El Camino hacia Asura



Capítulo 1: El Camino hacia Asura
El viaje desde Ranoa hasta el Reino de Asura usualmente tomaba varios meses. Pero, afortunadamente, nosotros teníamos acceso a los círculos de teletransportación.
Nuestra primera parada fue la fortaleza flotante de Perugius, donde podíamos teletransportarnos a nosotros mismos y nuestro carruaje hacia un lugar justo al norte de la frontera de Asura. Desde ahí, estaríamos viajando de una forma más convencional hacia nuestro destino.
“¡Oh, vaya! ¡Esto es increíble, Rudeus! ¡Esa ciudad es solo una pequeña mancha desde aquí!”
Eris saltó de su caballo de la emoción solo momentos después de nuestra llegada a la fortaleza. Con su boca completamente abierta, ella observó sobre el borde hacia la tierra debajo, y luego miró arriba hacia el imponente castillo de Perugius. Ella se veía más como una niña en un parque de diversiones que como una mujer de veinte años. Definitivamente era lindo, pero creo que la mayoría de nosotros también sentíamos algo de vergüenza ajena.
Aun así, su evidente emoción parecía complacer a Sylvaril, la sirvienta de Perugius, quien había estado esperando por nosotros en frente del círculo de teletransportación. “Señorita, ¿le agrada la vista desde nuestra fortaleza flotante Martillo del Caos?”
“¡Es increíble!” respondió Eris, con una gran sonrisa en su rostro. “¡Nunca antes he visto algo como esto!”
Sylvaril asintió, viéndose muy satisfecha. Supongo que ella tenía una debilidad por las personas del tipo que se emocionan exageradamente. Era entendible.
“Es amable de su parte decir eso. Permítame presentarme—yo soy Sylvaril del Vacío, la primera de los sirvientes de Perugius-sama. Es un gran placer conocerla.”
“¡Yo soy Eris Greyrat!”
Para este punto, Eris estaba lanzando miradas ansiosas hacia el castillo. Notando su entusiasmo, Sylvaril guio el camino al frente, dándole una especie de recorrido guiado. El resto de nosotros las seguimos, observándolas mientras sonreíamos.
Eventualmente, nuestro grupo llegó a la cámara de audiencias.
“Ah, ya llegaron.”
Tal como la última vez, encontramos a Perugius recostado sobre su gran silla, con una expresión arrogante en su rostro y sus leales espíritus a su lado.
El día de hoy simplemente estábamos pasando a mostrar nuestro respeto. Ariel dio un agraciado paso al frente, lista para realizar alguna clase de discurso formal. Pero antes de que pudiera decir palabra alguna, Eris se alejó del grupo y caminó directamente hacia el señor del castillo.
“¿Y quién se supone que eres tú?” preguntó Perugius, analizándola con su mirada.
Tuve una visión de Eris saltando al frente para atacarlo, y eso me provocó escalofríos. El hombre era más indulgente de lo que esperarías, pero eso no quería decir que toleraría esa clase de falta de respeto.
Sin embargo, mientras yo daba un paso al frente para intervenir, Eris abruptamente colocó una rodilla en el suelo. “Es un honor conocerlo, señor. Yo soy Eris Greyrat, quien recientemente se convirtió en esposa de Rudeus. Le agradezco su hospitalidad.”
Me detuve de golpe y parpadeé del asombro.
“Ah. Yo soy Perugius Dola, conocido como el Rey Dragón Acorazado. Sé de ti, Eris Greyrat. Tú eres la supuesta Reina de la Espada Iracunda que retó al mismísimo Orsted, ¿no?”
“No es algo que valga la pena presumir, señor, pero sí, lo soy.”
“Mm…”
Eris estaba hablando con un tono inusualmente honesto, pero las palabras estaban saliendo un poco apagadas y forzadas. Estaba comenzando a sospechar que ella en realidad había memorizado todas estas líneas de antemano.
“Bueno, Eris Greyrat, encuentro muy entrañable tu modestia,” continuó Perugius, viéndose genuinamente complacido. “Permíteme disculparme por ese desafortunado incidente hace ocho años, cuando mi subordinado los atacó.”
Eris miró arriba con una expresión de confusión. La chica claramente ni siquiera recordaba lo que él estaba mencionando. “Eh… ¡Eso ya es agua bajo el puente!”
“¿De verdad? Entonces lo agradezco. Eres muy comprensiva.”
Perugius agitó su mano en un noble gesto de bienvenida, sonriendo suavemente. Eris se puso de pie y caminó de regreso hacia nosotros con una sonrisa de satisfacción en su rostro. Yo prácticamente podía escucharla diciendo, ¿Ves? ¡Puedo comportarme como corresponde cuando tengo la intención de hacerlo!
La chica claramente había ensayado todo esto. Yo ahora estaba totalmente convencido de ello.
En cualquier caso, parecía ser que ella había dejado una buena primera impresión en Perugius. Él no había sido ni de cerca tan amigable conmigo la primera vez que nos vimos. Supongo que la franqueza de Eris era entrañable por naturaleza.
Bueno, como sea. Al menos no se convirtió en una pelea…
“Por favor, síganme.”
Unos minutos después, luego de que Ariel había ofrecido su propio saludo, nosotros seguimos a Sylvaril hacia la salida de la cámara. El círculo de teletransportación que estaríamos usando estaba ubicado un poco más lejos que el que habíamos usado para llegar. Lo encontramos en el borde de una grande y vacía sala, brillando tenuemente en la oscuridad.
Sylvaril se tomó el tiempo para darnos una lección sobre la historia de la propia sala, pero simplemente omitiré todo eso. Lo más importante era que este círculo de teletransportación nos llevaría hacia un bosque cerca de la frontera de Asura. Perugius tenía un gran número de otros círculos en su fortaleza, pero este era el que nos dejaría más cerca de nuestro destino.
Por desgracia, no era como si los círculos funcionales estuvieran presentes en cada ciudad del mapa. Todos aquellos dentro de la propia fortaleza flotante eran mantenidos activos por el poder mágico de Perugius, pero para usarlos, el círculo al otro lado también tenía que estar recibiendo poder.
Bajo circunstancias normales, tendrías que asegurarte de que ambos círculos fueran activados simultáneamente por personas en cada lado. Y eso sonaba increíblemente poco conveniente. Pero había cierta forma de lidiar con eso, lo cual involucraba un tipo especial de implemento mágico. Supuestamente inventados por el mismo genio que creó los propios círculos de teletransportación, estos implementos eran capaces de absorber automáticamente poder mágico de sus alrededores para mantener los círculos activos por perpetuidad.
Sin embargo, solo funcionaban en ciertas áreas donde el aire estaba lleno de poder mágico. Naturalmente, eso limitaba las ubicaciones donde los círculos de teletransportación podían ser colocados. Esta probablemente era la razón de por qué los círculos que yo había usado de camino a Begaritt, por ejemplo, habían estado en lugares tan poco convenientes—en lo profundo del bosque, o muy adentrados en el desierto.
Las generaciones de investigadores eventualmente encontraron una forma de lidiar con este problema. Los círculos en otros lugares podían ser alimentados continuamente por cristales mágicos, siempre y cuando fueran reemplazados regularmente. Era una alternativa de alimentación manual con respecto al viejo diseño automático. El Reino de Asura estaba ubicado en una región con una muy baja densidad de poder mágico, así que casi todos sus círculos de teletransportación habían sido de este nuevo tipo. Eran alimentados cuando era estrictamente necesario, y se dejaban inactivos en otras circunstancias; solo un puñado de personas siquiera sabían dónde necesitaban ser colocados los cristales mágicos para activarlos.
Aunque eso era irrelevante ahora. Todos los círculos manuales y automáticos en todo el país recientemente habían sido destruidos por una facción desconocida. El único que sabía dónde encontrarlos todos era el Dios Humano. Y la única persona con el poder de hacer que los destruyeran todos era el Primer Ministro Darius, quien podía comandar fuerzas privadas por todo el reino. Por el momento esas eran nuestras mejores suposiciones en cuanto a los culpables.
A menos que tuvieras un lugar adecuado, las herramientas adecuadas, y un gran conocimiento acerca de círculos mágicos, no ibas a ser capaz de crear tu propio círculo de teletransportación. En otras palabras, no podíamos fabricar uno para nosotros dentro de Asura. Íbamos a tener que tomar una ruta algo más larga hasta nuestro destino.
En fin. Habíamos logrado decidir nuestros planes de viaje, pero yo todavía me preguntaba cómo estaba planeando aparecer Perugius más adelante. Cuando pregunté esto en nuestra audiencia, él evadió la pregunta, diciéndome que yo no necesitaba preocuparme de eso.
Al menos, Ariel parecía estar al tanto de los detalles. Tal vez él estaba planeando alguna clase de aparición dramática sorpresa.
Dimos un paso dentro del círculo de teletransportación, y pronto nos encontramos de pie en una ruina. Su distribución y construcción eran muy similares a las del edificio en el desierto al que yo me había teletransportado en el Continente Begaritt.
A partir de lo que Orsted me dijo, en el pasado había habido muchas estructuras de esta clase por todo el mundo, y muchas de las razas se habían movido libremente entre los continentes. Sin embargo, después de su uso inadecuado para propósitos militares, su uso y construcción había sido prohibido. Algunas personas de la gente dragón habían objetado fervientemente esta decisión. Ellas protegieron en secreto un buen número de los círculos que usaban regularmente con sutiles barreras mágicas, lo cual era la única razón de que todavía hubiera una cantidad decente de estas cosas por ahí. Supongo que a algunas personas no les importaba en lo más mínimo eso del bien común.
Tampoco era como si me estuviera quejando. Gracias a su egoísmo, nosotros podíamos recorrer el mundo con más facilidad.
Salimos de la ruina y descubrimos que estábamos en un denso y vivo bosque. Basándome en el mapa que habíamos estudiado de antemano, estábamos solo un poco al noroeste del valle estrecho conocido como la Mandíbula Superior del Wyrm Rojo.
Desafortunadamente, nos encontramos con un problema casi de inmediato. No habíamos tenido problemas pasando nuestro carruaje a través del círculo de teletransportación, pero ahora no podíamos sacarlo de la ruina. Pensarían que alguien se habría dado cuenta de que eso iba a ser un problema, ¿cierto?
Pero antes de que pudiera comenzar a reprocharme a mí mismo, las dos asistentes de Ariel comenzaron a desmantelar el carruaje rápidamente. Poco a poco, ellas lo convirtieron en piezas y las sacaron a través de la puerta. Esa cosa me había parecido inusualmente pequeña, pero aparentemente era un modelo que podía ser desarmado.
Montamos las partes del carruaje sobre nuestros caballos y avanzamos lentamente hacia el camino principal, donde la cosa fue rápidamente rearmada. Aunque el sol se estaba ocultando para ese punto, así que decidimos montar el campamento cerca y pasar la noche ahí.
Ya que estábamos rodeados de un frondoso bosque, era lo suficientemente fácil obtener tanto comida como leña. Cazamos un par de monstruos con apariencia de bestias por su carne, recogimos algunas plantas silvestres para sazonar, y matamos algunos Treant por su madera.
Para ser honesto, se sentía como si no fuera posible caminar diez pasos en este mundo sin cruzarte con alguna clase de Treant. En la actualidad, incluso había uno viviendo en mi patio delantero. Probablemente tarde o temprano iban a cubrir el planeta.
Un campamento improvisado como este normalmente habría sido montado justo sobre el suelo, o tal vez sobre un tronco. Pero para mi sorpresa, una de las asistentes de Ariel desenrolló unas suaves y gruesas alfombras para sentarnos sobre ellas. Supongo que la realeza siempre viajaba con estilo, sin importar las circunstancias.
Sylphie y las asistentes de Ariel se encargaron de cocinar esa noche. Cuando les ofrecí mi ayuda, ellas la rechazaron gentilmente. Dadas las habilidades superiores de Sylphie, yo probablemente habría sido más un estorbo que una ayuda. Les dije que me hicieran saber si necesitaban platos o cubiertos adicionales; era muy fácil para mí fabricar más de esos.
Terminé sin nada que hacer mientras la comida estaba siendo preparada. Pensé brevemente en hacer guardia, pero Ghislaine y Eris ya estaban de guardia, así que tampoco iba a ser de mucha utilidad ahí.
Yo no tenía ningún papel específico en este viaje. De hecho, esta era mi primera vez sin un papel específico. Yo había viajado solo por años, y como un miembro temporal de muchos grupos, pero nunca antes había sido un completo peso muerto.
En mis días de aventurero, mi gran reserva de poder mágico significaba que yo era asignado a toda clase de trabajos extraños. Podía crear platos y cubiertos de la nada y producir agua potable en cualquier momento; esa clase de habilidades eran altamente apreciadas. Pero ahora que me encontraba en un grupo bien equipado con dos asistentes que podían usar magia, yo repentinamente no tenía nada que hacer más que sentarme a esperar. Se sentía un poco extraño.
Por otro lado, yo no estaba aquí para servir a la Princesa Ariel. Mi tarea era identificar a los apóstoles del Dios Humano y lidiar con ellos, de una u otra forma.
Actualmente, yo tenía algunas sospechas acerca de Luke, el caballero de Ariel, como también del ministro de Asura Darius. Esos eran dos de tres. Parecía muy probable que el tercer y último apóstol fuera ya sea el Emperador del Norte o la Diosa del Agua, quienes se habían unido a la causa de nuestros enemigos.
Orsted me había dado instrucciones acerca de cómo enfrentarlos a ambos. Pero antes de encontrarme con ellos en el campo de batalla, necesitaba tomarme algo de tiempo para considerar cuidadosamente cómo se desarrollarían esas batallas en la práctica.
Miré hacia Luke con estos pensamientos atravesando mi mente. Él estaba de guardia junto a Ariel, revestido con su increíblemente brillante armadura. Al parecer, él estaba listo y ansioso de defenderla de cualquier peligro inesperado.
Había una gran probabilidad de que Luke actualmente fuera un apóstol del Dios Humano. Aun así, yo creía que él pondría su vida en juego para defender a la princesa. No era como si ser apóstol del Dios Humano te convirtiera en su leal marioneta o algo así. Yo sabía por experiencia cómo funcionaba—ese poco confiable pedazo de mierda te daba toda clase de consejos que parecían ser de ayuda, solo para traicionarte en el último momento.
En otras palabras, los apóstoles del Dios Humano usualmente eran sus víctimas. Incluso las personas buenas y honestas podían ser sacadas del camino por sus mentiras. No era culpa de Luke que él estuviera siendo manipulado por un dios malvado. Eso me hacía dudar mucho de tener que matarlo. Dejando todo eso de lado, él era un miembro clave de la facción de Ariel que le había proporcionado toda clase de ayudas a lo largo de los años. Él aún tendría un papel crucial que desempeñar, incluso luego de que ella se convirtiera en reina.
Por supuesto, el Reino de Asura no estaría ayudando a Orsted en su causa en al menos cien años más. Luke de todas formas estaría muerto para ese entonces, así que tal vez su destino no era tan importante. Aun así, tenía que ser importante para Ariel ser una reina adecuada, ¿cierto? Tener a Luke cerca podría ayudarla a guiar las cosas en la dirección correcta…
Bueno, tal vez. O quizá este era uno de esos puntos de inflexión fijos en la historia. En otras palabras, si Ariel se convertía en reina, las cosas de alguna forma funcionarían. Y si en cambio el Primer Príncipe tomaba el trono, nos dirigiríamos a un final malo sin importar qué.
La idea aún me parecía muy extraña. La realidad tenía que ser más complicada que el guion de un videojuego, ¿no?
Al final del día, yo tenía que confiar en el conocimiento de Orsted sobre estas cosas. Y era difícil asegurar si él alguna vez me daría una explicación completa de las cosas. Él nunca había dado muchos detalles acerca de los eventos cruciales que ocurrirían en cien años más. Yo en una ocasión lo había presionado con la aseveración del Dios Humano de que sus acciones destruirían el mundo, y él simplemente había dicho, “Esa ciertamente es una posibilidad.”
Para ser honesto, matar al Dios Humano parecía ser lo único que le importaba a Orsted. No tenía la sensación de que a él le importara lo que ocurriera después de eso. Y por el momento, no podía permitirme preocuparme por lo que podría pasar en cien años más. En la actualidad, tenía mis manos llenas manteniendo segura a mi familia. ¿Acaso eso era irresponsable? ¿Cortoplacista? Sí, probablemente. Pero no me importaba. Las personas que vivirían en el futuro podían solucionar sus propios problemas.
Aun así, me pregunto por qué mis descendientes se unirían a Orsted sabiendo que la victoria podría destruir el mundo. Tal vez ellos no lo iban a saber. La idea me hacía sentir lástima por ellos.
No podía hacer daño dejarles un mensaje explicando que era una posibilidad, ¿cierto? ¿Tal vez?
“¡Rudy, la cena está lista! ¡Ghislaine, Eris, vengan a comer!”
Mis pensamientos se habían descarrilado bastante para el momento que esas palabras me regresaron a la realidad. Tendría que escribir una larga anotación en mi diario después de regresar desde Asura. Tenía la sensación de que de otra forma este asunto podría desaparecer de mi mente.
Ariel se retiró a su tienda al anochecer. El resto de nosotros estaríamos acampando afuera, vigilando la zona mientras alternábamos turnos.
Había siete de nosotros en el grupo, sin contar a la princesa. Dos de nosotros éramos suficiente para vigilar, pero teníamos un turno conformado por tres personas. Decidimos que una persona en este turno más grande dejaría el campamento y patrullaría el bosque circundante, buscando cualquier cosa inusual. Esta persona tendría que ser alguien capaz de derrotar monstruos por su cuenta—y aquellos capaces de eso éramos yo, Sylphie, Eris, y Ghislaine.
Esa primera noche, este papel recayó sobre mí.
“Bien, voy a dar una vuelta.”
Asentí hacia los demás, me alejé de la luz de nuestra fogata y me adentré en el bosque. Muy pronto estaba rodeado de una oscuridad profunda, con nada más que la luz de una antorcha para iluminar mi camino. Podía sentir que no había enemigos en el área inmediata, pero todavía era un poco inquietante.
“Mm…”
Después de cinco minutos de caminata constante, yo me había alejado una buena distancia de nuestro campamento.
En ese momento fue cuando alguien repentinamente salió de la oscuridad.
Un momento antes, no había habido nada frente a mí. Y ahora yo estaba mirando hacia un hombre alto y de cabello plateado con afilados ojos dorados y un rostro terriblemente intenso.
Grité por reflejo, y solté un poco el agarre de mi antorcha, casi dejándola caer.
“¡Hii! Eh… me disculpo. Es bueno verlo, Orsted-sama.”
“No hay problema.”
Me senté sobre la raíz de un árbol cercano, tratando de calmar mi acelerado corazón. Orsted se sentó sobre otra, de frente a mí a un par de metros de distancia. El hombre nos había seguido. Por supuesto, yo desde el comienzo sabía que ese era el plan. Perugius probablemente también estaba al tanto de esto, ya que era probable que Orsted hubiese usado el mismo círculo de teletransportación que nosotros.
Yo debía dar reportes periódicos a Orsted durante nuestro viaje. Los demás podrían sospechar si yo desaparecía con demasiada frecuencia, así que el plan era encontrarnos una vez cada varios días, cada vez que fuera mi turno de patrullar el área.
“¿Cómo han ido las cosas?”
“Luke no ha hecho nada sospechoso, y hasta este punto el viaje ha sido tranquilo.”
Estas dos cosas eran las que él me había encomendado monitorear. Pero solo era el primer día, así que no había mucho que reportar. Orsted claramente tampoco había esperado mucho de esto.
“Eso tiene sentido,” dijo él mientras asentía. “No creo que ocurra algo tan pronto.”
“Cierto.”
“Sin embargo, permanece en guardia cuando estés atravesando la Mandíbula Superior.”
“Sí, eso haré.”
La Mandíbula Superior del Wyrm Rojo era un cuello de botella estrecho que conectaba al Reino de Asura con los Territorios del Norte a través del alto rango montañoso que los separaba. Era un solo camino, solo lo suficientemente amplio para que pasen dos carruajes grandes lado a lado. Orsted casi me había matado en un camino similar hacia el sur, el cual era llamado la Mandíbula Inferior del Wyrm Rojo.
Una vez que atravesáramos el valle, llegaríamos a un gran y denso bosque conocido como las Barbas del Wyrm Rojo. Este lugar era muy conocido por las personas de Asura, a pesar de que ellas con frecuencia se referían a él como parte de la Mandíbula Superior. Este bosque técnicamente estaba en el territorio de Asura, pero la frontera física estaba ubicada justo al sur de él. Ahí el reino había construido una gran fortaleza que bloqueaba completamente el camino; estaba ocupada por cientos de soldados en todo momento.
Esa fortaleza tenía varios propósitos. Primero, prevenía que los monstruos del bosque vagaran hacia el sur y entraran al territorio de Asura, y disuadía cualquier intento de invasión desde el norte.
Aunque había otra razón crucial para su emplazamiento. Ese bosque justo al norte era un lugar muy conveniente para deshacerse de personas indeseadas. Las Barbas del Wyrm Rojo estaban esencialmente fuera del territorio de Asura, y la densidad de los árboles hacía menos probable que hubiera testigos. El bosque estaba lleno de monstruos y también grupos de bandidos a caballo. Era el lugar ideal para hacer desaparecer a alguien.
Asumiendo que Darius realmente estaba recibiendo consejos del Dios Humano, había una excelente probabilidad de que nos encontráramos con alguna clase de emboscada ahí. Desplegar sus fuerzas más al norte sería una riesgosa violación del territorio de otro país, y una vez que estuviéramos al sur de la fortaleza, cualquier intento por tomar la vida de la princesa muy probablemente sería visto, y los rumores esparcirían la historia. El bosque era el lugar donde corría menos riesgos al tratar de asesinar a Ariel. Ese era el lugar donde él atacaría por primera vez.
O al menos eso había concluido Orsted.
“¿Entonces procedo como estaba planeado?” pregunté.
“Sí.”
Si había un ataque, yo podría usarlo como evidencia para desalentar seguir viajando a través de los caminos principales. Una vez que los convenciera de que viajar directamente a la capital era demasiado arriesgado, nuestra búsqueda por rutas alternativas debería llevarnos directamente a contratar a Triss y su grupo de bandidos.
Si no había un ataque, Orsted estaba planeando tomar acciones él mismo. Lo cual básicamente quería decir una operación encubierta. Orsted había traído un buen número de pergaminos de invocación, y cristales mágicos para activarlos. Los monstruos que invocarían no eran nativos de esta zona, así que yo podía argumentar convincentemente que alguien los había enviado tras nosotros.
De cualquier forma, las cosas deberían avanzar de acuerdo a nuestros planes.
“Si hay un ataque, el Emperador del Norte Auber Corbett probablemente estará ahí. Sé cuidadoso cuando lo enfrentes.”
“Sí. Ya repasamos eso, ¿no?”
“Sí, lo hicimos…”
El Reino de Asura aparentemente contrató los servicios tanto del Emperador del Norte como de la Diosa del Agua, pero las probabilidades apuntaban a que enviarían al primero a matarnos. De acuerdo a Orsted, el estilo de Auber era adecuado para esta clase de trabajo sucio. El hombre era la personificación perfecta del Estilo del Dios del Norte, tan extravagantes e imprevisibles como podían ser sus practicantes. Todo acerca de él era extraño, desde su ropa hasta su cabello y sus técnicas. Lo llamaban la Hoja del Pavo Real, y él era un maestro de los ataques sorpresa.
“No puedo evitar estar preocupado,” murmuró Orsted.
“¿Acerca de qué?” pregunté.
“De ti, por supuesto.”
Yo solo parpadeé ante eso.
“Se acerca una batalla,” continuó él, “Pero te ves… casi despreocupado.”
¿Despreocupado?
Bueno… dadas las circunstancias, tal vez yo no estaba tan tenso como podría esperarse. Pero sentía que estábamos preparados para esto. Orsted me había dicho cómo luchar contra Auber. No había garantías de que él aparecería, pero si lo hacía, yo había simulado nuestra batalla en mi mente muchas veces durante los últimos días. Sabía que el hombre era un oponente peligroso. No veía cómo ponerme nervioso iba a ayudarme. Mantener la calma era importante si quería sobrevivir. No había garantías de que yo saldría victorioso, pero… probablemente lo mejor era permanecer relajado, ¿no? Probablemente.
“Lleva esto contigo, solo por si acaso.”
Orsted sacó unas piezas de papel desde el interior de su abrigo. Eran pergaminos cubiertos de complejos círculos mágicos.
“Esta es magia de sanación de nivel Real,” explicó él mientras yo los aceptaba. “Tú solo estás en el nivel Avanzado en esa escuela, ¿no? Úsalos si surge la necesidad.”
“Oh. Se lo agradezco…”
No recordaba lo que podían hacer los hechizos de sanación de nivel Real. Sentía que eran lo suficientemente poderosos como para regenerar extremidades perdidas de ser necesario. Mis habilidades evasivas y defensivas eran algo limitadas, y las habilidades ofensivas de mi oponente eran de primera clase. Probablemente era una buena idea que yo tuviera algo como esto bajo mi manga.
“Ni siquiera sabía que existían círculos mágicos para magia de sanación así de avanzada.”
“Casi todos los hechizos conocidos pueden ser replicados a través del uso de círculos.”
“¿Casi? ¿Entonces existen algunas excepciones a la regla?”
“Sí. Principalmente ciertos hechizos únicos con medios de activación inusuales.”
“¿Como cuáles?”
“La Recitación Vocal de la Gente Bestia, la magia de gravedad de los Reyes Dragón… hechizos de esa naturaleza no pueden ser usados sin un entendimiento de los principios involucrados.”
La Recitación Vocal tenía que ser lo que yo siempre llamaba magia vocal. Yo había sido capaz de entender un poco de ella—al menos suficiente para asustar a las personas con mi voz. Aunque era difícil asegurar cuánto de ese efecto venía de la propia magia… ya que tener a alguien gritándote en general da miedo.
“Dijiste que tu yo del futuro podía usar magia de gravedad, ¿no?” continuó Orsted. “Eso debe haber tomado una cantidad considerable de tiempo y esfuerzo. Debes haber estudiado las formas, haberlas entendido de pies a cabeza, y aprendido cómo ponerlas en práctica.”
“Las personas, eh… usted dijo que era capaz de usar básicamente todo tipo de magia. ¿También puede usar hechizos de gravedad?”
“Puedo. Sin embargo, no son especialmente útiles para mis propósitos.”
Era de esperarse de Orsted. En serio, ¿para qué me molestaba en preguntar?
“¿Aprendió todos esos hechizos y técnicas una por una? Usted no nació sabiendo todo esto, ¿o sí?”
“No. Tuve que aprender todo lo que sé con el paso de tiempo.”
Hmm. Ahora mismo, solo podía imaginar vagamente los principios detrás de la magia de gravedad. Ni siquiera sabía qué implicaba exactamente la magia. Pero si pasaba el tiempo suficiente estudiándola, tal vez yo eventualmente descubriría una forma astuta de eliminar el peso de un objeto o algo por el estilo.
Aunque no tenía tiempo para perseguir algo que podría nunca alcanzar. Durante el futuro cercano, yo necesitaba concentrarme en la tarea entre manos. Esta clase de cosa podía esperar hasta que tuviera la oportunidad de descansar.
Bien. ¿Hay algo más que necesite preguntar…? Ah, tal vez acerca de Luke.
“Solo una última cosa, Orsted-sama. Si Luke resulta ser un apóstol del Dios Humano, usted me va a dejar decidir si vive o muere, ¿correcto?”
“Sí.”
“Digamos que le perdono la vida, y Ariel logra convertirse en reina. ¿Qué cree usted que le sucederá a él en ese escenario?”
“Nada en particular. Una vez que las cosas lleguen a ese punto, él estará libre de la maldición del Dios Humano.”
“El Dios Humano solo puede tener a tres apóstoles al mismo tiempo, ¿cierto? ¿De verdad podemos dejar ir a uno, y solo esperar que él deje de controlarlo?”
“No necesitas preocuparte de eso. El Dios Humano solo puede influenciar a un apóstol hasta que su visión de su futuro se vuelve clara.”
Esperen, ¿qué? ¿Acaso no pudo haber mencionado esto un poco antes, jefe? ¡Esto parece ser muy importante! ¿Acaso eso no significa que él podría repentinamente cambiar un apóstol en medio de una batalla o algo así?
“Además, su visión del futuro está limitada por la presencia de ciertos puntos de inflexión. En este caso, el resultado dependerá del intento de Ariel por derrotar a Darius y Grabel. El Dios Humano no puede ver el futuro de los participantes más allá de ese punto.”
“Entonces eso significa que… ¿él no cambiará de apóstoles hasta que el resultado esté decidido?”
“Exactamente.”
Bien, entiendo. Habría sido bueno saber esto antes. Bueno… supongo que él al menos me lo dijo ahora. No tenía caso presentar una queja por eso.
Así que, hasta que esta lucha por el poder esté completamente resuelta, los apóstoles del Dios Humano no iban a cambiar. Y una vez que todo terminase, ellos quedarían naturalmente liberados de su control… aunque era posible que él los volviera a contactar para usarlos en otro de sus planes.
En una nota aparte: parecía ser que el Dios Humano no podía adquirir un nuevo apóstol hasta que alcanzáramos el punto de inflexión. Eso quería decir que matar a uno de ellos reduciría el número de peones a su disposición por el momento.
De ser posible, definitivamente era la opción más inteligente deshacernos de todos ellos.
“Bien… creo que ya debo regresar. Ellos podrían sospechar si desaparezco por mucho tiempo.”
“Entiendo.”
Me puse de pie, y la primera de nuestras reuniones regulares llegó a su fin. Me apresuré de regreso a nuestro campamento y reporté que no había visto nada inusual. El próximo turno nos relevó pronto, y yo me escabullí bajo mi manta.
El primer día de nuestro viaje había sido uno sin inconvenientes.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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