Frente a su Tumba
Capítulo 16: Frente a su Tumba
Pasaron algunos días desde que tomé a Roxy como mi esposa. Últimamente, mi miedo de que otro desastre estaba a punto de ocurrir había comenzado a desaparecer gradualmente. El futuro se veía brillante, aunque todavía me preocupaba mucho la condición de Zenith.
Ella había elegido una de las otras habitaciones grandes de la casa. Le había aconsejado a Lilia no hacerlo, dado que el anterior dueño de esta casa había sido asesinado ahí, pero Zenith le había tomado cariño y se rehusaba a irse. Viendo eso, Lilia dejó de lado mis preocupaciones, diciendo, “Estoy segura de que no hay nada de qué preocuparse.” Era cierto que, si ella iba a cuidar a Zenith, una habitación espaciosa sería preferible a una estrecha.
También llevé a Zenith con un doctor; uno de los profesionales más prominentes del Reino de Ranoa, recomendado por Ariel. Desafortunadamente, el hombre se dio por vencido, diciendo que no tenía idea qué problema médico tenía ella, y que por lo tanto no sabía cómo tratarlo. Con la actual tecnología médica de este mundo, no había nada que ellos pudieran hacer para restaurar su memoria. Tal vez era debido a la magia de sanación que los tratamientos médicos de este mundo estaban tan desbalanceados.
A pesar de eso, decidimos trazar un plan de rehabilitación específicamente para alguien con amnesia. No sabía si ayudaría, pero era mejor que no hacer nada. Si tenía la oportunidad, podría ser una buena idea buscar un implemento mágico que pudiera ayudar a recuperar sus recuerdos. Aunque no sabía si existía tal cosa en este mundo.
Probablemente lo mejor era considerar su tratamiento como un esfuerzo a largo plazo. Tampoco tenía idea de qué diría su familia en el País Sagrado de Millis acerca de esto. Todo permanecía incierto.
El embarazo de Sylphie iba según lo previsto. Cuando traté de sobar sus pechos hinchados, ella se enojó mucho conmigo. Aparentemente, dolía si la agarraba demasiado fuerte. La forma en que me imploró ser gentil me dio ganas de manosearla. Había caído en sus tentaciones muchas veces en el pasado y había obtenido lo que quería, pero esta vez ella estaba embarazada, así que no podía dejar mis deseos a rienda suelta. No podía evitar querer tocarla de la misma forma, pero fui cuidadoso—gentil—mientras la acariciaba.
El embarazo producía cambios en el cuerpo; sus pechos ya no eran los que estaba acostumbrado a tocar. Y cuando consideraba que yo había sido quien produjo este cambio a su cuerpo, me sentía increíblemente feliz. Esto probablemente era lo que la gente quería decir con sensación de dominación.
Ahh, Sylphie es toda mía.
Pero, como pueden haber adivinado, no tener mano izquierda era un asco. Recordaba con nostalgia los días en los que podía acariciar sus pechos con ambas manos. Ahora que me faltaba una, mi satisfacción se había reducido a la mitad.
Pronto sus pechos comenzarían a producir leche. Sospechaba que ella se enojaría conmigo por pedir una degustación. Tal vez incluso me regañaría. Pero podría valer la pena preguntar, incluso si las probabilidades estaban en mi contra. Probablemente lo mejor era mantener la pregunta en mi interior, pero solo una vez no podía lastimar, ¿cierto?
“De seguro amas mis pechos,” dijo Sylphie.
“Sí, los amo. Son pequeños, pero son los mejores del mundo.”
“Los mejores del mundo…” murmuró ella. “¿De verdad puedes decir eso después de haber acariciado los de Roxy?”
“Perdona mis pecados,” dije dramáticamente.
“¡Jeje, no estoy enojada!”
Comenzamos una charla juguetona, lo que evidenciaba que nuestra relación estaba tan fuerte como siempre. Si este hubiese sido mi mundo anterior (más específicamente, Japón), nuestra relación probablemente habría sido bastante tensa. Pero, en este mundo, Sylphie era comprensiva. Siempre y cuando las amara de igual forma, podía tener dos o tres esposas.
En cuanto a mi otra esposa, Roxy había tomado una de las habitaciones más pequeñas en el segundo piso. La más pequeña, para ser exacto. Le sugerí escoger una más espaciosa, pero aparentemente a ella le gustaban los espacios estrechos, lo cual yo entendía. Tampoco me molestaban.
Roxy se convirtió en una profesora en la universidad. Al mismo tiempo, yo fui con todos presentándola y anunciando mi regreso, pero guardaremos esa historia para otra ocasión.
Transcurrió otro mes, y finalmente, un día en el que estaba nevando con fuerza, Sylphie dio a luz. Fue un parto normal casi sin complicaciones. Tampoco de cabeza ni prematuro. El único problema fue que la ventisca afuera era tan fuerte que el doctor que llamamos no pudo llegar a tiempo. En mi antiguo mundo, eso habría sido una causa de pánico, pero afortunadamente, teníamos a Lilia.
Como alguien experimentada en traer bebés al mundo, ella fue capaz de trabajar rápidamente, con Aisha como su asistente, sin pedirme nada. Ella realizó cada paso cuidadosamente, enseñándole el proceso a Aisha. Roxy y yo estuvimos en la banca en caso de que algo ocurriera. Si surgía una emergencia, la magia de sanación sería nuestro as bajo la manga.
A pesar de que, y me cuesta admitirlo, yo estaba completamente nervioso. La sanación ni siquiera estaba en mi cabeza en ese momento. Todo lo que pude hacer fue agarrar la mano de Sylphie con la mía mientras su rostro se retorcía del dolor.
“Verlo de esta forma me trae recuerdos de cuando la Señora dio a luz a Norn,” dijo Lilia.
Eso también me trajo recuerdos. Norn había sido una bebé de cabeza, tanto con la madre como la hija en peligro durante el parto. Paul había sido inútil, completamente atónito. Yo había logrado mantener la calma y asistir en el parto en ese entonces, pero mírenme ahora. Había sido mucho más capaz en el pasado que ahora—no muy diferente a cómo había sido en mi mundo anterior.
“No se preocupe, Sylphie-sama estará bien. No hay necesidad de preocuparse,” dijo Lilia mientras trabajaba enérgicamente, encargándose de todo con tal pericia que me dejaba en vergüenza.
Sin importar cuántas veces ella trató de calmar mis nervios, mi mente no lograba hacerlo. La única cosa que pude hacer fue aferrarme a la mano de Sylphie y decir, “Inhala… y exhala. Inhala… y exhala,” limpiando el sudor de su frente mientras lo hacía.
La angustia en su rostro era evidente, incluso mientras ella sonreía frente a mi pánico. “Um… Rudy, puedes relajarte un poco, ¿sabes?”
Aisha también comenzó a reír, lo que le hizo ganar un rápido golpe de Lilia.
Sylphie las vio a las dos y rio una vez más.
“¿¡Ngh!?”
Justo cuando la habitación parecía estarse relajando, llegó la primera ola.
“Sylphie-sama, ya estamos listos. ¡Puje!”
“Nnnnngh…”
Yo observé en silencio mientras ella se esforzaba. La única cosa que pude decir fue, “Tú puedes.” Sentí que había algo que debería estar haciendo, pero no había nada que yo pudiera hacer.
Sylphie pujó cuando Lilia le dijo que lo hiciera, con su rostro tensándose cada vez, hasta que…
La bebé nació.
Ella dejó salir un fuerte llanto mientras llegaba sana y salva a nuestro mundo. Una niña—una adorable con el mismo color de cabello que yo. Lilia la tomó en brazos y se la entregó a Sylphie, quien sostuvo a la recién nacida con fuerza y suspiró del alivio.
“Estoy tan feliz… Su cabello no es verde,” murmuró ella.
Yo despeiné el cabello de Sylphie—cabello que una vez había sido verde, pero que ahora era de un blanco hermoso.
“Sí.”
Incluso si nuestra bebé hubiese nacido con el cabello verde, yo no habría culpado a Sylphie por ello. ¿Cómo podría? El verde era mi color favorito en este mundo; el color de cabello tanto de Sylphie como de Ruijerd. Incluso el de Roxy, iluminado correctamente, brillaría de esmeralda. Yo amaba el verde. Si alguien quería discriminar el cabello verde, tendrían que pasar sobre mi cadáver. Los enfrentaría, incluso si eso significaba hacerme enemigo de todo el mundo.
“Lo hiciste muy bien, Sylphie.”
“Gracias.”
Mientras yo tenía la resolución de amar el cabello verde, el resto del mundo no, ya que lo consideraba un mal augurio. Le agradecí a Dios que nuestra hija hubiera tenido la suerte de tener el mismo color de cabello que yo. Hablando de Dios, ella actualmente estaba en la habitación contigua con su vara agarrada firmemente en sus manos, tan blanca como un papel.
“Toma, Rudy. Sostenla,” dijo Sylphie.
“Bien.”
La tomé en mis brazos. Su cuerpo era cálido, con una voz fuerte mientras lloraba. Su cabeza era pequeña, como también su boca y nariz—todo su cuerpo estaba lleno de vida. Mi corazón comenzó a llenarse de emociones cuando pensé que esta pequeña niña era mía, mi bebé que Sylphie había dado a luz.
“…”
Las lágrimas comenzaron a brotar.
Paul estaba muerto, pero ahora teníamos una bebé. Él había salvado mi vida. Si no hubiese sido por él, yo no estaría aquí sosteniendo a mi hija. Pero a cambio, Paul nunca volvería a abrazar a sus propias esposas, hijas, o sus nietos.
¿Acaso estaría triste de no poder estar aquí? ¿O se reiría mientras dice, Todo esto es gracias a mí?
De cualquier forma, yo tenía que seguir viviendo. Por el bien de mi hija, no podía morir. Tenía que proteger a Sylphie—a mi familia.
Al final, Sylphie y yo tomamos algunas letras de nuestros nombres y las alteramos ligeramente para dar con un nombre: Lucie. Lucie Greyrat. Aisha se rio, diciendo que era un nombre demasiado simple, y Lilia le pegó en la cabeza una vez más. Estaba feliz de que fuera una niña. Si en cambio hubiésemos tenido un niño, podría haberle puesto Paul.
Lilia me echó de la habitación luego de eso. Aparentemente, había muchas cosas por hacer, así que me dijo que esperara afuera. Caminé hacia la sala de estar y me senté pesadamente en el sillón. Casi no había hecho nada, pero de igual forma estaba exhausto.
Roxy se sentó a mi lado, también viéndose cansada, y suspiró. Ella había hecho incluso menos que yo, así que la suya era fatiga mental. “Esa fue mi primera vez viendo a una persona dar a luz,” dijo ella. “Fue increíble.”
“Yo ya… lo he visto un par de veces. Creo que tres. Pero te desgasta aún más cuando es tu propio hijo.”
Sylphie probablemente estaba incluso más agotada. Más tarde tendría que darle las gracias como se debe.
“Supongo que yo también debí nacer así,” dijo pensativamente Roxy.
“Bueno, así es como nacen todos, ¿no?” Yo no sabía mucho acerca de cómo se reproducían los Migurd, pero considerando que se veían como humanos, no podía haber mucha diferencia, ¿cierto?
“… Yo también estaré dando a luz eventualmente, ¿no?”
Cuando miré en su dirección, encontré a Roxy mirando de reojo hacia mí, con su rostro completamente rojo. Me quité los zapatos y crucé mis piernas mientras estaba sentado, tan firme como pude. “Sí, espero que pueda pedirte eso en un futuro.”
Ahora que la bebé de Sylphie había nacido, quería decir que Roxy y yo estaríamos comenzando el proceso para hacer un bebé. Para ser honesto, lo estaba esperando con ansias, incluso aunque la bebé de Sylphie acababa de nacer. De verdad no tenía remedio. No era como si me odiara por eso—no podía, no cuando consideraba que Paul se había sentido de la misma forma en el pasado.
No puedo esperar, pensé mientras sonreía, y Roxy se sonrojaba todavía más, envolviendo sus brazos alrededor de su cuerpo.
“Rudy, tienes una mirada realmente pervertida en tu rostro.”
“Nací con ella.”
Así es—nací con ella. Era algo que había tenido desde que llegué a este mundo, o tal vez incluso antes de eso.
“…”
Ah, es cierto. Antes de comenzar esa rutina con Roxy, necesitaba anunciar el nacimiento de mi bebé.
Al día siguiente, fui solo hacia las afueras de la ciudad, donde yacía un cementerio para nobles sobre una pequeña colina. Aquí era donde habíamos puesto a descansar a Paul. Él podría enojarse por ser dejado junto a otros nobles, pero este lugar era mejor administrado que uno para el público general.
Estaba de pie dentro de la nieve, frente a una lápida estilo Ranoa. No tenía idea de cuál religión había seguido Paul. No creía que él alguna vez hubiera creído en Dios. Paul parecía del tipo que no se preocupaba por la religión, así que, incluso si habíamos cometido un error en ese aspecto, estaba seguro de que nos perdonaría. Tal vez habría sido más ideal hacerle una tumba en el Reino de Asura, donde había estado alguna vez la Aldea Buena. Paul no tenía relaciones o conexiones en esta tierra. Pero si lo enterrábamos demasiado lejos, no seríamos capaces de visitarlo.
Yo ya había informado a Geese y los demás de esta ubicación. Incluso la habíamos visitado una vez como grupo. Cada persona había traído algo que a Paul le hubiese gustado. Alcohol, una espada corta—esa clase de cosas. Geese y Talhand se habían sentado frente a su lápida y habían bebido hasta emborracharse, ganándose la ira del cuidador de tumbas.
Me dispuse a limpiar la tumba de Paul, con una botella de licor que había comprado de camino bajo mi brazo. Sacudí la nieve de su lápida, lustrando la piedra con un pedazo de tela que había traído. El camino hacia el cementerio había estado cubierto de nieve, pero el cuidador de tumbas mantenía los caminos en el interior despejados, así que no fue difícil limpiar el área de Paul.
Limpié, luego puse la botella en frente de su tumba y coloqué mis manos juntas—bueno, solo una. Había pensado comprar flores, pero no había ningunas a la venta. Durante el invierno en los Territorios del Norte, las flores difícilmente se veían. Tampoco era que a Paul le hubiesen gustado las flores.
“Paul… Padre, mi bebé nació ayer. Una niña. Ella es de Sylphie, así que estoy seguro de que crecerá para convertirse en una belleza.” Me senté frente a su tumba y le di la noticia. “Desearía que pudieras verla.”
Si Paul la hubiera visto, estaba seguro de que él habría actuado de forma infantil hasta que Zenith lo hubiera regañado. Él probablemente me habría llevado a beber para celebrar, y ambos nos habríamos emborrachado hasta quedar en el piso. Después Paul habría hecho una movida sobre Lilia, exasperando a Zenith.
Era tan acertado que hasta podía imaginarlo claramente—el futuro que habría ocurrido si Paul todavía estuviera con vida y mi madre no hubiera perdido sus recuerdos.
“He tomado a Roxy como mi esposa. Ahora tengo dos, tal como tú. Aunque desearía que me hubieras enseñado a prepararme mentalmente para ello.”
Ahora que lo pienso, eso era de lo que Paul probablemente había tratado de hablarme en el laberinto. Él sabía que Roxy sentía algo por mí y que yo también sentía algo por ella. Muy probablemente, él había querido enseñarme cómo prepararme para eso.
“No es lo mismo, no tengo de pronto dos hijas, pero Roxy eventualmente quedará embarazada y también tendrá un hijo mío. Estoy seguro de que aún queda para eso, pero espero que ellos puedan crecer tan saludables como Norn y Aisha.”
No tenía la intención de despreciar las enseñanzas de Lilia, pero yo quería que mis hijos crecieran como iguales—que fueran lo suficientemente fuertes como para soportar cuando las personas los llamen mitad demonios.
“Aparentemente Sylphie cree que yo voy a tomar otra esposa después de esto. No planeo nada parecido, pero dicen que si ocurre una vez puede pasar una segunda. Tal vez tiene razón.”
Me pregunto si Paul había considerado casarse con Ghislaine, Elinalise, o Vierra. Parece que él había tenido una relación sexual con Ghislaine, así que sospechaba que lo había considerado al menos una vez. Por otro lado, Paul era de una mente más abierta que la mía, así que quizás él no llegó a pensar en el matrimonio.
“Tal vez yo tampoco debería pensarlo tanto, ¿eh?” Cuando dirigí mi pregunta hacia la lápida, sentí que podía verlo sonriendo maliciosamente en respuesta. Todo lo que podía ver era su sonrisa; no podía escuchar palabras.
Pero no era como si Paul nunca hubiese pensado bien las cosas. Estaba bastante seguro de que él había terminado pensando años algunas cosas. Tenía sentido. Había muy pocas personas en el mundo que vivían sin pensar en lo absoluto.
“Padre, fui un hijo terrible—uno que tiene recuerdos de su vida anterior. No te amé como debí haberlo hecho, como mi padre,” dije mientras me ponía de pie. Tomé la botella de alcohol con mi mano y bebí un trago. Era un licor fuerte, que me quemó a través de la garganta, y una vez que terminé, vertí un poco sobre su tumba. “Pero ahora sí me veo como tu hijo.”
Tal vez el alcohol no era lo mejor para alguien como Paul, quien había cometido el error de ahogarse en él. Pero de seguro hoy podíamos hacer una excepción. Estábamos celebrando una nueva vida en este mundo.
“Ahora finalmente lo entiendo. Todavía soy solo un niño. Un mocoso que pretende ser un adulto usando sus recuerdos previos.”
Tomé otro trago, y luego vertí algo más sobre la tumba de Paul. Otro trago, un poco más para él. Pronto la botella estuvo completamente vacía.
“Ahora que tengo una hija en este mundo y soy un padre, sé que debo madurar enseguida. Y para hacerlo, tendré que cometer un montón de errores, lamentarlos, y cambiar—de forma lenta y gradual. Estoy seguro de que tú también tuviste que hacerlo de esa forma, así que lo haré lo mejor que pueda.”
Volví a colocar el corcho sobre la botella y la puse en frente de su tumba.
“Regresaré. La próxima vez, traeré a todos conmigo,” dije, dándome la vuelta.
Muchas cosas habían encajado en su lugar, con mucho dolor y una gran cantidad de alegría a lo largo del camino. Yo había repetido horribles errores a lo largo del camino, pero todavía no terminaba. Sin importar qué tan grande fuera mi error o qué tan mal salieran las cosas, no era el fin. Aún tenía mucha vida por vivir en este mundo. Y eso era lo que iba a hacer: vivir al máximo, para que sin importar cuándo muriera, lo hiciera sin arrepentimientos.

Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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