Puerto del Viento




Capítulo 1: Puerto del Viento
Mi nombre es Rudeus Greyrat, y soy un niño apuesto que acaba de celebrar su décimo primer cumpleaños hace solo unos días. Como un mago hábil, he ganado cierta reputación por mi habilidad de usar magia sin recitar encantamientos y mi forma única de mezclar los diferentes elementos.
Hace un año, estuve envuelto en un desastre mágico y fui teletransportado al Continente Demoniaco. Mi hogar estaba exactamente en el lado opuesto del mapa, en la Región de Fittoa del Reino de Asura, lo cual significaba que prácticamente tenía que atravesar el mundo para regresar.
Me convertí en un aventurero para ganar dinero mientras comenzaba la larga travesía a casa. Durante el último año, he atravesado satisfactoriamente el Continente Demoniaco.
El Puerto del Viento, la única ciudad portuaria del Continente Demoniaco, era un paisaje urbano de colinas pronunciadas. Desde la entrada, tenías una vista amplia de toda la ciudad. La mayoría de las casas estaban fabricadas con barro y piedra, igual que el típico estilo del continente, pero había algunas casas de madera por aquí y por allá. En el borde de la ciudad estaba el puerto. Ahí, en vez de la entrada principal, era donde la mayoría del bullicio tomaba lugar y los comerciantes colocaban sus tiendas.
Era una ciudad con un aire único, diferente de las demás que había visto antes. Más allá del puerto, al otro lado de la ciudad, el mar se extendía hasta donde la vista alcanzaba a ver. ¿Cuándo fue la última vez que vi el océano? Probablemente cuando asistía a una secundaria en la costa.
Este mundo era diferente al nuestro, pero el mar no lo era. Era del mismo azul, tenía el mismo sonido de las olas al chocar, y aves que se veían iguales a las gaviotas. Incluso había barcos de vela. Era la primera vez que veía uno con mis propios ojos. Los veía ocasionalmente en las películas, pero verlos en persona —hechos de madera con sus velas desplegadas, surcando las aguas— hacía que mi corazón latiera como si todavía fuera un muchacho.
Debe haber algún mecanismo en este mundo que le permite a un barco de vela navegar contra el viento. De hecho, considerando el mundo en el que me encontraba, quizá se impulsaban a sí mismos hacia el frente usando magia de viento.
“¡Miren!”
En el momento que llegamos a la ciudad, la chica de cabello carmesí montando el lagarto junto a mí de pronto saltó. Su nombre era Eris Boreas Greyrat. Ella era la nieta de Sauros, el Señor Feudal de la Región de Fittoa del Reino de Asura, y además mi alumna cuando trabajaba como su tutor en su casa. Cuando nos conocimos ella era una mocosa feroz y malcriada, pero recientemente se había vuelto más flexible —lo suficiente para escuchar lo que las demás personas tenían que decir. Ella había sido teletransportada junto a mí, por lo que yo tenía que asegurarme de llevarla sana y salva de regreso a casa.
“¡Mira, Rudeus! ¡El océano!” Las palabras fluidas que salieron de sus labios fueron en la lengua del Dios Demonio. Yo había destacado la importancia de hablarla todo el tiempo; Ruijerd y yo también hablábamos en la lengua del Dios Demonio tanto como nos era posible. Como resultado, las habilidades lingüísticas de Eris se habían incrementado dramáticamente durante el último tiempo. Era como yo había sospechado: la forma más rápida de mejorar en una lengua extranjera era usarla tanto como fuera posible. Sin embargo, Eris no podía leer ni escribir en el lenguaje en lo absoluto. No era un lenguaje tan difícil, pero tampoco era algo que podía ser dominado en un solo año.
Por otro lado, yo no le había enseñado nada de magia desde que llegamos al Continente Demoniaco. Así que ella no solo no podía lanzar hechizos sin recitarlos, sino que probablemente además había olvidado los propios encantamientos.
“¡Eris, espera! ¿A dónde vas? ¡Ni siquiera hemos decidido dónde pasaremos la noche!”
Eris se detuvo de golpe cuando le hablé. Esta era la tercera vez que habíamos tenido este intercambio de palabras desde que llegamos al Continente Demoniaco. La primera vez, ella se perdió; la segunda, ella se metió en una pelea en una esquina. No iba a permitir un tercer incidente.
“¡Ah, sí! ¡Me volveré a perder si primero no nos decidimos por una posada!” gritó ella de vuelta hacia nosotros, mirando constantemente hacia el mar.
Ahora que lo pienso, esta probablemente era la primera vez que ella había visto algo así. Había algunos ríos cerca de Fittoa, y aparentemente Sauros la llevaba ahí en sus días libres y la dejaba jugar en el agua. Lamentablemente, yo nunca fui con ellos, así que no tenía ni idea de cuánto sabía ella acerca de masas de agua.
“¿Podemos nadar?”
Ladeé mi cabeza ante sus palabras. “¿Quieres nadar en el puerto?”
“¡Sí!”
Quería ver lo sensual que se había vuelto su cuerpo ahora que ella tenía trece años, pero era un deseo destinado a quedar sin cumplir. Principalmente porque faltaba un componente importante en esta ecuación.
“No tienes un traje de baño, ¿o sí?”
“¿Qué diablos es un traje de baño? ¡No necesito uno!”
Su respuesta fue tan impactante que no pude ocultar mi confusión. Qué diablos es un traje de baño, no necesito uno, eso dijo ella. ¿Entonces iba a nadar totalmente desnuda…? No, no, no podía ser así. Muy probablemente ella se refería a nadar en su ropa interior. Me la imaginé vestida con nada más que su ropa interior, con el agua cayendo sobre ella. La tela mojada se pegaría a su cuerpo, y a través del material transparente yo sería capaz de ver el color de su piel, como también las ligeras protuberancias en su pecho.
¿Por qué nunca fui con ellos cuando ella iba a jugar en el agua en Fittoa? Ah, sí, porque estaba ocupado. Yo estaba ocupado con algo incluso en mis días libres. Aun así, debí haber ido con ella al menos una vez.
No, este no era el momento para pensar en eso. Necesitaba concentrarme en la ciudad ante mí. Vivir en el presente. ¡Así es, vivir en el presente! ¡Genial, el océano!
“No, no deberías nadar en este océano.” Una voz intervino desde atrás como un balde de agua fría.
Cuando miré hacia atrás, Ruijerd estaba sentado ahí con su cabeza calva y una cicatriz atravesando su rostro, igual que un yakuza. Su nombre completo era Ruijerd Superdia. Él era un demonio, uno que amaba a los niños y que había decidido escoltarnos desde un comienzo, cuando estábamos tan perdidos que no podíamos diferenciar donde era arriba de donde era abajo. Ahora que estaba calvo, era imposible saber que él tenía el infame cabello verde esmeralda de la raza Superd. En este mundo, los demonios con el cabello verde esmeralda eran considerados como un símbolo de terror. Ruijerd se había cortado su cabello por nuestro bien. Devolverle el honor al nombre de su gente solo era una forma de poder retribuir mi deuda con él.
“Hay demasiados monstruos ahí dentro.”
Una joya roja incrustada en la frente de Ruijerd le proporcionaba un sexto sentido. Funcionaba como un radar que podía detectar la presencia de cada ser vivo dentro de un radio de varios cientos de metros desde su dueño. Con una habilidad tan conveniente, era fácil pensar que podríamos detectar a todas esas criaturas en el océano, pero tal vez no era tan todopoderosa como yo creía. Quizás esas profundidades turbias eran impenetrables.
Nah. Aun así, deberíamos ser capaces de nadar un poquito, ¿cierto? Nadar en el puerto puede ser demasiado peligroso, pero yo al menos podía usar magia de tierra en una playa cercana para crear nuestra propia piscina.
No… aún existía la posibilidad de que pudiera ser peligroso. Ahí afuera había bestias con grandes poderes. Algunas de ellas podrían ser capaces de saltar sobre mi barrera. Podría ser un evento sensual si fuera un pulpo, pero si fuera un tiburón, estaríamos en una representación en la vida real de la película Tiburón.
No había ni que pensarlo. Probablemente lo mejor era rendirnos con la idea de nadar en el océano. A decir verdad, no había nada más que pudiéramos hacer. “Esta vez no podremos nadar. Vamos a buscar una posada y luego hacia el Gremio de Aventureros.”
“Bueno…” Eris se veía decaída.
Hmm. Yo todavía estaba muy interesado de ver cuán tonificado estaba su cuerpo. No habíamos tenido la oportunidad de ver el crecimiento del otro durante el último año. Era difícil ver algo a través de su ropa, pero quizá, si estábamos en una playa abierta, podría ver un poco más. Sí, eso es, hagámoslo.
“Incluso si no podemos entrar al agua, al menos podríamos jugar en la playa, ¿cierto?”
“¿La playa?”
“Hay algo llamado arena junto al océano. A esa arena en el borde del agua que se extiende bastante lejos se le llama playa,” expliqué.
“¿Y qué parte de eso se supone que es divertido?” preguntó Eris.
“En la playa, puedes lanzarte agua sobre ti misma y…”
“Rudeus, de nuevo tienes esa mirada extraña en tu rostro.”
“Ugh.” Aparentemente, mis expresiones cambiaban con demasiada facilidad para igualar mis emociones.
Mientras trataba de quitar la mirada pervertida de mi rostro, Eris giró su vista hacia el océano y sonrió. “¡Pero suena interesante! ¡Hagámoslo después!” Ella saltó felizmente y se disparó hacia el aire, para luego regresar al lagarto. Fue un salto increíble. El solo sonido de su despegue me hizo saltar —fue como un pequeño sonido de golpe. Ella sí que había tonificado sus piernas y su parte inferior. Ahora mismo eso ciertamente complementaba su contextura, pero tenía la sensación de que ella se volvería incluso más fornida y musculosa en el futuro, y eso me preocupaba un poco.
Una vez que elegimos nuestra posada y nos subimos sobre nuestro lagarto, nos dirigimos directamente hacia el Gremio de Aventureros. Una multitud diversa de aventureros caminaba a través del Gremio de Aventureros del Puerto del Viento. No era una vista inusual, pero parecía que esta vez había presente un número considerable de humanos. Una vez que cruzáramos hacia el Continente de Millis, sus números de seguro se incrementarían exponencialmente.
Había una mirada de inseguridad en el rostro de Ruijerd mientras yo iba a revisar el tablón de anuncios, tal como siempre lo hacía. “Creí que íbamos a cruzar el océano de inmediato…”
“Solo estoy mirando. De todas formas, oí que en el Continente de Millis puedes ganar más.”
Podías ganar más en el Continente de Millis porque la moneda era diferente. La moneda del Continente de Millis estaba dividida en seis categorías; el dólar real, el dólar general, las monedas de oro, las monedas de plata, las monedas grandes de cobre, y las monedas de cobre. Comparando esto a la moneda más baja del Continente Demoniaco, la cual era la moneda de piedra:
1 dólar real = 50,000 monedas de piedra.
1 dólar general = 10,000 monedas de piedra.
1 moneda de oro = 5,000 monedas de piedra.
1 moneda de plata = 1,000 monedas de piedra.
1 moneda grande de cobre = 100 monedas de piedra.
1 moneda de cobre = 10 monedas de piedra.
Una misión de rango B en el Continente Demoniaco te proporcionaba alrededor de cinco a diez monedas de chatarra. Eso equivalía a 150-200 monedas de piedra. Si en las misiones de rango B del Continente de Millis daban —digamos— cinco monedas grandes de cobre, eso sería 1,500 monedas de piedra. Era diez veces más. Claramente era mejor ganar dinero en el Continente de Millis.
Dicho eso, si teníamos algo de tiempo libre antes de la salida de nuestro barco, entonces probablemente tomaríamos alguno de estos trabajos. Nosotros generalmente tomábamos misiones de rango B. Las misiones clasificadas como A y S no solo eran peligrosas, sino que la mayoría de ellas necesitaban más de una semana para ser completadas. Si queríamos un ingreso diario consistente, entonces los trabajos de rango B eran nuestra mejor opción. También era por eso que no tenía ninguna intención de subir nuestro rango de grupo al S, porque significaría ya no ser capaces de aceptar misiones de rango B.
De hecho, como un grupo de rango A, podías seguir tomando misiones de rango S, así que al principio me cuestioné el hecho de que siquiera hubiera un rango S dentro del sistema de rangos. Cuando le pregunté al respecto a alguien del personal del gremio, me dijo que existían beneficios especiales si ascendías al rango S. No pregunté más allá, pero supuse que significaba que daba mayores descuentos en hospedaje, la obtención de trabajos mejores, o asegurar que ellos hicieran la vista gorda sobre algunos comportamientos ilegales del grupo. Algo así.
Aquellos que se beneficiaban más de esto eran principalmente los aventureros que se adentraban en los laberintos. Nuestro grupo no tenía tales planes. Era peligroso y tomaba varios días terminar tal travesía. Nuestras misiones eran principalmente de rango B, y no teníamos deseos de subir al rango S en un futuro cercano.
Eris, por supuesto, no estaba de acuerdo con eso.
Dejando eso de lado, nosotros éramos aventureros principalmente interesados en ganar dinero, así que, si ir hacia el Continente de Millis era la forma más rápida de hacerlo, abordar un barco inmediatamente era nuestra prioridad.
“Por cierto, ¿de dónde salen los barcos?” pregunté.
“Del puerto, por supuesto.”
“Sí, pero ¿de qué parte del puerto?”
“Pregúntale a alguien,” dijo Ruijerd.
“Sí, señor.”
Caminé hacia el mostrador. Detrás había una mujer humana. De hecho, la mayoría del personal tendían a ser mujeres, y por alguna razón tendían a ser generosamente bien dotadas, probablemente por propósitos estéticos.
“Me gustaría ir hacia el Continente de Millis,” le expliqué. “¿Usted sabe lo que debería hacer para llegar ahí?”
“Por favor, dirige esas preguntas hacia el punto de control.”
“¿Punto de control?”
“Una vez que abordes un barco, estarás más allá de los límites de nuestro país.”
En otras palabras, el gremio no tenía jurisdicción sobre los viajes internacionales, así que su personal no tenía la responsabilidad de guiarme en esos asuntos. Hmm. En ese caso, era la hora de dirigirnos hacia el punto de control. En ese momento, justo cuando estaba a punto de pedir una explicación más detallada…
“¡Oye, tú!”
Una voz ruidosa hizo eco a través de la habitación. Cuando miré hacia atrás, Eris había golpeado a un hombre humano. Parecía que nuestra ojiva nuclear se estaba sintiendo particularmente explosiva el día de hoy.
“¿¡Quién diablos eres y dónde crees que estabas tocando!?”
“¡F-fue un accidente! ¿Quién demonios querría tocar un trasero como el tuyo?”
“¡No me importa si fue o no un accidente! ¡Tu disculpa no lo fue!” Eris había mejorado mucho en la lengua del Dios Demonio. A medida que mejoraba, ella se metía en peleas con más frecuencia. Al final, claramente no era algo bueno que ella entendiera lo que la otra parte estaba diciendo.
“¡Gajajaja! ¿¡Qué pasa!? ¿¡Una pelea!?”
“¡Vamos, tú puedes!”
“¡Vamos, no dejes que una niña patee tu trasero!”
Las peleas entre miembros del gremio eran un acontecimiento tan rutinario que el gremio ni siquiera se molestaba en involucrarse. De hecho, parte del personal incluso participaba realizando apuestas.
“¡Te aplastaré bajo la suela de mi zapato!”
“L-lo siento, admito la derrota. ¡Por favor, suéltame, no agarres mi pierna, detenteeeee!”
Mientras yo estaba distraído, Eris había lanzado al hombre hacia el suelo. Últimamente, ella se había vuelto una experta en poner contra las cuerdas a una persona. Ella golpearía sin aviso y reduciría a su oponente con una precisión increíble. Durante el tiempo que pasé preguntándome qué pudo haberla enojado, ella ya había puesto su pie con firmeza sobre el punto débil del oponente. Esos aventureros de rango C no eran rivales para ella.
Ruijerd siempre intervendría cada vez que sus peleas alcanzaban un cierto punto. “Detente,” dijo él.
“¡Apártate, no voy a detenerme!”
“Ganaste,” dijo Ruijerd. “Ya déjalo.”
El mismo acto de siempre. Yo en realidad no podía detenerla. Principalmente porque mi forma de detenerla era abrazarla desde atrás, después de lo cual mis manos se moverían por voluntad propia, encontrando un lugar inapropiado para manosear, y entonces mi vida sería la que estaría en peligro.
Alguien gritó, “¡Un sujeto calvo y una chica feroz de cabello rojo…! ¿Acaso ustedes son Fin del Camino?”
El silencio descendió sobre el vestíbulo, y entonces:
“Fin del Camino… ¿Hablas de ese demonio de la raza Superd…?”
“¡Idiota! Hablo del nombre de grupo. ¡Esos impostores de los que han hablado últimamente los rumores!”
“También he oído rumores del real.”
¿Oh?
“Oí que son brutales, pero que él es un sujeto de buen corazón.”
“¿Entonces es brutal pero amable? Vamos, esa es una contradicción.”
“No, quise decir que no todos ellos son brutales.”
El gremio terminó lleno de murmullos en voz baja.
Esta era la primera vez que habíamos experimentado algo como esto. Aparentemente, nuestro grupo se había vuelto bastante famoso. Supongo que al final no teníamos que esparcir el nombre de Ruijerd por aquí.
“Después de todo, ellos son un grupo de rango A de solo tres personas.”
“Sí, eso es increíble. Ya sean el real o no, tienen que ser ellos.”
“La Perra Iracunda Eris y el Perro Guardián Ruijerd, ¿cierto?”
¡Ellos tenían apodos! Conque Perra Iracunda y Perro Guardián. Me pregunto por qué ambos eran perros. Además, ¿eso en qué clase de perro me convertía? Intenté imaginar esto por un minuto. Ciertamente no era un perro de batalla. Yo no había hecho nada lo suficientemente destacable para ganarme ese apodo, y tampoco sonaba bien. Si tuviera que darme un apodo, probablemente sería algo como Perro de Crema —ya saben, del tipo que le gusta ver salir eso de las mujeres.
Yo había actuado como el líder del grupo durante el último año. Así que quizás era un nombre más intelectual, como Perro Fiel.
“¡Entonces ese pequeño enano de ahí debe ser el Domador de Perros Ruijerd!”
“Oí que el Domador de Perros es el peor de todos.”
“Sí, todo lo que él ha hecho son cosas malas.”
¡¡No puedo creerlo!!
¡No solo el apodo era diferente del que había imaginado, sino que ellos ni siquiera recordaban mi nombre! No, esperen, pero era verdad que yo usaba el nombre de Ruijerd todo el tiempo, ¿cierto? Aun así, cada vez que yo hacía algo bueno, siempre proclamaría, “¡Mi nombre es Ruijerd de Fin del Camino, y no lo olviden!” Mientras tanto, cada vez que hacía algo malo, gritaría con fuerza, “¡Mi nombre es Rudeus, muajajaja!” Así que ellos no deberían haber confundido los dos…
Hmm. Después de todo un año de trabajo arduo, era un poco desconcertante que las personas recordaran el nombre de todos los demás, menos el mío. Como sea. Parece que yo tenía una imagen negativa, pero al menos las personas no estaban usando mi nombre real. Además, Domador de Perros no era un apodo tan malo. Amaría poner un collar alrededor del cuello de Eris y ser capaz de sacarla a pasear.
“Pero él es bastante pequeño.”
“¡Apuesto a que también es pequeño ahí abajo, ya que es un niño!”
“¡Oye, oye! ¡Comienza a llamarlo pequeño y soltará a sus perros para que vayan por ti!”
“¡Gajajaja!”
Antes de entender lo que estaba pasando, todos ellos se estaban riendo de mí por algo completamente sin sentido. Qué mal para ellos. Yo estaba en crecimiento (y de muy buena forma, debo agregar), así que, sí, por ahora puede ser solo un poco más grande que un brote de bambú. Pero no estaba lejos el día en el cual se convertiría en un árbol magnífico y robusto.
Ah, olviden eso. Si se seguían riendo de nosotros por esto, Eris regresaría a su modo ira demoniaca… o eso pensé. En cambio, ella comenzó a lanzar miradas hacia mí con sus mejillas brillando de un rojo intenso. Aww, qué adorable.
“Eris, ¿qué pasa?”
“¡N-nada!”
Jejeje. Si estás tan interesada, ¿entonces por qué no das un vistazo mientras me doy una ducha esta noche? No te preocupes, yo le explicaré todo a Ruijerd. Si quieres, incluso podemos ducharnos juntos. Por supuesto, una mano, una pierna, el cuerpo, o incluso una lengua podrían ser parte del proceso…
En fin, suficiente de juegos. Era la hora de ir hacia el punto de control. Me iría de aquí con cada gota de dignidad que se esperaría de un Domador de Perros.
“¡Soldado Eris, Soldado Ruijerdoria! ¡Es hora de irnos!”[1]
“¿Por qué cambiaste mi nombre de esa forma…?”
“¡Hmph!”
Nos marchamos con la atención de la mayoría del gremio sobre nosotros.
Llegamos al punto de control. La ciudad estaba ubicada en el Continente Demoniaco, pero el barco que queríamos abordar nos llevaría hacia el País Sagrado de Millis. Si portabas alguna clase de equipaje, tendrías que pagar impuestos, y entrar en el propio país también costaría dinero. Esto era ya sea para prevenir el crimen o simplemente como una oportunidad de ganar dinero. Dejando mi curiosidad de lado, pagaríamos si ellos decían que debíamos hacerlo.
“En nuestro grupo somos dos humanos y un demonio. ¿Cuánto nos costaría?”
“Dos humanos serían cinco monedas de hierro. ¿Cuál es la tribu del demonio?”
“Superd.”
El oficial del punto de control inmediatamente dirigió su vista hacia Ruijerd. Cuando se dio cuenta de que él era calvo, dejó salir un suspiro de alivio, como si les incomodara el solo escuchar esa palabra. “Serán doscientas monedas de mineral verde por el Superd.”
“¿¡D-doscientas!?” Ahora era mi turno de estar sorprendido. “¿¡P-por qué cuesta tanto!?”
“Estoy seguro de que ya sabes la respuesta.”
¡Por supuesto que lo sabía! Había viajado con Ruijerd durante el último año, ¿cómo no lo sabría? Existía tal resentimiento hacia la Tribu Superd que todos sus miembros eran perseguidos infundadamente. Aun así, esta tarifa era demasiado alta.
“Pero ¿por qué una suma tan increíblemente alta?”
“No me preguntes. Pregúntale a la persona que lo decidió.”
Presioné un poco. “Bueno, ¿por qué crees tú que es tan alta?”
“Eh, bueno, estoy seguro de que es para prevenir el terrorismo, en caso de que alguien traiga alguno como un esclavo y lo libere en el Continente de Millis.” Al menos, esa era su interpretación. En otras palabras, ellos estaban tratando a los Superd como si fueran una bomba de tiempo en marcha.
“Ustedes son esos sujetos, Fin del Camino, ¿cierto? El falso Superd. Cuando aborden, revisarán de qué raza secundaria son. No se hagan problemas y desperdicien doscientas monedas de mineral verde aquí cuando ellos de todas formas lo descubrirán.”
Las palabras de advertencia del oficial eran una ayuda disfrazada. Esto significaba que no seríamos capaces de pretender que Ruijerd era de la Tribu Migurd, ya que de todas formas seríamos descubiertos.
“Si mientes acerca de tu tribu, no tienes que pagar una multa, ¿o sí?”
“Es casi la misma cantidad que desperdiciarías si mientes en primer lugar.” En otras palabras, estaríamos bien siempre y cuando pagáramos el dinero como nos dijo. En efecto, el poder del dinero era impresionante.
El sol ya se estaba ocultando para el momento que nos fuimos del punto de control. Decidimos regresar a la posada y comer. Teníamos disponible la gastronomía marítima única de la ciudad portuaria. El platillo principal era del tamaño de un puño, cocido con arroz de vino y con una pizca de mantequilla de ajo. Era delicioso, y fácilmente la mejor comida que había tenido desde que llegamos al Continente Demoniaco.
“¡Esto está demasiado bueno!” dijo felizmente Eris mientras masticaba, y con sus mejillas llenas de comida.
Durante este último año, ella se había olvidado completamente de los modales en la mesa del Reino de Asura. Ella cortaba su comida con el cuchillo en su mano derecha, y luego la apuñalaba y llevaba directamente hacia su boca. Al menos no estaba comiendo con sus manos, pero no había nada elegante o refinado en eso. Edna, su tutora de modales, de seguro estaría llorando si viera a Eris ahora mismo. Esto también era mi responsabilidad.
“¡Eris, tus modales en la mesa son horribles!”
Masticar, masticar. “¿A quién diablos le importan los modales?”
En comparación, los modales de Ruijerd eran mucho mejores, a pesar de que tampoco tenían elegancia. Él ni siquiera usaba su cuchillo, sino que usaba su tenedor tanto para cortar la comida como también para comérsela. Él atravesaba el pescado con su tenedor con tanta facilidad que parecía hecho de mantequilla. Sin duda las habilidades de un experto.
“Bueno, entiendo que todavía estamos en medio de nuestra comida, pero vamos a comenzar con nuestra reunión estratégica.”
“Rudeus, hablar durante una comida es de mala educación,” dijo Eris, de pronto mostrando en su rostro la expresión de una dama refinada.
Comenzamos nuestra reunión una vez que nuestra comida terminó y nuestros estómagos estaban llenos.
“Cruzar el mar nos va a costar doscientas monedas de mineral verde. Es un precio ridículo.”
“Lo siento. Es mi culpa.” El rostro de Ruijerd se oscureció.
Incluso yo nunca imaginé que costaría tanto. Francamente, había subestimado por completo la tarifa. Pensaba que ganar un poco de dinero por el camino nos permitiría cruzar el océano sin ningún problema. En realidad, eran cinco monedas de hierro para los humanos. Incluso las otras tribus demoniacas solo pagarían una o dos monedas de mineral verde como mucho. Solo la tarifa para la Tribu Superd era anormalmente alta.
“Ya, ya, no digas esas cosas, Papá.”
“No soy tu padre.”
“Lo sé,” dije. “Fue una broma.”
Dejando eso de lado, doscientas monedas no era una suma de dinero ordinaria. Incluso si le dábamos prioridad a tomar trabajos de rangos S y A, nos tomaría años ahorrar tanto. Parece que el Continente de Millis de verdad no quería que ningún Superd cruzara sus fronteras.
“Estamos en una encrucijada. No podemos dejar atrás a Ruijerd.”
Dejar atrás a Ruijerd sería la forma más rápida de cruzar. Nosotros dos en este momento éramos bastante experimentados, así que podríamos continuar nuestro viaje incluso sin él. Dicho eso, yo no tenía ninguna intención de hacer eso. Ruijerd iba a estar a nuestro lado hasta que nuestro viaje concluyera. Después de todo, nuestra amistad era inquebrantable y eterna. “Por supuesto que no te dejaremos atrás.”
“¿Entonces qué vamos a hacer?”
“Tenemos… tres opciones,” dije, levantando el mismo número de dedos. Siempre había tres opciones para todo. Una era seguir adelante, otra era regresar, y por último estaba quedarnos donde estábamos.
“Ah.”
“Increíble, ¿tenemos tres opciones para elegir?” preguntó Eris.
“¡Jeje!” me reí.
Ahora esperen un poco, pensé. Todavía no las he pensado muy bien. Veamos…
“La primera opción es un enfoque directo: nos quedamos aquí, ganamos dinero, y viajamos al Continente de Millis pagando la tarifa.”
“Pero si hacemos eso…”
“Sí, nos tomará demasiado tiempo,” estuve de acuerdo.
Si le dábamos prioridad a ganar dinero, podríamos ser capaces de ahorrar el dinero requerido dentro de un año. Sin embargo, no había garantía de que nada malo nos sucediera, como por ejemplo perder nuestra bolsa de dinero.
“La segunda opción: entramos en un laberinto y obtenemos un cristal mágico o un objeto mágico. Esto sería una tarea ardua, pero podríamos ser capaces de conseguir el dinero que necesitamos en una sola misión.” Un cristal mágico alcanzaría un alto precio. No podía decir exactamente cuánto, pero si se lo entregábamos al oficial del punto de control, él incluso podría dejar pasar a un Superd.
“¡Un laberinto! ¡Me gusta cómo suena! ¡Hagámoslo!”
“No.” Ruijerd rechazó ese plan inmediatamente.
“¿¡Por qué no!?”
Ruijerd podía detectar fácilmente a los seres vivos con su sexto sentido, pero las trampas dentro del laberinto probablemente eran un asunto diferente.
“Yo realmente quiero ir,” dijo Eris, haciendo un puchero.
“Es una opción, pero una que preferiría no tomar.”
Probablemente estaríamos bien si avanzábamos con precaución, pero ya que yo era bastante descuidado a la hora de tomar decisiones, seguramente daríamos un paso en falso fatal en algún momento. Parecía prudente hacerles caso a las palabras de Ruijerd en este asunto.
“La tercera opción: encontramos a un contrabandista en esta ciudad que nos pueda llevar.”
“¿Un contrabandista? ¿Qué diablos es eso?”
“Cuando se habla de fronteras entre países, usualmente tienes que pagar impuestos para pasar cosas a través de ellas. Es por eso que se nos pidió una tarifa. Si eres un comerciante, muy probablemente tienes que pagar impuestos por tus bienes, ¿cierto?”
“No lo sé. ¿Es así?”
“Sí, es así,” respondí. De otra forma, no tendría caso cobrar una tarifa más alta basado en la raza de una persona. “Y probablemente hay objetos que cuestan una cantidad descabellada en cuanto a impuestos. Así que debería haber alguien aquí que haga ese trabajo por un precio más bajo, como también transportar bienes ilegales.” Bueno, tal vez no había. Pero si había alguien, entonces de seguro podríamos hacer que nos llevara por un precio mucho más bajo que doscientas monedas de mineral verde. Claramente pasaba algo con la tarifa en el punto de control. El oficial nos dijo que no seríamos castigados incluso si mentíamos acerca de la tribu de Ruijerd.
En fin, acababa de aprender de la forma difícil que el camino más fácil era el que estaba repleto de trampas. Si bien estaba considerando eso como una opción potencial, de ser posible quería evitar hacer cualquier cosa ilegal. Por el momento, las tres opciones a las que había llegado eran:
El enfoque directo de ganar dinero y pagar la tarifa.
Ganar dinero en grande explorando un laberinto.
Hacer un trato con un contrabandista.
Ninguna de ellas era particularmente buena. Ah, es cierto, había una más. Podía vender mi vara, Aqua Heartia. Tenía un cristal mágico enorme y era una obra maestra del Reino de Asura. Eso al menos nos conseguiría suficiente dinero para que un miembro de la raza Superd cruce el océano.
Dejando de lado los pros y los contras, de ser posible no quería venderla. Era un preciado regalo de cumpleaños de parte de Eris, y estaba haciendo buen uso de ella. Eris y Ruijerd de seguro no me dejarían hacer eso sin decir nada.
Esa noche recibí un mensaje divino.
El Dios Humano me dijo, “Compra algo de comida en un puesto a un lado de la calle y revisa los callejones solo.”
Suena a que será una verdadera molestia. Pero ya que no tengo ninguna otra opción, intentaré ser optimista y lo haré.
“¿Entonces lo harás porque no tienes ninguna otra opción?”
Nah, ya sé lo que va a pasar ya que mencionaste las palabras “comida” y “callejón”.
“¿En serio?”
Sí, es bastante cliché, ¿sabes? Déjame adivinar, voy a encontrar a una niña hambrienta que se perdió. Y ella va a estar frente a un sujeto extraño tratando de llevársela. ¿Acerté?
“Tienes toda la razón. ¡Increíble!”
Luego esa niña resultará ser la nieta del líder del Gremio de Navegantes o algo así, ¿no?
“Jejeje. Guardaré la sorpresa para mañana.”
¿Qué sorpresa? No ha habido ninguna sorpresa agradable todo este tiempo. ¡Y oye! ¿Qué demonios? Ha pasado un año completo desde que hiciste esto. ¡Incluso pensé que nunca más tendría que volver a ver tu rostro!
“Ah, verás, la última vez mi consejo no te ayudó mucho, ¿o sí? Así que me costó un poco volver a dar la cara.”
¡Ah! Entonces supongo que el Dios Humano después de todo siente algo de vergüenza. Pero no te hagas la idea equivocada, ¿bien? La última vez fue mi culpa. Dicho eso, ¿cuál era la opción correcta que debí haber elegido?
“Bueno, si quieres usar el término correcto, eso depende de ti. La opción normal habría sido entregar a esos sujetos a los guardias, y como resultado fortalecer tu amistad con Ruijerd.”
¿Qué? ¿Me estás diciendo que la solución era así de simple?
“Así es. Nunca imaginé que los convertirías en tus aliados y atraerías la atención de esos debiluchos manipuladores del Gremio de Aventureros. Fue bastante divertido de observar.”
Sí, y yo no me divertí en lo más mínimo.
“Pero gracias a eso, lograste llegar así de lejos en solo un año.”
¿Entonces estás diciendo que el fin justifica los medios?
“El resultado es lo único que importa.”
Tch, no me gusta cómo suena eso.
“Así que no te gusta. Bueno, eso depende de ti. En fin, pareces estar de muy mal humor, así que me voy.”
¡Espera un segundo! Hay una cosa que quiero confirmar.
“¿Y eso es?”
Si no pienso demasiado en seguir el consejo que me diste, ¿eso significa que las cosas saldrán bien?
“Es más entretenido para mí si lo terminas pensando demasiado.”
¡Ajá! ¡Así que se trata de eso! Ese es tu juego. Ahora lo entiendo. Gracias por el consejo. La próxima vez no seré tan entretenido para ti.
“Jeje. También estaré ansioso de ver eso.”
Sí, sí, sí. Por supuesto que será así.
Mi consciencia se desvaneció mientras esas palabras finales hacían eco dentro de mi cabeza.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
Sé la primera persona en dejar una nota sobre el capítulo.