma en que siempre lo han hecho. Son lo mejor.”
Su corazón estaba lleno de emociones, pero lo dijo hermosamente. Sus palabras hicieron que Lilia se pusiera a llorar. Norn, de verdad has crecido…
Era bueno ver a Norn tan feliz, pero ¿qué hay de Aisha? Aisha también parecía estar feliz, pero sentía que algo estaba mal cuando miré hacia ella. Por supuesto, Aisha no puso una mueca o mostró algún descontento evidente. Por cada regalo que recibió, ella había agradecido a alguien diciendo, “¡Vaya, es increíble! ¡Es tan lindo! ¡Gracias!” o había expresado su felicidad diciendo, “¡Es justo lo que siempre había querido!”
En la superficie, Aisha parecía estar disfrutando de la fiesta con su personalidad alegre de siempre. ¿Entonces cuál era el problema? Supongo que la mejor forma de describirlo es que algo se sentía fuera de lugar. A mis ojos, Aisha se veía un poco distante: como si su sonrisa y risas fueran forzadas, como si todo fuese un acto. Tal vez fue la forma en que actuó esa tarde lo que me hizo sentir de esa forma.
Yo procedí a entregarle mi regalo, con mis sospechas todavía altas; un pendiente. El pendiente Migurd… estaba en posesión de Ruijerd, así que este era una réplica. Además, estaba hecho a mano, lo cual no lo hacía un artículo genuino ni costoso.
“Aisha, esto es algo que me fue regalado para conmemorar el comienzo de mi propio camino dentro de la adultez. Podría no significar mucho para ti, pero quería darte esto como un símbolo de tu nueva etapa.”
Yo estaba al tanto de que este regalo significaba más para mí de lo que podía significar para quien lo recibiera. Pero, por alguna razón, quería darle esto a Aisha en vez de Norn. No sabía la razón. Pero cuando me preguntaron qué regalo me hizo más feliz, esta fue la primera cosa que se me vino a la mente.
“Ah… Gracias.”
No había vida en sus ojos.
Su expresión era una perdida. Inmersa en sus pensamientos, ella dio vuelta el pendiente una y otra vez en sus manos.
Disfrutamos del resto de la fiesta sirviendo el platillo principal y el pastel. Todavía quedaban algunas sorpresas. Una vez que el sol se había ocultado totalmente, los estudiantes comenzaron a llegar para dejarle regalos a Norn. Parecía ser que ellos recién se habían enterado del cumpleaños de Norn el día de hoy, por lo que corrieron a comprar algo cuando tuvieron tiempo.
Hubo muchos estudiantes así. Y cuando me vieron abrir la puerta, muchos de ellos se pusieron pálidos. ¡Pero no se preocupen! Yo los recibí a todos con mi vieja y confiable Sonrisa Brillante Marca Rudeus. Ah, la sonrisa, el saludo más universal de la humanidad.
… No salió bien.
Al ver mi sonrisa, las expresiones pálidas en sus rostros pasaron a ser unas de verdadero terror, con algunos incluso tratando de huir por sus vidas. Sylphie atrapó y entregó sus regalos a Norn mientras se encargaba de la escena que nosotros habíamos estado creando… pero en serio, ¡qué groseros!
Tantos de ellos vinieron que, eventualmente, los regalos de Norn se acumularon como una montaña. Aisha, por otro lado, no recibió ningún otro regalo aparte de los que nosotros le dimos. Ella estaba manteniendo su fachada, pero ahora parecía un poco tensa, lo cual me provocó una punzada en el corazón.
Dudaba que alguien más se hubiese dado cuenta de que la sonrisa de Aisha era falsa. Pero podría estarlo pensando demasiado; a Aisha podría no importarle en lo absoluto. Pero consultarlo con Sylphie parecía ser una buena idea. Mientras yo estaba titubeando sobre qué hacer con Aisha, me di cuenta de que el área más allá de nuestra puerta frontal se había vuelto ruidosa, como si se hubiesen reunido muchas personas. Sus pláticas bulliciosas fueron interrumpidas por el repentino ladrido de Leo.
“Tenemos compañía,” dijo Eris. Su expresión se volvió seria mientras tomaba su espada apoyada en una esquina.
¿Acaso era Orsted? No, había demasiadas personas ahí afuera. Orsted no era del tipo que reunía multitudes.
Me dirigí hacia la puerta frontal para asegurarme. Cuando di un paso fuera, vi a una multitud de delincuentes acercándose a mi casa. Sus contexturas eran robustas, su pelaje grueso, y sus colmillos afilados. Cada uno de ellos estaba usando un abrigo completamente negro. Era un grupo aterrador. Dicho eso, se veían bastante golpeados; algunos estaban heridos, mientras otros usaban mantos recientemente destrozados.
Guiando a la manada estaba nada menos que el dúo más diabólico de la ciudad. Ambas sacudieron sus cabellos estropeados mientras discutían entre ellas.
“Fue tu culpa, Linia. Cagarla al final de ese trabajo de ayer nos hizo comenzar tarde.”
“¿¡M-miau!? ¡Pero tú fuiste quien me dejó a cargo de eso, Pursena!”
“Ahí vas de nuevo, culpando a otros de tus errores. Créeme, Linia, todo es tu culpa.”
“¿Y eso viene de quien supuestamente iba a rastrear el aroma de nuestra presa pero que en cambio nos llevó a un asado? ¡Mira quién habla, miau! ¡Tu metida de cola fue la razón de que nos tomara tanto tiempo rastrear a ese cerdo, miau!”
“¡Gah! ¡E-es su culpa por acampar al aire libre!”
Eran Linia y Pursena. Como siempre, ellas estaban peleando. Pero esta vez, solo estaban bromeando. Las personas a su alrededor parecían acostumbradas a ello; mantuvieron sus manos detrás de sus espaldas en una posición de descanso.
“¡Ah, Jefe!”
“¿Miau? ¡Todos saluden, miau!”
Ante la orden algo exagerada de Linia, todos sus seguidores bajaron sus cabezas al unísono. En ese momento, vi lo que estaba detrás de todos ellos. Había un gigantesco montículo sobre una tabla de madera.
“¡Jefe! ¡Estamos aquí para celebrar la ceremonia de mayoría de edad de nuestra consejera, miau!”
“¡Estuvimos fuera en el bosque desde ayer para conseguir esto!”
Con esto, ella se refería a un monstruo gigante. Uno que se parecía a un jabalí y que vivía en los bosques de esta zona. ¿Y a qué se referían con desde ayer?
“Esperen un momento… ¿Eso quiere decir que ninguno de ustedes estuvo en la oficina el día de hoy?”
“No te preocupes, miau. Dejamos la cantidad mínima de personas para mantener las cosas en marcha, miau.”
“Sip. Lo planeamos para que prácticamente nadie tuviera que trabajar hoy.”
Eso quería decir que Aisha debe haber regresado a casa temprano debido a que la oficina estaba casi vacía. Ella fue emocionada porque iba a celebrar su cumpleaños, pero no había nadie con quien celebrar. Y tampoco trabajo. Ella pensó que las personas vendrían si esperaba, pero incluso al mediodía, nadie había llegado. Sí, no podía culpar a Aisha por tener pensamientos existenciales sobre eso.
“¡Miau! ¡Hola, Consejera!”
“¡Chicos, la consejera está aquí!”
Me di la vuelta para ver a Aisha de pie detrás de mí. Ella se veía absolutamente atónita por el enorme jabalí que los mercenarios habían arrastrado hasta nuestra puerta.
“¿Qué… significa esto?”
“¡Consejera! ¡Feliz cumpleaños!”
Con las palabras de Pursena como la señal, todos en el grupo de mercenarios bajaron sus cabezas una vez más. Felicidades, felicidades, gritaban ellos, creando ecos lo suficientemente sonoros como para garantizar una queja del vecindario. Era como ver una ceremonia yakuza, excepto que la persona a quien le estaban mostrando respeto era una solitaria chica.
“Ah… ¡Jajaja!”
Aisha rio.
Como si la escena hubiese quebrantado su mal humor, ella rio.
“¡No pueden estar esperando que me coma todo eso! … ¡Jaja, jajajajajaja!”

Decirlo en voz alta la hizo reír con todavía más fuerza. Ella se estaba riendo de los mercenarios, pero ellos se lo tomaron bien debido a lo feliz que estaba Aisha. Cada uno de ellos, incluyendo a Aisha, se veían aliviados y llenos de alegría. Después de pasar todo el día soportando que le restregaran en la cara la popularidad de Norn, Aisha se dio cuenta de que ella era igual de popular en su propio rincón del mundo.
“Oye, Onii-sama, ya que están aquí, ¿está bien si todos comemos juntos en el patio?”
Di un vistazo hacia los mercenarios y vi que algunos estaban agitando sus colas ante la sugerencia. Yo no era un experto en la etiqueta de la gente bestia, pero cuando alguna especie de cazador traía una ofrenda a tu casa, ellos no solo la entregaban y seguían su camino. Todos se unirían a la fiesta. Esto era más cierto cuando los estómagos de esos cazadores gruñían y de sus bocas fluía saliva.
“Sí, por supuesto.”
La sonrisa de Aisha se extendió de oreja a oreja.
Todos se unieron al asado en el patio frontal. Incluso algunos estudiantes que habían venido por Norn terminaron envueltos. El jabalí que trajo la gente bestia se asó entero, y las bebidas—compradas por un anciano que Aisha ayudó en el distrito comercial—iban de un lugar a otro.
Norn suspiró; esta multitudinaria fiesta estaba muy lejos de la ceremonia tranquila e introspectiva con la cual comenzó la noche. Cabe destacar que Norn evitó cuidadosamente que el descontento apareciera en su rostro y se abstuvo de decir algo que arruinara esta fiesta. Probablemente fue en consideración de Aisha, quien estaba disfrutando del mejor momento de su vida.
El asado siguió por un tiempo, pero una vez que todo el grupo de mercenarios se había alimentado, las personas decidieron dar la noche por terminada. Mientras la multitud disminuía, oí a Aisha murmurar para sí misma:
“¿Qué se supone que es un adulto?”
En contraste con la visión de Norn sobre su propia adultez, la simple pregunta de Aisha sonó infantil. Pero oigan, así es la vida. Los adultos vienen en diferentes formas; Norn tenía su estilo, y Aisha el suyo.
Había tantas formas de ser un adulto o un niño como había personas. Si eras quien se supone que debías ser y lograbas permanecer sincero contigo mismo, entonces lo estabas haciendo bien.
“Sí, yo ni siquiera sé lo que es un adulto,” le respondí. No sentí la necesidad de colocar una fachada con Aisha.
Y así fue como Aisha y Norn cumplieron quince años de edad.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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