La Tienda Zanoba
Capítulo 2: La Tienda Zanoba
Zanoba ya no era un príncipe. Él había estado pasando sus días empeñando sus reliquias reales para poder construir una casa cerca de la mía—una casa sólida de dos pisos. Él la diseñó con la fabricación de figuras en mente, así que el primer piso era amplio y espacioso, como una cochera. El espacio habitable estaba principalmente en el segundo piso, donde él planeaba alojar a Ginger, Julie, y a sí mismo. Parecía tener habitaciones suficientes para los tres. Aunque yo no sabía cómo cambiarían sus relaciones a lo largo del tiempo; podría volverse un poco incómodo si alguno de ellos se casaba.
En fin, si bien él tenía suficiente dinero por ahora (ya sea proveniente de sus ahorros o de una mesada real), solo iba a disminuir de ahora en adelante. Yo decidí pagarle un sueldo por la mantención y desarrollo de la Armadura Mágica, el cual además categoricé como costos de investigación. Zanoba aceptó el dinero, pero no sin quejarse.
“No soy el único trabajando en esto, así que no puedo evitar sentir que está mal ser quien acepte el dinero por ello,” dijo él con una ceja levantada.
Yo entendí a lo que se refería; la creación de la Armadura Mágica fue un trabajo en equipo entre Zanoba, Cliff, y yo. Pero ahora, solo Zanoba estaba recibiendo los fondos de investigación. No cuadraba.
Pero siguiendo esa lógica, lo que realmente no cuadraba era yo. Yo trabajé en la Armadura Mágica, la usé, y era el que estaba recibiendo una compensación por ello. En otras palabras, yo hasta ahora era el único que estaba recibiendo dinero por la creación de la Armadura Mágica. Una creación en la que todos habíamos trabajado para hacer realidad. La Armadura Mágica no fue fabricada para ganar dinero, pero está en nuestra naturaleza como humanos atacar al otro por un poco de dinero extra. Si quería ser justo al respecto, entonces yo también debí haberle pagado a Cliff. Aunque a Cliff difícilmente le faltaba dinero, así que no estaba seguro de si lo aceptaría.
Bueno, dejemos eso de lado.
Hay ocasiones en la vida donde solo tienes que pagar si te lo piden. Y vamos, nadie que yo conociera era lo suficientemente codicioso como para sacar ventaja de mí. Tenía suficiente cambio en mi monedero como para ser caritativo. Sí, todos teníamos el deber de dar cuando teníamos algo de libertad financiera.
De cualquier forma, yo necesitaba la Armadura Mágica, y también necesitaba las habilidades ingenieriles de Zanoba para las figuras. Es natural que pagues dinero por algo que necesitas. Y así, podía considerar pagado el estilo de vida de Zanoba.
Y ahora estaba de pie frente a la puerta principal de la casa del ingeniero en figuras. Respiré profundamente. Se me había dicho que era libre de entrar cuando quisiera, incluso cuando el jefe del hogar estuviese ausente. Pero había una regla: tocar antes de entrar. Simplemente eran los modales adecuados entre dos amigos.
“¡Zanobaaa, hooolaaa! ¡Abre!” grité, llamando a Zanoba mientras tocaba la campanilla de la puerta.
“Ah, Maestro. Por favor, pase. La puerta ya está abierta.”
Su respuesta fue increíblemente rápida. Sin embargo, yo necesitaba un poco más que eso.
“¿Estás seguuuuuro? ¿De verdaaaad puedo entrar? ¡Cuidado, que ya lo estoy hacieeeendo! ¡Detenme ahora que pueeeeedes! ¡Una vez que comieeeeence, ya no podré deteneeeerme!”
No recibir su consentimiento la última vez llevó a un accidente por el que casi pude haber sido encarcelado.
“No tengo idea a lo que puede estar refiriéndose, pero no lo detendré, así que entre.”
“¿Estás seguro? No hay ninguna mujer a tu lado vistiéndose, ¿o sí?”
“No tiene nada de qué preocuparse.”
Lo tomé como la verdad. Yo creía en Zanoba. Así es, yo volvería a colocar mi confianza en él. En el hombre que nunca dejó de creer en mí durante los eventos de ese diario del futuro. Si el negro se volvía blanco y el mundo era invertido, yo sabría que aún habría un hombre en el que valía la pena confiar: Zanoba.
“Perfecto, aquí voy.”
Abrí la puerta. Desde el primer paso me di cuenta de que este era el taller de Zanoba; era un espacio completamente abierto con dos escritorios dentro de un mar de cajas de madera y figuras esparcidas por todo el lugar. Zanoba estaba sentado en frente de uno de estos escritorios. Julie estaba con él.
Eso no era nada fuera de lo normal, pero el ambiente sobre el taller era un poco diferente el día de hoy. Si tuviera que adivinar, diría que el problema era el lugar donde estaba sentada Julie. Normalmente, Julie estaría fabricando figuras en el escritorio a poca distancia del de Zanoba.
Pero el día de hoy, ella no estaba sentada en ese escritorio.
“…”
Julie estaba sentada sobre el regazo de Zanoba. Ella estaba sentada sobre su regazo mientras miraba intensamente hacia la figura que estaba pintando.
Por cierto, Zanoba estaba tallando cuidadosamente una parte de la Armadura Mágica sobre su cabeza. Los restos de su tallado estaban cayendo sobre la cabeza de Julie, pero a ella no parecía importarle.
“Zanoba… De seguro te has vuelto cercano a Julie mientras no estaba mirando, ¿eh?”
“¿Mm? ¿Hay algún problema con eso?”
El pequeño cuerpo de Julie descansaba dentro del cuerpo alto de Zanoba. Se veían como hermanos. ¡Qué tierno! Saben, siempre y cuando lo único que hicieran en esa posición fuera fabricar figuras juntos… Pero sí, era seguro asumir que aquí no había ni una pizca de perversión. Es decir, no es como si hubiera habido un problema para ellos de ser así. Este mundo no tenía esas leyes preocupándose por la edad, así que nadie lo regañaría por eso.
Pero, es solo que, verán… a mí sí me incomodaba un poco, así que desearía que pudieran separarse un poco.
“Nah, es una escena conmovedora,” dije mientras sacaba una silla desde la esquina del taller.
“Y bien, Maestro, ¿qué lo trae por aquí el día de hoy?”
“Sobre eso…”
Por supuesto, yo no había venido con Zanoba para hablar del clima. Ya le había encomendado el proyecto de manufactura de la Armadura Mágica, pero tenía otro trabajo que yo quería que él trabajara en paralelo.
“Zanoba, la verdad es que vine a informarte tu nueva posición.”
“Hah… ¿Acaba de decir posición?”
“Sí, posición,” confirmé mientras sacaba una solitaria hoja de papel desde el bolsillo de mi pecho. La sostuve hacia Zanoba como si fuera una ofrenda.
“¡Ah, disculpe mis modales!” dijo Zanoba. Él rápidamente bajó a Julie y se sacudió los restos del tallado antes de aceptar el papel con gracia. El tipo sabía lo que era ser refinado.
“Mmm…” murmuró Zanoba. “Dice que Zanoba Shirone será asignado al Departamento de Venta de Figuras.”
“En efecto. Te imploro que aceptes.”
“No me importa aceptarlo… pero ¿acaso no teníamos la intención de postergar ese proyecto?”
Esta reasignación efectivamente significaba que comenzaríamos a avanzar con los planes de vender esas figuras de Ruijerd que habíamos fabricado hace mucho. Él podría estarse preguntando la razón por la que íbamos a hacer eso, en este momento. Pero, de hecho, vender esas figuras específicas en este tiempo específico era crucial. Nosotros íbamos a estar enlistando líderes de alrededor del mundo mientras al mismo tiempo pillábamos a cualquier aliado en el que pusiéramos nuestros ojos para la batalla contra Laplace. Sin embargo, había algunas personas cuyos paraderos eran desconocidos. Sí, incluyendo a Ruijerd.
Ruijerd en las líneas temporales normales pasaba su vida en el Continente Demoniaco, pero en este bucle, él viajó conmigo hacia el Continente Central. Últimamente no había escuchado nada de él, ni tampoco sabía dónde estaba. No creía que hubiera probabilidades de que fuera a ocurrirle lo peor, pero permanecía el hecho de que yo no podía reunirme con él y pedirle su ayuda justo en este preciso momento.
Bueno, no era como si se estuviese ocultando. Podíamos encontrarlo fácilmente si nos esforzábamos un poco. Pero no podía negarlo; él era la primera persona a quien quería pedirle ayuda para derrotar a Laplace. Después de todo, se trataba de Laplace—Laplace y él tenían una historia juntos. Yo quería hacer todo lo posible para encontrarlo y pedírselo directamente. Quería darle la oportunidad de conseguir su venganza…
Bueno, eso era una excusa. En lo profundo, yo en realidad solo quería volver a ver a Ruijerd después de todos estos años. Y tal vez un objetivo en común podía volver a colocarnos lado a lado recorriendo el mismo camino, aunque solo fuera por poco tiempo. Mis motivos eran egoístas, pero habían sido así desde un comienzo. Y oigan, de seguro iba a ser más rápido que organizar un grupo de búsqueda. Sin mencionar que reparar la imagen de los Superd era algo que había estado planeando ya por un tiempo…
También tenía otras excusas para Zanoba, solo en caso de que necesitara convencerlo. Por ejemplo, la Armadura Mágica; Zanoba, Cliff, y yo habíamos alcanzado un punto muerto en el desarrollo de esta arma. Existía una posibilidad muy real de que la Mark III ni siquiera fuese completada. ¡Pero qué suerte! Aquí entraban estos planes de gran escala de vender figuras; alcanzar la escala requerida para la distribución y ventas requería contratar y entrenar ingenieros. Recuerden, las técnicas ingenieriles para las muñecas y figuras podían ser pasadas a los ingenieros de la Armadura Mágica. Al incrementar los números de especialistas que entendían nuestra ingeniería y tener más iteraciones para la prueba y error, incrementábamos las probabilidades de hacer un descubrimiento revolucionario. Desarrollar talento era clave.
“Y eso cubre mi plan,” concluí. Acababa de terminar de explicar esto a Zanoba con gran detalle. “Si bien tengo razones personales para querer hacer esto, quiero incrementar nuestra capacidad ingenieril para el proyecto de la Armadura Mágica. Quería pedirte esto porque entiendes esto mejor que nadie.”
“Mmm…”
“Buscaré dentro del Grupo de Mercenarios Rupan alguien con experiencia anterior en negocios para apoyarte. Y, por supuesto, Aisha y yo te ayudaremos a poner en marcha la primera tienda. Entonces… ¿lo harás?”
“¡Delo por hecho!”
Zanoba asintió sin dudarlo y se arrodilló ante mí. Julie, después de observar desde el costado, también se apresuró a poner su rodilla en el suelo.
“¡Gran Maestro! ¿Qué es lo que yo debo hacer?” preguntó ella.
“¡Julie, tú permanece junto a Zanoba y sigue sus instrucciones!”
“¡Bien!”
Parecía ser que Julie también estaba dentro. Pronto comenzaríamos la producción en masa del primer lote de figuras de Ruijerd, lo cual quería decir que ella estaría trabajando para darle dinero a Zanoba. Julie de seguro estaría emocionada de escuchar eso.
“Muy bien, discutiremos los detalles en una fecha posterior. Eso es todo por hoy.”
“Entendido.”
A continuación, supuse que traería a ese mercenario que había escogido…
Varios días después, yo regresé a la casa de Zanoba junto a dos personas. A un lado tenía a un hombre de apariencia temerosa usando lentes redondos; él usaba su cabello cortado en razón de siete a tres en vez de un corte de tipo tazón. Usaba un abrigo negro con bordados amarillos. Claramente era un humano.
“Aquí es donde estarás trabajando de ahora en adelante.”
“E-entiendo…”
“Escucha bien, Joseph. No sería una exageración decir que este enorme proyecto descansa sobre tus hombros,” dije.
Joseph tragó saliva.
“Pero no necesitas preocuparte tanto,” continué. “Después de todo, para nuestro gran benefactor, este es solo un proyecto de muchos.”
Este era Joseph: un temperamento ansioso y un desagradable problema con el alcohol se combinaban para dejarlo pálido la mayor parte del tiempo, lo cual llevó a que su apodo Pálido se convirtiera en el más lindo dentro de los mercenarios. Él era un comerciante antes de unirse al Grupo de Mercenarios. Los comerciantes en este mundo con frecuencia comenzaban sus carreras como comerciantes ambulantes. Si ahorraban suficiente dinero y obtenían una posición lo suficientemente respetable dentro de sus gremios o empresas, ellos podían convertirse en empleados o aprendices de un comerciante importante, y al obtener incluso más recursos y experiencia, finalmente podían abrir su propia tienda. Si un dueño de tienda podía mantenerse en el tiempo, podía terminar siendo dueño de una tienda más grande, convirtiéndose en un ejecutivo de la compañía, o incluso siendo seleccionado como un abastecedor oficial para la familia real.
Joseph parecía haber llegado a la etapa de ser dueño de una tienda, pero entonces cometió un error importante que le costó todo. Cada vez que se le preguntaba qué había hecho mal, él siempre cerraba la boca y se quedaba en silencio. Pero no había duda de que había sido por una mujer; o al menos así me dijo Linia. Por supuesto, si conocías la reputación de Linia, sus teorías tenían la fuerza de una bolsa de papel mojada. Mi suposición era que su error involucraba alcohol. Él pudo haber bebido hasta el olvido y puesto sus manos sobre una empleada, solo para descubrir que era una trampa para ensuciar su reputación…
Esperen. Eso se parecía a lo que Linia me dijo.
Olvídenlo.
De cualquier forma, después de perderlo todo, nuestro Joseph vagó por los alrededores hasta llegar al Grupo de Mercenarios. De acuerdo con Aisha, él era increíblemente bueno con la administración y las finanzas, así que no parecía ser una mentira que había sido dueño de una tienda. Y considerando lo altos que eran los estándares de Aisha en cuanto a habilidades, ese halago significaba mucho. Bueno… Pensándolo bien, Aisha me consideraba a mí hábil, así que no valía mucho ese halago. En fin, todo esto llevó a que él fuese escogido dentro de todos para ser el consultor para la gran apertura de la primera tienda de Zanoba.
“¿E-está seguro?” preguntó Joseph, con su pálido rostro haciendo honor a su nombre. “He escuchado que Zanoba-sama puede ser un individuo aterrador… Que cuando se enoja, él lanza a las personas hacia el techo, dejándolos como panqueques…”
“Joseph, hijo mío, esos son solo rumores,” le aseguré. “¿En qué mundo un hombre arrojaría a alguien hacia el techo cuando está enojado? Si alguien de verdad estuviese enojado, ¿no arrojaría a alguien al suelo? ¡Exactamente! El suelo es mucho más duro.”
“T-tiene razón, sí…”
Por supuesto que tenía razón. Zanoba solo arrojaba a las personas hacia el techo cuando estaba saltando de la alegría. Su movimiento preferido cuando estaba enojado era una garra de acero hacia el rostro.
“Dicho eso, en primer lugar, lo mejor es no hacerlo enojar. Pero eso aplica para cualquiera, ¿no? Tú ya has sido un hombre de negocios, así que estoy seguro de que estás de acuerdo en que lo mejor es mantener una sonrisa en el rostro de tus clientes.”
“No… no, en ocasiones lo mejor es hacerlos enojar.”
“¿De verdad?”
“L-las personas toman malas decisiones cuando están enojadas. Especialmente los enemigos. Hacerlos enojar puede nublar su juicio y darte ventaja en las negociaciones.”
Interesante. Podría aplicar a los enemigos. Pero ahora no estábamos hablando sobre enemigos, ¿o sí?
“¿Zanoba es un enemigo?” pregunté.
“¡N-no! Me disculpo. No quise ser pedante…”
“Ah, no te preocupes. Después de todo, yo estaba equivocado. Sí, algunos enemigos son más fáciles de manejar cuando están enojados, eso es muy cierto.”
“C-cierto… pero, por supuesto, Zanoba-sama no es un enemigo… así que tengo la intención de evitar hacerlo enojar… Es solo que, cuando estaba con los mercenarios, todo lo que yo hacía enojaba a alguien…”
Es cierto, él no parecía ser del tipo que encajaría fácilmente con los héroes imprudentes que conformaban nuestro grupo de mercenarios. Probablemente era debido a que él era tan tímido y reservado. Recordaba lo horrible que estuvo durante mi primera entrevista con él después de que Aisha me lo sugirió: el color de su rostro mientras entraba a la habitación del capitán había ido de Pálido directamente a Blanco, como si fuese un muerto viviente. Él comenzó la conversación asumiendo que de seguro iba a ser castigado por un error que había cometido, así que mantuvo una sonrisa rígida y débil plasmada en sus labios todo el tiempo mientras besaba nuestros traseros. Yo tenía mis dudas sobre este sujeto, por decirlo menos. Incluso Aisha trató de retractarse de su recomendación.
Él era un hombre de negocios fracasado. Eso quería decir que fracasó. Recibir consejos de alguien que fracasó usualmente no lleva a nada bueno. Si alguien no entendía exactamente la razón por la que falló, entonces probablemente iba a repetir sus mismos errores. Yo estaba hablando a partir de la experiencia. Pero el fracaso también era parte de la vida. La madurez de alguien con muchos fracasos de los cuales aprender vale su peso en oro. Nosotros nunca creceríamos si dejábamos que el fracaso nos detuviera. No necesitabas tener una tasa de éxito del cien por ciento; sesenta por ciento todavía es un porcentaje aprobatorio, incluso cuando la prueba está cambiando el mundo.
Una probada del éxito cambiaba a las personas. Sentía que, si podía darle a este hombre esa probada, él se convertiría en un activo excepcional. Yo lo escogí para este proyecto no a pesar de su pasado, sino debido a él.
“Nuestro benefactor perdona nuestros errores, y se asegura de que el éxito sea recompensado. Si eres capaz de hacer de este proyecto un éxito, podrías terminar administrando la división de publicidad del grupo de mercenarios.”
“P-pero no estoy seguro de encajar en esa posición.”
“Tal vez. Pero no rechazaste esta oportunidad. Estás aquí. Eso habla por sí solo.”
Si me permiten decirlo, esa fue una línea realmente profunda para terminar mi argumento.
Bueno, fue profunda hasta que cierto alguien la arruinó. Y ese alguien fue Linia.
“¡No te asustes, miau! Zanoba es como un hermano menor para miau. Mantén el mentón en alto, y si algo pasa, solo házmelo saber. ¡Yo le daré el viejo uno y dos, miau!”
Por alguna razón, ella me acompañó cuando comencé a armar este proyecto, actuando como una gurú de los negocios todo el tiempo. Considerando que su primera experiencia en un trabajo honesto terminó antes de siquiera empezar, sus fanfarronadas la hacían verse como una novata que creía saberlo todo.
“Jefa… Se lo agradezco mucho. Ahora me siento más tranquilo.”
Joseph parecía estar más cómodo gracias a su presencia, y ella sí tenía algo de autoridad que yo no quería manchar, así que, por el momento, decidí dejarla decir tonterías sin intervenir. Aunque ella iba a recibir una patada si se metía en mi camino.
“Ahora bien, ¿entramos?” sugerí. Yo quería evitar cualquier otra vacilación, así que abrí la puerta. “Hola, Zanoba, sobre eso que hablamos antes—”
Fue en ese momento que me di cuenta de algo: había metido la mata. Una vez más, yo había abierto la puerta sin llamar. Y ante nuestros ojos, más allá de la puerta que había abierto con un chirrido, yacía una escena inimaginable.
Dentro del primer piso de la casa de Zanoba estaban Zanoba y Julie, sentados y trabajando en sus propias figuras. Esta vez, ella no estaba sentada sobre el regazo de Zanoba. Esa parte estaba bien.
Pero alguien más me había hecho detenerme de golpe en el momento que entré: Ginger. Ella estaba abrazando amorosamente un adorable perro de peluche.
“¿Q-qué sucede?” preguntó ella con recelo.

Ginger. Con un animal de peluche. Pero no me malentiendan, no quise decir que ellos no podían estar juntos, solo que era una escena inesperada. Sentía que había interrumpido algo. Pude haber jurado que Ginger no tenía interés en esa clase de cosas. Tal vez que Zanoba ya no fuese un príncipe la había hecho cambiar.
Sí, después de tranquilizarme y pensarlo bien, eso se sentía natural. Además, no estaba bien juzgar a alguien a partir de sus gustos.
“¡Gahjajaja! ¿¡Qué está haciendo una caballera abrazando un animal de peluche, miau!? ¿¡Qué es ella, una beb—Miau!? ¡Jefe, cual es la idea, miau! ¡Oye, espera un segund—!”
Eché a Linia a patadas.
Por cierto, la gente bestia tenía un juego en el cual practicaban la cacería con muñecos de demonios y animales. Era un juego que niños muy pequeños jugarían. Así que no podía culparla; ella no se estaba burlando de los gustos de Ginger. Linia solo estaba hablando a partir de su experiencia como mujer bestia. Tampoco estaba diciendo que sus palabras no fueron burlescas. Ginger estaba sintiendo una humillación insoportable. Tenía que animarla.
“Ejem, ese es un animal de peluche encantador. ¿Dónde fue que lo conseguiste?”
Ooh, soné un poco parecido a Zanoba.
“Fue… una importación desde el Reino de Asura. Su creador fue alguien llamado Venger, quien usaba mantas viejas para fabricar muñecos como este, o cosas parecidas…”
“Venger, ¿eh? Suena muy similar a Ginger, ¿no?”
“Sí. Es por eso que le he tomado un poco de cariño… ¿De verdad es tan infantil?”
“Para nada. No le prestes atención a lo que te dice una gata insensible cualquiera. Ella no sabe de gustos. Yo creo que deberías amar lo que amas.”
“Ah… Sí, se lo agradezco mucho.”
Podía ver que Zanoba tenía una sonrisa en su rostro mientras nos escuchaba. Era el rostro de un aficionado a algo viendo a un amigo enamorarse del mismo pasatiempo; él debe haber estado feliz de ver a Ginger despertando un interés por los muñecos. Bueno, un animal de peluche. No un muñeco como tal.
“Rudeus-sama, ¿quién es esta persona?” preguntó nerviosamente Joseph.
“Ah, te presentaré. ¡Zanoba!”
“¡Voy!” gritó en respuesta Zanoba. Él se puso de pie en el instante que dije su nombre, con el polvo cayendo de su ropa, y caminó hacia nosotros. Julie lo siguió de cerca.
“Él es Joseph. Es una de las personas con más conocimientos en el grupo de mercenarios cuando se trata de publicidad. Lo estoy asignando como tu consejero para el proyecto de venta de figuras.”
“Mmm.” Un destello de luz se reflejó en los lentes de Zanoba. Él abrumó a Joseph con su mirada. Julie imitó la mirada de Zanoba, pero en miniatura. Qué lindo.
“Maestro, perdone mi rudeza, pero ¿puedo saber cuál es su experiencia con figuras?”
“Es un completo novato en el tema.”
“Entiendo.” Zanoba levantó una ceja. “Confío en que usted tiene sus razones, Maestro. ¿Puedo saber por qué escogió a un novato?”
Esto era inusual. Conociendo a Zanoba, supuse que él habría aceptado a Joseph para la segunda respuesta. Algo así como que confiaba en que yo tenía mis razones, pero que escogía no preguntar cuáles eran.
“Disculpe,” continuó Zanoba, “pero no puedo evitar preguntarlo. Verá, esto para mí no es un juego de niños.”
“Por supuesto, lo explicaré.”
Zanoba se estaba tomando su trabajo muy en serio. Unirse al ejército de Orsted era un paso hacia vengar la muerte de Pax, y esa decisión no fue tomada a la ligera. Zanoba no estaba siendo tan insistente solo porque no quería que un pusilánime que no entendía el verdadero arte criticara su trabajo.
¿Cierto?
“Primero que nada, él es un hombre de negocios, y está bien versado en publicidad. Segundo, Joseph fracasó en el pasado como hombre de negocios, así que tendrá cuidado. Y, por último, como un completo novato en cuanto al mundo de las figuras, él será capaz de proporcionar una perspectiva fresca.”
“Una perspectiva fresca, ¿eh?”
“Sí. Las personas a las que va enfocado este proyecto no van a ser todas entusiastas como tú. En su mayoría serán clientes casuales. Algunas de las personas a las que apuntamos podrían carecer completamente del interés en las figuras. La pregunta es, ¿cómo le vendemos a esas personas? Si no terminamos con una idea que haría comprar una a Joseph, entonces tampoco la comprarían otros clientes casuales.”
“¡Entiendo! Es una idea brillante, Maestro. En efecto, en ocasiones una perspectiva casi infantil es necesaria para esparcir el arte.”
Julie siguió el ejemplo de Zanoba asintiendo profundamente con su cabeza. Yo tomé esto como la forma en que Zanoba había dado su visto bueno. Por otro lado, aún no habíamos hecho nada, así que no había mucho que presumir.
“Joseph, él es Zanoba. Será tu jefe de ahora en adelante.”
“¡B-bien! ¡Es un placer conocerlo! ¡Prometo realizar este trabajo entregando mi cuerpo y alma!”
Joseph realizó la reverencia patentada del Grupo de Mercenarios hacia Zanoba. Fue realizada hermosamente, lo cual era una señal de que Linia los había estado educando bien.
“En efecto. Yo soy Zanoba. Vamos a darnos un apretón de manos para sellar nuestro compromiso de llenar el mundo con figuras.”
Y así, los dos hombres se dieron la mano.
Pero solo que me quedaba esperar que Zanoba no estuviera malinterpretando el objetivo de este proyecto. Esparcir las figuras era importante, pero esto supuestamente además iba a ser una fuente de ingresos separada del Grupo de Mercenarios, una forma de aliarse con organizaciones de comercio con influencia, y una forma de entrenar futuros ingenieros. ¿Recuerdas? Por otro lado, yo también tenía mis propias razones—mi objetivo era volver a ver a Ruijerd. Esperen, si la publicidad era la clave aquí, entonces no había razón para que las figuras tuvieran que ser nuestro producto…
“Ahora bien, vamos a hablar sobre el plan para abrir nuestra primera tienda.”
Con las presentaciones fuera del camino, era el momento de ponerse a trabajar.
“Primero, estos van a ser nuestros productos principales. Queremos venderlos principalmente a las personas comunes y corrientes.”
Nosotros tres estábamos reunidos alrededor de un gran escritorio en el estudio que conformaba el primer piso de la casa de Zanoba. Coloqué una figura de Ruijerd y un libro ilustrado sobre él. El libro contenía las historias de los actos heroicos de Ruijerd que Norn había escrito.
“Planeamos vender el libro y la figura como un conjunto.”
Era una idea que yo había tenido ya por un tiempo. Por supuesto, teníamos el permiso de Norn para vender el libro. Puede que este mundo no tenga leyes sobre los derechos de autor, pero debíamos apegarnos a ciertos principios.
“Entiendo…”
Joseph tomó el libro y ojeó sus páginas.
“Así que… es una historia que cuenta que los Superd en realidad no son diablos aterradores, ¿sino los héroes que guiaron al mundo durante la batalla final? ¿Están seguros de que es una buena idea vender esto?”
“Hemos conseguido el permiso.”
“Um… ¿de quién?”
“El de Perugius-sama, por supuesto.”
Joseph frunció el ceño. Pero ¿a quién más se supone que debía pedírselo? Perugius-sama era la única persona en el libro que todavía estaba con vida. Él era el único que podía darnos los derechos.
No era como si esos derechos existieran en este mundo, pero igual.
“Um… ¿Acaso esto no atraerá algunas críticas de la Iglesia de Millis?”
“Eso es cierto. Existen personas a las que no les gustará que vendamos algo que habla bien de los demonios. Pero la Iglesia de Millis no es el único grupo que trata a los Superd de esa forma. Y bueno, la propia historia saca frases de la biblia de Millis para mostrar que las acciones del héroe están bien de acuerdo a sus enseñanzas.”
Norn era una seguidora de Millis, así que incluyó frases de sus enseñanzas a lo largo de su trabajo. La historia era respetuosa hacia la fe; cualquier persona que la leyera terminaría pensando que Millis era una religión maravillosa.
Pero era una lástima que ellos no me acepten. Tengo demasiadas esposas.
“Ya veo… Yo no soy un seguidor de Millis, así que no puedo quejarme, pero de ser así, entonces todo debería estar bien.”
Para ser honesto, yo estaba esperando que tendríamos a los Guerreros de la Justicia de Millis quejándose de cada detalle problemático, ya sea si habían leído el libro o no. Sin embargo, tomar en serio a esas personas siempre es una pérdida de tiempo. Yo quería que esto se vendiera. Quería restaurar el buen nombre de la tribu Superd. Si no podíamos entendernos, entonces inevitablemente tendríamos que luchar.
“Dicho eso, estamos considerando dónde y cuándo es más eficiente vender estas cosas… Joseph, nos gustaría escuchar tu sincera opinión.”
Joseph miró una y otra vez entre la figura y el libro mientras lo pensaba. Eventualmente, él levantó su cabeza y nos dio su respuesta.
“No se venderán. No así.”
Bueno, esto era una sorpresa.
“Oye, escucha cuidadosa—” Zanoba intervino dando un paso al frente de forma amenazante.
“Ya, ya, dale un momento para explicarlo,” dije mientras contenía a Zanoba. Yo quería escuchar lo que tenía que decir.
“Primero que nada, los libros no se van a vender. Ni siquiera hay tantas personas que saben leer. Planean venderle esto a personas comunes en vez de entusiastas, ¿cierto? Podrían obtener algunas ventas gracias a la nobleza, pero si su cliente objetivo son los plebeyos, entonces será bastante difícil…”
Así que solo se vendería entre los nobles y entusiastas, ¿eh? Eso estaría bien si nuestro objetivo fuera el dinero, pero yo estaba tras algo más. No serviría a nuestro propósito si el libro solo podía llegar a una clientela limitada. Hmm…
“Maestro, ¿no está olvidando algo?”
“¿Mm?”
Un destello de luz brilló a través de los lentes de Zanoba. No fue a propósito. Sus lentes solo reflejaban más luz desde que dio un paso al frente.
“Creo que usted una vez sugirió que podíamos adjuntar algo como esto al libro…”
Zanoba tomó el libro que Joseph estaba sosteniendo y ojeó sus páginas. Él se detuvo en la página final; Joseph contuvo su aliento mientras Zanoba mostraba su contenido para el resto de nosotros.
“Esto es… ¿una ficha para aprender a leer?”
Ah, sí. Esta era una ficha diseñada para aprender a leer. Contenía pronunciaciones, reglas gramaticales, orden de las oraciones, e incluso ejercicios de práctica. No le iba a enseñar a alguien a leer de corrido un tomo académico, pero deberían ser capaces de leer algo simple con el solo hecho de estudiarlo.
Para ser honesto, yo estaba muy orgulloso de eso. Esto se sentía como un logro. La teoría resumida en esa ficha fue lo que le enseñó a leer a la mismísima Ghislaine Dedoldia. No hacía falta decir más.
“Los libros de texto para aprender a leer difieren dependiendo del país, pero este es bastante fácil de entender. Si esto viene con el libro, entonces creo que podemos considerar solucionadas nuestras trabas con las personas iletradas.”
Joseph asintió con respeto. Aww, vas a hacer que me sonroje.
Sin embargo, su mirada se puso seria cuando consideró la figura.
“Pero para ser completamente honesto, no creo que vender el libro y la figura juntos vaya a funcionar. Las personas que quieran el libro serán diferentes de las personas que quieran la figura…”
“Tienes razón,” suspiré. Eso debió haber sido evidente. Las personas no se molestarían con una voluminosa figura cuando todo lo que querían era comprar un libro.
“Pero esperen,” objetó Zanoba. “No lo sabremos hasta intentarlo, ¿o sí? Considerando que les enseña a leer a las personas, estoy seguro de que muchas de ellas lo comprarían para sus hijos. Incluir una figura para llamar la atención de sus hijos no es algo que debamos descartar totalmente.”
“Ya veo, los hijos… Sí, esa es una opción.” Joseph asintió ante la sugerencia de Zanoba. “Pero en ese caso, ¿no la figura debería ser un poco más del gusto de los niños? Esta es un poco aterradora.”
Joseph jugó con la cabeza de la figura mientras hablaba, pero se estremeció cuando el cabello cuidadosamente esculpido de la figura se salió de su lugar.
“¿Acaso esto no sería perfecto para un niño que sueña con convertirse en un héroe?” preguntó Zanoba.
“Pero no solo hay niños en este mundo. Creo que lo mejor sería tener otra figura que les guste a las niñas.”
Una que querrían las niñas, ¿eh? Supongo que algo a la moda serviría, como una Barbie. ¿O tal vez algo pequeño y lindo como una mascota? No estaba muy seguro de qué les gustaba a las niñas. Hice una nota mental de preguntarle más tarde a Lucie qué le gustaría a ella.
Mientras trabajábamos, pude sentir que la sensación de inquietud que Joseph tenía al principio había desaparecido. Él y Zanoba parecían encajar mejor de lo esperado. Solo para asegurarme, yo traté de permanecer en silencio para dejarlos discutir el asunto entre ellos.
“¿Entonces en qué formato planean vender esto?” preguntó Joseph.
“Por ahora, queremos vender esto normalmente en una tienda. Si llegamos a tener inventario de sobra, también podemos comenzar un puesto al aire libre para venderlos.”
“¿Un puesto? Me temo que… No, existen muchos aventureros que no saben leer, así que debería funcionar. La mayoría no tuvo la oportunidad de asistir a una escuela.”
“¿Dónde supones que sería una buena ubicación para la tienda?”
“Algún lugar con mucho tránsito a pie sería un buen comienzo, pero me han dicho que obtener más ingenieros es otro objetivo de este proyecto. En ese caso, un buen lugar para abrir la primera tienda aquí en Sharia debería ser el distrito de los artesanos.”
“Nosotros deseamos expandir nuestra capacidad como un taller. Estamos preparados para comenzar la producción en masa, y si los recursos lo permiten, incluso iríamos directamente a abrir una tienda en la calle principal,” dijo Zanoba.
“Sí, veo eso. El problema sería en qué lugar exacto de la calle principal abriríamos la tienda… No haremos muchos amigos en el Gremio de Comercio si salimos de la nada y gastamos dinero a lo loco para conseguir una buena ubicación. Pero la ubicación sí es importante…”
“Mmm. ¿Entonces tal vez debemos considerar el Reino de Asura?”
“B-bueno, es cierto, tener una tienda en el Reino de Asura atraería a más clientes de los que Sharia alguna vez podría atraer—pero cuando se toman en cuenta los costos de transporte, es poco práctico. Tomaría meses viajar al Reino de Asura desde aquí…”
“Si ese es el problema, entonces simplemente también podemos fabricar nuestros productos en el Reino de Asura. Afortunadamente, mi Maestro y yo somos viejos conocidos de la próxima reina del país. Será más fácil trabajar ahí que en Sharia.”
Joseph miró hacia mí. “Se me dijo que ustedes eran un grupo misterioso, pero esto es… No, no importa. Las personas no lo llaman a usted la Mano Derecha del Dios Dragón por nada. Pero sí, alcanzar un logro así en el Reino de Asura podría facilitar las operaciones en Sharia, así que…”
Ellos dos estaban afinando los detalles entre sí sin siquiera darse cuenta de que yo me había apartado un poco. Zanoba escucharía las ideas de Joseph, ofrecería algunos halagos, y luego explicaría sus propios pensamientos. Joseph parecía estar mucho más animado aquí que lo que estuvo alguna vez en el Grupo de Mercenarios.
Sí, parecía ser que yo había tomado la decisión correcta. Ver lo nervioso que estaba durante esa entrevista me preocupó un poco, pero él de verdad amaba los negocios. Amar algo es el primer paso para volverte bueno en ello. Él podría volver a fracasar… pero eso de cierta forma también estaría bien.
“Muy bien, creo que eso por el momento debe poner en orden nuestros planes. ¿Qué opina usted, Presidente?”
Ups, me había distraído. Miré hacia Ginger y Julie por una pista. Julie tenía una mirada de preocupación en su rostro, como si ella no entendiera muy bien lo que estaba pasando. Sin embargo, la expresión de Ginger no era una de preocupación.
“Ginger, ¿qué piensas?” pregunté.
“No puedo decir mucho, ya que solo estoy comenzando con mis estudios… pero a partir de lo que he escuchado, creo que debería salir bien.”
Oh, así que ella había estado estudiando. Así se hace, Ginger. Yo también necesitaba encontrar la oportunidad para seguir con mis estudios. Y también el tiempo.
“Buen punto,” dije. “Mis estudios sobre negocios son algo pobres, así que no puedo tomar la decisión. Por ahora deberíamos contarle nuestros planes a Aisha, y si ella nos da el visto bueno, comenzaremos con ellos de inmediato.”
Yo iría a pedirle su opinión a Aisha. Hasta entonces, tenía que estudiar un poco sobre el comercio de este mundo. Aunque eso no me haría dejar de ser un novato. Un novato es mejor siguiendo lo que habían aprendido que su propio juicio.
Lo importante era que yo podía estar contento de haber contratado a Joseph como nuestro consejero. Además, nuestro consejero venía con el sello de aprobación de Aisha. Zanoba, el administrador del proyecto, estaba de acuerdo con la decisión. Lo único que quedaba era que yo como líder aprobara el proyecto y esperar por los resultados.
“Zanoba, Joseph, odio darles todo este trabajo, pero dejaré que ustedes dos manejen el lado de los negocios. Espero que puedan guiar este proyecto por el camino correcto.”
“¡Como desee!”
“¡L-lo intentaré!”
“Si necesitan recursos, personal, o conexiones, no duden en pedirlo. Haré que lo obtengan.”
Yo no estaba planeando dejarles todo el trabajo. De hecho, quería administrar este proyecto yo mismo, pero había muchas otras cosas que tenía que hacer. Encargarme de todas ellas simplemente no era una opción. De seguro habría más proyectos que tendría que confiarles a mis empleados, así que este era un primer paso importante para mí.
“Presidente, cuando llegue el momento de preparar nuestra tienda, creo que será necesario un nombre. ¿Puede pensar en uno bueno?”
Me aventuré diciendo, “Eh… ¿la Tienda Zanoba?”
“Oh.”
La tienda ya había sido bautizada. De todos los nombres que podríamos haberle dado, este definitivamente era el correcto.
Con esa discusión terminada, yo me di la vuelta para irme y mis ojos se encontraron con otro par que estaba dando un vistazo desde la abertura de la puerta. Ups.
“Disculpa, lo olvidé,” me disculpé mientras abría la puerta. Linia al principio me miró intensamente, pero al final suspiró y bajó sus hombros muy pronto.
“Bueno, parece que Joseph recibió una cálida bienvenida, así que no puedo quejarme, miau.”
“Vaya, casi parece que has madurado.”
“¡Por supuesto que maduré! Soy la jefa del Grupo de Mercenarios. Es parte de mi trabajo asegurarme de que mis hombres no sean acosados en sus nuevos puestos, miau.”
Ya veo, entonces por eso nos acompañó. Si esa era su motivación, estuvo mal haberla echado del lugar de una patada. Aun así, yo todavía estaba impresionado de que Linia hubiera comenzado a tomarse en serio su posición en la cabeza de la organización. Mi alegría por este desarrollo se quedó conmigo durante todo el camino a casa.
La primera sucursal de la Tienda Zanoba estaba ubicada en el distrito de los artesanos. En cuanto al edificio, modificamos un almacén a las afueras de tal distrito. Nuestro enfoque era que el cuartel general y los deberes del taller estarían en la Ciudad Mágica de Sharia, con planes de expandirnos al Reino de Asura en el futuro. Probablemente tendría que llamar a Ariel para pedirle su ayuda.
Ahora el proyecto de las figuras de Ruijerd estaba fuera de mis manos. Estaba nervioso porque todavía estaba en sus primeros pasos, pero dejé ese nerviosismo de lado y recé para que no terminara en desastre.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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