Descanso
Capítulo 8: Descanso
Habían pasado tres días desde la batalla. Los heridos fueron sanados, y la paz había regresado a la aldea Superd. Durante esos tres días, nosotros habíamos descansado, pero también permanecido en guardia por cualquier otro enemigo. No estábamos haciendo nada, pero nada destacable ocurrió.
Esos fueron unos días realmente pacíficos y tranquilos. Zanoba estaba tan cansado que durmió más de la mitad del tiempo. Estaba preocupado de que estuviese gravemente herido, pero los doctores dijeron que solo era un dolor muscular común y corriente. Él dijo que era el primer dolor muscular que había experimentado en toda su vida y no dudó en recitar sus últimas palabras: “Se siente como si mi cuerpo fuera a caerse a pedazos… Julie, voy a morir pronto, pero te he enseñado todo lo que sé. Espero que tengas una vida feliz.”
Julie lloró, pero asintió con determinación en sus ojos. Fue un poco divertido.
Incluso terminé acercándome corriendo, agarrando su mano, y diciendo, “Zanoba, yo completaré la muñeca autónoma, lo prometo. ¡Lo juro por dios! Déjalo en mis manos. Permite que este poder divino sea un nutriente satisfactorio, dándole a quien ha perdido su fuerza la fuerza para levantarse una vez más. Sanación.”
Inmediatamente después de eso, Zanoba se puso de pie, viéndose milagrosamente recuperado, y empezó a trabajar en la reparación de la Mark I. Julie quedó boquiabierta —pobrecita.
Una vez que llegó a la aldea, Atofe estuvo relativamente tranquila. Antes de darme cuenta, ella había obligado a los aldeanos a construirle un trono de madera y estaba educando a los guerreros. No era nada importante. Incluso Eris se unió.
Sandor parecía estar un poco avergonzado por el comportamiento de Atofe, pero de vez en cuando, su rostro se ensombrecía un poco. Por supuesto, él debe haber estado pensando en Alek. Yo le pregunté si debía devolverle la Hoja del Rey Dragón, pero él la desestimó como una herramienta de guerra y me dijo que hiciera con ella lo que quisiera.
Bueno, después de una conversación como esa, no sentía muchas ganas de tomarla. Yo no era quién para hablar, debido a que dependía completamente de la Armadura Mágica, pero sentía que usar esta espada también sería malo para mí —además, yo no era un espadachín. Tendría problemas para usarla eficientemente. Por mientras la dejaría en manos de Orsted. Podía prestársela a alguien cuando fuera necesario.
Ruijerd pasó cada minuto de estos días junto a Norn. O, más bien, donde quiera que iba Ruijerd, Norn lo seguía como un patito. Ver a Ruijerd enseñarle toda clase de cosas me recordaba al yo y a la Eris del pasado.
Norn era una estudiante diligente.
… Podía llamar a esto diligencia, ¿cierto? Es solo que creo nunca haber visto una mirada como esa en el rostro de Norn. Era como cuando miraba hacia las personas que admiraba, pero no igual… Bueno, tampoco importaba mucho. Ella podía mirar hacia él como quisiera.
Dohga era realmente popular con las mujeres y los niños. Cuando pisamos por primera vez la aldea, ellos le habían temido, pero parecían haber superado esa barrera. Supongo que era a causa de lo mucho que se había dedicado a ayudarlos durante la plaga.
Últimamente, él había estado tallando cosas como muñecos de madera y jugando con los niños. Todo ese tiempo se vio como la personificación de la inocencia.
Los niños habían dejado de molestar a Orsted con pelotas, así que él se veía un poco solitario. El equipo médico dijo que los Superd estaban mejorando bien, así que pasaron a investigar la plaga. Ellos revisaron la comida de la aldea en busca de una causa… bueno, más bien estaban recolectando muestras. Probablemente las llevarían de vuelta al Reino de Asura y las guardarían para futuras referencias.
Cliff, Elinalise, y Ginger partieron hacia la Segunda Ciudad de Irelil a solicitud mía. Ellos iban a repetir mis demandas al rey como una condición para la liberación de nuestros prisioneros.
Yo necesitaba a alguien que pudiera recibir la respuesta del rey. Envié a dos guerreros Superd como guardaespaldas, ambos con sus cabezas rapadas… pero si Geese no había abandonado su plan, él podría tratar de deshacerse de nosotros uno a uno. No podía relajarme.
Convoqué a una reunión de evaluación después de la batalla. Las cosas que debíamos repasar no tenían fin. En particular, el momento donde yo había terminado siendo arrojado dentro de la quebrada era, bueno, vergonzoso. ¿Y por qué pensé que Geese no usaría Implementos Mágicos? Tendría que estar listo para esa probabilidad la próxima vez. Era humano caer en un truco así una vez, pero no volvería a funcionar.
Ah, sí, la Mano Atofe regresó con Atofe, y un pergamino de magia de sanación restauró mi brazo. Sin pensarlo, yo estiré mi nueva mano y les di un buen apretón a los pechos de Eris. Ella acertó un buen gancho de derecha, directo en mi quijada, y a causa de eso perdí medio día.
Luego estaba ese hechizo. El hechizo que yo había usado al final de mi batalla contra Alek. Yo creía que probablemente fue magia de gravedad, pero quería otra pista. Esa batalla me había hecho entender lo poderosa que era la magia de gravedad.
Además, tenía mucho que considerar con respecto a los círculos de teletransportación. Si volvía a configurarlos por todo el lugar como esta vez, nuestro oponente también los usaría. Tendría que tomar precauciones contra eso en el futuro.
Incluso después de que pasaron tres días, los círculos de teletransportación aún no se habían recuperado. En el segundo día, yo llamé a Arumanfi, y él me dijo que toda mi familia estaba a salvo… pero, aun así, la recuperación de los círculos de teletransportación iba más lento de lo que había anticipado.
Tal vez el problema era algo sin relación al Dios Humano. Eso era preocupante. Pero preocuparse demasiado no ayudaría en nada, así que me mantuve ocupado haciendo lo que podía.
En el cuarto día, Eris y yo fuimos a una cita… Bueno, fuimos a caminar alrededor de la aldea. Eris había —algo extraño en ella— pasado todo el día posterior a la batalla durmiendo como un tronco. Al menos era algo extraño recientemente. Su estilo de vida estos días era tan estricto que sería inimaginable cuando ella era una niña. Raramente la veía tomar una siesta. Una vez ella se unió a Linia para tomar una siesta, pero eso era todo. En ese momento consideré recostarme junto a ellas, pero cuando Linia también estaba ahí significaba que compartiría una cama con ella. Se sentía como una forma de infidelidad, así que después de agonizar genuinamente al respecto, decidí no hacerlo.
En fin. Cuando Eris era una niña, ella todo el tiempo se escaparía para dormir en los establos. En ese entonces, ella correría con su motor al máximo 24/7, pero aún era pequeña y le faltaba crecer, así que se le acababa pronto la gasolina. Ahora, ella tenía un tanque con una capacidad muchas veces mayor a la de esos días, con un motor de última generación amigable con el medioambiente. Eris ya no se quedaba sin combustible. Aun así, ella había dormido por un día completo. Así de intensa había sido la batalla.
Cuando Eris despertó, ella había regresado a su antiguo ser. Cuando vio a los niños Superd mientras caminábamos alrededor de la aldea, ella exclamó emocionadamente, “¡De verdad tienen colas!” Eris incluso consiguió que uno le permitiera tocarla. Su objetivo fue una chica. Si yo lo hubiese intentado, los Superd, quienes protegían mucho a sus niños, me habrían llevado lejos y dado una paliza. ¡No soy un pervertido! ¡No me arresten!
Sylphie probablemente estaba hasta la coronilla de mis perversiones sexuales, pero si me gustara eso, yo probablemente la querría a ella en un disfraz con cola.
En fin, tal vez era por haber visto a Ruijerd después de tanto tiempo, o porque se había relajado ya que la batalla había terminado por ahora, pero Eris estaba tan emocionada como una niña. Sin embargo, mientras paseábamos alrededor de la aldea, ella se detuvo repentinamente. Sintiendo el peligro, yo también me detuve. Ella estaba mirando hacia alguien, un hombre de mediana edad que, sin su casco, daba una impresión algo infantil. Era Sandor von Grandour, el nombre de fachada de Alex Rybak, el Dios del Norte Kalman II.
Vi las pupilas de Eris contraerse.
“Oye, no—” Para el momento que traté de detenerla, ya era demasiado tarde. Eris arremetió hacia el frente con una velocidad increíble y atacó con su espada ferozmente hacia Sandor.
“¡Ah!”
Pero Sandor también era rápido. Él giró y detuvo su ataque tomando su empuñadura. Ese fue el momento en que finalmente pude actuar. Agarré a Eris de la cintura, y me disculpé con Sandor.
“¡Eris! ¡Sea lo que sea que haya hecho Sandor, por favor, no sigas! Sandor, lo siento mucho. No sé lo que acaba de pasar por la mente de mi esposo… ¡es decir, de mi esposa!”
“¿¡En dónde crees que estás metiendo tu cara!?” Ella me pateó. Bueno, tal vez yo sí presioné mi cara dentro de su trasero, ¡pero eso estaba fuera de mi control!
“Lo siento, Eris, pero no puedes ir por ahí provocando peleas con las demás personas. ¡Especialmente Sandor, quien acaba de luchar de nuestro lado! Bueno, sí, ocultar su identidad y actuar como un héroe y hablar como un mercenario enigmático también me molestó un poco. ¡Pero esa no es razón para golpear a alguien!”
“Eso ya lo sé,” dijo Eris.
Mentirosa. Si lo supieras, no estarías atacando a las personas por la espalda con una espada, ¿o sí? Puedo darme cuenta de eso.
“Eris, sabes, últimamente he visto que actúas de forma diferente. Creí que parecías más calmada de lo que solías ser. Has madurado, te has vuelto más paciente, e incluso aprendiste cómo enseñar a usar una espada a las demás personas. Norn estaba agradecida de tus enseñanzas. ¡No es fácil ganarse la gratitud de las personas de esa forma, sabes! Yo lo veo como prueba del entrenamiento que pasaste en el Santuario de la Espada. En el pasado, nunca podría haber imaginado que te convertirías en una persona tan maravillosa.”
Había terminado dando un sermón, pero era importante. Sea lo que sea que la haya molestado, ella no podía ir atacando a las personas por la espalda de la nada. Cuando Eris balanceaba su espada, esta estaba en un nivel diferente de la violencia ordinaria.
“¿D-de verdad? Pero Rudeus…” Eris se veía feliz, pero al mismo tiempo un poco decepcionada. Yo tenía que convencerla.
“No se preocupe, Rudeus-sama.” Sandor puso freno a mi discurso. “Vamos a dejarlo ahí. Creo que Eris-sama quería descubrir si la leyenda era cierta.”
“La… ¿leyenda?”
“Dicen que no puedes atrapar desprevenido al Dios del Norte Kalman II. Que siempre está listo para el combate. Incluso si lo atacas por la espalda, él se da la vuelta como si tuviese ojos en la nuca, y lidia con la amenaza antes de que ataque.” Y así, Sandor adoptó una pose como si estuviera cortando a la mitad una flecha disparada hacia su espalda. Ignorando su teatralidad, yo ya había escuchado algo así. Aparecía en la sección media de Las Aventuras Épicas del Dios del Norte. Es cierto, creo que era en la parte donde, después de que el mundo comienza a conocer al Dios del Norte Kalman II, el monarca del Reino del Rey Dragón empieza a enviar a un montón de asesinos para eliminarlo, y él los mata a todos.
“… Quería comprobar si era cierto.”
“Rudeus-sama, Eris-sama fue muy considerada. Cuando atrapé su ataque, entendí que ella planeaba detenerse en el último segundo.”
“Ah, es cierto. En ese caso… Pero Eris, si vas a hacer algo así, al menos dímelo antes. Casi me provocas un infarto.”
“Si hubiese dicho algo, él se habría dado cuenta.”
¿De verdad…? Bueno, supongo que, si planeabas detenerte en el último segundo, fue solo un juego, así que todo estaba bien, ¿no?
¿Qué tal si Sandor se hubiese enojado y traicionado pasándose al lado de Geese…?
Hmm. Tal vez estaba pensando demasiado las cosas. Los juegos entre espadachines siempre se veían de vida o muerte para mí.
“¿Entonces de verdad puedes bloquear ataques, incluso cuando son por la espalda?”
“Ah, bueno, no podía en ese entonces. Esa parte de la historia fue simplemente mi aliado cuidando mi espalda. Solo que, cuando comencé a tomar aprendices, todos ellos quisieron comprobar si era cierto. Así que lo desarrollé naturalmente mientras los mantenía a raya.”
“¡Entonces es eso!” dijo Eris. Ella sonaba conmovida por las palabras de Sandor. Para ser justo, cuando escuchabas esa clase de historia secreta, de alguna forma te hacía sentir que acababas de escuchar algo increíble.
Incluso cuando la propia historia no era la gran cosa.
“Ahora bien, ¿qué dice sobre un combate?” preguntó Sandor.
“¿¡De verdad!?”
“Estaría honrado de probar mis habilidades contra la luchadora que derrotó a Gal Farion.” Los ojos de Sandor se posaron en mí mientras hablaba, para luego hacer un guiño.
¿Qué es lo que quiere…? Ah, ya entiendo. Así que esto es algo así como cuando alguien famoso hace feliz a un fanático, ¿eh? El Dios del Norte Kalman II, héroe de Las Aventuras Épicas del Dios del Norte. Él era alguien importante. Probablemente se encontraba mucho con personas como Eris.
¿Quizá la estaba tratando de forma especial porque era mi esposa? Al menos, eso era lo que yo creía. Aun así, los ojos de Sandor permanecieron sobre mí.
“Sabes que no seré parte de eso, ¿cierto? Además, Eris preferiría que sea un mano a mano. ¿Cierto?”
Deja de mirar hacia mí y ponle algo de atención a tu fanática.
Eris podría terminar un poco malhumorada si pierde, pero si él lo manejaba como una experiencia de enseñanza, ella estaría feliz de tomar la lección. Eris era obediente con las personas que eran más fuertes que ella.
“Ah, no,” dijo Sandor. “Simplemente tengo una petición, a cambio del combate.”
“¡No hay problema! ¿Cierto, Rudeus?” dijo Eris.
¿Acaso no podía esperar al menos hasta después de que él nos dijera lo que quería?
“No sé si será capaz de cumplirlo. Es algo bastante difícil, sabe…”
“… Difícil, ¿eh?”
Describirlo de esa forma es bastante sospechoso. Es decir, ¿algo que el Dios del Norte Kalman II dice inmediatamente que es difícil?
No estaba seguro de que eso estuviera dentro de mi poder… Pero oigan, yo me había esforzado mucho durante estos últimos veinte años para llegar hasta aquí. Incluso si no podía hacerlo, estaba seguro de que podría ayudar de alguna forma.
“Creo que para ustedes dos podría ser posible.”
“Tendrás que decirme de qué se trata.”
“Vamos a dejarlo como una sorpresa para cuando el combate termine.”
Siempre dices eso.
Como sea.
“Veré lo que puedo hacer dependiendo de lo que sea,” dije. Si él iba a ser inescrutable, yo simplemente tendría que ser igual.
Hubo un sonido metálico mientras la espada de madera chocaba contra el bastón. Bueno, no. Fue un sonido mucho más suave que uno metálico; un extraño sonido de percusión que no se parecía para nada al que provocaría el choque entre una espada de madera y un bastón. Era más como un swboh, gwooong, calunk calunk. Eris lanzaba ataques consecutivos a una velocidad descabellada, interceptaba con fintas y distracciones, pero cada uno de ellos fue bloqueado. Yo tuve muchas batallas de práctica con Eris, así que podía darme cuenta de que ella estaba luchando en serio. No estaba seguro sobre Sandor, pero dado lo cómodo que se veía, no creía que estuviera yendo con todo.
Habiendo dicho eso, de vez en cuando mostraba una mirada en su rostro como si estuviera teniendo problemas, lo cual implicaba que Eris estaba logrando algo. Ellos realizaron combate tras combate. Nada señalizó el inicio o el final. Ellos solo tomaron distancia, para que luego uno —usualmente Eris— atacara, para que luego en algún punto se detuvieran repentinamente. Bueno, Sandor usualmente tenía su bastón contra el cuello o corazón de Eris o algún otro punto vital, lo cual supongo quería decir que él estaba ganando.
Cada tres o cuatro intercambios, la espada de Eris daba en el blanco. Cada vez que ocurría, hubo un “¡Ooh!” murmurado desde alrededor de ellos. Su audiencia había aumentado en algún punto. Cliff, Elinalise, Zanoba, Ginger, Dohga, algunos Superd jóvenes, e incluso los doctores de Asura estaba observando la batalla de Sandor y Eris, todos con los ojos completamente abiertos.
Claro que sería así. Valía la pena ver un combate como este.
No verías esto en un combate entre Eris y yo. Era demasiado rápido como para que yo pudiera ver algo aparte de que era increíble, pero ella estaba esencialmente en el rango de un Dios de la Espada; Eris conocía lo suficientemente bien la teoría como para enseñar a combatir con la espada. Así que ella podría no estar al mismo nivel que el Dios de la Espada, quien era el mejor de su estilo, pero Eris solo estaba un paso por detrás. Para Sandor, ella podrá tener algunos puntos débiles, pero incluso tomándolos en cuenta, ella estaba ganando uno de cada tres o cuatro combates. Incluso desde las gradas, algo estaba claro: estabas esperando para ver cómo Eris atravesaría las defensas de Sandor para lograr conectar un golpe.
En resumen, era un combate emocionante —incluso a los ojos de un aficionado.
“¡Gaaaah!”
Estos combates estaban, al menos, terminando. Eris había perdido tres rondas seguidas contra Sandor.
Ella dejó salir un gran suspiro y se sentó sobre el suelo. “Así están las cosas, ¿eh?”
“Así es. Haces honor a tu nombre, Reina de la Espada Iracunda Eris. Tus instintos están en otro nivel.”
A pesar de los elogios que él le estaba dando, la expresión de Eris era seria. Ella de seguro odia perder.
“Te adaptas muy bien. Evitas las cosas que has visto que no van a funcionar y persigues activamente las cosas que sí lo harán. Incluso cuando las cosas que has visto funcionar resultan ser falsas, tienes la intención de pasar a lo siguiente sin asumir que fue simplemente mala suerte. Cuando la derrota parece inminente, tú no te das por vencida y lo aceptas refinadamente. Sigues buscando un camino que dé hacia la victoria definitiva… Noté una pizca del Estilo del Dios del Norte en tu técnica. ¿Quién fue tu maestro?”
“Auber.”
“Ah, él. Qué irónico. Cada vez que él veía que algo no estaba funcionando, Auber probaba de todo para encontrar una forma astuta de usarlo. Su crecimiento fue muy retorcido.”
“Aunque su arma secreta no lo era.”
“Es cierto. En lo profundo, él era serio. Estoy seguro de que Auber lo sabía. Su peculiaridad era su fuerza, pero no pudo confiar en ella en el mismísimo final.”
Esta se estaba convirtiendo en una escena conmovedora. Yo no conocía los detalles, pero tal vez el Emperador del Norte Auber, con quien Eris había luchado en el Reino de Asura, había sido estudiante de Sandor.
“Bueno, nuestro combate ha terminado.” Sandor aplaudió con sus manos, y los espectadores regresaron a sus actividades. Todos se veían complacidos, como si acabaran de ver algo espectacular. Cliff estaba mirando hacia sus manos, apretándolas con fuerza para formar puños. Tal vez estaba pensando que luchar con una espada era algo que él podría hacer. Elinalise rápidamente envolvió sus propias manos alrededor de sus puños para tranquilizarlo.
Cliff, ya eres lo suficientemente increíble ahora mismo. No necesitas aprender a luchar con una espada.
Después del aplauso, Sandor inmediatamente pasó a sobarse sus manos mientras se daba la vuelta hacia mí.
“Ahora bien, Rudeus-sama, Eris-sama. Es hora de regresar a mi humilde petición.”
Muy bien, ¿qué clase de petición va a arrojar hacia nosotros el poderoso Dios del Norte?
La boca de Sandor estaba retorcida. Se veía inusualmente nervioso. ¿Cómo describirlo? Era como si no estuviera seguro de cómo continuar.
“¡Me gustaría que me presenten una vez más con Ruijerd-sama!”
Con… ¿Ruijerd?
“Pero… ¿por qué?” Tal vez a Sandor le gustaban los hombres. Él tenía un hijo, así que había estado seguro de que le gustaban las mujeres, como a cualquier otro… ¿Tal vez sus gustos habían cambiado mientras envejecía? O tal vez había adquirido algunos hábitos oscuros después de unirse a los Caballeros de Asura. Quizá yo debería reportarle esto a su mamá. Quería ver la reacción de Atofe.
Justo cuando estaba pensando eso, Sandor dijo, “Apreciaría si pudieran pedirle que hable conmigo. Sobre lo que ocurrió en el momento que le dieron el golpe de gracia a Laplace y lo sellaron.”
“Um, el Dios del Norte Kalman I era tu padre, ¿cierto? ¿No le preguntaste a él?”
“Mi padre estaba inconsciente en los momentos finales y no conocía los detalles de lo ocurrido. Una vez tuve la suerte de conocer a Perugius-sama y traté de preguntarle, pero él no me respondió… y Urupen-sama falleció antes de poder conocerlo…”
Ajá, eso tiene sentido. Sandor quería saber sobre el final de la Guerra de Laplace —específicamente, los detalles de la batalla final contra el Dios Demonio Laplace, pero él no había tenido la oportunidad. Sandor no había sido capaz de preguntarle a ninguno de los Tres Asesinos de Dioses —el Dios del Norte Kalman I, el Rey Dragón Acorazado Perugius, y el Dios Dragón Urupen— y se había dado por vencido. Ahora, él había sido lo suficientemente afortunado como para encontrarse con el último, ocultado por la historia: el hombre cuyo golpe había ayudado a dar vuelta el tablero contra Laplace en esa batalla final, Ruijerd Superdia, alias Fin del Camino.
Supongo que él sí lo sabría.
“¿Qué planeas hacer con la respuesta?”
“¿Eh? ¿¡Acaso usted no quiere saberlo!? Estamos hablando de historia realmente épica. No la excusa barata de historia que crearon en mi nombre. Yo recorrí todo el mundo metiendo mi nariz en situaciones que parecía que iban a darme algo de fama hasta que las cosas encajaron en su lugar. ¡No, este es el final de una batalla luchada por verdaderos héroes enfrentando una muerte segura contra un enemigo más allá de sus poderes, pero luchando de todas formas para salvar el mundo!”
Yo conocía la historia de Las Aventuras Épicas del Dios del Norte. ¿Quién sabe cuánto habían exagerado los escritores de este mundo? Aun así, sus aventuras heroicas fueron increíbles. Las particularidades cambiaban de capítulo a capítulo, pero hablando ampliamente, era la historia de cómo él había viajado a través del mundo acabando con el mal y rescatando al débil. Él había salvado a muchas personas. Sea lo que sea que piense respecto a ello, yo creía que era algo increíble. En contraste, la historia de Ruijerd era una tragedia. Ruijerd no había hecho lo que decían de él, pero su familia aun así había sido asesinada, y su gente terminó al borde de la extinción.
Él no había salvado a nadie, ni logrado nada, y fue debido a él que los Superd fueron forzados a vivir una vida tan limitada. Él no estaba orgulloso de nada. Dudaba que él hablara de ello por voluntad propia. Si yo se lo pedía… sí, podría contármelo, pero estaba seguro de que no era algo de lo que quisiera hablar.
Y así, yo miré hacia Eris. Sus ojos estaban brillando.
“¡Yo también quiero escucharlo!” dijo ella.
Bueno, estaría mintiendo si dijera que yo no quería saberlo.
Ruijerd estaba en medio de una comida. Su casa estaba muy ordenada. Describirla como impecable sería ir demasiado lejos, pero podías darte cuenta de que era limpiada cada día. Ruijerd no era del tipo de dejar cosas tiradas por ahí, pero tampoco era del tipo que se molestaba en limpiar el polvo que se acumulaba en las esquinas y alrededor de las ventanas. Incluso esos lugares estaban limpios ahora mismo.
Por supuesto, su inexperiencia era evidente. Si mi hermanita Aisha, quien trabajaba como sirvienta, lo viera, ella exclamaría, “¡Buen trabajo! ¿Llamas a esto limpiar?” Bueno, tal vez no tan así. Aunque si ella viera ventanas con tanto polvo, de seguro pondría sus ojos blancos y suspiraría para luego decir algo como “¿Ni siquiera puedes limpiar?” Estaba bastante seguro de que yo había visto esa clase de escena producirse cuando Linia estaba trabajando para nosotros como una sirvienta.
¡Pregunta rápida! ¿Quién era la mente maestra detrás de esta habitación que no estaba perfectamente limpia?
¡Bzzt!
¡Ooh, sí que lo descubriste rápido! ¿Y bien, Rudeus?
Ella está justo a un lado de Ruijerd, sirviendo algo que se ve como alguna clase de sopa de arroz en pocillos… ¡se trata de Norn Greyrat!
¡Respuesta correcta! ¡Has ganado una muñeca de Roxy, Rudeus!
¡Síííí!
Norn estaba ahí junto a Ruijerd, viéndose un poco sorprendida de vernos. Supongo que ella estaba sorprendida de vernos aparecer a todos mientras ellos estaban comiendo. En fin, por ahora no pensemos mucho en eso.
“¿Qué sucede? ¿Ocurrió algo?” preguntó Ruijerd, mirando inquisitivamente hacia nosotros.
“Mm, bueno, primero que nada… este caballero dice que a él le gustaría presentarse apropiadamente contigo.”
Hice un gesto con mi palma hacia Sandor, quien se paró derecho.
“¡Yo soy Sandor von Grandour, anteriormente conocido como el Dios del Norte Kalman II, Alex Rybak! ¡Ruijerd Superdia-sama, no puedo expresar con palabras el honor que es conocer al héroe legendario que hizo posible la victoria en la Guerra de Laplace! ¡Estoy a su servicio!”
Él era un puñado de nervios. Era algo impensable cuando lo comparabas a su tranquilidad usual. Supongo que tenía sentido. Desde su punto de vista, los guerreros que salieron vivos de la Guerra de Laplace eran leyendas de la generación de su padre. Yo no lo entendía muy bien, pero probablemente era algo parecido a los miembros legendarios más viejos en un manga de delincuentes que alguna vez habían logrado la dominación mundial. Como el jefe de una pandilla que había llegado a la cima en una época de paz relativa, él tendría que bajar su cabeza hacia los grandes logros de aquellos sujetos.
“… A nombre de los guerreros Superd, agradezco tu ayuda en la batalla.”
Ruijerd era un hombre educado. Él bajó su cabeza, como si fuese algo que había olvidado hacer antes.
“¡Ah, no, por favor, levante su cabeza!” se apresuró a decir Sandor. Al bajar sus cabezas hacia el otro, ellos prácticamente se veían como japoneses.
Mientras tanto, Eris rápidamente tomó asiento e hizo que Norn le sirviera algo de sopa de arroz. Ella claramente iba a estar hambrienta después de todo ese ejercicio. Eris comenzó a comer como si no lo hubiese hecho en días. Parecía estar disfrutándolo. Norn colocó un pocillo frente a mí, así que yo también empecé a comer. Fue un esfuerzo decente. No era algo fuera de este mundo, pero dudaba que yo pudiera hacerlo mejor. Esperen. Olviden eso, yo podía hacerlo un poco mejor… Estaba lo suficientemente bueno como para hacerme divagar en ese momento, y esa era una señal de progreso.
“¡Esto sabe genial!”
“Gracias.”
“Norn, ¿tú lo cocinaste?”
“Sí.”
Al escuchar este intercambio, yo di otro vistazo hacia mi sopa. ¿Pueden creerlo? ¡Esta era comida preparada por Norn! ¿Cuándo había desarrollado técnicas de cocina tan avanzadas?
Bueno, parte de mí pensaba eso, pero tenía que reconocer que Norn se había convertido en una mujer adulta. Este mundo tenía entrenamientos para ser ama de casa, tal como en mi antiguo mundo. Ella al menos debería saber cocinar. Entendiendo lo lejos que ella había llegado, repentinamente tuvo un sabor increíble. Norn estaba madurando poco a poco. Como hermano mayor, eso me llegaba al corazón. Esos sentimientos eran como una especia que amplificaba por diez el sabor de la sopa, incluso cien veces. Esto básicamente era una droga.
Bueno, volvamos a lo que nos concierne.
“En fin, Ruijerd, traje a Sandor aquí porque él quiere preguntarte algo.”
“¿Él quiere preguntarme algo?”
“Sí. Pero es algo de lo que podrías no querer hablar.” Con eso fuera del camino, yo le conté a Ruijerd de qué se trataba todo esto. Le conté del respeto fanático que Sandor tenía hacia él… por todo el equipo que había derrotado a Laplace, y que quería todos los detalles de cómo había sucedido esa batalla. También incluí algunas cosas sobre cómo el padre de Sandor, el Dios del Norte Kalman (el primero) había muerto en esa batalla, y ahora su hijo, Sandor, quería averiguar cómo había muerto realmente, y si lo ameritaba, tomar venganza. Además, añadí que él ni siquiera podía hablar de su vida hasta ahora sin llorar.
“Rudeus.”
“¿Sí?”
“¿Por qué estás mintiendo así?”
“Er. Yo solo, me dejé llevar…” Era de conocimiento público que el Dios del Norte Kalman había sobrevivido a la batalla contra el Dios Demonio Laplace. Después de aquello, él se había infiltrado completamente solo en el fuerte de la Reina Demonio Atofe, la derrotó en batalla, y luego se casó con ella. Todavía más tarde, él había viajado por el mundo y finalmente fallecido en las Montañas del Rey Dragón.
“Heh. Veo que sigues siendo el mismo.”
Si un sujeto ruin como yo le hubiese mentido al viejo Ruijerd, él podría haber perdido el control. Ahora él entendía que yo estaba bromeando. Supongo que de verdad confiaba en mí.
“Bueno, tal vez las razones de Sandor detrás de querer saber no sean tan grandiosas como todo lo que dije, pero si está bien contigo, espero que puedas hablar con él.”
“No es ningún problema,” respondió Ruijerd. Luego, él comenzó su historia.
Ruijerd fue liberado de la maldición de la lanza, solo para caer en otra maldición. La maldición de la venganza. Guiado por esa maldición, él fue rápidamente en busca de Laplace, solo para descubrir que la batalla final ya había comenzado. Casi había concluido cuando llegó ahí.
El Dios del Norte Kalman estaba caído, y solo uno de los doce familiares de Perugius seguía en la batalla. El propio Perugius estaba de rodillas, respirando con dificultad. Solo Urupen seguía luchando valientemente, pero estaba claro que Laplace lo estaba abrumando. Laplace, en comparación, estaba cansado, pero todavía le quedaban fuerzas. Incluso ante esta situación, Ruijerd mantuvo la calma. Laplace había engañado a los Superd y empujado hasta casi la extinción, pero Ruijerd dejó de lado su odio y observó atentamente a su oponente. Laplace era fuerte, pero Ruijerd tenía un vago conocimiento sobre los tres combatientes. Cuando él había estado en su sano juicio, Ruijerd había luchado muchas veces contra el Dios del Norte Kalman y el Dios Dragón Urupen. Ambos eran luchadores poderosos. Urupen era tan fuerte que incluso Ruijerd no tenía esperanzas de ganarle. La mujer del cielo a un lado de Perugius también se veía como una luchadora formidable.
A pesar de todo eso, Laplace seguía en pie. Él estaba cansado, pero podía seguir luchando. Si Ruijerd hubiese arremetido impulsado por la ira, él podría haber caído. Así que observó a Laplace, buscando una abertura con la cual pudiera estar seguro de acabarlo —encontrando algo dentro del cuerpo de Laplace. Ese algo viajaba a través de todo su cuerpo. Ruijerd no sabía lo que era, pero con instintos desarrollados a través de toda su experiencia, él supuso que era el punto débil de Laplace. No había tiempo para confirmar su suposición. Laplace atacó para acabar con Perugius, solo para que Urupen se interpusiera entre ellos y recibiera el golpe. Probaría ser fatal. Ya no había esperanzas de victoria. Laplace sonrió de forma triunfante.
En ese momento, Ruijerd se escabulló detrás de él y lo atacó. Su objetivo era ese algo que había sentido. El resultado fue sensacional. Inmediatamente, Laplace fue atormentado por el dolor y, cegado por la ira, le devolvió el ataque a Ruijerd. Él no murió de inmediato, pero algo había cambiado.
Ruijerd no podía hacer más. Laplace lo superaba en poder. Su ojo demoniaco entorpeció los movimientos de Ruijerd, lo cual provocó que su puño atravesara su guardia para romper huesos, y terminó lidiando fácilmente con los ataques de Ruijerd. Laplace lo derrotó, dándole una paliza como las que recibía de niño. Pensando que estaba acabado, Ruijerd se lanzó hacia Laplace en un ataque suicida a causa de la desesperación. Justo en ese momento, el suelo brilló. Una luz azul pálida iluminó sus alrededores: era un círculo mágico. Ruijerd buscó la fuente y vio a Urupen con ambas manos sobre el suelo, recitando algo.
Laplace gritó, “¡No puede ser!” mientras el círculo mágico intensificaba su luz. Ruijerd fue cegado. Incluso entonces, su tercer ojo vio el cuerpo y el poder mágico de Laplace desmoronarse y esparcirse. Sus oídos lograron captar las últimas palabras de Laplace.
“¡No crean que eso fue suficiente para matarme! ¡Humano…! ¡Humano…! ¡Te mataré! ¡Te destruiré! ¡Solo espera, maldito bastardo, yo…!”
Esas fueron las últimas palabras de Laplace.
“No sé exactamente qué fue esa técnica.”
“¡Se llama Remanente Dracónico! ¡El hechizo que Perugius-sama recuperó de los libros ancestrales para usarlo contra Laplace en la batalla final!”
“¿De verdad?”
Otro nombre vergonzoso que usaría un adolescente. Tal vez la gente dragón simplemente no estaría feliz a menos que les dieran a todas sus técnicas nombres como ese. Tampoco era como si yo tuviera algo contra ellos.
“Bueno, entonces sí fue usado al final… Fue Urupen-sama quien lo recitó… Ah, por supuesto, debe haber sido activar el hechizo lo que llevó a Urupen-sama a morir tan pronto después de la batalla final… Estoy seguro de que el plan era que la tarea de activarlo cayera sobre Perugius… Así que, sí, es evidente la razón por la que Perugius-sama no quiere hablar de ello. Él está avergonzado de haberles fallado. Tal vez para él es igual que haber asesinado a Urupen-sama con sus propias manos… ¡Sí, ahora todas las piezas encajan…!”
Sandor estaba satisfecho. Él estaba murmurando para sí mismo como un otaku. Eso era un poco espeluznante. Me recordaba al viejo yo. Después de la historia todavía quedaron algunas cosas que no entendí, pero esta era la esencia del asunto: Perugius supuestamente debía usar esta técnica en la batalla final, pero no pudo porque Laplace le sacó la mierda. Además de eso, Urupen había recibido un ataque para protegerlo, luego además de eso, Urupen había activado el círculo mágico y fallecido repentinamente como resultado.
Eso sería insoportable. Si me hubiese ocurrido a mí, probablemente me rehusaría a salir al mundo exterior hasta que Roxy llegara a consolarme…
Tenía sentido que él hubiese pasado cuatrocientos años recorriendo los cielos, en espera de una señal del regreso de Laplace. Apuesto a que él había jurado que esta vez lo haría con sus propias manos.
“¿Eh? Si recitaron el hechizo de la batalla final, ¿eso no quiere decir que Laplace murió?”
“Dicen que creyeron haberlo matado, pero más adelante, Perugius-sama revisó el castillo de Laplace y descubrió que él había asegurado que, si moría, reencarnaría y regresaría. Es por eso que él comenzó a decir que Laplace solo fue sellado.”
“… Entiendo.”
La expresión de Ruijerd era tormentosa. Él probablemente estaba pensando que, cuando Laplace regrese, él también tendría que luchar. Incluso si Laplace regresaba eventualmente, la reencarnación significa que él actualmente estaba muerto. Ellos lo habían matado una vez.
Lo siento, no debí haberme burlado diciendo que ellos en realidad no eran los Tres Héroes Asesinos de Dioses, ya que no habían asesinado a nadie…
“No sé lo que ocurrió después. Luego de eso, yo me despedí y regresé al Continente Demoniaco.”
Él había pasado los últimos cuatrocientos años teniendo problemas para salvar a los Superd. Al escuchar la historia como se debe, sentí que, si bien su vida había sido difícil, era maravilloso que hubiese encontrado este lugar para pasar el resto de sus días. Realmente maravilloso.
Además, estábamos en camino de restaurar la reputación de los Superd, así que durante el tiempo que yo viva, las personas dejarían de decir ‘Ve a dormir o los Superd vendrán a comerte’ y empezarán a decir ‘Ve a dormir o los monstruos vendrán. Luego los Superd tendrán que venir a salvarte.’
Jeje. En todas partes habría niños rehusándose a ir a dormir.
“¡Gracias por contarme una historia tan valiosa! ¡Nunca creí que lo conocería a usted en un lugar como este, sabe! ¡Estoy emocionado! ¡He resuelto un misterio de toda la vida!”
Sandor bajó su cabeza una y otra vez, con su rostro brillando de la alegría.
Mientras se comía su sopa, Eris también escuchó la historia con interés. En el pasado, ella habría interrumpido para preguntar “¿¡Y luego!? ¿¡Qué ocurrió después!?” Tal vez sabía que ella estaba en medio de su propia batalla legendaria. Ahora que lo pienso, a lo largo de los años Eris también había viajado a través de toda clase de lugares, había tenido toda clase de aventuras, y luchado contra toda clase de enemigos… Es cierto, durante la mayoría de esas veces ella me había estado acompañando, así que tal vez Eris no estaba totalmente satisfecha.
“Bueno, eso es suficiente por—” Sandor acababa de comenzar a ponerse de pie.
“¡Qué casualidad!” gritó alguien mientras la puerta era arrancada de su bisagra. Eris se puso de pie de un salto, pateó la puerta que venía hacia nosotros, y luego usó el impulso para dar una vuelta, dar un paso al frente, y desenfundar su espada. Ella cortó a la intrusa justo en medio.
“Jejeje, sí que eres impulsiva… ¡Te reconozco como una heroína solo por eso!” La intrusa atrapó la hoja con sus manos. La invasora había detenido completamente el ataque ultra rápido de Eris. “Tranquilízate. Solo vine a visitar al dueño de casa.”
Era la Reina Demonio Inmortal Atoferatofe Rybak. Probablemente la persona más cabeza hueca del mundo. Ella era tan cabeza hueca que incluso dejaba en vergüenza a Eris y Kishirika.
“Ha pasado muuuuucho tiempo, Ruijerd Supeeerdia.” Su boca se retorció para formar una sonrisa mientras miraba hacia Ruijerd, viéndose tal como una reina demonio debería verse. Su voz fue peligrosa como una serpiente mientras hablaba en la Lengua del Dios Demonio.
“Así es, Reina Demonio Atofe,” respondió Ruijerd, también en la lengua Demonio.
“Jejeje. Te recuerdo bien. Puede que no lo creas, pero yo tengo una buena memoria. Fue cuando te perseguí alrededor de la Región Babynos, ¿no?”
Ruijerd se quedó en silencio.
“Pensar que terminarías fabricando tu nido en un lugar como este…”
Ruijerd estaba sudando. Incluso el gran Ruijerd se sentía incómodo cerca de Atofe.
“Su Majestad, por favor, vamos a tranquilizarnos un poco. El alboroto causado por los Superd durante la Guerra de Laplace fue provocado por el propio Laplace.”
“¿Qué dijiste?”
Le conté a Atofe cómo los Superd habían terminado siendo maldecidos. Todos lloraron, tanto el narrador como los oyentes por igual, mientras yo explicaba que todo fue una trampa colocada por el diabólico Laplace. Los Superd eran inocentes.
Atofe escuchó, asintiendo mientras lo asimilaba. Eventualmente, ella gritó, “¡Cállate! ¡Lo que dices no tiene ningún sentido, así que cállate!”
Debo haberlo explicado de una forma demasiado complicada. Miré hacia Sandor por ayuda, y él asintió como diciendo, Déjelo en mis manos.
“Rudeus-sama… Mi madre fue sellada ya sea justo antes de que los Superd recibieran las lanzas mágicas o tal vez al mismo tiempo. Ella no sabe de lo que usted está hablando.”
“Ah, es cierto… ¿Entonces por qué lo estaba persiguiendo?”
“Estoy seguro de que ella no recuerda la razón. ¿Cierto, Madre?”
“Hmph… ¡Sí lo recuerdo! ¡Fueron los plebeyos! ¡Los plebeyos me pidieron ayuda!”
Eso era razonable. Probablemente lo que pasó fue que Ruijerd había tratado de ayudar a algún niño, algunas personas lo habían malinterpretado, pensando que él estaba atacando al niño, e incluso aunque ellos le temían a la reina demonio, terminaron pidiendo su ayuda directamente. “Por favor, haga algo sobre ese monstruo llamado Fin del Camino.”
“Bueno, en fin, todo es culpa de Laplace, así que, por favor… perdónelo esta vez.” Casi dije ‘el pasado, pasado está’ pero me contuve. Ella volvería a perder la cabeza si yo volvía a usar expresiones complicadas.
“¡Je, jeje, muajajajajaja! ¡Muy bien! ¡Yo no soy como esa miserable gente dragón! ¡Él tiene mi perdón!”
“…”
Tal vez en realidad era Ruijerd quien no podía perdonarla a ella. Desde un cierto punto de vista, podría parecer que Atofe había perseguido activamente a los Superd.
“¡Pero Ruijerd, los aldeanos de aquí! Ellos son tan débiles que no puedo creer que sean tu gente. ¿Qué pasó con los duros Superd?”
“Todos murieron.”
“¿Oh? Ahora que lo pienso, ya no veo Superd en el Continente Demoniaco.”
Ruijerd no dijo nada. Él estaba mostrando una mirada de entendimiento. Él había comprendido que la lógica no funcionaba con la Reina Demonio Atoferatofe Rybak. Ella puede no haber sido consciente de que estaba persiguiendo a los Superd… Al odiarla, él simplemente terminaría viéndose estúpido.
Bueno, sí. No había forma de que Atofe maquinara algo insidioso como una persecución. Ella era más del tipo que aplastaba a su oponente en una guerra frente a frente.
“Jejeje. Ruijerd Superdia… Tengo una muy buena opinión de ti. Si te conviertes en mi sirviente, yo perdonaré la vida de tus amigos en la aldea.”
“Madre, dices perdonar, pero ¿qué estás planeando hacer exactamente si él dice que no? De seguro no estás diciendo que vas a matarlos a todos, ¿cierto? ¿Sabes que ninguno de los presentes permitirá eso?”
La mirada de Sandor era intensa. Él había dejado de lado su aire de despreocupación extravagante, y había una expresión gélida en su rostro mientras miraba hacia ella.
“Nngh… Eeh…”
“Entiendo la razón por la que lo quieres como un sirviente. Crecí escuchando de Papá sobre la fuerza de los guerreros Superd. Tiene sentido que quieras reclutar al líder de esos guerreros… pero la forma en que lo haces es importante, Madre. Supuse que tendrías problemas con eso.”
Vaya, Atofe de verdad estaba escuchando a su hijo.
Yo estaba realmente impresionado. Sandor había apaciguado la situación en cuestión de segundos.
“Sobre eso, Ruijerd-sama, ¿qué dice sobre estudiar el Estilo del Dios del Norte?”
No lo hagas. Si dices que sí, vas a ser arrastrado hacia el Fuerte Necross. ¡Es una oferta fraudulenta!
“Usted llegaría a Rey o Emperador del Norte en un parpadeo, y si fuera uno de los discípulos principales del Estilo del Dios del Norte, eso mejoraría la impresión del mundo sobre los Superd. La monarca del Reino de Asura es cercana a Rudeus-sama, así que, como un discípulo principal del Estilo del Dios del Norte, usted podría conseguir un título de caballero, incluso siendo un Superd.” El discurso de vendedor de Sandor estaba saliendo fluidamente de su lengua. Podía ver su motivo oculto —él quería trabajar junto al sujeto que admiraba.
Personalmente, yo no veía nada de malo con eso. En el caso de que el Reino de Biheiril se rehusara a aceptar a los Superd, ellos podrían acceder a mudarse al Reino de Asura. Entonces la autoridad de Ariel los protegería. Tendríamos que pensar un poco dónde vivirían, pero una opción era el bosque al norte del reino. Pasamos por ahí cuando nos infiltramos en el Reino de Asura. Eso funcionaría. No pertenecía a ningún país en particular, así que de seguro nadie se quejaría.
Yo no creía que los Superd quisieran volver a mudarse, pero si un poco más de paciencia los mantendría a salvo, esa tenía que ser la mejor opción.
Entonces Ruijerd respondió.
“Aprecio el ofrecimiento, pero no tengo la intención de dejar la aldea en un futuro cercano.”
“Entiendo… Lo lamento mucho, me dejé llevar un poco.”
Bueno, la propia aldea era un gran proyecto. A las personas no les gusta irse una vez que han echado raíces. Ruijerd quería esforzarse al máximo en este lugar.
“Jeje, como sea. ¡Ruijerd Superdia, yo estoy aquí para verte a ti.”
“Bien.”
“Je, jejeje… Pero no temas. Esta vez somos aliados. Una reina demonio debe chocar con los demás guerreros fuertes en su mismo lado, pero en lo profundo ella reconoce su fuerza. ¡Sí, así es, yo reconozco tus habilidades! No estaba mintiendo cuando dije que tengo una muy buena opinión de ti. Después de todo, los guerreros Superd eran poderosos.”
“… Sí. Ellos eran guerreros excepcionales.”
Tal vez fue porque Sandor la había tranquilizado, pero Atofe estaba siendo bastante amigable para sus propios estándares. Dudaba que ella estuviera aquí para buscar pelea. Era como si ella hubiese visto un rostro familiar y venido a saludar o algo así.
De pronto, sentí la mirada de alguien sobre mí. Miré hacia atrás y vi a Norn mirando hacia mí, con una expresión de preocupación.
Ella estaba acurrucada, así que no me había dado cuenta, pero Norn estaba sentada justo entre Atofe y Ruijerd. Sus ojos estaban suplicándome hacer algo. Yo sacudí mi cabeza para decirle que esto estaba fuera de mis manos, ante lo cual ella parecía estar a punto de llorar.

Notas de los lectores
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