Reporte
Capítulo 14: Reporte
Las cosas se volvieron frenéticas después de mi regreso. Primero, Aisha corrió para traer a Norn de la escuela. Roxy, ya sea por consideración o debido a que se sentía muy incómoda de quedarse aquí, fue a buscar a Geese y los demás. Elinalise se veía ansiosa de correr hacia los brazos de su amado Cliff, pero resistió la tentación.
Mientras esperábamos que todos estuvieran reunidos aquí, pasé el tiempo preguntándole a Sylphie lo que había ocurrido desde que me fui. Estaba seguro de que ella no quería otra cosa más que escuchar cómo había terminado mi aventura, pero Sylphie no se quejó mientras repasaba los eventos durante mi ausencia.
Su embarazo estaba avanzando sin problemas. De acuerdo al doctor, el niño muy probablemente nacería justo a tiempo. En cuanto a los demás, aparentemente estaban bien. Había habido un pequeño incidente en la universidad hace unos días, pero Nanahoshi lo había resuelto. Algo debe haber cambiado en ella si había salido de su zona de confort para ayudar a las personas de este mundo.
Ni Aisha ni Norn se habían enfermado o lastimado; ambas lo estaban haciendo bien. El pasatiempo de jardinería de Aisha había comenzado a despegar, y ella incluso tenía nuevas plantas en su habitación. Tendría que verlo con mis propios ojos cuando tuviera la oportunidad. Norn se estaba convirtiendo gradualmente en una especie de idol en la escuela, habiendo provocado que se creara una especie de club de fans. Tenía sentido, dado lo linda que era.
Zanoba, Cliff, y Linia y Pursena habían venido ocasionalmente a la casa para comprobar las cosas. Ariel aparentemente se había quejado de que yo no le hubiera dicho nada antes de irme. Ahora que lo pienso, ella tenía razón. Tendría que disculparme la próxima vez que la vea.
Aun así, todo lo que escuché sugería que todos estaban bien. Cuando tuviera el tiempo, tendría que informarles a todos de mi regreso.
Aparentemente, la única excepción de nuestro grupo de amigos era Badigadi, quien permanecía desaparecido. Bueno, él era inmortal, así que dudaba que algo malo le hubiera ocurrido.
Sylphie se veía tan adorable como siempre, con un dedo presionado contra su mentón mientras trataba de recordar los últimos seis meses.
“Entonces no le ocurrió nada a nadie,” destaqué.
“Nop. Al menos, nada de lo que deberías preocuparte.”
“Entiendo.”
Sylphie cambió de tema. “En fin, entonces dime. ¿Qué te pasó a ti?”
“Ah, te lo contaré,” le prometí. “Solo espera hasta que todos estén aquí. Mucho ocurrió.”
“… Bien. Ah, parece que regresaron.”
En medio de esa conversación, Roxy regresó, junto con Geese, Talhand, Lilia, Vierra, Shierra, Elinalise, y Zenith. Con Sylphie y yo incluidos, había diez personas. Nuestra sala de estar era lo suficientemente especiosa como para acomodarlas a todas y algunas más.
“Ah, tú debes ser la esposa del Jefe,” se dio cuenta Geese. “Jejeje, de seguro eres linda. Jefe, eres un hombre afortunado.”
“Esa es mi nieta,” le informó Elinalise.
“Sip, y si no fuera por su abuela puta, ella sería perfecta.”
“¿¡Disculpa!?”
El resto del grupo ignoró a sus dos compañeros discutiendo, yendo a saludar a Sylphie uno a uno. Ella los recibió humildemente, regresando sus saludos como debe ser.
“Un placer. Yo soy Roxy… Migurdia.”
“¿Roxy? ¿La maestra de la que Rudy siempre está presumiendo?” preguntó Sylphie.
“Sí, esa misma,” dijo Roxy, y entonces se detuvo un momento antes de continuar. “A pesar de que no soy lo suficientemente especial como para que hablen así de mí.”
“Bueno, estoy encantada de conocerte. He escuchado mucho de ti de parte de Rudeus. Mi nombre es Sylphiette. Es un honor.”
“S-sí, también para mí…” dijo Roxy, aparentemente un poco incómoda. Supongo que tenía sentido que lo estuviera. No había pasado mucho tiempo desde nuestra conversación el otro día acerca de que ella se uniera a nuestra familia. Pero esa charla tendría que esperar hasta después.
“Ha pasado un tiempo, Sylphiette-sama,” la saludó Lilia mientras bajaba su cabeza.
“¡Así es, Lilia-san!” Sylphie se veía emocionada por su reunión, con sus labios amenazando en convertirse en una sonrisa genuina, solo para transformarse en una amarga rápidamente. “Eh, no hay necesidad de que me llames Sylphiette-sama. ¿Podrías solo llamarme Sylphie, como hacías hace mucho tiempo?”
“No.” Lilia sacudió su cabeza. “No puedo tratarla como antes, no ahora que se ha casado con Rudeus-sama.”
“A-ah, entiendo…” Sylphie se veía triste.
Lilia le había enseñado todo lo que sabía acerca de los quehaceres del hogar. En cierta forma, ella era la maestra de Sylphie, de la misma forma que Roxy era la mía. Por supuesto que Sylphie la respetaba.
“Ha pasado tiempo, Zenith-san,” dijo Sylphie, finalmente dándose la vuelta para saludar a mi madre. “Um… ¿Zenith-san?”
“…”
Zenith solo se quedó mirando en blanco incluso mientras Sylphie decía su nombre.
“¿Um…?” Confundida, Sylphie miró hacia mí. La mirada en su rostro decía que estaba preocupada de que a Zenith no le agradase nuestro matrimonio.
“Sylphie,” dije. “explicaré lo de mi madre y mi padre una vez que llegue Norn.”
“Ah, sí, no veo a Paul-san aquí…” comenzó a decir ella, con sus ojos revisando la habitación. No le tomó mucho tiempo inferir lo que había ocurrido después de que todos se quedaron en silencio y vio sus rostros. Sylphie mordió sus labios y se quedó en silencio.
El silencio reinó dentro de la habitación mientras esperábamos el regreso de Norn. Todos entendían que no podíamos comenzar hasta su llegada.
Después de un rato, Aisha y Norn regresaron, ambas sin aliento por correr.
“¡R-Rudeus, bienvenido de tu largo viaje!” Norn jadeó mientras hablaba, bajando su cabeza. Ella dio un vistazo a mi mano y se sorprendió. “¿Tu mano está bien?”
“Está bien. Es una molestia, pero no duele,” dije. Comparado a lo que estábamos a punto de discutir, mi mano izquierda difícilmente tenía importancia.
“A-ah, bien.” Norn todavía tenía problemas para recuperar el aliento mientras miraba alrededor de la habitación. “¿Eh?” murmuró ella de la confusión, incapaz de encontrar a la persona que estaba buscando mientras tomaba asiento.
Aisha se acercó a mí y preguntó, “Antes de comenzar, ¿no sería apropiado servir algo de té a los invitados?”
“Sí, tienes razón,” estuve de acuerdo. “Esto va a tomar un tiempo, así que, por favor, hazlo.”
“Ah, lo siento,” dijo Sylphie. “Yo debería ser la que esté haciendo eso. Permíteme ayudarte.”
“Para nada, Señora, quédese aquí.”
Con esa tarea a su cargo, Aisha inmediatamente se puso a trabajar. Ella preparó suficiente té para todos, reunió su equipaje en un solo lugar, y colgó sus abrigos, mojados debido a la nieve. Ella les ofreció a todos un par de pantuflas, llevándose sus zapatos mojados y poniéndolos a secar junto a la chimenea.
Yo me senté inmóvil y solo la vi hacer todo esto. Y no solo yo la estaba observando. Lilia también estaba observando a su hija con mucha atención. Ahora que lo pienso, Lilia siempre había sido la que hacía esta clase de trabajo en Rapan. Pero ahora, en este silencio mortal, ella se quedó al margen, sin mover un solo dedo. Eso era algo extraño de ver.
“Aisha.” Una vez que el trabajo de su hija casi estaba completo, Lilia le habló.
“¿Si? ¿Qué sucede, Madre?”
“Parece que estás realizando tus deberes apropiadamente y no le estás causando problemas a tu hermano.”
“Sí,” asintió Aisha.
“Puede que estés relacionada por sangre con Rudeus-sama, pero él también es quien salvó tu vida. Mantén eso en mente mientras continúas desempeñando tus labores como su sirvienta.”
“Sí, Madre,” respondió Aisha, sonando tan formal como Lilia.
No sentía correcto que una madre y su hija hablen de esa forma. Esta era su primera vez viéndose en mucho tiempo. Sentía que ellas deberían estar… bueno, ya saben, dándose un cálido abrazo. Por otro lado, tal vez Lilia solo se estaba conteniendo. Después de todo, la conversación que tendríamos iba a ser una dolorosa.
“Ya que todos están reunidos, ¿por qué no comenzamos?” Mi corazón se sentía pesado, pero era mi deber hablar. Paul ya no estaba aquí para hacerlo por mí.
“Pero Papá todavía no llega,” dijo ansiosamente Norn.
Me pregunto, ¿acaso estará enojada cuando se entere? Antes de irme, ella se había aferrado a mí, llorando que yo lo ayudara. Le dije que dejara todo en mis manos. Ella probablemente me culparía cuando descubriera que él estaba muerto.
Estaba bien si lo hacía. Yo fui quien falló en concederle su deseo.
Miré hacia todos los presentes y después dije, “Nuestro padre está… Paul Greyrat está muerto.”
“¿Eh…?” Norn alzó la voz de la confusión.
Sylphie bajó su cabeza, con el dolor desgarrador reflejado en su rostro.
Los ojos de Aisha se abrieron completamente, con sus manos curvándose en puños.
“Esto fue lo que dejó atrás,” dije, colocando pieza por pieza su equipo sobre la mesa. Su espada, su espada corta, su armadura, y sus restos. Solo esas cuatro cosas.
“¿¡P-por qué!?” Norn se puso de pie de un salto y se acercó a mí. “¡Pero tú fuiste! ¿¡Por qué murió!?”
“Lo siento… no fui lo suficientemente fuerte.”
“¡Pero tú eres…!” Norn se acercó aún más, como si tuviera la intención de agarrarme de la ropa. Pero su furia repentinamente perdió impulso. Podía ver mi mano izquierda—más bien, la falta de ella—reflejada en sus ojos. Su mirada pasó entre eso, las pertenencias restantes de Paul, y mi rostro, y lágrimas comenzaron a reunirse en sus ojos.
Cubrí mi muñeca izquierda con mi mano derecha y continué, “Ahora mismo lo explicaré en detalle.”
Ella sollozó y murmuró, “Bien…”
Aisha caminó para ponerse detrás suyo, poniendo sus manos sobre sus hombros. “Por ahora—”
“¡Ya basta! ¡Eso ya lo sé!” Norn apartó sus manos y regresó a su asiento.
Aisha se quedó quieta por un momento antes de regresar a su posición detrás de Sylphie.
“Muy bien, lo explicaré desde el comienzo…”
Resumí todo lo que había ocurrido. Cómo Elinalise y yo habíamos partido hacia Rapan y reunido con Paul y los demás ahí. Cómo, basándonos en la información que teníamos acerca del paradero de Zenith, exploramos el Laberinto de la Teletransportación juntos y comenzamos a mapearlo. Les conté cómo las cosas iban sin problemas hasta que nos encontramos con el guardián. Cómo la batalla posterior había sido tan difícil que yo había perdido mi mano y Paul su vida. Que a pesar de haber rescatado satisfactoriamente a Zenith, ella se había convertido en un cascarón vacío. Geese intervino intermitentemente para suministrar información adicional mientras yo lentamente lo repasaba todo.
Entonces, finalmente, Norn preguntó, “¿Entonces eso significa que no fuiste capaz de salvar a Papá ni a Mamá?”
“… Así es.”
Sentí que podía ver sus puños levantarse en el momento que asentí. Pero ella no explotó. En cambio, Norn mordió su labio inferior y miró hacia mi mano izquierda. “¿Hiciste todo lo posible?”
“Sí. Di todo lo que tenía.”
“Si te esforzaste al máximo y todavía fallaste, entonces no habría importado si…” Ella habló tranquilamente, pero su voz después se detuvo. Podía ver lágrimas volviendo a llenar sus ojos. “Estoy segura de que no habría importado… Papá está… muerto… ¡Waah… wah… waaaaah!” Ella comenzó a llorar, con grandes lágrimas bajando por sus mejillas.
Norn estaba llorando. Con toda su fuerza. Con una voz que me atravesaba el corazón. Todos los presentes tenían expresiones serias en sus rostros mientras escuchaban, y su cuerpo se retorcía mientras lloraba. Y lloraba. Y lloraba. Y lloraba. Ella lloró todas las lágrimas que el resto de nosotros no pudimos, y simplemente la escuchamos mientras lo hacía.
“Hic… waah…”
Después de un tiempo, ella se detuvo. Sus ojos estaban hinchados y completamente rojos, y extraños sonidos seguían saliendo de su garganta. Pero ella se dio la vuelta hacia mí, con sus ojos llenos de determinación.
“¿Rudeus?”
“¿Si? ¿Qué sucede?” pregunté.
“Esta espada… puedo… hic… ¿puedo quedármela…?” Norn apuntó un dedo hacia el arma favorita de Paul. La que él había tenido desde antes de que yo naciera. La que siempre mantenía a su lado, la que nunca le falló.
“Sí, claro. Tú deberías tenerla. Solo no la uses de forma imprudente.”
“¿Eh…?”
“No creas que tener esa espada es una señal de que repentinamente te has vuelto más fuerte.”
Fue en mi quinto cumpleaños que Paul me regaló una espada y me dijo lo mismo.
“Yo… lo entiendo,” dijo Norn, abrazando la espada contra su pecho.
Ella era fuerte. No sería inusual para una niña de su edad encerrarse en su habitación y llorar, pero ella estaba enfrentando sin miedo la muerte de Paul. Muy diferente a mí, quien ni siquiera podría haberse puesto de pie sin la ayuda de Roxy.
Ella de verdad era fuerte.
Decidimos dividir sus otras pertenencias dentro de nuestra familia. Aisha escogió su espada corta, y yo su armadura. En cuanto a sus restos, le construiríamos una tumba apropiada y lo enterraríamos ahí. Al menos, ese era el plan hasta que Zenith se inclinó hacia el frente y tomó la armadura con sus manos.
“¿Madre?”
“…”
Yo le hablé, pero ella no respondió. Como siempre, Zenith solo estaba mirando en blanco hacia el frente, como un cascarón vacío. Aun así, ella se había movido como si entendiera lo que estaba pasando aquí. ¿O solo fue una coincidencia? No… tal vez el núcleo de su personalidad todavía estaba en su interior.
Sin embargo, significaba que yo no me había quedado con nada suyo. Pero estaba satisfecho con eso. Yo ya había recibido mucho de él.
“Muy bien, ahora vamos a hablar de Madre.” Una vez más, les expliqué la condición de Zenith—que ella había perdido sus recuerdos y parecía estar completamente vacía.
“¿Ella no se recuperará?” preguntó Sylphie.
Sacudí mi cabeza. “No lo sé.”
Tenía la intención de hacer que doctores y sanadores la examinen para estar seguros, pero nunca había escuchado que la magia de sanación pudiera restaurar los recuerdos perdidos. Para ser honesto, ni siquiera sabíamos la raíz de su condición. Sabíamos que ella había estado encerrada en un cristal mágico y perdido sus recuerdos, pero eso era todo. Bien podría ser algo relacionado a una deficiencia de oxígeno.
Por supuesto, yo no estaba seguro de nada. Pero sí creía que las probabilidades de curar su condición eran escasas. Si había daño cerebral, entonces la tecnología médica de este mundo no sería suficiente para sanarla. Incluso la magia de sanación de nivel Avanzado no había logrado nada. Yo había leído uno o dos mangas donde infligir el mismo tipo de daño que había hecho perder la memoria a una persona podría regresarla a la normalidad, pero no podíamos probar eso en Zenith.
Además, no estaba seguro de que ella estaría feliz incluso si la curábamos. Paul había muerto tratando de salvarla. Estaba seguro de que ella se culparía a sí misma, diciendo, “Si solo él no hubiese tratando de ayudarme.” Tal vez estaba mejor sin recordar.
No, eso no estaba bien. Nosotros teníamos que trabajar para restaurar su memoria.
“En fin, ella necesitará tratamiento y cuidados,” dije. “Planeo que viva aquí con nosotros.”
Si mis padres en mi vida anterior hubieran vivido, envejecido, y terminado postrados, ¿acaso yo los habría cuidado de la misma forma?
Lilia inicialmente había dicho que planeaba rentar un lugar para no interferir con mi vida. Ella había obtenido suficiente dinero del Laberinto de la Teletransportación como para vivir más de una década en esta ciudad. Yo había rechazado tajantemente esa idea. No permitiría tal cosa. Paul no habría permitido tal cosa. Era nuestro deber como su familia cuidarla.
“Planeo confiar su cuidado a Lilia-san,” continué, “pero estoy seguro de que todos terminarán ayudando.”
“Muy bien. Yo también me esforzaré por ayudar,” dijo felizmente Sylphie.
Nadie parecía estar en desacuerdo—no era como si yo lo hubiera permitido. Paul me había dicho que debía salvar a Zenith incluso si me costaba la vida. Incluso ahora, a decir verdad, aún no entendía completamente lo que me había querido decir con eso. Pero ahora que estaba muerto, era mi deber protegerla.
Además, aunque había dicho que ella necesitaba tratamiento, no era como si Zenith tuviera Alzheimer. Ella solo era más o menos un cascarón vacío. Con Lilia a su lado todo el tiempo, estaba seguro de que estaría bien, aunque necesitaría reunir los suministros necesarios para su cuidado.
“¿Entonces eso quiere decir que Madre vivirá aquí también?” dijo Aisha, con una voz cargada de confusión y ansiedad.
“Sí, Aisha. Estaré al servicio de Rudeus-sama.”
Me pregunto si Aisha veía a Lilia como una espina en su costado. Lilia había sido una maestra estricta cuando ella estaba creciendo, y había tenido la sensación de que Aisha disfrutaba vivir lejos de su madre. Aun así, no sentía que fuera apropiado que ella expresara su descontento aquí. Si dejaba salir tales quejas, tendría que castigarla de forma apropiada.
“¿También repartiremos el trabajo?” continuó Aisha.
“Podemos discutir eso más tarde,” dijo Lilia. “Tengo la intención de hacer del cuidado de la Señora mi prioridad, dejando la mayoría de los quehaceres del hogar en tus manos, Aisha.”
“… Muy bien.” Aisha no se quejó, pero sí se veía como si estuviera incómoda por la presencia de su madre. Su voz era rígida, y tenía una expresión triste.
Habiéndose dado cuenta de eso, Norn intervino. “Oye, Aisha.” Ella puso una mano sobre el hombro de su hermana y dijo, “No tienes que contenerte por nosotros, ¿sabes?”
Aisha miró hacia Norn, luego hacia Lilia, y finalmente hacia mí. Después una vez más hacia Lilia y a mí. No estaba seguro de por qué estaba buscando mi aprobación—o por qué estaba buscando aprobación en primer lugar—pero igualmente asentí.
Aisha se puso de pie de un salto y envolvió sus brazos alrededor de Lilia. “¡M-Madre…! ¡Madre, estoy muy feliz de que estés a salvo!” gritó ella, enterrando su rostro en el estómago de Lilia.
“Ya estoy en casa, Aisha.” La expresión de Lilia se volvió gentil mientras ella acariciaba la cabeza de su hija.
Ah, sí. Ahora todo tenía sentido.
Aisha había tenido sentimientos encontrados. Después de todo, Lilia era su madre. Estaba seguro de que ella también había rezado por el bienestar de Paul y Zenith, pero fue por la seguridad de Lilia que ella había rezado por sobre todo lo demás. Y ahora que su madre había regresado sana y salva, las circunstancias sombrías le habían impedido a Aisha expresar sinceramente su alegría.
Espero me disculpes por haber dudado de ti, Aisha.
Hablamos de un montón de cosas después de eso, concluyendo nuestro reporte de regreso. La conversación había incluido el reporte financiero de Geese probando que no todo era negro, aunque no era como si tener los bolsillos llenos hubiera hecho algo para iluminar las expresiones sombrías de todos.
“Muy bien, supongo que debemos ir a buscar una posada.” Tan pronto como terminamos, Geese se puso de pie. Talhand, Vierra, y Shierra siguieron su ejemplo.
Yo me apresuré para detenerlos. “No me molesta si se quedan aquí el día de hoy.”
“¿Qué, Jefe? No seas estúpido. Somos lo suficientemente listos como para saber que solo estamos en el camino de tu familia,” me rechazó Geese.
Los otros tres parecían estar de acuerdo, moviéndose para tomar su equipaje, y colocándose sus zapatos y abrigos todavía húmedos.
“…”
Al final, decidí verlos partir desde la entrada principal, y mientras veía a los cuatro alejarse, les dije una vez más, “Todos, gracias por toda la ayuda que le proporcionaron a mi padre.”
Vierra y Shierra, en particular, bajaron profundamente sus cabezas. Ellas habían ayudado a Paul desde su época en Millishion. Yo no había hablado mucho con ellas, pero ambas nos habían ayudado en muchas formas mientras nosotros entrábamos y salíamos del Laberinto de la Teletransportación. Ellas eran las heroínas detrás de escena.
“No, nosotras somos quienes deberían estarse disculpando por no ser de más ayuda.”
“Apreciaríamos si nos hacen saber dónde estará la tumba del capitán una vez que la terminen.”
Sus respuestas fueron cortas. Me pregunto, ¿qué había sido Paul para ellas? Ellas lo habían seguido hacia el Continente Begaritt incluso después de la disolución del Escuadrón de Búsqueda y Rescate de Fittoa. ¿Tal vez habían estado enamoradas de él? Pero incluso si lo habían amado, ahora todo había acabado.
“¿Qué harán ahora?” pregunté.
“Una vez que termine el invierno, regresaremos al Reino de Asura. Ahí hay otras personas del Escuadrón de Búsqueda y Rescate con las que estamos en deuda.”
“Ya veo,” dije. “Bueno, cuídense.”
“Usted también, Rudeus-sama. Sé que tendrá muchas cosas de las cuales preocuparse de ahora en adelante, pero también preocúpese de usted mismo.” Ambas bajaron sus cabezas una última vez antes de desaparecer dentro de la cortina de nieve cayendo.
El Escuadrón de Búsqueda y Rescate… Ah, sí, ¿alguien no había dicho que la familia de Zenith estaba financiando las actividades de Paul? Zenith no estaba exactamente lo que llamarías sana y salva, pero aun así debíamos informarles que ella había sido encontrada. Al menos podía escribirles una carta.
Mientras mi mente estaba ocupada con tales pensamientos, Geese puso su mano sobre mi hombro desde atrás. “Bueno, nos vemos, Jefe.”
“Geese-san, Talhand-san.” Miré hacia ambos.
“¿Qué? Saca esa expresión triste de tu cara,” se quejó Geese.
“¿Qué harán ambos después de esto?”
Geese rascó su cabeza. “Planeamos llegar al Reino de Asura. Vamos a cambiar nuestras monedas de Begaritt y vender estos objetos mágicos que obtuvimos.”
“¿Van a venderlos todos?” pregunté.
“Planeamos quedarnos con unos pocos, pero sí, la mayoría.”
Geese todavía tenía uno en mano. Me habían informado lo que hacían los objetos cuando los evaluaron, pero la mayoría no eran nada especial—cosas al azar como una espada corta que podía ser usada en lugar de un fósforo. Supuse que eventualmente podría encontrar un uso para ellos, así que los guardé en el área de almacenamiento del sótano. Sin importar lo ridículos que fueran los efectos, todavía se venderían por buen dinero si así lo necesitábamos.
Las piedras mágicas que absorbían poder mágico eran un asunto diferente. Quería investigarlas una vez que tuviera el tiempo. Si enfrentaba a un oponente similar en el futuro, no quería repetir lo del laberinto. No quería sentirme inútil. Puede que no sea lo suficientemente listo como para lograr algo con esa investigación, pero era mejor intentarlo que solo darse por vencido.
“Si quieres, podemos llevarnos tus objetos para venderlos en Asura. Obtendrás mucho más por ellos ahí de lo que obtendrías aquí, ¿sabes?”
Asura tenía un precio excesivo para todo, y su moneda era aceptada ampliamente a través del Continente Central. Si ibas a vender algo, Asura era el lugar para hacerlo.
“Y déjame adivinar,” dije deliberadamente, “de regreso aquí, ¿lo apostarás todo y huirás?”
“Ah—oye. Claro que no, no apostaría tu dinero, Jefe.” Sus ojos vagaron de un lado a otro, sin mirarme a los ojos. Tal vez él de verdad planeaba apostar el dinero.
Ah, bueno. Si no fuera por Geese, ni siquiera habría podido atravesar el laberinto. Le debía mucho. Esto era trivial en comparación.
“Estoy bromeando,” dije finalmente.
“Bueno, sí planeaba apostar un poco,” confesó él, con los bordes de sus labios curvándose hacia arriba en una sonrisa irónica.
“¿Y luego de eso?”
“Vamos a continuar como aventureros.” Geese se encogió de hombros. “Esas son las únicas habilidades que tenemos.”
“Entiendo.”
“Bueno, estaremos aquí hasta la primavera, así que ven a beber con nosotros cuando tengas algo de tiempo. Dijiste que me presentarías a una linda chica mono, ¿cierto? Ah, supongo que, ya que tienes a una esposa y un hijo en camino, probablemente no frecuentes esa clase de lugares. Jeje.”
Es cierto, la despedida final tenía que esperar. Aun así, Geese era la clase de hombre que simplemente se iba hacia su siguiente aventura sin avisar. Yo quería al menos despedirme mientras todavía tenía la oportunidad.
“Geese-san,” comencé a decir.
“Jefe. Estás hablando extraño, ¿sabes? ¡Háblame como siempre lo haces, Oye, Novato!”
Curioso, pregunté, “¿Por qué insistes tanto en que te llame Novato?”
“Por superstición.”
Una superstición. Esa sola palabra debería haber sido una explicación incompleta, pero me llegó directo al corazón. Si esta era una de sus supersticiones, no podía quejarme. “Bueno, como sea, gracias a ambos por todo lo que han hecho hasta ahora.”
“Ya te lo dije, no es necesario. En fin, cuídate, Jefe.”
Una vez que bajé mi cabeza, Geese se despidió con su mano y comenzó a alejarse.
“Él tiene razón, no nos debes nada. Si alguien nos debe algo, ese sería Paul. Lo que quiero decir es que no necesitas agradecernos,” dijo Talhand mientras giraba su robusto cuerpo para seguir a Geese.
Los observé hasta que desaparecieron.
“Los hombres siempre quieren destacar de esa forma,” dijo una voz.
Miré hacia ella para ver a Elinalise de pie junto a mí. Aparentemente, ella había estado hablando con Sylphie mientras yo me estaba despidiendo de ambos. Me pregunto si era acerca de Roxy. Le había dicho que yo tenía el deber de contarle todo a Sylphie, pero siendo tan entrometida como era, Elinalise bien podría haberme adelantado algo de trabajo. Para ser honesto, no estaba ansioso de tener esa conversación, así que estaba agradecido por su consideración.
“Muy bien, debo ir a ver a Cliff. No me queda mucho tiempo.” Elinalise acarició la parte inferior de su abdomen mientras hablaba. Yo también la había hecho pasar por mucho. En nuestro camino de ida y vuelta, ella había dormido con un total de tres extraños diferentes. Por supuesto, esto era normal para ella, y no le importaba, pero yo no podía decir lo mismo.
“Elinalise-san, fuiste de gran ayuda para mí,” dije.
Ella tenía una expresión amarga en su rostro. “… Siento lo de Paul.”
“No, eso fue mi—”
Mi error, mi descuido. Al menos, traté de decir algo así, pero ella me interrumpió.
“Era mi deber en ese grupo asegurarme de que algo así no ocurriera. Paul murió debido a mi descuido.”
No había forma de que eso fuera cierto. Habíamos estado arriesgando nuestras vidas; ninguno de nosotros había sabido lo que yacía en espera después de haber esquivado el último ataque de la hidra y quedara una sola cabeza para la victoria. Solo había dos personas que podían culparla: la propia Elinalise y el difunto Paul.
“No puedo culparte,” dije. “Ni a nadie más.”
“Entonces tampoco te culpes a ti mismo.”
“… Bien.”
“¡Bueno, es hora de que me vaya!” dijo Elinalise antes de salir corriendo hacia la nieve. Había alguien importante todavía esperando su regreso.
“Fiu.” Dejé salir un largo suspiro, con mi aliento volviéndose una columna visible mientras se elevaba y desaparecía dentro de la nieve.
Finalmente, el Incidente de Desplazamiento había concluido. Al menos para mí. Todos los miembros de mi familia desaparecidos habían sido encontrados. Probablemente ahí afuera aún había otras personas desaparecidas, pero yo no tenía la obligación de buscarlas.
Había terminado. Era la conclusión de un viaje largo, frustrante y amargo. Ahora la vida podía avanzar a su siguiente acto. Sin mirar atrás. Tenía que vivir y mirar hacia el futuro. Había demasiadas cosas que aún tenía que hacer en este mundo. Tanto que aún quería hacer.
Así que vamos a mirar hacia el futuro.
“Rudy, ¿ya se fueron todos?” La voz de una chica me habló desde atrás. Miré sobre mi hombro para ver a Roxy ahí de pie. “Yo también quería hablar un poco con ellos…”
“Parece que todos permanecerán en la ciudad por ahora, así que puedes volverlos a ver cuando tengas tiempo,” le aseguré.
“Es cierto.”
Roxy no se fue caminando sobre la nieve. Ella permaneció en la casa, siendo la única del grupo que lo había hecho. Ya sea si seguía aquí o se iba a encontrar una habitación en una posada dependía del resultado de nuestra inminente conversación.
“Bueno, Roxy…”
“¿Si?”
“Hagámoslo.”
Di un paso dentro de la casa, con la pequeña figura de Roxy caminando a mi lado.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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