El Secreto del Prodigio – Primera Parte



Capítulo 1: El Secreto del Prodigio – Primera Parte
Cliff Grimoire, el nieto del actual papa de la Iglesia de Millis, era un joven sumamente dotado con un talento particular para la magia. Desafortunadamente, Cliff también era malhumorado, egocéntrico, y un fanfarrón engreído. Como resultado, él no tenía ningún amigo. Cliff tenía dieciséis años en la actualidad; en otras palabras, él había alcanzado la mayoría de edad hace poco más de un año. Pero nadie había celebrado esa fecha importante junto a él.
Aun así, el joven tenía sus virtudes. Detrás de sus palabras engreídas, él se esforzaba mucho para tener éxito, en vez de depender solamente de sus capacidades naturales. Al menos, había quienes se daban cuenta de esto y lo respetaban por eso.
Cliff había venido a la Universidad de Magia de Ranoa por una simple razón: él había terminado envuelto en una desagradable lucha por el poder en su hogar. A causa del intento de asesinato de una Niña Bendita cerca de la ciudad de Millishion hace varios años, un conflicto interno dentro de la Iglesia de Millis había comenzado a escalar progresivamente en intensidad y violencia. El abuelo de Cliff, quien de casualidad era el papa, lo había enviado hacia el otro lado del mundo por su propia seguridad.
Cliff recordaba perfectamente las palabras de despedida de su abuelo: “Cliff, tienes el potencial para convertirte en un gran hombre algún día. No te dejes llevar por eso; ten en mente tus debilidades, y trabaja para corregirlas.”
El joven sabía que eso era lo que se esperaba de él. Y en ese entonces, él lo encontraba razonable. Después de todo, era un prodigio. Tal vez no tan talentoso como la impresionante espadachina Eris, a quien había visto derrotar a un grupo de asesinos entrenados en un parpadeo; pero un prodigio, al fin y al cabo. Él siempre había creído que poseía dones especiales.
El Reino de Ranoa, al cual Cliff había llegado después de un largo y difícil viaje, probó ser una tierra dura. La comida no se ajustaba a su paladar, el clima era duro, y muchos de los locales se comportaban en formas que él encontraba extrañas y desconcertantes.
Aun así, Cliff confiaba en que su talento puro le ayudaría a sobrepasar cualquier desafío. Él era un Estudiante Especial, el nieto del papa, y el hombre que algún día tomaría el control de toda la Iglesia de Millis; de seguro eso significaba que estaba por sobre los demás.
Sin embargo, para la sorpresa de Cliff, él fue avergonzado dos veces durante su primer año en la Universidad.
La primera humillación fue a manos de un joven llamado Zanoba Shirone. Zanoba era un Niño Bendito, al cual se le había concedido un don especial desde el nacimiento. Tal vez él era un individuo un poco inestable, pero su fuerza física era genuinamente asombrosa. Cliff una vez había visto a Zanoba agarrar por la cabeza a un hombre de tres veces su peso, levantarlo del suelo, y arrojarlo hacia un lado sin esfuerzo.
A pesar de su temible poder, Zanoba se había matriculado en la Universidad de Magia, donde él estudiaba magia como todos los demás. A los ojos de Cliff, su progreso era dolorosamente lento, pero no era como si un Niño Bendito tuviera mucha necesidad de la magia. De hecho, algunos eruditos teorizaban que la magia originalmente había sido desarrollada por los antiguos como una forma de ayudar a la gente común y corriente a imitar los poderes divinos. Y, por supuesto, un Niño Bendito era la personificación de esos mismos poderes. Casi no había ninguna razón para que alguien bendecido por Dios se molestara en recitar hechizos.
Eventualmente, Cliff se había acercado a Zanoba y le exigió una explicación. “Zanoba, ¿por qué te molestas en aprender magia?”
“Hay una simple razón,” había respondido el joven. “Tengo una meta que significa todo para mí.” Zanoba sacó una simple figura de una caja que siempre llevaba consigo… la cual después comenzó a describir detalladamente. La mayoría de su monólogo no significó nada para Cliff, pero estaba claro que Zanoba no tenía más que alabanzas para la calidad del diseño y manufactura de la pequeña figura.
“Deseo convertirme en el aprendiz del hombre que creó esta figura, y para esparcir la existencia de estas maravillosas figuras por todo el mundo. ¡Para que esto sea posible, tendré que aprender a fabricarlas yo mismo! Antes de reunirme con mi maestro, debo dominar al menos los hechizos básicos necesarios para este propósito. ¡De otra forma estaría demasiado avergonzado! Y, por supuesto, tengo en mente un par de figuras que me muero por crear con mis dos manos.”
El hombre tenía un sueño. Eso era algo que al propio Cliff le faltaba. Él se había dado por vencido a seguir su sueño hace algún tiempo. Dada su posición en el mundo, no había tenido más opción. Aun así… Zanoba, también, era una persona de importancia. Como un Niño Bendito, él cargaba en sus hombros las esperanzas de sus ciudadanos. Una vez que regresara a Shirone, él de seguro no tendría la libertad para escoger su propio camino en la vida. Y aun así, todavía se aferraba a una pizca de esperanza—planeando para la posibilidad de que algún día sea libre. Si él tuviera la oportunidad, no dudaría en escoger su propio destino.
En cualquier caso, esas eras las impresiones de Cliff. Estaban basadas en suposiciones que no eran completamente precisas. Él no sabía nada de los eventos que habían tomado lugar en Shirone, o la actual posición de Zanoba ahí. Aun así, su interpretación dejó una huella profunda en él. Cliff se descubrió mirando a Zanoba con un genuino respeto—incluso admiración.
“¿Y quién es este maestro del que sigues hablando?”
“Él es un mago conocido como Rudeus Greyrat.”
Cliff terminó sin palabras. Rudeus Greyrat. Era un nombre que él había arrojado en lo profundo de su mente desde el día en que fue rechazado por Eris. Él no había esperado escucharlo de nuevo en este lugar, dicho por un hombre que él había llegado a respetar.
Fue un golpe duro a su ego.
La segunda de las humillaciones de Cliff llegó a manos de dos estudiantes de curso superior.
Como podría esperarse, Cliff creía que él era el mago más poderoso matriculado en la Universidad. Por supuesto, había muchas personas que podían aplastarlo en un combate cuerpo a cuerpo, pero él creía que al menos era claramente superior como mago. Cliff era un verdadero prodigio, mientras que los demás con suerte eran estudiantes. Incluso los profesores con frecuencia no eran rivales para sus habilidades. En poco tiempo, él creyó que era prácticamente invencible.
Solo le tomó dos meses entender de la peor forma que ese no era el caso. Su derrota llegó a manos de dos chicas de la gente bestia, las cuales se decía que estaban dentro de los estudiantes más fuertes en la Universidad. Sus nombres eran Linia y Pursena.
Era difícil decir con seguridad quién exactamente había provocado la pelea. Cliff era un joven mordaz, y les había hablado con una arrogancia evidente. Linia y Pursena eran menos agresivas de lo que habían sido una vez, pero no iban a dejar que alguien de primer año arrogante las desprecie. Cliff ni siquiera recordaba exactamente lo que había dicho para provocarlas. Pero la propia pelea la recordaba claramente. Él había intentado recitar un hechizo de nivel Avanzado; Pursena rápidamente disparó un hechizo de nivel Principiante, interrumpiendo su encantamiento y restringiendo sus movimientos. Linia entonces cerró la brecha y le dio una paliza.
Después de esta derrota en público, Cliff regresó a su habitación para llorar en soledad. Él se dijo a sí mismo que no fue una pelea justa. Después de todo, él había estado en desventaja. En realidad no había perdido.
Pero después de un par de días, él descubrió que otro estudiante llamado Fitz anteriormente había derrotado tanto a Linia como a Pursena en un instante. Y ese descubrimiento fue una verdadera conmoción.
Siempre había alguien mejor ahí afuera. Por obvio que pueda sonar, Cliff hasta ahora nunca había aprendido en carne propia esta lección. El hecho de que supiera tanto de la magia Avanzada, por sí solo, no lo convertía en un poderoso combatiente. Esto, también, fue algo que apenas comenzaba a entender.
A Cliff le fue difícil digerir esto. Pero desde ese día duplicó sus esfuerzos para mejorar. Él era demasiado orgulloso para aprender de sus profesores, y ni mencionar de los otros estudiantes. En cambio, él trató de encontrar sus propios métodos para refinar su destreza. Probó ser un desafío, pero él continuó haciéndolo, buscando obstinadamente eliminar sus debilidades.
En cuanto al tiempo, sin embargo, él entró en su segundo año de Universidad… y recibió otras dos duras conmociones, una tras otra.
La primera conmoción fue la inscripción de Rudeus Greyrat.
El chico usaba una túnica gris gastada, y la indecisión en su rostro evidenciaba una falta de confianza. Él era servil y sumiso hacia todos a quienes conocía, haciendo una reverencia siempre que podía; él también miraba lascivamente hacia cada mujer cerca. No había nada caballeroso o atractivo en él.
En otras palabras, él era virtualmente lo opuesto a lo que Cliff había imaginado cuando escuchó a Eris y Zanoba hablar de Rudeus. ¿De verdad era él? ¿Podría ser alguien más con el mismo nombre? Parecía una posibilidad legítima.
Pero Zanoba reconoció a Rudeus como su maestro, y el chico también sabía acerca de Eris. Por lo tanto, Cliff concluyó que él simplemente tenía que ser un fraude. De alguna forma, ese sujeto había engañado tanto a Zanoba como a Eris con un montón de mentiras y algunos trucos ingeniosos.
La evidencia parecía apoyar su teoría. Cuando estuvo frente a Linia y Pursena, el chico instantáneamente se inclinó para evitar un conflicto. Si él fuera un mago realmente poderoso, de seguro no habría dudado en ponerlas en su lugar.
En conclusión, Cliff razonó que Rudeus sería expuesto muy pronto como el fraude que era. Linia y Pursena eran luchadoras temibles, y Zanoba era un joven diligente con poderes divinos a su disposición. Las mentiras y los trucos no te llevarían muy lejos en un ambiente como este. Había rumores de que Rudeus había derrotado a Fitz. Pero este probablemente era alguna clase de malentendido, o una mentira que el propio Rudeus estaba esparciendo. Si él de alguna forma había ganado, debe haber recurrido a un truco deshonesto. Cliff estaba completamente seguro de esto.
Sin embargo, Rudeus pronto demostró que sus habilidades eran reales. Él podía conjurar magia libremente sin la necesidad de encantamientos. En poco tiempo, él convirtió a Linia y Pursena en sus leales subordinadas, y de alguna forma se ganó incluso más de la admiración de Zanoba. Incluso Fitz parecía reconocer sus habilidades: pronto ellos estuvieron estudiando juntos en la biblioteca de vez en cuando. Y a pesar de las evidentes habilidades de Rudeus, Cliff incluso lo había visto asistiendo a clases—lecciones acerca de los fundamentos de los hechizos Divinos y de Barreras. De seguro él no tenía la necesidad de aprender magias tan básicas, pero parecía tener un apetito voraz por conocimientos de toda clase.
Rudeus Greyrat era tan devoto como Cliff, y considerablemente más talentoso. Y, más importante, sus logros eran mucho más impresionantes.
Normalmente habría sido dolorosamente difícil para Cliff admitir esto. Pero, por alguna razón, se descubrió aceptando fácilmente estos hechos. Tal vez porque ya había conocido a Zanoba, y perdido con Linia y Pursena. Él podía admitir, al menos para sí mismo, que este Rudeus estaba destinado a lograr cosas mucho más grandes que en la actualidad.
Por supuesto, esto no quería decir que a él le agradara el chico. Ese era un asunto completamente diferente.
La siguiente y final conmoción fue de una naturaleza diferente.
Golpeó a Cliff sin previo aviso una tarde, cuando él estaba caminando de regreso a su dormitorio y de casualidad miró hacia arriba.
Él se descubrió mirando hacia una diosa. Ella estaba apoyada en el alféizar de una ventana con una expresión apática, dejando que su hermoso cabello rubio revoloteara en el viento. La puesta de sol producía un brillo rojo en su fino rostro.
Cliff se enamoró inmediatamente. Se había enamorado a primera vista. Él siempre se había sentido atraído a bellezas de este tipo. Durante sus días de niñez, cuando había soñado con la vida de un aventurero, él se había imaginado casándose con una mujer hermosa. De hecho, una Sanadora bastante joven que en ocasiones visitaba el orfanato donde creció había sido parte de la razón de que Cliff desarrollara un interés tan fuerte por ser un aventurero.
De pronto, la mujer en la ventana miró hacia Cliff. Con una pequeña sonrisa, ella lo saludó con su mano.
Todo era tan… pintoresco. Tan perfecto. Cliff estaba profundamente conmovido.
Nací para conocer a esta mujer, pensó él. Y ella nació para conocerme a mí. En ese instante, Eris, su primer amor, fue degradada en su mente a la categoría de conocida.
Rudeus
Había llegado la hora del consejo de curso mensual. Yo estaba sentado en mi escritorio, rodeado de cerca por Zanoba, Julie, Linia, y Pursena. Se sentía bien estar en el centro de un pequeño grupo por primera vez.
Como siempre, Linia estaba echada en su silla con su pie sobre el escritorio, haciendo alarde de sus bien proporcionados muslos sin una pizca de vergüenza. Otra ventaja de mi nueva posición era poder verlos de cerca diariamente.
“Nunca dejas de mirar mis piernas, Jefe,” dijo Linia con una sonrisa juguetona. “Jeje. Supongo que en lo profundo solo eres otro mujeriego, ¿eh? Aunque no puedo culparte. Yo soy criminalmente sensual… Jejeje. Adelante, da un pequeño vistazo dentro… ¡Miaaau! ¡Saca tu mano de ahí!”
Había estirado mi mano bajo su falda sin ninguna vacilación o vergüenza. Pero manosear sus muslos solo me hacía sentir vacío por dentro. Nada hacía más miserable a un hombre que quedarse con las ganas.
“¿¡Miau!? ¡No te veas tan decepcionado! ¡Tú fuiste quien decidió manosearme! ¿¡Cuál es tu problema con mis piernas!?”
Para ser perfectamente honesto, últimamente sentía más placer tocando sus orejas o cola. Al menos acariciar algo peludo era relajante.
“Eres una verdadera idiota, Linia,” murmuró Pursena, masticando un pedazo de algo justo fuera del alcance de mis manos. Esta chica nunca parecía dejar de comer carne. A veces era carne seca, otras, carne asada, y en ocasiones carne cruda, pero siempre la estaba comiendo de una u otra forma. Ella misma era una chica dura y serena, pero si agitabas un poco de carne en su dirección, ella vendría trotando hacia ti con su cola agitándose animadamente. Su pelo era más suave que el de Linia, y se sentía muy bien en tu mano. Pero, a diferencia de Linia, ella no me dejaría acariciarla a menos que primero le ofreciera algo de comida.
Por otro lado, si le traía algo de carne, me dejaría hacerle prácticamente lo que quisiera. Ella parecía tener una visión bastante anticuada acerca de la castidad, pero yo estaba un poco preocupado de que alguien pudiera aprovecharse de ella.
“Mmm… Maestro, mire,” dijo Zanoba. “He empeorado el ángulo de este tobillo, ¿no?”
“Permítame arreglar eso por usted, señor,” dijo Julie, mirando hacia la figura.
“Julie, preferiría que me llames Maestro. Además, asegúrate de llamar Gran Maestro a Rudeus.”
“Entendido, Maestro.”
Nuestro príncipe residente parecía seguir igual que siempre. Aun así, se sentía que él había caído hasta el fondo de la jerarquía de nuestro pequeño grupo. Él me había ayudado en mi pelea con Linia y Pursena, pero yo básicamente las había terminado derrotando a ambas por mi cuenta. Linia lo había comparado despectivamente con una hiena merodeando a las sombras de un león.
Aunque, por su parte, Zanoba parecía más preocupado acerca de su posición como mi primer estudiante. Por supuesto, él técnicamente era la cuarta persona a la que le había enseñado, después de Sylphie, Eris, y Ghislaine. Con Ghislaine había habido un intercambio mutuo de información, así que probablemente podías quitarla de la lista… pero eso todavía dejaría a Zanoba como el tercero.
Sin embargo, cuando le mencioné esto, él se veía tan destrozado que inmediatamente lo lamenté. Para suavizar un poco el golpe, le dije que él era mi primer estudiante cuando se trataba de fabricar figuras.
Julie, mi segunda estudiante en el arte de las figuras, siempre escuchaba con atención los interminables discursos de Zanoba acerca de su amada figura de Roxy. Él le había comunicado suficiente de su pasión como para que ella entendiera de lo que estaba hablando; había notado un creciente interés en fabricar figuras por iniciativa propia. Aun así, pasaría algún tiempo antes de que ella pudiera discutir acerca de los puntos más detallados del diseño y la técnica de la manera como lo hacía Zanoba.
Pero, tan importante como eso, ella había comenzado a dar sus primeros pasos torpes dentro de la conjuración silenciosa. Fitz-senpai estuvo en lo correcto cuando sugirió que aprender magia a una edad temprana era la mejor forma de dominar la habilidad.
“… No pude hacerlo, Gran Maestro.”
“No te preocupes.”
A pesar de todo el progreso de Julie, ella todavía era joven y cometía muchos errores. Esta vez, las piernas de la figura habían salido hundidas como globos de agua. Ella no tenía el control necesario para usar la magia de Tierra con precisión en una escala tan pequeña. Por supuesto, yo nunca me enojé o frustré con ella. La animaba a seguir intentándolo, diciéndole que no se preocupara por sus errores. El éxito nunca era fácil, y darse por vencido luego de un solo error es una buena forma de convertirte en un aislado perdedor y malhumorado.
“Supongo que todavía no estás lista para reparar figuras.”
“Lo siento…”
Sin importar cuán amablemente le hablara a Julie, siempre había miedo en sus ojos cuando me miraba. Aparentemente, yo la intimidaba.
“Miaaau… Tengo tanto sueño…”
“Sí. Se está poniendo más cálido.”

“Oye, Jefe. Nosotras tenemos un lugar genial para tomar siestas de medio día, ¿sabes? ¿Qué tal si te lo enseñamos alguna vez?”
“¿Mm? Linia, ¿puedo hacerte cosas sucias mientras estés dormida?”
“… Jefe, ¿alguna vez piensas en otra cosa que no sea sexo?”
“No seas absurda. Todo lo que hay en la mente de mi maestro son las figuras.”
“Ah, ya cállate, Zanoba. Nadie te preguntó.”
“Pero yo—”
“Cierra la boca. ¿Qué tal si vas a comprarnos algo de carne?”
“No queda mucho tiempo para que llegue el profesor, miau.”
“Entonces supongo que es mejor que corra.”
“Zanoba-sama, yo puedo ir en su lugar…”
“No voy a permitir que una niña haga los mandados. ¿Por qué no voy yo?”
“¿Miau? ¡No seas estúpido, Jefe! ¡Preferiría ir yo misma!”
“¿De verdad? Bueno, entonces ve de una vez.”
“¿¡Miau!?”
Los cinco estábamos charlando bastante fuerte. Imagino que era muy molesto; después de todo, no éramos los únicos en esta habitación. Había otro estudiante en la clase. Este era Cliff Grimoire, quien había estado estudiando por su cuenta al frente durante toda nuestra conversación.
Repentinamente, él saltó para ponerse de pie y se dio la vuelta hacia nosotros, con sus hombros temblando de la ira. “¿¡Podrían, por favor, callarse!? ¡No puedo concentrarme! ¡Si van a ponerse a jugar, entonces regresen de donde vinieron y háganlo ahí!”
Yo inmediatamente cerré la boca. Zanoba también dejó de hablar, y regresó a darle instrucciones silenciosamente a Julie.
Sin embargo, nuestras dos ex delincuentes escogieron interpretar el estallido de Cliff como un desafío.
“¿A quién crees que le estás gritando, mocoso?”
“¡Desde ahora en adelante, tu dinero se convertirá en carne para mí!”
Podrían esperar que ellas dudaran un poco más antes de meterse en una pelea, dado que yo las había derrotado sin problemas. Pero había escuchado que ellas tuvieron una pelea con Cliff justo después de que él se matriculó y que lo habían derrotado fácilmente; después de eso, él se había dedicado de todo corazón a sus estudios.
Tenía que admirar a un sujeto que usaba sus tropiezos para motivarse. No sería correcto acosar a un estudiante tan diligente. “Siento eso, Cliff-senpai,” dije, interrumpiendo. “No quería interrumpir tus estudios. Bajaremos la voz para ti de ahora en adelante. Vamos, ustedes dos. Tranquilas. ¡Tranquilas!”
“… Si tú lo dices, Jefe.”
“Mierda…”
Linia y Pursena se sentaron de golpe en sus asientos, viéndose bastante malhumoradas.
“Hmph,” resopló Cliff. “Bueno, eso era todo lo que quería. Honestamente, ustedes son ridículos… No puedo creer que hayan arrastrado a Zanoba en sus tonterías.”
Linia y Pursena chasquearon sus lenguas, claramente irritadas. Aun así, no veía ninguna razón para meterme en el camino de alguien que estaba esforzándose para ser alguien en la vida. Tampoco pensaba en mí mismo como un holgazán, pero Cliff y yo claramente estábamos transitando caminos muy diferentes. Nunca seríamos más que conocidos.
O al menos eso creía en ese entonces.
Una semana después, yo estaba investigando acerca de la teletransportación junto a Fitz-senpai en una de nuestras sesiones habituales en la biblioteca.
Recientemente había comenzado a entender que la teletransportación tenía ciertas similitudes con la magia de Invocación. Los círculos mágicos usados eran muy parecidos, y el color del poder mágico que liberaban cuando se activaban eran casi idénticos.
Aunque eran totalmente diferentes en un aspecto. Era completamente imposible invocar a un ser humano. Simplemente no se conocía una forma de hacerlo, incluso con las técnicas más avanzadas y complejas. Podías invocar bestias, espíritus, e incluso plantas. Pero no una persona. Había estudiado a través de innumerables registros, mitos, e historias recientes sin encontrar una sola referencia de alguien invocando a una persona. Había muchas razas en este mundo, incluyendo a las varias tribus de la raza demoniaca, pero esta regla parecía aplicar a todas ellas de igual forma.
Por supuesto, esto no tenía ninguna relevancia directa con lo que yo quería saber. Tal vez no era una información importante. Pero había algo en ella que me llamaba. No podías invocar a una persona de carne y hueso. Entendible. Pero ¿qué hay de su alma?
No di voz a estos pensamientos, pero los almacené en un rincón de mi mente. Si alguna vez conocía a un verdadero experto en la materia, le preguntaría acerca de la posibilidad de invocar el alma de un muerto desde otro mundo.
“Fitz-senpai, ¿podría hacerme el favor de investigar si hay algún profesor que sepa mucho acerca de la magia de Invocación?”
“¿Eh? Bueno, no tengo problema. Pero en realidad no enseñan eso aquí, ¿sabes? Excepto por Encantamientos, supongo. No estoy seguro de que encontremos a alguien que sepa acerca de la clase de cosas que estamos investigando…”
Ahora que lo pienso, me había dado cuenta de una falta evidente de clases de Invocación en la lista de cursos que se impartían aquí… a pesar de que Encantamientos parecía ser una subcategoría. ¿Acaso había leído algo al respecto en uno de mis libros? “Bueno, no hace daño buscar un poco y ver lo que podemos encontrar.”
Para ser honesto, en este punto una pequeña semilla de incertidumbre estaba creciendo dentro de mí. Por supuesto, no dejé que se notara. Probablemente no era nada. El Incidente de Desplazamiento había ocurrido cuando yo tenía diez años—toda una década después de que fui reencarnado en este mundo. De seguro esas dos cosas no estaban conectadas. Después de todo, habían pasado diez años sin ningún incidente…
Con una pizca de ansiedad todavía presente en mi mente, dejé la biblioteca y me dirigí a mi dormitorio bajo la luz de la puesta de sol. La última nevada casi se había derretido; parches de tierra café rojiza eran visibles a través del patio, y el camino pavimentado en piedras era visible. Mientras caminaba hacia mi destino, escuché un grito proveniente de algún lugar cercano.
“¡Vuelve aquí, pequeño pedazo de mierda!”
“¿¡Crees que vamos a dejarte recitar un hechizo!?”
En el instante siguiente, un joven salió corriendo desde detrás del edificio escolar, seguido por un grupo de seis hombres mayores que evidentemente lo estaban persiguiendo. El joven estaba tratando de ganar la suficiente distancia con sus perseguidores como para recitar un hechizo Avanzado, pero ellos seguían interrumpiendo su recitación. Él cambió a magia de nivel Principiante, tratando de ralentizarlos, pero no fue suficiente. El grupo de seis lo rodeó y lo arrojó al suelo, y después lo patearon ferozmente mientras él estaba curvado como una bola.
Por lo que se veía, me había cruzado con un evidente caso de acoso en el patio de la escuela. Era doloroso de ver; no pude evitar intervenir. “Oigan, vamos. Ya basta, chicos,” dije mientras me acercaba rápidamente. “No tienen que apalear a esa pobre tortuga.”
Los seis matones se dieron la vuelta y miraron ferozmente en mi dirección. Todos ellos eran un poco más altos que yo, así que supongo que estaban tratando de intimidarme. “¿Y quién demonios eres tú?”
Pero, después de un momento, uno de ellos me reconoció. “O-oigan, ese es Pantano…”
“¿Pantano? Espera… ¿¡Te refieres a Rudeus!?”
“¿¡Ese Rudeus!? ¿¡El sujeto que encerró a Linia y Pursena en una habitación y las entrenó!?”
Oigan. No hubo nada de entrenamiento, se los puedo asegurar.
“Esa historia está llena de tonterías.”
“Pero vi a Pursena agitar su cola y llamarlo Jefe…”
“¡Ella agita su cola por cualquiera que le dé carne!”
“Pero ellas ahora hacen lo que él les dice, ¿no?”
“Sí. Las vi en clases con esa tinta en sus rostros.”
“¿Qué decía? Somos las esclavas sexuales de Rudeus, ¿cierto?”
“Bueno, no recuerdo exactamente cómo era…”
“Maldición. ¿Él las derrotó y luego esclavizó?”
“¡Ellas son princesas Doldia, viejo!”
“Este sujeto ni siquiera piensa en las consecuencias…”
Después de murmurar en voz alta estos rumores totalmente falsos, el grupo de matones tragó saliva al unísono y miró hacia mí con algo parecido a pavor en sus ojos. Ellos se miraron el uno al otro, asintieron, y después volvieron a mirar hacia el joven que yacía a sus pies. “Muy bien, niño. Por hoy te dejaremos en paz.”
Rápidamente cuestioné acerca de ese comentario. “¿Por hoy? ¿Entonces vamos a repetir todo esto mañana? ¿Planean reunirse para acosarlo de nuevo?”
Los seis matones pusieron una mueca de la irritación.
“Tch…”
“Mire, eh… Greyrat-sama. Esto en realidad no tiene nada que ver con usted, ¿o sí?”
Los sujetos como estos amaban decir esa línea. Sí, sí. Esto no era asunto mío. Ya sabía eso antes de meter mi nariz en esto. “No sé lo que pasó, pero seis contra uno no es una pelea justa.”
El grupo intercambió miradas, y entonces sacudieron sus cabezas. Ellos evidentemente eran muy buenos amigos, a juzgar por su habilidad para comunicarse sin palabras. “Bien, ya entendimos. Dejaremos en paz al niño,” dijo uno del grupo. “Pero solo para que lo sepas, no es como si él fuera la víctima.”
Y así, él se dio la vuelta y se alejó caminando hacia detrás del edificio. Los otros cinco lo siguieron. Tal vez ellos tenían una pequeña base de operaciones ahí atrás o algo así.
Una vez que desaparecieron, dejé salir un pequeño suspiro de alivio. No era fácil mantener la calma cuando seis personas me estaban mirando de esa forma. Había ideado algunas estrategias para luchar cuando era superado en número, pero todavía se requería algo de esfuerzo para no huir. Aunque en este punto estaba bien mirando a una sola persona de esa forma.
“Hola. ¿Estás bien?” Caminé hacia el chico acosado mientras se tambaleaba para ponerse de pie. Él se sacudió el polvo de su ropa, murmurando rápidamente un encantamiento para un hechizo de Sanación. En este lugar, incluso los chicos que eran abusados aparentemente eran magos competentes…
El chico se dio la vuelta hacia mí. Era Cliff.
“…”
Honestamente, la mayoría de mis interacciones con este sujeto habían sido muy desagradables. Cada vez que nos encontrábamos, él era abiertamente hostil hacia mí. Él probablemente iba a decir algo como “¡No pedí tu ayuda!” y después quejarse furiosamente.
“No pedí…” A mitad de su oración, Cliff se detuvo y frunció el ceño, pensando. Después de un momento, él dejó salir un pequeño suspiro. “… Lo siento. Aprecio la ayuda, Rudeus.”
“Oh. De nada.”
El joven mago hizo una pequeña reverencia hacia mí, y entonces comenzó a alejarse lentamente. Yo me quedé ahí de pie y lo vi marcharse, sintiéndome un poco desconcertado. Era verdad que había venido a su rescate, pero ese repentino cambio de actitud fue muy extraño. Casi me hacía pensar que él estaba planeando algo.
Aun así, por el momento probablemente lo mejor era tomar las cosas tal como parecían. Cliff había sido hostil hacia mí por algo de tiempo, pero yo nunca se lo había reprochado. Quizás él finalmente se había dado cuenta de que yo no era su enemigo. Honestamente, no entendía por qué él había decidido odiarme sin siquiera conocerme, pero…
“Bueno, como sea.” Me encogí de hombros, y comencé a caminar hacia mi propia habitación.
Al día siguiente, Cliff me pidió que habláramos detrás del edificio de la escuela.
Él estaba enojado. No tenía ni idea de por qué, pero estaba escrito por todo su rostro. Parecía que esto podría escalar en violencia, así que había activado mi Ojo de la Premonición de antemano y estaba monitoreando cuidadosamente mis cercanías. También tenía una buena cantidad de poder mágico reunido en mi mano derecha esperando ser usado.
Pero en serio. Así son los acosados de estos días. No pueden ser más mal agradecidos.
“Bueno, aquí debería estar bien.”
Después de comprobar que no había nadie más en el área, Cliff se puso de frente a mí. Su rostro estaba sonrojado con un tono interesante de rojo.
Rápidamente comprendí que había malinterpretado la situación. Él no me había llamado aquí para luchar contra mí. Esta se veía más como una de esas clásicas escenas de confesión. Esto era un poco incómodo. Es cierto, últimamente no había sido capaz de complacer a las damas, pero eso no significaba que estuviera listo para comenzar a estudiar el ramo Anatomía Masculina 101.
Es difícil ser tan apuesto, jeje.
“A-así que, Rudeus…”
“¿Si?” Por supuesto, yo ya sabía cómo responder. Era importante darle una respuesta clara y definitiva. Íbamos a comenzar como amigos. Y también terminar de esa forma.
“Bueno, me he enamorado de alguien,” continuó Cliff, rascándose su mejilla y mirando avergonzadamente hacia el suelo.
“N-no me diga.” Cielos, ¿realmente iba a tener que rechazar a este pobre sujeto? La idea me daba dolor de estómago. No podía evitar pensar cómo pude haber reaccionado si él fuera una chica… pero mi espada tenía sus preferencias, y no iban a cambiar.
Sin embargo, para mi sorpresa, Cliff levantó la mirada y apuntó hacia el costado. “Es ella, la que está ahí.”
Él estaba apuntando hacia un edificio a un poco de distancia de nosotros. Ahí había alguien dentro, mirando a través de una ventana. Su largo cabello rubio revoloteaba con la brisa mientras ella observaba la puesta de sol con una expresión melancólica en su rostro.
“Los vi a ambos hablando esta mañana. Tú la conoces, ¿cierto? Eh… ¿podrías presentarnos?”
“… Eh, claro.”
La persona de pie en la ventana era una mujer que yo conocía muy bien. Ella era una buscapleitos conocida, la persona descrita en innumerables rumores—y una depredadora voraz que devoraba a sus compañeros estudiantes con todo el vigor de una súcubo.
En otras palabras, era Elinalise Dragonroad.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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