¿Este es Otro Mundo?
Capítulo 1: ¿Este es Otro Mundo?
Cuando abrí mis ojos, lo primero que vi fue una luz deslumbrante. Creció para abarcar completamente mi campo de visión, así que entrecerré los ojos por la incomodidad.
Una vez que mi visión se ajustó, noté a la joven rubia mirando hacia mí. Ella era una chica realmente hermosa —no, esperen. Definitivamente era una mujer.
¿Quién es ella? pensé.
A su lado había un hombre joven de casi la misma edad, su cabello era castaño, y estaba sonriendo incómodamente hacia mí. Él se veía fuerte, orgulloso, e increíblemente musculoso.
¿Alguien de cabello castaño y de aspecto robusto? Yo debí haber reaccionado negativamente en el instante en que vi a este gran idiota —pero, para mi sorpresa, no había ninguna sensación de hostilidad. Su cabello debe haber sido teñido de ese color. Era un tono muy atractivo de castaño.
La mujer me miró con una sonrisa cálida y habló. Sin embargo, sus palabras eran extrañamente incomprensibles. ¿Siquiera estaba hablando en japonés?
El hombre dijo algo en respuesta, con su rostro perdiendo algo de su tensión. De igual forma, no tenía idea de lo que estaba diciendo.
Una tercera voz incomprensible se unió a la conversación, pero no podía ver quién estaba hablando. Traté de incorporarme para descubrir dónde estaba y para preguntarle a estas personas quiénes eran. Y permítanme decirles, pude haber sido un aislado, pero eso no significaba que no sabía cómo hablar con las personas. Pero, por alguna razón, todo lo que podía decir era esto:
“¡Aah! ¡Waaah!”
Nada más que lloriqueos incoherentes y quejidos.
Y no podía mover mi cuerpo. Quiero decir, podía mover un poco mis dedos y mis brazos, pero no podía sentarme.
El hombre de cabello castaño dijo algo más, y entonces de pronto se inclinó y me cargó. ¡Esto era absurdo! Yo pesaba más de cien kilos. ¿Cómo podía levantarme tan fácilmente? ¿Tal vez había perdido algo de peso luego de estar en coma por algunas semanas?
Después de todo, el accidente en el que estuve fue bastante feo. Había una buena probabilidad de que no hubiera salido de ello con todas mis extremidades. Por el resto del día, le di vueltas a un solo pensamiento:
Mi vida va a ser un infierno.
Avancemos un mes.
Aparentemente, yo había renacido. La realidad de mi situación finalmente estaba clara: yo era un bebé.
Fui capaz de confirmar eso después de ser tomado y que mi cabeza fuera acunada para que pudiera ver mi propio cuerpo. Pero ¿por qué aún tenía todos mis recuerdos de mi vida anterior? No es que me estuviera quejando, no exactamente, pero ¿quién imaginaría que el delirio de alguien renaciendo con todos sus recuerdos realmente se haría realidad?
Las primeras dos personas que vi cuando nací deben haber sido mis padres. Si tuviera que adivinar, diría que ellos estaban a principios de sus veintes. En cualquier caso, eran claramente más jóvenes de lo que yo había sido en mi vida anterior. Mi yo de treinta y cuatro años los habría descrito como niños.
Estaba celoso de que hubieran sido capaces de tener un bebé a esa edad.
Anteriormente, había comprendido que no estaba en Japón; el lenguaje era diferente, y mis padres no lucían rasgos faciales japoneses. Además, vestían lo que parecía ser alguna clase de ropa pasada de moda. No veía nada que se pareciera a los electrodomésticos; una mujer en un traje de sirvienta aparecía y limpiaba con un trapo. Los muebles, los utensilios para comer, y todas las cosas parecidas estaban crudamente fabricadas a partir de la madera. Donde sea que estuviera este lugar, no parecía ser una nación desarrollada.
Ni siquiera teníamos luz eléctrica, solo candelabros y lámparas de aceite. Tal vez mis padres eran tan pobres que no podían permitirse pagar la cuenta de la luz.
Pero en serio, ¿qué tan probable era eso? Viendo que tenían una sirvienta, supuse que ellos deben tener dinero, pero quizá la sirvienta era la hermana de mi padre o de mi madre. Eso no sería tan extraño. Ella al menos ayudaría con los quehaceres del hogar, ¿cierto?
Yo había deseado poder regresar y hacerlo todo de nuevo, pero nacer en una familia que era demasiado pobre como para pagar un salario no era exactamente lo que tenía en mente.
Pasaron otros seis meses.
Después de seis meses de escuchar hablar a mis padres, yo había comenzado a entender algo del lenguaje. Mis notas en inglés nunca habían sido geniales, pero supongo que es verdad lo que dicen acerca de que solamente apegarte a tu lengua nativa hace difícil avanzar en tus estudios. O quizá, dado que tenía un nuevo cuerpo, ¿esta vez mi cerebro era mejor aprendiendo? Sentía que tenía un don inusual para recordar cosas, tal vez porque todavía era demasiado joven.
Alrededor de esta edad, también aprendí a gatear. Ser capaz de moverse era algo maravilloso. Nunca había estado tan agradecido de tener el control de mi propio cuerpo.
“Tan pronto como le quitas los ojos de encima, él se va hacia algún lugar,” dijo mi madre.
“Eso no es un problema siempre y cuando esté bien y tenga buena salud,” respondió mi padre, viéndome gatear por todo el lugar. “Estaba preocupado al principio, ya que nunca lloró.”
“Él tampoco llora ahora, ¿o sí?”
No estaba exactamente en la edad en donde me quejaba porque estaba hambriento. Las veces en las que comencé a quejarme fueron cuando intenté, y fallé siempre, evitar ensuciar mis pantalones.
Incluso aunque solo podía gatear, aprendí mucho al ser capaz de moverme. La primera cosa que aprendí fue que esta definitivamente era la casa de una familia adinerada. La casa era una estructura de madera de dos pisos con más de cinco habitaciones distintas, y teníamos una sirvienta de personal. Al principio, había asumido que ella era mi tía o algo así, pero dada su actitud respetuosa hacia mi madre y mi padre, dudaba que ella fuera parte de la familia.
Nuestra casa estaba ubicada en el campo. Fuera de las ventanas se extendía un pacífico paisaje de pastizales. Había algunas casas más, solo dos o tres en medio de los campos de trigo hacia cada lado. Realmente estábamos en medio de la nada. No podía ver ningún poste de teléfono o poste de luz. Puede que ni siquiera hubiera una estación de energía cerca. Había escuchado que en algunos países colocaban cables de energía bajo tierra, pero si ese fuera el caso aquí, era extraño que nuestra casa no tuviera electricidad.
El lugar era demasiado campestre. Me irritaba, ya que yo estaba acostumbrado a las comodidades de la civilización moderna. Y aquí estaba yo, habiendo renacido, prácticamente deseando poner mis manos en un computador.
Pero todo eso cambió a principios de una tarde.
Ya que las cosas que podía hacer eran bastante limitadas, decidí que miraría el paisaje. Me subí a una silla como usualmente hacía para dar un vistazo a través de la ventana, y entonces mis ojos se abrieron por completo.
Mi padre estaba en nuestro patio, balanceando una espada. ¿Qué demonios estaba haciendo? Él ya estaba grande como para seguir en esa etapa. ¿Era esta la clase de persona que era mi padre? ¿Alguna clase de maniaco de la fantasía?
Vaya. Debido al mareo provocado por mi asombro, comencé a resbalarme de la silla.
Mis manos poco desarrolladas agarraron la silla, pero no pudieron soportar mi peso —no con lo pesado que me hacía mi cabeza— y caí.
Golpeé el piso pesadamente y de inmediato escuché un grito de alarma. Vi a mi madre soltar el cesto de ropa que estaba cargando, con su cara palideciendo mientras acercaba su mano a su boca.
“¡Rudy! ¿¡Estás bien!?” Ella corrió a mi lado y me recogió. Mientras nuestras miradas se cruzaban, su expresión se relajó del alivio, y acarició mi cabeza. “Aw, estás bien, ¿ves?”
Tranquila, señorita, pensé. Cuidado con mi cabeza. Acabo de golpearme esa cosa.
Dado lo alterada que se había visto, yo debí haber tenido una caída muy aparatosa. Quiero decir, caí directamente de cabeza. Quizás iba a quedar permanentemente estúpido. No es como si fuera a ser una gran diferencia del yo usual.
Mi cabeza estaba palpitando. Traté de estirarme hacia la silla, pero no pude reunir la energía. Aunque mi madre ahora no parecía estar nerviosa, así que probablemente yo no estaba sangrando ni nada parecido. Muy probablemente era solo un chichón o algo así.
Ella observó cuidadosamente mi cabeza. La mirada en su rostro sugería que, herido o no, ella se estaba tomando esto con bastante seriedad. Finalmente, ella colocó suavemente su mano sobre mi cabeza. “Solo para estar seguros…” comenzó a decir ella. “Permite que este poder divino sea un nutriente satisfactorio, dándole a quien ha perdido su fuerza la fuerza para levantarse una vez más. ¡Sanación!”
¿Qué demonios? ¿Este país era alguna clase de lugar donde recitaban encantamientos tontos para que te sintieras mejor? ¿O ella era otra nerd de la fantasía como mi padre con su espada? ¿Este era el caso del Guerrero cansándose con la Sacerdotisa?
Pero mientras lo pensaba, la mano de mi madre brilló con una luz tenue, y el dolor en mi cabeza desapareció instantáneamente.
¿Qué?
“Eso es todo,” dijo ella. “¡Todo está bien! Sabes, Mami solía ser una aventurera bastante famosa.” Su voz estaba llena de orgullo.
Mi mente daba vueltas por la confusión, con varios términos girando en su interior: espada, guerrero, aventurera, sanación, encantamiento, sacerdotisa…
En serio… ¿qué acababa de pasar?
Mi padre, habiendo escuchado el anterior grito de mi madre, asomó su cabeza por la ventana. “¿Pasó algo?” preguntó él. Él estaba sudando, probablemente por balancear esa espada suya.
“Cariño, tienes que estar más atento,” lo reprendió mi madre. “Rudy logró subirse a la silla. Él pudo haber salido gravemente herido.”
Mi padre se veía mucho más tranquilo. “Oye, los chicos siempre serán chicos. Los niños tienen mucha energía.”
Esta clase de intercambio era bastante común entre mis padres. Pero esta vez, mi madre no estaba simplemente dándose por vencida, probablemente debido a cómo yo me había golpeado la cabeza. “Cariño, él ni siquiera tiene un año. ¿Te mataría mostrar un poco más de preocupación?”
“Es como dije: caerse, golpearse, y terminar con chichones y moretones es como los niños crecen para ser fuertes. Además, si él sale herido, ¡tú simplemente puedes sanarlo!”
“Solo estoy preocupada de que él se pueda herir de tal forma que yo no pueda sanarlo.”
“Él estará bien,” se lo aseguró mi padre.
Mi madre me abrazó con más fuerza, con su rostro poniéndose rojo.
“Antes tú estabas preocupada de que él no llorara. Si él es así de fuerte, entonces estará bien,” continuó mi padre, y entonces se inclinó para darle un beso a mi madre.
Oigan, ustedes dos. Consigan una habitación, ¿quieren?
Después de eso, mis padres me llevaron hacia la otra habitación para recostarme en la cama, y entonces subieron las escaleras para hacerme un hermanito o una hermanita. Me di cuenta porque podía escuchar los crujidos y los gemidos viniendo del segundo piso. Supongo que el sexo existía fuera del internet.
Pero más importante… ¿magia?
Después de todo eso, presté mucha atención a las conversaciones que mis padres tenían. Al hacerlo, me di cuenta de que usaban un montón de palabras con las que yo no estaba familiarizado. La mayoría de ellas eran los nombres de los países, regiones y territorios —todos claramente nombres que yo nunca antes había escuchado.
No quería saltar a las conclusiones, pero en este punto, eso solo podía significar una cosa: ya no estaba en la Tierra; estaba en un mundo diferente.
Un mundo de espadas y magia.
Y de pronto pasó por mi mente: si vivía en este mundo, también podría hacer todas esas cosas. Después de todo, este era un lugar con mucha fantasía, uno que no obedecía las mismas reglas del sentido común de mi vida anterior. Podía vivir como una persona normal, haciendo las cosas normales para este mundo. Cuando me tropezara, me pondría de pie, me sacudiría el polvo y seguiría adelante.
Mi viejo yo había muerto lleno de arrepentimientos, sintiéndose frustrado de su debilidad y cómo nunca había logrado nada. Pero ahora sabía todos los errores que había cometido. Con todo el conocimiento y la experiencia de mi vida anterior, finalmente podría lograrlo.
Finalmente podría vivir una buena vida.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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