Diez Días en la Capital y la Verdad sobre Orsted
Capítulo 12: Diez Días en la Capital y la Verdad sobre Orsted
Habían pasado diez días desde nuestra batalla en el palacio.
Habíamos derrotado a la Diosa del Agua Reida y Auber, asesinado a Darius, y dado la bienvenida a Perugius a Asura, además de abrumar al Príncipe Grabel y su facción.
Al final, Ariel optó por despojar a Pilemon de su papel como la cabeza de los Notos Greyrats y lo había confinado a sus dominios. Luke estaría asumiendo el liderazgo de la familia, con su hermano mayor actuando como su asistente. El hermano de Luke tenía excelentes habilidades sociales y parecía ser algo así como un político en ciernes, así que yo tenía la sensación de que él terminaría encargándose de las operaciones del día a día de la familia.
Al principio, Ghislaine siguió viendo a Pilemon y su hijo con una hostilidad abierta. Pero su actitud se suavizó después de que el hermano de Luke bombardeó a Eris con halagos y preguntó si ella tenía algún interés en casarse. Ghislaine había escuchado todo esto con la expresión orgullosa de un perro escuchando a su amo ser alabado. Por cierto, ella había aceptado una oferta para seguir sirviendo como guardaespaldas de la Princesa Ariel. Este sería un trabajo permanente.
Yo no podía hablar por Ghislaine, Luke, o cualquier otro involucrado, pero se sentía que las cosas habían sido resueltas razonablemente bien.
En fin… se estarán preguntando, ¿qué hice yo durante los últimos diez días?
Primero que nada, yo tuve una reunión con Orsted el primer día.
Después del término de la batalla, nosotros habíamos regresado a la residencia de Ariel de muy buen ánimo, felices por nuestra victoria. La Princesa estaba comprensiblemente cansada y se fue a dormir inmediatamente.
En cuanto a mí… yo había terminado un poco conmovido al presenciar a Sylphie escogiéndome por sobre Ariel, así que me la llevé a mi habitación para darle todo mi amor. Para ser honesto, yo había estado un poco ansioso acerca de sus sentimientos desde que leí acerca de ella abandonándome en ese diario. Escucharla declarar que yo era la persona más importante en su mundo frente a todos hizo latir mi corazón con fuerza.
Dicho eso, Sylphie también estaba muy cansada, así que las cosas terminaron después del primer asalto. Ella cayó profundamente dormida a mi lado, mientras éramos bañados por el resplandor crepuscular. Yo me dirigí al baño para lavarme y tranquilizarme un poco… pero entonces Eris entró, llena de excitación residual por la batalla, y yo terminé recibiendo algo de amor duro. La mujer realmente necesitaba aprender a ser un poco más gentil con chicos delicados como yo. Para la hora que terminó, yo me sentía como un estropajo exprimido.
Cuando finalmente me tambaleé fuera de la cama a la mañana siguiente, una de las sirvientas me informó que había llegado una carta para mí. El nombre del remitente no estaba en el sobre, pero estaba sellada con el emblema del Dios Dragón. Claramente era un mensaje del jefe. La carta era corta y simple; él expresó su preocupación por mis heridas y me pidió reunirme con él ese mismo día.
Nuestra sala de conferencias ese día fue un cementerio.
Yo había sido llamado a un cementerio para sirvientes en la zona más alejada del distrito de la nobleza. Era un aislado pedazo de pasto y piedras en medio de la ciudad. El lugar de reunión específico estaba debajo de la superficie, dentro de una catacumba que se veía como el lugar ideal para una fiesta de baile zombi tarde en la noche. Era un poco espeluznante, pero ninguna criatura no muerta podía ser más aterradora que el hombre que me estaba esperando ahí dentro.
“Has llegado, Rudeus Greyrat.”
“¡Por supuesto! ¡Tal como usted solicitó!”
Orsted estaba sentado sobre un ataúd con su mentón apoyado en su mano. Personalmente, me parecía un poco irrespetuoso para el muerto, así que fabriqué una mesa y sillas con mi magia de tierra.
“Por favor, tome asiento,” dije, dejando mi candelabro sobre la mesa y moviendo una silla para Orsted.
“Gracias.”
Una vez que el jefe había tomado asiento, yo me senté al otro lado de la mesa. Era el momento de comenzar nuestra conferencia.
“Primero que nada—felicidades por un trabajo bien hecho, Rudeus. Ahora está garantizado que Ariel será reina.”
“¿De verdad está garantizado?” dije. “El rey no fallecerá en un futuro cercano, ¿cierto?”
La enfermedad del rey era incurable. Él básicamente estaba muriendo de vejez. Pero iba a tomar algo de tiempo que eso ocurriera. Yo sabía que con certeza había nobles testarudos y desesperados que usarían este periodo para tratar de volver a colocar a Grabel en el trono. La propia Ariel nos había advertido que era demasiado pronto para bajar la guardia.
Además, había otros factores impredecibles a considerar. La Reina del Agua Isolde había observado la muerte de su querida maestra frente a sus ojos, y la familia Boreas había sido muy cercana a Darius. Ambos debían ser cuidadosamente monitoreados. Para ser completamente honesto, yo había esperado que mi siguiente trabajo involucrara acabar con la oposición restante…
“Puedes estar tranquilo,” dijo Orsted. “Con la participación de Perugius y la muerte de Darius, la victoria de Ariel ya es una certeza.”
Por alguna razón, él parecía estar totalmente confiado de esto. Yo no podía entender por qué, pero era evidente que él ya no tenía ni la más mínima duda de que ese sería el resultado de esta lucha por el poder.
“Te ves bastante confundido, Rudeus Greyrat.”
Ah. Ups. ¿Acaso estaba siendo tan evidente? “Bueno, Orsted-sama… para ser honesto, creo que es demasiado pronto para bajar la guardia.”
La mirada de Orsted me golpeó con todo su poder.
¡Vamos, jefe! No es como si no creyera en ti, en serio. Solo estoy tratando de decir que esto todavía no ha terminado exactamente, ¿sabes?
“Es decir, um… bueno… en ocasiones las cosas no resultan exactamente como las ve, ¿cierto? Se siente como si hubiésemos completado esto demasiado rápido. ¿Acaso no hay al menos una posibilidad de que el Dios Humano todavía tenga un truco o dos bajo su manga?”
“No,” dijo Orsted. “Puedo jurar eso por mi vida.”
No había mucho que yo pudiera decir en respuesta a eso. Orsted todavía me estaba ocultando algo, y parecía ser que él no tenía ninguna intención de compartirlo.
“Bueno, yo fui un apóstol en el pasado. Supongo que tiene sentido que usted me oculte algunas cosas…”
Yo no había tenido la intención de murmurar esas palabras, pero salieron de todas formas. Lo lamenté inmediatamente. Orsted se puso de pie de inmediato y miró hacia mí de una forma más intensa de lo usual.
“¡Hiii! ¡L-lo siento mucho, Orsted-sama, no quise decir eso! No es como si me estuviera quejando de que me oculte cosas, es solo que—”
“Tienes razón en eso, Rudeus Greyrat. Nunca confié completamente en ti.”
Activé por completo mi Ojo de la Premonición para mirar frenéticamente a mi alrededor en busca de una ruta de escape. No tenía caso. Imágenes residuales de Orsted me tenían completamente rodeado. Si yo entraba en acción y trataba de huir, él me mataría en un instante.
Supongo que solo me queda prepararme para lo peor…
“De hecho, te monitoreé a través de toda esta misión para ver si me traicionarías para volver al lado del Dios Humano.”
Ah. Ya veo. Eso tenía sentido. Es decir… el hombre probablemente podría haber derrotado a Auber, o cualquier otro sin problemas incluso sin que yo me diera cuenta. Tal vez él me los había dejado como alguna clase de prueba.
“Pero después de tu desempeño en esta misión,” continuó Orsted, “es claro para mí que tú no eres solo palabras. Eres un hombre digno de mi confianza.”
Hubo una pausa.
“Permíteme ofrecerte una disculpa, Rudeus Greyrat. Parte de lo que te he contado acerca de mí es mentira.”
“¿De verdad?”
Orsted frunció el ceño ante mi pregunta. No, ¿tal vez solo era una expresión pensativa? A veces deseaba que el tipo se tomara algo de tiempo para practicar el arte de sonreír. Haría mucho menos estresante hablar con él.
Por otro lado, yo también tenía algunos problemas en ese aspecto.
“Sí. ¿Recuerdas cuando expliqué el arte secreto creado por el primer Dios Dragón? Te dije que me permitía ver el flujo del destino, y me excluía de las leyes de este mundo.”
“Lo recuerdo.” Él lo había descrito como un poder que le permitía ver el camino general del futuro de alguien.
“La mitad de esa explicación es mentira. No puedo ver nada del futuro.”
… Hmm. Bien.
“Entonces eso significa que usted realmente está exento de las leyes de este mundo, ¿cierto?”
“En efecto. Pero permíteme preguntarte esto, Rudeus Greyrat—¿qué crees que significa eso exactamente?”
¿Cómo se supone que lo sepa? No recuerdo que él hubiera dado ninguna pista acerca de esto. Um… bueno, ¿qué hay de su maldición? ¿La que provocaba que todos lo odiasen? ¿Eso podría tener algo que ver con ello? Nah, no puedo ver cómo eso estaría conectado…
“Bueno, usted dijo que disminuía dramáticamente su regeneración de poder mágico. Pero ese es solo un efecto secundario, ¿cierto?”
“Sí. Mi poder mágico se regenera muy lentamente, y a cambio, yo soy inmune a intromisión del Dios Humano. Sin embargo, ¿no te parece extraño? ¿Por qué el primer Dios Dragón habría creado un arte que pone a su usuario en una desventaja tan grande?”
Bueno, ¿tal vez esa era la única forma de ocultarse del Dios Humano? La compensación podría valerlo… Esperen… no, eso no tiene mucho sentido. El Dios Humano no puede verme cuando yo estoy usando el brazalete de Orsted, y mi reserva de poder mágico se regenera sin problemas.
“Permíteme explicarlo,” continuó Orsted. “Este arte secreto fue creado para garantizar la victoria sobre el Dios Humano.”
Yo parpadeé.
“A cambio de reducir la regeneración de poder mágico del usuario, le permite volver a comenzar esta guerra desde el inicio con sus recuerdos intactos. Sin importar cómo o cuándo muera.”
¿Acaso eso significa lo que creo que significa? ¿Acaso Orsted está—?
“Mi punto de inicio es el invierno del año 330 de la Era del Dragón Acorazado. Puedo regresar a un bosque sin nombre en los Territorios del Norte del Continente Central. Desde ese momento, tengo doscientos años. A menos que mate al Dios Humano para esa fecha límite, yo soy regresado automáticamente. Lo mismo ocurre cuando muero en algún punto del camino.”
Así que él estaba atrapado en un bucle temporal. Ya se me había ocurrido la posibilidad, pero la había encontrado demasiada extraña como para creerla.
“Admitiré que es una historia descabellada. Pero tú has visto a un hombre viajar a través del tiempo con tus propios ojos—de seguro eres capaz de creer esto.”
“Bueno, sí…”
Mi yo del futuro había encontrado pistas acerca de los principios del viaje en el tiempo en las antiguas ruinas de la gente dragón. Y yo sabía que ellos habían creado una técnica de reencarnación que enviaba sus almas hacia el futuro. Yo fácilmente podía creer que ellos también habían encontrado una forma de regresar en el tiempo… especialmente ya que yo había descubierto como hacerlo por mi cuenta.
“Um, entonces… Orsted-sama, ¿puedo saber cuántos reinicios ha sufrido?”
“Dejé de contar a los cien,” respondió amargamente él.
Doscientos años multiplicado por cien serían… ¿veinte mil años? El solo hecho de pensar en esa cantidad de tiempo me mareaba…
“Supongo que ya he recorrido este bucle cientos de veces,” dijo Orsted. “Y durante el transcurso de esos intentos, yo he presenciado la batalla entre Ariel y Grabel muchas veces. Sé lo que importa para su resultado, y sé quién importa. Sé qué llevará hacia el triunfo de Ariel y su derrota. En este punto, es simplemente imposible que Grabel dé vuelta el tablero. La victoria de Ariel está asegurada.”
“¿Incluso con el Dios Humano interfiriendo en los eventos?”
“Aun así. El Dios Humano no retiene sus recuerdos de nuestros conflictos pasados, y debido a eso no está al tanto de que yo estoy atrapado en un bucle temporal. Pero después de que yo descubrí su existencia y comencé mi guerra contra él, el Dios Humano interfirió en conflictos de esta clase numerosas veces. Y en cada instancia, llega un punto donde él deja de interferir.”
“Y nosotros acabamos de pasar ese punto.”
“Precisamente.”
Bueno, esto explicaba por qué Orsted siempre hacía sus predicciones con tanta confianza. Él estaba hablando a partir de una cantidad verdaderamente enorme de experiencia.
Una parte de mí sentía que los eventos aún podrían dar un giro inesperado… pero cuando ponías al mismo grupo de personas en la misma situación, ellos probablemente iban a actuar de la misma forma cada vez. Esta vez tenía que haber algunas diferencias mínimas en las circunstancias, pero las probabilidades de una completa sorpresa sí parecían ser muy bajas.
“En otras palabras, no hay nada de qué preocuparse,” dijo Orsted. “Ariel gobernará.”
“Bien. Ahora lo entiendo.”
En este punto, yo estaba dispuesto a confiar en la palabra de Orsted al respecto. Pero algo me tenía un poco ansioso: el hecho de que él hubiera fallado en su misión tantas veces seguidas.
“Orsted-sama… ¿realmente puede vencer al Dios Humano?”
“Puedo. Ya he establecido lo que necesito para matarlo, y sé los preparativos que serán necesarios. Y esta vez, también te tengo a ti de mi lado. Ahora estamos muy cerca.”
Muy bien. Simplemente tendré que creer eso.
Para mí, no hacía mucha diferencia si Orsted estaba viendo el futuro o estaba atrapado dentro de un bucle temporal. De cualquier forma, tenía que confiar en su juicio.
Yo iba a hacer mi parte. Era la única forma de mantener segura a mi familia.
En el tercer día después de la batalla, Isolde visitó la mansión donde nos estábamos hospedando. Era algo que la Princesa Ariel nos había regalado, aparentemente una de las residencias más pequeñas que ella poseía, pero todavía del doble de tamaño que mi casa en Ranoa. La casa incluso venía con sirvientes que se encargarían de ella en nuestra ausencia. Ella dijo que éramos libres de usarla como una casa de vacaciones cada vez que visitáramos Asura.
Isolde había venido a ver a Eris en particular. Yo al principio sospeché de ella, solo en caso de que estuviera aquí por venganza. Ella parecía haber notado la tensión en mi rostro, pero aun así se comportó de forma bastante educada.
Después de presentarse ante los sirvientes, Isolde siguió a Eris hacia la sala de estar, donde las sirvientas trajeron algo de té. Nuestra hospitalidad era bastante modesta, pero nunca te darías cuenta a partir de la forma en que Eris estaba manejando las cosas. La chica tenía un talento natural para darle órdenes a las personas. Lo cual tenía sentido, dado que ella había crecido en una mansión.
Vivir en mi casa probablemente era un poco incómodo para ella, ¿no? Quiero decir, teníamos a Aisha, pero ella en realidad no era una sirvienta…
Isolde aceptó nuestra bienvenida cortésmente, pero parecía confundida por mi presencia en la habitación. Después de un tiempo, ella hizo una reverencia hacia mí con cautela. “Es un placer conocerlo, señor. Mi nombre es Isolde Cluel. Eris y yo entrenamos juntas en el Santuario de la Espada.”
“Encantado de conocerla,” dije. “Mi nombre es Rudeus Greyrat, y soy el esposo de Eris.”
Isolde frunció el ceño. “Ah. Entonces eras tú…”
Bueno, parecía ser que la mujer me odiaba. Pero yo había estado esperando eso, dada la forma en que ella había hablado de mí la primera vez que nos encontramos.
“Um… sí. Yo soy Rudeus.”
“¿El hombre que dejó de lado a Eris por años, y que tomó a otras dos esposas mientras tanto?”
“… Sí.” Esto estaba comenzando a sentirse familiar. Casi se sentía como si estuviera hablando con Cliff. ¿¡Acaso tenemos a otra predicadora de la biblia en nuestras manos!?
Bueno, lo admito. Me di cuenta de eso la primera vez…
“Había asumido que eras ese frívolo caballero llamado Luke, ¿sabes?”
“Bueno… No creo haberle mentido acerca de mi identidad, ¿o sí?”
“No. Yo simplemente salté a las conclusiones.” Isolde hizo una pausa, y luego me ofreció una sonrisa. “En cualquier caso, parece que cuidas a Eris mucho mejor de lo que yo había esperado.”
“¿Qué le hace decir eso?”
Este repentino giro en la conversación se sintió un poco confuso. Para ser honesto, yo no estaba seguro de cuánto cuidaba a Eris. Ella definitivamente me había cuidado bien a mí. Pero yo de todas formas no recordaba haber dicho nada acerca de nuestra relación.
“La Reina del Agua Isolde vino de visita,” dijo Isolde. “Ella era una estudiante de la Diosa del Agua Reida, y vio a su maestra morir ante sus ojos. ¿Qué tal si es una enemiga de la princesa? ¿Qué tal si ella vino aquí por venganza? Eris podría desenfundar su espada. Tengo que protegerla… Eso es lo que estás pensando, ¿no? Está escrito por todo tu rostro.”
No sabía que podías escribir tantas palabras en mi rostro… Sentía que últimamente las personas habían estado leyendo mis pensamientos con demasiada frecuencia. Tal vez yo realmente necesitaba apartar algo de tiempo para esas sesiones para practicar mi sonrisa.
Como sea. No era el fin del mundo.
“Y… ¿qué le hace pensar que estoy tratando bien a Eris?”
“Si no te preocuparas por ella, no serías tan protector,” dijo Isolde. “Después de todo, ella solo es la tercera esposa.”
¿De verdad tenía que llamar a Eris tercera esposa justo en frente de ella? No era como si yo clasificara a mis esposas o algo así.
“Para ser completamente honesta, yo asumí que estabas dejando de lado a Eris. Tal vez demandando que ella luche tus batallas y que duerma contigo, pero que de otra forma ni siquiera le hablabas…”
Eso sonaba más parecido a la esclavitud que a un matrimonio.
Aunque Eris en general no hablaba mucho. Era raro que ella comenzara una conversación, y en ocasiones solo entraba de golpe en mi habitación de noche para violarme… Hm. ¿Acaso yo solo era su juguete sexual, o qué?
Nah, eso no era justo. Al menos, ella siempre estaba dispuesta a hacer cosas como entrenar conmigo.
“A decir verdad, es un alivio,” dijo Isolde. “Ella se ve muy feliz contigo.”
“Bueno… me alegra escuchar que crea eso.”
Eso me hizo ganar una sonrisa por parte de Isolde. Para ser honesto, era algo hermoso de presenciar. Ella se veía como del tipo correcto y formal, pero también había una pizca de atractivo en ella. Los hombres estarían cayendo a sus pies una vez que ella realmente floreciera, pero yo tenía la sensación de que eso no pasaría hasta que ella se casara. De seguro podía verla como la sensual esposa de la casa del lado…
Auch. Eris, ¿cariño? Duele cuando pisas mi pie de esa forma.
“¿Y bien? ¿Por qué estás aquí? Rudeus es mío, así que no puedes tenerlo.”
Hmm. Escuchar que me halagaban usualmente ponía de buen humor a Eris, pero el día de hoy ella parecía estar atascada en su modo mocosa mandona.
“Créeme, no estoy interesada en él en lo más mínimo.”
Comprensible, pero ¿tienes que sonar tan asqueada por la idea? Estoy un poco herido.
“¿Entonces quieres un duelo?” preguntó Eris.
Isolde sonrió incómodamente. “No. Reida-sama quería que yo continuase el Estilo del Dios del Agua, y la Princesa Ariel ya ha accedido a apoyarnos. Yo no soy su enemiga.”
Tal como estaba originalmente planeado, Isolde iba a completar su periodo como novata, y luego recibiría un nombramiento de alguna clase una vez que se convirtiera en una caballera hecha y derecha. Ella probablemente terminaría como la instructora de esgrima del palacio o una capitana de los Caballeros Reales. Incluso existía la posibilidad de que a ella se le otorgase un título de nobleza en algún punto.
“Reida-sama podía ser bastante irritable, pero parece que ella tenía un buen número de amigos y simpatizantes en la corte real. Supongo que la princesa tampoco desea hacerse enemiga de todos los practicantes del estilo.”
“Sí, eso tiene sentido.”
Los espadachines de este mundo tendían a ser monstruosamente fuertes. El poder político todavía pesaba más que la fuerza de combate, pero sería estúpido antagonizar a un grupo de luchadores mortíferos cuando en cambio podías ponerlos de tu lado.
“Y, por supuesto, todos estamos bastante aliviados de que nuestros salones de entrenamiento no fueran completamente cerrados.”
En un nivel superficial, el ataque de Reida fue un intento descabellado y sin provocación de asesinar a una princesa de Asura. Incluso en un lugar como la corte real, donde la intriga era constante y los asesinatos eran el pan de cada día, un intento de asesinato público iba a llevar a una investigación. Podías salir impune de todo, siempre y cuando sucediera en las sombras. Si eras atrapado, iba a haber algunos problemas. Bueno… a menos que fueras una figura realmente poderosa como Grabel, Ariel, o Darius, quienes podían ocultar la mayoría de las cosas bajo la alfombra.
En esta situación en específico, Ariel no quería incitar un conflicto con los practicantes del Estilo del Dios del Agua, y ellos tampoco estaban interesados en luchar una batalla perdida. Ya que sus intereses coincidían, nadie sería apuntado responsable del crimen de Reida. Todos habían accedido a olvidar el incidente. En cierto nivel, eso probablemente era difícil para Isolde.
“Es una lástima que Reida-sama perdiera su vida. Pero el menos tuvo la muerte de un espadachín—ese no es un logro menor en estos tiempos de paz. Yo solo desearía que me hubiese contado de antemano sus intenciones.”
Ella parecía decir esas palabras de todo corazón. Yo tenía la sensación de que Isolde no estaba tan devastada por la muerte de Reida. Era una actitud que me recordaba a los aventureros con los que yo solía viajar.
“¿Entonces lo superaste?” preguntó directamente Eris.
“No negaré que me gustaría vengar la muerte de mi maestra… pero supongo que no fueron tú, Ghislaine, o Rudeus quienes la mataron, así que supongo que nunca tendré la oportunidad.”
Isolde sonaba solo un poco triste mientras decía estas palabras. Tal vez parte de ella lamentaba no haber perseguido a Orsted cuando él huyó de ese salón.
“Si quieres, no me molesta tener un duelo contigo,” dijo Eris.
“Por favor, Eris, ni siquiera bromees con eso. Tengo la obligación de proteger los salones de entrenamiento de mi estilo. La última cosa que necesito es sufrir alguna herida permanente luchando contra una fiera sedienta de sangre como tú.”
¿Una fiera sedienta de sangre…? Hmm. Eso fue grosero, pero acertado.
“¿A quién le importan un montón de mohosos salones de entrenamiento?”
“Supongo que parecería extraño para una chica que huyó de su casa y sus responsabilidades. Pero para algunos de nosotros, nuestras obligaciones son muy reales.”
Eris se quedó en silencio, viéndose malhumorada y un poco triste.
“En fin, solo ha pasado un año desde la última vez que nos vimos,” dijo Isolde, con sus ojos brillando juguetonamente. “¿No sería más divertido esperar hasta que ambas nos hayamos hecho un poco más fuertes?”
“¡Oh! ¡Sí, tienes razón!”
Y así como así, el rostro de Eris se iluminó de la emoción. Ella parecía creer que su amiga estaba hablando muy en serio. Isolde, por otro lado, le estaba hablando con la sonrisa condescendiente de alguien que acababa de arrojar un hueso a un perro. La mujer claramente tenía algo de experiencia manejando a Eris.
“La única razón real por la que vine el día de hoy fue para verte a ti, Eris. Ya que has venido hasta aquí, ¿por qué no te muestro la ciudad?”
“Suena bien. De todas formas, me estaba aburriendo un poco solo sentada aquí. ¡Vamos!”
“Ciertamente eres bienvenido de acompañarnos, Rudeus.”
Yo consideré el asunto por un momento. Había una posibilidad de que ellas dos terminaran en una pelea ahí afuera. Y por lo que sabía, Isolde podría habernos estado mintiendo todo este tiempo… ¿Qué tal si guiaba a Eris hacia una multitud de estudiantes del Estilo del Dios del Agua o algo así? La opción más segura parecía ser acompañarlas.
“… Muy bien. Supongo que lo haré.”
Pasamos el resto del día recorriendo la ciudad con Isolde. Mis preocupaciones probaron ser infundadas, ya que ella nunca nos guio hacia ninguna emboscada, y parecía estar disfrutando genuinamente su tiempo con Eris.
Supongo que ella esperó hasta haber aceptado la muerte de su maestra antes de visitarnos.
En el quinto día después de la batalla, Sylphie y yo recibimos una invitación para cenar de parte de la familia Boreas. Eris no estaba invitada.
Yo acepté su invitación esperando que por lo menos trataran de envenenarnos, pero al final, ellos querían usarme como su intermediario para establecer una relación más amigable con la Princesa Ariel.
Yo nunca había conocido a la actual cabeza de la familia, James, pero él había mencionado mi nombre a Alphonse, quien todavía estaba encabezando los esfuerzos de reconstrucción en Fittoa. El viejo había compartido algunas historias de mí de los viejos tiempos, lo cual instó a James a realizar su invitación. Parecía ser que Alphonse había mencionado que yo era el hijo de Paul, y que técnicamente era parte del árbol familiar de los Notos Greyrat.
Acercarse a mí podría crear fricción entre la familia Boreas y Luke, el asistente más confiable de Ariel… pero yo tenía la sensación de que ellos en realidad querían usarme para menoscabar a la Familia Notos. Si yo demandaba un título de nobleza como un Notos Greyrat, inevitablemente causaría un conflicto entre Luke y yo. Incluso si yo no ganaba ese conflicto, esa lucha por el poder crearía oportunidades para que los Boreas Greyrat pudieran usar su ventaja.
Pensarías que ellos habrían invitado a Eris para recordarme mis lazos con su familia, pero supongo que estaban cautelosos de ella. Si yo podía hacerles la vida miserable a los Notos, Eris podía hacer exactamente lo mismo a los Boreas. Básicamente, ellos querían olvidar su existencia.
Podía entender la lógica, pero esta estrategia cautelosa y deshonesta se sentía como una prueba de que la familia Boreas que yo conocía y amaba había dejado de existir. Pasé la cena asintiendo vagamente, y no prometí nada.
En el octavo día, me tomé algo de tiempo para comprobar cómo estaban todos.
Triss había regresado oficialmente a su antigua vida como una mujer noble. Ella parecía haber asumido un papel como una de las asistentes de Ariel, tal como Ellemoi y Cleane. Pero Ariel estaba organizando en las sombras ponerla en contacto con su antiguo grupo de bandidos, quienes podrían probar ser de utilidad en el futuro.
Ariel y Luke estaban trabajando duro, y probablemente lo estarían por bastante tiempo. La muerte de Darius había causado cierta cantidad de caos y confusión en la corte, pero ellos habían controlado las cosas. Los preparativos para la ascensión de Ariel al trono estaban avanzando sin problemas.
Perugius ya había regresado a su fortaleza flotante, dejando atrás a uno de sus sirvientes en el palacio como un representante. Cuando le di mis condolencias por los dos que había perdido en batalla, él explicó que ellos podían ser revividos en su castillo. Parecía ser una característica práctica.
Parecía ser que Orsted tenía razón—todo estaba avanzando sin problemas. Parecía que no había nada de qué preocuparse. Mi trabajo aquí estaba hecho.
Yo le mencioné a la Princesa Ariel que estaba pensando en regresar a casa pronto; al día siguiente, ella me solicitó ir a sus aposentos.
En la noche del noveno día, yo estaba en los aposentos de Ariel en el Palacio Plateado.
No quería que alguien sospechara de mí de estar engañando a mis esposas, así que había traído a Sylphie conmigo. La princesa no me había pedido venir solo ni nada parecido.
Naturalmente, sus aposentos estaban más allá de ser lujosos. Técnicamente todo esto era parte del palacio, pero ella tenía una casa entera para sí misma aquí. Todos los muebles y decoraciones eran magníficos; los sillones eran tan suaves que estaba preocupado de que me tragasen por completo. Todo el lugar parecía estar brillando tenuemente, incluso las partes que no estaban hechas de oro. Estas tenían que ser las cosas más lujosas que podías encontrar en este mundo.
Normalmente, esta habitación probablemente habría estado llena de sirvientas, pero supongo que Ariel les había ordenado retirarse a todas para nuestra reunión. Hacía que el lugar se sintiera algo vacío. La princesa nos sirvió bebidas personalmente, con sus costosas decoraciones destacando a todo su alrededor.
“Aquí tienes.”
“Gracias, Su Alteza.”
La copa dorada que ella me había entregado estaba llena de un líquido púrpura. Vino, ¿eh? Y además debe ser del costoso… tanto como un Romanée-Conti…
“Veo que también trajiste a Sylphie.”
“Sí. No querría estar a solas con una mujer hermosa como usted a esta hora, ¿sabe? Las personas podrían hacerse ideas equivocadas.”
“Santo cielo. Sí, supongo que no hay forma de saber lo que habría ocurrido, ¿no?”
Ariel estaba sonriendo, pero Sylphie no parecía estar divirtiéndose. Ella sabía que yo estaba bromeando, ¿cierto?
“Rudy realmente podría haber terminado en tu cama, ¿sabes?”
Hm. Mi esposa parecía pensar que yo era una bestia que le sería infiel ante cualquier oportunidad. Es triste, pero yo tenía la culpa de eso.
Incluso si Sylphie no confiaba en mí, yo todavía confiaba en ella. Especialmente ahora que les había dicho a todos que me escogería a mí por sobre Ariel. Para ser honesto, escuchar eso había derretido mi corazón. Si yo fuera una mantis religiosa, probablemente habría dejado que ella me comiera en el acto.
“Ahora bien…”
Después de entregar a Sylphie su copa de vino, Ariel se sentó frente a nosotros.
“Permíteme expresar mi más sincera gratitud una vez más, Rudeus. Es gracias a ti que hemos llegado a este punto.”
“No creo estar de acuerdo, Su Alteza. Esta fue su victoria, y usted misma la hizo posible.” Todos estos años que Ariel pasó creando conexiones y reuniendo aliados en el Reino de Ranoa finalmente habían dado sus frutos. Ella tenía todo un regimiento de talentosas e inteligentes personas leales a su disposición; ellas ya estaban actuando para llenar el vacío dejado por la muerte de Darius, y para reemplazar a los nobles de la facción de Grabel. Si las cosas seguían avanzando de acuerdo al plan, la princesa tendría el control total del reino en poco tiempo.
“¿Y qué hay del asunto con Perugius-sama? ¿O tu guía durante nuestro viaje? ¿O esa reunión que preparaste para mí? Fuiste tú quien hizo posible esas cosas, Rudeus. Yo me habría quedado corta sin tu ayuda.”
“Bueno… se siente bien escucharla decir eso.”
“Yo te debo mucho. Tal vez Sylphie tiene razón—tú podrías haberte metido en mi cama esta noche de haberlo intentado.”
Ariel por un momento pestañeó coquetamente hacia mí. Mi mirada bajó por sí sola, alcanzando su clavícula antes de que Sylphie mirase hacia mí de forma tan intensa que logré detenerme. Para el momento que mis ojos regresaron a su rostro, la princesa había vuelto a usar su sonrisa usual.
“Solo fue una broma. Pero, hablando en serio, a mí realmente me gustaría recompensarte de alguna forma.”
“¿Recompensarme? No creo que eso sea necesario…” Todo este asunto básicamente había sido un trabajo para mí. Y ella ya me había dado una mansión entera que podíamos usar como una casa para vacacionar.
“Vamos. ¿Hay algo que pueda hacer por ti? Dada mi promesa con Luke, no puedo ofrecerte territorio o un título de nobleza, pero puedes tener cualquier otra cosa que yo sea capaz de darte.”
Bueno, eso no reducía mucho las opciones. Había muchas cosas que yo quería, pero era difícil reducirlas a solo una. Había muchas cosas que solo podías encontrar en el Reino de Asura. ¿Tal vez podía obtener un raro grimorio o algo así?
Ah, esperen. Había una cosa importante para mí.
“Bueno… No estoy seguro de cuándo va a ocurrir, pero en algún punto, yo tengo la intención de comenzar a vender una figura que viene junto a un libro. Es una figura de un demonio, así que ayudaría tener la aprobación oficial de la familia real.”
“Ah, sí. Recuerdo que discutiste esto con Perugius-sama.”
“Tiene razón. Pero podría ser un poco difícil, ¿no?”
La Iglesia de Millis era muy prominente en el Reino de Asura. Si ellos veían que la familia real estaba alentando públicamente la venta de figuras de demonios, eso podría llevar a cierta fricción política.
“Para nada,” dijo Ariel. “Me encargaré de que tengas tu autorización, y te proporcionaré talleres que puedan manufacturar tu producto.”
“¿No cree que la Iglesia de Millis objetará esto?”
“Eso no será un problema. Los problemas de este tipo pueden ser resueltos con dinero.”
Ah, el poder de los sobornos… Aunque tenía sentido. Tomar el trono de Asura significaba convertirse en la persona más rica del mundo.
“Muy bien, entonces supongo que me pondré en contacto cuando estemos listos.”
“Entiendo. Estaré lista para ese momento.”
Entonces teníamos un patrocinador y un plan de manufactura. Ahora solo se resumía en que Julie perfeccionara rápidamente sus habilidades. Yo creía recordar leer en el diario de mi yo del futuro que las figuras se vendían bien junto a un libro ilustrado. Ese sonaba como un enfoque inteligente. Había muchas personas analfabetas ahí afuera, pero al menos podrían mirar las ilustraciones. Tendríamos que encontrar un artista si realmente queríamos arrasar con esto…
Mientras yo estaba ocupado contando los huevos antes de que la gallina los pusiera, Ariel se enderezó en su asiento y se dio la vuelta hacia Sylphie. “Por supuesto, también te debo a ti esta victoria, Sylphie.”
“Felicidades, Ariel. Estoy muy feliz por ti…”
Ayer, Sylphie había renunciado formalmente a su trabajo como guardaespaldas de Ariel. Ella había estado muy ocupada buscando su reemplazo hasta el día anterior. Pero una vez que lo hizo, ella pasó todo el día con su cabeza en las nubes.
“Estás segura de que ya no necesitas mi ayuda, ¿cierto?”
“Así es. Estaré bien. Muchas gracias por todos estos años que pasaste protegiéndome.”
Ariel bajó profundamente su cabeza mientras decía estas palabras. Eso no era algo que veías todos los días.
“Por favor, Ariel. No tienes que bajar la cabeza hacia mí.”
“No quiero pretender que puedo pagarte con regalos o dinero, Sylphie. Pero quiero que entiendas lo profunda y verdaderamente agradecida que estoy. Me has ayudado en innumerables formas.”
“Vamos, no es para tanto. Yo solo estaba ayudando a una amiga.”
Sylphie tomó las manos de la princesa y las apretó gentilmente mientras hablaba. Ellas habían sido amigas ya por toda una década, ¿no? Podías notar lo mucho que se preocupaban la una por la otra.

“Por favor, regresa a verme, Sylphie. Eres bienvenida cuando quieras.”
“Lo haré, lo prometo. Y si tú de casualidad estás en Ranoa… bueno, supongo que no tendrías tiempo para pasar por nuestra casa…”
“Es cierto, pero siempre puedo organizar una fiesta en el castillo de ahí. Naturalmente, todos ustedes estarán invitados.”
“Jajaja. Supongo que ahora somos personas muy importantes, ¿eh?”
Sylphie y Ariel charlaron alegremente por un rato luego de eso. Mientras escuchaba tranquilamente, yo terminé recordando el día en que había conocido a Sylphie. Aún podía verla caminando por ese campo completamente sola, demasiado asustada de quejarse cuando esos acosadores locales le arrojaban lodo. Pero aquí estaba ella ahora, charlando felizmente con una princesa…y más importante, una amiga.
La idea me hizo sentir muy feliz por dentro.
El décimo día finalmente llegó. Era hora de dejar atrás Asura.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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