Norn y la Iglesia de Millis
Capítulo Extra: Norn y la Iglesia de Millis
Norn Greyrat se estaba sintiendo inquieta, por decirlo menos.
Había pasado un mes desde que su hermano Rudeus se fue de viaje hacia el Continente Begaritt, y la vida en la ciudad de Sharia era tan tranquila como siempre. Era muy difícil creer que la mayoría de su familia estaba en una tierra lejana y desconocida.
Aun así, el corazón de Norn se sentía acomplejado. Por supuesto, no había habido noticias de Rudeus. No era como si esperase que las hubiera. ¿Qué estaba enfrentando él ahora mismo? ¿Acaso fue su insistencia la que lo llevó a ir y enfrentar peligros para los que no estaba preparado?
Si Rudeus moría, Sylphie estaría devastada. Ella lloraría y lloraría, sosteniendo a su hijo sin padre en sus brazos.
La propia Norn era solo una niña, y puede que no sea tan lista como su hermana, pero incluso ella entendía que la sonrisa valiente de Sylphie solo era un intento de ocultar sus verdaderos sentimientos. En lo profundo, Sylphie estaba sufriendo incluso ahora.
Sin importar lo talentoso que puede ser Rudeus como un mago, aún había una posibilidad de que muriera en su viaje hacia el Continente Begaritt. Y Norn había sido quien lo empujó a eso.
Si ella no lo hubiera molestado… si ella no hubiera sido tan egoísta… Rudeus y Sylphie todavía estarían viviendo juntos ahora mismo.
Era un pensamiento doloroso. La ansiedad y el arrepentimiento eran suficiente para aplastarla.
Mirando a través de la ventana de su habitación, Norn dejó salir un largo suspiro. Era algo que ella hacía mucho estos días.
Afuera, ella vio algunos estudiantes caminando en dirección de las puertas de la escuela.
“Ah, cierto… se supone que hoy vaya a casa…”
Una vez cada diez días, ella debía ir a hacer acto de presencia a la casa de la familia Greyrat. Hoy era ese décimo día.
Teniendo problemas para ponerse de pie, Norn comenzó a prepararse para salir.
Mientras ella caminaba hacia la casa Greyrat, sus pensamientos continuaban girando alrededor de la situación entre manos.
El resentimiento o la desconfianza que ella había sentido hacia Rudeus ya casi había desaparecido. Ella tampoco lo odiaba de la forma en que lo había hecho en el pasado. Pero esa era la parte que hacía a esto tan aterrador. ¿Qué tal si él no regresaba a casa? ¿Qué tal si llegaba una carta, informándonos de su muerte? Ella no sabía si podría soportar algo así. Norn no sabría cómo disculparse con Sylphie. También estaba Aisha… a pesar de que a ella no le importaba mucho.
Su mente estaba corriendo en círculos. Este era un mal hábito de Norn. Una vez que comenzaba a preocuparse de algo, era muy difícil para ella detenerse.
“¿Mm?”
Viendo algo en la esquina de su visión, Norn decidió detenerse.
Ella había visto un edificio llamativo ubicado al final de una calle secundaria.
En el País Sagrado de Millis, los edificios como este eran una vista muy común. Cada sección de la ciudad tenía el suyo. Pero desde que dejó esa tierra atrás, ella había visto muy pocos.
“¿Esa es una iglesia de Millis…? Ni siquiera sabía que había una en esta ciudad.”
No estaba construida exactamente como las iglesias en Millis, así que se sentía un poco extraña para ella. Pero su color blanco y diseño básico todavía dejaba en claro su función.
“Ahora que lo pienso, últimamente no he rezado mucho…”
Norn era una creyente de la fe de Millis. En el País Sagrado, cuando ella estuvo al cuidado de la familia de su madre, ellos la habían llevado a la iglesia diariamente. Norn había aprendido lo básico muy rápido—no fue algo que ella hubiera escogido hacer por su cuenta, pero tampoco sentía que su familia la había forzado a ello. Era importante aprender las enseñanzas de la iglesia en Millis. Todos esperaban que las conocieras y obedecieras.
Aun así, Norn no era exactamente una creyente apasionada. Después de dejar atrás Millis, ella no había sentido la necesidad de buscar iglesias en las cuales rezar.
“…”
Pero hoy, Norn sintió la necesidad de ir hacia la calle secundaria.
El interior de la iglesia era, en contraste a la calle afuera, bastante tranquilo. Ciertamente se sentía como si ella hubiese entrado en un espacio sagrado. El silencio en el aire, el diseño imponente del propio edificio, la pizca de calidez—todo era familiar para ella.
El techo estaba un poco más abajo que en las iglesias que Norn recordaba, pero las filas de bancas perfectamente ordenadas eran las mismas. Y también el altar en el fondo.
Sintiéndose un poco nostálgica, Norn se abrió paso hacia el símbolo sagrado de Millis, se arrodilló, y juntó sus manos.
Ella no había rezado en años, pero su cuerpo todavía recordaba cómo hacerlo.
“Gran Santo Millis, escucha mi plegaria… Por favor, trae a mi hermano de vuelta a casa sano y salvo. Y a mi padre. Y mi madre. Y también a Lilia…”
Norn por un momento sintió que estaba pidiendo demasiado al nombrar a tantas personas de esta forma. San Millis nunca intervenía cuando había codicia. Era importante mantener tus deseos modestos.
Aun así, ella solo decidió replantear su plegaria.
“Por favor, que todos vuelvan sanos y salvos.”
Si Millis consideraba correcto conceder su plegaria, toda la familia de Norn finalmente volvería a estar junta. Finalmente podrían vivir juntos, por primera vez en muchos años. Eso era lo que Norn quería más que nada.
De hecho, en este momento, era lo único que ella realmente quería.
Si incluso eso era pedir demasiado, ella no estaba segura de lo que debía hacer.
“…”
Para el momento que ella terminó sus plegarias, Norn se estaba sintiendo un poco mejor.
Tal vez el ambiente en esta iglesia era agradable. O tal vez ella había logrado ordenar sus pensamientos al ponerlos en palabras.
De cualquier forma, ella se descubrió pensando, Debería venir de nuevo.
Norn asistió a clases, hizo sus ejercicios, y después se dirigió hacia la iglesia después de la escuela. Esto muy pronto se convirtió en su nueva rutina.
Cuando rezaba, ella siempre se sentía un poco mejor al final. De alguna forma sentía que estaba haciendo su parte.
Pero entonces, un día, algo se abrió paso dentro de ella.
“Por favor, que todos vuelvan a salvo…”
Cuando ella murmuró las mismas palabras de siempre, una lágrima salió de su ojo. Bajó lentamente a través de su mejilla antes de caer de su mentón. Una segunda la siguió, después una tercera; y de pronto, la presa se había roto.
Por supuesto, Norn sabía que ella solo se estaba consolando a sí misma al venir aquí. Rezar la hacía sentir como si estuviera haciendo algo, pero en realidad no era así. No había nada que ella pudiera hacer.
Sollozando, Norn se cubrió su rostro, a pesar de que no había nadie aquí como para ocultarlo.
Ella se sentía patética. Patética y frustrada. Norn odiaba lo inútil que era.
“¿Por qué estás llorando?”
La voz pareció salir de la nada.
Sorprendida, Norn miró hacia arriba y alrededor de la iglesia. Ella había creído que estaba sola. Había un sacerdote que se encargaba del lugar, pero él con frecuencia no estaba a esta hora. Era por eso que Norn usualmente tenía el lugar para ella sola.
Pero hoy, había alguien más aquí—un joven que había salido de la cabina de confesiones.
Él se veía de la misma edad que su hermano Rudeus. Su cabello era lo suficientemente largo al frente para que ella apenas pudiera ver sus ojos. Algo en la forma en que él la veía la hizo pensar que era del tipo testarudo.
“¿Q-quién eres tú?”
El joven frunció el ceño de la irritación ante la pregunta. “¿Qué? ¿No me reconoces? Soy Cliff Grimoire. Soy un novicio de esta iglesia. Acabo de comenzar este año.”
Para un mero novicio, este joven se veía bastante arrogante. Pero este tono arrogante ayudó a sacudir la memoria de Norn. Ella ya lo había visto antes. Él era uno de los amigos de su hermano, y un estudiante destacado de la Universidad de Magia.
Ahora que ella lo pensaba, también lo había visto en esta iglesia. Cuando celebraban la misa aquí, él con frecuencia estaba presente ayudando al sacerdote.
“Ah… cierto, por supuesto. Hola.” Limpiándose sus lágrimas, Norn bajó su cabeza suavemente.
Cliff resopló y caminó hacia ella. “¿Entonces algo te está molestando? Adelante, dime de qué se trata.”
“¿Eh?”
“Si algo te está haciendo miserable sin una buena razón, yo lidiaré con ello por ti. Tienes mi palabra.”
Norn estaba honestamente confundida por esta repentina oferta. Sí, este hombre era un amigo de su hermano, pero ellos dos básicamente estaban hablando por primera vez.
“Eh, pero…”
“Creo que ya lo sabes, pero la mujer con la que Rudeus está viajando es mi esposa. Por supuesto, yo estoy preocupado por ella, pero tengo fe en las habilidades de Rudeus. Tengo confianza en que él la mantendrá a salvo. Así que, por mi parte, tengo la obligación de proteger a su familia aquí en Sharia. Si él arriesga su vida por Lise, yo haré lo mismo por ti y tu hermana.”
Ahora tenía un poco más de sentido. Norn había sabido que esta mujer Elinalise ya había estado en el grupo de su padre en el pasado, pero no que ella estaba casada. Pero era probable, dado lo hermosa que era ella.
“Desde la cabina de confesiones me he dado cuenta de que vienes a rezar todos los días. Pero esta es la primera vez que lloras, ¿cierto?”
Norn no tenía forma de saber esto, pero Cliff tendía a usar estas tardes tranquilas para estudiar un poco dentro de la cabina de confesiones mientras esperaba por un raro visitante. Normalmente, él se quedaba ahí a menos que tuviera alguna tarea de la cual encargarse, pero esta vez había salido después de ver llorar a Norn.
“…”
“Vamos, puedes confiar en mí. Yo me encargaré de todo,” dijo confiadamente Cliff, golpeando su pecho con su mano. “¿Es un problema demasiado personal? Si quieres, podemos usar la cabina de confesiones.”
Norn no veía con muy buenos ojos su oferta. En su experiencia, usualmente lo mejor era no confiar en alguien que acababas de conocer.
Pero mientras vacilaba, ella se descubrió recordando a su hermano—recordando el día que él la había visitado en su habitación. Ella recordaba la mirada en su rostro. Rudeus había estado tan ansioso como ella.
Tal vez Cliff, a pesar de sus palabras, se estaba sintiendo igual que ella. Su esposa, Elinalise, había emprendido un viaje hacia el Continente Begaritt. Él probablemente había querido ir con ella, pero no había sido capaz. Tal como Norn.
En ese caso… tal vez él podía entender lo que ella estaba sintiendo.
“Bueno, de hecho…”
Y así, Norn se abrió hacia Cliff.
Al principio, ella explicó que su hermano había decidido no ir a Begaritt. Pero entonces ella lo empujó a reconsiderarlo, y él eventualmente cambió de idea.
Había una probabilidad de que Rudeus muriera como resultado de eso. Por supuesto, Sylphie quedaría destrozada. Ella amaba muchísimo a Rudeus, y estaban a punto de tener un hijo y comenzar su propia familia. Si Sylphie lo perdía ahora, sería un golpe devastador. Norn sabía lo mucho que le dolería.
Y si esto sucedía, todo sería su culpa. Su hermano no habría ido hacia ese peligroso viaje si ella no hubiera insistido.
Cuando ella escuchó que su padre estaba en problemas, Norn había sentido una desesperada necesidad de ayudar. Ella había deseado con muchas ganas que Rudeus fuera a salvarlo. Pero en ese entonces, no se le había ocurrido que él podría no regresar a casa.
Todo lo que ella podía hacer era ir a la escuela, asistir a clases, y hacer sus plegarias en la tarde. Pero sus plegarias solo eran una forma de consolarse a sí misma. Ella se sentía impotente. No había nada que pudiera hacer para ayudar.
Mientras más pensaba en eso, más triste estaba. Norn concluyó que por eso había comenzado a llorar.
“¿Qué? ¿Eso es todo?” respondió Cliff con un pequeño resoplido despectivo.
“¿A qué te refieres con, Eso es todo?”
Norn había esperado que Cliff lo entendiera, así que sus palabras se sintieron como una traición.
Pero a pesar de su mirada molesta, Cliff resopló una vez más. “Escucha. No estoy tratando de presumir, pero provengo de Millis—”
“Yo también vengo de ahí.”
“Por favor, déjame terminar. Soy el nieto del Papa de Millis. Terminé envuelto en una lucha por el poder ahí, así que mi abuelo me envió a estudiar aquí. En otras palabras, no puedo regresar a casa en un futuro cercano. Sin importar lo mucho que quiera ayudar a mi familia, no pudo hacer nada por ellos. En otras palabras, soy muy parecido a ti.”
“…”
“¿Qué crees que debería hacer al respecto?”
“¿Por qué me estás preguntando? No lo sé…”
Ella no tenía una respuesta a esa pregunta. Era por eso que había estado llorando. Era por eso que ella había acudido a él por un consejo.
“Ya veo. Afortunadamente, yo soy un genio, así que sé la respuesta. ¿Te gustaría escucharla? ¿Mmm?”
“… Sí. Por favor.”
El tono de Cliff estaba sacando de quicio a Norn, pero ella quería escuchar su respuesta.
“Muy bien. Primero que nada, piensa en la razón por la que yo estoy en esta ciudad. Fui enviado aquí debido a una lucha por el poder en casa. ¿Por qué? Porque soy demasiado débil como para defenderme. Soy joven, inexperimentado, y no tengo ninguna autoridad. Habría sido muy simple para ellos secuestrarme y usarme como un rehén. Mi abuelo es un hombre astuto e implacable, pero yo soy una parte valiosa de sus planes para el futuro. Si los enemigos me secuestraban, él habría estado forzado a escuchar sus demandas.”
Norn podía entender esto. No era muy diferente de la razón por la que ella había venido aquí. Si ella fuera tan poderosa como Rudeus, Norn podría haber estado viajando con él ahora mismo, o incluso abrirse paso hacia el Continente Begaritt por si sola.
“Básicamente, si quiero evitar convertirme en un rehén, necesito la fuerza para defenderme de la violencia.”
“¿Fuerza? ¿A qué te refieres?”
“No estoy hablando de fuerza física. En mi caso, me estoy concentrando en estudiar, reunir tanta información como pueda, y aprendiendo magia nueva. Ah, y hacer amigos también cuenta… especialmente si tienen habilidades inusuales o podrían ascender a posiciones en el poder. Cuando tienes aliados poderosos de tu lado, es más difícil herirte para tus enemigos.”
El último punto era algo que Cliff había comprendido muy recientemente, después de enamorarse de Elinalise y ser amigo de Rudeus. Pero no había muchas personas ahí afuera que pudieran tolerar su actitud, así que él aún no había expandido mucho su círculo social. Aparte de Rudeus y Zanoba, tal vez podía contar a Nanahoshi, pero eso era todo.
“¿Entonces básicamente estás entrenando?” preguntó Norn. “¿Para qué?”
“Si repentinamente llegó a ser llamado para regresar a Millis, quiero llevar conmigo nuevas habilidades, nueva magia, y nuevas conexiones. Haré uso de ellas para ayudar a mi abuelo y rápidamente asegurarme una posición en la jerarquía de la iglesia.”
Por supuesto, en este punto todo esto era solo fantasía. Pero Cliff lo creía de todo corazón. Siempre y cuando él confiara en sus habilidades y trabajara para desarrollarlas, Cliff estaba seguro de que este futuro ocurriría.
“Aunque eso nunca va a suceder,” murmuró Norn, mirando hacia el suelo.
Nadie iba a llamarla al Continente Begaritt en un futuro cercano. Incluso si lo hacían, ella no sería de ayuda. Si su hermano y su padre no podían lidiar con la situación por su cuenta, ella ciertamente no iba a ser de ayuda.
“Ah, pero sucederá. No mañana, y no pasado mañana. Pero en el futuro, llegará el día donde nuestra fuerza sea puesta a prueba. Tal vez será en un año. Tal vez en cinco, o incluso diez.”
“…”
“Escucha, Norn. No hay mucho que podamos hacer ahora que hemos sido dejados atrás. Si tratamos de ir y ayudar, solo estorbaríamos.”
“Eso ya lo sé…”
“Bien. Es por eso mismo que necesitamos usar este tiempo efectivamente. Tenemos que concentrarnos en las pocas cosas que podemos hacer, y necesitamos volvernos más fuertes. Por cierto, esta de casualidad es una enseñanza de la Iglesia de Millis.”
Cliff metió su mano dentro de su túnica y sacó una pequeña copia de las escrituras sagradas. Él procedió a recitar un pasaje de memoria, sin siquiera abrir el libro.
“Atomos Capítulo 12, Verso 31. En estos tiempos de sufrimiento, el justo prevalece. En estos días de dificultad, él cultivaba su fuerza. Cuando el débil de corazón le preguntó por qué, el justo le dijo que de seguro llegaría el día en donde él tendría que usar toda su fuerza. Y cuando el malvado rey de los demonios los atacó con su gran ejército, el justo balanceó su espada sagrada hacia él. La hoja dividió montañas, bosques, y océanos, y partió al malvado rey de los demonios en dos.”
Norn también recordaba este verso. Era el que ella había memorizado varias veces en su antigua iglesia—la historia de San Millis balanceando su espada sagrada sobre el ejército demoniaco. El poder de esa arma fue tan grande que fue desde Millishion hasta las Montañas del Wyrm Azul, después hacia el Gran Bosque, y finalmente a través del océano. Golpeó al Rey Demonio en el lugar donde ahora yacía el Puerto del Este, matándolo instantáneamente. El lugar donde Millis lanzó este ataque ahora era conocido como la Carretera de la Espada Sagrada.
“Por supuesto, la gran valentía de San Millis es lo que la mayoría de las personas recuerda acerca de este pasaje. Pero su verdadera importancia yace en el comienzo. Incluso el propio Millis no era omnipotente. Él necesitó tomarse su tiempo y reunir su fuerza antes de poder utilizar la espada sagrada sobre sus enemigos. Si miras los libros de historia, leerás que el ejército de Millis luchó una gran batalla contra los demonios en la costa norte durante este periodo. El comandante del ejército humano era Peter Dolior, supuestamente el amigo más cercano de San Millis, y murió en la batalla. A pesar de estar destrozado por esta pérdida, Millis mantuvo su concentración en el futuro.”
“¿Quieres decir que abandonó a su amigo? ¿Dejó que muriera?”
“No. Milis confiaba en su amigo, y su amigo confiaba en él. Fue por esa misma razón que Peter luchó hasta la muerte para retrasar el avance de los demonios, en vez de retroceder en derrota. Y gracias a ese sacrificio, su sueño compartido de victoria y paz fue realizado.”
Con esta enfática lección al final, Cliff miró directamente hacia los ojos de Norn.
“Ahora dime, ¿cuál es tu sueño?”
“Solo quiero que mi familia esté reunida. Quiero que volvamos a ser felices.”
“Entonces haz lo posible para cumplir esa meta. Estudia mucho y aprende magia. Será un gran alivio para tu hermano Rudeus y tu padre, donde quiera que estén.”
“¿Qué se supone que haga después de eso? ¿Es decir, después de haber aprendido lo que pueda?”
Cliff asintió, aparentemente esperando esta pregunta de continuación. Dándose la vuelta hacia el altar donde estaba colocado el símbolo sagrado de la iglesia, él se detuvo por un momento y después respondió.
“Al final, rezas. San Millis siempre nos está observando.”
Si Cliff hubiera estado hablando con Rudeus, el mago habría volteado sus ojos ante esto. Pero Norn no era como su hermano.
Ella fue conmovida por estas palabras. Por primera vez, ella sintió que las cosas que había aprendido en la iglesia habían valido la pena.
Sus profesores en Millis siempre le habían dicho que debía terminar el día con una plegaria. En ese entonces había parecido un poco arbitrario—¿por qué no comenzar el día con una plegaria?
Pero ella ahora lo entendía. Después de todo, había habido una razón para ello.
“Creo que lo entiendo. Por ahora me concentraré en lo que puedo hacer.”
“Me alegra mucho escuchar eso. Si te encuentras con problemas o necesitas ayuda con tus estudios, siéntete libre de ir a verme. Usualmente estoy aquí a esta hora del día, pero también puedes encontrarme en mi laboratorio en el campus.”
“Muy bien.”
Esa tarde Norn salió de la iglesia con una optimista nueva visión de las cosas.
Norn ahora tenía un objetivo. Ella seguiría las enseñanzas de su fe y se haría más fuerte en la ausencia de su hermano. No era mucho, pero sí un comienzo.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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