Alguien que se Preocupa por Él
Al final, ese día no hubo decisión, y el enfrentamiento se pospuso para el siguiente. La pelea de Paul y Raddo —seria, pero casi juguetona— continuó por diez días más—
Raddo: “¡Así que volviste, sigues sin aprender la lección! ¡Paul! ¡Hoy voy a aplastarte de verdad!”
Paul: “¡Esa es mi línea! ¡Hoy resolveré esto!”
Marianne: “……”
Paul: (¡Marianne! ¡Ella también vino hoy!)
Raddo: “¡Paul! ¿Mirando para otro lado? ¡Sí que tienes confianza, eh!”
Paul: “¡Sí! ¡La verdad es que sí!”
Raddo: “Jaja, eres gracioso. ¡Si eres tú, hasta podría entregártelo!”
Paul: “¿Entregarme qué?”
Raddo: “¡El puesto de jefe! Si ganas, ¡te doy el puesto de jefe!”
Paul: “¿Huh…?”
Chico de los Barrios Bajos B: “¿¡Don Raddo!? ¿¡Hablas en serio!?”
Los chicos reunidos empezaron a agitarse. Así de repentina había sido la declaración de Raddo.
Paul: (No estoy realmente interesado en ser el jefe, pero…)
Raddo: “¡Cállense! ¡Silencio!”
Con el grito de Raddo, el murmullo se apagó. En ese ambiente tenso, no era un momento en el que pudiera decir que no estaba interesado.
Raddo: “En los barrios bajos, la fuerza lo es todo. Si aparece alguien más fuerte que yo, puedo dejarle el puesto de jefe. ¿Verdad? Marianne, tú también lo crees, ¿no?”
Marianne: “¿Eh? Ah, sí… Si el jefe es fuerte, todos pueden sentirse seguros, ¿no? Yo también me sentiría segura”.
Raddo: “¡Realmente eres una miedosa! ¿Es por eso que te pegas tanto a mí, porque te sientes segura?”
Marianne: “¡W-Waaah! ¡Hermano, para! ¡Me estás mareando…!”
Raddo le despeinó el cabello a Marianne de forma brusca. Al ver eso, Paul de pronto se dio cuenta de algo.
Paul: (¿Entonces eso significa que Marianne quiere estar con un tipo fuerte y sentirse segura…?)
Paul: (No me interesa ser el jefe, pero si me convierto en el jefe, ¿¡entonces Marianne estará a mi lado…!?)
Paul: (Si estamos juntos, ¿¡tendré muchas oportunidades para acercarme a ella!? ¿¡Eso es lo que significa, verdad…!?)
En un instante, su motivación se disparó. Paul alzó su espada y gritó.
Paul: “¡Raddo! ¡¡¡Más te vale no retractarte de lo que dijiste sobre dejarme el puesto de jefe después!!!”
Raddo: “¡Un verdadero hombre no se retracta de su palabra!”
Ese día, la batalla que había continuado por más de diez días finalmente llegó a su fin. El ganador de la pelea más feroz hasta ahora fue — Paul. El nacimiento de un nuevo jefe que lideraría a los chicos de los barrios bajos.
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Tarde en la noche. Paul cruzó la entrada de la mansión de los Notos Greyrat.
Jefa de las Sirvientas: “¡Joven Amo…!”
Paul: “… ¿También estabas despierta hoy?”
Jefa de las Sirvientas: “Si no estoy despierta, ¿quién va a abrir la puerta? Más importante, ¡hoy está herido otra vez…! ¿A dónde va todos los días?”
Paul: “A entrenar, a entrenar, por supuesto. Aunque creo que hoy me excedí, obtuve resultados que lo compensan, así que todo está bien”.
Jefa de las Sirvientas: “¿E-en serio…?”
Paul: “Sí, así es. Así que mañana por la mañana volveré a salir”.
Justo cuando dijo eso y se dio la vuelta para volver a su habitación, ella tiró suavemente del brazo de Paul.
Paul: “¿Qué pasa?”
Jefa de las Sirvientas: “E-Este, Joven Amo… quizá sea atrevido de mi parte, pero mañana, en lugar de salir, ¿tal vez podría hablar con el Amo…?”
Paul: “… ¿Con Padre? ¿Por qué tan de repente?”
Jefa de las Sirvientas: “Mañana, parece que el Amo hará una inspección de la región como su Lord… y… llevará con él a Lord Pilemon…”
Paul: “¡¡¡!!!”
La inspección del Lord, acompañado por un hijo. No el detestado primogénito, sino el segundo hijo, considerado como alguien prometedor…
Era fácil adivinar qué significado tenía eso.
Paul: “Aun si hablo con él, no creo que cambie nada”.
Jefa de las Sirvientas: “¡Eso no es verdad…! ¡Y estoy segura de que la Señora también desearía que se reconcilie con el Amo…!”
Paul: “¡Madre…!”
Paul: (Ahora que lo pienso, ¿Madre dijo algo así…?)
Incluso ahora, cuando recordaba a su madre, Valentina, su pecho dolía. La herida en el corazón de Paul por perderla no había sanado en absoluto, ni siquiera con el paso del tiempo.
Paul: “No importa lo que diga ahora, nada va a cambiar. Ante los ojos de Padre, probablemente ni siquiera existo ya”.
Jefa de las Sirvientas: “¡N-No es—!”
Paul: “Buenas noches. Tú también deberías descansar”.
Ya no quería que el rostro de su madre ni el de su padre aparecieran en su mente. Paul terminó forzosamente la conversación con la sirvienta y se dirigió a su habitación.
Jefa de las Sirvientas: “¡Iré a despertarlo por la mañana…!”
Paul fingió no escuchar la voz que le hablaba a la espalda. Y aun así… Tal como había dicho, lo despertó, y Paul estaba malhumorado en el recibidor.
Paul: “…Si no me despertaba, ¿ibas a renunciar e irte? Pensar que llegarías tan lejos…”
Jefa de las Sirvientas: “No haga esa cara, Joven Amo. El Amo debería llegar en cualquier momento”.
Paul: “…Sí”.
Paul: (Ella siempre ha sido buena conmigo. Por eso quiero escucharla tanto como pueda, pero…)
Paul: (Aunque cuando se trata de esto…)
Jefa de las Sirvientas: “¡Joven Amo! ¡Ha llegado!”
Paul: “……”
Su padre, Amarant, caminaba hacia él. Incluso en el funeral de su madre, sólo habían intercambiado palabras obligatorias. Últimamente, ni siquiera se habían dedicado una mirada, mucho menos hablado.
Paul: “…Padre, bue—”
Amarant: “¿Oigan, el carruaje está listo, no es así?”
Mayordomo: “S-Sí, el cochero ya está esperando”.
Amarant: “¿En serio? Entonces podemos partir de inmediato”.
Mayordomo: “S-Sí, pero…”
El sirviente miró a Paul con preocupación. Pero Amarant, sin siquiera permitir que su hijo entrara en su campo de visión, se acomodaba el nudo torcido de su corbata.
Amarant: “¿Pilemon no ha llegado aún?”
Mayordomo: “Bueno, em… parece que el desayuno no fue suficiente para él, y está comiendo unos dulces…”
Amarant: “¿Qué? ¿Dulces? Jajaja, eso es muy propio de él”.
Mayordomo: “¿Desea que vaya a llamarlo?”
Amarant: “No es necesario, que siga comiendo. Los niños necesitan comer bien para poder crecer”.
Amarant: “Subiré al carruaje primero. Asegúrate de no apresurar a Pilemon”.
Dicho eso, Amarant se dirigió hacia el carruaje. De principio a fin, no mostró la más mínima intención de dejar que Paul entrara en su campo de visión.
Paul: (Bueno, da igual…)
En cierto sentido, ya lo había esperado. O lo miraría con ojos fríos… o no lo miraría en absoluto.
Justo cuando Paul estaba a punto de dejar el lugar, la vio moverse a su lado. Al ver la tensión en su expresión—
Paul: (¡Esto es malo… !)
Jefa de las Sirvientas: “A-Am—”
Paul: “¡¡¡Padre!!! ¡¡¡Tengo algo que decir…!!!”
Amarant: “……”
Incluso cuando Paul le habló, su padre se fue sin darse la vuelta.
Unas risitas—Se escucharon risas detrás de él. Las sirvientas que se habían reunido para despedir a su amo se reían de Paul.
Jefa de las Sirvientas: “¡U-Ustedes…!”
Paul: “Está bien”.
Mayordomo: “… ¿Cuánto tiempo piensan quedarse ahí paradas? Vamos, todas, vuelvan a sus tareas”.
Con sus palabras, las sirvientas se dispersaron. Solo ella permaneció allí.
Jefa de las Sirvientas: “¡J-Joven Amo! ¡La actitud de las sirvientas fue inaceptable! ¡Debe reprenderlas apropiadamente…!”
Paul: “No creo que sirva de nada que diga algo. Probablemente era la actitud que reflejaba la voluntad del Lord, ¿cierto?”
Jefa de las Sirvientas: “Joven Amo…”
Paul la miró fijamente. Ella era la única persona en esa mansión que realmente se preocupaba por él.
Paul: “Quiero que escuches bien”.
Paul: “De ahora en adelante, no tienes que encubrirme. No necesitas quedarte despierta en mitad de la noche esperándome, y no necesitas preocuparte por mí”.
Jefa de las Sirvientas: “¡Eso es imposible…!”
Paul: “Una sirvienta que no sigue los deseos de mi padre… de la cabeza de la familia Notos, quién sabe qué podría pasarle. Puedes ser despedida en cualquier momento, ¿verdad?”
Jefa de las Sirvientas: “Estoy preparada para eso”.

Notas de los lectores
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