El Tercer Punto de Inflexión
Capítulo 7: El Tercer Punto de Inflexión
En ocasiones la vida te golpea con fuerza.
Yo estaba realizando mi entrenamiento de siempre en una agradable mañana de verano, sintiéndome bien acerca de cómo iban las cosas en general. No había visto a Badigadi en meses, pero no estaba muy preocupado. El hombre era impulsivo cuando menos lo esperabas, y no tenía caso preocuparse por él.
Bueno, eso era lo que Elinalise siempre decía. Y había probado ser verdad hasta ahora.
Cuando terminé y regresé a la casa, encontré a Aisha y Sylphie en el pasillo con expresiones serias en sus rostros. Ellas se dieron la vuelta para mirar hacia mí mientras yo entraba por la puerta.
“Oh…”
“Rudy…”
Algo en el ambiente me estaba poniendo nervioso. ¿Teníamos algún problema?
“Err…” dijo Sylphie, rascándose la parte de atrás de su oreja mientras mostraba una sonrisa incómoda. “Jaja, vaya. Esto me está poniendo más nerviosa de lo que esperaba…”
“¡No hay razón para dudar, Sylphie!” dijo Aisha. “¡Vamos! ¡Tú puedes!”
Mi esposa dio un paso hacia el frente. Después de un momento de vacilación, ella cruzó sus manos en frente de su estómago y habló. “Bueno, Rudy. La verdad es… que ya han pasado dos meses. Desde mi última, eh, ya sabes…”
¿Su última…? Oh. Oh, vaya.
“Y, bueno, últimamente no me he sentido muy bien, y estuve comenzando a tener dudas.”
No pude evitar mirar hacia el estómago de Sylphie. En este momento no se veía diferente. ¿Esto de verdad estaba sucediendo?
“Así que fui junto a Aisha con el doctor del vecindario, y… dijo, eh, felicidades.”
“Oh… Ohhh…”
Mi voz estaba temblando. También mis manos. Incluso mis piernas.
¿Felicidades? ¿Ella estaba embarazada? Realmente íbamos a tener un hijo. Esto no era un sueño, ¿cierto?
Un apretón de prueba a mi mejilla me hizo estremecer. El experimento había sido un éxito.
Tragué saliva con fuerza.
Cierto. Por supuesto. Era imposible que no estuviera embarazada. Yo era un hombre que cumplía sus promesas cuando realmente me lo proponía. Esto siempre había sido parte del plan. Es solo que no había estado esperando que ocurriera tan pronto, dado que todos decían que los elfos tenían problemas para tener hijos.
Solo estaba un poco sorprendido, eso era todo.
“Um, Rudy… ¿qué piensas?”
Sylphie me estaba mirando llena de ansiedad. Aunque no estaba seguro de qué decir. Todo esto era muy repentino.
“Puedo, eh… ¿tocar tu estómago?”
“¿Eh? Um, claro. Adelante.”
Estiré mi mano para tocar la barriga de Sylphie. Todavía era delgada, sin grasa adicional que pudiera sentir. Su piel era muy cálida al tacto y sorpresivamente suave. En otras palabras, lo mismo de siempre. Pero cuando me concentré más, creí haber sentido un ligero bulto.
Eso probablemente era mi imaginación, ¿cierto? El niño todavía no sería así de grande.
“Cierto… Nuestro hijo está aquí…”
Cuando dije esas palabras en voz alta, sentí un repentino flujo de emociones surgiendo en mi interior. ¿Qué era esta sensación? Tuve que reprimir la urgencia de comenzar a gritar incoherencias.
Yo iba a tener un hijo. Iba a ser papá.
Todavía no se sentía real. Pero aun así me hizo sentir increíblemente feliz.
Pero ¿feliz de verdad era la palabra correcta? No se sentía así. ¿Qué estaba sintiendo ahora mismo? ¿Incluso podía ponerlo en palabras?
“¿Querido hermano? ¿No hay nada que quieras decirle a tu esposa?” Las palabras de Aisha me regresaron de golpe a la realidad.
“¿Eh?”
¿Tenía que decir algo? ¿Como qué? ¿Felicidades? No, no podía ser eso.
Tal vez debería agradecerle. Sí, eso suena mejor.
“Muchas gracias, Sylphie.”
“¿Eh?”
Sylphie sonrió, pero se veía un poco sorprendida. ¿Me había equivocado? ¿Entonces cuál era la respuesta? Busqué una pista en mi memoria. ¿Qué le había dicho Paul a Zenith cuando descubrimos que Norn estaba en camino? Algo como “Bien hecho,” ¿cierto? O tal vez “¡Buen trabajo!”
Aunque no me gustaban mucho esas opciones. ¿Acaso creía que las mujeres solo se embarazaban cuando se esforzaban mucho? Tal vez. Tal vez él era estúpido.
… Embarazada, ¿eh? Sí. Sylphie está embarazada. Embaracé a esta dulce y hermosa chica. Yo, de todos los hombres posibles.
Mientras más lo pensaba, más emociones amenazaban con abrumarme. Incluso estaba comenzando a llorar.
“Lo siento… No sé, eh… qué decir. Lo siento, Sylphie…”
“¡Ooh! Um, Rudy…”
En vez de continuar, lancé mis brazos alrededor de Sylphie para darle un abrazo. Quería levantarla en el aire y girarla un par de veces, pero este no era el momento para eso. Ella tenía a un bebé en su barriga. Yo tenía que ser muy, pero muy gentil con ella.
“Jejeje. Querías tener hijos con toda tu fuerza, ¿cierto?”
Mi esposa también envolvió sus brazos a mi alrededor, y comenzó a acariciar mi espalda.

La apreté gentilmente una vez más, y entonces finalmente la solté. Dando un paso hacia atrás, miré fijamente dentro de sus ojos. Podía ver mi rostro reflejado en ellos, y no era una vista agradable. Tenía lágrimas bajando por mis mejillas.
Sylphie cerró sus ojos. La besé y acaricié su cabello, disfrutando la suavidad de sus labios. Así se sentía el amor, ¿no?
“Ejem.”
Aisha se aclaró su garganta, recordándome que no estábamos solos en la habitación. Yo había comenzado a sobar los pechos de Sylphie y su trasero sin siquiera darme cuenta.
“Querido hermano, por un tiempo tenemos que ser gentiles con la señora de la casa. Vas a tener que resistir la necesidad del… acto sexual por el momento.”
Ella tiene razón. ¡Rudeus malo! ¡Malo!
Sin importar lo adorable que fuera mi esposa, necesitaba controlarme de ahora en adelante. Por otro lado… ella tenía al menos dos meses de embarazo, ¿cierto? Y lo habíamos estado haciendo una vez cada tres días hasta ahora. Probablemente no haría daño seguir por un poco más de tiempo…
¡No! No. Contrólate, viejo.
“Cierto. Por supuesto.”
Aisha sonrió y levantó el dobladillo de su falda suavemente hacia arriba. “Si en algún momento sientes la necesidad, yo siempre estoy disponible para realizar ese trabajo.”
“Ni en tus sueños, niña.”
Ella hizo un pequeño puchero a causa de eso. Era bueno que se ofreciera y todo, pero incluso dejando todos los asuntos morales de lado, yo simplemente no me sentía atraído a ella. Bueno, eso estaba bien para mí. Lo último que necesitaba era destruir mi matrimonio por jugar con la sirvienta.
“Entonces bien, querido hermano, voy a informar a la Princesa Ariel de este acontecimiento. Después de todo, creo que Sylphie-san tendrá que dejar de lado su trabajo por un tiempo.”
Eso no se me había ocurrido, pero ella tenía razón. No querías que una mujer embarazada trabajara como un guardaespaldas. Sylphie iba a necesitar tomar una licencia.
“Yo iré,” dije. “Yo mismo debería ir a explicar la situación.”
Aisha suspiró hacia mí. “Rudeus, tú tienes que quedarte con Sylphie ahora mismo. Tienen mucho de qué hablar, ¿recuerdas?”
¿De verdad? Ah, cierto. Supongo que sí. Después de todo, esto cambia mucho las cosas.
“Con eso decidido, yo voy en camino.”
“Cierto. Bien. Gracias, Aisha.”
Mi hermanita dejó la casa de buen ánimo, dejándome a mí y a Sylphie a solas.
Algunos minutos después, ambos estábamos sentados juntos en el sillón.
Estiré mi mano cuidadosamente para tomar la de Sylphie. Ella apretó la mía de vuelta y apoyó su cabeza contra mi hombro. Ninguno de nosotros dijo algo por un tiempo.
Para ser honesto, no estaba seguro de dónde comenzar.
Las únicas palabras que se me venían a la mente eran variaciones de “Tomaré la responsabilidad por mis acciones.” Pero ya estábamos casados, así que no tenía mucho sentido.
“Um, Sylphie…”
“¿Si, Rudy?”
“Sé que esto debe ser difícil, pero... lo haremos juntos.”
“Bueno, creo que yo haré la mayoría del trabajo.”
Riéndose suavemente, Sylphie se recostó en el sillón y puso su cabeza sobre mi regazo. Usé mi mano libre para acariciar su cabeza y rascar detrás de sus orejas.
“Oye, Rudy.”
“¿Sí?”
“¿Quieres un niño o una niña?”
La pregunta me tomó por sorpresa. Casi había olvidado que los bebés venían en dos variedades.
“Aunque no es como si pudiéramos elegir,” agregó Sylphie, sonriendo gentilmente.
Hmm. ¿Cuál sería mejor?
¿Tal vez sería bueno un niño, solo para tener un heredero de la familia? Pero no era como si yo fuera el jefe de un clan feudal o algo así. Podíamos heredarle todo a una chica sin problemas… aunque no era como si tuviéramos mucho dinero para heredar en este momento.
En mi vida anterior, yo probablemente habría dicho, “¡Una chica!” con una sonrisa espeluznante en mi rostro. Tal vez incluso sugeriría que tomáramos fotos de ella cada día para registrar su crecimiento hasta la adultez. Qué hombre tan repugnante solía ser.
Pero, ahora mismo, no podía encontrar ninguna razón para preferir a uno por sobre el otro. Siempre y cuando fuera un niño o niña saludable y feliz, estaría satisfecho con cualquiera de los dos.
“Sabes, Rudy, estoy un poco aliviada.”
“¿Por qué?”
“Siento que ahora realmente soy tu esposa.”
“…”
Tal como en mi antiguo mundo, tener hijos era una gran razón del por qué las personas se casaban aquí. Sylphie probablemente se había estado sintiendo un poco ansiosa acerca de esa parte de las cosas, ya que era difícil para las personas de su raza quedar embarazadas.
“En fin, supongo que esto también va a ser un poco difícil para ti, ¿eh?” dijo ella. “Ya que no podemos, eh, hacerlo por un tiempo.”
“Oye, sobreviviré.”
Podía aguantar las ganas bajo estas circunstancias. A diferencia de cierto hombre que podía mencionar.
“Siéntete libre de echarme de la casa para siempre si te engaño con otra mujer, ¿bien? Lo merecería,” dije.
“… Ah, no creo que vaya a estar tan enojada. Tal vez un poco triste. Pero lo entendería.”
¿De verdad? Esa parecía una reacción horriblemente moderada. Pero no iba a traicionarla ni nada parecido. Sabía que me sentiría como basura si ella me engañaba.
“Para ser honesto, yo estaría molesto si terminas acostándote con otro hombre,” confesé.
Sylphie solo rio suavemente y sonrió. Era una expresión que ella solo usaba cerca de mí. Nadie más había sido capaz de verla. Y eso me hacía muy feliz.
Pasamos algo de tiempo agradable juntos.
En la noche, Aisha regresó a nuestra casa con Norn detrás suyo.
“F-felicidades, Sylphie,” dijo Norn, haciendo una reverencia muy educada.
“Gracias, Norn,” dijo Sylphie, sonriendo mientras acariciaba su cabeza.
Eso hizo que Norn también sonriera. A ella no le molestaba ser acariciada en la cabeza como podrías pensar. Tal vez en realidad lo disfrutaba, siempre y cuando fuera de la persona correcta. En cualquier caso, era genial ver que las dos se estaban llevando tan bien.
“Todos querían venir y felicitarlos, pero yo los convencí de que pospusieran sus visitas por un par de días,” dijo Aisha con un tono tranquilo de voz. Ella aparentemente había asumido que yo por hoy querría dejar esto como un acontecimiento familiar e íntimo.
No recordaba haber sugerido nada por el estilo, pero sonaba muy razonable. Sylphie probablemente estaría un poco avergonzada o abrumada de tener a tantas personas felicitándola al mismo tiempo. Era mejor darle un par de días.
“La Princesa Ariel indicó que se espera que Sylphie-san esté lejos de sus deberes por al menos dos años. Ella además dijo que se encargaría de conseguir un permiso para ausentarse de la escuela. La Tía Abuela Elinalise se ha ofrecido como voluntaria para asumir los deberes de guardaespaldas de Sylphie en su lugar.”
“¿La Abuela de verdad estará bien? Quiero decir, ella tiene esa maldición y todo eso…”
“Ella me aseguró que podía manejarlo, Señora. Yo no me preocuparía por ella.”
Elinalise sabía cuidarse sola, y ahora tenía ese implemento mágico. Además, ella siempre podía empujar a Cliff a una sala de clases vacía o una bodega si necesitaba una dosis durante las horas de escuela.
“El Príncipe Zanoba dice que nos visitará en cinco días, en la noche. Él quería cenar con nosotros, así que prepararé las cosas para esa ocasión. La Princesa Ariel pasará por aquí en diez días, también de noche, pero indicó que no cenaría con nosotros. Cliff y la Tía Abuela Elinalise también vendrán con ellos. Linia-san y Pursena-san indicaron que pasarían en alguna ocasión, pero no tengo detalles de cuándo será eso. Nanahoshi-san les mandó un pequeño mensaje de felicitaciones. No fui capaz de encontrar a Badigadi-sama, pero dejé un mensaje para él.”
Aisha había recitado la lista entera de nuestros amigos rápida y eficientemente, con un tono de voz tranquilo. Era como nuestra secretaria personal. La chica definitivamente era buena en su trabajo.
“Entiendo. Gracias por darle la noticia a todos, Aisha.”
“Por supuesto, querido hermano.”
Aisha miró hacia Norn con una sonrisa llena de orgullo en su rostro. Norn frunció el ceño cuando se encontró con su mirada.
Aisha aún parecía disfrutar en cierto grado presumir delante de su hermana. Había un conflicto persistente entre ellas acerca de sus posiciones dentro de la familia. Yo siempre le estaba diciendo a Aisha que ella era una integrante de la familia igual que nosotros, y que no importaba que ella tuviera una madre diferente… pero ambas todavía luchaban constantemente, incluso acerca de las cosas más insignificantes.
Decían que pelear con alguien puede ser una señal de lo cercano que son. Probablemente estaba bien dejar las cosas como estaban, siempre y cuando esto no se convirtiera en una guerra fría. Al menos, ellas nunca se decían algo realmente cruel cuando peleaban.
“Pero, tengo que decirlo,” murmuré. “Padre probablemente va a estar sorprendido cuando llegue y descubra que hay un bebé en camino.”
“¡Sí!” dijo Norn, con su rostro iluminándose al escuchar el nombre de Paul. Ella evidentemente amaba mucho a su papá. Podía verla escribiendo casarme con mi papi en su lista de deseos para el futuro. “¡No puedo esperar para ver la mirada en su rostro!”
“Él es del tipo de malcriar a sus nietos, así que apuesto que estará emocionado,” dije. “Él fue realmente dulce cuando ustedes dos nacieron.”
Tanto Aisha como Norn se vieron un poco desconcertadas por un momento. Por supuesto, ninguna de ellas tenía recuerdos de esos días.
“¡Bueno, como sea! ¡Lo estaré esperando con ansias, Rudeus!” anunció Norn. Esas palabras inusualmente alegres pusieron una sonrisa en el rostro de todos.
Sylphie y yo estábamos felizmente casados. Paul, Zenith y Lilia estarían con nosotros muy pronto. Y mis hermanitas también estaban aquí. Esa era la vida que había soñado durante mi tiempo en la Aldea Buena, y estaba a mi alcance.
Las malas noticias llegaron dos meses más tarde.
Recibí una carta, con fecha de hace seis meses. Había sido enviada por envío urgente. El remitente era Geese. Y el contenido, como siempre en las cartas urgentes, era muy breve.
“Estamos teniendo problemas para rescatar a Zenith. Necesitamos ayuda.”
En el instante que vi esas palabras, el mundo se volvió blanco ante mis ojos.
Cuando recuperé la consciencia, estaba dentro de un espacio completamente blanco. Había sido transformado de regreso en la persona desagradable que solía ser, y sentí que la ira y el resentimiento se estaban desbordando.
Miré amenazadoramente hacia la figura en frente de mí. Era el sonriente Dios Humano, cuyo rostro no era más que una mancha borrosa.
“Hola.”
¿Qué demonios está sucediendo?
“¿De qué estás hablando?”
Esa carta. La de Geese. Él dijo que el rescate no iba bien. ¿Qué pasa con eso?
“Bueno, creo que significa que el rescate no va bien. ¿Qué quieres de mí?”
¡Pero eso no es lo que tú me dijiste! ¡Dijiste que lo lamentaría si iba al Continente Begaritt! ¿Qué fue todo eso? ¿¡Me estabas mintiendo!?
“No, por supuesto que no. Lo lamentarás si vas al Continente Begaritt. Fue verdad en ese entonces, y lo sigue siendo.”
Ah, ahora lo entiendo. Entiendo. Lo lamentaré si voy al Continente Begaritt, pero también lo lamentaré si no voy. ¿Eso fue lo que quisiste decir?
“Oh, puede ser. No estabas para nada infeliz con tu vida apenas ayer, ¿no? Hiciste muchos amigos aquí. Conociste a muchas personas interesantes, y maduraste mucho. ¡Tu condición está curada, te hiciste amigo de tus hermanitas, e incluso te casaste! Y ahora esperas un bebé.”
… Sí, ahora mismo mi vida no está nada mal. ¡Pero ese no es el punto! ¡Tú me dijiste que no fuera a Begaritt! ¡Me engañaste!
“Pero no lo hice. Permíteme repetirlo una vez más: Si vas al Continente Begaritt, definitivamente lo lamentarás.”
¿Qué? ¡Pero mi familia está en problemas! ¡Al menos dime por qué!
“Me temo que no puedo hacer eso.”
¡Maldita sea! Debí haberlo sabido. ¡Siempre haces estas cosas!
“Hoy estás siendo horriblemente duro conmigo. Mis consejos siempre han probado ser de ayuda, ¿no?”
Tal vez, pero eso no cambia el hecho de que me aconsejaste mal esta vez. Escucha, ¿puedes al menos darme algunos detalles? ¿Qué voy a terminar lamentando? ¡No puedo tomar esta decisión a menos que sepa los riesgos y las recompensas!
“La mayoría de las personas toman sus decisiones a ciegas, sabes. Eres horriblemente necesitado.”
No me importa si estoy siendo irracional. No quiero lamentar mis decisiones.
“Bueno, si lo piensas bien, algunas consecuencias deberían ser evidentes. Pasaste el último año y medio como estudiante, ¿cierto? Y tus hermanas menores pasaron un año viajando hasta aquí. Si hubieras ido hacia Begaritt, no las habrías llegado a ver.”
¿Qué? Pero Paul envió a mis hermanas aquí porque leyó mi carta. Si no le hubiera escrito, ellos se habrían quedado alrededor de Millis o esperado en el Puerto del Este.
“Eso no es verdad. Incluso si él no hubiera recibido tu carta, Paul habría enviado a sus hijas hacia el Reino de Asura. Lilia tiene familia ahí, ¿recuerdas?”
… Bien, entiendo. Supongo que tienes razón.
“En realidad, las cosas no son muy diferentes ahora. Digamos que sales de viaje mañana. ¿Qué pasa con Sylphie y tu hijo? ¿Estás planeando dejarla aquí, sola, mientras cruzas la mitad del mundo?”
Entonces, básicamente, tendré algunos arrepentimientos sin importar lo que haga.
“Naturalmente. Me temo que es imposible evitar tener arrepentimientos. Si te diriges hacia Begaritt, al menos te vas a perder un acontecimiento importante. De la forma en que yo lo veo, es mejor que te quedes al margen.”
Tch.
Bueno… si estás tan seguro al respecto, supongo que terminaré lamentándolo. Bien…
“Cierto. Bueno, ¿quieres escuchar mi consejo?”
Sí, claro. Supongo que no puede hacer daño.
“Ejem. Rudeus, permanece en Ranoa hasta la llegada de la próxima temporada de apareamiento. Linia y Pursena te perseguirán agresivamente. Escoge a una de ellas y comienza una relación. Esto al final te traerá una gran felicidad.”
¿¡Qué mierda!? ¿¡Ahora me estás diciendo que le sea infiel a mi esposa!? ¡Estoy feliz con Sylphie! ¡Y esas dos solo son buenas amigas, maldita sea!
Con sus últimas palabras haciendo eco dramáticamente en el aire, el Dios Humano desapareció. Y yo volví a quedar inconsciente.
Desperté para descubrir que estaba en mi cama. Sylphie estaba mirando hacia mí con preocupación en su rostro.
“¡Ah, Rudy! ¿Estás bien? Estabas quejándote mientras dormías.”
“Sí, estoy bien…”
¿Qué pasó después de que recibí esa carta? No podía recordar muy bien los detalles. Recordaba estar mirando hacia la hoja en estupor, pero nada más excepto por mi sueño.
Últimamente las cosas habían sido muy tranquilas. Supongo que el shock me golpeó con fuerza.
La carta de Geese era alarmante. Evidentemente algo había salido mal. Aun así, tenía que considerar las palabras del Dios Humano. Si partía ahora, existía la posibilidad de que mi familia y yo pasáramos uno al lado del otro durante el trayecto y eso me haría desperdiciar un par de años de mi vida.
Tal vez esto era demasiado optimista, pero… había una probabilidad de que Geese solo hubiera enviado esa carta en un momento de pánico. Es decir, no fue Paul quien me escribió. Fue Geese. Mi compañero de celda con cara de mono.
¿Por qué él me escribiría una carta así? ¿Porque también estaba tratando de rescatar a Zenith? Pero la última carta de Paul no lo había mencionado. Parecía probable que Geese hubiera encontrado a Zenith por su cuenta.
La carta fue escrita hace seis meses. Era posible que él hubiera estado solo y sintiéndose impotente en ese momento, pero se había encontrado con Paul y los demás después de eso. Tal vez él incluso le había enviado una carta similar a Paul. Ellos pudieron haber unido fuerzas y rescatado a mi madre un par de semanas después.
Por supuesto, todas estas solo eran posibilidades. No tenía absolutamente ninguna forma de saber cuál era la situación en realidad. No desde tan lejos.
También tenía que pensar en el bebé de Sylphie. Sin importar lo rápido que viajaras, tenía que ser un año completo de viaje para llegar al Continente Begaritt. Yo conocía el camino hasta el Puerto del Este de mi último gran viaje, así que era posible que pudiera acortar el tiempo de viaje significativamente. Pero incluso si de alguna forma lograba llegar ahí en seis meses, no podría regresar a casa en al menos un año.
Eso no era suficiente, ¿cierto? No podía solo dejar a mi esposa embarazada completamente sola e ir de aventura.
“Es por esa carta, ¿no?”
“…”
No pude reunir el valor para responder. Le había prometido a Sylphie que no volvería a desaparecer de su vida. Le había dado mi palabra.
Técnicamente no sería desaparecer si le explicaba todo de antemano. Pero eso solo era semántica. Incluso si lo hablábamos de antemano—o si le dejaba una carta—ella sufriría por ser dejada atrás.
“Um, Rudy… no tienes que preocuparte tanto por mí, ¿bien? Aisha está aquí para cuidarme.”
Había una pizca de angustia en el rostro de Sylphie. Por supuesto, ella estaba ansiosa. Este era su primer embarazo. Su barriga ya estaba creciendo con el paso de los días. Tarde o temprano, sería difícil para ella el solo hecho de subir y bajar las escaleras. Y había una probabilidad de que yo muriera en este viaje. Podría nunca volver con ella.
Ella había suprimido ese miedo para decir aquellas palabras.
“… No iré a ninguna parte. Me quedaré contigo, Sylphie,” dije.
Cuando dije eso, ella sonrió, aunque aun así se veía con sentimientos encontrados.
Las palabras del Dios Humano seguían presentes en mi mente. Él había insistido que, sin importar la decisión que tomara, iba a terminar lamentándolo.
Los siguientes tres días fueron largos y difíciles.
Cada vez que veía a Sylphie, Aisha, y Norn, ellas tenían miradas de ansiedad en sus rostros. Ya les había dicho que yo no iba a ir al Continente Begaritt, pero mientras más lo pensaba, más inseguro me sentía. Estaba siendo destrozado por estas dos opciones, y no había muchas personas a las que le pudiera pedir consejos.
La primera, Elinalise, asintió cuando le dije mis intenciones. “Creo que eso es lo correcto, Rudeus. Es mejor que te quedes aquí esta vez.”
Su elección de palabras me sorprendió. Sugería que ella tenía otros planes. “Elinalise-san, ¿estás planeando ir?”
“Sylphie es mi nieta, Rudeus. Es lo correcto hacerme cargo de esto, tanto por su bien como por el tuyo.”
Aparentemente, ella había recibido una carta idéntica. Y a diferencia de mí, ella estaba lista y dispuesta a ir, incluso si eso significaba dejar atrás su vida aquí.
“Pero ¿no se supone que debes proteger a la Princesa Ariel?”
“Hay muy poco peligro real a su vida mientras esté asistiendo a esta escuela. Para ser honesta, yo no estaba haciendo mucho.”
Eso probablemente era verdad la mayoría del tiempo, pero nunca sabías cuando las cosas podían ponerse serias. Esa era la razón principal para tener guardaespaldas. Pero, por supuesto, esa era una decisión de Ariel, y Elinalise básicamente se había ofrecido como voluntaria como un gesto de buena voluntad. Dudaba que la princesa le impidiera irse.
“¿Qué hay de Cliff?”
“Tendré que dejarlo. Puede que él me odie para siempre, pero no tengo opción.”
“¿Por qué al menos no le explicas la situación? Estoy seguro de que lo entendería.”
Elinalise sacudió su cabeza mientras mostraba una sonrisa melancólica. No se parecía en nada a su sonrisa usual.
“Cliff es un joven de corazón puro. Él tiene talento, determinación, y visión. No me sorprendería si algún día se convierte en Papa. Él estará mejor recordándome como nada más que una aventura de juventud.”
Bueno, eso me hizo sentir pena por él.
Se esperaba que los miembros de la iglesia de Millis permanecieran fieles a una sola persona. Si Elinalise desaparecía de la nada, podría sacudir completamente la fe de Cliff. Él era una persona de voluntad fuerte, pero era difícil saber lo que le provocaría perder su religión.
“Además… yo soy quien te dijo que te quedaras aquí la última vez. Eso hace que limpiar este desastre sea mi responsabilidad, ¿no crees?”
Las palabras de Elinalise fueron tan firmes y claras que terminé sin palabras.
Aparentemente tomando eso como un sí, ella asintió. “Solo tienes que dejarme esto a mí y esperar aquí, cariño. Quiero ver a un nieto feliz esperando por mí cuando regrese.”
Estaba claro que nada que yo pudiera decir iba a hacerla cambiar de opinión.
A continuación, fui con Zanoba en busca de un consejo. Su expresión ni siquiera cambió mientras contaba la historia.
“Ya veo,” dijo tranquilamente él. “Bueno, estoy seguro de que usted lidiará con este asunto con mucha facilidad y que regresará en poco tiempo. Yo permaneceré aquí y continuaré mi investigación, pero espero que usted regrese lo más rápido posible.”
“Creí que me pedirías no ir, Zanoba. O que demandarías que te llevara conmigo.”
Cuando nos separamos en el Reino de Shirone, él había llorado y se había pegado a mí. Una parte de mí había estado esperando algo similar. Pero esta vez, su actitud fue muy diferente.
“Si me hubiera pedido que lo acompañe, no habría podido rehusarme. Pero no estoy acostumbrado a los viajes largos, y me temo que sería solo una carga. Y, por supuesto…” Él miró hacia Julie. “No podría llevar a una niña a tal viaje.”
Julie todavía era una niña. Dejarla aquí al cuidado de Ginger era una opción, pero eso significaría poner en pausa sus estudios y la investigación. Y si ella venía con nosotros, sería peligroso hacer que siguiera vaciando su reserva de poder mágico.
“Zanoba, ¿crees que yo deba ir?”
“Esa es su decisión, Maestro.”
Él ahora sonaba casi indiferente. Había estado esperando alguna clase de consejo…
“Sin embargo, ¿puedo hacer una observación?”
“¿Mmm?”
“El nacimiento de un hijo no requiere la presencia del padre. Si está preocupado por sus padres, ¿por qué no ir en su ayuda? Yo le garantizaré la seguridad de su esposa y hermanas en su ausencia.”
Había una convicción real en las palabras de Zanoba. Pero tenía sentido que la realeza tuviera una perspectiva diferente en esta clase de cosas. La mayoría de los reyes probablemente no veían a sus concubinas dar a luz.
“Por supuesto, yo preferiría tenerlo a mi lado constantemente,” dijo él, “pero es su decisión.”
“Diste unos muy buenos argumentos, Zanoba. Gracias por el consejo.”
Sylphie no estaba sola aquí. Ella tenía a Aisha, Zanoba, y al grupo de la Princesa Ariel.
Ella no estaba sola. Nosotros no estábamos solos.
¿Qué iba a hacer al final? ¿Quedarme o irme?
Elinalise quería que me quedara aquí mientras ella iba sola a Begaritt. Zanoba quería que fuera, dejando las cosas aquí en sus manos. ¿Cuál camino tenía más sentido? ¿Dónde me necesitaban más ahora mismo?
La lógica de Zanoba era convincente. Siempre y cuando Sylphie estuviera bien de salud, todo saldría bien. Mi presencia no iba a hacer diferencia alguna. Aun así, esa actitud no me parecía bien. Yo no era un rey, y no quería actuar como uno. Lo mejor evidentemente era que Sylphie me tuviera aquí a su lado, proporcionando apoyo emocional.
Sylphie me había animado a ir, y me dijo que no debía preocuparme… pero este era su primer embarazo. En mi interior, sabía que ella tenía que estar aterrada. Ella probablemente estaba luchando contra el deseo de ponerse a llorar y rogarme que no me fuera.
Yo fui quien le dijo lo mucho que quería hijos una y otra vez. Puede que no lo haya dicho muy en serio en ese entonces, pero ella evidentemente se lo había tomado en serio. Y ahora que ella ya estaba embarazada, yo estaba pensando en dejarla atrás mientras viajaba hacia la otra mitad del mundo. Eso se sentía como traicionarla.
Por otro lado… tenía que admitir que había estado dejando de lado mi responsabilidad de ayudar a Paul ya por mucho tiempo. Había puesto mi felicidad en primer lugar por años. Demonios, había priorizado solucionar mis problemas de rendimiento por sobre la búsqueda de mi madre.
Tal vez esto era un llamado de atención. Tal vez por fin era mi hora de devolver el favor.
… No podía decidirme. Con ambas opciones debía pagar un precio muy alto.
En este momento era el cuarto día desde la llegada de la carta. Había pasado la mayor parte de ese tiempo pensando en mi dilema. No estaba durmiendo para nada bien, y no pude motivarme a comenzar mi usual rutina de entrenamiento esa mañana. Solo estaba descansando en el primer piso, con cara de sueño, y no haciendo nada en particular.
Las mañanas aquí eran frías, incluso en el verano, y estaba sintiendo mucha pereza. Por un tiempo, solo miré la salida del sol.
“… ¡Ah!”
Después de un tiempo, escuché un pequeño grito de sorpresa detrás de mí. Al darme la vuelta, vi que nuestra puerta principal estaba abierta, y que Norn estaba de pie en frente de ella. Ella tenía una gran mochila en su espalda—la misma que yo había usado en mis días como un aventurero. Estaba llena hasta reventar.
Norn evidentemente se estaba preparando para un largo viaje. Pero ya que ella solo tenía diez años, parecía más que se estaba yendo de día de campo o algo así.
Por varios segundos, yo solo me quedé mirando hacia ella en silencio. Norn evitó mi mirada. Ella se veía como una niña que había sido atrapada con las manos en la masa.
“¿Hacia dónde vas?”
“…”
Norn no respondió, así que repetí la pregunta. “Norn, ¿hacia dónde vas?”
Mordiendo su labio, ella finalmente me miró a los ojos. “B-bueno… si tú no vas a ir a ayudar, Rudeus, supongo que debo ir yo.”
Estudié su rostro por un momento. ¿Ir dónde? Ella no podía estar hablando del Continente Begaritt, ¿cierto?
Norn todavía era demasiado pequeña. Estábamos hablando de una niña de diez años de edad.
“…”
No había forma de que esa mochila tuviera lo necesario para hacer este viaje. Ella probablemente tenía algo de dinero, pero ¿acaso sabía cómo gastarlo sabiamente? ¿Acaso siquiera sabía la ruta que tomaría? ¿Cómo planeaba lidiar con los peligros que encontraría en el camino? Ella podría ser secuestrada por comerciantes de esclavos en el minuto que pusiera un pie fuera de esta ciudad.
“Norn, no puedo dejarte hacer eso,” dije.
“Pero yo… yo… ¡Rudeus, por favor! ¡Mamá y Papá están en problemas!” Ella ahora estaba llorando, pero mantenía sus ojos fijos en mí. “Por qué… ¿Por qué no vas a ayudarlos?”
¿Por qué? Bueno, porque pronto iba a tener un hijo. Tenía que pensar en mi esposa.
“¡Tú eres mucho más fuerte que yo, Rudeus! ¡Sabes cómo viajar! ¿¡Por qué no vas!?”
Ella no estaba equivocada. Yo no tenía tanta experiencia como Elinalise, pero había pasado cinco años viajando como un aventurero. Al menos tenía el conocimiento. Y a pesar de que había muchas personas ahí afuera más fuertes que yo, yo podía defenderme sin problemas.
Como estaba hoy, probablemente podría viajar a través del Continente Demoniaco incluso sin la ayuda de Ruijerd.
“…”
Todo eso era verdad. Podía hacer esto si quisiera.
Había estado considerando las ventajas y desventajas ya por varios días, pero eso era porque podía permitirme elegir. Norn no tenía esa opción. Ella quería ir a ayudar, pero no podía. Yo, por otro lado, tenía la habilidad de llegar al Continente Begaritt, ayudar a nuestros padres, y regresar sano y salvo.
Esa fue la razón por la que Geese me había enviado esa carta a mí y no a alguien más.
“Entiendo, Norn. Tienes razón.”
“¿R-Rudeus?”
Había otras personas que podían cuidar de Sylphie en mi lugar. Pero yo era el único que podía ir a salvar a mis padres.
Tenía que ser yo. Podía atravesar el Continente Begaritt para llegar a la ciudad de Rapan. Podía solucionar los problemas que Paul y los demás se habían encontrado. No había nadie más a quien pudiera confiarle este trabajo.
“Iré. ¿Puedes cuidar la casa en mi lugar?”
El rostro de Norn se iluminó. Pero un instante después, ella apretó con fuerza sus labios y asintió con la expresión más seria que pudo poner. “¡Absolutamente!”
“No pelees con Aisha. Y ayuda a Sylphie cuando puedas, ¿bien?”
“¡Por supuesto!”
“Muy bien. Buena niña.”
Me sentía terrible por hacerle esto a Sylphie y a nuestro bebé. Si ella me dejaba por esto, no la culparía. Pero no debería estar pensando esto de esa forma. Necesitaba confiar en mi esposa.
“Entonces iré hacia el Continente Begaritt.”
Ya me había decidido. Iría a salvar a mis padres.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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