El Superd
Capítulo 2: El Superd
Cuando desperté, ya era de noche.
Un cielo oscuro lleno de estrellas se extendía sobre mí. Las sombras producidas por una llama danzaban a través del suelo. Podía escuchar el crujir de la madera ardiendo. Parecía ser que estaba durmiendo junto a una fogata, a pesar de que no recuerdo haber hecho una, o incluso ir de campamento.
La última cosa que sí recordaba… era el cielo cambiando abruptamente de colores, y una ola de luz blanca envolviéndonos.
Ah, y luego estaba ese sueño. Uno no muy placentero…
“¡Gah!” Una sacudida de miedo me recorrió y miré hacia mi cuerpo. Afortunadamente, no era el bulto de carne lento e inútil que solía habitar. Estaba de vuelta en la forma joven pero fuerte de Rudeus. Viendo eso, mis recuerdos del pasado comenzaron a desvanecerse lentamente, y una ola de alivio puro me inundó.
Al diablo con ese Dios Humano. Por un minuto, había sentido que estaba de vuelta en mis malos días. Después de todo, parecía que iba a tener algo más de tiempo en este mundo. Gracias a dios. Había un montón de cosas que todavía quería hacer aquí. Como, por ejemplo, dejar atrás mi estado de Mago.[1]
Cuando me senté, mi espalda comenzó a doler; había estado recostado directamente sobre el suelo. Mis alrededores inmediatos eran un pedazo de tierra seca y agrietada. Por lo que podía ver, apenas había algo de vegetación. ¿Acaso ni siquiera había insectos? No escuchaba nada más que el sonido del fuego.
Era realmente silencioso aquí. Sentía que cualquier ruido que hiciera sería tragado por el silencio total de la noche. No podía recordar haber estado en un lugar como este antes; después de todo, el Reino de Asura estaba cubierto de campos y bosques. ¿Esa ola de luz blanca había provocado esto?
No, no. De acuerdo a ese Dios Humano, yo había sido teletransportado. Supongo que este era el Continente Demoniaco. Una tierra completamente nueva y desconocida. De alguna manera, esa luz me había enviado… Esperen.
¿¡Qué hay de Ghislaine y Eris!?
Mi primer instinto fue ponerme de pie de un salto y empezar a buscarlas. Pero justo cuando comenzaba a moverme… vi a una chica durmiendo sobre el suelo a mi lado, con una mano sosteniendo mi ropa.
Su cabello rojo vívido era inconfundible. Era Eris. Eris Boreas Greyrat —la chica que yo había estado educando en Fittoa. Por ahora me saltaré la historia de fondo, pero le había estado enseñando a leer y aritmética ya por tres años completos. Al principio ella había sido una fuerza de la naturaleza; malcriada, violenta, y totalmente fuera de control. Pero había logrado atravesar algunos eventos difíciles, tal como rescatarla de unos supuestos secuestradores y enseñarle a bailar antes de su fiesta de cumpleaños. Eventualmente, me había ganado su respeto y confianza.
Por supuesto, ella todavía me golpeaba y pateaba a diario. Esa simplemente era su forma de ser.
“… Mm.” Por alguna razón, Eris tenía alguna clase de manto sobre ella. Yo solo había estado tendido sobre el suelo solo con mi ropa, pero… como sea. El principio de damas primero probablemente aplicaba aquí.
Mi vara, Aqua Heartia, también estaba sobre el suelo, detrás de ella. Eris me la había dado como un regalo por mi décimo cumpleaños hace solo unos días. En cualquier caso, ella no tenía ninguna herida externa evidente. Eso era un alivio.
Pero ¿dónde está Ghislaine?
Ghislaine Dedoldia era tanto nuestra instructora de esgrima como el guardaespaldas personal de Eris. Ella era una mujer bestia hábil y temible que me había estado enseñando lo básico de su estilo a cambio de una educación rudimentaria. El cerebro de la mujer estaba supuestamente hecho de músculo, y definitivamente se quedaba atrás de Eris en sus estudios… pero en una emergencia como esta, ella sería mucho más útil que alguien como yo. Era posible que Ghislaine hubiera hecho la fogata y colocado el manto sobre Eris.
Quité la vista de mi estudiante dormida, y comencé a buscar a mi maestra. De inmediato, vi a alguien sentado cerca del fuego, a quien no había notado antes.
Pero no era Ghislaine. Era un hombre.
“…”
Él me estaba mirando, quieto y en silencio, como evaluándome. Me congelé como un conejo bajo la mirada de un depredador.
A pesar de la conmoción, hice mi mejor esfuerzo para estudiar al hombre tranquilamente. Él no parecía estar en guardia por nosotros. Era más como… hmm. ¿Cómo podía decirlo? Algo sobre su lenguaje corporal me recordaba la forma en que mi hermana solía acercarse lenta y tímidamente a un gato que ella quería acariciar.
¿Él estaba preocupado sobre asustar a estos niños con los que se había encontrado? Eso parecía indicar que no era hostil.
Pero justo cuando estaba dejando salir un suspiro de alivio, mi mente encontró algunos detalles alarmantes. Su cabello era de un color verde esmeralda, su piel de un blanco porcelana, y tenía algo así como una joya roja incrustada en su frente. También había una gran cicatriz atravesando su rostro. Sus ojos eran afilados, y sus rasgos severos; a simple vista, él se veía como un hombre peligroso.
Y para rematar, había una lanza de tres puntas sobre el suelo a su lado.
Cuando yo era muy joven, había sido educado en la magia por una chica llamada Roxy, la cual me enseñó muchas cosas valiosas. Una de las cosas que ella me había enseñado hablaba de una cierta raza de demonios —los Superd. Recordaba perfectamente sus palabras, incluso ahora.
No hables con los Superd. No te acerques a ellos.
Quería ponerme en alerta, agarrar a Eris, y comenzar a correr como loco. Pero logré suprimir ese impulso en el último momento.
El consejo del Dios Humano había aparecido en mi cabeza: Confía en él, y haz lo que puedas para ayudarlo.
Por supuesto, no tenía absolutamente ninguna razón para confiar en esa deidad excéntrica. Todo lo que él me dijo encendía alarmas, y ahora me había dejado aquí con este personaje increíblemente sospechoso. ¿Cómo podía confiar en él? Por el amor de dios, este sujeto era un Superd. Roxy había explicado detalladamente lo aterradores y violentos que eran.
Tal vez alguna clase de dios quería que yo lo ayudara. Bien, entiendo. Pero ¿en quién iba a confiar? ¿En un personaje sospechoso que conocí en un sueño, o en mi querida maestra Roxy?
Por supuesto que en Roxy. Ni siquiera valía la pena considerarlo. Lo cual significaba que debía escapar en este momento.
Por otro lado… quizá fue por eso que el consejo fue necesario en primer lugar. Si no fuera por ese sueño, yo probablemente habría huido inmediatamente. Pero incluso si de alguna forma lograba escapar, ¿cuál sería mi siguiente movimiento?
Analicé nuestros alrededores por segunda vez.
Estaba oscuro; todo era completamente desconocido. Y la tierra agrietada a mi alrededor estaba cubierta de rocas irregulares. Si creía en la palabra del Dios Humano, este era el Continente Demoniaco. Eso significaría que estaba a una gran distancia de casa.
Ahora que lo pienso… antes había tenido otro sueño extraño, a pesar de que casi lo había olvidado después de esa conversación memorable con el Dios Humano. Había estado volando a través de este mundo a una velocidad aterradora. Pasé a un lado de montañas altas, el mar abierto, bosques espesos, y valles profundos… muchos lugares en los que realmente pude haber muerto. Tal vez eso no había sido un sueño; tal vez realmente había sido teletransportado. Lo del Continente Demoniaco parecía increíblemente plausible.
Y, por supuesto, no sabía en qué lugar del continente estaba. Si corría ahora, estaría vagando sin rumbo en medio de una tierra enorme y desconocida.
Al final, no tenía muchas opciones. Incluso si Eris y yo podíamos escapar de este hombre, solo terminaríamos varados sin esperanza en medio de la nada. Por supuesto, siempre estaba la posibilidad de encontrar una aldea cerca cuando saliera el sol. Pero ¿valía la pena apostar todo a eso?
No. Por supuesto que no. Sabía perfectamente bien lo difícil que era abrirse paso en un país desconocido.
Cálmate. Respira profundo. Tú no confías en el Dios Humano. Bien. Pero ¿qué hay de este sujeto? Obsérvalo cuidadosamente. Mira la expresión en su rostro. Él está ansioso. Ansioso, y un poco resignado. Él no es un monstruo inhumano incapaz de sentir emociones, ¿bien?
Roxy me había dicho que me mantuviera alejado de los Superd, pero ella nunca había conocido a uno. Había aprendido mucho sobre los prejuicios y la discriminación en mi antiguo mundo, y sabía sobre las cacerías de brujas. Los Superd eran temidos, pero quizá solo eran malentendidos. Roxy de seguro no había tratado de mentirme, pero existía la posibilidad de que estuviera equivocada.
Mi intuición me decía que este sujeto no iba a lastimarnos. Él no se veía ni cerca de lo sospechoso o malicioso que se veía el Dios Humano. Más que la advertencia de Roxy o el consejo del Dios Humano, decidí confiar en mis propios instintos. A primera vista, no odiaba ni temía a este sujeto; su apariencia solo era un poco… intimidante. En ese caso, no haría daño hablar. Me decidiría dependiendo del resultado de eso.
“Hola,” le hablé.
Luego de una pausa, él respondió con un breve, “Hola.”
Hasta ahora va bien. Veamos. ¿Qué sigue?
“¿Es usted un sirviente de dios o algo así?”
El hombre inclinó su cabeza de la confusión. “No estoy seguro de a qué te refieres con eso, pero los encontré a ustedes dos aquí después de que cayeron del cielo. Sé que los niños humanos son delicados, así que hice esta fogata para calentarlos.”
Así que no hay mención de mi amigo sin rostro. ¿Este sujeto no estaba en el plan divino? Basado en lo que el Dios Humano dijo sobre sus motivos, tal vez observarme solo era la mitad de la diversión. Ver cómo reaccionaban otras personas conmigo probablemente era igual de interesante. En ese caso, este hombre podría ser confiable.
“Eso fue muy amable de su parte. Gracias por ayudarnos.”
“… Niño, ¿estás ciego?”
Esa sí que era una pregunta peculiar. “¿Qué? No, de hecho, mi visión es perfecta.”
“¿Entonces tus padres no te enseñaron nada sobre los Superd?”
“Mis padres no, pero mi maestra sí me advirtió que me mantuviera alejado de ellos a cualquier costo.”
El hombre hizo otra pausa, y después habló más lenta y cuidadosamente que antes. “Estás ignorando las palabras de tu maestra, sabes.” Por supuesto, la pregunta implícita era: Yo soy un Superd. ¿Realmente estás bien con eso? El hombre se veía sorpresivamente inseguro. “¿No estás asustado de mí?”
Asustado no. Pero sospecho un poco de ti.
Por supuesto, no había la necesidad de decir eso en voz alta. “Creo que sería maleducado temerle al hombre que acaba de ayudarme.”
“Mm. Niño, dices cosas bastante extrañas.” Ahora había una mirada de desconcierto genuino en su rostro.
Yo no creía haber dicho nada particularmente extraño, pero quizás el Superd dio por sentado que todos huirían gritando al verlo. Había aprendido un poco sobre la Guerra de Laplace, el conflicto de cien años entre la humanidad y la raza demoniaca que terminó hace solo cuatrocientos años. Sabía que los Superd habían sido rechazados desde que llegó a su fin. El mundo estaba arrojando sus prejuicios lentamente contra las otras razas de demonios, pero los Superd definitivamente eran un caso especial. Cada otra raza parecía odiarlos tan apasionadamente como los japoneses odiaban a los soldados americanos durante la Segunda Guerra Mundial. Ellos eran vistos como algo cercano a la encarnación del mal.
Sin mi conocimiento acerca del racismo de mi vida anterior, probablemente habría temblado del terror al ver a uno de ellos.
El hombre se quedó en silencio. Él lanzó un madero hacia el fuego y este crujió sonoramente. Eris gimió ante el sonido y comenzó a estirarse. Ella parecía estar al borde de despertar.
Esperen. Eso no es bueno. Ella definitivamente armará una escena. Al menos debería presentarme antes de que las cosas se conviertan en un caos.
“Mi nombre es Rudeus Greyrat. Señor, ¿cuál es su nombre?”
“Ruijerd Superdia.”
Superdia probablemente era el apellido común usado por todos los Superd. Así era como funcionaban las cosas comúnmente con las personas demonio. En su mayoría, solo los humanos tomaban nombres de familia, a pesar de que había algunas excepciones excéntricas dentro de las otras razas. Como, por ejemplo, el apellido de Roxy era Migurdia, de acuerdo al Diccionario de la Raza Demoniaca que ella me envió durante mi periodo como el tutor de Eris.
“Bueno, Ruijerd, creo que esta jovencita va a despertar pronto. Me temo que ella puede ser bastante ruidosa en ocasiones. Permítame disculparme de antemano.”
“No hay necesidad de eso. Estoy acostumbrado.”
Dado su acercamiento agresivo hacia la vida, había un gran riesgo de que Eris pudiera golpear a Ruijerd en el instante en que ella posara sus ojos sobre él. Necesitábamos tener una conversación rápida mientras teníamos la oportunidad. Con suerte eso ayudaría a que las cosas no se pusieran demasiado hostiles más adelante.
“Con su permiso. Voy a acercarme un poco.” Con un vistazo hacia Eris para asegurarme de que todavía no hubiera despertado, rodeé el fuego y me senté junto a Ruijerd. De cerca, pude ver su ropa a la luz tenue y parpadeante. Su chaqueta bordada y pantalones parecían ser algún tipo de conjunto tribal —la clase de cosa que un indígena podría haber usado.
Ruijerd se veía claramente incómodo. Pero, para ser honesto, eso era mucho menos desagradable que la imagen de amistad forzada del Dios Humano. Dije, “No es por cambiar el tema, pero ¿en dónde estamos ahora mismo?”
“La Región de Biegoya, en el Noreste del Continente Demoniaco. No estamos lejos del Antiguo Castillo Kishirisu.”
“Ah. Ya veo…” Había visto el Antiguo Castillo Kishirisu en un mapa una vez. Estaba muy, muy alejado de Asura. “Me pregunto por qué aterrizamos en un lugar tan alejado como este…”
“Si ustedes dos no lo saben, ciertamente tampoco yo.”
“Sí, supongo que no.”
Supongo que las cosas extrañas pueden pasar en cualquier momento cuando estás en un mundo con dragones y magia, pero…
No parecía ser una coincidencia que nos hubiésemos topado con un personaje importante como el subordinado de Perugius justo antes de que esto sucediera. En cuanto a eso, era posible que el Dios Humano también estuviera involucrado en esto. Si habíamos terminado atrapados en esto por pura coincidencia, era un milagro que siguiéramos con vida.
“Bueno, en cualquier caso, estoy muy agradecido de que usted nos haya ayudado.”
“No hay necesidad de dar las gracias. Solo dime de dónde vienen.”
“Somos del Reino de Asura en el Continente Central. Específicamente de la Ciudad de Roa en la Región de Fittoa.”
“¿Asura…? Esa ciertamente es una tierra muy alejada.”
“Ciertamente lo es.”
“Aunque no deben preocuparse. Me encargaré de que regresen ahí sanos y salvos.”
El Noreste del Continente Demoniaco estaba en el lado opuesto del mapa de Asura. En distancia pura, era comparable a un viaje desde París hacia Las Vegas. Y en este mundo, por supuesto, no podías simplemente subirte a un avión. Incluso los viajes por mar solo eran posibles por rutas específicas, así que cualquier viaje intercontinental requería largos desvíos sobre la tierra.
“Niño, ¿tienes alguna idea de lo que pudo haber pasado?”
“Bueno, mmm… de pronto el cielo comenzó a brillar, luego alguien que se hacía llamar Arumanfi la Luz apareció y nos dijo que había venido a detener alguna clase de anormalidad. Todavía estábamos hablando con él cuando esta ola de una luz blanca y brillante nos golpeó. Lo siguiente que supe fue que desperté aquí.”
“¿Arumanfi…? ¿Así que Perugius se involucró? Entonces la situación debe haber sido verdaderamente grave. Tienen suerte de solo haber sido teletransportados.”
“Eso es verdad. Si aquello hubiera sido alguna clase de explosión, ambos estaríamos muertos.”
Noté que Ruijerd no se había visto demasiado sorprendido por todo el asunto de Perugius. Tal vez no era tan inusual que nuestro héroe legendario apareciera de vez en cuando. “Por cierto, Ruijerd… ¿usted alguna vez ha escuchado de un Dios Humano?”
“¿Dios Humano? No me suena familiar. ¿Es el nombre de alguien?”
“No importa. No es tan importante.” No se sentía como si me estuviera mintiendo, y no podía imaginar por qué él sentiría la necesidad de hacerlo.
“En cualquier caso… ¿era el Reino de Asura?”
“Todo está bien, no le pediría que nos lleve todo el camino hasta allá. Si solo nos acompaña a la ciudad más cercana, creo que nosotros—”
“No. Un guerrero Superd nunca se retracta de su palabra.” Las palabras de Ruijerd fueron firmes, con su voz llena de un orgullo testarudo. Era suficiente para hacerme querer confiar en él, incluso dejando de lado el consejo del Dios Humano.
Sin embargo, ahora mismo necesitaba permanecer escéptico. “Pero estamos hablando de un viaje hacia el otro lado del mundo.”
“Niño, no te preocupes por eso.” Y así, el hombre estiró su brazo y me acarició tímidamente en la cabeza. Vi alivio en su rostro cuando yo no me aparté de su mano.
¿Tal vez a este sujeto le agradaban los niños? Aun así, no estábamos hablando sobre una caminata de diez minutos a casa. Ahora mismo no podía exactamente tomar en serio sus promesas…
“Piénsalo de esta forma,” dijo el hombre. “¿Sabes el lenguaje de aquí? ¿Tienes dinero? ¿Conoces los caminos?”
Ah. Ya veo. No se me había ocurrido hasta ahora, pero… todo este tiempo había estado hablando en la lengua Humana, y este hombre demonio estaba respondiendo fluidamente. Interesante. “De hecho, puedo hablar la lengua del Dios Demonio. Y soy un mago competente, así que puedo ganar dinero. Si usted nos lleva a una ciudad, sabré hacia dónde tenemos que ir.” De ser posible, quería guiar esta conversación hacia una negativa educada. El propio Ruijerd puede ser confiable, pero no me gustaba la idea de actuar exactamente como quería el Dios Humano.
Si mis palabras cautelosas lo lastimaron, el hombre no lo demostraba. “Ya veo. Al menos permítanme protegerlos hasta entonces. Abandonar a unos niños tan jóvenes mancharía el honor de los Superd.”
“Bueno, no querría deshonrar a unas personas tan orgullosas.”
“No te preocupes. Nosotros mismos ya nos hemos encargado de eso.”
Me reí un poco, y los labios de Ruijerd se curvaron hacia arriba ligeramente. A diferencia de la risa vacía y perturbadora del Dios Humano, había una calidez genuina detrás de su sonrisa.
“En cualquier caso, mañana temprano los llevaré a la aldea en donde me estoy alojando.”
“Muy bien.”
No confiaba mucho en el autoproclamado dios, pero este hombre era diferente. No haría daño darle una oportunidad. Al menos hasta que llegáramos a esa aldea.
Poco tiempo después, los ojos de Eris se abrieron de golpe.
Ella se sentó derecha rápidamente, y miró a su alrededor con una expresión de ansiedad creciente. Después de unos segundos, sus ojos se encontraron con los míos, y vi el alivio atravesar su rostro.
Un instante después, ella vio al hombre sentado junto a mí.
“¡¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaah!!!” Eris comenzó a temblar como un alma en pena, se cayó hacia atrás, y luego trató de ponerse de pie y correr. Pero sus piernas cedieron y colapsó en el suelo. “¡Nooooooooooo!”
La chica estaba en un estado total de pánico ciego. Pero ella no estaba sacudiéndose violentamente, o siquiera tratando de arrastrarse. Eris solo yacía donde había caído, temblando del terror, y gritando al máximo de sus pulmones. “¡No! ¡No, no, no! ¡Por favor, por favor, no! ¡Ghislaine! ¡Ghislaine, ayúdame! ¡Ghislaine! ¿¡Por qué no vienes!? ¡Noooo! ¡No quiero morir! ¡No quiero morir! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Rudeus, lo siento! ¡Siento haberte apartado! ¡Soy una cobarde! ¡Ahora nunca podré… cumplir mi promesa! Aaah… ah… ¡Waaaaaah!”
Después de seguir por un tiempo, la chica finalmente se curvó como una bola y comenzó a decir incoherencias. Solo verla me provocaba un escalofrío en mi espalda. No puedo creer lo aterrada que está…
Sin importar lo que pudieras decir de ella, Eris era una chica de voluntad fuerte y confiada. En cuanto a su perspectiva, el mundo era suyo. Ella siempre trataba de arremeter a través de cada obstáculo en su camino; como regla general, la chica golpeaba primero y hablaba después.
Acaso… ¿tal vez yo tenía la idea equivocada? ¿Toparse con un Superd literalmente era una cuestión de vida o muerte?
Miré hacia Ruijerd a causa del desconcierto. “Esa es la reacción más común,” dijo él.
No puedes estar hablando en serio.
“¿Así que yo soy quien se está comportando de forma extraña?”
“Sí, estás actuando de forma bastante extraña. Sin embargo…”
“¿Sin embargo?”
“No puedo decir que me molesta.”
El rostro del hombre era la imagen de la soledad. Sentí una punzada de simpatía genuina.
Me puse de pie y caminé hacia mi aterrada pupila. Eris se retorcía más y más del miedo a medida que me acercaban; me agaché a su lado y comencé a sobarle la espalda gentilmente. Me traía recuerdos de una vida diferente, de un tiempo cuando mi abuela me había consolado de la misma forma. “Vamos, todo está bien. No hay nada que temer.”
“Hic… ¡Por supuesto que sí! ¡E-ese hombre es un Superd!”
Para ser honesto, yo aún no entendía muy bien por qué ella estaba tan aterrada. Es decir, esta era Eris —la chica que había atacado temerariamente a Ghislaine, una Reina de la Espada. Había creído que ella no le temía a nada.
“Pero ¿qué es tan aterrador de él?”
“¡I-idiota! ¡Él es un Superd! Ellos… ¡Ellos comen niños! ¡Se los comen vivos! Hic.”
“Mm. No creo que eso sea verdad.”
Me di la vuelta hacia Ruijerd para confirmarlo, y él asintió sin pensarlo. “No, nosotros no comemos niños.”
Sí, eso creí. “Eris, ¿escuchaste eso?”
“P-pero… ¡Ellos son demonios! ¡Demonios!”
“Sí, tienes razón en eso. Pero afortunadamente él habla muy bien la lengua Humana.”
“Escucha, ¿¡ese no es el asunto, bien!?” Eris levantó su cabeza del suelo, y miró hacia arriba en mi dirección, con fuego en sus ojos.
Mucho mejor. Esa es la Eris que conocemos y amamos. “Mmm, ¿segura de que quieres levantar tu cabeza de esa forma? Tal vez él no te comerá si permaneces curvada en el suelo.”
“¡Argh! ¡D-deja de burlarte de mí!” Eris volvió a mirar hacia mí, claramente furiosa por mi broma, y luego giró su cabeza para hacer lo mismo con Ruijerd… pero en ese momento, ella comenzó a temblar de nuevo.
¿Acaso esas eran lágrimas en sus ojos? Es bueno que ella no estuviera de pie con las piernas abiertas, de la forma en que usualmente lo hacía. Probablemente sus rodillas estarían temblando incontrolablemente.
“E-encantada… de conocerlo, s-señor. Mi nombre es… E-Eris Bo-Bo-Boreas… ¡Greyrat!”
A pesar de todo, la chica aun así logró presentarse de forma educada. Fue un poco cómico, especialmente luego de haberlo fulminado con la mirada. Pero, ahora que lo pienso, tomar la iniciativa para presentarte nunca era una mala idea cuando estabas hablando con un extraño. Alguien me había enseñado eso hace mucho tiempo.
“Eris Boboboreas Greyrat, ¿cierto? Parece que ustedes los humanos últimamente han estado colocándose algunos nombres bastante peculiares.”
“¡No, no! ¡Es Eris Boreas Greyrat! ¡Solo tartamudeé un poco, eso es todo! ¿¡Qué tal si ahora tú te presentas!?”
Un instante después de que terminó de gritarle, el rostro de Eris se puso un poco pálido. Parece que ella por un segundo había olvidado a quién le estaba hablando.
“Por supuesto. Mis disculpas. Mi nombre es Ruijerd Superdia.”
Cuando Ruijerd respondió tranquilamente, una expresión de alivio atravesó el rostro de Eris, para luego mostrar rápidamente una sonrisa confiada y engreída. Parecía haber decidido retroactivamente que a ella no le asustaba ni un poco.
“¿Ves? Él no es tan malo. Puedes hacerte amigo de todos, siempre y cuando puedas comunicarte con ellos.”
“¡Sip! ¡Tienes razón, Rudeus! ¡En serio, Madre es una gran mentirosa!”
¿Entonces ella había escuchado sobre los Superd de Hilda? Tenía un poco de curiosidad acerca de las historias que le habían contado. Deben haber sido bastante horribles.
La reacción de Eris era relativamente entendible. Después de todo, yo probablemente habría perdido la compostura más que un poco si me hubiera encontrado con un Teke o un Namahage[2] en la vida real.
“¿Qué te contó Hilda-sama sobre los Superd?”
“Ella siempre decía que vendrían a comerme a menos que fuera a la cama a la hora que debía.”
Ah, así que en este mundo eran el equivalente al típico Hombre del Saco. “Bueno, este Superd no parece interesado en comernos. Podríamos alardear acerca de hacernos su amigo una vez que regresemos a casa, ¿no crees?”
“Ooh. ¿C-crees que el Abuelo y Ghislaine estarán impresionados…?”
“Por supuesto.”
Miré hacia Ruijerd. Había una expresión de leve sorpresa en su rostro. Hasta ahora todo bien. “Sabes, creo que Ruijerd de hecho se siente un poco solo. Él probablemente aceptaría ser tu amigo enseguida si se lo pides.”
“P-pero…”
Sentí que había expresado el asunto en términos demasiado infantiles, pero Eris se veía un poco dubitativa. Ahora que lo pienso, ella no tenía ningún amigo, ¿o sí? Yo probablemente estaba un poco fuera de esa categoría para ella…
Entonces no hay dudas del porqué se sentiría avergonzada. La chica solo necesitaba un pequeño empujón. “Ruijerd, ¿estoy en lo correcto?”
“¿Ah? Eh, por supuesto. Eris, yo estaría encantado.” Le tomó un momento al hombre, pero eventualmente entendió la señal.
“¡B-bueno, si insistes! ¡Supongo que seré tu amiga!”

La escena de Ruijerd bajando su cabeza hacia ella fue suficiente para atravesar la última de las defensas de Eris. Todo era demasiado simple con ella. Me hacía sentir algo ridículo por pensar demasiado las cosas. Por otro lado, supongo que alguien necesitaba equilibrar la balanza respecto a su impulsividad.
“Fiu. Muy bien. Si no les importa, voy a descansar un poco más.”
“Rudeus, ¿qué diablos? ¿Ya te vas a dormir?”
“Sí. Estoy cansado, Eris. Muy cansado.”
“¿En serio? Bueno, es una lástima. Entonces buenas noches.”
Me acomodé en el suelo, y Eris gentilmente me tapó con el manto sobre el que ella había estado recostada. Aparentemente pertenecía a Ruijerd. Por alguna razón, yo estaba completamente exhausto.
Justo cuando estaba a punto de quedarme dormido, escuché algunos fragmentos de conversación que venían de la dirección del fuego.
“Niña, ¿ya no estás asustada de mí?”
“Estoy bien. Rudeus está conmigo.”
Es cierto. Al menos voy a lograr que Eris llegue a casa a salvo. Sin importar lo que pase.
Con ese pensamiento final, me sumergí en la inconsciencia.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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