La Hipótesis de Nanahoshi
Capítulo 4: La Hipótesis de Nanahoshi
“Duda del Dios Humano sin oponerte a él.”
Esas fueron las palabras que dijo mi yo del futuro.
Sin duda, mucho de lo que dijo el Dios Humano me había parecido sospechoso—especialmente la parte acerca de que Orsted quería destruir el mundo, o que el mundo sería destruido si él moría. No tenía forma de saber dónde terminaba la verdad y comenzaban las mentiras. Pero era seguro decir que él no había sido completamente honesto conmigo.
Aun así, no podía permitirme asumir que las partes que yo quería que sean falsas eran mentiras. Si saltaba a conclusiones equivocadas, eso podría regresar para morderme en algún punto del futuro. De hecho, tenía la sensación de que la irritación del Dios humano había sido genuina. Parecía ser que la intervención de mi yo del futuro lo había tomado completamente por sorpresa.
Dicho eso… también lo había llevado peligrosamente cerca de clasificarme con un enemigo. En este punto, no tenía más opción que hacer lo que me dijera. Oponerme al Dios Humano ya no era una opción. Él podría lanzar todo tipo de ataques hacia mí desde un lugar completamente seguro. Bajo aquellas circunstancias, no había forma de que yo pudiera proteger a todos mis seres queridos.
Así que lo mejor era convertirme en su peón.
No soportaba al sujeto, y no confiaba para nada en sus promesas. Pero él nos tenía como objetivo por una razón clara, y había una probabilidad de que nos dejara en paz una vez que ya no estuviera en peligro.
El Dios Humano me había ordenado matar a Orsted. Dejando de lado los detalles específicos, encontraba relativamente plausible su historia acerca de que mis descendientes unirían fuerzas con el Dios Dragón para matarlo. Su objetivo sería alcanzado siempre y cuando muriera Orsted o yo. Esta era nuestra única opción.
Tenía que proteger a mi familia. El Dios Humano era quien las quería muertas, pero yo no tenía forma de llegar a él. Él simplemente podía sentarse en su gran vacío blanco, y enviar un flujo sin fin de peligros hacia nosotros.
Por otro lado, Orsted existía en algún lugar de este mundo. Por supuesto, era difícil imaginar que yo pudiera matarlo; honestamente, yo ni siquiera quería intentarlo. Pero a partir de lo que dijo el Dios Humano, al menos había una probabilidad de que fuera a funcionar.
De una u otra forma, no quería ver morir a nadie solo porque yo había tomado la decisión equivocada.
El día después de mi encuentro con el Dios Humano, pasé por el Gremio de Aventureros junto a Sylphie y envié mi carta a Eris.
Con eso listo, ambos nos dirigimos directamente hacia la fortaleza flotante de Perugius. Tomamos caminos separados en la entrada, y yo me abrí paso hacia la habitación de Nanahoshi.
Después de que me ordenaran matar a Orsted, me había tomado algo de tiempo para pensar acerca de con quién podría acudir en busca de ayuda y consejo. Ella fue la primera persona que había aparecido en mi cabeza.
Eso probablemente tuvo algo que ver con las palabras de mi yo del futuro: “Pedirle ayuda a Nanahoshi.” Pero también tenía la sensación de que ella podría saber dónde encontrar a Orsted.
Por supuesto, eventualmente necesitaría discutir la situación con Sylphie y Roxy… pero quería pensar cuidadosamente en cómo se lo explicaría. Necesitaba hacerlas entender que nada de esto era su responsabilidad.
Para ser honesto, no estaba seguro de cómo iba a lograrlo.
“Hola.”
“¿Oh? Bueno, regresaste antes de lo que había esperado.”
Habían pasado algunos días desde nuestra última conversación, pero Nanahoshi aún no se había recuperado completamente. Ella por ahora todavía estaba en cama, pero había un poco más de color en sus mejillas que antes.
“Aquí tienes, Nanahoshi,” dije, colocando una canasta de frutas frescas sobre su mesa. “Es un pequeño regalo de recuperación.”
“Gracias. Se ven muy bien.”
En esta época del año, la fruta fresca no era barata en el mercado local, pero yo estaba a punto de pedirle ayuda. No hacía daño ser amable, sin importar que nuestra relación fuera más bien una de trabajo.
“… Debo decir que hoy te ves bastante serio. ¿Acaso ocurrió algo?” Nanahoshi me estaba estudiando con ansiedad en sus ojos.
¿Acaso era tan evidente? Bueno, probablemente. Estaba dispuesto a apostar que ahora mismo mi cara estaba todavía más pálida que la suya. “Iré directo al grano. Quiero cobrar el favor que me debes.”
“Bien. ¿Qué necesitas que haga?”
“Primero permíteme contarte lo que ocurrió. Solo como advertencia, es una historia bastante loca. Pero te prometo que es la verdad.”
“Entiendo.”
Le conté acerca de la visita de mi yo del futuro de una forma lenta y cuidadosa. Repasé todo lo que él me había dicho y resumí lo que yo había leído en el diario acerca del futuro. Después pasé a la parte de la visita que recibí del Dios Humano, su evidente irritación, y su aseveración de que mis descendientes unirían fuerzas con Orsted para asesinarlo. Finalmente, le dije que él me había ordenado matar a Orsted.
En otras palabras, le conté todo. No había dejado nada fuera.
“…”
Cuando terminé, Nanahoshi se quedó sentada en silencio por un momento, sosteniendo su frente con sus dedos.
“Lo siento, pero necesito un momento para procesar todo esto… ¿Viaje en el tiempo? ¿En serio?”
“Sí. Él dijo que había venido del futuro.”
“¿Hay alguna evidencia concreta de eso?”
“Había comentarios en japonés por todo el diario. Además, él conocía mi nombre de mi antigua vida.”
“Por cierto, ¿cuál es?”
“No quiero decirlo.”
“Ah. Como quieras… En fin, ¿estás seguro de que este hombre estaba diciendo la verdad?”
“… ¿Acerca de qué?”
“En primer lugar, su identidad. Incluso si él era un viajero en el tiempo, tal vez solo estaba pretendiendo ser tú.”
“Su diario era idéntico al que yo acababa de crear, y la primera anotación era exactamente igual a la que yo había estado planeando escribir ese día.”
“Eso no prueba nada. Él podría haber copiado el diario real mientras tú estabas dormido.”
Ella no se equivocaba en eso, pero esto no nos iba a llevar a ninguna parte. “… Si vale de algo, creo que él era exactamente quien aseguraba ser.”
“Ya veo. Por supuesto, es posible que ese Dios Humano escogiera a alguien creíble para ese papel.”
“Entonces… ¿qué? ¿Crees que el diario también fue una mentira? ¿Y que él solo estaba pretendiendo estar molesto en ese sueño?”
“Yo no llegaría tan lejos. Solo me estoy preguntando si realmente crees que el Dios Humano sea de fiar.”
“Por supuesto que no.”
“Pero estás planeando seguir sus órdenes.”
“¿Y qué otra opción tengo, Nanahoshi?”
Nanahoshi suspiró suavemente. Y entonces, con algo así como resignación en sus ojos, ella llevó la conversación por un camino ligeramente diferente.
“Para ser honesta, Rudeus, ya había escuchado un poco acerca del Dios Humano por parte del propio Orsted.”
“… ¿De verdad?”
“Sí. Fue justo después de que casi te mata.”
“Ah. Cierto…”
“No obtuve ningún detalle, pero él dijo que iba a matar al Dios Humano, sin importar lo que tuviera que hacer. Él también mencionó que no era posible ahora mismo…”
Así que Orsted realmente estaba tras la vida del Dios Humano, y él sabía que no era capaz de matarlo ahora mismo. ¿Acaso estaba esperando que nacieran mis descendientes? ¿O quizá la aparición del quinto y final General Dragón? De cualquier forma, el Dios Humano quería detenerlo antes de que fuera demasiado tarde. Todo parecía ser lo suficientemente consistente.
Mientras más pensaba en esto, más plausibles eran las palabras del Dios Humano. ¿Realmente pudo haber inventado esas mentiras tan convincentes sobre la marcha? ¿A pesar de su irritación? Era posible que él lo hubiese planeado de antemano y que simplemente hubiese fingido su enojo. Pero yo simplemente no podía imaginarme a mí mismo descubrir cuáles de sus afirmaciones eran falsas.
Pero ¿de verdad tenía importancia cuáles fueran sus verdaderos objetivos? No ahora mismo. No para mí.
“En cualquier caso,” continuó Nanahoshi, “¿por qué vienes a mí con esto? ¿Acaso no hay otras personas a las que debiste haber acudido primero? No es como si yo pudiera hacer algo para ayudarte…”
“… Mi yo del futuro me dijo que te pidiera ayuda.”
“Ya veo… ¿Qué te dijo de mí exactamente?”
Me quedé sin palabras. ¿De verdad debía responder esta pregunta? ¿Decirle que ella podría fracasar en el último momento, y que se daría por vencida ante la desesperación? El diario no contenía ningún detalle, pero mi yo del futuro a lo mucho había sido vago…
Aunque tal vez lo mejor era ser honesto. Si supiera que había una buena probabilidad de que su investigación fuera a fallar, ella podría prepararse de antemano para ese desenlace, y buscar formas de evitarlo.
“Él dijo que tú… probablemente ibas a fallar en la última etapa de tu investigación.”
Los ojos de Nanahoshi se abrieron completamente de la sorpresa. Después de un momento, ella apretó sus labios con fuerza y sacudió su cabeza. “Eso no fue lo que quise decir. Quería saber si él explicó por qué debías pedirme ayuda.”
“Eh, bueno… supongo que falleciste en algún punto, así que él no pudo hacerlo… pero él creía que tú podrías saber dónde encontrar a Orsted. También dijo que pasabas mucho tiempo pensando en este tipo de cosas, así que podrías ser capaz de salir con alguna clase de plan alternativo…”
“¿Cosas? ¿Como qué?”
“No lo sé… ¿probablemente los objetivos del Dios Humano?”
Por otro lado, yo de alguna forma ya había establecido eso. El asunto acerca de la paz mundial probablemente era pura mierda, pero podía creer que él estaba buscando evitar su propia muerte. Por supuesto, había una posibilidad de que solo fuera otras de sus intrincadas mentiras.
“… ¿Te importaría dejarme leer este diario?”
“Adelante.”
Le entregué el desgastado libro a Nanahoshi. Ella ojeó las primeras páginas y frunció el ceño. “Me va a tomar un tiempo leerlo completo. En primer lugar, tu letra es horrible…”
“Sí. A mí me tomó dos días leerlo completo.”
“Muy bien. ¿Entonces me lo puedes prestar por un día?”
“¿Crees poder terminarlo así de rápido?”
“Soy una lectora rápida. Lo terminaré esta noche.”
Yo estaba tentado a solo mostrarle las partes más importantes, pero existía una posibilidad de que ella descubriera algo crucial en las anotaciones menos relevantes. Probablemente lo mejor era ser paciente.
“Entiendo. Entonces yo voy a descansar un poco. últimamente no he podido dormir mucho.”
“Muy bien. Regresa tarde esta noche, o cuando estés listo.”
“Gracias, Nanahoshi.”
Me puse de pie y salí de la habitación de Nanahoshi. Tan pronto como di un paso fuera, pude sentir un peso siendo removido de mis hombros. Estaba experimentando un alivio genuino.
Eso era un poco extraño. ¿Acaso confiaba tan profundamente en Nanahoshi?
No, no era eso exactamente. Ella era la única persona con la que yo podía hablar de todo—incluso de las cosas que no podía decirles a Sylphie o Roxy. Ella no me importaba tanto como para sentir la necesidad de ocultarle las verdades horribles y dolorosas. Tal vez eso me permitía ir hacia ella con problemas como este para pedir su ayuda.
Yo era una persona bastante fría en ocasiones, ¿no?
“…”
Miré hacia afuera a través de la ventana del pasillo, y vi a Ariel, Zanoba, Cliff, Sylphie, y Perugius discutiendo de algo en el jardín. Luke estaba manteniendo una distancia educada detrás de ellos. Sylphie se había posicionado en frente de Ariel y estaba hablando directamente con Perugius con su cabeza en alto. Era difícil creer que ella alguna vez había sido esa tímida y acosada niña en la Aldea Buena.
Aun así… de acuerdo a mi yo del futuro, Ariel iba a fracasar en su búsqueda de obtener el apoyo de Perugius antes de regresar hacia Asura, donde ella sería derrotada. Sylphie la acompañaría… y todos ellos morirían. Yo probablemente necesitaba ayudarlos. Ya había aceptado esa posibilidad cuando me casé con Sylphie.
Pero primero lo primero. Mi máxima prioridad en este momento era lidiar con el Dios Humano.
Me alejé de la ventana y me dirigí hacia la habitación que me habían dado, esperando poder dormir algunas horas.
Cuando desperté, Sylphie estaba acostada a mi lado. Su rostro siempre era adorable cuando estaba dormida, y estaba a solo centímetros del mío. Eso inmediatamente hizo latir con fuerza mi corazón.
Yo no recordaba haberme ido a la cama con ella. Sylphie debe haber entrado en algún punto después de que yo me quedé dormido. Tal vez ella había tratado de despertarme. Tal vez ella había querido pedir mi consejo acerca de cómo lidiar con Perugius. Me sentía un poco culpable por no haber estado disponible.
Levanté gentilmente su brazo de mi cadera, acaricié su cabeza, y luego salí de la cama.
“Mmm… Rudy… dame un besito…”
La chica decía algunas cosas muy lindas mientras soñaba. Normalmente eso me habría puesto de humor para un pequeño juego nocturno. Pero yo estaba demasiado preocupado a causa de pensamientos menos felices en este momento. Arreglé mi cabello con mis manos y dejé la habitación tan silenciosamente como pude.
Las ventanas en el pasillo revelaban un cielo lleno de estrellas. Había dormido hasta la noche. Mientras caminaba a través del pasillo, me pregunté distraídamente si la presencia de esas estrellas significaba que este universo se parecía un poco al de mi vida anterior en una escala cósmica.
“¿Puedo saber hacia dónde vas a esta hora?”
“¡Gah!”
Un hombre enmascarado me sorprendió mientras daba vuelta en una esquina. “… Eh, hola, Arumanfi.”
“Estoy seguro de que sabes que es bastante tarde. Así que permíteme repetirlo. ¿Hacia dónde vas a esta hora?”
“Iba a ver a Nanahoshi. ¿Ella todavía está despierta?”
“Eso creo. Ella solicitó papel y pluma hace no mucho tiempo.”
“Ah. Qué bueno. Gracias…”
Seguí mi camino, con mi corazón latiendo más rápido de lo usual. ¿Acaso los espíritus nunca dormían o qué? Ellos no eran humanos, así que tal vez no necesitaban hacerlo. Debe ser genial tener guardias de seguridad activos las veinticuatro horas del día.
Um, eso me recuerda… Ellos escuchan cada conversación que ocurre en el castillo, ¿cierto…?
Eso presumiblemente quería decir que Perugius ya sabía todo lo que yo había discutido con Nanahoshi esta tarde. Ya que no había ido a hablar conmigo, tenía que asumir que por ahora él se estaba quedando fuera de esto de forma deliberada.
Pero él no era el único monitoreándome. El Dios Humano también tenía que estar observando.
Sintiendo que mi ansiedad se incrementaba, me abrí paso a través de los fríos pasillos hacia la habitación de Nanahoshi. La luz se estaba filtrando desde los bordes de su puerta; entonces ella todavía estaba despierta. Solo para ser educado, llamé a la puerta antes de entrar.
“¿Quién es?”
“Soy Rudeus.”
“¿Viniste a esta hora? Tu esposa podría malinterpretarlo, ¿sabes?”
“¿Quieres que mejor regrese mañana?”
“No, no me importa. Pasa.”
Abrí la puerta y entré. Nanahoshi todavía estaba acostada en su cama, pero había hojas de papel esparcidas por doquier.
“Vaya. Sí que tienes un desastre aquí.”
“Bueno, estoy en medio de tratar de unir algunas piezas.”
“¿Descubriste algo?” pregunté, tomando una hoja de papel al azar mientras me sentaba en la silla a un lado de su cama.
“No estoy completamente segura. Pero basándome en este diario y lo que me dijiste más temprano, he logrado llegar a una hipótesis.”
“¿Oh? ¿Qué clase de hipótesis?”
“Ya por muchos años, me he estado preguntando por qué fui traída aquí—a este universo, este lugar, y este tiempo en específico.”
¿Acaso eso tenía algo que ver con el asunto entre manos? Yo no veía la conexión. Pero no hacía daño escucharla.
“Al principio, asumí que no fui solo yo. Creí que mi amigo también debió haber sido traído aquí.”
“…”
¿Acaso debía preguntarle por qué asumió eso?
Pero yo ya tenía una idea. Involucraba mis últimos recuerdos de mi vida anterior. En mi intento por salvar a tres estudiantes de preparatoria que estaban a punto de ser atropellados por un camión, yo aparté a uno de ellos del camino, perdiendo mi vida en el proceso. Nanahoshi y su otro amigo no habían sido golpeados, pero ella todavía fue teletransportada a este mundo. Podía entender por qué ella había creído que su amigo también podría estar aquí. Ellos habían estado muy cerca en ese momento.
“Pero sin importar lo mucho que busqué en este mundo, no pude encontrarlo en ningún lugar.”
“¿Acaso no es posible que haya muerto inmediatamente después de su llegada?”
“Consideré eso. Pero ¿por qué él habría muerto si yo sobreviví?”
¿Fue por eso que ella había acompañado a Orsted en sus viajes? ¿Estaba esperando encontrar a su amigo? Probablemente había más que eso. “Sí, supongo que tienes razón. A mí tampoco me pasó nada.”
“¿Estás seguro de eso?”
“¿Mm…?”
Ahora estaba confundido. Yo no recordaba haber estado en peligro de niño. En la Aldea Buena, yo tenía a Paul y Zenith cuidando de mí, y las cosas generalmente eran tranquilas.
“Escucha. Cuando me dijiste que tu yo del futuro había llegado al pasado sin sus órganos internos, se me ocurrió que yo también pude haber llegado aquí desde el futuro.”
“Espera, ¿qué? ¿Entonces crees que este es el mismo universo que el de la Tierra, y que este es solo el pasado distante?”
“No, no estoy diciendo eso. Lo siento, no estoy segura de cómo explicar esto… Mmm. Recuerdas que la causa del Incidente de Desplazamiento todavía no ha sido descubierta, ¿cierto?”
“¿Acaso eso no ocurrió como un efecto secundario de tu llegada aquí?”
“Cierto. Pero teóricamente hablando, el hecho de teletransportar a alguien a un campo no debió haber causado un desastre como ese.”
Es cierto, pero ella había sido traída aquí desde un mundo diferente. Eso probablemente tenía algo que ver, ¿no? “No lo sé, Nanahoshi. Cuando mi yo del futuro regresó aquí, no hubo ningún efecto secundario como ese.”
“Si lo hubo.”
“¿Qué? ¿De verdad?”
“Como debes recordar, la mitad de los órganos internos del hombre habían desaparecido.”
“Eh, sí… pero… espera un segundo…”
¿Acaso ella estaba diciendo que sus órganos habían desaparecido por la misma razón que todas esas personas durante el Incidente de Desplazamiento?
“Viajar cincuenta años hacia el pasado agotó la reserva de poder mágico de tu yo del futuro.”
“Bueno, no completamente. Él todavía fue capaz de usar algunos hechizos.”
“Pero se debilitó cada vez que lo hizo, ¿cierto? Él era un mago increíblemente poderoso, pero ni siquiera se molestó en tratar de sanar sus heridas.”
Nanahoshi golpeó la cubierta del maltratado diario para enfatizar su punto.
“Ahora supongamos que yo fui traída aquí desde cien años en el futuro. Presumiblemente, eso requeriría al menos dos veces el poder mágico que tú posees.”
Por alguna razón, ella sonaba muy convencida de esto. Tenía la sensación de que ella podría saber un poco más de lo que me estaba diciendo.
“Viajar cincuenta años de regreso en el tiempo te costó parte de tu cuerpo. ¿Hacia dónde exactamente fueron esos órganos? ¿Acaso solo fueron dejados en el futuro? Bueno, consideremos regresar cien años. De seguro en ese caso no solo perderías algunos de tus órganos. ¿Acaso en cambio todo tu cuerpo se quedaría atrás?”
“Eh…”
“Eso no suena bien, ¿cierto? Imagino que terminarías en otro lugar. Y ese lugar es el mismo hacia donde desaparecieron aquellos órganos.”
“… ¿Y cuál se supone que es ese lugar?”
“Me temo que no tengo idea. Pero creo que todo esto es parte de un proceso de balance. Después de todo, el poder mágico de este mundo obedece la ley de la conservación de la energía.”
¿En serio? Hah. Eso era nuevo para mí…
“No tengo la evidencia para respaldar esto… pero imagino que muchas personas desaparecieron en el Incidente de Desplazamiento. Miles, o tal vez decenas de miles.”
“…”
“Ahora dime algo. Justo después de ese incidente, ¿notaste algo extraño en ti? ¿Tal vez tenías tu poder mágico muy bajo sin razón aparente?”
Justo después de ese incidente, Eris y yo habíamos conocido a Ruijerd, y habíamos terminado en la ciudad de Rikarisu trabajando como aventureros. Yo no recordaba que hubiese ocurrido nada extraño… No, esperen. ¿Acaso no me había sentido extrañamente cansado durante esos primeros días mientras íbamos hacia Rikarisu? También me cansaba muy fácilmente. Eso era similar a lo que se siente cuando te estás quedando sin poder mágico…
“Un segundo, Nanahoshi. Si tienes razón en esto, ¿por qué algunas personas desaparecieron, pero otras no?”
“Basándome en lo que te dijo el Dios Humano, supongo que tenía algo que ver con… la fuerza de sus destinos, o como se llame. Las leyes de la causalidad pueden haber protegido a unas personas con más fuerza que a otras.”
“¿Qué? ¿Ahora solo estás especulando?”
“Toda esta teoría es completamente especulativa. Dije que solo era una hipótesis, ¿recuerdas?”
Mi destino era fuerte, y eso también aplicaba a las mujeres en mi vida. Era por eso que Sylphie y Eris habían atravesado el incidente sanas y salvas. Tal vez también aplicaba a mi familia—eso explicaría por qué mis padres y hermanas habían sobrevivido.
… O tal vez yo solo le estaba dando sentido a un montón de eventos al azar.
“Bien, ¿entonces cuál es la conclusión? ¿Que tú viniste aquí desde el futuro?”
“Ese no es el punto. Es más que eso… Argh. ¿Cómo se supone que explique esto?”
Nanahoshi prácticamente se estaba jalando del cabello de la frustración en este momento. Ella parecía estar teniendo muchos problemas expresando sus ideas en palabras. “Supongo que, en algún punto en el futuro, algo estableció una… cadena de la causalidad que lleva a la caída del Dios Humano.”
“¿Una cadena de la causalidad…?”
“Sí. Para prevenir que ese futuro se concrete, el Dios Humano comenzó a involucrarse en tu vida.”
“Mm…”
“Piensa en esto por un momento, por favor. ¿Cuándo fue la primera vez que lo viste?”
El primer sueño había ocurrido justo después del Incidente de Desplazamiento. Pero en ese entonces, el Dios Humano dijo que me había estado observando ya por un tiempo.
… Esperen un momento. Ayer, él había asegurado que solo me descubrió durante ese desastre. Era difícil decir qué era verdad dentro de todas sus mentiras…
“¿Recuerdas haber visto algo extraño durante el periodo antes del Incidente de Desplazamiento?”
¿Antes de incidente? Eh… de hecho, tal vez. Había visto una extraña gema roja flotando en el cielo afuera de la torre sexual de Sauros en Fittoa…
“Tal parece que pensaste en algo. ¿Sabes cuándo apareció esta singularidad?”
¿Cómo se supone que sepa eso?
No, esperen… ¿acaso Sauros no dijo algo al respecto en este entonces?
Vamos, vamos… puedes hacerlo… en este cuerpo tienes una buena memoria, ¿no? Él dijo… “La descubrí hace tres años.” Sí, eso fue…
“Supongo que fue cuando yo tenía cinco años más o menos.”
“¿Te ocurrió algo a esa edad? ¿Conociste a alguien importante?”
“Bueno, supongo que fue cuando conocí a Sylphie. Pero eso es lo único que se me viene a la mente…”
Repentinamente, algunas piezas del rompecabezas encajaron en su lugar.
A la edad de cinco, yo conocí a Sylphie, y nos volvimos cercanos. Como resultado directo de eso, Paul me envió hacia Fittoa, donde conocí a Eris. En mi décimo cumpleaños, Eris y yo casi nos volvimos íntimos. Y al día siguiente, el Incidente de Desplazamiento había ocurrido. Inmediatamente después, el Dios Humano se puso en contacto conmigo.
¿Acaso ese fue el punto exacto donde un futuro donde él moría se concretó?
“Originalmente, tú no debías existir en este mundo. ¿Cierto?”
“Así es.”
“¿Entonces por qué crees que reencarnaste aquí?”
“¿Cómo se supone que lo sepa?”
“Personalmente, creo que sucedió por una razón.”
“Eh… ¿cuál razón?”
“Alguien nos envió aquí, Rudeus. A ambos. Nos enviaron a esta era como una forma de cambiar el futuro.”
“¿Quién se supone que es este alguien?”
“Alguien del futuro, quien quiere con todas sus fuerzas ver morir al Dios Humano.”
Esto estaba comenzando a provocarme dolor de cabeza. ¿Acaso ella estaba insinuando que todos éramos marionetas, siendo controlados por los hilos de alguien que ni siquiera había nacido aún?
“Nanahoshi, yo no le encuentro ningún sentido a esto. ¿Qué tratas de decir?”
“Creo que tú y yo somos partes necesarias de un mundo donde el Dios Humano un día muere.”
Bueno, eso no aclaró absolutamente nada…
“Es posible que estos descendientes tuyos me invocaran aquí para crear alguna herramienta o arma que necesitan para destruir al Dios Humano. Y hasta que cumpla mi parte, no puedo regresar a mi antiguo mundo. Cualquier cosa que intente fallará.”
“¿Eso de verdad tiene sentido?”
“Yo fui traída aquí debido a que debo crear esa arma algún día. Esencialmente, soy una paradoja temporal viviente.”
Bien. Veamos si puedo entender lo que ella me está diciendo.
El Dios Humano iba a morir en manos de Orsted y mis descendientes, quienes unirían fuerzas en el futuro. Para que eso ocurra, yo necesito tener hijos.
Desde el momento que conocí a Sylphie de niño, ambos estábamos destinados a casarnos y tener un bebé. A juzgar por lo concentrado que estaba el Dios Humano en Roxy, lo mismo iba para ella. Tal vez incluso se aplicaba a Eris, ya que el Incidente de Desplazamiento había ocurrido justo después de que casi tuvimos sexo.
El Dios Humano salió victorioso en el futuro donde mi familia fue asesinada. Pero tampoco era suficiente que mis descendientes unieran fuerzas con Orsted. Ellos probablemente necesitaban algo más—algo que Nanahoshi fabricaría algún día. Y era por eso que ella había sido invocada aquí, diez años después que yo.
En otras palabras, nosotros no solo habíamos sido invocados, sino también enviados atrás en el tiempo.
Tal vez alguien había hecho esto intencionalmente. Quizá era un subproducto extraño del principio de la causalidad. No teníamos forma de saberlo desde nuestra posición. Pero si la hipótesis de Nanahoshi era correcta, nosotros habíamos llegado a este mundo como el resultado de las acciones tomadas por alguien en el futuro.
¿Acaso eso quería decir que esos eventos habían ocurrido antes de venir aquí? ¿Acaso el futuro había ocurrido antes que el pasado? ¿Acaso la gallina venía antes que el huevo? Bueno, como sea.
“Muy bien. Creo que entiendo tu hipótesis.”
“Es bueno escucharlo. Lamento ser tan mala explicando este tipo de cosas.”
Ciertamente era una teoría interesante. Pero no era una muy tranquilizadora. “Básicamente, significa que el Dios Humano probablemente estaba diciendo la verdad. Mis descendientes realmente van a unir fuerzas con Orsted para matarlo algún día.”
“Sí, eso creo.”
“Muy bien. Volvamos al asunto principal.”
“¿Qué asunto principal?”
“Cómo hago para matar a Orsted.”
“Ah…” Nanahoshi frunció el ceño y se quedó en silencio.
“Incluso si tu teoría es correcta, el Dios Humano está tratando de evitar ese futuro, y ha tenido éxito al menos una vez. Puede que este destino esté influenciando las cosas, pero el futuro todavía puede cambiar.”
“No creo que esa sea una buena idea, Rudeus. Estarías mejor hablando con Orsted para tratar de encontrar alguna—”
“Detente, Nanahoshi. El Dios Humano bien podría estar escuchando esta conversación ahora mismo.”
Nanahoshi miró hacia el techo mientras mordía su labio.
Lo siento, dirección equivocada. El mundo desolado está debajo de nosotros.
“Esta cosa del destino es un concepto abstracto. No puedo verlo, y no puedo contar con él. Mi destino puede ser fuerte, pero eso no protegió a mi padre o mi madre. No estoy diciendo que el Dios Humano pueda hacerme lo que sea ahora mismo, pero él puede ver el futuro. Si se da cuenta de que voy a traicionarlo, yo podría regresar a casa y encontrar muerta a Aisha. O él podría maquinar para que una tragedia ocurra en algunos años.”
“… Pero el Dios Humano no puede manipularlos a todos, ¿cierto?”
“No estoy tan seguro de eso. ¿Quién sabe exactamente de lo que es capaz? No me sorprendería si él hubiera estado usando sus poderes.”
“Supongo que tienes razón.”
“En fin, no es como si Orsted pudiera derrotarlo ahora mismo. Asumiendo que el Dios Humano no está mintiendo, él necesita la ayuda de mis descendientes, o de lo contrario va a fracasar.”
“Sí, eso es cierto. Asumiendo que el Dios Humano no esté mintiendo.”
“Tengo que proteger a mi familia. El Dios Humano es el único tratando de matarla, pero no tengo forma de luchar contra él. Al menos Orsted está en este planeta. No sé dónde, pero al menos está la posibilidad de encontrarlo.”
“No hay garantía de que el Dios Humano mantenga su palabra, ¿sabes?”
“Orsted es el Dios Dragón. Basándome en el diario, él probablemente es el único que conoce el arte secreto para llegar al mundo desolado. Si lo mato, tal arte se perderá. El Dios Humano no tendrá ninguna razón para ir tras mi familia.”
“Sabes, incluso si Orsted muere, hay una posibilidad de que tus descendientes encuentren una forma por su cuenta…”
“¿¡Entonces qué demonios se supone que haga!?”
Mis palabras salieron más fuertes de lo que esperaba. No había tenido la intención de gritarle. Nanahoshi se retorció del susto, pero no dejó de dar sus argumentos.
“Tal como dije, habla con Orsted. Él podría ser capaz de ayudarte con esto.”
“¿¡Crees que no lo he considerado!? Escucha, si uno fuerzas con Orsted, me convertiría en un enemigo permanente del Dios Humano. Sabes lo que pasará si trato de enfrentarme a él, ¿no? ¡Bueno, mira ese diario! No tengo oportunidad. Esta vez tendría a Orsted de mi lado, pero ¿qué cambia eso? ¡Él tampoco puede ganar! La única razón por la que él tiene una oportunidad es porque mi aparición torció un poco el destino, ¿cierto? Orsted ahora mismo está luchando una batalla perdida—¿crees que él vaya a tener el tiempo y la energía para ayudarme a proteger a toda mi familia? ¿Acaso él es así de poderoso? Quieres que me haga enemigo del Dios Humano incluso antes de saber—”
“Pero… Pero Orsted es más confiable que el Dios Humano.”
“¿Cómo puedes estar tan segura? Tal parece que él podría estar tratando de destruir el mundo. Quiero decir, no estoy diciendo que crea en eso ciegamente… pero, escucha, el Dios Humano me estaba engañando. Él pretendió estarme ayudando por muchos años. ¿Qué tal si Orsted te hizo lo mismo?”
“Bueno, yo… no puedo negar la posibilidad.”
Me detuve para estudiar el rostro de Nanahoshi. Había una pizca de temor en sus ojos.
“No confío en el Dios Humano,” dije tranquilamente. “pero tampoco puedo confiar en Orsted.”
Yo sabía lo débil que era en realidad. Podía creer en lo que me había dicho mi yo del futuro—no tenía ninguna oportunidad contra el Dios Humano. Podía imaginar, de forma vívida el seguir los pasos de ese viejo. Podía verme a mí mismo perdiendo todo lo que me importa, y teniendo una muerte miserable.
Al mismo tiempo, era difícil para mí ser optimista acerca de luchar contra Orsted. El único resultado que podía imaginar era una horrible y brutal derrota. Pero el Dios Humano dijo que mi destino era fuerte. Tal vez él había visto un futuro donde yo de alguna manera podía ganar esta batalla.
Esta era mi última esperanza.
“Escucha, Nanahoshi. Mi yo del futuro me dijo que te pidiera ayuda. Estoy suponiendo que tú tienes alguna forma de ponerte en contacto con Orsted.”
“… Bueno, sí.”
“Ayúdame. Por favor. Necesito matarlo.”
“Pero… yo… Él ha hecho mucho por mí…”
Los ojos de Nanahoshi evitaron mi mirada. Ella claramente estaba nerviosa. Orsted fue la primera persona que ella conoció después de su llegada a este mundo. Él probablemente salvó su vida muchas veces, tal como Ruijerd me había salvado cuando yo estaba perdido en el Continente Demoniaco. Sería difícil traicionar a quien le debías tanto. Yo probablemente tampoco podría hacerlo. No traicionaría a Ruijerd, incluso si me costaba mi vida.
Por lo tanto, yo entendía lo que ella estaba sintiendo. Y normalmente, podría haberme dado por vencido—por el bien de mantener mi buena relación con ella. Pero no iba a retroceder esta vez. Eso simplemente no era una opción.
“Escúchame bien, Nanahoshi Shizuka.”
“…”
“Antes de venir a este mundo, yo era un completo desperdicio de oxígeno. No sé lo que piensas de mí en la actualidad… pero en mi vida anterior, yo era alguien a quien habrías despreciado. Y con muy buena razón.”
“…”
“Pero ¿sabes qué? Reencarné aquí, y pude partir de cero. Metí la pata muchas veces, y en ocasiones me costó caro, pero aprendí de esas experiencias. Y ahora tengo una familia que significa todo para mí.”
“…”
“Solo quiero mantenerlas a salvo.”
Me puse de pie. Pedirle un favor a alguien estando sentado en una silla no estaba bien. Había una sola manera correcta de hacerlo.
Me agaché, quedando con mis manos y rodillas pegadas al suelo. Presioné mi frente contra el piso y me hice ver tan insignificante como pude.
“Por favor. Te lo ruego. Ayúdame.”
Los pisos de la fortaleza flotante eran fríos y duros.
“Por lo que sé, el Dios Humano podría cambiar de parecer mañana. No quiero perder tiempo. No quiero regresar a casa un día y encontrar a mi familia muerta en el piso…”
“¿¡Qué estás haciendo!? ¡Ya basta!”
“No quiero perder a ninguna de ellas. Por favor.”
Nanahoshi salió de su cama. Ella agarró mi hombro y levantó a la fuerza mi cabeza del suelo. “Bien… bien, te ayudaré. Solo… deja de hacer eso…”
Había cansancio y tristeza en su voz. Sentí una pequeña puñalada de culpa. Pero, al mismo tiempo, una parte de mí estaba bailando de la alegría.
A veces me odio a mí mismo.
“Te lo agradezco. De verdad.”
Tal vez ahora mismo estaba cometiendo un grave error.
Pero díganme, ¿qué otra opción tengo?
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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