Epílogo: El Verdadero Comienzo
Epílogo: El Verdadero Comienzo
En el año 500 de la Era del Dragón Acorazado, vivía una niña llamada la Niña Bendita de la Restauración. No había vida en sus ojos. Desde que nació, estos solo habían mostrado desesperación. Los adultos a su alrededor la encontraban rara, así que mantenían su distancia.
La chica sabía lo que le deparaba el destino. Ella lo había sabido desde antes de nacer —solo que, decir antes de nacer es un poco equivocado. Ella no lo había sabido antes de su primer y verdadero nacimiento. Esta chica había renacido muchas veces. Ella había repetido la misma vida, una y otra vez. Ella había repetido una vida con mínimas diferencias entre ellas, una y otra vez. Vidas diferentes, aunque solo un poco… y todas terminaron de la misma forma. Su vida estaba predeterminada. Nunca había grandes sorpresas, y esas vidas siempre llegaban al mismo final.
El final era la muerte. Ella moría. Ningún ser vivo escapaba de la muerte, pero su muerte era una particularmente horrible. Después de ser manipulada como una herramienta por su país, ella era capturada y asesinada por una nación enemiga. Ella era como el juguete por el que se peleaban los niños. En ocasiones era brutalmente violada, en ocasiones era devorada viva por monstruos, en ocasiones era atada y arrojada al agua…
La chica fallecía llena de sufrimiento y desesperación. Para ella, la vida era un camino que terminaba en desesperación. Cada día no era más que otro paso más cerca de la horca. Ella no tenía esperanza.
La chica tenía un poder. Ella podía revertir el tiempo de un objeto por, a lo mucho, un solo día. Con su poder, podía restaurar cosas rotas. Ella incluso podía traer de vuelta a los muertos.
Un solo día. Pero incluso el poder de traer de regreso a los muertos por un solo día era suficiente para que la Niña Bendita fuera obligada a servir a la nación. El rey la mantuvo como su propiedad.
Su poder de retroceder un solo día liberaba al rey de las heridas y enfermedades. Misteriosamente, ella no podía detener el envejecimiento, pero esto era de poca importancia para el rey.
La chica había conocido tres versiones del rey. Aunque su nombre y apariencia nunca cambiaba, había pequeñas variaciones en su personalidad y conducta. Cada vez que ella moría, y una nueva pesadilla comenzaba, el rey al que ella servía cambiaba un poco. Otro, viendo estos pequeños cambios, podría haber elogiado al rey por su sabiduría, o condenado por su estupidez. Nada de ello importaba para la chica. No había ninguna diferencia en el trato de ninguno de estos reyes. Para ella, todos los reyes se convertían en el mismo monstruo.
El poder que la convertía en una Niña Bendita no le traía felicidad. Ella no podía regresar su propio tiempo, ni podía usar su poder para sus propios propósitos. Todo lo que hacía era encadenarla al palacio que servía como su prisión.
Y entonces, ella moría. La chica era mantenida como un animal en un rincón del palacio, encontrándose con personas ligeramente distintas cada vez, hasta que finalmente perecía. A veces su poder era insuficiente, e incurría en la ira del rey. En ocasiones otra nación invadía el reino, y ella era tomada como prisionera. A veces el reino era arrasado por demonios que los mataban a todos. Su vida se extinguía miserablemente. Y entonces, ella regresaba al inicio. La chica volvía a comenzar desde su nacimiento en una esquina remota y rural del reino. Después de pasar sus primeros años soportando el disgusto de los adultos, ella era llevada al palacio, donde al final volvería a morir.
La chica al principio trató de escapar de su destino. Ella ocultó su poder para poder permanecer junto a su madre y a su padre. No funcionó. Por alguna razón, justo antes de su quinto cumpleaños, llegaban soldados provenientes del palacio y se la llevaban. Ella trató de huir de la aldea antes de la llegada de los soldados, pero eso también fue inútil. Ella era ya sea asesinada por un monstruo o capturada por bandidos y secuestrada. El destino la llevaba arrastrando de regreso al palacio como una trampa de hormigas, destrozaba sus esperanzas, y luego la asesinaba. Era el infierno —un infernal ciclo eterno y sin descanso que la desgarraba cada vez más. Ella dejó de sentir. Seguía las órdenes del rey con su rostro carente de emociones, tal como una máquina. Pasaron cien años, luego doscientos. ¿O fueron mil? ¿Dos mil? Tal vez diez, o veinte mil años. Ella ya no recordaba las veces que había muerto, o por cuánto tiempo había vivido. Su memoria estaba permanentemente borrosa, y no podía recordar ni un solo momento de dicha.
Pero el momento de su asesinato siempre estaba tan claro como el cristal.
Tal vez era por instinto. Alguna urgencia animal dentro de ella que la aferraba a la vida, que registró el recuerdo de su asesinato como algo a ser evitado. Por desgracia, el resultado era que toda su vida era opacada por sus propias muertes. Ella ya no recordaba nada más. Nada más que una cadena de recuerdos de muerte.
Inmersa en este interminable ciclo de muertes, la chica pidió un deseo. Ella deseó con todo su corazón.
Ya no puedo soportarlo… Que alguien, por favor, me ayude…
En ese momento, las leyes del mundo cambiaron por completo.
Las cosas en su siguiente vida habían cambiado.
Ella nació en una aldea provincial que ni siquiera podía nombrar y fue llevada hacia el palacio. La chica obedeció cada capricho del rey y usó su poder día tras día. Nada de esto había cambiado. Pero cuando cumplió diez, algo diferente sucedió. Algo que nunca antes había ocurrido. Era su décimo cumpleaños. La chica fue guiada hacia otro lugar como para celebrar la ocasión. Ella fue llevaba debajo del palacio, hacia un espacio con un amplio círculo mágico. La chica no había sabido que había tal círculo mágico dentro del castillo, ya que nunca antes había tenido permitido caminar libremente en su interior.
Varias docenas de adultos yacían de pie alrededor del círculo mágico. Ellos sostenían varas y usaban túnicas negras. Capuchas cubrían sus rostros. El conocimiento que ella había adquirido gracias a su eterno infierno le dijo que estas personas eran magos. Pero ella no sabía lo que sucedería a continuación. La chica sabía poco sobre magia y círculos mágicos. Ella nunca había tenido la oportunidad de aprender tales cosas dentro de su prisión infernal.
La chica fue atada al círculo mágico. Sus ojos estaban tan vacíos como siempre. Algo nuevo había ocurrido, pero no fue capaz de sacudir su corazón. Ella aun así moriría. Sin importar lo que ocurriera en el intertanto, nada cambiaría. Esta sensación de resignación opacaba todo lo demás.
El ritual comenzó. El círculo mágico succionó poder mágico de su cuerpo de forma constante. Los Niños Benditos tenían un volumen inconcebible de poder mágico dentro de sus cuerpos. Era una clase diferente de poder mágico a la que era usada en la magia y la esgrima, y, en teoría, comúnmente no podría haber sido usada para un círculo mágico como este. ¿Entonces fue casualidad que el círculo mágico hubiese succionado su poder mágico? No. Este círculo mágico había sido creado con un propósito en mente. Fue diseñado para ser activado usando el poder mágico de la Niña Bendita de la Restauración. ¿Quién lo había creado? Aunque estaba fuera del campo de visión de la chica, el arquitecto estaba presente en el ritual. Ella observó el círculo mágico viéndose solo un poco menos aburrida que la chica.
El ritual fue un éxito. El círculo mágico se llenó de luz. Luz que formó un prisma de siete colores —la luz de la invocación.
Entonces, cuando la luz se desvaneció, pudo verse a un chico de pie en medio del círculo.
“Funcionó.”
“¡Lo hicimos!”
“¡El reino está salvado!”
Mientras los magos celebraban, el chico miró a su alrededor, claramente sorprendido. Entonces, su vista se posó sobre la chica con los ojos vacíos que estaba sentada en el suelo frente a él.
“Um… ¿Podrías decirme dónde estoy? Justo ahora estaba con Nana y Kuro… ¿eh?”
El lenguaje que él hablaba era desconocido para todos los presentes, pero, de alguna forma, la chica lo entendía. Tal vez fue porque su propio poder mágico había sido usado, o porque ella estaba conectada con su presencia aquí.
“Ah, um, mi nombre es Shinohara Akito,” dijo él. “¿Cuál es el tuyo?”
“Yo soy la Niña Bendita de la Restauración.”
“¿Bendita…? Um, quería saber tu nombre.”
La chica se dio cuenta de que, en cada iteración de su infierno personal, y en particular después de llegar a este palacio, nadie había preguntado su nombre.
Un Niño Bendito no tenía nombre. Tal vez podría hacerse una excepción si era parte de la realeza, pero como regla general, a los Niños Benditos se les arrebataban sus nombres. Desde ese punto en adelante, solo se referían a ellos como Niños Benditos. La chica no era una excepción.
Pero si bien usualmente a los Niños Benditos les eran arrebatados sus nombres antes de que pudieran aprenderlos, la chica recordaba el suyo. Ella precisamente lo recordaba porque había muerto tantas veces.
Era el nombre que su madre y padre le habían dado.
“Lyria,” dijo ella.
“¿Lyria? Es un buen nombre.” El chico sonrió, y el corazón de la chica se sacudió.
La chica sintió que algo había cambiado. El rey la liberó de sus deberes como Niña Bendita. En cambio, ella fue asignada como intérprete del chico. Después de que una caballera maga se uniera a ellos como guardaespaldas, los tres vagaron libremente a través del palacio.
“Lyria, ¿qué es eso?” El chico de otro mundo le preguntaba acerca de todo —sobre el mundo, sobre cómo vivían, sobre las personas en él. A pesar de haber muerto tantas veces, la chica no sabía nada.
“Él preguntó… qué es eso.”
“¿Eso? Eso es un implemento mágico. Cuando canalizas poder mágico en él, este dispara fuego de la punta. Me pregunto si van hacia el bosque para cazar monstruos.”
La chica, al no saber nada, le preguntó a la caballera y ella respondió. La caballera maga, quien se decía era un genio, se veía somnolienta, pero respondía todas sus preguntas. A diferencia de la chica, ella lo sabía todo.
“Aah, así que es como un lanzallamas…” dijo el chico. “Ahora que lo pienso, hay bastantes monstruos del tipo árbol en este mundo, ¿no? Lyria, ¿has visto uno alguna vez?”
“Varias veces,” dijo lentamente Lyria. “Ellos… se sacuden.”
“¿Se sacuden…?” rio el chico. “No puedo imaginarlo. ¡No, espera! De hecho, los he visto en las películas.”
“¿Películas…?”
“Sí, una película es—”
Su vida como una intérprete no se parecía en nada a su vida anterior. Todo era refrescante. Cada vez que el chico aprendía algo sobre el mundo, él sonreía despreocupadamente, y cada vez que eso pasaba, el corazón de la chica se sacudía.
Al principio, ella había pensado que nada cambiaría. Había pensado que todo terminaría para ella. Pero la chica podía soñar sobre las historias que a veces el chico le contaba sobre su mundo. Cuando la caballera respondía las preguntas del chico, ella sentía que su propio mundo se expandía. La chica descubrió que este mundo era inimaginablemente grande y que estaba lleno de todo tipo de personas que ella nunca había visto.
Un poco después de la llegada del chico, ella se dio cuenta de que su comida tenía sabor. Sus orejas se retorcían ante el canto de las aves cuando despertaba por las mañanas, y ahora disfrutaba la calidez del sol.
Ella se sentía viva. Creía que su tiempo en el infierno había terminado. El chico había venido a salvarla. Él había venido a sacarla de ese infernal ciclo. Ella había nacido para conocerlo. Este era el comienzo de su verdadera vida.
Esto es el destino, pensó ella. El chico era muy fuerte y gentil, y la apoyaba tanto que eso parecía ser cierto.
Pero el destino la traicionó.
La guerra envolvió al reino. La chica sabía que, cada vez que la guerra se presentaba, esta se la llevaba y moría. Ella lo sabía mejor que nadie. Pero había cosas que ella no sabía: que el chico había sido invocado para ganar la guerra. Que el profeta del reino había aconsejado invocar a un campeón de otro mundo y hacerlo luchar por ellos. Y después de que el reino había tomado el consejo del profeta y pasado diez años invocando al chico, ellos ahora estaban en un punto sin retorno.
La chica no sabía nada de esto. Y el chico luchó. Sin embargo, él no conocía la guerra. Las personas del reino sabían que el chico no sabía luchar, pero, aun así, ellos lo enviaron al campo de batalla. Ellos lo vistieron con un conjunto de armadura, colocaron una espada en su mano y lo posicionaron al frente del ejército. Para esto era que lo habían invocado.
Y el chico murió. Él fue asesinado sin misericordia en el campo de batalla. Mientras el chico yacía de pie ahí, temblando de miedo, un general enemigo cortó su cabeza de un solo ataque, y él murió. El general enemigo tomó su cabeza, así que solo el cuerpo regresó con la chica. Las personas del reino, cuando vieron al chico muerto, solo suspiraron y murmuraron del disgusto que, al final, su campeón de otro mundo había sido un bueno para nada. Que habían sido idiotas por confiar en los delirios del profeta.
La chica abrazó el cadáver del chico y trató desesperadamente de restaurarlo, pero fue en vano. Ya había pasado más de un día desde su muerte, y él estaba comenzando a descomponerse. El poder de la chica no era de utilidad en este momento.
La chica lloró y gritó, exigiendo el porqué, por qué ella debía sufrir tanto, por qué el destino era tan cruel con ella. Ella lloró desconsoladamente, pero no solo a causa de la tristeza. La chica sintió que el destino estaba jugando con ella, riéndose en su cara de que, sin importar lo que hiciera, ella estaba condenada. La chica fue abrumada por una sensación de impotencia.
Más tarde, el reino cayó. La chica fue capturada y, como todas las veces anteriores, murió ahogada en la desesperación.
A diferencia de todas las veces anteriores, la chica pidió un deseo. Por primera vez desde su nacimiento original, ella deseó, deseó de todo corazón: ¡Quiero vivir!
No es como si no quisiera morir, o que quisiera que alguien la salvara.
¡Quiero vivir junto a él…!
El tiempo que ella pasó viviendo junto al chico fue corto. Pero incluso en ese corto periodo, él había robado su corazón y usurpado todos los recuerdos de muerte que la llenaban.
El chico fue esperanza. Él fue la primera esperanza que la chica había conocido. Esa esperanza la mantuvo con la cabeza en alto y enfrentando el futuro. Por primera vez desde su nacimiento original, ella acudió a su propio poder. En el momento que murió, ella mordió su labio con la suficiente fuerza como para sacar sangre, para luego usar su poder.
Su poder podía retroceder el tiempo en un solo día. O, al menos, así se creía. Todos sentían vagamente que había algo extraño en su poder, pero la habilidad era tan conveniente que nadie se había molestado en investigarlo. Ahora, la chica forzó tanta de su fuerza que creyó que su cabeza estallaría. Ella usó el Poder de Alterar el Pasado.
El mundo se reinició, con la chica en su centro.
El poder de la chica se extendió hacia el pasado, al año 400 de la Era del Dragón Acorazado, hacia la Ciudadela de Roa en Fittoa, donde el chico que amaba había perdido la vida.
Una grieta en el espacio tiempo se abrió en el cielo, directamente sobre la ciudad. En las profundidades de la grieta había un ser con una profunda conexión con el chico. Este ser tenía una increíble semejanza con el alma de la chica que había querido vivir junto al chico. Por lo tanto, para crear un futuro donde el chico sería salvado, ella alteró el mundo y abrió un camino para que él viviera. Como resultado, en el año 500 de la Era del Dragón Acorazado, el chico era salvado —o debería serlo. Incluso con el gran poder de la chica, causar que una persona que se supone no tenía futuro exista en el pasado era imposible. No se parecía en nada a prevenir que una persona sea herida o contraiga una enfermedad. Aunque la grieta en el espacio tiempo seguía ahí, el ser en su interior no descendió al mundo. El poder de la chica fue contenido amargamente por el poder del propio mundo.
El mundo siguió adelante, sin cambios: 400, 401, 402, 403. Pero mientras lo hacía, una solitaria alma perdida se abrió paso a través de la grieta. Esta alma no tenía conexión con el chico. Cuando el chico fue teletransportado, antes de que el poder de la chica hubiese sido usado para invocarlo, esta alma de casualidad estaba presente. Pero era un alma, y por lo tanto logró pasar sin ser vista a través de la grieta, incluso mientras el mundo estaba tratando de bloquearla. El alma vagó sin rumbo por un tiempo, hasta que se encontró con un bebé al borde de la muerte y entró en él. Esa alma pertenecía a la persona que sería conocida como Rudeus Greyrat.
La existencia de Rudeus Greyrat causó la más pequeña de las alteraciones al mundo. Él cambió la forma de pensar de Roxy Migurdia, descarriló la vida de Sylphiette, e impartió conocimiento a Eris Boreas Greyrat. Estas acciones debilitaron la habilidad del mundo para resistirse, y la grieta logró expandirse.
Nanahoshi Shizuka fue invocada en el año 417 de la Era del Dragón Acorazado.
La existencia de Rudeus Greyrat había alterado el mundo más de lo que la chica había esperado. Supuestamente solo debía ser suficiente para salvar la vida del chico, pero no se detuvo ahí. La historia se desvió en una dirección desconocida. El mundo cambió. Es imposible saber si estos eran los cambios que deseaba la chica, ya que aún no nacía. Ella nacerá algunos años después de la muerte de Rudeus. A cambio del reinicio, ella nacerá como un cascarón vacío de una Niña Bendita, quedándose con solo una pizca de sus poderes. Para conceder su deseo, ella nacerá en un último mundo. Si ella al final sobrevivirá es una historia para otra ocasión.


















































Notas de los lectores
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