Apoyo



Capítulo 1: Apoyo
Le juraré mi fidelidad a Sylphie, pensé mientras miraba hacia la mancha roja en las sábanas. Sylphie me había entregado algo preciado, y ahora era mi turno. Yo haría lo que ella me pidiera. Esto era lo que juraba mientras usaba mi cuchillo para cortar la mancha dejada en la tela.
El problema era que Sylphie raramente expresaba sus sentimientos. Era evidente que ella quería estar conmigo, pero probablemente no me lo diría explícitamente. Tal vez tenía algo que ver con que ella fuera el guardaespaldas de la Princesa Ariel. ¿Debería hablar con la Princesa al respecto?
Preocupado por estos pensamientos, tomé el pedazo de tela que había cortado de las sábanas, lo puse dentro de una pequeña caja que creé con magia de tierra, y la coloqué dentro de mi altar. Después junté mis manos para realizar una plegaria.
Finalmente me volví a sentir como un humano.
El día que volví a ser yo mismo también fue el día de nuestro consejo de curso mensual. Caminando como si estuviera flotando, me separé de Sylphie, quien estaba caminando con las piernas ligeramente torcidas, y di un vistazo dentro del salón de clases. En su interior estaban Zanoba, Julie, Linia, Pursena, y finalmente Cliff. Como siempre, Nanahoshi no estaba presente.
“Buenos días, Maestro.”
“Buenos días, Gran Maestro.”
Zanoba y Julie me saludaron tan pronto como me vieron. En ese momento noté que Julie era bastante linda. Ella cumpliría siete este año—todavía era una niña, pero ya era linda, con su cabello naranja que se curvaba hacia afuera en las puntas. Procedí a acariciar su cabeza. Ella me miró con sorpresa en sus ojos, pero inmediatamente bajó su mirada y comenzó a temblar.
Parecía que ella seguía asustada de mí. No era como si me la fuera a comer o algo parecido…
“Buenos días, Zanoba. Julie.”
Tan pronto como los saludé de vuelta, Zanoba ladeó su cabeza mientras dejaba salir un sonoro, “¿Mm?” Y entonces preguntó, “Maestro, ¿le sucedió algo bueno?”
“¿Qué?”
Así que él se había dado cuenta. Zanoba siempre se preocupaba por mí, así que quería compartir las buenas noticias tan pronto como fuera posible. Sin embargo, si bien estaba bien anunciar que mi impotencia había sido curada, estaría en problemas si alguien me preguntaba por los detalles. Después de todo, no podía revelar la verdadera identidad de Sylphie.
Tomé asiento mientras reflexionaba al respecto.
“Hola, Jefe. Buenos días, miau.”
“Buenos días. Ñom, ñom…”
Linia y Pursena tomaron asiento como siempre, con Linia colocando su tonificada y juvenil pierna sobre su escritorio, y Pursena con su uniforme tan ajustado contra sus curvas que amenazaba con estallar mientras ella masticaba un pedazo de carne seca. Recordé cómo había tocado las bondades de sus pechos, sacado su ropa interior mojada, y dado un vistazo dentro de la tierra prometida que yacía en su interior. Repentinamente, ambas se veían más lindas.
“¿¡Miau!?”
“¡Mierda!”
Ellas cubrieron sus narices cuando yo me acerqué. ¿Eh? Eso fue una verdadera sorpresa. Probablemente fue por el aroma del que siempre estaban hablando—el olor de la excitación. Finalmente estaba de vuelta en el tablero después de siete largos años, así que el olor probablemente era intenso.
“¿Qué debemos hacer?” preguntó Pursena. “Parece que el Jefe ya no puede controlarse.”
“Creí que su parte inferior estaba fuera de servicio, miau.”
“Debe ser por mi encanto abrumador. Soy la tentación encarnada.”
“¡E-entonces tú serás su presa, Pursena, miau! Deja nuestra aldea en mis manos, miau.”
“No, no. Tal vez él en realidad está tras de ti, Linia.”
“P-pero si tú te conviertes en la mujer del Jefe, podrías tomar el control del mundo entero, ¿sabes, miau? Podrías comer un bufet de carne diariamente, miau.”
“… E-entonces supongo que no tengo opción. Tengo que hacerlo para protegerte.” Pursena se armó de valor después de este extraño intercambio, y se me acercó. Ella parpadeó adorablemente y levantó sus pechos para hacerlos más prominentes. “Jeje… quiero que me ames—¡auch!”
Le di un golpe de karate en la cabeza. ¿Para qué demonios fue ese jeje? ¿Acaso estaba tratando de burlarse de mí? “Solo tomen asiento. No voy a tocar a ninguna de las dos.”
Pursena levantó sus manos para proteger su cabeza y, con su cola metida entre sus piernas, tomó asiento a mi lado. Era raro que ella se acercara tanto a mí. Linia, por otro lado, se arrastró hacia un asiento cercano que estaba justo fuera de mi alcance. Ella estaba sorpresivamente en guardia. Este era el opuesto de su comportamiento usual.
“Rudeus, ¿qué sucede? Te ves diferente de lo usual,” dijo Cliff mientras ladeaba su cabeza.
Aparentemente, era verdad el dicho acerca de que el sexo cambiaba a los hombres. Pero no era como si esta fuera mi primera vez. “¿Diferente en qué sentido?” pregunté.
“Casi como… ¿si te sobrara la confianza? Supongo que es así como se ve.”
Después miré hacia Zanoba, quien asintió de acuerdo. Confianza, ¿eh? Ahora que lo pienso, el Dios Humano había dicho algo acerca de recuperar mi confianza como un hombre. ¿Entonces a esto se estaba refiriendo? Pero a decir verdad no me sentía más confiado de lo usual.
“Bueno, les agradezco a todos lo que han hecho por mí. No puedo dar detalles, pero mi enfermedad finalmente ha sido curada.”
Mi declaración sacó algunos oohs de los presentes. Zanoba asintió con una mirada de satisfacción, y Cliff puso su mano sobre mi hombro. Linia y Pursena intercambiaron miradas, mientras Julie solo ladeó su cabeza de la confusión.
“Bueno, en cualquier caso, felicidades.”
“En efecto. Felicidades, Maestro.”
“Felicidades.”
“Felicidades, miau.”
Por alguna razón, ellos me rodearon y comenzaron a aplaudir. Es verdad, esta era una ocasión especial, pero todavía era un poco vergonzoso. Casi como el último episodio de un cierto anime sobre ángeles. Tal vez el orden en que me habían felicitado era el orden en que iban a morir.
“Pero si el Jefe está curado, eso significa problemas, miau. Ahora la castidad de todas las estudiantes está en peligro, miau.”
“No hay que acercarse mucho a él a menos que quieras terminar embarazada.” Linia y Pursena estaban haciendo observaciones obscenas.
“Qué groseras. Yo soy un caballero.” Y no iba a poner mis manos en nadie más que Sylphie. Lo juro.
Una vez que el consejo de curso terminó, me dirigí hacia la sala de profesores para inscribirme a clases suplementarias. Quería compensar el tiempo que me tomé para el viaje del otro día. Sentí un aire muy frío mientras entraba.
El Subdirector Jenius me detuvo. “Rudeus-san, ¿ocurrió algo?”
Supongo que de verdad parecía que algo había cambiado en mí. A decir verdad, era un poco vergonzoso. “He resuelto un problema que me había estado preocupando durante los últimos tres años. Ahora me siento aliviado, eso es todo.”
“¿De verdad? Me alegra escucharlo.” Él asintió y me mostró una sonrisa forzada. “En ese caso, ¿estás pensando en dejar la universidad?”
“¿Eh?” Ladeé mi cabeza.
Ahora que lo pienso, él tenía razón. Yo me había matriculado con el objetivo de curar mi impotencia. Ahora que eso estaba resuelto, podría ser una buena idea dirigirme hacia Begaritt para reunirme con mi familia. Pero…
Muchas cosas habían pasado este último año. Me había reunido con Zanoba y habíamos adoptado a Julie. Me había vuelto amigo de Linia y Pursena, y además formado un fuerte lazo con Cliff. Después estaba Nanahoshi, la chica de mi antiguo mundo que había sido teletransportada aquí. Tenía la sensación de que nuestro encuentro no fue una coincidencia. El objetivo real del Dios Humano incluso podría haber sido traerme aquí para conocer a Nanahoshi, con Sylphie solo como la cereza del pastel.
Por supuesto, Sylphie era lo que más me importaba. Siempre y cuando ella permaneciera aquí, yo también. Un guardaespaldas de la Princesa estaba destinado a enfrentar al peligro, y si bien yo no tenía mucho que ofrecer, quería protegerla con todo mi ser.
La Princesa Ariel actualmente estaba en su quinto año. Ella probablemente se quedaría hasta la graduación, pero me pregunto qué había planeado después de eso. Si ella tenía la intención de regresar al Reino de Asura, ¿lo correcto sería que yo los acompañara? Ahora que mi enfermedad estaba curada, sentía que debía ponerme en contacto con Paul antes de recorrer el mundo. Le había estado enviando cartas periódicamente desde que me matriculé aquí. No tenía forma de saber si alguna le había llegado, pero incluso si solo una lo había hecho, y él respondió, me perdería su respuesta si dejaba la universidad.
Así que por ahora esperaría. Al menos me quedaría en esta ciudad hasta que recibiera una respuesta de Paul.
“No,” le dije a Jenius. “No estoy seguro de si me quedaré hasta la graduación, pero continuaré aquí como un estudiante por el momento.”
“¿De verdad? Me alegra escucharlo,” dijo él con una sonrisa forzada. No estaba seguro de si esa sonrisa era una de felicidad o no.
Aunque mi impotencia había sido curada, Nanahoshi no se enteró. No conversábamos mucho, así que tal vez no me había prestado atención.
Incluso cuando sí hablábamos, yo con frecuencia sentía la brecha generacional entre nosotros. En una ocasión, traje a la mesa el tema de una cierta chica de preparatoria que castigaba a las personas en el nombre de la luna. Estuve seguro de que Nanahoshi reconocería la referencia, pero ella solo ladeó su cabeza como diciendo, ¿De qué diablos estás hablando? Aparentemente, los niños de estos días no habían escuchado de Sailor Moon. Al parecer Nanahoshi había sido una lectora muy ávida de manga y novelas ligeras. Le pregunté si conocía la serie donde los personajes reunían siete esferas del dragón, y respondió que sí había escuchado de esa.
En nuestro antiguo mundo, ella había tenido diecisiete años y yo treinta y cuatro. Yo tenía el doble de su edad. Ella además había venido a este mundo diez años después que yo, así que ahora nuestra edad acumulada era mucho más distante.
No había nada que yo pudiera hacer al respecto. Simplemente era una brecha generacional. En cuanto a no conocer Sailor Moon, eso podía dejarse pasar, considerando la fecha de emisión. Aun así, eso me tomó por sorpresa. Tal vez fue la falta de cosas en común lo que llevó a que la siguiente pregunta saliera de mi boca.
“Nanahoshi-san, si quisieras salir con alguien, ¿qué esperarías de esa persona?”
Su mano pasó de largo abruptamente. Ella arrugó la hoja de papel en la que había estado escribiendo y la arrojó lejos. “¿Por qué preguntas eso tan de repente? ¿Es una charla acerca del amor?”
“Algo así.”
“En caso de no haberlo dejado claro, quiero regresar a casa tan pronto como sea posible. ¿Puedes tomarte esto en serio? Siempre hablas demasiado. Haríamos más cosas si solo guardaras silencio y movieras tus manos en vez de tu boca.”
A pesar de lo que ella dijo, a Nanahoshi no le disgustaban las charlas casuales. De hecho, ella siempre había estado dispuesta a una charla casual mientras trabajábamos, siempre y cuando fuera mantenida en un nivel razonable. El hecho de que hubiera respondido de esa forma solo podía significar una cosa.
“¿Eso quiere decir que eres una de esas personas? ¿Alguien sin experiencia romántica?”
“¡Tch!” Ella chasqueó su lengua sonoramente. “Incluso yo ya he estado enamorada. Aunque peleamos y todo terminó ahí.”
Ahora que lo pienso, ¿ella no había estado en medio de una discusión amorosa cuando fue invocada aquí? No estaba seguro de si ella solo amaba a uno de sus pretendientes, o si estaba protagonizando su propio harem reverso, pero independientemente de si tenía la intención de disculparse o continuar su discusión, ella todavía tenía que regresar a casa.
De hecho, ahora que lo pienso, había una gran probabilidad de que esos dos también hubieran sido teletransportados aquí. Pero yo no había escuchado rumores de personas así con excepción de Nanahoshi, así que era igual de posible que no fuera así. Por otro lado, la probabilidad de supervivencia después de haber sido arrojado a este mundo completamente solo y sin poder mágico sería… No, no debía decir eso. Tal vez Nanahoshi ya había hecho esos cálculos, basándose en lo afortunada que ella había sido de llegar así de lejos… y lo que le pasaría a alguien no tan afortunado.
Nanahoshi apretó sus labios y frunció el ceño con fuerza mientras murmuraba, “Es suficiente si la persona que quieres se queda a tu lado.”
Parecía que ella lo estaba pasando mal. No debí haber preguntado.
Era la hora del almuerzo, pero no fui hacia la cafetería. Hoy tenía asuntos en otro lugar—la sala del consejo estudiantil para ser específico. Si iba a estar en una relación seria con Sylphie, tenía que hacérselo saber a la Princesa y Luke. Ellos habían intervenido para juntarnos, así que, en cierto sentido, ya habían aprobado nuestra relación. Aun así, quería dejar claras mis intenciones.
Me abrí paso hacia el último piso del edificio principal, donde yacía una puerta algo lujosa con las palabras Sala del Consejo Estudiantil talladas en ella. Procedí a golpear.
“¿Quién es?” Era la voz de Luke.
“Rudeus Greyrat. Hay un asunto que me gustaría discutir con ustedes.”
Después de un breve silencio, pude escuchar pasos en pánico del otro lado. Bueno, después de todo, no había hecho una cita. Tal vez era mi culpa.
“¡A-adelante!”
Ante la orden un poco nerviosa de Luke, abrí la puerta y entré.
La Princesa Ariel estaba sentada sobre una silla de apariencia costosa, con su hermoso cabello rubio atado detrás de su cabeza. A pesar de que ella evidentemente era hermosa, su cuerpo era promedio para su edad. Tenía la misma cantidad de músculo que cualquier otra chica, con pechos que no eran grandes ni pequeños. Sylphie, con sus lentes de sol puestos, estaba en guardia a un lado de la Princesa. Ella se veía muy solemne mientras trabajaba. Y elegante, casi como un oficial militar. La bebé llorona no estaba por ningún lugar, ni tampoco la chica dulce y ligeramente infantil a la que yo estaba acostumbrado. Ella casi se veía fría, o tal vez genial.
Tenía sentido. Si esta era la imagen que Fitz debía proyectar, entonces era mejor que Sylphie permaneciera en silencio.
“Es un placer conocerla. Mi nombre es Rudeus Greyrat.” Realicé una reverencia de la nobleza, bajé una rodilla ante ella, y luego mi cabeza. No había aprendido el protocolo correcto a usar con la realeza, pero esto probablemente estaba bien.
“Este no es el palacio real. Ambos somos estudiantes aquí. Por favor, levanta tu cabeza.”
Levanté mi cabeza ante su solicitud. Sin embargo, no quería arriesgarme a avergonzar a Sylphie, así que permanecí con mi rodilla en el suelo. Era sabio permanecer humilde en frente de la jefa de mi pareja.
“Y bien, ¿qué trae por aquí a alguien tan ampliamente conocido a través de la escuela como tú, Rudeus-san?”

Podía sentir mi cerebro temblando mientras escuchaba su voz. Era placentero. Esto era lo que las personas llamaban carisma, ¿no? O tal vez ella también era un Niño Bendito. Fácilmente podía creer que había un Niño Bendito cuya voz era como magia que cautivaba al oyente.
“Estoy seguro de que Sylphie—quiero decir, Sylphiette—ya le ha informado los detalles. Vine aquí esperando discutir el asunto en profundidad con ustedes.”
La Princesa Ariel tenía una expresión seria. A pesar de que había huido a la universidad, ella aparentemente no había desechado sus aspiraciones al trono. Al menos, esa tenía que ser la razón del por qué ella estaba dando tales pasos para establecer conexiones con personas poderosas durante su estadía aquí.
“Sylphie curó mi enfermedad,” continué. “Escuché que usted la ayudó, Su Alteza. Si alguna vez necesita mi ayuda, por favor, no dude en pedírmela.”
Ariel digirió lentamente estas palabras. Después ella miró hacia Luke, quien asintió antes de decir, “Creí que estabas evitando las luchas por el poder de los nobles de Asura.”
“Es verdad que no tengo deseos de terminar envuelto en medio de las luchas políticas. Sin embargo, si la persona a quien quiero está involucrada, eso cambia las cosas.” Miré hacia Sylphie después de decir eso. Sus mejillas se sonrojaron. “No puedo quedarme de brazos cruzados mientras ella puede estar en peligro.”
“Ha.” Ariel se veía sorprendida. También Luke. ¿Acaso había dicho algo extraño?
Luke habló. “¿No posees resentimiento por los Notos, la familia de la que huyó tu padre? ¿O por los Boreas, quienes te trataron como un sirviente?”
“Creo que es desafortunado que Sauros-sama fuera ejecutado, pero aparte de eso, no tengo quejas.”
Algo no estaba bien en esta conversación. ¡Ah, esperen! ¿Acaso ellos habían asumido que yo odiaba a la familia Boreas? Eso no era el caso en lo absoluto. Ellos me habían tratado muy bien, y les debía mucho. Bueno, Eris me había abandonado, pero ese era un asunto diferente.
“Aunque… parece que no le caigo bien a Luke-senpai,” agregué.
Luke frunció el ceño. “Eso es porque eres un idiota despistado que no entiende los sentimientos de las chicas.”
“No puedo discutir eso.” Después de todo, ni siquiera me había dado cuenta de que Sylphie era una chica por un año completo. No tenía nada que decir en defensa de mi idiotez.
“Y tú eres un pedazo de mierda que juega con los sentimientos de las chicas, Luke,” dijo Sylphie en un susurro muy bajo.
Eso sí que fue una sorpresa. Y algo inesperadamente duro de su parte. ¿O ella solo actuaba tímida a mi alrededor? Luke y Sylphie habían sido compañeros por los últimos seis años, lo cual quería decir que Luke había pasado más tiempo con ella que yo. Esa debía ser la razón por la que ella se sentía lo suficientemente cómoda a su alrededor como para no contener sus palabras.
A decir verdad, eso me hacía sentir un poco celoso. Me pregunto si ella eventualmente alcanzaría ese nivel de comodidad conmigo.
“¿Qué? ¿Incluso aunque no tienes ni una pizca de atractivo sexual, vas a estar del lado de las chicas?” respondió Luke.
“Yo también tengo atractivo sexual. Después de todo, Rudy me agradeció. ¿Cierto, Rudy?” contraatacó ella, mirando hacia mí por ayuda.
No me importaba intervenir en su rutina cómica lo suficiente como para decir, ¡Eso es todo, amigos! Pero me incomodaba un poco hacer eso en frente de la Princesa Ariel. Miré hacia ella, repentinamente dándome cuenta de que ella tenía migas de pan alrededor de sus labios. Debe haber estado en medio de su almuerzo cuando llegué.
“Ustedes dos, por favor, guarden silencio,” dijo la Princesa.
Sylphie y Luke dejaron de hablar. Tenía la sensación de que este era un intercambio familiar para ellos.
“Rudeus Greyrat. Me aliviaría mucho saber que podemos contar con tu ayuda.”
“Me alegra escucharlo,” dije.
“Ahora bien.” La Princesa Ariel miró hacia Sylphie. Después su expresión se nubló, como si encontrara difícil hacer su próxima pregunta. “¿Qué planeas hacer?”
“¿Hacer? ¿A qué se refiere?”
“Me disculpo por ser directa, pero he escuchado acerca de tu objetivo para venir a esta escuela. Estuve sorprendida de escuchar que estabas aquí por tratamiento médico, pero ahora has logrado tu objetivo, ¿no?”
“… Sí.”
En otras palabras, mi impotencia estaba curada. No había dudas de eso. Había logrado mi objetivo. Lo cual quería decir que mi próximo objetivo debería ser reunirme con Paul. A eso se estaba refiriendo, ¿cierto?
“Todavía tengo que encontrar a un miembro de mi familia desaparecido,” agregué. “Así que si sus intenciones son partir inmediatamente hacia el Reino de Asura y obtener poder político ahí, no puedo ayudarla.”
“Si, estoy al tanto de eso. No me molesta si no puedes ayudarme hasta que tus asuntos familiares estén resueltos.”
Estaba agradecido por eso, aunque también quería decir que debía ayudarla en el futuro. Con algo de suerte, al menos habría solucionado las cosas con Paul una vez que ella se graduara, lo cual solo dejaba encontrar a Zenith, quien según Elinalise no estaba en peligro.
“Entonces, ¿qué planeas hacer?”
“¿Disculpe?” Ladeé un poco mi cabeza, sin saber de lo que ella estaba hablando. Acababa de decirle lo que iba a hacer, ¿no? ¿De alguna forma había retrocedido en el tiempo? ¿¡Acaso me había convertido en un usuario de Stand!? “¿A qué se refiere?”
“No me digas que ahora que tu impotencia ha sido curada, solo vas a despedirte de Sylphie e ir a reunirte con tu padre, ¿o sí?”
“¡Por supuesto que no haría algo así! ¡Voy a quedarme a su lado!” Levanté mi voz sin pensarlo ante esta sugerencia inconcebible. Nada en el mundo me separaría de Sylphie. ¡Absolutamente nada!
Pero entendía por qué Ariel lo estaba preguntando. Viajar consumía tanto tiempo en este mundo que podría tomarme meses o incluso años reunirme con Paul, y si bien podría regresar antes de que la Princesa comience su regreso a la lucha por el trono, sería difícil llevarme a Sylphie antes de eso. Después de todo, ella ya tenía un trabajo de tiempo completo como el guardaespaldas de la Princesa Ariel.
“Ahora bien, ¿qué planeas hacer?”
“…”
“No dejarías a Sylphie como un bien dañado, sin tomar ninguna responsabilidad, ¿o sí?”
“Por supuesto que tomaré la responsabilidad.” Mi respuesta fue instantánea. En parte fue porque ella me había provocado, pero también porque ya lo había decidido. “Me voy a casar con ella.”
Sylphie llevó una mano hacia su boca a causa de mi tajante declaración. Luke vaciló, rompiendo su postura usual mientras el asombro se manifestaba en su rostro. Incluso Ariel se veía completamente perpleja. ¿Otra vez había dicho algo extraño? Tal vez ellos creían que estaba avanzando demasiado rápido.
“¿Te vas a casar con Sylphie?”
“Sí.”
Por supuesto, esto era rápido. Hace poco que había descubierto que Fitz-senpai en realidad era Sylphie. Parte de mí sentía que debíamos salir por algunos meses, para conocernos mejor. Además, si nos casábamos, no podría partir de inmediato incluso si recibía una carta urgente de Paul. Aun así, incluso considerando todo esto, lo que dije fue en serio.
Volví a pensar en Eris. Si me iba por las ramas una vez más en vez de ser claro y honesto acerca de mis sentimientos, Sylphie también podría dejarme. No creía ser capaz de soportar otro golpe como ese. Esta vez no dejaría nada al azar.
“Matrimonio. Una decisión magnífica.” La Princesa Ariel asintió de la satisfacción y miró hacia Sylphie. “Sylphiette Greyrat.”
“¿¡Qué!? ¿¡Eh!? Greyrat… ¿¡Qué!?” Sylphie se puso nerviosa.
“Él dijo lo que quería hacer, pero ¿qué hay de ti?”
“¡S-sí! ¡Fitz—es decir yo, Sylphie—continuaré sirviéndola como siempre lo he hecho, Princesa, y también quiero esforzarme como la esposa de Rudy—es decir, Rudeus!”
“Ahora que Rudeus ha dicho que te tomará como su esposa, ¿no es innecesaria mi protección?”
“Princesa Ariel, por favor, no diga eso.”
“… Gracias.” Después de un significativo momento de silencio, Ariel empujó gentilmente a Sylphie.
Sylphie se acercó a mí, rascándose su oreja de la vergüenza. Qué linda. Me daba ganas de lamer su oreja. Pero por ahora me contendría; después de todo, estábamos frente a la Princesa Ariel. “Um, eh, um, R-Rudy, um, espero con ansias nuestro futuro juntos.”
“Sí, yo también.” Ambos hicimos una incómoda reverencia hacia el otro.
Por algunos minutos Sylphie jugó con sus dedos antes de mirar hacia atrás. Sus ojos y los de Ariel se encontraron. Después la Princesa repentinamente habló. “Sylphie, ya que vas a ser la esposa de Rudeus, ya no necesitas seguir vistiéndote como un hombre. Regresa a vestirte como una mujer.”
Yo intervine. “Pero sin Fitz-senpai como un disfraz, ella—”
“A cambio, Rudeus-san, haré uso de tu nombre. No existe persona en los alrededores que no haya escuchado de ti, y muchos podrían saltar a las conclusiones una vez que se enteren de que te he entregado a mi mano derecha.”
Ella probablemente se refería a que, ya que Sylphie y yo estaríamos juntos, las personas podrían pensar que yo estaba conectado con la Princesa. Así que, en vez de hacer uso de mi poder mágico, ella haría uso de mi reputación. El resultado final era casi el mismo, pero la forma en que lo dijo fue interesante.
“También podría servirla oficialmente.” Tenía que reunirme con Paul en algún momento, pero ese era otro asunto. Estaba bien con que ella hiciera una declaración definitiva acerca de mi lealtad—no como un simpatizante de su causa, sino más bien como alguien conectado a ella a través de Sylphie.
“Es innecesario. Tu poder es demasiado grande para lo que soy capaz de controlar.”
No estoy seguro de ser tan fuerte, pensé dubitativamente. Aun así, sería una verdadera molestia tener que seguirla a todos lados y hacer sus mandados. Decidí aceptar su decisión.
“Y por supuesto, si lo necesitas, siéntete libre de usar mi nombre. A pesar de mis actuales circunstancias, el nombre de la Segunda Princesa del Reino de Asura podría serte útil en un futuro.”
“Lo aprecio profundamente.” Nunca hacía daño tener más amigos en posiciones de poder. No es como si estuviera recibiendo esto gratis. No tenía dudas de que ella pediría mi ayuda cuando estuviera lista para realizar su movimiento, pero decidí no ahondar mucho en esa parte por ahora.
Sylphie se sacó sus lentes de sol, agachó su cabeza y dijo, “Princesa Ariel, Luke… muchas gracias por todo lo que han hecho por mí.”
Yo seguí su ejemplo y también agaché mi cabeza.
Y así, me volví parte del círculo íntimo de Ariel—y me comprometí en matrimonio con Sylphie.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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