Prólogo



Prólogo
Tres carruajes traqueteaban por un camino estrecho, rodeados por un denso y espeso bosque.
Este lugar era conocido como los Bigotes del Wyrm Rojo, un bosque que separaba la frontera norte del Reino de Asura del valle conocido como la Mandíbula Superior del Wyrm Rojo. La Mandíbula Superior era un cuello de botella natural, pero a diferencia de su contraparte—la Mandíbula Inferior, muy hacia el sur—esta estaba ubicada a varios días de viaje de la frontera de Asura.
Por supuesto, existía una buena razón para esto: El bosque entre la frontera y el valle estaba infestado de monstruos. Hace muchos años, el Reino de Asura construyó una muralla hacia el sur para evitar que estas criaturas ingresen en su territorio, una medida que redujo dramáticamente sus gastos en exterminaciones de monstruos. Dejado de lado completamente, el bosque continuó siendo el hogar de monstruos peligrosos… como también de bandidos y criminales que habían huido del territorio de Asura. Pocos eran quienes se arriesgaban a un viaje a través de él. Aun así, algunos comerciantes tercos se aventuraban hacia los Territorios del Norte y regresaban en busca de ganancias.
El líder de esta pequeña caravana era uno de tales hombres. Él era un comerciante llamado Bruno, uno prometedor que se había hecho un nombre durante el último año, y que acababa de unirse a una gran compañía de comercio de Asura. La tarea actual de Bruno era llevar dos carruajes llenos de bienes desde el Reino de Asura hacia los Territorios del Norte. Este era un cargamento valioso y de gran tamaño. Perderlo significaría el fin de su carrera, y posiblemente de su vida. Había una gran probabilidad de que tuviera que enfrentar ataques de monstruos, bandidos, o ambos.
Antes de unirse a su actual compañía, Bruno había sido un simple comerciante ambulante, que no le rendía cuentas a nadie más que a sí mismo. En aquellos días, él había dependido de su propia espada e instintos para proteger su cargamento. Pero ahora que había ascendido, él estaba enfrentando peligros más grandes y consecuencias mucho más serias en caso de fallar. Él ya no podía hacerlo todo solo.
Afortunadamente, él podía costear los servicios de guardias profesionales.
El tercer carruaje de la caravana de Bruno estaba siendo utilizado por un grupo de aventureros que él había contratado para defenderlos, además de algunos pasajeros.
Los guardias eran los cinco miembros del grupo de rango B Flecha Afilada, el cual había estado activo en el Reino de Asura ya por algún tiempo. Los pasajeros eran tres: dos espadachines en entrenamiento dirigiéndose hacia el norte para pulir sus habilidades, y un joven mago sombrío usando una túnica gris. Si bien ellos no eran técnicamente guardias, Bruno esperaba que lucharan para defender la caravana si fuera necesario, dado que sus vidas estarían en juego.
Por cierto, el joven mago sombrío se llamaba Rudeus Greyrat. En ese momento, él estaba en la parte trasera del carruaje traqueteante, mirando hacia el cielo inexpresivamente. Él tenía los ojos de un pescado muerto y su boca estaba entreabierta. Además, estaba sentado de tal forma que parecía estar desplomado contra la pared.
El niño estaba totalmente deprimido. No había nada más que vacío en su interior. Cuando mirabas hacia su miserable rostro, casi podías escuchar sus pensamientos siendo expresados:
Nada tiene sentido. ¿Cuál es el punto de seguir con vida? ¿Por qué nos estamos esforzando tanto?
No lo sé. Lo único que sé es que estoy vacío por dentro.
No soy nada. No he conseguido nada. Soy el Corazón del Espacio…
El niño dejó salir un suspiro débil y carente de vida.
Gracias a su presencia, el carruaje estaba tan animado como una morgue. “Últimamente has estado suspirando mucho, niño,” dijo uno de sus compañeros pasajeros. “¿Cuál es el problema?”
La mujer que había hablado, una integrante del grupo de rango B Flecha Afilada, tenía la piel morena con el cabello lleno de pequeñas trenzas y atadas en un moño. Ella usaba un protector pectoral y guanteletes—una armadura relativamente ligera, pero un poco más de lo que una mujer espadachín usaría. Su clase principal probablemente era Guerrera.
El joven mago lentamente miró en su dirección y se esforzó por mostrar una sonrisa. Eso solo terminó asustándola. El niño pudo haber intentado mostrar una sonrisa amistosa, pero carecía de cualquier clase de emoción. Era como la sonrisa inquietante de un muñeco de cera. “Lo siento. ¿Estaba suspirando? No se preocupe por eso, señorita. Estoy bien.”
Él había hablado con fuerza y enérgicamente, pero sus ojos todavía se veían carentes de vida y su expresión seguía triste. Era evidente que él quería estar solo.
La guerrera no iba a darse por vencida. “Bien, entonces dime. ¿Por qué te diriges hacia el norte?” Ella había esperado que el mago la ignorara completamente. Con eso en mente, conseguir cualquier clase de respuesta era un buen comienzo.
“¿Mm? Eh, eso… ¿realmente importa, señorita?”
“Quiero decir, supongo que eres un mago, pero ni siquiera has cumplido la mayoría de edad, ¿cierto? ¿Acabas de graduarte de alguna academia? Si estás buscando una aventura, yo comenzaría en un lugar un poco más seguro que los Territorios del Norte.”
Para ser justos, este mago sombrío se veía realmente joven. Él podría tener doce, o tal vez trece años de edad—prácticamente un niño. Antes de responder, él nuevamente intentó sonreír. Aunque no resultó mejor que la última vez. “Lo siento, pero ¿hay alguna razón por la que deba responder alguna de estas preguntas?”
Su respuesta dejaba clara una completa negativa de participar en la conversación. Este joven claramente no tenía ningún interés en hablar. Evidentemente, él quería hundirse en su miseria hasta que el carruaje llegara a su destino.
Algunos podrían considerar su actitud desagradable. Aun así, al final del día, esta era una conversación entre viajeros. El tono del niño podría haber sido más educado, es verdad; pero existía una regla no escrita de que no debías ser demasiado molesto con las personas que conocías en el camino. Cuando eras rechazado de esta forma, lo normal era encogerse de hombros y dejar el tema.
Lo cual, de hecho, fue exactamente lo que hizo la mujer de las trenzas. Pero la aventurera sentada a su lado reaccionó de una forma muy diferente. “¡Ya fue suficiente! ¿¡Cuál es tu problema!? ¡Suzanne solo estaba tratando de ser amable!”
Por alguna razón, la chica estaba mirando furiosamente hacia Rudeus. A primera vista, ella se veía del tipo de voluntad fuerte, tenía el cabello rubio y su equipo era ligero como el de una mujer espadachín, pero no tenía una espada. En cambio, un arco estaba colgando en su espalda. Ella tal vez tenía alrededor de quince años—joven para ser una aventurera, incluso si era mayor que el niño mago. Ella probablemente no entendía muy bien las costumbres que se aplicaban en esta clase de situaciones.
Rudeus se dio la vuelta hacia la chica y estudió su rostro cuidadosamente por unos segundos, para luego apartar la mirada.
“Cálmate, Sara. No es como si él estuviera buscando una pelea. Solo fue un poco directo, eso es todo.”
“¡Pero has estado preocupada por él desde ayer, Suzanne! Dijiste que se veía deprimido, ¿cierto? Y ahora él está actuando como si lo estuvieras acosando o algo así…”
Así que la mujer con las trenzas era Suzanne, y la chica era Sara. Si bien el niño había apartado su mirada, él no estaba completamente desinteresado en su conversación, esto a juzgar por la forma en la que él seguía mirando de reojo hacia ellas de vez en cuando. Su sonrisa había dado paso a una expresión melancólica. Era difícil saber lo que estaba pensando.
Después de un par de segundos, él habló una vez más. Tal como antes, su voz fue fuerte y clara, pero de alguna forma nada tranquilizadora. “Um, me dirijo hacia el norte en busca de mi madre. Ella ha estado desaparecida desde el Incidente de Desplazamiento de Fittoa.”
“Oh…”
“Fittoa, ¿eh…?”
Las dos aventureras se veían culpables.
El desastre mágico en Fittoa había sido un evento impactante para los ciudadanos de Asura. Ni Suzanne ni Sara eran de la región, pero su grupo había trabajado ahí ayudando en los esfuerzos de reconstrucción, y habían encontrado refugiados extraviados en muchas ciudades durante sus viajes. La expresión sombría de este joven mago era la misma que ellas habían visto en los rostros de esas personas. Era la expresión de alguien que había experimentado una pérdida desgarradora.
Sara no dijo nada en voz alta, pero por la mirada en su rostro, era evidente que ella se sentía mal por haber preguntado. “Bien, entiendo… pero eso no te da el derecho para ser tan grosero…” Ella todavía no estaba completamente satisfecha, pero el niño ignoró sus quejas y apartó la mirada, esperando que al fin lo dejaran en paz.
La atmosfera al interior del carruaje solo se había vuelto más pesada. Las dos aventureras se retorcieron un poco en sus asientos, con expresiones de incomodidad en sus rostros.
“Pero ¿cómo planeas buscarla? Los Territorios del Norte es un lugar enorme.” Para la sorpresa de todos, Suzanne decidió seguir con el tema. Ella sabía que el joven mago iba a encontrar esto molesto, pero ella no quería pasar el resto del viaje sentada y soportando este silencio incómodo.
La exasperación apareció en el rostro del niño, pero él mostró otra sonrisa fingida y se giró hacia Suzanne. “… Sí, supongo que tienes razón. Simplemente tendré que dar un paso a la vez.”
“Bien, pero ¿tienes alguna idea de dónde comenzar? ¿Alguna clase de pista, o alguien que conozcas ahí? Viajar solo no es fácil, ¿sabes?”
“…”
¿Qué pensamientos estaban atravesando la cabeza del niño en este momento? ¿Tal vez algo así como, ¿Ella va a seguir hablándome por el resto del viaje? O tal vez, No quiero alargar mucho la conversación. Pero si la rechazo de nuevo, esa chica podría enojarse conmigo.
“Si quieres, yo podría darte un pequeño resumen de los Territorios del Norte. Es mejor saber algunas cosas del lugar que nada en lo absoluto, ¿no crees?”
El niño dudó por un momento, pero entonces dejó salir un pequeño suspiro. “Um, claro. Por favor, hazlo.” Aunque su expresión no sugería ninguna clase de interés o curiosidad.
Aparentemente, Suzanne estaba bien con eso. Ella decidió que esta respuesta era mejor que nada. “Muy bien. Límpiate la cera de los oídos y escúchame, niño.”
Los Territorios del Norte era el nombre que la mayoría de las personas usaban cuando se referían a la región norte del Continente Central. En general, era una tierra dura. Las cosas no eran tan desoladas como en el Continente Demoniaco, pero ya que la nieve cubría el suelo un tercio del año, era difícil mantener las cosechas. La comida estaba lejos de ser abundante. La mayoría de las naciones en esta región eran pobres y débiles, y frecuentemente luchaban por los escasos recursos mientras sus ciudadanos apenas lograban subsistir. Además, había muchos monstruos, y la mayor parte de ellos eran mucho más fuertes que los encontrados en el Reino de Asura. Esto atraía a guerreros en entrenamiento y aventureros veteranos, pero eso no era suficiente para hacer prosperar la región.
Sin embargo, había un puñado de países que lograron prosperar incluso en este ambiente difícil. Estos eran los estados conocidos como las Naciones Mágicas:
El Reino de Ranoa, conocido por sus instituciones del estudio de la magia.
El Ducado de Neris, conocido por su manufactura de implementos mágicos.
Y, finalmente, el Ducado de Basherant, conocido por su habilidad en las investigaciones arcanas.
Estos tres países habían formado una alianza muy unida, pulido sus conocimientos colectivos acerca de la magia, y logrado una posición dominante en la región.
Después de alcanzar el rango B como aventureros, podría decirse que Suzanne y su grupo se habían quedado sin trabajos en Asura. Ellos estaban viajando hacia el norte para asentarse en las Naciones Mágicas. Y, de casualidad, Rudeus Greyrat se dirigía en la misma dirección.
Tampoco era como si él se hubiera molestado en escoger un destino en específico.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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