El Mono y el Joven Soñador
Capítulo Extra: El Mono y el Joven Soñador
Geese
Estaba dentro de una habitación blanca. Aquí no había nada más, solo un piso blanco que no tenía fin. Me gustaba este lugar. Me llevaba de regreso a esos años donde yo era un donnadie lleno de grandes esperanzas y sueños—joven, inexperimentado. Más tonto que la mierda.
Yo nací en una pequeña aldea al sur del Continente Demoniaco, libre como un ave—excepto que, debido a que era demasiado engreído, no creía que la aldea fuera lo suficientemente buena para mí. Era lo suficientemente presumido como para pensar que había nacido para grandes cosas, y por lo tanto hui.
¿Y al final logré grandes cosas? Nop, ni siquiera una. Las únicas habilidades que obtuve fueron cosas que cualquiera podía hacer—cocinar, lavar, limpiar… Sí, yo podía dibujar un mapa, o negociar, o desactivar una trampa, pero si me preguntabas cómo me comparaba a un profesional real, bueno. Es mejor no pensar en ello.
Si no fuera tan cobarde, tal vez incluso yo podría haber creído en mí mismo, pero permanecía el hecho de que yo ni siquiera podía luchar para salvar mi vida. Mi única utilidad era juntarme con sujetos fuertes e increíbles y cubrir sus puntos débiles. ¿Han visto cómo la mierda de los peces dorados cuelga de ellos mientras nadan? Ese era yo. Todo lo que yo tenía eran trucos baratos y una lengua rápida.
Cuando estaba en esta habitación, el hecho de que ese mismo idiota—es decir, yo—de alguna forma estaba vivo siempre me impactaba. Pero no iba a dejar que las cosas terminen de esta forma. Iba a lograr algo importante. Algo que me permitiría mirarme en el espejo.
“Ah, sí. Por supuesto, no puedes terminar de esta forma, sé exactamente cómo te sientes,” dijo una figura extrañamente borrosa. El Dios Humano.
Era espeluznante que tus ojos simplemente no lo pudieran ver bien, y la forma en que siempre aparecía cuando menos lo esperabas. Pero él además era una presencia extrañamente tranquilizadora para mí. Desde que yo estaba completamente aburrido dentro de mi diminuta aldea, él había aparecido en mis sueños para darme consejos. Él era mi sagrado Dios Humano.
“Lamento interrumpir cuando estás revolcándote en sentimentalismo, pero ya es hora de que me des una explicación, ¿no?”
¿Una explicación? ¿Sobre qué?
“Estoy enojado. Sabes que solo te pasarán cosas malas si no dejas de evitar mis preguntas, ¿cierto?”
Oye, tranquilo, no hace falta que te enojes tanto. Si quieres una explicación, primero tienes que decirme qué quieres saber.
“¿En qué estabas pensando cuando le escribiste esa carta a Rudeus en Millis? ¿Acaso no discutimos que tu presencia ahí tenía el propósito de confirmar la forma en que él lucha?”
Aaaah, eso. Esa pequeña carta donde le declaré la guerra como si él ya hubiese sabido que yo soy un apóstol del Dios Humano. Pero, verás, es un poco difícil poner en palabras el razonamiento detrás de eso.
“No me importa lo difícil que sea. Lo vas a explicar. Dependiendo de lo que digas, puede que no tenga más opción que liberar mi ira divina sobre ti.”
Jaja. Tu ira divina, ¿eh? Ya me hiciste eso una vez. Estoy bastante seguro de que ya no me queda mucho que perder, ¿sabes? Ah, como sea. Lo explicaré. Recientemente pensé mucho sobre por qué lo hice, así que tengo una respuesta redactada y lista para ti.
“Qué considerado de tu parte.”
¿Cierto?
“Ahora al grano.”
Oki-doki. Bueno, primero que nada, me abrí paso por la vida con mentiras y engaños. Así que tengo cierta clase de sexto sentido para cuando la situación ya no da para más. Hay una mecha en esta clase de cosas; una fecha de expiración. Simplemente sé cuándo una mentira está a punto de ser expuesta.
Es más seguro terminar con eso, y luego correr… ¿sabes? Es mejor que estar cerca en el momento en que el Jefe lo descubra.
El Dios Humano terminó pensativo.
Aunque esa fue la segunda razón.
“¿La segunda razón? ¿Entonces cuál fue la primera?”
Ser fiel a mí mismo. También podrías llamarlo comprometerme a esto. Verás, al final, cada vez que hablo, en el interior estoy asustado. Reconozco que, al tener que enfrentar a Rudeus, yo me habría acobardado a lo largo del camino. Así que me fabriqué una ruta de escape. Entonces, si el plan termina de cabeza, yo tendría una salida diciendo que nunca fui un apóstol y así salvar mi pellejo hablando. Si las probabilidades estuvieran en contra nuestra llegado el momento, yo podría volverme un traidor y regresar al lado del Jefe.
Si yo estuviera listo para retractarme en cualquier momento, eso sería suficiente para convertir una posición ganadora en una perdedora. ¿No lo crees? Yo sí lo creo. Por desgracia, yo no puedo luchar en vano. Pero una y otra vez he visto sujetos dar un paso al frente sabiendo que podrían nunca regresar. Paul y Ghislaine eran así, e incluso Elinalise a veces.
Esa es la única forma de ganar. Y no puedes llegar a ese resultado si te aterra la idea de morir. Un ataque solo se convierte en uno fatal cuando estás listo para morir y pones todo en él. En mi opinión, así es como derrotas a enemigos poderosos. Así que quise forzarme a ser así.
“Mm. ¿Y es por eso que te tomaste la molestia de dejarle una carta?”
Así es.
“No puedo decir que lo entiendo… pero no importa. Desde mi posición ventajosa, debo cuestionarme si tu disposición a morir afecta el panorama general. Me preocupa.”
¡Oye, mira quién habla! ¿Quién fue el que vino a mí lloriqueando y diciendo, ‘¡No puedo ganar, ayúdameeeee!’?
“Sí, y es precisamente por eso que estoy siendo tan cuidadoso. Dependo de ti.”
Hah, y tal como querías, estoy reuniendo cada vez más personas para acabar con Rudeus y Orsted. Estoy completamente adentro.
“Es cierto. Hasta ahora tu reclutamiento ha sido perfecto. Incluso si solo es porque yo te dije sus puntos débiles. Desde sus infancias a sus deseos, hasta el momento perfecto para acercarse a ellos…”
Bueno, sí, duele un poco cuando lo dices de esa forma… Pero vamos, al final del día, todavía soy yo quien los convence. Apreciaría un poquito más de confianza.
“Entendible. Sí confío en ti. Pero nos estamos quedando sin tiempo.”
Entiendo eso. Es importante que lo hagamos en el día correcto, ¿no?
“Sí. Él es la debilidad de Rudeus, así que no tenemos más opción que usarlo. No tengo duda de que funcionará.”
¿Sí? No sé… Ningún plan tiene el éxito garantizado, ¿sabes?
“Estoy muy al tanto de eso. Desde que Orsted se involucró, todos mis planes han salido mal. Estoy harto de eso.”
Aun así, yo preferiría conseguir a tantas personas como sea posible. Especialmente al siguiente sujeto. Él es uno importante. Tal vez al mismo nivel que el primero, o incluso más fuerte.
“¿Crees poder lograrlo?”
Vamos, pude pensar en algunas razones para que él luche, alterarlo, y luego preparar las cosas detrás de escena. Antes de que te des cuenta, ya tienes a un aliado confiable listo. Tal como con los demás, ¿cierto?
“Bien, bien. No sé qué haría sin ti.”
Heh. Sigue felicitándome como si lo dijeras en serio. En fin, ¿hacia dónde voy mañana y cómo llego ahí? Es mejor que tengas algo bueno preparado. Estoy contando contigo.
“Sí, por supuesto. Mañana, cuando despiertes, viaja directamente hacia el oeste, y luego espera a la sombra de una roca. Puedes dormir ahí si quieres. Después, ve directo hacia el oeste una vez más cuando el sol se oculte. Llegarás a una aldea al amanecer. Ve hacia la única taberna en la aldea. Si lo haces, de seguro lo encontrarás… de seguro…”
Mi consciencia se desvaneció con las palabras del Dios Humano haciendo eco en mis oídos.
Mis ojos se abrieron.
Me senté, haciendo tronar mi cuello y revisando que todas mis partes estuviesen funcionando. Ningún cosquilleo en mis extremidades. Sin indigestión. Sin protuberancias extrañas sobre mi piel. Estaba hambriento, pero aparte de eso, tan saludable como un roble.
Salí de mi carpa y me estiré, sintiendo el crujir de mi espalda mientras bostezaba. Observé la salida del sol.
Luego de eso, traté de saber cuál era la dirección frente a mí. Era mi rutina diaria. No puedo empezar el día sin ella.
“Muy bien,” dije.
Un desierto se extendía ante mí, tan lejos como el ojo podía ver. Este era el Continente Begaritt, el segundo lugar más peligroso del mundo después del Continente Demoniaco. Este lugar estaba inundado de monstruos tan feroces como cualquiera del Continente Demoniaco, y el entorno era inmisericorde.
Yo había sido criado en el Continente Demoniaco, e incluso yo me encontraba pensando, ¿el ‘segundo’ lugar más peligroso?
Bueno, entendía la razón. Aquí en general había menos monstruos, además de que la región oriental y del norte eran bastante seguras. Cosas como esas te hacen pensar que el Continente Begaritt no es tan malo. Mientras tanto, tú podías ir al centro de cualquier región del Continente Demoniaco y estaría llena de peligros. En todo el continente no existe ni un solo lugar seguro. Por supuesto, no se podía negar que cualquier lugar era habitable para quienes están realmente determinados.
“Empecemos con esto.” Empaqué mis cosas y partí hacia el oeste.
El desierto estaba vacío, pero eso solo era en la superficie. Debajo de la arena yacían hordas de gusanos que podían tragarte entero y escorpiones con veneno en sus colas que te derretirían lentamente hasta ser sopa. ¡Pero esperen, hay más! También estaban los monstruos que los cazaban a ellos. Esos eran incluso más aterradores. Tendrías que tener las habilidades de un aventurero de rango A o más para salir vivo de una batalla contra ellos.
A pesar de que el conocimiento de los monstruos locales también serviría. Todos los monstruos se comportan de forma diferente. Algunos son territoriales, algunos construyen nidos, algunos recorren el lugar en busca de una presa. También hay algunos que dependen de su vista, mientras otros dependen del sonido… Si sabes cómo se comportan, evitarlos mientras viajas es… bueno, es difícil, pero no imposible.
El problema es que las personas no pueden superar los sentidos superiores de un monstruo. Los monstruos que dependen de su vista ven a través de la mayoría de los camuflajes en un instante, y los monstruos que dependen del sonido captan hasta el más mínimo de los ruidos. Los monstruos que yacían en espera en sus nidos se aseguran de que no descubras sus ubicaciones, y los monstruos que recorren el lugar en busca de una presa tienen la resistencia suficiente como para perseguirte incansablemente durante días.
Por supuesto, lo que nos hace fuertes es cómo cada uno de nosotros tiene algunas habilidades diferentes necesarias para superar a estos monstruos. Además, yo tenía la protección del Dios Humano. Podía ir directamente hacia el oeste sin ser detectado por ningún monstruo. Más fácil imposible.
Oye, espera, no bajes la guardia.
“No es como si yo tuviera los trucos suficientes como para permitirme relajarme,” murmuré para mí mismo. “Debo ser realmente cuidadoso.”
Seguí hacia el oeste, sin cambiar nunca de curso. Yo había querido comprar un caballo o un camello o algo, pero aparentemente, eso atraería a los monstruos. Esta vez las opciones eran ir a pie o morir.
Estaba muerto de sed. Tomé algunos sorbos de mi cantimplora para rehidratarme.
¿Qué hacía al Continente Begaritt incluso más duro que el Continente Demoniaco? Tenía que ser el calor. En el Continente Demoniaco las temperaturas variaban por región, pero no había extremos de calor y frío. Ninguna parte terminaba cubierta de nieve como en los Territorios del Norte. Tanto el calor como el frío te arrebataban la fuerza y entorpecían tu juicio.
De vez en cuando yo llevé una mano hacia mi frente y mi cuello para comprobar que no había nada malo conmigo. Si me sentía demasiado caliente, esa sería una señal de alarma. Por ahora estaba bien, pero si seguía y seguía caminando, yo eventualmente me debilitaría. Los demonios son resistentes, así que incluso un pobre diablo como yo es un poco más resistente que un humano. Pero solo un completo idiota pensaría que eso es suficiente para mantenerlo con vida.
Quiero decir, ¿no es evidente? En las historias, incluso ese Inmortal Necross Lacross murió. Ni siquiera los seres inmortales tienen garantizada la vida, ¿eh?
“Bueno, ya llegué.” La enorme roca apareció ante mí, sacándome de mis pensamientos. Debe haber tenido veinte metros de alto, tan grande que tenías que torcer tu cuello para darle un buen vistazo. Salía de las arenas del desierto como un pulgar. Ahí era donde yo me detendría a descansar, tal como dijo el Dios Humano.
Bueno, ¿qué quieren que les diga? Llegar aquí fue facilito. Casi sentía ganas de reír.
Me senté en la sombra de la enorme roca por un rato, sin hacer nada. Los jóvenes se impacientan en momentos como este. Sienten que tienen que estar haciendo algo, pero a veces lo mejor que puedes hacer es no hacer nada, solo de esa forma no desperdicias energía.
En la sombra de la roca había un arbusto de cerezas de arena, con sus frutos brillando como pequeñas linternas. Ellas tenían espinas, hojas amarillo pálido que se mezclaban con la arena, y flores rojas. Al verlas podrían pensar que esas delicadas flores no se verían fuera de lugar en un florero del palacio real. Pero una vez que sabías la verdad sobre las cerezas de arena, comenzabas a pensar de una forma muy diferente. Comprenderías lo aterrador que era este lugar.
Las hojas y ramas de las cerezas de arena estaban cubiertas de pequeñas espinas que contenían una poderosa toxina—tan poderosa que incluso la magia de desintoxicación no tenía efecto. Las cerezas de arena solo terminaban en los palacios reales cuando alguien realmente quería a los miembros de la realeza muertos. Eran un artículo raro. Una sola ramita de estos bebés sería suficiente para mantenerme por un tiempo. En fin. Gracias a las cerezas de arena, los monstruos se alejaban de este lugar. Coloqué mi carpa, asegurándome de no tocar ninguna, y luego me recosté. Los momentos para descansar eran extraños. Los tienes que aprovechar, pero cuando lo hacías, no podías hacer nada. Normalmente, yo usaría el tiempo para armar uno o dos artilugios estúpidos… pero, por desgracia, estaba viajando tan ligero como era posible. Solo lo esencial para sobrevivir.
Me pregunto qué hacían las demás personas. ¿Acaso los letrados leían libros? ¿Qué hacía yo en el pasado…? Cierto, fantaseaba. Todas mis fantasías eran sobre la clase de aventurero que iba a ser.
Hah, apuesto a que el yo de ese entonces estaría realmente feliz de escuchar lo que estaba haciendo ahora… Viajando a través del desierto siguiendo el consejo de un Dios, tomando una siesta en un lugar seguro rodeado de plantas venenosas. Dicho de esa forma suena bastante genial, ¿no creen? Podría ser una buena historia para contar en un bar.
“¿Eh?” Me di la vuelta, y vi a un Conejo de Arena sentado justo a mi lado. Parecía no haberse dado cuenta de mi presencia. O tal vez, comparado a los monstruos de por aquí, este no me veía como una amenaza válida. Dio algunos saltos, y luego estiró su cuello para dar un mordisco de una cereza de arena.
Las cerezas de arena eran tan venenosas como la planta a su alrededor, pero este Conejo de Arena se las comió felizmente sin importarle eso. Cuando terminó, este llenó sus mejillas para luego irse saltando. Supuse que las toxinas de las cerezas de arena no le afectaban. Si lo atrapaba y lo llevaba, digamos, hacia Millis, ellos pagarían una gran suma por él—estábamos hablando de una suma superior al promedio.
Esperen, es cierto, yo soy un demonio—ellos me cerrarían la puerta en la cara.
Seguí dejando pasar el tiempo, pensando sobre cómo siempre había cosas por descubrir en este mundo.
Retomé mi camino a la puesta de sol y llegué a la aldea después de caminar por unas tres horas. El Dios Humano no me dejó caminar mientras el sol estaba en lo alto, y a lo largo del camino, descubrí la razón.
Un enorme lagarto yacía muerto sobre el camino. Lo siento, llamarlo así es un poco ofensivo, así que permítanme volver a decirlo. Era un Dragón. Un Naga Amarillo. Los dragones del Continente Begaritt usualmente viven dentro de cuevas bajo el suelo. Ellos se mueven a través de la arena como peces en el agua, en su mayoría cazando gusanos de arena cerca de la superficie del desierto. Estrictamente hablando, ellos supuestamente estaban más cerca de los wyrms que los dragones, pero bueno, eran tan peligrosos como los dragones. Todos los guerreros de por aquí pensaban lo mismo de ellos.
Sus mandíbulas eran lo suficientemente grandes como para comerme de un bocado; su cuerpo debe haber sido de cien metros de largo. Yacía ahí en medio del desierto, desplomado como si algo lo hubiese pisado. Los carroñeros ya se habían comido cerca de la mitad. No quería pensar en qué clase de monstruos atrajo. Salí de ahí antes de enfrentar el mismo destino.
Había un punto de referencia en la aldea: una roca que brillaba con una luz blanco azulada, así que podías verla desde una gran distancia. Me hacía preguntarme si esa roca no atraía monstruos a la aldea… pero bueno, apuesto a que era una roca importante para los lugareños.
La aldea a la que llegué era pequeña. No era más que un par de construcciones juntas. Las casas eran una mezcla de chozas cubiertas de mugre y carpas esparcidas aquí y allá. Parecía que iba a desaparecer en cualquier momento. Había una posada, una taberna, y una tienda para atender a la población. Como era de esperar, aquí no había señales de un Gremio de Aventureros. Estos sujetos eran autosuficientes, vendiendo cualquier cosa que podían cultivar al comerciante ocasional que llegaba y compraban lo poco que necesitaban. Ver este lugar me convencía de que incluso mi aldea no había sido así de pequeña. Bueno, tal vez de un tamaño similar. No podía recordarlo muy bien.
Entré a la taberna. También cumplía el objetivo de comedor de la aldea. Un par de trabajadores de piel oscura y cuerpos musculosos estaban bebiendo y pasando el rato después de terminar el turno de noche. De sus cinturones colgaban espadas curvas, las cuales yo no estaba acostumbrado a ver. Estos eran guerreros del desierto.
Había muchas personas mayores y casi ningún joven en los alrededores. Sip, esta tenía que ser la famosa aldea de los guerreros del desierto. Los guerreros del desierto operaban a través de todo el Continente Begaritt, pero las historias decían que, cuando pasaba su mejor momento, ellos se retiraban a su aldea natal para concentrarse en el cuidado de sus niños. Cuando entré, todos ellos miraron hacia mí con la misma mirada de sorpresa. Para ser justo, dudaba que muchos demonios visitaran estas partes.
“Bienvenido, visitante… si es que es así como debo llamarte,” dijo el hombre con un rostro rojizo.
“Sip, definitivamente soy un visitante.” Respondí en la lengua del Dios de la Lucha, levantando mis manos para mostrarlas. Quién sabe lo que significaba el gesto en este lugar, pero bueno, esta era una forma bastante directa de demostrar que no tenía malas intenciones. Vean, estoy desarmado.
“No te ves como un comerciante,” dijo el hombre.
“Sí, no lo soy. En realidad, estoy buscando a alguien. Aunque no es de por aquí…”
El hombre gruñó en respuesta, para luego asentir satisfecho.
“La persona que buscas está ahí arriba,” dijo él, apuntando fuera de la ventana.
Levantándose de la arena había una enorme roca, muy parecida a la que yo había usado para descansar. Toda ella brillaba tenuemente. ¿Tal vez era a causa de cristales mágicos incrustado en ella? Entrecerré mis ojos para darle un mejor vistazo, y vi que tenía andamios y una escalera que se extendía hasta la cima. Se parecía un poco a la combinación de una torre de vigilancia y un faro.
“Entiendo. Gracias,” dije, lanzándole una moneda de cobre por la información.
“¿Qué es esto?” dijo él.
“Por la información. ¿Ustedes no hacen eso?”
“Esa información no vale un pago.”
“Entonces piensa en ello como una muestra de amistad,” dije. “Vamos, ustedes no ven monedas como esa todos los días, ¿cierto? Esa es una moneda de bronce de Millis.”
El hombre me miró intensamente por algunos segundos, pero al final, él guardó la moneda en su bolsillo, para luego juntar sus puños como señal de agradecimiento.
Apuesto a que se están preguntando la razón por la que escogí una moneda de Millis en vez de dinero de este lugar. La verdad es que el círculo de teletransportación que me trajo aquí estaba en medio de la nada, así que no tuve tiempo de cambiar mi dinero.
Salí de la taberna y me dirigí hacia la roca tenuemente iluminada. Mientras más me acercaba, mejor podía apreciar su colosal tamaño. Había una plataforma de andamio y una escalera, pero la roca era tan grande que eso no era de mucho consuelo. Parecía que iba a caerse a pedazos cuando estuviera a la mitad.
“Oigan, ¿de verdad tengo que subir esa cosa?” dije. No había nadie cerca para responderme. Eso quería decir que la respuesta era, Cállate y sube.
Contrario a lo que había esperado, la escalera era resistente y no había viento. Lo único que lo dificultaba era la oscuridad, pero logré llegar a la cima sin resbalarme.
Esa plana cima de la roca estaba clavada de dagas, adornadas con pedazos de tela roja. Había letras místicas escritas sobre la superficie, muy parecido a un círculo mágico. Yo ya había visto antes esta clase de lugar. Si mi corazonada era correcta, aquí era donde los jóvenes de la aldea venían para su ritual de mayoría de edad. O tal vez ellos tomaban las dagas de los muertos, ataban su ropa al mango, y las clavaban aquí. Mi aldea también tenía un ritual como ese. No es como si yo lo hubiese hecho alguna vez.
Miré hacia arriba. “Bueno, esa sí que es una buena vista,” me dije a mí mismo.
El cielo estaba repleto de estrellas. El desierto brillaba de azul bajo la luz brillante de la luna. Las estrellas seguían la curva del cielo hasta abajo en el horizonte.
¿Y no era eso irónico? Verán, la razón por la que yo quería ser un aventurero era para ver escenas como esta. Quería ver las vistas todavía por descubrir que esperaban al final de una aventura sin fin. Después, cuando me convertí en un aventurero de verdad, todo lo que vi fue la dura realidad. Codicia. Discriminación. La naturaleza humana sin censura, toda ella sórdida. Fue en el segundo que me aparté un poco de las aventuras y juré mi lealtad al Dios Humano que comencé a venir a esta clase de lugares. No puede haber una mayor ironía que esa.
“¿Entonces qué haces tú aquí? No estás aquí solo por la vista, ¿cierto?” dije, dirigiéndome a otra figura más adelante sobre la roca.
Él estaba envuelto en varias capaz de ropa andrajosa. Para ser franco, él se veía como una pila de trapos, pero yo estaba bastante seguro de que era una persona. Me vería como un estúpido si realmente terminaba siendo una pila de trapos, pero ¿y qué? No perdía nada hablando con una pila de trapos.
“¿Y qué si lo estoy?” respondió él. Era la voz de un joven. Fiu. Entonces no era solo una pila de trapos.
“Entonces yo diría, Me sorprende que un sujeto importante como tú haya venido solo a mirar las estrellas.”
“¿Qué tal si digo que esa tampoco es la razón por la que estoy aquí?”
“Entonces supongo que yo preguntaría, ¿Entonces qué estás haciendo aquí?”
“Pero yo podría no responderte. ¿No es así?”
“Hah,” dije.
¿Cuál era el maldito punto de desviar el tema…? Aun así, dejando de lado su forma indirecta de hablar, este tenía que ser el sujeto que yo estaba buscando.
“La verdad es,” dijo él, “que estoy buscando al Señor del Continente Begaritt. Un Behemoth.”
Ajá. Obtuve mi respuesta.
“El Señor siempre está recorriendo el continente, así que no hay forma de saber dónde estará. Aunque dicen que una vez cada varios cientos de años aparece cerca de esta roca.”
“¿Y ese una vez cada varios cientos de años es hoy?” pregunté. Él no respondió, solo se dio lentamente la vuelta para quedar de frente a mí. Él era un joven de cabello negro, con una cierta gordura infantil todavía presente en sus labios. La mirada que me lanzó me dijo que yo estaba en lo correcto.
Después él dijo, “No, no es así.”
Bueno, olviden eso.
“Siempre fue solo una leyenda. Ni siquiera sé si este Señor realmente existe.”
“¿Entonces por qué estás sentado en un lugar como este?”
“Porque podría ser hoy.”
Solo los sujetos realmente obsesivos hablaban de esa forma.
“Verás, el Señor pasó por aquí una vez hace varios cientos de años, y no ha regresado desde entonces. Así que bien podría ser hoy, ¿lo entiendes? No vino ni ayer ni el día anterior. Varios cientos de años más tarde podría ser hoy. ¿Cierto?”
“No te equivocas.” Sus ojos decían que estaba hablando en serio. Él realmente creía que mañana podría ser el día en que el Señor de casualidad pasaría junto a esta enorme y vieja roca.
Por cierto, estoy bastante seguro de que la única información que este niño había reunido sobre el Señor era el rumor de aparece una vez cada varios cientos de años cerca de esta roca. Solo con eso con lo cual trabajar, él había subido aquí hasta el fin del mundo, y luego pasó día tras día sentado aquí, esperando. Él era un auténtico lunático.
“¿Qué te hizo querer cazar al Señor? ¿Mató a tu familia o algo así?”
“De hecho, es justamente eso.”
“Mentiroso.”
Él rio. “¿Llamas mentiroso a un extraño? ¡Jajajaja! Bueno. Supongo que fue una mentira.”
¿Es tan divertido? pensé mientras el niño reía. Le pregunté la razón por la quería luchar contra el Señor, él me respondió, y luego yo lo había llamado mentiroso.
Por cierto, yo sabía cómo estaban sus padres. Seguro, su mamá estaba muerta, pero su padre estaba demasiado saludable. Por si les interesa, su abuela también era bastante enérgica. De hecho, yo sabía mucho más que eso. Sabía cuándo él llegaría a encontrarse con el Señor, la razón por la que quería matarlo, lo que quería hacer después, y cómo serían las cosas para él después de eso. Cada detalle. No es como si fuese a decirle todo eso. Este niño era del tipo que se pondría malhumorado si se lo decía, lo cual quería decir que yo tenía que hacer que él sacara el tema primero. Tenías que poner de buen humor a los de su tipo y hablarles hasta el cansancio.
“¿Entonces por qué estás aquí?” pregunté.
“Mm. ¿Alguna vez has visto a alguien grande, y quisiste ser todavía más grande?”
“Supongo que un par de veces.”
“Existe un gran héroe que quiero superar algún día, para así poder convertirme en el más grande héroe que ha conocido este mundo.”
“¿Qué? ¿Y cazar al Señor aquí en medio de la nada es el ritual que te convertirá en este súper asombroso héroe?”
“No, no es eso. Yo quiero superar a este gran héroe, ¿cierto? Pero el problema es cómo superarlo… ¿entiendes?”
“¿Acaso no puedes tener un duelo con este grandioso héroe y derrotarlo?”
“Sí, hay lógica en eso. Pero esa no es la forma en que quiero lograrlo.”
“¿No lo es?”
“Las personas no pueden permanecer siempre en su plenitud. Las batallas están influenciadas por la condición de uno y la suerte. Ganar una batalla no me hará ningún bien si las personas dicen que yo solo gané por casualidad, o que tuve un golpe de suerte.”
Bieeeen…
“Personalmente, yo nunca descartaría una victoria obtenida por casualidad o por un golpe de suerte. Pero el resto del mundo no es tan comprensivo. Solo te vuelves verdaderamente grande cuando las personas te llaman grande—ni un segundo antes.”
“Genial, ¿entonces cómo haces que las personas te llamen grande?” pregunté.
“Eso es fácil. Haces algo que una persona grande hizo. ¿Cierto?”
“¿Entonces es por eso que estás aquí para derrotar al Señor?”
“Bingo. Voy a derrotar al Señor… el Behemoth más grande sobre el Continente Begaritt.”
Ahí estaba. Este era su objetivo. Los Behemoth eran los seres vivos más grandes en el Continente Begaritt. Eran criaturas enormes que incluso eclipsaban a los dragones, y aplastaban todo a su paso. Se decía que eran invencibles. Y este niño de aquí iba a matar uno.
En el pasado, el gran héroe que él quería superar también había asesinado a uno. La historia había sido transmitida a través de los años y esparcida a través de todos los rincones del mundo. Junto con sus compañeros, él héroe supera la adversidad, salva a personas sufriendo, y luego va a luchar contra el enorme Behemoth y emerge victorioso. Una gesta heroica, ¿saben?
Este niño estaba aspirando a hacer lo mismo. Ahora bien, si querías ser realmente exigente al respecto: él estaba solo, no estaba superando ninguna adversidad, y no había personas sufriendo. Él no tenía ninguna buena razón para ir tras el Behemoth—a menos que tomaras en cuenta querer superar a su gran héroe.
Ahora él estaba aquí, esperando por el Behemoth sin idea de cuándo podría llegar, sobre una roca en una pequeña aldea en medio de la nada.
“Es cierto. Tiene sentido, ya que quieres ser un héroe.”
Para tentar a este cabeza hueca con aspiraciones de héroe, todo lo que yo necesitaba eran palabras. ¿Él quería ser el protagonista de una gesta heroica? Impresionante. Yo haría del sabio en la historia, el cual le da al héroe su próxima prueba. Es hora de interpretar mi papel.
“Muy bien, ahora te diré la razón por la que estoy aquí,” dije.
“¿Oh? ¿No que estabas aquí de casualidad?”
“¿No te pareció extraño? Yo no soy un comerciante y no tengo un grupo. ¿Qué vendría a hacer un aventurero inútil como yo a un lugar como este?”
“Hah… Así que la razón por la que estás aquí es…”
Con mi mejor voz profética, yo entoné, “Emprende el viaje al amanecer con tu espalda hacia el sol y camina por medio día desde ahí.”
Un silencio opresor se posó sobre nosotros. Los ojos del niño estaban brillando con un interés manifiesto ante mi repentina profecía. En vez de responder, él se dio la vuelta, colocó una mano sobre la roca, y se me quedó mirando. Incluso mostró una sonrisa.
“Si ganas,” agregué, “regresa aquí. Te diré algo incluso mejor.” Luego me di la vuelta para marcharme.
“¡Espera!” trató de detenerme él. “¿Qué significa eso?” No me di la vuelta ni le respondí. No podía salirme del personaje. Era la hora de hacer una retirada rápida…
Ups, es cierto—estamos sobre una roca gigante… Mierda, no podía solo saltar desde aquí.
Me afirmé de la escalera y comencé a bajar. El niño no fue tras de mí, pero mientras yo descendía, lo atrapé mirándome. Había algo en su mirada que me puso los pelos de punta.
Mi actuación había sido un poco difícil al final, pero eso estaba bien. Asumí que fue lo suficientemente buena.
Desperté a la mañana siguiente a causa de un gran estruendo.
Me puse de pie de un salto, corrí fuera de mi carpa y miré alrededor. Una vez que confirmé que no había ningún peligro inminente, comencé a realizar mi revisión de rutina. Me dolía un poco el estómago. Puede que me haya afectado el frío de la noche, o tal vez la comida local simplemente no me caía bien. Me encerré en el baño por casi una hora, y luego me dirigí en busca de la fuente del ruido. No había razón para apresurarse. Yo sabía lo que estaba a punto de pasar, tal como sabía qué estaba pasando ahora mismo.
Bostecé mientras caminaba hacia el sonido. Me encontré con una multitud en la entrada de la aldea. Los viejos guerreros estaban armados, los niños se veían ansiosos, y todos ellos miraban hacia el distante horizonte.
Me abrí paso a través de la multitud, murmurando, “Disculpen, voy pasando,” hasta que llegué a un lugar donde podía ver de dónde provenía el sonido.
La escena frente a mí bien podría haber sido una sacada de un mito. Primero, había una enorme bestia. Era la cosa más rara que había visto jamás, y tenía demasiadas patas saliendo de su cuerpo. Incluso a esta distancia, era colosal—demasiado grande para que incluso pudiese imaginar su tamaño real. Tenía que tener al menos quinientos metros de largo. Hacía que el dragón de ayer pareciera un bebé.
Era un Behemoth, y estaba retorciéndose de la agonía. Se retorcía y atacaba, enviando considerables olas de arena cada vez que se movía. La única razón por la que aún podíamos verla con toda esa arena en el aire era debido a lo malditamente enorme que era. Si veías a un Behemoth dando vueltas como lo estaba haciendo este Behemoth, asumirías que estaba espantando una mosca. Esto era diferente. El Behemoth estaba cubierto de sangre. Y, es más, algo estaba corriendo a través de su espalda. Cada vez que se movía, una nueva herida aparecía en la enorme espalda de la bestia, chorreando sangre.
Ellos estaban luchando. Alguien estaba luchando contra esa bestia gigante.
“Mami,” susurró un niño asustando, aferrándose a su madre. Los viejos guerreros apenas parecían estar respirando mientras observaban la batalla.
La lucha se extendió por un tiempo. La bestia retorciéndose no hizo ningún sonido, solo siguió atacando. Todos podían ver la desesperación en sus movimientos. Estaba luchando por su vida.
La batalla terminó justo después del mediodía, mientras el sol comenzaba a abrirse paso hacia el horizonte. Las sacudidas del Behemoth se volvieron más letárgicas mientras se acercaba a su muerte. Incluso mientras se desangraba, este siguió retorciéndose donde yacía, rehusándose a darse por vencido. Su resistencia no duró mucho. Repentinamente, este dejó de luchar. Se puso de pie y caminó lentamente, como tratando de alejarse. Ya era demasiado tarde para eso, pero supuse que el Behemoth no se había dado cuenta.
Al final, el Behemoth se estiró completamente. Se puso de pie sobre cuatro de sus patas y… entonces dejó salir una enorme bocanada de aire, y toda la fuerza abandonó su cuerpo. Se cayó hacia atrás, como para sentarse, para luego dejar de moverse completamente.
En el momento que cayó, todos los guerreros juntaron sus puños y se arrodillaron, bajando sus cabezas hacia el Behemoth muerto. Yo no los imité, sino que solo me quedé ahí de pie sintiéndome un poco incómodo, así que retrocedí hasta la parte de atrás del grupo. Los guerreros permanecieron en su lugar. Era como si estuviesen esperando por algo.
Al final, la arena se despejó. Mientras el cadáver del Behemoth entraba a la vista, también lo hizo una figura aproximándose desde el horizonte. Él usaba capa tras capa de trapos y cargaba una espada grande.
“Un héroe,” dijo alguien. Una tras otras, otras voces repitieron la misma palabra, clamando por su atención.
“Héroe…”
“¡Héroe!”
“¡Héroe!”
Así es, en esta aldea venerarían como un héroe a cualquiera que matara a un Behemoth—como el más fuerte de todos los guerreros—tal como el héroe del pasado que acabó con un Behemoth descontrolado y salvó a su aldea de la ruina. Los guerreros de la aldea se pusieron de pie y se prepararon para darle la bienvenida.
El Behemoth no estaba amenazando la aldea ni nada parecido esta vez, pero a nadie le importaba eso. En cuanto a los guerreros, ellos tratarían como un héroe a cualquier guerrero que pudiese derrotar a un Behemoth. Sin embargo, cuando la figura llegó a nosotros, él ignoró a los guerreros en espera. Pasó entre ellos. Fue directamente hacia mí.
“Ese no era el Señor,” dijo él.
“¿No?”
“El Señor es incluso más grande.”
Ooh, es espeluznante pensar en eso. ¿Entonces ese era un enano? Mi sentido de la perspectiva está muy confundido.
Él tenía razón. Ese no era el Señor. Cuando este sujeto luchara contra el Señor, o al menos eso escuché, la batalla duraría diez días, con nuestro héroe caminando a través del límite entre la vida y la muerte.
“Aun así, gracias. Tu consejo me permitió asesinar un Behemoth.”
“De nada.”
“Ahora,” dijo él, intensificando su mirada, “¿cuál era la historia incluso mejor que tenías para mí?” Él había tenido la cortesía de interesarse en lo que yo tenía que decir. Finalmente podíamos tener una conversación real.
Pero lo siento, amigo. Se acabaron las profecías. Estoy un poco ocupado como para acompañarte a jugar al héroe.
“Sí, sobre eso. Tú quieres ser un héroe, ¿cierto, niño? ¿Quieres ser incluso más grande que este otro gran héroe?”
“No quiero. Voy a serlo.”
“¡Cielos! ¿No crees que lo estás haciendo todo mal?”
“¿A qué te refieres con todo mal?”
“Verás, niño, ahora mismo estás copiando las cosas que hizo este gran héroe, ¿cierto? Acabando con Dragones, asesinando Behemoths y esas cosas.”
“Sí. Si no puedo alcanzar lo que él hizo, nadie se molestará en hablar sobre mí.”
“Escucha,” respondí, “si lo piensas bien, no vas a convertirte en un héroe.”
“Bueno, supongo que no…”
Él había derrotado a un Behemoth, y dentro de esta aldea, cualquiera que derrotase a un Behemoth era considerado y venerado como un héroe. Pero la aldea difícilmente estaba en peligro. Y el Behemoth no había hecho nada para lastimarlos. Todo lo que la pobre bestia había hecho era ser asesinada. Era difícil valorar el hecho de cazar monstruos por placer. Eso no era heroico.
Es por eso que yo le iba a enseñar el camino para convertirse en un verdadero héroe.
“¿Has escuchado de la Tribu Superd?” pregunté.
“Sí. Es una raza de diablos, ¿no? Dicen que, durante la Guerra de Laplace, los Superd asesinaban tanto a amigos como enemigos.”
“Algunos sobrevivieron.”
“¿Dónde?” demandó él.
“Contrólate un poco, amigo. Déjame terminar. Verás, hay un sujeto ahí afuera que es incluso peor que los Superd.”
“Alguien… ¿peor?”
“Claro. Este sujeto es como la raíz de todo el mal del mundo, ¿sabes? Aunque reconozco que primero tendrás que escuchar su nombre.”
El niño no respondió.
“El segundo dentro de los Siete Grandes Poderes. El Dios Dragón Orsted.” Eso llamó su atención. Para darme un aire de importancia, yo separé mis brazos, ladeé mi cabeza, y miré hacia él. “Supongo que has escuchado de él, ¿no?”
Yo lo sabía todo. Por lo que estaba luchando el niño. A quién estaba tratando de superar. Y lo que ese alguien hizo, y lo que no podía hacer. Con eso, era fácil provocarlo.
“Él convirtió a la Tribu Superd en sus seguidores, y ahora les está otorgando su protección.”
“El Dios Dragón no es malvado. Él es uno de los héroes que derrotó al Dios Demonio Laplace. Más bien, él y la Tribu Superd deberían ser enemigos.”
“Estás hablando del Dios Dragón de hace muchas generaciones, ¿cierto? El tiempo cambia, y las personas se vuelven estúpidas. ¿Cierto?”
“Bueno… Supongo.”
“Pero en eso tú eres diferente. Tú estás tratando de superar a las generaciones anteriores. Creo que esa parte de ti es admirable.”
El niño se había quedado completamente en silencio. A pesar de ser un sujeto hablador, él ahora estaba en silencio. Esa era una señal clara de que él había entendido lo que yo había dicho y que lo estaba considerando seriamente.
“Puedes matar lo último de la Tribu Superd y derrotar a Orsted,” continué. “Después de eso, serás un héroe por toda la eternidad. Sin mencionar que también serás el segundo dentro de los Siete Grandes Poderes.”
No hubo ninguna respuesta.
“Pero el hecho de ser grande no te hace invencible e irremplazable. Todos los que consiguieron que escribieran una historia heroica sobre ellos tuvieron a alguien que nunca fueron capaces de vencer. ¿Sabes por qué? Porque nunca tuvieron la oportunidad.”
Los ojos del niño se abrieron completamente.
“Tú ahora tienes la oportunidad. La oportunidad de ser reconocido más que cualquier otro en la historia. Podrías nunca volver a tenerla.”
La boca del niño estaba cerrada con fuerza. Él me estaba mirando intensamente.
Sí, lo entiendo. Lo debes saber mejor que yo, ¿no? Lo admiraste desde que eras pequeño, escuchaste todo sobre él de tu mamá y papá, y luego cuando eso no fue suficiente, recorriste el mundo reuniendo leyendas sobre él. Todo para que pudieses ser todavía mejor.
Adivina qué, niño. Si vences a Orsted, serás mucho más que eso.
“Imposible,” dijo él. “Hace muchos años que nadie ha conocido el paradero del Dios de la Técnica o el Dios Dragón o el Dios Demonio o el Dios de la Lucha. Nadie sabe dónde está Orsted.”
Hah, creí que podrías decir eso.
“Es cierto. Pero yo sabía exactamente dónde estaba el Behemoth.”
“No era el Señor.”
“Oye, ¿qué es lo que quieres de mí? El Señor no va a venir por aquí en otros ochenta años.”
“¿De verdad? Gracias por decírmelo. Entonces regresaré en otros ochenta años.”
“Bueno, ochenta años en el futuro son ochenta años en el futuro… ¿No quieres probar tus habilidades contra Orsted? Él está certificado como el más fuerte del mundo. Mucho más fuerte que el Dios de la Técnica—si es que ese sujeto todavía sigue vivo. Él ha estado aplastando a la competencia desde la Guerra de Laplace, y tú tienes la oportunidad de desafiarlo.”
Él se me quedó mirando. No hay forma de que este sujeto alguna vez me hubiese prestado atención si yo no estuviera trabajando para el Dios Humano. Podríamos habernos cruzado en el Gremio de Aventureros y él me habría ignorado como lo harías con un arbusto. Yo no soy del tipo tímido, pero no habría tenido las agallas para iniciar una conversación con un sujeto como este. Él es uno de los pocos aventureros del rango SS del mundo, y estaba en otro nivel incluso dentro de ellos. Sería acertado llamarlo el mejor de los mejores. Eso era este sujeto. Incluso yo lo admiraba. Cuando comencé como aventurero, yo había querido ser como el sujeto que él estaba tratando de superar. Un día, me juré a mí mismo, Voy a lograr cosas tan grandes como las que él logró.
Entonces vino la realidad y me pateó el trasero. Nunca logré una sola de esas grandes cosas. Yo fui un aventurero por mucho tiempo, y vi cosas de las que querrías presumir en casa. El problema era que nunca hice más que observar. Preparé comidas para aquellos que lograban grandes hazañas, arreglé todo para ellos, pero a la hora de la verdad, todo lo que hice fue observar. También fue así junto a Paul. Durante la batalla contra la Hidra, yo nunca me acerqué a la vanguardia.
“Muy bien,” dijo él. “¿Entonces dónde está Orsted?”
“Te lo diré, pero hay una condición.”
“Acepto.”
“¡Oye, espera! Todavía no he dicho lo que es, ¿o sí? No te apresures tanto.”
“Un donnadie como tú nunca daría nada sin antes establecer condiciones para ello.”
“No te equivocas en eso,” admití.
Yo estaba en la cima del mundo. Este sujeto que yo había admirado desde que era un aventurero me estaba hablando como un igual.
“No es nada demasiado difícil,” continué. “Hay dos cosas. Por ahora, tienes que ir a este lugar—” le entregué un mapa, “—y una vez que llegues ahí, te diré lo que debes hacer a continuación. Una cosa más—si nos llegamos a encontrar, actúa como si no me conocieras. Todo esto es ultra secreto.”
“En cuanto a la segunda cosa: hay alguien que mi empleador quiere muerto. Un seguidor de Orsted, el cual no es parte de la Tribu Superd. Él definitivamente tratará de detenerte si te acercas a Orsted, así que, básicamente, quiero que te encargues de él por el camino.”
“¿Tu empleador?”
“¿No has soñado con él? ¿Este sujeto realmente misterioso que te da consejos?” pregunté.
“Sí,” murmuró él, “creo que sí tuve un sueño como ese, hace mucho tiempo… ¿Tú sigues sus consejos?”
“Bueno, sí.”
El niño puso una cara que decía que él de seguro no seguiría ningún consejo de un sujeto como ese y se encogió de hombros. Pero yo sabía que eso no era cierto—no cuando yo estaba aquí por órdenes del Dios Humano para reclutarlo. Verán, el Dios Humano solo escoge personas que básicamente son una apuesta segura. En resumen, el Dios Humano es un cobarde; uno realmente cauteloso. Si a alguien se le soltaba la lengua en esta fase del plan, todo se caería a pedazos.
“¿Y bien? ¿Qué decides? Quiero un sí o un no.”
“Obviamente es un sí,” dijo él. Él tomó su decisión, así como así. Me gustaba eso.
“No me agrada la idea de matar inocentes, pero, como dicen, en ocasiones tienes que ensuciarte las manos.”
“Dicen, ¿eh? Entonces creeré en tu palabra.” Personalmente, a mí no me gustaba la idea de que alguien acepte una misión de matar a todos esos Superd inocentes sin dudarlo, pero bueno.
Recordé cuando apenas acababa de convertirme en aventurero. Cuando casi muero, y Ruijerd salvó mi vida. Sí, es cierto, yo solo estaba siguiendo las instrucciones del Dios Humano en ese entonces. Pero escuchen, dentro de mi corazón, me gusta pensar en mí mismo como un aliado de la Tribu Superd. Ciertamente yo no tenía ningún prejuicio desagradable contra ellos. Pero ya he llegado hasta aquí. No me queda más que seguir cayendo bajo y fortalecer mi resolución para la caída final.
“Bueno, eso es todo,” dije. “Apresúrate, ¿bien?”
“Muy bien. Partiré de inmediato,” dijo él, para luego comenzar a caminar.
Los viejos guerreros del desierto trataron de detenerlo, pero él no les prestó atención. Él no se había preparado para un viaje de ninguna forma, pero se fue hacia el desierto como alguien yendo a pasear por el parque. Estos tipos no desperdician tiempo una vez que toman una decisión.
“Héroes,” murmuré.
Hace mucho tiempo, yo también admiraba a los héroes. El asunto es que, cuando creces y ves a tus pares tratar de convertirse en héroes, te das cuenta de cuán frágiles son. O tal vez jóvenes era una mejor palabra… Al final, de todos ellos, este niño lo era más aún.
“Bueno, me quedaré en esta aldea el día de hoy y esperaré por el siguiente mensaje,” dije hacia nadie en particular. Regresé a la aldea mientras rascaba mi cuello.
De camino ahí, algo me hizo mirar hacia atrás. Vi la figura de un hombre desaparecer dentro del desierto. Él había sido fácil de engañar y fácil de manipular, e incluso así, nadie podía negar su habilidad. Pero… no podía sentirme seguro rodeado solo de ese tipo de sujetos. Al menos me daba algo de consuelo saber que ellos estarían de nuestro lado. Pero no puedes ganar si siempre haces apuestas seguras, ¿saben?
Y bien, sagrado Dios Humano—¿tienes algo que decir sobre eso?
Notas de los lectores
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