Un Lugar Pacífico
Paul: (Se ve tan serio… Padre parece un poco diferente hoy…)
Amarant: “Sabes por qué te llamé, ¿verdad?”
Paul: “No lo sé”.
Amarant: “… ¿Hmm?”
Quizá porque Paul era su primer hijo, su padre, pese a llevar una expresión severa, generalmente era indulgente con él.
Paul: “Dije que no lo sé. No hay forma de que pueda entender lo que piensa Padre”.
Amarant: “Hmm…”
Paul: (Ah, ahora se ve desanimado.)
Paul: (¡Ja! ¡Supongo que me preocupé por nada! ¡Está igual que siempre!)
Su padre solo pareció abatido por un momento antes de volver rápidamente a una expresión seria—aunque era evidente que la estaba forzando.
Amarant: “Ejem… Paul. Debes dejar de hablar así”.
Amarant: “Te lo he dicho muchas veces. Como hijo de la familia Notos Greyrat, debes comportarte siempre como un noble”.
Amarant: “Y sin embargo tú, sin ningún sentido de responsabilidad como heredero único, corres por la mansión evitando tus estudios. Incluso después de asignarte asistentes, no ha servido de nada”.
Paul: “¡Pero estudiar es aburrido!”
Amarant: “Aun así, debes hacerlo. Si la gente empieza a decir que al hijo de los Notos Greyrat le falta refinamiento, el que sufrirá por esa reputación serás tú”.
Paul: “Si eso significa que no tengo que estudiar, no me importa un poco de daño a mi reputación”.
Cuando Paul dijo eso con firmeza, su padre frotó las arrugas entre sus cejas.
Amarant: “Si creces siendo conocido como un tonto, lo pasarás mal cuando te conviertas en Lord. Nadie respeta a un gobernante necio”.
Amarant: “Y además, no hablo solo de tus estudios”.
Amarant: “También escuché que andas persiguiendo a las sirvientas y tocándolas sin ningún control. Deja de hacer eso de inmediato”.
Paul: “¿¡Qué!? ¡¡¡No quiero hacer eso!!!”
Ante el fuerte grito de Paul, su padre abrió los ojos sorprendido.
Paul: “¡Levantar faldas! ¡Esconderme bajo las faldas para jugar a las escondidas! ¡Tocar traseros!”
Paul: “¡No hay nada más divertido que eso! ¡Querer quitarle la alegría a un niño! ¡Padre, eres un padre cruel!”
Paul: “¡¡¡A pesar que tú también lo haces!!!”
Amarant: “¿¡!? ¿¡Q-qué estás diciendo!?”
Paul: “¡No te hagas el tonto! ¡Tú también haces lo mismo, Padre!”
Sus emociones se desbordaron, y antes de darse cuenta, las lágrimas comenzaron a salir de los ojos de Paul.
Paul: “El otro día, cuando la nueva sirvienta estaba lavando la ropa, te quedaste mirando su trasero y dijiste: ‘Nada mal’, ¡sonriendo! ¡Con una sonrisa toda melosa!”
Por cierto, después de eso, su padre se acercó a la nueva sirvienta, la abrazó de la cintura con su brazo y le susurró algo al oído.
Paul: “¡Lo vi con mis propios ojos! ¡La abrazaste! ¡Y también le tocaste el trasero! ¡¡¡Lo vi todo!!!”
Paul: “¡No es justo que tú puedas hacerlo y yo no!”
Amarant: “¿¡Qué…!? No digas tonterías”.
Amarant: “E-en ese momento, eh, bueno… ah—¡cierto! ¡Estaba evaluando el trabajo de la nueva sirvienta cuando dije ‘Nada mal’! ¡Eso es todo!”
Paul: “¿Entonces qué hay del abrazo?”
Amarant: “Eso fue… parte de crear confianza. Lo hice para que se acostumbrara a trabajar en la mansión… nada más. ¡No tenía otras intenciones!”
Paul: “¿…De verdad?”
Amarant: “…Ah, por supuesto. Como amo, y como noble, es mi deber cuidar de quienes sirven en mi casa, tanto en cuerpo como en espíritu”.
Intentando recuperar la compostura, su padre aclaró su garganta.
Amarant: “Bueno, considerando que pareces encontrar consuelo estando cerca de mujeres mayores, supongo que no lo prohibiré por completo”.
Paul: “¡Padre…!”
Sus ojos brillantes hicieron que Amarant pareciera casi complacido, aunque intentó mantener su expresión severa para conservar su dignidad.
Amarant: “Es natural que tengas interés en las mujeres. Aunque seas joven, sigues siendo un hombre de la familia Greyrat”.
Amarant: “Pero de ahora en adelante, muestra un poco más de moderación. Y dedícate a tus estudios… ¿entendido?”
Paul: “¡Sí, señor!”
Amarant: “¿…De verdad lo entiendes?”
Paul: “¡Sí!”
Cuando su padre preguntó de nuevo, Paul asintió con entusiasmo.
Amarant: “Muy bien entonces… Tu fiesta de cumpleaños será pronto. Hemos invitado a muchos nobles”.
Amarant: “Así que asegúrate… asegúrate absolutamente… De no olvidar las palabras de tu padre, ¿entendido?”
Paul: “¡Por supuesto!”
Se irguió con la espalda recta y respondió con confianza y dignidad.
Amarant Notos Greyrat nunca imaginó que el hijo que dio esa respuesta, al día siguiente, volvería a intentar escapar.
════ ⋆★ Un Lugar Pacífico ★⋆ ════
Mayordomo: “¡Joven Amo! ¡Joven Amo! ¡Por favor salga! ¡Joven Amo!”
Huyendo del Mayordomo, Paul corría por el pasillo de la mansión.
Paul: (No se cansa nunca, ¿verdad?)
Su meta era—su jardín secreto, o mejor dicho, bajo una falda.
Paul: (¡Me meteré bajo la primera falda que vea!)
Pensando eso, giró la esquina del pasillo. Y ahí estaba—
Paul: “¡Madre!”
Valentina: “¿Paul?”
Paul: “¡Me están persiguiendo los subordinados de mi Padre! ¡Por favor, escóndeme!”
Su vestido era mucho más elegante que el de las sirvientas. Paul intentó levantar el dobladillo y meterse debajo.
Pero no pudo.
Valentina: “Hey, oye, Paul”.
Sus delicados dedos le pellizcaron la mejilla, impidiendo que se deslizará bajo la falda.
Valentina: “Intentar mirar bajo la falda de una dama… me temo que te faltan diez años para eso”.
Le estiró las mejillas firmemente… No había nada que pudiera hacer. Paul soltó la falda a regañadientes.
Valentina: “Cuando interactúes con una dama, debes ser gentil y mostrar respeto. ¿Entiendes?”
Paul: “Shí. Pherdón, Madreh”.
Valentina: “Sí, así está mejor”.
Una vez liberado, Paul frotó sus mejillas. Su madre dejó escapar una suave risita.
Valentina: “Mi querido niño, ¿qué haces aquí? Pensé que era hora de tus lecciones”.
Paul: “¡Sí! ¡Como siempre, serví té y dulces y luego me excusé educadamente!”
Valentina: “Vaya, eso es muy propio de ti, Paul. Eres un chico tan considerado y amable”.
Paul: “La amable eres tú, Madre. Tú no me dices que actúe más como un noble o que estudie como lo hace mi Padre…”
Valentina: “No hay necesidad de forzar esas cosas. Las aprenderás de manera natural con el tiempo, solo con vivir en la casa de un alto noble”.
Valentina: “Pero por ahora, hay otras cosas que quiero que valores más. Tu amabilidad, tu alegría, tu espíritu vivaz… realmente amo esas cualidades con las que naciste”.
Paul: “Madre… yo también te quiero, Madre”.
Él abrió los brazos y la abrazó. Ella lo abrazó cálidamente.
Valentina: “Jeje, has crecido tanto”.
Paul: “¡Sí! ¡Porque ya tengo cinco años!”
Valentina: “Qué confiable te has vuelto. tu Padre estaba preocupado, pero parece que la fiesta de cumpleaños estará bien”.
Él asintió con energía ante la sonrisa de su madre.
Paul amaba a su madre.
Le gustaba mirar bajo las faldas de las sirvientas también, pero eso no se comparaba con su madre. Para Paul, ella era el lugar donde sentía más paz.
Paul: (Si Madre dice que todo estará bien, quizá me porte bien en la fiesta.)
════ ⋆★ La Fiesta de los Cinco Años de Paul ★⋆ ════
Y así pasaron los días, y llegó el día de la fiesta por el quinto cumpleaños de Paul Notos Greyrat.
Amarant: “Escucha bien, Paul. Hoy asistirán muchos nobles. Bajo ninguna circunstancia debes tocar a las sirvientas”.
Amarant: “Por supuesto, eso no se aplica solo a las sirvientas. Sino también con las esposas y jovencitas—¡jamás! ¡Absolutamente jamás! ¡Nunca debes tocarlas! ¿¡Entendido!?”
Paul: “Sí, ya lo sé”.
La fiesta de cumpleaños de un niño noble también era una muestra de la riqueza e influencia de la familia. La familia Notos Greyrat era una casa noble de alto rango. Las decoraciones eran magníficas y lujosas. La comida preparada y los músicos que tocaban eran todos de la más alta calidad.
Amarant: “Todos, gracias por venir este día… Paul, da tu saludo”.
Paul: “¡Sí! Muchas gracias por venir a celebrar mi quinto cumpleaños hoy”.
Paul: “Como el hijo mayor de la familia Notos Greyrat, daré mi mejor esfuerzo de ahora en adelante, así que por favor, les pido su continuo apoyo”.
Repitió las palabras que le habían enseñado. Entre los aplausos, miró hacia un lado y vio a su padre con una expresión satisfecha. En el deslumbrante salón, Paul conoció a muchos nobles cara a cara.
Paul: (Son todos hombres de mediana edad vestidos casi de la misma manera… ya estoy empezando a olvidar qué nombre corresponde a qué cara.)
Paul: (Las mujeres son más fáciles de distinguir. Sus vestidos, peinados y complexiones son diferentes.)
Paul miró a las esposas y a las jovencitas una por una. Todas sonreían con calidez.

Jovencita A: “¡Lord Paul! ¡Feliz cumpleaños!”
Jovencita B: “Si quiere, ¿le gustaría acompañarnos?”
Paul: “¿Con ustedes?”
Cinco o seis jovencitas bien arregladas dieron un paso adelante. Parecían tener unos diez años. Todas eran mayores que Paul.
Paul: (Ah, son tan lindas.)
Paul: “Padre, ¿me permite acompañar a estas jovencitas al jardín?”
Lo preguntó con una expresión seria y compuesta—con su rostro formal, uno que casi nunca usaba.
Amarant: “…Ah, por supuesto. Acompáñalas adecuadamente”.
Su padre parecía querer decir algo, pero con tantas miradas sobre ellos, se tragó sus palabras.
Paul guió a las jovencitas hacia el jardín de la familia Notos Greyrat. En el jardín recién arreglado, una variedad de flores florecía en todo su esplendor. Al acercarse, los rostros de las jovencitas se iluminaron.
Jovencita A: “¡Oh! ¡Qué hermoso está!”
Jovencita B: “¿Qué hay por allá?”
Paul: “Si caminan demasiado rápido, podría ser peligroso”.
Jovencita B: “Está bien—¡kyaa!”
Paul: “¡Whoa!”
Él atrapó a una de las jovencitas cuando resbaló.
Paul: (Ah… ¡qué bien huele!)
Jovencita B: “¡L-Lord Paul, lo siento muchísimo…!”
Paul: “No pasa nada. Si quieres, ¿puedo ofrecerte mi mano?”
Paul: (Hmm… creo que el instructor de etiqueta dijo que debía hacerlo así…)
Colocó una mano sobre su pecho y ofreció la otra hacia ella.
Jovencita B: “Gracias, Lord Paul. La aceptaré con gusto”.
Sus manos se tocaron. La mano de ella era suave—tal como la de una joven noble debía ser.
Jovencita A: “¡Eso no es justo! ¡Solo la ayudó a ella!”
Jovencita A: “Lord Paul, usted también me acompañará a mí, ¿no es así?”
Jovencita C: “¡En ese caso, a mí también!”

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