Eris Greyrat – Primera Parte
Capítulo 10: Eris Greyrat – Primera Parte
Desperté temprano y acompañé a Norn a correr, seguido por algunos balanceos de práctica, regresé a tiempo para abrazar a Sylphie mientras ella atendía a Lucie, saludé a Lilia y Aisha en la sala de estar, peiné y trencé el cabello de Roxy mientras ella tenía problemas para despertar, encontré a Zenith en el jardín observando tranquilamente a nuestra mascota Tren Treb, le hice saber que el desayuno estaba listo, y luego tuve una gran comida junto a toda la familia.
En otras palabras, había vuelto a mi antigua y pacífica rutina.
Por supuesto, no era como si nada hubiese pasado. Yo de verdad había tratado de matar al Dios Dragón Orsted. Fui derrotado completamente… pero de alguna forma había salido de eso con vida.
Miré abajo hacia mis manos. Ellas eran la prueba de ese hecho. Cuando las apreté ambas para formar puños, pude sentir las puntas de mis dedos presionándose contra mi palma—en ambos lados.
Ese día, después de que me postré ante Orsted y juré mi lealtad, él había honrado su promesa de usar su magia de sanación en mí. Mi brazo derecho cercenado fue regenerado en momentos, junto con un pequeño extra: la mano izquierda que esa Hidra Manatite me arrebató hace algún tiempo.
Orsted procedió a recitar otro hechizo sobre mí, me entregó un brazalete que él había estado usando en su brazo, y se marchó después de decir, “Estaré en contacto una vez que tu reserva de poder mágico se haya regenerado.”
Incluso ahora, yo estaba usando el brazalete en cuestión en mi brazo izquierdo. Aunque no estaba seguro de cuál era su función. Tal vez aceleraba mi regeneración de poder mágico, o de alguna forma prevenía que el Dios Humano pudiera espiarme.
Esta última era más probable. Habían transcurrido diez días desde la batalla, pero el Dios Humano aún no había aparecido en mis sueños. Y Orsted había dicho algo acerca de protegerme de su influencia.
Por otro lado, bien podría ser solo algo que le daba a cualquiera bajo sus órdenes, como alguna clase de insignia oficial del Dios Dragón.
En cualquier caso… Orsted me había derrotado, y yo ahora era su subordinado. Había traicionado al Dios Humano y unido fuerzas con su enemigo. Yo probablemente estaría usando este brazalete por el resto de mi vida.
Pero no tenía arrepentimientos acerca de la decisión que había tomado. Para ser honesto, se sentía genial haber traicionado a ese bastardo borroso. En este momento, yo estaba más aliviado que ansioso.
En este punto no había vuelta atrás. Incluso si Orsted terminaba siendo un total mentiroso, yo no podía oponerme a él. Eso era una muerte segura. Sí, siempre era posible que yo estuviera haciendo justo lo que quería el Dios Humano… pero ya era demasiado tarde para preocuparse por eso.
Pero, hablando honestamente, tenía la sensación de que Orsted probaría ser más confiable que el Dios Humano. De cierta forma, algo en él me recordaba a Ruijerd. Él no tenía el fuerte sentido del orgullo de Ruijerd, o su afecto hacia los niños. Pero a diferencia del Dios Humano, quien solo observaba pasivamente los eventos desde una distancia segura, Orsted parecía ser del tipo que solucionaba sus problemas él mismo.
De una u otra forma, me había quitado un gran peso de mis hombros. Estos días estaba mucho más tranquilo que durante estos últimos meses. El camino en frente probablemente iba a ser uno rocoso, pero sentía que había subido una montaña empinada.
Por cierto, yo había hablado con Roxy y Sylphie luego de que Orsted se marchó. Sylphie estuvo llorando todo el tiempo, y Roxy me regañó con fuerza. Ambas insistieron en que me habrían detenido de haber sido más honesto en lo verdaderamente peligroso que era Orsted, y expresaron sus miedos acerca de mi nueva alianza con él. Pero yo la justifiqué como la única opción que tenía a corto plazo, y ellas aceptaron a regañadientes ese argumento.
Después de aquello, nos dirigimos de vuelta a casa, donde le dije a mi familia que estaba bien y después me fui a dormir inmediatamente. Físicamente exhausto y sin poder mágico restante, terminé durmiendo por un día entero.
Cuando finalmente desperté, visité a todos mis amigos y aliados para hacerles saber que había perdido con Orsted y me había convertido en su subordinado. De todos ellos, Perugius fue el que se vio más aliviado. Era entendible—incluso con una fortaleza flotante, no querías hacerte enemigo de ese tipo.
Por cierto, todos parecieron un poco sorprendidos al verme. Eventualmente, descubrí que mi cabello se había vuelto blanco. De acuerdo a Perugius, este era un efecto secundario normal de usar una cantidad enorme de poder mágico en un corto periodo de tiempo. Yo nunca había entendido por qué el cabello de Sylphie había cambiado de color después del Incidente de Desplazamiento, pero eso probablemente lo explicaba. Sin embargo, yo ya estaba viendo el castaño en las raíces de mi cabello. A diferencia del cabello de Sylphie, mi cambio probablemente sería uno temporal. No es como si me importara mucho, ya que teníamos un estilo similar en este momento…
No había forma de saber cómo respondería el Dios Humano a mi traición, así que al principio había estado en alerta. Pero, hasta ahora, nada fuera de lo ordinario había ocurrido, y yo me estaba sintiendo bien. Mi cuerpo se estaba recuperando de su esfuerzo, y podía sentir mi reserva de poder mágico rellenándose gradualmente.
Con respecto a eso—parecía ser que Orsted conocía el secreto detrás de mi reserva de poder mágico inusualmente grande. Él había mencionado algo llamado Rasgo de Laplace, sea lo que sea…
Bueno, él probablemente me diría más al respecto si era importante. Por ahora solo tendría que ser paciente.
Dejando todo eso de lado… había una cosa en mi rutina diaria que había cambiado considerablemente.
“¡Otro, por favor!”
“Lo siento, Eris. Ya no queda más sopa.”
“¿En serio? ¡Pero eso fue muy poco!”
Teníamos a una nueva persona en nuestra mesa: una mujer alta y pelirroja con un gran apetito. Naturalmente, con eso me refiero a Eris Greyrat. Ella nos había seguido de vuelta a Sharia, ocupado nuestra habitación de invitados por iniciativa propia, y comenzado a vivir con nosotros.
Por cierto, Ghislaine se estaba quedando en una posada cercana. No estaba seguro de por qué. Tal vez ver a Zenith en su estado actual era demasiado fuerte para ella. O tal vez estaba tratando de darnos algo de espacio. De una u otra forma, fue solo Eris quien se mudó con nosotros.
Eris sí se iba de vez en cuando, pero en general, ella pasaba la mayor parte de su tiempo dentro de la casa. Ella observaba cocinar a Sylphie, a Roxy prepararse para sus clases, o Aisha y Lilia haciendo los quehaceres del hogar; en ocasiones ella incluso estaría mirando hacia Zenith y Lucie sin ninguna razón aparente. Cuando ella no estaba fuera, observar a los miembros de mi familia parecía ser su actividad preferida.
No pasaba desapercibido para mí que ella usualmente tenía el ceño un poco fruncido de la preocupación mientras observaba a Sylphie y Roxy en particular.
Eris había cambiado mucho desde la última vez que la vi. No estoy seguro de cómo decir esto, pero… ella ahora tenía una presencia imponente. En primer lugar, ella era alta para ser mujer, y se comportaba con confianza.
Además, su estilo encajaba con ella. Eris usaba la misma clase de chaqueta de cuero que Ghislaine, pantalones negros flexibles, y un top blanco sobre una polera negra—era un atuendo con el que ella podía luchar, pero al mismo tiempo de casualidad destacaba cuán en forma que estaba. Aunque con eso no estaba diciendo que ella se había convertido en una masa de músculo. De hecho, su cuerpo era delgado y flexible.
Para ser honesto, una vez que comenzaba a mirarla, era un verdadero desafío dejar de hacerlo.
No ayudaba que sus pechos fueran grandes, su cintura delgada, y su trasero curvilíneo. Pero durante el transcurso de los últimos cinco años, su alguna vez rostro infantil había adquirido una belleza cautivadora y salvaje. En cada aspecto, ella ahora evidentemente era una mujer, en vez de la chica que yo había conocido.
Tal vez eso era en parte por qué me estaba costando tanto empezar una conversación con ella. Podría haber sido más fácil haberme puesto al día con ella después de la batalla, pero había perdido esa oportunidad mientras estaba yendo por la ciudad actualizándole la situación a todos.
Pero el problema más básico era que mi corazón comenzaba a latir con fuerza cada vez que me quedaba viéndola por demasiado tiempo.
Me había dicho a mí mismo docenas de veces que necesitaba hablar con ella. Pero, de alguna forma, simplemente no parecía ser capaz de encontrar el momento adecuado. Cada vez que comenzaba a decir algo, esa intensa mirada se concentraría en mí, el corazón en mi pecho comenzaría a trabajar al máximo, y terminaría apartando mi mirada. Siempre le tomaba algo de tiempo a mi corazón dejar de latir con fuerza luego de eso.
Qué fenómeno tan misterioso. ¿Acaso lo que estaba sintiendo era terror?
Bueno, solo fue una broma. Sabía exactamente lo que estaba pasando.
Yo estaba enamorado. Me había enamorado de Eris—supongo que por segunda vez.
Ella de seguro me había conquistado rápido, ¿no? Pero, en mi defensa, ella había intervenido para salvarme cuando pensé que todo estaba perdido, mantenido al Dios Dragón Orsted a raya, y arriesgado su vida para proteger la mía. Y además viéndose malditamente genial mientras lo hacía. En general, no podía culparme por eso.
Ahora mismo, yo básicamente era la chica de secundaria enamorada. Yo ya no era Rudeus—yo era Enamorad-eus.
Dado lo que sentía por Eris, el siguiente paso parecía estar claro. Sylphie y Roxy ya me habían dado su aprobación. No había razón para que no pudiera pedirle casarse conmigo.
Pero… tal vez no era así de simple.
Yo solo había aprendido esto de Aisha después de regresar a casa, pero Eris había pasado los últimos años sometiéndose a un intenso régimen de entrenamiento en el Santuario de la Espada solamente para poder luchar contra Orsted a mi lado. Nuestra batalla contra él en la Mandíbula Inferior del Wyrm Rojo había dejado una profunda marca en ella, y cuando me vio experimentando con su Distorsión Mágica más tarde, ella asumió que yo estaba planeando derrotarlo algún día en el futuro.
Personalmente, yo creía que Eris y yo estábamos muy parejos en ese entonces. Pero ella decidió que no era lo suficientemente fuerte como para luchar a mi lado como una igual, y por lo tanto se fue a entrenar para volverse más fuerte.
Desde su perspectiva, yo básicamente la había traicionado. Ella se había ido en un largo viaje de negocios, y entonces había regresado para encontrar a su novio infiel bueno para nada casado con otras dos mujeres.
Por supuesto, había habido muchos malentendidos involucrados, y yo había explicado todo eso en mi carta. Nunca podías estar seguro cuando se trataba de Eris, pero asumí que ella entendió la situación. Aun así, eso no quería decir que ella estaba lista para aceptarlo. Considerando su personalidad, una parte de mí esperaba que ella me atacara con un cuchillo de cocina uno de estos días. Bajo las circunstancias, se sentía un poco mal solo… pedirle que se case conmigo.
Además, ella en general se estaba comportando de una forma un poco extraña. Para ser honesto, no tenía idea lo que ella estaba pensando. No es por ser malo, pero la Eris que yo conocía era una mocosa orgullosa y cabeza hueca. Ella tendía a entrar en acción sin pensar en las consecuencias. Yo de alguna forma había estado esperando algo así: “¡Te amo, Rudeus! ¡Eso significa que debes casarte conmigo! ¡Entra a mi habitación—tendremos sexo toda la noche! ¿Escucharon eso? ¡Rudeus es mío! ¡Que esas otras mujeres se vayan de aquí!”
Pero, para mi sorpresa, ella no había dicho nada parecido. De hecho, ella no estaba… haciéndose notar. Yo nunca antes la había visto tan tranquila y sumisa.
Pero sí tenía una teoría que podía explicar todo esto.
Hace dos semanas, Eris había arriesgado su vida para protegerme de Orsted. Pero en ese punto, ella todavía se estaba aferrando a unas fantasías poco realistas acerca de mí. Hasta ese día, ella probablemente creía que yo pasé los últimos cinco años entrenando rigurosamente tal como ella lo había hecho. Por supuesto, eso no estaba ni cerca de ser verdad. Sí me había esforzado un poco por volverme más fuerte, pero nada ni remotamente comparable a lo que ella hizo. Orsted me había derrotado brutalmente, y Eris había llegado justo a tiempo para verme arrastrarme patéticamente por el lodo. Para colmo de todo, yo además tenía dos esposas, y a través de la ciudad había rumores no muy buenos acerca de mí. No me sorprendería si ella se había sentido un poco desilusionada. Tal vez Eris no estaba diciendo nada porque estaba planeando irse pronto.
Mientras más pensaba en esa posibilidad, más nervioso estaba como para empezar una conversación. Para ser honesto, tenía miedo de que me rechazara tajantemente. ¿Qué tal si ella fijaba su mirada intensa en mí y decía “¡Ya no me importas!” o algo así? Esa idea era simplemente deprimente. En cierto sentido, probablemente era lo que yo merecía, pero aun así se sentiría como un golpe en el estómago.
Por otro lado, si ella quería decir eso, ¿no lo habría dicho antes?
Sí, pero… Hmm. No lo sé… Argggh…
De una u otra forma, nosotros obviamente necesitábamos tener una conversación al respecto. Yo tenía que reunir el valor y preguntarle cuáles eran sus planes. O eso seguía diciéndome… pero simplemente no podía encontrar el momento adecuado. No tenía el valor para decir algo, y Eris tampoco intentaba hablarme. Y así, los días seguían transcurriendo lentamente sin ningún progreso en ese frente.
De ser posible, yo quería aclarar las cosas entre nosotros antes de que Orsted se contactara conmigo. Pero no tenía idea de cómo hacer que eso ocurriera. Estaba comenzando a sentir que ambos solo íbamos a terminar… viviendo separados en la misma casa sin nunca resolver esto.
Mientras estaba acomplejado por estos pensamientos, Roxy se acercó a mí y me hizo una pregunta inesperada.
“Y bien, ¿cuándo planeas realizar la celebración de matrimonio para Eris?”
“La… ¿celebración de matrimonio?”
“Así es. Es decir, realizaste una para mí, así que asumí que harás lo mismo para ella. Me tomaré el día libre para eso, así que esperaba que pudieras decirme cuándo será eso…”
Me quedé sin palabras.
Después de una pausa incómoda, Roxy me miró a los ojos y frunció el ceño. “No me digas que ni siquiera has hablado con ella al respecto. Lo discutimos bastante antes de su llegada, ¿no?”
La expresión en mi rostro probablemente era… una de incomodidad, por decir lo menos.
Por supuesto, Roxy tenía razón. Yo ya había discutido ese asunto con mi familia; todas estaban listas para aceptar a Eris. Aisha había estado de acuerdo desde el comienzo, pero ahora incluso Norn la estaba tratando como parte de la familia. De hecho, las había oído hablar felizmente acerca de Ruijerd un par de veces. Ellas parecían estarse llevando mucho mejor de lo que podrías esperar.
Nadie estaba en contra de este matrimonio. Lo único que lo estaba retrasando era mi cobardía.
“Rudy, no puedes dejar esto de lado por siempre,” dijo Roxy, apuntando un dedo hacia el aire con su mejor pose de hermana mayor estricta. “Y no deberías dejar esperando a Eris.”
“¿Esperando…?”
“Por supuesto. Ella está esperando que digas ¡Ven a mis brazos! o algo por el estilo.”
Solo para enfatizar el punto, Roxy abrió sus brazos hacia mí. Fue extremadamente lindo.
“Mmm. ¿De verdad crees que Eris quiere escuchar eso de mí? ¿Estás segura de que no estás solo pensando en tus fantasías?”
“¿¡Qué—!? ¡Vamos, no te burles de mí! ¡Tienes que tomar esto en serio, Rudy!”
Roxy levantó sus brazos hacia el aire de la exasperación, haciendo un puchero del mal humor.
Yo me había movido por reflejo para molestarla un poco, pero sí necesitaba pensar detenidamente en esto. ¿De verdad Eris estaba esperando pacientemente que yo hiciera el primer movimiento? Ese no parecía ser su estilo…
Por otro lado, Roxy nunca me había aconsejado mal. Ella era la clase de Dios cuyo consejo era completamente confiable. Ahora que ella me estaba empujando a la acción, ya no tenía una razón justificable para dudar. Era la hora de reunir un poco de valor. Iba a acercarme a Eris, decirle cómo me siento, y descubrir qué tenía ella para decir al respecto. Si se reía en mi cara, yo simplemente tendría que hacer que Sylphie y Roxy me animen un poco.
Pero primero lo primero. Después de abrir completamente mis brazos, declaré, “¡Ven a mis brazos, Roxy!” con el tono más entusiasta que pude.
“Ni siquiera me estás escuchando, ¿o sí…?”
La voz de Roxy se detuvo hacia el final de su oración. Ella me miró a los ojos, y luego miró furtivamente a su alrededor, confirmando que no había nadie cerca. Después de un momento, ella bajó sus manos hacia el nivel del hombro y saltó adorablemente hacia mis brazos. Podía sentir su ligeramente visible barriga presionándose contra mi estómago.
“Tranquila, Princesa. No queremos apretar demasiado a ese bebé en tu barriga.”
“No te preocupes,” murmuró Roxy suavemente en mi oído. “Necesita un poco de ejercicio de vez en cuando para mantenerse en forma.”
¿De verdad funcionaba así? Bueno, si ella lo dice. Yo tendría que confiar en la experta. Decidiendo que esta era una buena oportunidad para algo de tiempo íntimo familiar, yo me senté en una silla y deposité a Roxy sobre mi regazo. Mientras lo hacía… tuve la extraña sensación de que estaba siendo observado.
“… ¿Mm?”
Había alguien al acecho en la puerta, medio escondida de cuclillas como un ama de casa celosa. Alguien con ojos que brillaban como los de un tigre furioso.
Era Eris.
“¡Hiii!”
“¿¡Q-qué sucede, Rudy!?”
Mientras yo me retorcía y abrazaba con fuerza a Roxy en mis brazos, Eris apartó su mirada de mis ojos y desapareció en las sombras del pasillo. Ella no había dicho palabra alguna, pero de todas formas había logrado aterrarme completamente.
B-bien, tal vez lo mejor sea hablar con ella mañana…
Al día siguiente, caminé a través de la casa en busca de Eris, esperando finalmente tener la conversación que había estado posponiendo por tanto tiempo.
No me tomó mucho tiempo encontrarla. Ella estaba afuera en el patio, haciendo balanceos de práctica. Por alguna razón, Norn estaba practicando justo a su lado. ¿No se suponía que estuviera en la escuela? Hmm. De vez en cuando, Eris se detenía para decir algo como “No, no. Hazlo de esta forma.” Parecía ser que ella estaba tratando de ayudar a mi hermanita con su postura.
“¡Te estoy diciendo que no está bien! ¿¡Por qué no lo entiendes!?”
“Eso no es de mucha ayuda. ¿Qué es lo que estoy haciendo mal exactamente?”
“¿Exactamente qué? Eh…”
Eris nunca había sido muy buena poniendo en palabras estas cosas, así que yo tenía mis dudas de que Norn fuera a sacar algo de esta lección. Algunas personas con demasiado talento natural ni siquiera entendían todas las cosas que estaban haciendo instintivamente, ¿saben?
Pero para mi sorpresa—
“Bueno, no estás usando lo suficiente tu mano izquierda. Si balanceas tu espada usando solo tu brazo derecho, la hoja va a resbalarse de tu objetivo.”
¿Eh? Esperen, ¿acaso estaba escuchando cosas?
“Trata de concentrarte en los movimientos de tu mano izquierda… Pretende que estás usando solo ese brazo. Eso debería hacer más limpios tus balanceos.”
Esperen un momento, ¿de verdad estaba hablando Eris? ¿Tal vez ella solo estaba moviendo la boca, y Ghislaine estaba hablando en su lugar?
“Ah, cierto. ¡Creo que ahora lo entiendo!”
“Eso es bueno. No esperaba menos.”
Ambas volvieron a sus balanceos de práctica después de sonreírse la una a la otra. Y los de Norn se veían mucho mejor que antes.
… Bueno, supongo que ella ahora es una Reina de la Espada.
Ghislaine me había dicho en una ocasión que no podías alcanzar ese rango solo con instintos o talento. Eris debe haber aprendido cómo pensar lógicamente acerca de su técnica durante su camino hacia la cima.
En cualquier caso… los balanceos de Eris de seguro eran rápidos. Yo ni siquiera podía ver una mancha más allá de la base de su hoja.
Sus movimientos también eran, bueno… hermosos. Su hoja susurraba suavemente cuando la levantaba, y cortaba silenciosamente a través del aire mientras la bajaba. Solo cuando se detenía, al mismísimo final de su balanceo, podías escuchar un gentil wuuush.
Era una escena cautivadora. Verla en acción me hacía querer suspirar de la admiración. Cielos, esa mirada de total concentración en su rostro… las gotas de sudor en su frente… su tonificado y delgado cuerpo… sus músculos, inflados del esfuerzo…
¡Oh! Santo cielo. ¿Cómo pude haber pasado por alto algo así?
Cada vez que Eris bajaba su espada, una cierta parte elástica de su anatomía temblaría suavemente. Para ser claros, esto no era sacudir ni rebotar—solo estaban moviéndose un poco, muy sutilmente. Probablemente debido a que sus balanceos eran tan eficientes, la parte superior de su cuerpo ni siquiera se estaba moviendo mucho. Esa polera que ella estaba usando parecía ofrecer algo de apoyo, pero mirando con más atención, yo tenía la sensación de que ella no estaba usando ninguna armadura de pecho bajo ella. Con cada balanceo, mis ojos se concentraban un poquito más en este espléndido fenómeno. ¡No podía escapar de su campo gravitacional!
“¿Mm…?”
Repentinamente, los pechos de Eris dejaron de moverse… y con eso quiero decir que ella dejó de balancear su espada.
Miré arriba y descubrí que ella estaba mirando en mi dirección. Sus piernas estaban separadas a la altura de sus hombros, su mentón estaba levantado, y había un desagradable ceño fruncido en su rostro. Todo lo que ella tenía que hacer era cruzar sus brazos, y tendrías su pose intimidante patentada de los viejos tiempos.
Justo cuando este pensamiento apareció en mi mente, me di cuenta de lo que ella estaba sosteniendo: la mismísima espada afilada que ella había usado para enfrentar a Orsted.
Escogí efectuar una retirada estratégica.
No quieres comenzar una conversación importante con alguien sosteniendo un arma mortal, ¿cierto? ¡Esos no serían buenos modales!
Dos horas más tarde, cuando supuse que su régimen de entrenamiento debería haber llegado a su fin, fui a buscar a Eris una vez más.
Ella ya no estaba en el patio. Pero, cuando revisé la entrada a nuestro baño, solo vi la ropa de Norn doblada en el vestidor. Naturalmente, no di un vistazo dentro del propio baño.
Pero, después de buscar a través de toda la casa, no pude encontrar a Eris en ninguna parte. ¿Tal vez ella se había cambiado de ropa de inmediato y salido a hacer algún encargo? Por supuesto, esperar que ella regrese siempre era una opción… pero, por otro lado, no había razón para hablar de esto dentro de la casa. Si ella estaba fuera, debería tratar de ir a buscarla.
Con esa idea en mente, me dirigí hacia el baño para hacer mis necesidades antes de salir.
Pero justo cuando estaba estirando mi mano hacia la perilla, la puerta se abrió rápidamente desde el interior.
“¡Ah!”
“¡Buh!”
Repentinamente, me encontré a solo centímetros de una Eris muy sorprendida. A esta distancia, sus marcados rasgos faciales eran incluso más extraordinariamente hermosos. Sus onduladas hebras de cabello rojo vívido y ligeramente húmedo fluían sobre sus hombros y bajaban hasta su trasero. Su polera empapada de sudor estaba totalmente pegada a su cuerpo, ofreciendo una excelente vista de su clavícula. Ese profundo y oscuro valle atraía mi mirada con toda la fuerza de un agujero negro. Como todos los valles, estaba flanqueado por un par de colinas. ¡Y vaya colinas! Su polera sudada revelaba perfectamente su curvilíneo contorno, directamente hacia los pequeños puntos puntiagudos en sus cimas.
Parecía ser que mis ojos habían muerto e ido hacia el cielo de los ojos.
“¿Q-qué es lo que estás mirando?”
Ahora mismo había una mirada de nerviosismo en el rostro de Eris. Era extremadamente linda. Por reflejo, y estiré mis manos y toqué esas grandes colinas ante mí, explorando sus gentiles pendientes y ligeramente duras cimas.
Ooh. Estoy en el cielo…
Medio segundo después, el hombro de Eris entró en acción, y yo fui dejado inconsciente.
Cuando recuperé la consciencia, la parte posterior de mi cabeza estaba descansando sobre algo firme. Era más duro que mi almohada de siempre, pero tenía una calidez única, y se sentía un poco… flexible. Además, alguien parecía estar acariciando mi cabeza.
Eventualmente me di cuenta de que estaba en una situación de almohada regazo. Desafortunadamente, mi mente estaba medio dormida en este momento.
“Mm… ñom ñom… Ya no puedo comer más…”
Pretendiendo estar completamente dormido, me di la vuelta para enterrar mi rostro en el espacio triangular donde las piernas de mi almohada humana se unían con su cuerpo. Luego respiré profundamente y comencé a sobar su trasero.
“¡Kyaaa!”
¿Hmm? Este no es el trasero de Sylphie. El suyo es mucho más pequeño… casi del tamaño de mi palma.
Tampoco huele como Roxy. Ella tiene un aroma agradable y reconfortante, pero este es un poco sudoroso… y por alguna razón, está encendiendo campanas de alarma en lo profundo de mi mente…
Aunque no está nada mal. Me hace sentir un poco nostálgico…
En este punto, desperté completamente de golpe. Abriendo lentamente mis ojos, me di la vuelta para mirar hacia la mujer sobre la que yo estaba recostado. Desde el otro lado de esas dos montañas empinadas, un par de intensos ojos estaban mirando abajo hacia mí.
Eris estiró su mano y agarró mi cabeza con fuerza.
¡Oh cielos, es el fin! ¡Ella me va a arrancar la cabeza del cuello! Adiós, Sylphie. Adiós, Roxy. Siento tener que dejarlas tan pronto…
Pero, para mi sorpresa, Eris no me asesinó. En cambio, ella comenzó a acariciar mi cabello con movimientos fuertes pero gentiles.
La estudié cuidadosamente mientras me comportaba de forma tan sumisa como me fue posible. Ella estaba haciendo un puchero, su rostro estaba rojo, y no me estaba mirando a los ojos. Pero en realidad no parecía estar enojada.
“Um… ¿Eris-san?”
“Solo Eris.”
“Entiendo… Lo siento, Eris.”
Tan pronto como me disculpé, su agarre sobre mi cabeza se intensificó notablemente. Adiós, mi querida familia… nos volveremos a ver algún día…
“No hay problema,” dijo Eris después de un momento. “Yo también lo siento.”
“Oh… Bueno…”
“Leí tu carta. No fue fácil para ti luego de que me fui, ¿cierto?”
Mi cabeza todavía estaba firme a causa del agarre de Eris, pero de todas formas logré asentir. Yo no era lo suficientemente adulto como para agregar nada de eso fue tu culpa. Ambos habíamos malinterpretado de mala manera al otro en ese entonces; yo había estado herido, y ahora ella estaba atravesando algo similar.
“Oye, Rudeus…”
“¿Sí?”
“…”
Eris se quedó en silencio por un largo tiempo. Ella se veía insegura acerca de cómo completar su oración. Nosotros sabíamos que había mucho que necesitaba ser dicho, pero no parecíamos ser capaces de encontrar las palabras correctas. Los cinco años que habíamos pasado separados habían sido unos muy largos—para ambos.
“Tú, um… amas a esas dos, ¿no?”
“Sí, las amo.”
Ante mi rápida y clara respuesta, el agarre de Eris sobre mi cabeza se fortaleció suavemente.
“Te gustan más que yo, ¿cierto?”
“Sí.”
El rostro de Eris se derrumbó de la tristeza.
Mierda. Desearía no haber dicho eso. No puedo estarlas comparando. Yo amaba mucho a Sylphie y Roxy, pero también me había enamorado de Eris. No tenía caso negarlo en este punto.
“Ahora… ¿me odias?”
“¡Por supuesto que no! Es solo que… ha pasado mucho tiempo desde que nos vimos por última vez… En ocasiones me siento un poco incómodo cerca de ti, eso es todo…”
“Sabes, a mí todavía me gustas mucho, Rudeus. Y quiero que tú también me ames.”
El rostro de Eris se había puesto tan rojo como su cabello.
¿Acaso estaba escuchando cosas, o ella acababa de confesarme su amor? Sí. De seguro no había otra forma de interpretarlo…
La pregunta era cómo responder. Sabía cuál era mi respuesta final… pero antes de poder entregarla, necesitaba asegurarme de que ella realmente entendía en lo que se estaba metiendo.
“Sabes que ya tengo dos esposas, ¿cierto?”
“…”
Eris se puso abruptamente de pie mientras fruncía el ceño. Mi cabeza rebotó contra el piso de madera después de ser rudamente eyectada.
Parecía ser que estábamos en la sala de estar. No había nadie más cerca. Tanto Sylphie como Norn estaban en casa, pero tal vez ellas nos estaban dando algo de espacio en este momento.
Mientras colocaba mis manos y rodillas sobre el suelo, Eris miró hacia mí desde arriba. Sus brazos estaban cruzados, sus piernas estaban separadas a la altura de sus hombros, y su mandíbula estaba hacia arriba. Era exactamente la misma pose que ella había usado cuando nos conocimos.
“¡Vamos afuera, Rudeus! ¡Quiero un duelo!”
“¿¡Eh!?” chillé, poniéndome de pie mientras sacudía el polvo de mi ropa. “¿¡Un duelo!?”
“¡Así es! ¡Si ganas, yo me iré para siempre! Pero si yo gano…” Eris se detuvo por un momento para apuntar un dedo hacia mi rostro. “¡Si yo gano, también tendrás que amarme!”
Las cosas habían dado un giro un poco extraño. Todo lo que pude hacer fue asentir.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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