Un Trabajo de Muchos
Capítulo 1: Un Trabajo de Muchos
Su nombre era Angelique Curenttale, o Angie para abreviar. Ella nació en la frontera occidental del Reino del Rey Dragón, en una aldea contigua a un denso bosque. Ya que sus dos padres eran boticarios, ellos naturalmente la educaron en su campo mientras la criaban. Por desgracia, antes de alcanzar la adultez, ellos dos fueron atacados y asesinados por un monstruo. No era una historia inusual para aquellos en su aldea. Triste por la pérdida, ella les realizó un funeral con la ayuda de los aldeanos, y después heredó su casa y siguió su misma carrera.
Angie tenía a una persona que podía llamar amiga cercana, y esa era Pham Haindora, una chica nacida en una familia local de cazadores. Como Angie, Pham perdió a sus padres demasiado pronto; su madre murió de una enfermedad antes de que ella alcanzara la adultez, y su padre fue asesinado por un monstruo… O, más bien, su padre en realidad fue el escolta de los padres de Angie cuando ellos se aventuraron en el bosque en busca de algunas hierbas. Él tristemente perdió su vida en el proceso, incapaz de proteger a aquellos a su cuidado y a sí mismo.
Todo esto llevó a Pham a sentirse culpable por lo que ocurrió con Angie, y Angie en cambio terminó resentida con Pham. Las dos afortunadamente hicieron las pases después de un buen número de discusiones. Actualmente, toda la aldea sabe lo cercanas que son ellas dos. Este año, ambas chicas habían cumplido veintiún años.
“Hah… ¿Acaso no hay ningún hombre decente ahí afuera?” murmuró para sí misma Pham. Ella estaba usando un abrigo de piel café, y acogedores pantalones de cuero. Sus botas estaban fabricadas a partir de piel gruesa y un cuchillo de cacería colgaba de su cintura, cargando una aljaba y un arco sobre su hombro. Ella se veía como una bandida y estaba cubierta de pies a cabeza de mugre, pero eso no empañaba sus atractivos rasgos faciales.
“Bueno, de seguro no hay ninguno por aquí,” respondió Angie. Al ser una boticaria, ella usaba pantalones en los que era fácil moverse y un top de cuero apretado. En vez de tener una espada en su cintura, ella tenía un hacha. Lo más significativo que la diferenciaba de su amiga era la enorme canasta que cargaba en su espalda. Estaba medio llena de hierbas y frutas.
Las dos actualmente estaban en un bosque mientras Angie estaba recolectando ingredientes para fabricar medicina.
“Los chicos ricos de seguro son los mejores. Apuestos pero ignorantes del mundo y no tienen experiencia con las mujeres. Todo lo que tienes que hacer es sostener sus manos y sus mejillas se sonrojan como un tomate,” dijo Pham.
“Yo estaría bien con un chico normal. No me importa si tiene dinero, solo quiero que sea amable.”
“Ugh, Angie, ¿no puedes soñar en grande?”
“Tal vez tú deberías considerar regresar a la realidad, Pham.”
En su aldea no había muchos jóvenes de los cuales elegir. La mayoría ya estaban casados. No había muchos seguidores de Millis entre ellos, pero de acuerdo a las reglas de la aldea, solo el jefe tenía permitido tomar más de una esposa. El jefe actual tenía cerca de cincuenta años, y ya tenía cinco esposas. No era probable que fuera a tomar otra en este punto.
“La realidad, ¿eh?” resopló Pham. “El único chico de por aquí con el que tendría una oportunidad de casarme probablemente es Docchy.”
El hombre en cuestión, Dochil, era el hijo del jefe de la aldea y tenía la misma edad que ellas. Por desgracia, él ya estaba prometido a alguien desde el momento que nació, y ya se había casado con ella. Incluso ya tenía a un heredero. Había rumores de que él pronto estaría reemplazado a su padre como el jefe. Una vez que eso ocurriera, él sin duda tomaría otra esposa, de acuerdo a las costumbres que debe seguir un nuevo jefe. Naturalmente, el tema en boca de todos en la aldea era quién sería su segunda esposa. Su aldea tenía muchas más mujeres solteras que hombres casados.
Pham sacudió su cabeza. “Nah, él nunca me tomaría como esposa.”
“Bueno, tú siempre solías molestarlo.”
“En ese caso, quizás él me tome como venganza. De esa forma podría acostarse conmigo y vengarse de mí durante nuestra primera noche juntos.”
Esta vez, fue el turno de Angie de sacudir su cabeza. “Claro que no. Él todavía está aterrado de ti.”
Ya que las dos chicas tenían una edad parecida, ellas con frecuencia jugaban juntas de niñas. Había otros siete niños de una edad similar en la aldea y Pham había actuado como su líder cuando eran niñas. En ese entonces, ella con frecuencia molestaba a Dochil, haciéndolo llorar. Angie había sido parte de su grupo y naturalmente asumió que ella terminaría casada con uno de los otros, pero no terminó siendo de esa forma. Tres de ese grupo dejaron la aldea, dejando solo a Dochil y a otras tres chicas. Una de esas chicas era su esposa, así que ella ya se había casado. Eso solo dejaba a Pham y Angie.
“Pero tú todavía tienes oportunidad, Angie. Eres una lindura.”
“¿Eh? Nah, imposible. Quiero decir, soy la única boticaria en esta aldea. No sería capaz de seguir trabajando si me caso, y eso dejaría a todos con un gran problema.”
“Supongo que tienes razón. Bueno, tal vez tendrás suerte, como una recompensa de tu arduo trabajo.”
“¡Jajaja! Eso sería genial, ¿no?” rio Angie.
A decir verdad, ella actualmente estaba pensando en algo completamente diferente. Matrimonio, ¿eh? Supongo que mi Príncipe Encantador nunca aparecerá.
Angie había insistido en que su amiga volviera a la realidad, pero desde una temprana edad, ella había escuchado la historia de un trovador que la había inspirado mucho. Era una historia sobre una aventurera con cabello azul que viajó sola desde el Continente de Millis hacia el Continente Central y llegó al rango A del Gremio en un parpadeo.
Aun así, a pesar de que el corazón de Angie cantaba de la alegría cuando la escuchaba, ella asumió que era una historia de una tierra distante y no pensó mucho más en ella. No fue hasta los eventos una década atrás que Angie dejó de desecharla de esa forma.
Un día, una cierta aventurera llegó a su aldea. La persona en cuestión había salido del denso bosque en su camino hacia el Puerto del Oeste y estaba realizando una breve parada en su aldea de camino allí, o eso dijo. Como si fuera cosa del destino, ella era pequeña y tenía el cabello azul. También usaba un sombrero de bruja, una túnica blanca, una larga vara, y tenía una mochila colgando de sus hombros. Ella era exactamente igual a como los trovadores la habían descrito. Lo que alguna vez había sido una historia ficticia ahora era la realidad ante los ojos de Angie.
La chica solo se quedó una noche en su aldea, pero ella les regaló a la Angie de diez años y a los otros aldeanos historias acerca de sus viajes. Era increíble; la chica que sonaba casi como un personaje ficticio estaba ahí en carne y hueso, contando sus muy reales aventuras.
Pham y los demás se emocionaron cuando escucharon la historia sobre ella derrotando a un jefe en un laberinto, pero lo que hizo palpitar con fuerza el corazón de Angie fue la razón de la chica para haber entrado en primer lugar a ese laberinto. Ella aseguraba que exploraba laberintos con la esperanza de encontrar a un apuesto compañero de vida. Por desgracia, ella había conquistado dicho laberinto sin cumplir ese objetivo, pero los recuerdos de su historia tuvieron un gran impacto en Angie. Desde ese día en adelante, la historia de la aventurera había inspirado un profundo anhelo en ella. Angie se imaginaba a sí misma arrinconada repentinamente por un monstruo, ¡solo para que un príncipe encantador aparezca y la salve! Naturalmente, como una forma de agradecer a su salvador, ella le ofrecería su cuerpo como recompensa. ¡Jejeje! rio ella en su interior.
Pero por mucho que lo quisiera, ella sabía que no era realista. Los sueños eran solo eso—sueños. Los delirios no se convertían mágicamente en realidad. Angie estaba perfectamente consciente de que una historia de amor tan conveniente no ocurriría en la vida real. Cuando ellas hablaban de matrimonio, ella fantasearía, pero esas fantasías no eran más que ficción dentro de su cabeza. Algo que anhelaba. Ella ahora tenía sus ojos puestos en la realidad. Tampoco era como si tuviera otra opción; cuando quedó huérfana hace cinco años, ella había sido forzada a enfrentar los hechos, independientemente de si le gustaban o no.
“Angie, ten cuidado,” dijo Pham. “Ahora entraremos al territorio de ya sabes quién.”
“Sí, lo sé.”
Las dos se habían acercado mucho a una profunda cueva dentro del bosque, y fue ahí donde Angie colocó su canasta en el suelo. Ellas dos habían venido aquí en busca de ingredientes para preparar medicina—en concreto, un tónico especial para tratar una enfermedad común en esta región, conocida como el Síndrome Ibri.
“Tenemos que salvar a Docchy.”
“Sí, tienes razón.”
El hijo del jefe de la aldea, Dochil, recientemente había contraído el síndrome. Aquellos afectados por él experimentaban fiebre alta, desarrollaban un sarpullido a través de todo su cuerpo, y morirían dentro de diez días si no eran tratados con la medicina necesaria. Dicho eso, podías combatir la enfermedad con un tónico especial, y también podía ser sanada con magia de desintoxicación de nivel Intermedio. Tampoco se transmitía de una persona a otra. Esa era la razón principal de que las personas en las ciudades no la considerasen tan peligrosa.
Lo mismo no podía ser dicho para Angie y aquellos que vivían en su aldea. Para ellos, era una enfermedad aterradora con una alta tasa de mortalidad. El mago más cercano capaz de usar magia de desintoxicación de nivel Intermedio estaba a más de diez días de distancia, incluso si se apresuraba para llegar ahí realmente rápido.
Era desafortunado que Dochil, su amigo de infancia y futuro jefe de su aldea, hubiese contraído la enfermedad. El Síndrome Ibri fue en parte responsable de la muerte de los padres de ambas chicas. La madre de Pham se había contagiado, y el padre de Pham y ambos padres de Angie habían sido enviados al bosque para reunir los ingredientes para la medicina. Así fue como ellos encontraron su amargo final. Por lo tanto, ambas tenían lazos fatídicos con la enfermedad, la cual ahora estaba amenazando la vida de alguien más cercano a ellas. Esa era la fuerza que las empujaba a reunir los ingredientes necesarios para el tónico.
El silencio reinaba entre ellas mientras avanzaban cautelosamente. El ingrediente que necesitaban era la Flor Eant, la cual crecía en la base de las colinas justo al frente. Ya que ellas necesitaban suficiente tónico para una persona, cinco o seis pétalos deberían ser suficientes.
Las dos tragaron saliva sonoramente mientras salían de los árboles y llegaban a una pradera que se extendía ante ellas. Era un vasto campo justo en medio del bosque, lleno de flores azules—un campo lleno de Flores Eant.
Ellas tragaron saliva una vez más. Sus expresiones permanecieron rígidas a pesar del hermoso paisaje ante ellas. Angie estiró una temblorosa mano hacia una de las flores, arrancándole un solitario pétalo.
“¡Graaaaaaaarrrr!” Un profundo rugido atravesó el aire, como un trueno ensordecedor.
“¡Angie, corre!”
El grito no fue escuchado; los pies de Angie ya estaban congelados del miedo. Pham sacó una flecha de su aljaba y la preparó mientras gritaba, “¡Angie! ¡Rápido!”
“¡Ah!”
Un fantasma apareció en el campo, en la cima de las colinas—un enorme lagarto, de al menos diez metros de largo, con una piel de color vino. Era el gobernante de este bosque: el Lagarto Ibri. Era un reptil sin alas, similar a los enormes lagartos que habitaban el Continente Begaritt.
Podrán estar preguntándose porqué se llamaba Lagarto Ibri. Eso era porque el Síndrome Ibri proliferaba en cualquier tierra donde estuvieran estos lagartos, y también porque las flores necesarias para el tónico especial para tratarlo siempre estaban cerca del territorio del lagarto. Un erudito teorizó que el Lagarto Ibri esparcía el Síndrome Ibri para que los humanos fueran a reunir las flores para la cura, y por lo tanto proporcionándole al lagarto una presa fácil. Si esto era verdad aún debía ser demostrado. Sin embargo, estos últimos cinco años su aldea había estado plagada tanto de lagartos como de la enfermedad que parecía seguirlo.
Este era el culpable de asesinar tanto a los padres de Angie como al padre de Pham.
“¡Aaaah!” Pham dejó salir un rugido, tratando de animarse a sí misma mientras disparaba su flecha. Atravesó el aire hacia el Lagarto Ibri, dando en el blanco con un sonido sordo mientras perforaba las escamas de la criatura.
En ese mismo instante, el lagarto hizo su movimiento. Bajó la pared de la colina tan rápido como una lagartija. No parecía que la flecha de Pham lo hubiese afectado.
“¡Angie! ¡Te lo ruego, ponte de pie! ¡Corre!”
Gracias al aliento de Pham, Angie finalmente se puso de pie. ¡Tengo que correr! ¡Y rápido! El pánico la invadió, causando que su pie se tropezara, pero a pesar de eso ella de alguna forma logró alejarse. Pham se unió a ella en la retirada una vez que estuvo segura de que Angie se estaba moviendo.
Desafortunadamente, ya era demasiado tarde.
“¡Graaaaaarrrr!”
Con una velocidad impresionante, el Lagarto Ibri cerró la brecha, alcanzando a Pham. Sus brillantes y afilados dientes se cerraron sobre su pierna.
“¡Gaaaaah!”
La criatura la levantó como si ella fuese una muñeca de trapo, y la mandó a volar a través del aire. Pham dejó salir un grito poco femenino mientras volaba, estrellándose en las flores cubriendo el campo.
Angie lo había visto todo. Sus ojos se habían encontrado con los de Pham mientras esta última era mandada a volar. Ella había tenido una mirada de terror puro en su rostro. Habiendo presenciado eso, Angie vaciló, pensando que ella tenía que salvar a su amiga. Pero antes de que incluso supiera lo que estaba ocurriendo, el Lagarto Ibri ya estaba delante suyo.
“Ah…”
Voy a morir, se dio cuenta Angie.
En el pasado, ella había soñado con alguien apareciendo de la nada para salvarla en tal situación, pero esos no eran más que delirios. La realidad es que cuando alguien está en una verdadera crisis, no hay tiempo para intervenir y ayudar. La muerte llega en un instante. Simplemente así funciona el mundo.
Precisamente por eso lo que ocurrió a continuación tenía que ser un sueño.
Algo se estrelló contra el costado del Lagarto Ibri, enviándolo a volar.
“¿Eh?” Angie no podía creer lo que estaba viendo. La mismísima criatura que estaba a punto de matarla, que debería haber sido demasiado grande y pesada como para ser enviada a girar a través del aire, estaba alejándose en una dirección extraña.
“Grrr…” gruñó la criatura. Sangre brotaba de su boca cuando finalmente aterrizó. Esta levantó su cabeza, mirando hacia el otro extremo desde donde había caído.
Angie siguió su mirada para encontrar a un hombre ahí de pie con una túnica gris que se agitaba con el viento. Debajo de ella, él usaba una armadura negra, y sostenía lo que parecía ser un tubo en su mano izquierda. Su cabello castaño claro se agitaba mientras él avanzaba hacia el Lagarto Ibri.
“¡Graaah!” El Lagarto Ibri se lanzó a sí mismo hacia él con tal agilidad que era difícil creer que había sido gravemente herido con ese ataque. Sus enormes colmillos se cerraron alrededor del hombre, hundiéndose en él. Parecía que la criatura lo había partido a la mitad, pero esa solo fue una alucinación de parte de Angie—él estaba perfectamente bien. De alguna forma, el hombre había logrado detener la cabeza del Lagarto Ibri con su mano derecha, agarrando su enorme nariz y manteniéndola en su lugar. Él levantó lánguidamente su mano izquierda, apuntando su extraño tubo hacia su cabeza.
“¡Cañón de Piedra!” gritó el hombre.
Algo salió disparado del tubo que él estaba sosteniendo. Angie no pudo ver lo que era, pero fue disparado a una velocidad impresionante. En el momento que ella parpadeó, toda la cabeza del Lagarto Ibri había sido arrancada. El impacto casi fue como un gancho alto, torciendo su largo cuello hacia arriba, y provocando que todo su cuerpo se retorciese.
A pesar de su enorme tamaño, el sonido de este desplomándose fue extrañamente tranquilo. Era difícil para Angie creer lo que estaba viendo, pero había sangre de un rojo brillante brotando del cuello cercenado de la criatura.
“Fiu.” El hombre dejó salir un suspiro y extendió su mano derecha hacia el cadáver de la criatura. Llamas lo envolvieron en segundos, con el fuego crepitando mientras devoraba los aceites naturales del cuerpo del monstruo. El olor a carne quemada llenó la zona.
El hombre finalmente se dio la vuelta hacia Angie. Con una gran sombra proyectándose a causa de las llamas, él le habló tan casualmente como si le estuviera preguntando acerca del clima. “¿De casualidad usted es Angelique Curenttale?”
“¿Eh?” logró decir Angie, desconcertada.
“¿O tal vez es Pham Haindora?”
Él está pidiendo tu nombre, se dio cuenta ella. Pero, por alguna razón, su lengua no podía formar las palabras para una respuesta, así que ella solo sacudió su cabeza y luego meneó en rápida sucesión.
“Vine aquí para rescatarla.”
Cuando el hombre de la túnica gris dijo eso, su corazón repentinamente comenzó a latir con fuerza.
Este forastero se presentó como Rudeus Greyrat. Mientras Angie batallaba con su corazón fuera de control, él se abrió paso hacia Pham y empezó a sanarla. Fue casi instantáneo. Ella no recobró la consciencia, pero su pierna, la cual casi había sido arrancada, fue reconstruida, y la piel ya no tenía un matiz púrpura.
Rudeus explicó que alguien le había pedido venir en su rescate, pero que no daría el nombre de su benefactor secreto. Por su parte, Angie no tenía idea de quién pudo haberle pedido esto.
“Sin embargo, estoy feliz de haber llegado a tiempo,” dijo él. “Eso estuvo cerca.”
“¡S-sí!”
Rudeus colocó a la inconsciente Pham sobre su espalda mientras caminaba a través del bosque. Angie, mientras tanto, ahora estaba cargando una canasta llena de Flores Eant y acariciando su propio cabello de forma incesante.
Sé que mi cabello debe parecer un nido de ratas, y que mi ropa está cubierta de mugre. Sin duda mi trasero también. Apuesto a que todo mi rostro está igual. Ugh, ¿qué hago? Esperen, supongo que lo más problemático aquí es mi actitud, ¿no?
Cada vez que Rudeus miraba sobre su hombro hacia ella, sus mejillas se sonrojaban y Angie tenía que apartar su mirada mientras lo seguía de cerca. Afortunadamente, a él no parecía importarle su extraño comportamiento. De hecho, mantuvo su vista concentrada en el frente la mayoría del tiempo, casi como si creyera que estaba mal mirar su rostro. Él no rompió el silencio mientras caminaban. Ocasionalmente miraría atrás hacia ella, pero de forma muy infrecuente y solo para confirmar que ella todavía estaba detrás suyo. Angie deseaba poder dar un mejor vistazo a su rostro.
Oh, no… Estamos a punto de llegar a la aldea. Una vez que lo hagamos, él será un héroe. Después de todo derrotó al lagarto, y salvó nuestra aldea. ¿Qué hago? Si eso ocurre, no hay forma de que yo sea capaz de hablar con él después de eso.
Finalmente, sus ojos se posaron sobre Pham, quien todavía estaba desplomada sobre su espalda. Todo su pecho estaba presionado contra él, y Angie no podía evitar sentirse celosa.
“Eh, um, ¡Rudeus-san!” dijo repentinamente Angie.
“¿Sí? ¿Qué sucede?” Rudeus miró atrás hacia ella, con su expresión en blanco.
“¡P-Pham! E-es decir, ¿Pham no es pesada?”
“Para nada.”
“P-pero,” tartamudeó ella, “hemos estado caminando todo este tiempo. Tienes que estar exhausto, ¿no?”
“No. He entrenado mi cuerpo lo suficiente como para no estar cansado por algo como esto.” Mientras hablaba, él se subió su manga, flexionando su brazo. Era imposible ver el músculo debajo de su armadura negra, pero Angie de todas formas estaba impresionada. ¡Él se ejercita!
Rudeus golpeó su puño contra su palma abierta mientras decía, “Ah, ya entiendo. Me disculpo por no haberme dado cuenta de ello antes.”
“¿Disculpa?”
¿Darse cuenta de qué? se preguntó Angie. Ella lo miró con una expresión en blanco, y él le sonrió, con sus dientes brillando de forma deslumbrante.
“Angelique-san, debe estar cansada. ¿Desea tomar un descanso?”
Por cierto, el brillo de sus dientes era una mera alucinación de parte de Angie.
Después de una larga pausa, ella finalmente tartamudeó, “¡Ah, c-cierto, sí! Estoy cansada. Lo siento, pero, por favor, déjame descansar un poco. Además, siéntete libre de llamarme—ejem, es decir, ¡si no te molesta, por favor, solo llámame Angie!”
“Entiendo, Angie-san. En ese caso, ¿qué tal si descansamos aquí mismo?”
Rudeus dejó lentamente a Pham en el suelo, apoyándola contra un árbol mientras él se sentaba en un tronco cercano. Había dos de tales troncos, ambos con forma de V, y Rudeus se había posicionado perfectamente para ser considerado con ella, asegurándose de que hubiera una corta distancia que los separase. Sin embargo, Angie vio esto como su oportunidad.
¡Aquí vamos! Angie se sentó a propósito justo a su lado.
Rudeus se estremeció visiblemente, con sus hombros dando un salto.
¿Acaso eso… le molestó? Angie dio un vistazo a su rostro. Él se veía incómodo, pero al menos no veía desagrado de su parte. Era más como si estuviese confundido. Angie rápidamente salió con una excusa.
“L-lo siento, es solo que estuve muy asustada en ese momento, ¿sabes? T-todavía lo estoy, así que, ¿te importa si me siento a tu lado?”
“¿Eh? Ah, claro. Adelante…”
Las cosas estaban avanzando bien entre ellos, y Angie tenía la intención de montar esa ola hasta donde la llevara.
“Erm, um, muchas gracias por lo que hiciste,” logró decir ella.
“No fue nada. Es parte de mi trabajo,” respondió secamente Rudeus, mirando abajo hacia ella. Por alguna razón, sus ojos seguían mirando de un lado a otro. Angie siguió su mirada sin pensarlo mucho, hasta que se dio cuenta de que su ropa, la cual en algún punto había quedado atrapada en algo y roto, estaba dejando su pecho expuesto.
Angie jadeó e inmediatamente trató de cubrirse, colocando sus manos sobre su pecho. Honestamente, ella tenía la intención de que este sueño tuviera su final ideal, por imposible que pueda ser, y esa era precisamente la razón de que estuviera tan cerca de Rudeus. Él rápidamente se apartó, colocando más distancia entre ellos. Angie volvió a cerrar la brecha, solo para que él volviera a alejarse. Ella lo persiguió hasta que estuvo arrinconado en el borde del tronco, y terminó apoyándose contra su brazo.
“Um, ¿Rudeus-san?”
“¿S-sí? ¿Qué sucede?”
La mirada de Rudeus seguía dando vistazos furtivos hacia sus pechos, instándola a tragar saliva. Ella no estaba tan bien dotada como Pham, pero los tenía más grandes que la mayoría de las chicas de la aldea. Los viejos pervertidos con frecuencia la acosaban con comentarios sexuales como, “¿Acaso calentaste esta medicina en el valle entre esas dos grandes montañas que tienes?” En la aldea, ellos eran objeto de las burlas de las personas, pero ahora mismo algo en su interior gritaba que era el momento de emplearlos como un arma.
“Tal vez, realmente es solo un trabajo para ti, tal como dices, pero eso no cambia lo agradecida que estoy de que hayas salvado mi vida,” dijo Angie.
“B-bueno, de nada.”
“Si—quiero decir, asumiendo que no tengas la intención de regresar a casa de inmediato una vez que lleguemos a la aldea, entonces… por favor, pasa por mi casa. Me encantaría encontrar una forma de pagarte.”
“No, debo regresar a casa lo más rápido posible. Tengo otro trabajo justo después de este.”
Eso la desmotivó, pero no lo suficiente como para persuadirla de darse por vencida. Después de todo, Angie había estado esperando esto por mucho tiempo. Ella quería seguir esta aventura hasta su conclusión natural, hasta que su largo viaje la llevara a la ciudad eterna llamada felices por siempre.
“Bueno, en ese caso, por favor… permíteme mostrarte mi agradecimiento ahora mismo. No tengo nada que ofrecer, así que me temo que… todo lo que puedo darte es mi c-cuerpo…” El rostro de Angie se puso completamente rojo mientras sus manos subían a través de su rasgada polera, lista para abrirla por completo. La mirada de Rudeus estaba firmemente pegada a su pecho mientras ella comenzaba a exponerlo, pero entonces él se puso de pie abruptamente.
“Um… ¿Rudeus-san?”
“Me disculpo, pero tengo una enfermedad crónica que está amenazando con darme problemas, así que necesito tomar mi medicina.” Incluso mientras hablaba, él no despegó sus ojos de sus pechos.
Sin embargo, escuchar la mención de una medicina regresó a Angie a la realidad. Después de todo, ella era una boticaria. Escuchar que el hombre ante ella sufría de una enfermedad crónica la hizo querer ayudar por reflejo.
“¡Eh, um! Si necesitas medicina, yo soy una boticaria. Puedo prepararte algo tan pronto como regresemos a mi casa,” ofreció ella.
“No, traje la mía,” respondió Rudeus, metiendo una mano en su bolsillo. El sacó un pequeño pedazo de tela blanca. Angie observó esto, impulsada más por la curiosidad de saber qué medicina podía ser que por un interés romántico. Esto probablemente era en parte por estar demasiado obsesionada con su trabajo.
Rudeus era un guerrero increíblemente fuerte. Él usaba una armadura y tenía suficiente músculo como para detener a un Lagarto Ibri en su lugar, además de ser capaz de usar magia ofensiva. Él claramente era un guerrero mago de alto rango. También había usado magia de sanación de alto nivel en Pham. Angie había escuchado que la mayoría de las personas aprendían magia de sanación y desintoxicación juntas, lo cual quería decir que él probablemente también era competente en esta última. Naturalmente, ella se preguntaba qué enfermedad crónica podía estar afectando a una leyenda viviente como él y qué medicina usaba para combatirla. Si era algo nuevo para ella, Angie quería darle un buen vistazo.
“¿Es un tónico?” preguntó Angie.
“Sí, bueno, algo así.” Rudeus extendió la tela doblada. Angie estiró su mano, para atrapar la medicina, pero para su sorpresa, no había nada. Ni una píldora, ni un paquete de polvo. La tela literalmente no había estado envolviendo nada. ¿Entonces dónde estaba esta supuesta medicina?
Angie no tuvo que esperar mucho para conocer la respuesta, debido a que, cuando miró hacia arriba, ella estuvo confundida por lo que vio—ropa interior de chica.
Rudeus repentinamente estaba sosteniendo bragas en sus manos—a juzgar por su tamaño, unas que claramente pertenecían a una niña.

¿Qué…? ¿Cuándo fue que…? ¿Dónde…? ¿Por qué está sosteniendo eso?
Era extraño. Hace unos momentos él había estado sosteniendo un pedazo de tela que contenía su medicina… no. Esta era la tela que él había estado sosteniendo. Estas bragas simplemente habían sido dobladas. ¿Eh? ¿Por qué?
Completamente perpleja, ella solo pudo mirar. “… ¿Qué?”
“Fiiiu…” Rudeus dejó salir una gran exhalación, ignorando su confusión. Y luego él enterró su rostro en esas bragas, inhalando profundamente. “Haah, haah… Sniff, sniff… Haah, haah.” Rudeus respiró de esta forma una y otra vez. Él cubrió su rostro con la tela, con sus fosas nasales ensanchándose mientras disfrutaba la esencia. Rudeus incluso la lamió periódicamente, disfrutando a fondo el suave tesoro en sus manos.
Angie se estremeció, impactada por lo que estaba presenciando. Un escalofrío recorrió su espalda, pero ella no podía hablar ni moverse. Angie estaba ahí congelada en su asiento, solo observándolo.
“Fiu,” exhaló finalmente él, habiendo pasado cinco minutos completos haciendo esto. “Gracias, Dios.” Mientras terminaba de hablar, él colocó sus manos juntas para rezar antes de doblar perfectamente la ropa interior y volver a guardarla en su bolsillo.
Insegura sobre qué decir, Angie se quedó sentada ahí, abriendo y cerrando su boca como un pez fuera del agua. Su mente tenía problemas para procesar lo que estaba pasando. El ambiente entre ellos había sido perfecto, pero entonces de la nada él sacó esas bragas y comenzó a olfatearlas como alguna clase de pervertido. Ella no lo comprendía.
“La ropa interior es mejor luego de que ha sido usada, no hay duda,” murmuró él para sí mismo.
Algo de lo que ella sí estaba segura era que su acción había matado cualquier emoción que había tenido hace solo momentos, y con ello, el romance en ciernes que había sentido.
“Ahora bien, Angie-san, ¿qué estabas diciendo?” preguntó Rudeus.
Después de una larga, larga pausa, ella finalmente dijo, “No, no es nada.”
Su sueño había terminado.
Angie rápidamente regresó a casa luego de eso.
Cuando llegaron a la aldea, Rudeus le confió a Pham y dijo, “No tengo la intención de quedarme en tu aldea, así que me retiraré ahora.”
“Sí. Entiendo. Gracias… Sí.” Angie asintió bruscamente con su cabeza una y otra vez, con su rostro carente de emociones. Por desgracia, los eventos extraños de hace solo momentos antes todavía estaban grabados de forma vívida en su mente.
“Bueno, cuídate.” Rudeus se dio la vuelta y comenzó a alejarse, solo para detenerse como si acabase de recordar algo. Él miró atrás sobre su hombro hacia ella. “Ah, eso me recuerda. Angie-san, dijiste que me regresarías el favor, ¿cierto?”
Otro escalofrío recorrió su espalda. ¿Un favor? Sí. Ahora que lo pensaba, él había salvado su vida. Si quería su cuerpo, ella no tenía una buena razón para rehusarse. No importaba lo instintivamente asqueada que se sentía por él, ella no era tan ingrata como para decir que no.
“Um, eh… Bueno, me temo que no puedo darte mi ropa interior…”
“No, no necesito tu ropa interior. Hay algo que quiero que hagas por mí.”
“¿A-algo que quieres que haga?”
Mierda. Angie estaba segura de que él le pediría hacer algo totalmente depravado. El color desapareció de su rostro mientras ella se preparaba mentalmente para ello.
Rudeus vio su reacción y se rascó la parte posterior de su cabeza. “Supongo que es natural que se sienta disgustada,” murmuró él mientras sacaba algo de su mochila. Él sostenía un libro ilustrado y una figura. “Angie-san, si de casualidad tienes un hijo algún día, me gustaría que le leas este libro ilustrado. Dile que la Tribu Superd no son un montón de asesinos.”
“¿Eh? ¿Supe-qué? ¿De qué estás hablando?”
“La Tribu Superd.”
“La Tribu Superd…” Angie repitió sus palabras, completamente desencajada por esta petición. Sus ojos estaban tan abiertos como platos.
“Al final del libro hay un glosario que sirve para aprender a leer las letras, así que también puedes usarlo como parte de la educación de tu hijo. Espero que compartas esto con él.”
Luego de eso él se marchó, dejando a Angie ahí de pie desconcertada, con un libro ilustrado y una figura con el cabello verde en sus manos. El solo mirar algo parecido a la Tribu Superd era aterrador. La propia figura era espeluznantemente detallada y los colores pintados la hacían ver tan realista que ella se preguntaba si repentinamente cobraría vida. Esta pequeña escultura era una réplica perfecta de un aterrador demonio. Ella sintió la urgencia de deshacerse de la figura inmediatamente, pero recordó que Rudeus había salvado su vida, y eso la detuvo.
“Um…”
La Tribu Superd, ¿eh? Ella nunca antes había visto a uno, pero había escuchado de ellos. Eran un grupo de personas que con frecuencia eran tratados como asesinos. Cuando ella era más joven, sus padres con frecuencia le advertían que, si hacía algo malo, los Superd vendrían para llevársela y devorarla. Aun así, Rudeus estaba tratando de esparcir la historia de que al final ellos no eran malas personas.
¿Por qué haría tal cosa?
Incapaz de descifrar sus motivos, Angie no estaba muy segura sobre qué hacer. Ella presionó un dedo contra la cabeza de la figura.
“¡Ah!” Ella jadeó mientras el cabello se salía. Ahora todo lo que quedaba era lo que parecía ser un guerrero calvo blandiendo una lanza, apretada con fuerza en su mano. “Pfft.” Angie se largó a reír. Ella aún no tenía idea de qué pensar de esto, pero su salvador le había hecho una petición que ella planeaba honrar.
Varios años después de eso, Dochil—a quien Angie había sanado con su tónico—le propuso matrimonio y ella se convirtió en la segunda esposa de su nuevo jefe de la aldea. Él se esforzaba mucho, pero era un hombre bastante aburrido. Lo único positivo era que él no era un pervertido. Angie estaba agradecida de que al menos fuera así. Cuando su hijo nació, ella hizo lo que le pidieron y le leyó el libro ilustrado mientras lo criaba.
Eventualmente, la historia del libro ilustrado se esparciría por toda la aldea. La región cercana llegaría a reconocer a la Tribu Superd como un clan de guerreros calvos de la justicia. Pero esa, lamentablemente, es una historia para otra ocasión.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
Sé la primera persona en dejar una nota sobre el capítulo.