Referencia 35: La Amenaza Del Dios de la Guerra
La Amenaza Del Dios de la Guerra
Volumen 26
Capítulo 1
Y así, regresamos a la aldea de la tribu Superd.
Mi carta bajo la manga aún estaba siendo preparada. Me pregunto qué está sucediendo realmente. Debería haber llegado según el plan… Algo podría haber pasado. ¿Debería esperar a que esté lista…? ¿Qué debería hacer…? Suprimiendo tal indecisión, me senté en posición seiza frente a Orsted y le informé sobre los eventos hasta ayer.
“Eso es todo. No conozco que sucedió con Dios Ogro, Atofe y Sandor”.
Orsted tenía una expresión tensa.
“El Dios de la Guerra Badigadi”.
“¿Conoce algún método para encargarnos de él?”
“… Ninguna. Conozco bastante sobre la Armadura del Dios de la Guerra, pero nunca me he enfrentado contra Badigadi llevándola puesta”.
“Ya veo”.
Era de esperar, pero aun así no podía ocultar mi decepción. Pero de igual manera no podía dejar que se notara en mis palabras.
“Entonces, por favor, cuénteme todo lo que sabe sobre la Armadura del Dios de la Guerra”.
“La Armadura del Dios de la Guerra es la armadura más fuerte creada por Laplace. Yacía en las profundidades de la Caverna del Dios Demonio en el centro del Mar Ringus. Su superficie emite brillo dorado cuando se impregna con maná y otorga al usuario un poder inimaginable. Sin embargo, debido a la cantidad abrumadora de maná que tiene, esta desarrolla conciencia propia, tomando gradualmente el control de la conciencia del usuario y dificultando que distinga entre aliado y enemigo, eventualmente buscará solo la batalla. Aunque Badigadi no parece haber sido completamente dominado, podría estar sucediendo lentamente. Sin embargo, Badigadi es un individuo único con un cuerpo especial que los ojos demoníacos no pueden ver. Tal vez, es posible que tenga una cualidad que le permita evitar ser dominado por la Armadura del Dios de la Guerra”.
Entonces, Badigadi no la ha llevado puesta por mucho tiempo. Aun así, la forma en que toma el control de la conciencia me resulta familiar… en algún lugar lo escuché antes.
“La Armadura del Dios de la Guerra, al igual que tu Armadura Mágica, se mueve al consumir el maná del usuario. A diferencia de la tuya, el usuario no puede quitársela hasta que su fuerza vital esté completamente agotada. Si Badigadi la lleva puesta, es probable que funcione perpetuamente. En el momento en que uno se coloca la armadura, se transformara en la forma óptima para el usuario. Durante esa transformación, también se creará el arma más adecuada para dicha persona. El alcance depende del arma, pero si Badigadi la está usando, es muy poco probable que sea un arma de largo alcance. La magia es casi neutralizada por la luz dorada emitida desde la superficie… pero ese efecto tiene un límite. Tu Cañón de Piedra disparado a toda potencia podría, o no, ser efectivo”.
Ha sido bastante detallado. Orsted está siendo inusualmente parlanchín. Pero, bueno… Así que… El Cañón de Piedra hubiera sido más efectivo que un ataque de Relámpago. No lo sabía, así que terminó en fracaso.
“Lord Orsted, en el pasado usted dijo que se enfrentó a esa armadura, cuando usted combatió contra la Armadura del Dios de la Guerra, ¿quién la llevaba puesta?”
“Se trataba de un miembro de la gente marina. Aunque en esa ocasión, su fuerza vital fue completamente drenada y murió pronto”.
“¿Posee información de otros portadores?”
“En ciertas ocasiones yo mismo la he llevado puesta, y conozco de un humano y un demonio que la portaron en una ocasión cada uno”.
Así que él ha tenido varias experiencias con el equipo. Bueno, supongo que, si no se la hubiera puesto él mismo unas cuantas veces, no habría entendido los detalles de sus características y sus debilidades…
“Entonces, dado a que tiene bastante información, ¿cómo se supone que la derrotemos?”
“… No lo sé”.
“¿No lo sabe?”
“Cuando alguien lleva puesta la Armadura del Dios de la Guerra, no sienten cansancio ni dolor, y además pueden pelear a plena potencia en todo momento. Sin embargo, simplemente te está forzando a moverte y no tiene la función de curar las heridas del usuario. Por lo tanto, si logras crear suficiente daño al portador, iniciar una guerra de desgaste sería usualmente una estrategia efectiva, pero…”
“Pero con Badigadi como oponente, esa estrategia es prácticamente inútil”.
La armadura del Dios de la Guerra continuará en movimiento hasta que su portador muera, pero en este caso, Badigadi es inmortal… En otras palabras, es una máquina de movimiento perpetuo.
“¿Cómo la derrotó Laplace?”
“Consiguió sobrepasar los límites de la anulación mágica de la armadura atacando con un hechizo masivo, eliminando temporalmente el cuerpo del portador y separándolos, y por lo tanto deteniendo la armadura. Como resultado de ese ataque, se abrió un gran agujero que separó el continente el cual se conoce ahora como el mar Ringus”.
“… Ya veo”.
Si la potencia de ataque es suficiente, causar daño es posible. Pero luego se recuperaría después. En ese caso, el único problema sería lidiar con la inmortalidad de Badigadi…
Pero al menos, tenemos algo con lo que darle forma a un plan…
“Siempre pensé que el portador de la armadura que peleó contra Laplace había muerto. Jamás pensé que pudiera ser Badigadi”.
“¿No lo sabía?”
“Aparentemente, ni el propio Laplace sabía en aquel entonces contra quién estaba luchando. Y como el propio Laplace me informó de la muerte del portador en aquel entonces, perdí todo el interés al respecto y jamás lo investigué detenidamente pensando que no existía la posibilidad de que se repitieran esos acontecimientos. Nunca pensé que el Dios de la Guerra aparecería ante mí de esta manera”.
“¿Le preguntaste al mismo Laplace en un ciclo anterior?”
“Así es. También aprendí de él que soy el hijo del primer Dios Dragón y que ese primer Dios Dragón fue quien aplicó esta maldición sobre mí”.❮47❯
“… Pero Laplace tiene que ser asesinado, ¿verdad?”
“En efecto. Para alcanzar el lugar en el que se encuentra el Hombre-Dios, es necesario reunir los tesoros que contienen los 5 Reyes Dragón en su cuerpo, matándolos en el proceso”.
“……”
Siento que esta es la primera vez que lo escucho decir claramente que necesita matar a los Reyes Dragón. Ya veo, después de todo es verdad.
Entonces supongo que realmente no podemos contar con el apoyo de Perugius después de todo. Yo tampoco querría ayudar a alguien que tiene la intención de asesinarme más adelante. Es inútil discutir esto ahora.
“Esta es probablemente una conversación desagradable para ti”.
“… No. Para nada”.
Ahora, centrémonos en lo que está frente a mí. Si el Hombre-Dios también está actuando previendo su propio futuro, probablemente no pudo usar peones que se movieran egoístamente, como Badigadi, fácilmente. O tal vez, este podría ser el auténtico as bajo la manga que posee el Hombre-Dios. Cuando lo vi hace unos días por primera vez en mucho tiempo, parecía estar en una situación bastante desesperada.
Pero Badigadi es el Dios de la Guerra… el tercero de los 7 Grandes Poderes del Mundo. No solo eso, parece que Badigadi lleva cientos de años siendo apóstol del Hombre-Dios. No sé por qué el Hombre-Dios no utilizó a Badi en los bucles anteriores, ¿Por qué ha decidido usarlo hasta ahora?
Bueno, si no apareció en ninguno de los bucles anteriores, probablemente sea por mi culpa. La única posibilidad que se me ocurre es que YO he forzado su mano en esta ocasión…
“Así que, ¿cuál es tu plan?”
“Voy a luchar. No hay escapatoria”.
“Entendido. Me uniré a la pelea. Nunca he luchado contra él antes, pero no debería ser incapaz de ganar contra él, especialmente entre los dos”.
Diciendo eso, Orsted se levantó. Sin embargo, lo interrumpí.
“No, por favor espere”.
Orsted volvió a sentarse. Su rostro no era visible debido a la máscara, pero podía percibir una expresión descontenta.
“Si agotamos el maná de Lord Orsted aquí resultaría en la derrota. No serviría de nada”.
“Si TÚ mueres aquí, también sería una derrota. Tampoco sirve de nada”.
“… Supongo que eso también es cierto…”
¿Deberíamos arriesgarnos ahora o esperar hasta más adelante?
Pero he dado lo mejor de mí hasta ahora. Quería al menos resistir hasta que creyera que era verdaderamente imposible y realmente no tuviéramos una oportunidad de obtener una victoria…
“Sin embargo, incluso si Lord Orsted tiene que luchar, al menos deberíamos debilitar el poder del Dios de la Guerra antes de eso”.
“… Morirás”.
“Si eso sucede, le pido por favor que proteja al resto de mi familia”.
No quiero morir; quiero regresar con vida a mi casa. Pero esto definitivamente era una situación de vida o muerte. El Dios de la Guerra es el último recurso de Geese y el Hombre-Dios.
Quizás aún tienen una carta para jugar en esta situación. El Rey Oscuro Vita, el Dios de la Espada, el Dios del Norte y el Dios Ogro han sido derrotados. Este Apóstol es la última pieza. Todas sus cartas boca abajo ahora están al descubierto. No debería haber más cartas por sacar.
Tenemos frente a nosotros a 2 apóstoles del Hombre-Dios. Si derrotamos al Dios de la Guerra aquí, el tercero de los 7 grandes poderes, implicaría un golpe muy duro a las fuerzas del Hombre-Dios. Si vencemos ahora, la victoria estará prácticamente asegurada…
“Entiendo. Pero tan pronto como te des cuenta de que no puedes ganar, retírate inmediatamente. ¿Entendido?”
“Entendido, Muchas gracias”.
Incliné la cabeza y me puse de pie.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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