???
Capítulo Extra: ???
Una noche, en un lugar cuyo nombre no importaba, un cantinero local presenció algo bastante extraño.
Específicamente, él vio a un hombre—un borracho solitario.
Este hombre probablemente había estado yendo de bar en bar por un tiempo antes de llegar al establecimiento del cantinero. Él ya estaba borracho para el momento que caminó a través de la puerta. Pero de todas formas siguió bebiendo, hasta que estuvo totalmente borracho. Y luego el hombre siguió bebiendo, hasta que vomitó repetidamente en el baño.
Por supuesto, este cantinero había visto a una gran cantidad de alcohólicos. De hecho, él había presenciado algunas personas beber hasta la muerte justo frente a sus ojos. Un borracho como este no era nada extraño.
Sin embargo—algo extraño ocurrió tarde esa noche.
“Haah… ¿Mmm?”
Para este punto quedaban pocos clientes en el bar. El cantinero había estado lavando platos y pensando acerca de cerrar por la noche. Repentinamente, el borracho levantó su cabeza como si se hubiese dado cuenta de algo. Sus ojos estaban totalmente desenfocados, y se veía medio dormido, pero, por alguna razón, él se dio la vuelta para estar de frente al asiento a su lado.
No había nadie sentado en esa silla.
“¡Hola, viejo! ¡Ha pasado tiempo!”
El borracho dejó salir un saludo y trató de golpear en los hombros a su amigo invisible. Su mano se movió lentamente a través del aire vacío, pero él no pareció darse cuenta. El hombre solo siguió hablando.
“Aw, ¿cuál es el problema, jefe? Te ves bastante deprimido el día de hoy. Vamos, cuéntame toooodo lo que pasa.”
Decidiendo que el hombre solo estaba balbuceando como un idiota, el cantinero sacudió su cabeza y regresó a lavar sus platos.
“¿Qué dem…? ¡Oye, cantinero!”
El cantinero volvió a mirar en su dirección. La mirada agotada y desenfocada del borracho estaba vagando por todo el bar.
“¿Qué tal si le traes una cerveza a este sujeto, eh?”
El cantinero no tenía idea de quién supuestamente era este sujeto, pero él no iba a rechazar una orden. Él estuvo a punto de responder, cuando—
“¿Qué demonios? Supongo que se fue a otro lado. ¿Qué clase de servicio al cliente es este? ¿Hah?”
El borracho solo decidió que él ya no estaba aquí, y comenzó a insultar en voz alta a su amigo imaginario. El cantinero suspiró pesadamente. Él lidiaba con borrachos escandalosos todos los días, pero los que decían cosas realmente estúpidas en ocasiones podían volverse violentos. Este hombre no se veía del tipo luchador, pero la última cosa que él necesitaba al final de esta larga noche era pasar una hora trapeando sangre y dientes del suelo.
Sin embargo, en vez de perder el control, el hombre siguió hablándole a la silla vacía a su lado. Y mientras él escuchaba, el cantinero comenzó a sentirse un poco nervioso. A partir del incoherente monólogo de este borracho, esto… sonaba muy parecido a la mitad de una conversación real.
“¿De verdad? Así que… ¿alguien te quiere muerto?”
“¡Hah! Sí, apuesto a que te hiciste muchos enemigos. Demonios, probablemente yo también te odiaría si estuviera viendo las cosas desde otro punto de vista. Es bueno que yo sea un tipo tan tolerante, ¿no?”
“… ¿Qué? ¿Me estás pidiendo un favor? Eso sí que es inusual.”
“Hah. Escucha, la última vez que pediste un favor, las cosas fueron realmente malas para mí. Sí recuerdas lo que pasó en mi ciudad natal, ¿cierto?”
“¿Lo lamentas? ¡Jajaja! Cielos, eso suena raro viniendo de ti. ¡Debe estar a punto de ocurrir un desastre en alguna parte!”
“¿Oh? ¿Es así de malo? ¿Lo suficiente como para que necesites mi ayuda?”
“Mmm…”
“Bueno, seguro. Has salvado mi pellejo muchas veces. Para que conste, sí aprecio esa advertencia que me diste en el laberinto.”
“Sí, no salió bien al final, pero eso fue culpa de nosotros. Supongo que simplemente no estábamos listos para el trabajo.”
“Ah, aquí vamos. Trato de ser amable, y crees que estoy siendo sumiso…”
“Bien. Si hay algo que pueda hacer, supongo que puedo escucharte.”
“… ¿Oh? Jajaja.”
“Conociéndote, eso no me sorprende en lo absoluto.”
“¿Entonces quién es este tipo que va tras de tu cabeza?”
“¡Qué! Ese sí que es un personaje aterrador. Vamos, viejo… ¿acaso me estás tomando el pelo?”
“¿Eh? ¿Qué? ¿Cómo que él no es nada especial? Maldición. ¿Es un debilucho? ¡Deberías escucharte!”
“¿Entonces cuál es el problema?”
“… Aaah.”
“Entonces así son las cosas. Él también, ¿eh? Mmm… sí, de hecho, eso explica mucho.”
“¿Mm? ¿Voy a ayudar o no?”
“Bueno, no lo sé… para ser honesto, me cae bien ese niño…”
“… Vaya. Alguien de repente está de muy mal humor.”
“Maldición, sí que estás desesperado, ¿no lo crees? Creí que yo era un inútil pedazo de basura. ¿Tanto quieres mi ayuda?”
“¡Bien! ¡Bieeeen! Te ayudaré, viejo.”
“¿Y bien? ¿Cuál es el plan? No lo he visto en un tiempo, pero él es malditamente bueno en lo que hace.”
“Ah, vamos a escucharlo… Eh, ¿un equipo? ¿Entonces quieres reunir a un montón de sujetos como yo?”
“Bien, entiendo. ¿Entonces qué?”
“… Sí, creo que entiendo la idea. No sé si funcionará o no, pero vamos. Supongo que debemos intentarlo.”
“Haaaaah…”
En este punto, el hombre se desplomó hacia el frente sobre su mesa y comenzó a dormir como un tronco. Y el cantinero, quien había escuchado cada palabra de esta conversación, terminó pensando cosas desconcertantes. ¿Acaso este hombre acababa de hacer un trato con el diablo? ¿Había algo profundamente malvado sentado en esa silla que solo él no podía ver? ¿Y acaso esa cosa iba a escabullirse detrás del cantinero y susurrar “Debiste haberte metido en tus propios asuntos” en su oído?
“Qué ridículo.” Sacudiendo con fuerza su cabeza, el cantinero se acercó al borracho durmiendo y lo sacudió gentilmente por el hombro. “Oye, amigo. Estamos a punto de cerrar por la noche. ¿Te importa irte a dormir a otro lugar?”
Después de algunas sacudidas vigorosas, el borracho se retorció y lentamente se despegó de la mesa, “¿Muh…? Mm.”
Toda su energía frenética parecía haber desaparecido completamente. Levantándose de forma inestable, él sacó un par de monedas de cobre de su bolsillo y las arrojó sobre la mesa. Y luego se tambaleó hacia la salida, zigzagueando erráticamente mientras caminaba.
Casi se ve como una marioneta, pensó el cantinero mientras guardaba las monedas en su bolsillo. Dándose la vuelta, él regresó a la cocina… pero entonces se detuvo al escuchar al borracho murmurar algo para sí mismo. La voz del hombre era suave, pero de alguna forma el cantinero lo escuchó muy claramente.
“Cielos, esto apesta. Pero le debo mucho, y el niño me debe a mí… así que, si debo escoger un lado, supongo que así va a ser.”
No era la voz de un demonio. Pero era una voz mucho más fría que la que esperarías escuchar de un borracho.
Un escalofrío de terror recorrió la espalda del cantinero. Sin embargo, cuando él se dio la vuelta hacia la salida, la única señal de que alguien siquiera había estado ahí era el suave tintineo de la campana colgada en el interior de su puerta.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
Sé la primera persona en dejar una nota sobre el capítulo.