La Diosa del Bosque
Capítulo Extra: La Diosa del Bosque
Directamente al este del Reino de Asura y justo sobre las montañas, justo en medio del Continente Central, había un conjunto de muchas naciones pequeñas luchando entre sí por el dominio de la región. Este lugar, donde los países eran construidos solo para conocer su fin poco tiempo después y reconstruidos una vez más, era llamado por los locales la Zona de Conflicto.
Uno de los pequeños países en la Zona de Conflicto era el País Mercenario Markien. Fue fundado por el gran mercenario con el mismo nombre, y se convirtió en una nación belicosa cuya economía se basaba en el envío de mercenarios hacia países vecinos.
En una de las esquinas de Markien se ubicaba una taberna. Ahí, un mercenario estaba alardeando sobre una de las cicatrices en su hombro a otro.
“¡Jejeje, mira esta cicatriz! La obtuve durante la defensa de Rudomin.”
“¡Ooh, esa batalla! Esa fue una lucha feroz, ¿no?”
“¿Dónde estabas estacionado?”
“La puerta oriental del Fuerte Ars. Ese lugar fue un infierno. Estuve malditamente cerca de perder mi maravilloso y amado brazo derecho ahí.”
“Infierno ni siquiera comienza a describir lo que pasó ahí. ¡Escuché que ustedes fueron flanqueados y que sus fuerzas fueron devastadas!”
“No muy diferente a lo que les pasó a ustedes en la Batalla Defensiva de Rudomin. Escuché que les cortaron las rutas de suministros por lo que ni siquiera tuvieron comida.”
El País Mercenario Markien apoyaba a todas las naciones por igual y sin discriminación. Los mercenarios que ellos enviaban eran increíblemente temidos. Sus tropas estaban compuestas de grandes guerreros, sus comandantes eran serenos e impasibles, y sus estrategas sobresalían en tácticas militares. Una vez que entraban en batalla, ellos dirigían a sus aliados hacia la victoria sin falta. Eran un símbolo de triunfo y temidos en el campo de batalla. Eso era lo que significaba ser un mercenario de Markien.
“Es increíble que regresáramos de ahí con vida.”
“Bueno, eso fue gracias a la bendición de la Diosa del Bosque.”
Uno de los mercenarios sacó un pendiente desde el bolsillo de su pecho. Había un relieve tallado en la madera, el perfil de una mujer con orejas de animal.
Viendo esto, el otro mercenario desenvainó la espada corta en su costado. La hoja estaba teñida de rojo con pintura. “¡Entonces un brindis por la Diosa del Bosque Laine!”
“¡Qué también salgamos victoriosos en las batallas venideras! ¡Salud!”
Con sus objetos en una mano y las copas de vino en la otra, los dos mercenarios se bebieron hasta la última gota de alcohol. Esa era su forma de rezar.
“¡Aah, este es del bueno!”
“Sí, tienes que tomar algo de alcohol después de la batalla. El alcohol de Markien es el mejor de los alrededores.”
“¡Y también las mujeres!”
“¿Qué dices si pasamos por el burdel después de esto?”
“Mantengamos esa parte en secreto de la Diosa.”
“¡Jajajaja!”
La noche cayó mientras los dos compartían tragos alegremente.
La Diosa del Bosque Laine era el dios de los mercenarios de Markien. De acuerdo a la leyenda, ella era la Diosa de la Salvación que apareció hace cien años cuando el País Mercenario Markien estaba al borde del colapso. Su guía de uno de los comandantes en jefe legendarios del país rescató al país del desastre.
Gracias a esa leyenda, muchos de los mercenarios de Markien creían que, cuando estaban al borde de la muerte, la Diosa del Bosque aparecería de la nada para salvarlos. Era por eso que le rezaban.
Sin embargo, por extraño que parezca, solo había un país en todo el mundo que creía en la Diosa del Bosque Laine, y ese era el País Mercenario Markien. ¿Por qué solo este país tenía tal costumbre?
La respuesta era una historia realmente interesante.
Año Cuatrocientos Diecisiete del Dragón Acorazado.
Era el año del Incidente de Desplazamiento en el Reino de Asura. Ni siquiera habían pasado dos años desde que el Rey Mercenario Markien proclamó la fundación del incipiente País Mercenario Markien. El país estaba al borde del colapso y enfrentando una crisis.
Este no era un hecho poco habitual. En la Zona de Conflicto, los países pequeños eran fundados y destruidos todo el tiempo. Las personas esperarían la ocasión oportuna para construir su propio país, con la ambición de controlar toda la región y crear un país incluso más grande, solo para que ese sueño fuera destruido y fragmentado. El País Mercenario Markien era solo otra víctima del ciclo, una nación desorganizada a punto de conocer el mismo destino; nada más, nada menos.
Aun así, nada ocurría sin una causa. Su primer paso por el precipicio hacia su destrucción fue la diplomacia. El país, cuya economía estaba basada alrededor de desplegar mercenarios, poseía un poder nacional y militar mayor a lo que se esperaba de un país en crecimiento. Aun así, esa era la mismísima causa de su problema.
Los dos países más cercanos a Markien, el Reino de Dikuto y el Imperio de Broze, desconfiaban profundamente del país mercenario. Ellos maquinaron en su contra, y cuando las relaciones diplomáticas se quebraron, ambos países le declararon la guerra a Markien simultáneamente.
A pesar de que era un país mercenario, estaba indefenso contra la fuerza combinada de dos naciones. Markien mostró una resistencia feroz, pero perdió la mitad de su territorio luego de la rendición repentina de una fortaleza importante y la pérdida de numerosas grandes batallas.
El país no tenía futuro. Aquellos mercenarios que pensaban eso huyeron a otros países o se convirtieron en traidores. Lo que iba a convertirse en la batalla decisiva, lo que posteriormente se conocería como El Lugar de la Batalla Final de Markien, tomó lugar en una gran cuenca.
Markien reunió su fuerza militar y enfrentó a los dos países aliados. Hasta ese punto los dos países habían lanzado sus ataques de forma separada, pero la cuenca era una ubicación importante, con bosques infestados de monstruos a cada lado. Esto restringía su habilidad de maniobrar a través de ella. Tenían que aliarse.
También era por eso que la cuenca era un punto tan vital. Una vez que Markien cayera, los otros dos países necesitarían controlar este punto para hacerse con el poder sobre la zona alrededor de la capital. Adicionalmente, una vez que eso terminara, era fácil imaginar el conflicto que luego estallaría entre el Reino de Dikuto y el Imperio de Broze.
Markien ya había intentado capitalizar la frágil naturaleza de la relación entre esos dos países, pero su fuerza militar fue reducida al punto donde no tenían la habilidad más que para oponer una inútil resistencia. Tenían sus manos llenas solo tratando de mantener al país en pie.
Bigott Mercenal, el Capitán de la tercera unidad de la Compañía de Mercenarios de Markien, guio a diez de sus hombres a las profundidades del bosque. El Bosque Ejin, como era llamado, estaba infestado de monstruos. Desde tiempos ancestrales, el gobernante de esta área había prohibido el paso a través de él, o así habían declarado de forma unánime quienes vivían cerca. Incluso los leñadores se rehusaban a entrar al Bosque Ejin. Esto significaba que atravesarlo con tropas era imposible. Incluso en la batalla actual, los dos países enemigos de Markien evitaban aproximarse al bosque.
El Rey Markien decidió sacar ventaja de eso. Sus tropas atravesarían el bosque y lanzarían un ataque sorpresa sobre uno de sus dos enemigos. Un plan simple pero efectivo.
Con eso dicho, la fuerza militar de Markien no era lo que solía ser. Solo la acción de invadir el bosque reduciría enormemente sus números cuando fueran acosados por varias bestias. Olvídense de lanzar un poderoso ataque sorpresa —parecía que ellos solo desperdiciarían recursos.
En ese momento era cuando su estrategia entraba en acción. En la batalla previa, ellos habían conseguido varios conjuntos de armadura del Imperio de Broze. Ellos harían que algunos de sus soldados los usen, para luego atacar al Reino de Dikuto por la espalda.
Los dos países habían formado una alianza temporal hasta que Markien fuese destruido. Una vez que eso ocurriera, los dos inevitablemente comenzarían a luchar por el control de la tierra que habían conquistado. Incluso ahora la tensión era evidente mientras ambos países comenzaban a considerar qué métodos serían más beneficiosos para ellos. Solo tomaría un pequeño empujón para que su alianza se rompa, creando conflicto entre ellos. Ese era el objetivo de Markien.
Bigott Mercenal, conocido por ser audaz y decidido, fue puesto a cargo de la operación. Él atravesaría el bosque y lanzaría un poderoso ataque sorpresa con una pequeña compañía de mercenarios.
Era una acción increíblemente peligrosa. Ellos podrían no regresar con vida incluso si tenían éxito. De hecho, podrían tener que tomar sus propias vidas para evitar ser capturados. No podían traer nada que pudiera delatar su identidad. Nadie podía saber quiénes eran o de dónde venían. No había honor que conseguir en esta misión. En cambio, ellos morirían como traidores.
A pesar de eso, Bigott le dijo a Markien, “No se preocupe, las historias de nosotros serán pasadas de generación en generación. Viviremos como los héroes que guiaron a este país hacia la victoria durante una de sus grandes batallas, al igual que los legendarios Dioses Gemelos Migus y Gumis. ¿Acaso ese solo hecho no es un honor?” Bigott aceptó su misión, viendo la similitud entre él mismo y los héroes legendarios de hace 400 años, quienes murieron en la batalla contra Laplace.
Él tenía a diez hombres bajo su mando. Tres eran espadachines de rango Intermedio del Estilo del Dios del Norte, mientras que los otros siete eran mercenarios sin asociación con los tres estilos de espada. El propio Bigott era un espadachín de rango Avanzado en el Estilo del Dios de la Espada, pero su grupo no tenía a un sanador y ninguno dentro de ellos era particularmente hábil.
En estos lados, los magos eran activos valiosos en los grupos, pero ya que se estaban preparando para la batalla final, Markien no podía permitirse asignar alguno a un equipo de peones desechables. La verdadera victoria significaba que el país tenía que detonar la guerra entre sus enemigos como también capitalizar esa oportunidad y salir triunfante.
Hmph, nunca pensé que estaría haciendo algo así, pensó Bigott, riéndose de sí mismo.
Bigott estaba destinado a ser un mercenario. Él nació en una banda de mercenarios. Su padre murió en batalla mientras su madre estaba embarazada de él, y su madre murió en batalla no mucho después de que él nació. Bigott fue vendido como un esclavo y comprado por la que eventualmente se convertiría en la Compañía de Mercenarios Markien. Ahí fue donde aprendió sobre la esgrima y la batalla. Desde entonces, él solo había vivido por el dinero y la supervivencia. Él nunca soñó que al final de todo ello, estaría luchando por honor.
Como si fuera el caballero de algún reino, pensó él. Todos sabían que los caballeros eran los únicos que morían por honor. Pero entonces una idea pasó por la mente de Bigott. Quizá soy un caballero. Un caballero de Markien.
Esa forma de pensar lo hacía sentir orgulloso. Por mucho tiempo, él no había pertenecido a ningún lugar. Fue solo a través de las grandes dificultades que él había sido capaz de llegar a llamar a Markien su hogar. Ahora lucharía para protegerlo. En el pasado, él se había burlado de esos ideales por ser cursis, pero ahora que estaba en una posición similar, al final no parecían tan malos.
“Comandante, falta muy poco.”
“No bajen la guardia. Ahora que hemos llegado tan lejos, no queremos ser asesinados por humanos.”
“Jaja, eso es cierto.”
Hasta ese punto, ellos se habían encontrado con pocos monstruos. Habían estado caminando todo el día y solo tuvieron dos encuentros. Era como un milagro.
A pesar de eso, él había perdido a uno de sus hombres. Ellos se habían estado moviendo tan cuidadosamente como era posible, pero escondido en la maleza había un Tigre de Hoja Roja. Atacó sin ser visto, y un soldado murió. Pero la bestia ya estaba gravemente herida y parecía estar huyendo de alguien. El Tigre de Hoja Roja era la bestia más temible en este bosque. ¿Quién demonios pudo haber hecho eso?
¿Pudo ser la persona que gobierna sobre este bosque? se preguntó Bigott.
Él ya había escuchado rumores sobre el gobernante del bosque. Karentosaurus, una bestia de clase A con un cuerpo de reptil gigante de más de cinco metros de altura. Él no sabía si realmente existía o no, pero si era así, de seguro sería capaz de dejar en una condición crítica a un Tigre de Hoja Roja de clase B.
Eso también significaba que, si ellos eran atacados por tal criatura, ni él ni sus nueve hombres saldrían de eso sin rasguños. Así que Bigott avanzó con aún más precaución que antes.
Afortunadamente, él tenía experiencia maniobrando a través de bosques, la suficiente como para evitar encontrarse a los monstruos. Si él llegaba a encontrarse con alguno, al menos tenía la fuerza para matarlo antes de que pidiera ayuda. Así que, siempre y cuando lograran eso, ellos estarían bien.
Tristemente, Bigott y sus hombres no eran los únicos que pensaban así.
“¿¡Qué!?”
“¡Ah!”
Antes de que Bigott comprendiera lo que estaba pasando, él y sus hombres se habían cruzado con otro grupo. Este grupo también era de diez. Juntos, ellos formaban un grupo de veinte hombres, todos ellos vestidos con armaduras del Imperio de Broze. La única diferencia era que Bigott y sus hombres eran soldados falsos.
“¡Ustedes, digan el nombre de su unidad!” Un hombre usando una armadura lujosa se posicionó frente a Bigott, demandando que se identificara.
“¡Desenfunden sus espadas! ¡No permitan que ninguno regrese con vida!” Bigott ignoró la pregunta y en cambio les gritó a sus hombres, quienes desenfundaron sus espadas y arremetieron hacia el enemigo.
“¿¡Desertores!? ¡Mueran!” El Comandante del Imperio de Broze los etiquetó así luego de que lanzaran su ataque. Él estaba equivocado, pero eso no cambiaba lo que tenía que ser hecho. “¡Mátenlos! ¡Broze no necesita cobardes que huyen de la batalla!”
Los soldados de Broze eran rápidos.
“¡Gah!”
“¡M-maldita sea!”
En un parpadeo, dos de los hombres de Bigott habían sido heridos. En unos instantes ya estaban a la defensiva. Los soldados del Imperio de Broze eran increíblemente hábiles. Él no lo sabía en ese momento, pero estaban luchando contra los guardaespaldas personales del Emperador.
¿Qué estaban haciendo aquí en el bosque los guardaespaldas, lejos del Emperador? Era debido a algo que había ocurrido hace una hora. El Emperador de Broze estaba caminando en persona a través de su campamento militar para inspirar a sus soldados cuando una bestia repentinamente salió del bosque y los atacó. La criatura fue derrotada rápidamente, pero el Emperador recibió un pequeño rasguño de la lucha y luego se le suministró tratamiento médico. Aun así, permanecía el hecho de que él había sido atacado justo en frente de sus soldados.
Sintiendo una caída en la moral, el Emperador ordenó que sus guardaespaldas marcharan. Vayan adelante y busquen el escondite de una bestia grande y feroz, ordenó él. Después él podría proclamar que luchó contra la criatura derrotada y así fue como recibió tal herida.
Los guardaespaldas entraron al bosque de inmediato. Misteriosamente, ellos no encontraron ninguna bestia, sino que en cambio se encontraron con Bigott y su grupo.
“¿P-por qué aquí…?”
El hombre más fuerte de Bigott fue fácilmente asesinado por los guardaespaldas de Broze.
“¡Estoy seguro de que ya lo saben, pero yo soy el capitán de la Guardia del Emperador, Klein Dinoltas! ¡El Santo de Agua Klein! ¿¡Realmente creen poder ganar!?”
“¡Maldita sea!”
“¡Dejen de resistirse y ríndanse! ¡Si lo hacen, al menos podrían permanecer con vida!”
Bigott entró en pánico. No había forma de que pudieran rendirse. Si eran capturados e interrogados, serían expuestos como impostores. Markien caería. Después de eso, el Imperio de Broze y el Reino de Dikuto lucharían. Él no sabía quién ganaría, pero de cualquier forma el país del cual tenía tan buenos recuerdos desaparecería.
Por otro lado, él no tenía más opciones. Claramente fueron sobrepasados, y si esto continuaba por más tiempo, su destrucción sería inevitable.
Lo siento, Markien. Bigott se disculpó con sus camaradas que tenía en alta estima dentro de su corazón. En ese momento fue cuando sucedió.
“¡Graaaaaggh!”
Un lagarto gigante vino volando hacia ellos. Su cuerpo, de cinco metros de largo, era de un verde vívido, y su forma majestuosa estaba cubierta de heridas abiertas, con sangre brotando de ellas. Burbujas rojas fluían de su boca mientras se movía entre los dos grupos enemigos y colapsaba. Entonces, justo un instante después de eso…
“¡Aaah!”
Una bestia salvaje saltó en persecución. Esta bestia dejó salir un grito de batalla feroz mientras aterrizaba sobre la cabeza del lagarto y pasaba su espada a través de ella. El lagarto dejó salir un chillido de angustia final antes de morir.
“¡Gah!”
No hubo tiempo para procesar lo que acababa de pasar. Incluso después de asesinar al lagarto, la bestia salvaje no dejó de moverse. Pisó con fuerza el suelo y, en un parpadeo, cortó a dos de los guardaespaldas del Emperador.
“¿¡Qué estás haciendo!?”
Por un momento Bigott pensó que tenía que ser el gobernante del bosque. Sin embargo, esta bestia salvaje tenía la forma de un humano. Piel café cálida, cabello rojo feroz, y dos orejas totalmente levantadas de gente bestia. También sostenía una espada. Una espada que tenía una hoja delgada de un filo, la cual brillaba de un color rojo espeluznante, y tenía una inscripción en ella.
“¿¡Quién eres tú!?” gritó Klein, el capitán de los guardaespaldas, mientras daba un paso al frente.
“¡Grrrr!” La bestia no respondió. Apenas respondía a la presencia de un enemigo blandiendo una espada frente a ella.
“¡Aaah!”
“¡Gah, contrataquen!”
La bestia cortó hacia Klein mientras dejaba salir un grito de guerra. Klein era un Santo del Agua. El Estilo del Dios del Agua era una escuela de esgrima que permitía defenderse de cualquier ataque y lanzar un contrataque letal en respuesta.
Al menos, ese se suponía que fuera el caso.
“L-la Espada de Luz… E-entonces, ¿este es el Estilo del Dios de la Espada…?”
Cuando la espada de la bestia chocó con la de Klein, la hoja de Klein se partió en dos. Luego una grieta se formó en su armadura mientras el ataque cortaba su ropa, piel, músculos, y finalmente sus huesos en sucesión. En ese momento fue cuando las partes superior e inferior de Klein se separaron. Los guardaespaldas de Broze ni siquiera alcanzaron a parpadear mientras el torso de su comandante caía frente a ellos con un sonido enfermizo.
“¡Cómo te atreves!”
“¡Nuestro comandante!”
“¡Lo vengaremos!”
Todos ellos eran espadachines de rango Intermedio, ya sea en el Estilo del Dios del Agua o del Dios de la Espada. Eran indudablemente fuertes. Pero aun así…
“¡Gaaah!” La bestia rugió. Con cada balanceo de su hoja teñida de un rojo sangriento, uno a uno esos hombres fueron mutilados. La bestia se movía como un haz de luz. Su voz era suficiente para hacer retroceder a alguien. Nadie era rival para ella. En momentos, la guardia completa fue eliminada.
“…”
Bigott y sus hombres ni siquiera podían moverse. No tenían idea de lo que acababa de pasar. La bestia había aparecido de la nada y, en una muestra abrumadora de fuerza, destruyó todo a su paso. Pero ¿por qué? ¿Por qué razón?
“¡Grrrr!”
Ella estaba mirando en su dirección. La razón había dejado sus ojos. Ojos que ahora estaban fijos sobre Bigott y sus hombres, llenos de sed de sangre, amplificando su miedo. La ropa que usaba era reveladora, pero el terror abrumaba cualquier sentimiento de atracción que pueden haber sentido.
Así es —esta bestia era una mujer. Tenía la forma de una mujer. Tan pronto como comprendió eso, las luces se encendieron en la mente de Bigott.
Era la historia del Santo de la Espada que le enseñó esgrima. Ese Santo de la Espada era un guerrero justo y honorable del Estilo del Dios de la Espada que había entrenado en el Santuario de la Espada. No le dijo por qué decidió convertirse en mercenario, pero sí habló sobre su experiencia de entrenamiento.
Una de las otras personas ahí era violenta, y no escucharía a nadie. Ella era casi como un perro rabioso. Me sobrepasó y se convirtió en una Reina de la Espada, pero no era una mala persona. Solo una idiota. Todos la odiaban porque perdía el control en situaciones extremas y enloquecía, atacándolos a todos, ya fueran amigos o enemigos.
El espadachín de esa historia era la mujer frente a él ahora mismo. La descripción encajaba perfectamente.
“Por casualidad,” le habló él mientras comenzaba a hacer la reverencia del Estilo del Dios de la Espada que su maestro le había enseñado, flexionando su rodilla y agachando su cabeza hacia el frente, mostrando respeto y sumisión. “¿¡Usted es la Reina de la Espada Ghislaine Dedoldia-sama!?”
La bestia se calmó en el momento que él dijo eso. Después de unos segundos, Ghislaine recuperó la razón.
“He escuchado muchos rumores, pero nunca soñé que la conocería en un lugar como este.”
Ella no respondió a sus palabras. En cambio, miró hacia él con sus ojos inyectados en sangre y lo interrogó con total naturalidad. “Oye tú, ¿has visto a una niña de alrededor de doce años con el cabello de un rojo puro? ¿O a un niño de alrededor de diez que es un mago competente?”
“No, no los he visto.” Él sacudió su cabeza mientras pensaba en sus palabras. Una niña de cabello rojo de aproximadamente doce. Un niño mago de aproximadamente diez. Él había visto muchos esclavos así en su vida, pero ninguno de ellos en esta zona. Además, este era el Bosque Ejin. Era un lugar lleno de bestias. ¿Por qué ella creía que habría niños en un lugar como este?
“Ya veo. Siento haberme entrometido en su camino.” Ghislaine comenzó a alejarse. Después de unos pasos ella se detuvo repentinamente y miró hacia atrás, con su cabeza inclinada. “Por cierto, ¿dónde estamos?”
Bigott, de igual forma, inclinó su cabeza. Él le dijo que ella estaba en la Zona de Conflicto, ubicada en la parte más al norte de la mitad sur del Continente Central. Él luego le explicó que estaban en un bosque dentro de la parte norte del País Mercenario Markien.
Bigott y sus hombres estaban en medio de una operación. Ellos realmente no tenían el lujo del tiempo para explicarlo, pero ella acababa de perdonarles la vida, y si la hacían enojar, podrían ser los siguientes. Este era su intento del manejo de una crisis.
“Imposible.” Ghislaine no podía creerlo. Ella no entendía cómo había terminado aquí.
Bigott le preguntó los detalles de su situación. Ella había estado ejerciendo como el guardaespaldas de una niña en la Región de Fittoa del Reino de Asura cuando fueron atacados. Antes de saber lo que estaba pasando, ella había sido tragada por una luz y había terminado en este bosque. Mientras luchaba con hordas de monstruos, ella se perdió a sí misma en la emoción de la batalla y se convirtió en una desquiciada que mataba todo lo que se acercaba a ella.
“En cualquier caso, esta es la Zona de Conflicto del País Mercenario Markien. No hay duda de ello.”
“Ya veo.” Ghislaine se detuvo a pensar.
Bigott no tenía idea de en qué estaba pensando. Luego de cinco largos segundos, ella finalmente miró hacia el cielo.
“Entonces tengo que ir hacia el sur para regresar a Asura.”
Ella se dio la vuelta directamente hacia el sur, usando el sol como su guía. Esa era la misma dirección a la que se estaban dirigiendo Bigott y sus hombres.
“Por favor, espere. Hay un campamento enemigo ubicado en esa dirección.”
“¿Y qué hay con eso?”
“¿Qué hay con eso? Quiero decir, ¿qué está planeando hacer?”
“Cualquiera que se cruce en mi camino será cortado. Eso es todo.” En sus ojos había tanta ferocidad que lo hacía dudar de si ella todavía estaba en posesión de razón. Bigott no tenía palabras. ¿Qué la tenía tan agitada?
“Con algo de suerte Rudeus está con Eris-sama, pero es posible que ambos fueran teletransportados hacia algún otro lugar al igual que yo. Tengo que apresurarme.”
Luego de escuchar eso, Bigott lo entendió. No somos tan diferentes, pensó él. Esos dos niños, especialmente la niña de cabello rojo, eran más importantes que cualquier otra cosa para la Reina de la Espada. Ella estaba desesperada por proteger lo que era preciado para ella.
“En ese caso, ¿por qué no viajamos juntos parte del camino? Nosotros también tenemos que encargarnos de algo en esa dirección.”
“Muy bien.”
Por alguna razón Bigott se sintió especialmente orgulloso. A pesar de que sus objetivos diferían, él sentía que estaba lado a lado con esta Reina de la Espada, luchando por algo que quería proteger.
Bigott, sus hombres, y Ghislaine salieron del bosque y atacaron al Reino de Dikuto por la espalda. Su suerte fue buena. Tan pronto como empezó la batalla con Markien, todas las tropas estaban concentradas en lo que estaba frente a ellos.
El Emperador de Broze encontró sospechoso que sus guardaespaldas no hubieran regresado. Él sospechó que el Reino de Dikuto estaba planeando una emboscada a sus tropas, y que sus guardaespaldas habían sido asesinados luego de descubrir sus intenciones. Después de todo, el ejército principal del rey Dikuto estaba cerca del bosque. Parecía probable que tuvieran tropas escondidas en las profundidades.
A decir verdad, el rey Dikuto era un cobarde y había acampado con su espalda hacia el bosque para no ser atrapado por un ataque sorpresa por parte del Imperio de Broze. La combinación de estos factores más tarde llevaría al éxito de Bigott.
Ghislaine rugió y Bigott dejó salir un grito de guerra feroz mientras dirigía a sus hombres a la batalla. Ellos arremetieron justo dentro del campamento enemigo donde la tienda del rey Dikuto estaba ubicada.
El rey fue sorprendido por el ataque sorpresa. Viendo su armadura, él inmediatamente pensó que el Emperador Broze había lanzado un ataque furtivo desde el bosque. Él llamó a un asistente cercano y ordenó un asalto sobre el Imperio de Broze. Luego trató de refugiarse del caos.
Fue solo diez segundos después cuando Ghislaine hizo pedazos al rey Dikuto con su hoja, matándolo. Si él hubiera vivido, pudo haber comprendido que Bigott y sus hombres no eran del Imperio de Broze y cancelar sus órdenes, pero un edicto imperial tenía el poder absoluto. El Reino de Dikuto entró en batalla contra el Imperio de Broze.
El Imperio de Broze había predicho que tal ataque vendría, así que, aunque fueron tomados por sorpresa por su sincronización, fueron capaces de dar pelea. En ese momento fue cuando el País Mercenario Markien se unió a la batalla. Era una batalla de tres bandos, todos contra todos.
Bigott se encontró rodeado de enemigos, pero todavía estaba con vida. Era su misión morir engañando al Reino de Dikuto para que pensaran que su ataque era obra del Imperio de Broze, pero aun así se aferró a su vida. Él y sus hombres ya habían sido separados, y el único aliado a su lado era un solo luchador.
Ahí, justo frente a él. Bigott siguió la sombra de su bronceada espalda mientras la luz de su espada provocaba destellos, cortando a través del enemigo. Él nunca antes había visto una figura tan confiable. Él se sentía demasiado orgulloso de estar protegiendo su costado.
Al final, ellos ya no podían ver las armaduras del Reino de Dikuto a su alrededor. En cambio, estaban rodeados de soldados del Imperio de Broze. Si bien el Imperio estaba sorprendido por la intromisión de una mujer con una hoja de un rojo sangre, ellos la habían visto cortar a los hombres del Reino de Dikuto y notaron que Bigott estaba protegiendo su costado usando su armadura de Broze. Ellos confundieron a Bigott y Ghislaine por aliados.
En ese momento fue cuando Markien intervino. Los dos países aliados estaban conmocionados mientras la batalla comenzaba detrás de ellos. No solo se había roto su alianza, sino que también su formación. Markien, el cual debería haber estado en desventaja, atravesó sus líneas frontales.
Se produjo una batalla caótica. Dentro de la violenta lucha, Bigott se separó de Ghislaine, pero logró volver a reunirse con sus compañeros. Gritos de alegría salían de los mercenarios de Markien mientras reconocían a Bigott y tomaban una postura firme a su alrededor. En vez de retroceder, Bigott permaneció en las líneas frontales y siguió luchando.
La batalla se intensificó, con los soldados cubiertos de lodo y sangre, y sin estar completamente al tanto de lo que estaba pasando a su alrededor.
Bigott recibió el disparo de una flecha en su ojo izquierdo. Angustiado, él buscó al arquero responsable. En ese momento fue cuando lo vio.
Él vio mientras pasaba. Debajo de una bandera llamativa, usando una armadura de Broze lujosa, había un hombre con una barba negra. Bigott vio el destello de rojo mientras ese hombre, el Emperador de Broze, perdía su cabeza a manos de una mujer de piel morena.
“¡Ja, ja, jajaja!” Él se rio, y mientras reía, la batalla continuó. Y él permaneció con vida.
La batalla final terminó con la victoria del País Mercenario Markien.
Gracias a sus logros, Bigott Mercenal se ganó la posición de general. Fue homenajeado como un héroe legendario por haber tenido éxito en una misión suicida y por ejecutar al rey Dikuto.
Después de eso, Bigott Mercenal continuó haciendo un trabajo espectacular que terminó con él siendo conocido como uno de los Grandes Generales más sobresalientes del País Mercenario Markien. Esa, sin embargo, es una historia para otra ocasión.
Una vez que terminó la batalla decisiva, el Gran General Bigott comenzó a hacer algo extraño. Él empezó a usar un pendiente que tenía el perfil de una mujer de la gente bestia tallado en él, y comenzó a pintar de rojo la hoja de su espada. “Es un amuleto de buena suerte.”
Sus hombres comenzaron a imitarlo, y aquellos que escucharon sus historias también. Estas tradiciones continuaron esparciéndose hasta que tomaron su forma actual.
Cuando se le preguntó qué clase de amuleto de la suerte era, Bigott respondió esto: “Fui ayudado por una diosa durante esa batalla. Estoy siguiendo su ejemplo.”
Fue a partir de sus palabras que la Diosa del Bosque Laine fue creada. El nombre Ghislaine era difícil de pronunciar para aquellos en la parte sur del Continente Central, y por lo tanto su nombre, alterado por su acento, se convirtió en Laine. Ella salió del bosque, salvó la vida del gran general, y se convirtió en la Diosa de la Salvación. La Diosa del Bosque Laine.
Ella fue venerada como la Diosa de la Protección de Markien por los siguientes cien años, suministrando apoyo a los corazones de muchos soldados. Por supuesto, la Ghislaine real no tenía conocimiento de este hecho.
¿Hacia dónde fue Ghislaine luego de eso? ¿Seguía con vida? ¿Sobrevivió esa batalla y regresó a casa al Reino de Asura? ¿Fue capaz de reencontrarse con su preciada Joven Ama?
Bigott Mercenal no tenía forma de saberlo.


Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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