Historia Paralela: Sylphiette – Primera Parte
Historia Paralela: Sylphiette – Primera Parte
Era de mañana, y desperté con el sonido de las aves. Todavía estaba bastante oscuro afuera cuando miré por la ventana.
“Mm… Aaah…”
Me senté en un intento de sacudirme la somnolencia que se aferraba a mí. Después salí de la cama, la cual no era ni lujosa ni barata, y me estiré.
Desde debajo de mi cama saqué un balde, lo llené de agua con magia, y lavé mi rostro. Después comencé a calentar para mis ejercicios matutinos. Me senté de cuclillas y estiré mis piernas, después giré mis brazos en círculos para soltar mis nudos y los músculos de mis hombros, y finalmente respiré profundamente.
Hoy mi cuerpo parecía estar en una muy buena condición. Debe haber sido gracias al buen sueño que había tenido. Rudy había sido el protagonista. Él me había hecho el amor. No recordaba por qué lo había hecho, pero sí recordaba lo feliz que me hizo. Estuve decepcionada cuando desperté para descubrir que solo fue un sueño.
Cambié mi pijama por ropa ligera; una polera café clara y shorts, fabricados de un material suave. Para nada sensuales.
Justo cuando estaba a punto de salir, me detuve. “Oh, no puedo olvidar esto.”
Me puse un sombrero gigante que cubría por completo mi cabello y orejas, y salí de la habitación.
La habitación contigua a la mía era una suite de lujo. Contenía una cama con dosel, dentro de la cual estaba la Princesa con su hermoso cabello dorado. Su rostro dormido se veía angelical, y no había señales de que fuera a despertar pronto. Todavía era demasiado temprano para eso.
Entré silenciosamente, para así no despertarla, y fui hacia la habitación a un lado de la suya. Sentado en una silla, con un aspecto un poco somnoliento, había un joven. Él usaba una polera común y corriente, pero sus pantalones estaban hechos de cuero y tenía una espada colgada a su costado. Su cabello era blanco, y un gran par de lentes de sol ocultaban su rostro. Él era tan pequeño como para parecer una mujer, pero algo en su cuerpo claramente era masculino.
Sobre la mesa junto a él había una campana. Si la tocaba, la campana conectada en la habitación vecina también sonaría. Una señal para que los dos esperando cerca—el Caballero de la Princesa y el Asistente de la Princesa—vinieran de inmediato.
“Buenos días, Fitz.”
“Mm… buenos días, Sylphie.”
Cuando lo saludé, Fitz sonrió suavemente y regresó el gesto. Este Fitz era uno de los Asistentes de la Princesa, y mi amigo. Sus deberes de asistente lo mantenían ocupado, pero cuando teníamos tiempo libre, él estudiaba su conjuración silenciosa conmigo. Él era una persona muy dedicada. Supongo que podías decir que yo era su maestro, aunque, por supuesto, nunca me llamaría de esa forma.
Fitz no se movería de su posición hasta el despertar de la Princesa. Después de todo, él se tomaba muy en serio su trabajo.
“¿Hoy de nuevo saldrás a correr?”
“Sí. Es importante ser constante con el ejercicio.”
“Entiendo. Diviértete.”
Salí de la habitación, entrando al pasillo todavía completamente desierto, el cual actualmente estaba bañado en una clase de silencio característico de las mañanas. Me gustaba esta clase de silencio. Este lugar siempre era muy concurrido y ruidoso, pero durante esta hora en particular, era tranquilo. También era silencioso de noche, pero eso se sentía espeluznante, como si alguien estuviera ocultándose fuera de vista.
Caminé rápidamente a través del pasillo para no despertar a nadie más, bajando por la escalera central hacia el primer piso, para finalmente salir por la puerta principal. Me di la vuelta luego de un par de pasos dentro de la tenue oscuridad. Un enorme edificio con el techo rojo llenaba mi visión. El dormitorio de estudiantes de la Universidad de Magia de Ranoa.
Mis mañanas comenzaban con un trote suave. Era algo que había estado haciendo desde que Rudy y yo fuimos separados. Correr era importante. No había entendido eso inmediatamente después de que Rudy se fue, pero ahora sí. Ser capaz de seguir corriendo cuando estabas en tu límite, convencido de que no podías seguir por más tiempo, se convertía en la diferencia entre la vida y la muerte. Sin importar lo bueno que fueras en la magia o la esgrima, al final, lo más importante era la resistencia.
Dejando eso de lado, también amaba correr. Solo había dos cosas que podía escuchar durante un trote matutino—el sonido de mis pies y el sonido de mi respiración. Esas dos cosas eliminaban mis preocupaciones y despejaban mi mente. Estaba en mi mejor estado cuando corría.
“Uff… uff…”
Uno de mis objetivos para el comienzo de cada día era seguir corriendo dentro de la Ciudad Mágica de Sharia hasta que ya no pudiera más. Al hacerlo, no solo me familiarizaría con la distribución de la ciudad, sino que también conocería mis límites físicos. Nadie me había enseñado esto, pero era algo que creía que Rudy haría si estuviera en mi lugar.
Corrí a través del Distrito de los Artesanos. Estaba repleto de comercio y con personas descargando ruidosamente sus bienes, pero esta parte era tranquila. Aunque…cuando miré en la dirección que sentí personas moviéndose, parecía que los artesanos ya habían comenzado a trabajar. En cuyo caso, tal vez iban a irse a la cama justo después de esto.
Corrí junto a una tienda en la esquina con un nombre extraño, y decidí girar hacia un estrecho callejón desconocido. La distribución de la Ciudad Mágica de Sharia no era particularmente compleja, pero estaba llena de muchos pequeños callejones que no conocía. Trataba de memorizarlos todos. Rudy sin duda haría lo mismo en mi lugar.
“Ah, ¿entonces conduce aquí?”
El callejón daba hacia una calle que conocía. Comenzaba en un área del Distrito de los Artesanos llena de tiendas de herrería y casas, hacia una parte del Distrito Comercial donde las tiendas estaban alineadas lado a lado, separadas por una gran y serpenteante calle principal. No me había dado cuenta que había una calle más pequeña conectándolas. Probablemente era un camino que los artesanos usaban diariamente. Ahora que la conocía, podía tomar un ligero atajo desde la escuela hacia el Distrito Comercial cuando fuera de compras.
El descubrimiento me hizo feliz. Continué corriendo.
Después de trotar a través de la ciudad por un tiempo, el cielo se iluminó. Ver el amanecer era una de las recompensas de levantarse temprano. Me gustaba el amanecer. La vista era constante sin importar en qué país estuvieras, lo cual me traía alivio. Nunca me cansaba de verlo.
Dicho eso, últimamente debo haber ganado algo de resistencia, ya que el sol estaba comenzando a elevarse incluso antes de comenzar a cansarme. Podría tener que despertar un poco más temprano mañana. Aun así, decidí regresar a la escuela.
Cuando regresé al dormitorio, la Princesa acababa de despertar. Todavía medio dormida, ella se sentó en la cama, saliendo de ella lentamente.
“Buenos días… Sylphie,” me saludó ella, estirando sus brazos.
“Sí, buenos días.”
Esa era la señal para que mi insomne amigo de la habitación del lado y yo comenzáramos a vestir a la Princesa. Al principio había tenido problemas con esto; sus ropas eran fundamentalmente diferentes de aquellas a las que estaba acostumbrada, con demasiados botones y encaje. Pero en el último año, la universidad estableció uniformes que estaban bien diseñados, pero que al mismo tiempo eran fáciles de usar, así que ahora era fácil vestir a la Princesa. Todo lo que tenía que hacer era desabotonar su pijama, sacárselo, ponerle su ropa interior y—
“Sylphie, hoy no tengo ganas de usar un sostén.”
Ocasionalmente ella haría peticiones egoístas, pero yo no me quejaba. Como estaban las cosas, yo era básicamente su sirviente. Escuchaba lo que ella decía y me movía de acuerdo a sus deseos. No me importaba—después de todo, ella me había salvado después del Incidente de Desplazamiento, cuando no veía futuro—pero había llegado a entender que solo lo había hecho por su propio beneficio. Ella sacaba ventaja de quien y lo que podía. Aun así, era gracias a la Princesa que yo había sobrevivido hasta ahora, y quería ayudarla tanto como pudiera, considerando lo doloroso que era para ella estar exiliada de su hogar.
Honestamente, no sabía lo que ella pensaba de mí. Yo admiraba su comportamiento amable, pero había comenzado a ver sus verdaderos colores. Ella tenía una sonrisa que encantaba a quien la veía, pero era una falsa. Era una sonrisa con la intención de tranquilizar a la otra persona y guiarla de una forma beneficiosa para ella. La Princesa usaba esa sonrisa frecuentemente. Tal vez todas las sonrisas que había visto de ella fueron falsas. Las veía tan seguido que me causaba dudas.
Aun así, ella me había salvado. Me había tratado como una igual y había estado ahí para mí cuando me sentía dolorosamente sola. Por lo tanto, era una amiga para mí. La segunda que he tenido. Incluso podrían decir que ella era mi mejor amiga. Ella no era como Rudy, pero estaba feliz de tener una amiga así. Ver sus verdaderos colores no me habían hecho odiarla. Ella ahora también estaba sola, y más encima en un país extranjero, y era mi turno de ayudarla.
“Sylphie, ¿qué sucede?”
“Usted se ve más natural cuando no sonríe, Princesa.”
“Vaya… eres la única persona que me ha dicho eso,” dijo ella mientras reía. ¿Esa también era falsa? Por supuesto, incluso si era falsa, no necesariamente significaba que estuviera molesta.
En una nota aparte, la piel de la Princesa era hermosa y suave. No podía compararme con ella, especialmente ahora, toda sudada y cubierta de manchas de lodo de mi trote.
“Muy bien. Ya terminé, Princesa.”
“Gracias. Ahora ve a bañarte antes de comer.”
Regresé a mi habitación como se me ordenó, saqué el balde y usé magia para llenarlo de agua tibia. Este país todavía era frío en esta época del año, así que era genial poder usar magia para estas cosas.
“Fiu…”
Un sostén, ¿eh? La Princesa tenía una gran variedad, y todos eran realmente lindos. La mayoría eran unos que había comprado junto a ella, pero algunos fueron comprados con descuento del Reino de Asura, a través de un lugar llamado la Compañía Remate en Sharia, la cual tenía una vasta cantidad de ropa interior, dentro de otras cosas.
En cambio, mi pecho era plano incluso para una mujer con sangre de elfo. Depresivamente plano. Tan plano que ni siquiera necesitaba un sostén.
“Desearía que se hicieran un poco más grandes…”
La sangre de elfo corría con fuerza en mis venas. Rudy me había introducido al concepto de rasgo genético, pero vamos, ¿por qué no pude tener al menos una antepasada bien dotada? Mi cabello verde original significaba que había sangre demoniaca en mi árbol familiar, y mi madre era mitad gente bestia, así que ella había sido bendecida en el departamento del pecho.
Para ser perfectamente honesta, quería que se hicieran un poco más grandes. Incluso si era solo un poco. Mi cuerpo poco femenino no me había molestado en el pasado, pero podría hacer una diferencia en el futuro. Sería devastador enamorarme de alguien y ser confundida con un hombre.
“Mmm,” suspiré mientras secaba mi cuerpo y me vestía. Por supuesto, estaba usando un sostén. No creía que fuera necesario, pero la Princesa me había ordenado usar uno.
Vertí el agua sucia en un balde en la esquina de la habitación; más tarde la usaría para lavar la ropa. “Muy bien, es hora de volver a esforzarse al máximo.”
Golpeé mis mejillas antes de salir de la habitación.
Las clases eran aburridas. La mayoría de ellas eran acerca de cosas que Rudy ya me había enseñado, y sentarme a escucharlas me hacía profundamente consciente de lo mucho que había sabido él acerca de la magia. Incluso cuando le hacía preguntas acerca de cosas que no estaban en el libro de magia, él respondería rápidamente.
Últimamente estaba tomando muchas clases difíciles acerca de la magia combinada, pero en su mayor parte se resumía en, “Si combinas esta magia y esta magia, ocurre este fenómeno, pero no estamos muy seguros de por qué.” Aparentemente, nadie había descubierto la esencia de cómo funcionaba la magia combinada. Pero Rudy había sabido de ella. Quizás él solo había tenido sus propias teorías, pero las explicaba de una forma que yo pudiera entender, y la mayoría me parecían con más sentido que las explicaciones de los profesores.
“Oye, Sylphie, ¿cuál es el principio operativo detrás de esta magia?”
“Ah, eso… si toma una piedra de una fogata que está caliente y la introduce dentro de una olla, el agua también se calienta, ¿cierto? Es el mismo principio.”
Mientras escuchaba las aburridas lecciones y recordaba las enseñanzas de Rudy, la Princesa ocasionalmente me haría preguntas y yo respondería. Ella era dedicada acerca de sus estudios, incluso si estas cosas no serían de mucha ayuda para ella en su regreso a casa. Ella no solo estaba tratando de sacar buenas notas, sino que estaba tratando de aprender la magia.
La magia combinada era difícil, pero a pesar del hecho de que muchos dentro de nuestro año estaban fallando esta clase, la Princesa se estaba esforzando. Era entrañable ver su pasión. Me gustaban las personas optimistas y apasionadas en sus estudios. Rudy había sido así, y me gustaban las personas que me lo recordaban.
Estaba feliz con mi actual posición mayormente porque yo consideraba a la Princesa una amiga, pero también porque no me molestaba servir a alguien. Para decirlo directamente, me gustaba hacer cosas por otras personas más que hacerlas para mí. La Princesa y mi amiga en ocasiones se veía frustrada por esto, diciéndome que forme mis propias opiniones, y recomendando que encuentre cosas que me guste hacer por mi propio bien. Pero no había nada que de verdad quisiera hacer. Mis padres habían desaparecido durante el Incidente de Desplazamiento, pero ya habían sido encontrados. Más bien, había descubierto que estaban muertos. Si encontraba algo que quisiera hacer, enfocaría toda mi atención en ello. Hasta entonces, estaba feliz de servir a alguien como la Princesa, quien tenía grandes planes y ambiciones.
¿Por ahora? Podrían decir que había algo que yo quería hacer… no, esas no eran las palabras correctas. ¿Cómo debería describirlo? Era una… sensación complicada.
“¡Sylphie, Sylphie!”
“¿Qué sucede, Princesa?”
“La próxima clase es de habilidades prácticas. ¿Qué te tiene tan distraída?”
“Ah, sí. Entiendo.”
El cuerpo estudiantil de esta universidad era diverso. Muchos provenían del Reino de Ranoa, el Ducado de Basherant, y el Ducado de Neris, pero también había humanos, como la Princesa, que venían a estudiar de países alejados del Continente Central. Había gente bestia y elfos del distante Gran Bosque, y demonios del Continente Demoniaco. Aparte de los humanos, muchos de los estudiantes eran de sangre mestiza, así que yo encajaba.
El dormitorio estaba completamente amueblado, y siempre y cuando pudieras pagar la matrícula, tenías aseguradas tus necesidades básicas. Además de eso, podías entrar al Gremio de Magos una vez que te graduaras. Era fácil convertirse en un profesor de magia en una escuela de otro país si eras un miembro del Gremio de Magos y tenías un diploma de la Universidad de Magia.
Eso no era todo. Mientras más años pasaras en la escuela, más clases no relacionadas a la magia podáis tomar. Incluso conseguir un oficio era fácil, lo cual era la razón que hubiera personas que trabajaron como aventureros por mucho tiempo, pero usaban el dinero que habían ganado para matricularse en la universidad tan pronto como se retiraban.
La clase de habilidades prácticas era acerca de usar en serio la magia que habías aprendido, pero concentrada mayormente en las simulaciones de batalla. Tomar esta clase junto a ex aventureros era particularmente interesante. Ellos podrían no tener las mejores notas en las clases teóricas, pero demostraban sus verdaderas habilidades en el campo de batalla. Eran fuertes, directos, y prácticos. Incluso aquellos que estaban acercándose a la mediana edad se comportaban de forma más astuta y se movían más ágilmente que los estudiantes menores que ellos.
Algunos de los estudiantes más jóvenes tenían sus propios movimientos y técnicas originales, pero esa originalidad era lo único interesante en sus habilidades, y no necesariamente los llevaba muy lejos. Los antiguos aventureros eran diferentes. Cada acción que tomaban, incluso las que parecían inútiles o innecesarias a primera vista, los llevaba hacia la victoria.
“Usted es tan fuerte como siempre, Frict-sama. Si no es mucho problema, ¿le importaría darme algún consejo?”
“Te quedas medio paso atrás a la hora de tomar la iniciativa. No puedes presionar a tu oponente si tu ataque no lo alcanza. Acércate,” me instruyó él.
“Entiendo. Si tu oponente piensa que realmente vas a golpearlo, afectará su habilidad para esquivar, incluso solo un poco. ¿Cierto?”
También había aprendido mucho de esta clase.
Frict era el mayor de nuestra clase. Creo que tenía cerca de cuarenta años; no era bueno con las clases de teoría, pero estaba entre los mejores cuando se trataba de simulaciones de práctica. Él usaba una vara larga reforzada con acero, y durante las simulaciones de batalla, recitaría hechizos mientras arremetía rápidamente hacia el frente, pausando ocasionalmente sus encantamientos para golpear a su oponente con su vara o patearlo. Los otros estudiantes lo odiaban por usar ataques físicos incluso aunque supuestamente debíamos estar practicando magia, y lo evitaban en las simulaciones de batalla.
Personalmente, yo no veía el problema. Frict era el único que se tomaba en serio las simulaciones de batalla. Las batallas eran realizadas dentro de un círculo mágico, el cual era grande, pero todavía era una limitación. Dadas las circunstancias, tenía más sentido arremeter hacia tu oponente y golpearlo en vez de dejar de moverte e intercambiar ataques mágicos.
Cuando éramos más jóvenes, Rudy había entrenado como si cada batalla fuera real. Estaba convencida de que ese era el enfoque correcto. Yo quería seguir el ejemplo de Frict, y por eso, frecuentemente lo elegía como oponente durante las simulaciones de batalla.
Por cierto, el objetivo de Frict-sama era convertirse en un profesor de la universidad. Yo admiraba a las personas que sabían lo que querían hacer con su vida.
Una vez que la clase terminó, regresé a proteger a la Princesa. Ella y los otros estaban trabajando activamente para cumplir sus ambiciones, y aunque no entendía completamente lo que sucedía, yo ayudaba en lo posible.
“Hoy nos vamos de compras.”
“Entendido.”
Parecía ser que ella no tenía nada particularmente importante planeado para hoy. Nosotros en ocasiones nos tomábamos un día para relajarnos después de una gran reunión de grupo, aunque tales días eran pocos y cada cierto tiempo, dependiendo completamente de los caprichos de la Princesa. Bueno, llamarlo capricho no era por completo correcto—era algo que ella decidió después de considerar nuestro estado mental.
Viajar hacia un país tan alejado había calado hondo en la salud mental de los seguidores de la princesa. El Asistente de la Princesa tuvo algo parecido a un colapso nervioso, y yo había estado terriblemente triste cuando descubrí que mis dos padres estaban muertos. Los descansos eran para un cambio de ritmo, para asegurarse de que no fuéramos abrumados por la tristeza y terminar siendo inútiles.
“¿Va a ir vestida así?”
“No hay razón para usar ropas costosas cuando es exactamente eso lo que vamos a comprar.”
Normalmente la Princesa y su Asistente se vestían lo mejor posible, pero por alguna razón les eran indiferentes sus atuendos cuando salían de compras. Mientras tanto, solo entrar en la tienda favorita de la Princesa me dejaba increíblemente consciente acerca de cómo nos veíamos para aquellos a nuestro alrededor.
“Vamos, por favor, apresúrate.”
Un puñado de nosotros la acompañó mientras dejábamos la universidad y caminábamos por la calle principal. Atraía la atención de los demás cuando la Princesa, su Caballero, y su Asistente se movían como grupo. La Princesa era hermosa, el Caballero era apuesto, y el Asistente era encantador.
Yo los seguí detrás, pero todavía podía sentir las miradas de todos pegadas a la Princesa. Ella se había vuelto famosa en esta ciudad. Tal como había planeado. Me hacía feliz pensar en que yo había ayudado a eso.
“Oh.” De pronto recordé mi camino de trote de esa mañana. “Si vamos a la tienda de ropa, encontré una buena ruta para llegar ahí. Debería ser un atajo.”
“¿De verdad? Muy bien, entonces escóltanos.”
La Princesa mostró una gran sonrisa. Pensé en ella mientras la guiaba a través del camino que acababa de encontrar esa mañana.
“Ahh, así que de verdad había un camino aquí… No uno muy conveniente considerando lo complejo y estrecho que es, pero tiene su encanto.”
“Considerando lo antiguos que son los edificios, debe ser un remanente de la ciudad de cuando fue construida,” destacó el Caballero mientras miraba a su alrededor.
Sharia era una ciudad antigua. En la actualidad, con la universidad en su centro, la ciudad había desarrollado distritos de tiendas que eran fáciles de encontrar. Pero cuando la ciudad fue construida, no estaba tan bien distribuida. Hace mucho tiempo, cuando el Gremio de Magos tenía un cuartel general aquí, sus calles habían sido intrincadas y complejas. Si bien es parte de Ranoa, Sharia estaba justo en la frontera con Basherant y Neris, y su distribución laberíntica había sido diseñada para disminuir la posibilidad de una invasión extranjera.
“Y yo estaba segura de que no estabas prestando atención en clases, Luke.”
“No, eso solo es algo que escuché de una de las chicas con las que fui en una cita el otro día. Algunas de ellas estaban bien informadas.”
El Caballero estaba reuniendo información de la ciudad de una forma diferente a la mía. No me importaba mucho su método, pero las citas constantes con chicas probablemente eran parte de su propio autocuidado.
“Trata de no jugar tanto como para terminar siendo apuñalado por la espalda.”
“Soy un hombre de la familia Notos. Me aseguro de alejarme de cualquier chica que vaya a causar problemas.”
Un hombre de la familia Notos, ¿eh? Ahora que lo pienso, la sangre Notos también corría por las venas de Rudy, ¿cierto? Él probablemente también era un mujeriego. Recordaba cómo su actitud hacia mí había cambiado cuando se enteró que yo era una chica. Él probablemente seguiría buscando mujeres incluso después de casarse con alguien. Su padre ciertamente lo había hecho. Paul-san solo había tenido dos mujeres, pero eso fue debido a su esposa, Zenith-san, quien era una seguidora de la fe de Millis, la cual insistía en la monogamia.
Me pregunto cuántas parejas pudo haber tenido Paul-san si Zenith-san no hubiera sido una persona de fe. ¿Tres? No, probablemente más de cinco. El Caballero era del mismo linaje Notos, y él odiaba ser restringido, así que probablemente era un rasgo familiar.
Yo no era parte de la fe de Millis, pero si fuera a casarme, quería que mi compañero se concentrara en mí y solo en mí. Aunque a Rudy probablemente no le gustaría eso, así que tendría que ser de mente abierta si nos casábamos. Nunca querría que él creyera que yo estaba siendo autoritaria. Rudy incluso podría romper conmigo, aunque la verdad no creía que lo fuera a hacer. Si traía a otra chica a casa, el mejor curso de acción para mí, como su esposa, sería reconocerla y llevarme bien con ella. Si hubiera más de tres de nosotros, yo actuaría como la mediadora para evitar las peleas—esperen, no, no, no. ¿Esposa? ¿Por qué estaba asumiendo que Rudy y yo nos casaríamos?
“Sylphie, ¿qué sucede?”
“No es nada. Eh, por aquí.” Escapé de mis locos delirios cuando la Princesa me hizo una pregunta. No podía creer lo estúpida que era, soñando con un futuro que nunca llegaría. Mis labios comenzaron a temblar.
“Ah, entonces hacia aquí da. Definitivamente es un atajo,” dijo el Asistente, sorprendido mientras salíamos del callejón. Nuestro destino, la tienda de ropa, estaba justo frente a nosotros.
“En efecto. Este es un gran logro, Sylphie.”
“Jeje.” Me rasqué mi mejilla cuando la Princesa me elogió, y después entramos en la tienda de ropa.
Regresé a mi habitación después de la cena. Cuando fue la hora de dormir, miré hacia la ropa interior repartida sobre mi cama. Un sostén y bragas en conjunto.
“Mmm…”
Más temprano, en la tienda, la Princesa había ido directamente hacia la sección de ropa interior. Entonces, después de una intensa discusión con su Asistente, ellos me compraron ropa interior. Así es. A mí.
“Sylphie, necesitas tener algo de ropa interior sensual, esto para que te sientas confiada y tomes la iniciativa cuando llegue el momento,” me dijo ella. Tal vez ella me había escuchado murmurar esa mañana. Aun así, ¿qué diablos quiso decir con cuando llegue el momento?
Ellos me habían forzado a probarme la ropa en la tienda. Podría sonar arrogante decirlo, pero pensaba que la ropa interior, con esta tela verde pálida y flores de encaje, me quedaba muy bien. Mi cuerpo todavía era tan delgado que podría ser confundido con un chico, así que no podías decir que me veía sensual en ella, pero… tal vez si Rudy me viera, al menos me diría que me veo linda.
“Rudy, ¿eh?”
Repentinamente, recordé lo que había estado pensando durante las clases de esta tarde. Lo que quería hacer.
Tal vez lo que quería era llevarme bien con Rudy. Era gracias a él que mi vida era de esta forma ahora mismo. Quería ser su amiga y devolverle el favor—no, eso no era cierto. No era solo eso. Estos sentimientos de seguro no surgían solamente de la gratitud. Muy probablemente yo… sí, supongo que yo realmente…
“…”
Mi rostro se sonrojó mientras llegaba a esa conclusión. Me lancé hacia la cama como tratando de sacudirme esa sensación y abracé con fuerza una manta. Me enrollé como una pelota, resistiendo la urgencia de rodar.
Sabía lo que quería hacer ahora mismo. Finalmente lo sabía. Pero entonces, me di cuenta de algo. Cuando lo hice, apreté con fuerza mi quijada.
“¿Qué debería hacer…?”
Cerré mis ojos después de sacar esas palabras.
Esa noche no dormí muy bien.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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